PERU, CHILE Y LAS SINRAZONES DE LA RAZON

TRIUNFA CAMPAÑA DE LA RAZON

¡PERU POR FIN LE DECLARA LA GUERRA A CHILE!

Glorioso Ejército de Bolognesi, en maniobra sin precedentes, reclama para sí territorio peruano de Arica, robado en 1879.
Presidente García, en mensaje a la Nación, reivindica acción y solicita comprensión de la comunidad internacional con este tema.
Fujimori anuncia apoyo de su bancada a acción de dignidad nacional.
Solo “caviares” y “prochilenos” condenan acto de patriotismo.

Por supuesto que el titular que acabo de colocar es producto de mi imaginación. Sin embargo, no dista de los deseos nada ocultos de un diario encargado de promover el odio hacia un vecino con el que tenemos un tema pendiente, pero con el cual debiéramos tener una mejor relación.

Es conocido que La Razón, el diario más alineado con el fujimorismo y con los intereses del sector más conservador de las Fuerzas Armadas viene propugnando una campaña en contra de la permanencia de Allan Wagner como principal impulsor de la demanda ante la Corte Internacional de Justicia sobre el tema de la delimitacion marítima contra Chile.

Para ello, no dudan en mentir o en colocar como “expertos en temas internacionales” a militares y diplomáticos en retiro que invocan una supuesta “pro-chilenidad” del ex Ministro de Defensa, con un solo argumento. Para muestra, el botón de hoy:

El presidente de la Asociación de Oficiales Generales y Almirantes (Adogen), general PNP (r) Rolando Llanos, mostró su espanto por la permanencia de Allan Wagner como agente peruano ante la Corte de La Haya, pese a sus demostrados vínculos con Chile.

Según precisó, nuestro país ha tenido desde la Guerra del Pacífico numerosos antecedentes que involucran a “malos peruanos” que lindaron con la traición a la patria, por lo que “temer que Wagner vuelva a actuar en contra de los intereses nacionales, como lo hizo en 1985 y 1986, es absolutamente válido”, en referencia a la aceptación de la violación del Tratado de 1929 respecto de las obligaciones de Chile con el Perú en Arica.

Basta ver los comunicados de ADOGEN para darnos cuenta que pueden defender cuestiones necesarias e importantes como la mejora de la calidad de vida de los miembros de las Fuerzas Armadas, como su rechazo a cualquier iniciativa vinculada a la defensa de los derechos humanos, especialmente, aquellas que tengan que ver con el conflicto armado interno.

Pero, filias y fobias aparte, el general entrevistado por La Razón – como todos sus invitados recurrentes – miente con descaro. Wagner no es un prochileno interesado en destruir a las Fuerzas Armadas, sino, más bien, es un diplomático que ha defendido a cabalidad los intereses del Perú.

Esta mañana estuve revisando el libro Políticas Exteriores del Perú: Sociología Histórica y Periodismo, de Luis Velaochaga, en el que se hace un exhaustivo resumen de lo que ha sido la política internacional peruana desde los inicios de la República hasta el final del primer gobierno de Alan García. Cabe recordar que, en ese periodo, Wagner fue el Canciller durante buena parte de dicho régimen.

¿Y qué fue lo que hizo Wagner que irrita tanto a los Wolfenson y sus amigos y aliados? Pues tuvo una serie de conversaciones con el entonces canciller chileno Del Valle, a fin de resolver los puntos pendientes del Tratado de Lima de 1929, así como a ampliar la agenda bilateral, lo que incluyó, en primera instancia, reuniones entre los altos mandos de las Fuerzas Armadas respectivas, en un antecedente de lo que conocemos como hoy como “reuniones 2+2”.

En dichas reuniones, Wagner planteó cuestiones de sentido común, como lo referido al tema del ferrocarril Tacna – Arica (que muchos equivocadamente consideran como de soberanía peruana), la venta del terreno del Chinchorro y el establecimiento de la revisión de los textos de historia para llegar a un acuerdo sobre lo que fue la verdad histórica de la Guerra del Pacífico. Como señala Velaochaga, estos puntos fueron criticados por un sector del periodismo peruano, que hizo campaña.

Los intentos de conversaciones fracasaron, al final, por una posición firme del Perú en materia de derechos humanos, al condenar a Chile en la Comisión de Derechos Humanos por los motivos por todos conocidos.

Pero también Wagner levantó, en ese periodo, la bandera de uno de los cucos del conservadurismo diplomático y militar: la adhesión del Perú a la Convención del Mar, tratado internacional cuyos principios, curiosamente, son los sostenidos por el Perú en su demanda ante la CIJ en La Haya. A pesar de ello, nunca hemos firmado la Convención, por pensar que era contraria a nuestros intereses, debido a un tema meramente de nomenclatura, referido a la definición de lo que significa “mar territorial”. Lo curioso, como refiere Velaochaga en su libro, es que Alan García, opuesto a dicha suscripción, dejó que Wagner trabajara, aunque, a la larga, la falta de respalddo presidencial hizo que el esfuerzo del entonces canciller fuera un fracaso.

En otras palabras, lo que hizo Wagner como canciller fue comenzar a sentar las bases de lo que es la actual posición peruana, defendida por todos los partidos políticos presentes en el Congreso y que, a mi criterio, tiene serias posibilidades de ganar en el fuero internacional. Así que, la acusación de “pro chilenismo” carece de sustento algono.

No es la primera vez que el diario de la mafia la emprende contra el ex canciller. Ya anteriormente informamos de una contracampaña sostenida cuando era Ministro de Defensa. ¿Los motivos? Básicamente, parar cualquier intento de control civil democrático a las Fuerzas Armadas, evitar reformas importantes que Wagner venía impulsando en dicho sector y aumentar los gastos militares en armamento. De allí que La Razón tenga una línea editorial tan belicista hacia Chile y tan favorable al blindaje de las Fuerzas Armadas, a las que veneran como los peruanos al Señor de los Milagros.

La República ha esgrimido argumentos parecidos. Como sostuvo en un informe de ayer:

Ángel Páez, jefe de la Unidad de Investigación de este diario, señala que son tres los grupos de poder que están reflejados detrás de la campaña de La Razón. “Primero están los proveedores de armas que exaltan las adquisiciones que hacen los chilenos y, de esa manera, tratan de forzar al Ministerio de Defensa a realizar adquisiciones sin licitación, sin transparencia”, asegura.

Otro sector que identifica Páez es el fujimontesinismo, que se vale de La Razón para petardear cualquier esfuerzo diplomático que busque solucionar las diferencias con Chile. “Buscan una posición militarista y beligerante que justifique el incremento de adquisiciones militares.

El tercer grupo es el que conforman los ex militares que se corrompieron con las adquisiciones y los que están siendo procesados por violación de derechos humanos.

Para terminar. Hay un dato más que debemos tener en cuenta. Como lo señaló recientemente el periodista Marco Sifuentes, la empresa que edita La Razón, Montecristo Editores, ha ampliado su rubro de negocios a varios ámbitos y ha indicado que podría presentarse a cualquier concurso o licitación pública que haga el Estado. Es decir, negocios hay de por medio, y no solo detrás de La Razón. Es esta empresa la que potencialmente tiene la posibilidad de ganarlos.

Más que amor por el Perú, es amor al dinero fácil, aun a costa de lo que significa una guerra: perder vidas humanas. Si eso es “patriotismo”, prefiero cantar que no necesitamos banderas.

ACTUALIZACION (06:26 PM):
Como alguna vez lo dije, este blog no es nada sin sus comentaristas. Y ya dos de ellos me han indicado que la persona presentada como “Presidente de ADOGEN” por La Razón no es el verdadero directivo principal de dicha institución.

De hecho, según la propia web de ADOGEN, el presidente de esta asociación es el General EP (r) Juan Fernández – Dávila Pérez, cercano a las filas apristas y miembro del Consejo de Reparaciones para las víctimas del conflicto armado interno. En la directiva, no aparece ningún señor Llanos, quien es director de una asociación similar de reciente creación, pero en la Policía Nacional. Todos conocemos como ADOGEN a la asociación de militares y almirantes en retiro, que tiene más de 50 años de existencia y no a la de Llanos, fundada apenas hace 4 años.

A los chicos de La Razón, cabe recordarles el viejo y conocido refrán. Para mentir y comer pescado, hay que tener cuidado.

INEXPLICABLE CONDECORACION A LA RAZON

La cual, por supuesto, aquí trataremos de explicar

Casi me atraganto en el desayuno cuando leo La República. Vía este diario me entero que el Ejército Peruano condecorará al diario La Razón, “por la ayuda en la consecución de los objetivos castrenses”.

Esta condecoración se produce en momentos en que confluyen varios intereses alrededor de un diario caracterizado por ejercer la diatriba y la difamación en su fase más virulenta y al cual habría que aplicarle la frase que alguna vez Gonzales Prada le aplicó a cierta etapa de la historia del Perú: donde pones el dedo, sale la pus.

Desde sus inicios, La Razón ha tenido acercamientos con el APRA y con un sector del Ejército. De un lado, congresistas apristas han sido columnistas de este diario y, en la actualidad, este medio es uno de los que apoya casi militantemente al segundo gobierno de Alan García. De otro lado, esta hoja de periódico ha sido la más leal apoyadora de las iniciativas más cavernarias que miembros en actividad y en retiro de las Fuerzas Armadas han tenido: un afan belicista contra Chile que busca – a gritos – una “guerra de revindicación”, la satanización de la Comisión de la Verdad y Reconciliación y los defensores de derechos humanos y, por cierto, evitar cualquier intento de reforma del status quo castrense.

En los últimos tiempos, esta relación privilegiada con ambos estamentos se ha incrementado, de manera ciertamente preocupante.

En lo que se refiere al gobierno, es sintomático que Hernán Garrido Lecca comprara contenidos para levantar su imagen, que el Presidente de la República defienda “como abogado” a Moises Wolfenson y que el abogado de este último sea militante aprista. El objetivo final: lograr una amnistía para el propietario de este medio de comunicación y, si se puede, también para el ex candidato al Senado del Japón y el resto de su banda.

La relación llega, por supuesto, al plano comercial. Montecristo Editores casi ha cuadruplicado sus ganancias en contratos con el Estado, comparando los años 2006 y 2007.

Pero la relación con los sectores castrenses más retrógrados es, sin duda, la más interesante y puede terminar complicando la relación entre el Ejército y el Ministro de Defensa Allan Wagner.

Los punching ball favoritos del diario de la mafia se llaman Fabían Novak Talavera y Renzo Chiri Marquez, Viceministro y Secretario General del sector Defensa, respectivamente. A ambos se les pretende crear una imagen de débiles frente a las supuestas amenazas internas y externas y de pretender, en el fondo, abolir las Fuerzas Armadas. En particular, los temas referidos a la delimitación marítima con Chile, la Ley para Reglamentar el Uso de la Fuerza en orden interno y cualquier tema que tenga que ver con algún cambio en el sector.

En febrero pasado, este blog informó sobre la existencia de una campaña en contra de Wagner, Chiri y Novak cuyos mòviles centrales son evitar cualquier mecanismo de control civil democràtico en los institutos armados, asì como impulsar una desmedida compra de armas que procure tener una supuesta paridad armamentística con Chile, cuyo objetivo final sería tener una guerra con este país, para “vengar” la derrota de 1879. Asimismo, a Wagner y a Chiri no les perdonan haber tenido posiciones favorables al Informe Final de la CVR.

Pero la situación se complejiza aun más con un elemento común al fin de año: los cambios de puestos y relevos en las Fuerzas Armadas.

Es sabido que el actual Comandante General del Ejército, Edwin Donayre, se quedaría el siguiente año en su posición. Por tanto, como lo ha informado La República, está buscando colocar oficiales afines a él en los puestos claves del Ejército. La cosa está tan complicada que hasta se teme una pelea fuerte entre Donayre y el actual jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, almirante Jorge Montoya, quien, a su vez, es uno de los principales impulsores de las medidas que Wagner propugna para la modernización de las Fuerzas Armadas.

De hecho, Donayre tiene un criterio bastante retrógrado frente a varios temas. Fue quien impulsó la censura a la exposición de Piero Quijano, ha tenido posiciones contrarias al procesamiento de militares que violaron derechos humanos durante el conflicto armado interno y su reciente convenio con Miraflores para que el Ejército dicte el curso de Educación Cívica.

En suma, la condecoración supone la muestra más clara de la alianza conservadora que se ha instalado en el poder y que impide todo cambio o reforma sustancial, sea en lo económico, lo social o lo institucional. La Razón expresa, mediáticamente, dicho pensamiento contrario a toda consolidación de un sistema democrático que sea inclusivo y congruente con los valores democráticos. A eso se adhiere nuestro Ejército y nuestro Presidente de la República, sin que les importe que el Ministro de Defensa quede por las patas de los caballos de nuestros Húsares de Junín.

Ya saben, que no les extrañe si mañana le dan a Moisés Wolfenson la Orden del Sol del Perú, previo indulto firmado por el excelentísimo Señor Presidente de la República.

¡Viva el glorioso Ejército del Perú!

MAS SOBRE EL TEMA:
Utero de Marita: El Ejército condecora a Montesinos
Roberto Bustamante: El Ministro, el Presidente, el General y el diario

LA DIPLOMACIA, LA ESPADA Y LA SEGURIDAD


Un balance sobre las políticas de relaciones exteriores, defensa y seguridad en el primer año de Alan García

Nota: Con este artículo, comienza una serie de balances sobre el primer año de gobierno de Alan García que durará esta semana y que se alternará con los temas de coyuntura

¿TENEMOS POLITICA EXTERIOR?

Esta pregunta cabe hacérsela, dado que la política exterior parece haber pasado a un segundo plano en lo que respecta a este gobierno.

Alan García es alérgico a los viajes al exterior, cuestión que dista mucho de la proyección continental que quiso tener en su primer gobierno. Tal vez esa alergia a todo aquello que tuvo que ver con dicho periodo hizo que el Plan de Gobierno del APRA en esta materia fuera, por decir lo menos, bastante austero.

Si bien la reducción de los viajes de Alan – y el ridículo debate sobre el avión presidencial – permiten ajustar ciertos gastos, lo cierto es que Perú parece haber perdido iniciativa y brújula en la política exterior. Hecho sintomático: el abrazo de la paz que Alan tuvo con Chávez hace unos meses, que dio verguenza a quienes creemos que en Venezuela gobierna un dictador. Y la Cancillería – que tiene una prudencia que linda con lo pusilánime – no dijo una sola palabra sobre el cierre de RCTV.

Peor aún, García no quiso convertirse en el líder democrático de América Latina y ha terminado recluido en las cuestiones meramente domésticas y dando trastadas que lindan con lo autoritario.

De otro lado, las relaciones con Chile, que parecían quererse manejar por cuerda separada, han terminado agriadas por incidentes respecto a los límites marítimos y terrestres. La decisión para ir a la Corte Internacional de Justicia de La Haya se mide con pasos de plomo, por temor a los termocéfalos de uno y otro lado de la frontera. La relación con los demás vecinos casi no ha existido, con excepción del eterno debate: ¿Permanecemos o no en la Comunidad Andina de Naciones?

Con Estados Unidos, la relación se ha medido en un solo tema: TLC. Y las cosas se le complicaron al gobierno luego de que los demócratas ganaran las elecciones parlamentarias. Se tuvo que negociar una adenda que mejora en mucho algunos capítulos del Tratado, pero se ha desperdiciado mucho tiempo con las idas y venidas que se tuvo con la presencia de Hernando de Soto – hasta ahora inexplicable – liderando el llamado TLC hacia adentro.

Finalmente, con la región Asia Pacífico se han cometido serios errores, tomando en consideración que la cumbre de APEC será en Lima el próximo año. Por un lado, la militarización de la cumbre (con licitaciones libres de control) a cargo de Giampietri. Del otro lado, (y en eso tengo que darle la razón a Aldo Mariátegui), fue un serio error no enviar a alguien de peso a la cumbre de este año, celebrada en Australia.

En suma, como mucho en el país, hemos funcionado reactivamente en el plano exterior. A mi modo de ver, esto no pasa solo por un Canciller de real perfil bajo, sino por una decisión presidencial abierta de no comprometerse mucho en los temas externos. Y ello, en un contexto de globalización, es no tener una visión de futuro.

DEFENSA: CARRERA DE CABALLOS, PARADA DE BORRICOS

Uno de los despachos que inició mejor su tarea fue el de Defensa. La llegada de Allan Wagner – un experto diplomático – acompañado de un equipo civil bastante eficiente en términos académicos y administrativos auguraba una gestión civil en Defensa que hiciera cambios puntuales.

Y, en verdad, así pareció vislumbrarse. A pesar de ciertos obstáculos preliminares – tanto desde adentro como de la prensa pro Fuerzas Armadas – se pudo maniobrar para comenzar con una reforma administrativa del sector Defensa, que buscaba definir amenazas reales y trabajar por resultados. Asimismo, se superó una crisis importante por malos manejos en compra de gasolina en el Ejército, lo que ocasionó un relevo generacional que parecía ser esperanzador en la reforma no solo de la operatividad, sino también de la mentalidad militar.

Sin embargo, tengo para mí que la gestión de Wagner se vio frustrada el día que Alan García lo cuadró en público por señalar que la operatividad de las Fuerzas Armadas era en vano. Ese día Wagner desdibujó su perfil reformista y optó por su permanencia en el cargo, a cambio de callarse la boca.

Así, la presencia del Ministro se ha visto aminorada. Si bien vienen haciendose esfuerzos para aprobar normas que ordenen las cosas en las Fuerzas Armadas, el esfuerzo de reforma inicial parece haberse perdido. En Inteligencia, más allá de la rápida reacción frente a las denuncias de venta de información en la Marina, no se vislumbran cambios en esta materia, que parece ser dominada por los intereses privados y por los agentes paralelos.

Como colofón, Wagner apareció desubicado en el tema Quijano, primero avalándolo y luego mostrándose en contra de la censura. Sin duda, poco queda del ministro que llegó con ideas en agosto y que hoy parece estar flotando por su permanencia.

SIN POLITICA DE SEGURIDAD INTERIOR

El gobierno se inició con una incógnita: Pilar Mazzetti en Interior. A su favor, jugó el hecho de su honestidad y su buena gestión al frente del Ministerio de Salud. En su contra, estaba su desconocimiento del sector Interior.

Al final, lo segundo termino pesando bastante, dado que nunca pudo articularse una política de seguridad ciudadana clara ni una reforma en el Ministerio del Interior. Lo mismo ocurrió con las medidas frente a los remanentes de Sendero Luminoso.

Y en relación con lo primero, la denuncia sobre la compra de patrulleros sobrevalorados y su pésimo manejo político sobre este tema terminó liquidando la permanencia de la neuróloga a cargo del despacho.

Su reemplazo, Luis Alva Castro, no ha distado mucho de la falta de cambios en su cartera. Pero su permanencia estuvo atada a dos factores: su agenda propia dentro del Ministerio, como contrapeso a Jorge del Castillo; y, por otro lado, el exitoso operativo de recuperación del Mercado de Santa Anita.

Sin embargo, su ausencia en el tema narcotráfico ha sido clamorosa, la distritalización de la policía linda con la burla y la previsión policial frente a los conflictos sociales fue nula.

Finalmente, las recientes medidas sobre seguridad ciudadana, muchas de ellas efectivas, han quedado ocultadas por los mamarrachos hechos por el gobierno en materia de represión a los conflictos sociales.

Otra área en la que AGP deberá darnos más de una explicación este sábado.

WAGNER: ¿LA PROXIMA VICTIMA?

Si bien Pilar Mazzetti es la primera candidata a salir del gabinete – y muchos pensamos que María Zavala, Ministra de Justicia, está haciendo méritos suficientes para acompañarla – un medio de comunicación quiere aprovechar el pánico para poner en la fila de despedidos a Allan Wagner, Ministro de Defensa, el único que tiene en la mira reformas importantes para su sector.

Desde hace unas semanas, La Razón, el diario de la mafia fujimorista, viene haciendo una campaña en contra de Wagner y de uno de sus viceministros, Fabián Novak, así como del Secretario General del Ministerio de Defensa, Renzo Chiri Marquez.

Tanto a Wagner como a Chiri no les perdonan haber sido, respectivamente, miembro y secretario ejecutivo de la Comisión Andina de Juristas, una de las pocas organizaciones no gubernamentales que ha trabajado el tema de defensa y que no ha dudado en abrir sus puertas a oficiales en actividad o retiro para que den sus opiniones sobre la reforma de las Fuerzas Armadas. Para este medio – y los tontos útiles que les creen – la CAJ forma parte de una teoría de la conspiración que, en su imaginación, buscaría la desaparición de las Fuerzas Armadas.

El caso de Novak es más complejo. A él se le pretende atibuir la autoría de un informe favorable a Chile en el asunto de la delimitación marítima y el diario de la mafia azuza a los halcones retirados del Ejército, para que presionen por la salida del viceministro. Claro, es curioso que a Novak le critiquen esto y no el informe que emitió hace algunos años para el Ministerio de Relaciones Exteriores dirigido por Fernando de Trazegnies, para defender el retiro de la competencia contenciosa de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Y a Novak no se le puede acusar de izquierdista, toda vez que formó parte del equipo de Plan de Gobierno de Unidad Nacional en las elecciones de 2006, en lo relacionado con Relaciones Exteriores (aquí Rosa María Palacios no nos dejará mentir, pues lo entrevistó en dicha calidad en su oportunidad).

¿Entonces, qué motiva el cálculo de esta gente?

En primer lugar, un revival de las tensiones con Chile, que busca, sin duda, el aumento del presupuesto del MINDEF para la compra de armamento. Y la experiencia de la década pasada nos recuerda todos los negociados que se hicieron en la compra de armamento, vía intermediarios, lobbistas y traficantes de armas. Cuando la compra se hizo de Estado a Estado, como fue el caso de las fragatas Lupo con Italia, no hubo problemas de corrupción.

Pero, antes de comprar armamento, debe verificarse cuales son las debilidades de las Fuerzas Armadas y nuestras reales amenazas a la seguridad nacional. ¿Chile lo es? Más allá de la desconfianza eterna, no. ¿Debe un estado gastar tanta plata en armas cuando tiene otras prioridades? No, debe hacer sus compras teniendo en cuenta sus reales amenazas y sus reales posibilidades de compra.

Sobre las probabilidades de un conflicto con Chile – que parece estar más en el campo de la ciencia ficción – recomiendo un buen artículo de Silvio Rendón en Gran Combo Club, del cual rescato dos ideas centrales:

1. Chile es un país en desarrollo. Un país pobre. Tiene todavía mucho camino por recorrer. Ellos son 20% del PIB per cápita del primer mundo y nosotros 10%. Dos países misios agarrándose entre ellos en vez de crecer. En mi opinión, es creíble y compatible con incentivos pensar que prefieren dedicarse a resolver sus problemas de pobreza y desigualdad que a aventuras militares donde sólo hay que perder. Tocaría reforzar la lógica de crecimiento y reducción de la pobreza antes que las empobrecedoras lógicas de la confrontación.

2. Efectivamente, en el Perú se amalgama a los intereses privados chilenos y al estado chileno. Es como si allá se presentara a nuestros emigrantes en Chile como quinta columna del estado peruano. Pues, nada que ver, ¿no? Pues en la Segunda Guerra Mundial se maltrató a los inmigrantes japoneses en el Perú, presentándolos como quintacolumnistas del estado japones.

En segundo lugar, un miedo a las reformas que quiere hacer Wagner. Esto me lo confirma una noticia emitida por el diario mafioso hoy, que habla de modificaciones a la Ley del Ministerio de Defensa que darían mayores facultades de control sobre la política de Defensa al Ministro y a los Viceministros del sector.

Este cambio, que en cualquier país civilizado sería considerado un avance, para este medio es parte de la “Orquesta Rota” que “busca quitar poder a los Comandantes Generales de las Fuerzas Armadas”.

Además, se consignan los cambios en las Leyes de Régimen Militar, Académico y Disciplinario de los Centros de Formación de las Fuerzas Armadas y la Ley del Sistema Educativo del Sector Defensa. Los cambios estarían orientados a reducir la distancia entre civiles y militares, aumentar el respeto a los derechos humanos y formar a los oficiales en ética y valores. Claro, para los montesinistas esto “ataría de manos a las Fuerzas Armadas”.

Uno podría preguntarse, ¿podrán tener respuesta en el gobierno estas gritas de La Razón, que representan a un sector de las Fuerzas Armadas que no quiere cambio alguno? Mi opinión es que sí, por dos motivos.

El primero es que no todos en el APRA piensan que la política de Defensa debe ser transparente. Basta ver lo señalado en el Plan de Gobierno, al inicio del capítulo referido a Defensa Nacional:

Por razones de Seguridad Nacional, consideramos que el análisis y las propuestas de este tema, son de carácter reservado.”

Cosa que ningún país que se precie hace. Claro, salvo Corea del Norte y Cuba, al costo que todos conocemos. La política de defensa debe ser transparente. Y con el cúmulo de revistas especializadas e información que existe, todos saben quien es quien en el campo militar.

La segunda, tiene que ver con la negativa de Allan Wagner de prestarse al sainete de la venta del avión presidencial, con participación de los presidentes de los organismos reguladores incluida.

El Ministro ha aclarado que, previamente a la venta, la Fuerza Aérea del Perú, a la que pertenece la nave, debe hacer previamente el proceso de baja, el inventario de la nave y su valorización respectiva. Asimismo, ha opinado que deberá ser Proinversión quien haga la venta de este bien del Estado e incluso ha sugerido la reparación de un avión pequeño para que haga las veces de avión presidencial.

Es decir, le dio la justa medida al tema y lo trató de manera técnica. Wagner ha convertido una cortina de humo en una discusión seria.

¿Le perdonará García que le arruine el vodevil? ¿Le perdonarán los compañeros que haga reformas en el Ministerio de Defensa? No se pierdan los próximos capítulos de esta telenovela, que realmente promete.

COMO FERRANDO A SU ELENCO

Defensa nacional, ministros y desaires

Durante el fin de semana, hemos sido testigos de uno de esos vergonzosos episodios de maltrato a los que ya nos tiene acostumbrado el Presidente de la República.

Todo comenzó el jueves, durante la ceremonia del 50° aniversario del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. En ella, el Ministro de Defensa Allan Wagner dio un discurso de orden en relación con dicha fecha, en el cual señaló, textualmente, lo siguiente.

“Tenemos, por último, un riesgo que proviene de la baja operatividad de nuestras Fuerzas Armadas, resultado de años de descuido y, yo diría, de una grave irresponsabilidad nacional, en su mantenimiento y modernización. Y es un riesgo – y no una amenaza – porque, si bien sepodría asumir que no existe intencionalidad de atacar militarmente a nuestro Estado, sí hay actores que tienen capacidad suficiente para hacerlo. Ello configura un riesgo de acuerdo a la definición antes expuesta y, frente a ello, nuestras Fuerzas Armadas deben contar con la adecuada capacidad y preparación para cumplir con el mandato constitucional de “garantizar la independencia, la soberanía y la integridad territorial de la República””.

Al día siguiente de pronunciado este discurso se armó la pampa, pues el Presidente de la República recriminó a Wagner en público por hacer esta observación.

“Yo creo que esos temas no hay que tratarlos -y se lo digo al ministro de Defensa y se lo digo al jefe del Comando Conjunto (de las FF.AA.)-, a través de la prensa”, dijo Alan el viernes.

Y, convertido una vez más en el vocero de los halcones militares, Luis Gonzáles Posada – añorando cada vez más los tiempos de su cuñado Juan Velasco Alvarado – señaló: “Acá debe haber una suerte de cura de silencio. No podemos continuar señalando nuestras debilidades”.

Pero el sábado, cuando muchos de nosotros estabamos en plena hora del desayuno, Alan y Allan salieron de Palacio contentos, con palmaditas en el hombro y señalando que “el impasse había sido superado” y Wagner dijo que “el jalón de orejas” había sido entendido.

No veíamos esto desde los tiempos en que Beatriz Merino era llevada al sacrificio por la chakana, o, peor aún, desde la época en que Fujimori tenía “ministros – gerentes” o hacía bailar a Francisco Tudela “el ritmo del chino”.

Lo que ha dicho Wagner es cierto. Las Fuerzas Armadas carecen de operatividad. Eso no es un secreto para nadie, ni para nuestros vecinos, que se deben estar matando de la risa viendo a AGP y a su corte tratando de tapar el sol con un dedo.

En todo país civilizado que se precie de serlo, la política de Defensa no es un ghetto, no es un compartimento cerrado fuera del escrutinio público. Basta ver 60 Minutes o hasta el cauto Meet The Press en Estados Unidos para comprobar que las políticas dictadas desde el Departamento de Defensa y ejecutadas por las Fuerzas Armadas están puestas en debate por lo menos una vez al mes.

Señalar que revelar nuestras debilidades es una invitación a la invasión es seguir pensando como en el siglo XIX, épocas en que todas las disputas entre los Estados se solucionaban por la fuerza. Porque ese es el mensaje implícito que García y sus corifeos se han encargado de señalar.

Y la operatividad de las Fuerzas Armadas no es un asunto de más o menos plata en las alforjas militares, como algunos pretenden hacernos creer. El debate pasa por responderse a varias preguntas: ¿cuáles son las reales amenazas a la seguridad nacional? ¿cuánta plata debe gastarse en armas en un país que tiene prioridades más importantes como el combate a la pobreza, la salud o la educación? ¿Qué es lo que se enseña a nuestros militares?

Finalmente, si las Fuerzas Armadas no son operativas, ello no se debe a los juicios que por corrupción y violaciones a los derechos humanos vienen afrontando algunos de sus miembros. Se sigue pensando, bajo un falso espíritu de cuerpo, que estos procesamientos hacen daño a la institución o a su moral. Sin embargo, debe quedar claro que los recursos escasos con los que operan las Fuerzas Armadas no deben estar a sujetos a malversaciones, ni que la actuación de los militares no debe estar sujetas a los límites que imponen los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.

Si queremos Fuerzas Armadas sólidas debatamos el tema abiertamente. No sigamos con los estancos cerrados al público. Y, en cuanto al Ministro de Defensa, hágase respetar. La carta de renuncia siempre es una forma de expresarle al Presidente que no está dispuesto a dejarse tratar de la misma manera en como Ferrando trataba a sus partners de Trampolín a la Fama.

MAS SOBRE EL TEMA:
Lee el discurso de Allan Wagner aqui.
Perú.21: García ratifica a Wagner y pone fin a impasse.
Editorial de La República: Cosas públicas.
Mirko Lauer: El pudor: ¿un arma militar?
Angel Paez: El último chiste de García.
César Hildebrandt: Un hombre digno.
Fernando Rospigliosi: Maltratos y agravios.

REFORMA VERDE

La reestructuración que las Fuerzas Armadas no quieren impulsar.

EL ESTADO DE LA CUESTION

La dictadura instaurada por Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos durante la década de los noventa se basó en el apoyo de la cúpula de las Fuerzas Armadas. Al culminar dicho periodo de nuestra historia, quedaba en claro lo siguiente:
a) Los altos mandos de las Fuerzas Armadas participaron en un gobierno autoritario, en lugar de defender la democracia y el Estado de Derecho, tal cual es su obligación ante la Nación.
b) Las Fuerzas Armadas intervinieron en política, a pesar que su carácter “no deliberante” no lo permite. El extremo de eta práctica fue la firma de “cartas de sujección” al régimen.
c) La cúpula militar se enriqueció ilícitamente, a través de negociados en la compra de armamento y otras adquisiciones, así como de relaciones con el narcotráfico y desvío de fondos.
d) Se encubrieron y/o perpetraron violaciones a los derechos humanos.
e) Los ascensos y bajas dentro de las instituciones castrenses se produjeron sobre la base de lealtades políticas con el régimen de turno y no de acuerdo a los méritos.
f) El uso de los servicios de inteligencia para la hostilización de opositores y el proyecto reeleccionista de Fujimori.

Asimismo, esta situación fue permitida por una educación militar que no prepara a los hombres de armas para la democracia, así como por una cultura del secreto y un mal entendido “espíritu de cuerpo” que encubre o elude responsabilidades sobre actos ilícitos cometidos por miembros de las Fuerzas Armadas.

Era claro, entonces, que una de las tareas de la transición democrática era la reforma de las Fuerzas Armadas, a fin de garantizar su operatividad dentro de un sistema democrático, con mecanismos de transparencia y profesionalidad y sin encubrir delitos cometidos tanto en el pasado como en el presente.

El gobierno de Valentín Paniagua emprendió la creación de un sistema anticorrupción que permitió que los miembros de dicha cúpula militar fueran procesados y enviados a una prisión común, siendo la mayoría sentenciados por actos de corrupción. Asimismo, se declararon nulos los ascensos producidos al final de régimen fujimorista, las Fuerzas Armadas ingresaron al ámbito de vigilancia de la Contraloría General de la República y al Sistema Integrado de Administración Financiera del Estado. De otro lado, los Comandantes Generales de las Fuerzas Armadas pidieron perdón al país por su sujeción a la dictadura fujimorista y se manifestaron a favor de la creación de la Comisión de la Verdad para la investigación de las violaciones a los derechos humanos cometidas durante el conflicto armado interno.

El gobierno de Alejandro Toledo debía liderar un esfuerzo de reforma integral de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, comenzó con mal pie, al nombrar a David Waisman como Ministro de Defensa. Waisman no era una persona capacitada para el cargo y depositó la dirección del Ministerio, en la práctica, en asesores de dudosa reputación y capacidad.

A finales del 2001 se constituyó la Comisión para la Reestructuración Integral de las Fuerzas Armadas, conformada por miembros del gobierno, militares en retiro y especialistas civiles en el tema militar. Esta Comisión contó con el apoyo de Narcis Serra, el Ministro de Defensa español que lideró un proceso similar en su país. Al final de su trabajo, se emitió un Informe Final sobre las siguientes bases:
a) La reestructuración de las Fuerzas Armadas es parte del proceso de modernización del Estado y de la consolidación democrática.
b) La reestructuración debe situar a las Fuerzas Armadas en el marco del Estado Democrático de derecho, sujetas a la autoridad del gobierno elegido. Debe apuntar a la normalización de las relaciones entre civiles y militares en un contexto democrático.
c) La reestructuración es un conjunto de medidas a aplicar en el corto, mediano y largo plazo. El acto inicial determinante es la creación de un Ministerio de Defensa que funcione como órgano de diseño, ejecución y supervisión de la política de defensa, siendo el instrumento básico del control civil democrático de las Fuerzas Armadas.

Este proceso debía realizarse, tomando en consideración las siguientes dificultades:
a) La herencia nefasta del régimen fujimorista.
b) Problemas por superar en el ámbito de los derechos humanos.
c) Un alto nivel de autonomía de las instituciones castrenses respecto del poder político institucional.
d) Tendencias autoritarias incluso en partidos democráticos.
e) Falta de normas que normen de manera clara la seguridad, la defensa y el orden interno.
f) Escaso número de civiles y organizaciones que ayuden al diseño de políticas en el ámbito de seguridad y defensa y que ejerzan un mecanismo de fiscalización por fuera del Estado.
g) Problemas de seguridad derivados de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y de la inestabilidad de la región.

En 2002, Aurelio Loret de Mola es designado como Ministro de Defensa y se compromete con el paquete de reformas. El cambio que más impulsó fue la creación de un nuevo Ministerio de Defensa, cuya implementación duró un año. Loret de Mola, que impulsó además la creación de un Centro de Estudios en Derecho Internacional Humanitario, entre otras labores, salió en protesta por las dificultades presupuestales del sector. El Ministro consideraba que era necesario elevar el presupuesto para las Fuerzas Armadas, tanto por su operatividad como para que los militares aceptaran los cambios a implementarse.

Luego de la partida de Loret de Mola, se retoma la costumbre de nombrar militares en retiro en el cargo. Fue el caso de Roberto Chiabra, un oficial competente, pero con un proceso pendiente por supuestos actos de corrupción y poco compromiso con la reforma militar. A ello se sumó su participación en las propuestas de ascensos del año 2004, donde acabo cediendo tanto a presiones políticas como a quienes reclamaban mayor autonomía militar en este aspecto. Posteriormente fue nombrado Marciano Rengifo, otro militar en retiro, perteneciente al partido de gobierno, donde la cosa desencadenó en la creación del Fondo de Defensa Nacional, con total autonomía de manejo por parte de los institutos armados y el retroceso en muchos de los aspectos avanzados.

En el fondo, se comprobó que una reforma solo era posible si es que se institucionalizaban los mecanismos para efectuarla y existía una voluntad política del gobierno. Pero ambos se fueron diluyendo durante el gobierno de Toledo.

A ello se suma que el tema de la reforma militar no fue tocado por los principales candidatos presidenciales y que, además, sus “expertos” en la materia fueron oficiales en retiro, en lugar de capacitar a los miembros de sus partidos en la problemática de seguridad y defensa. En suma, la clase política, como en muchas cosas, se hizo de la vista gorda.

SIGNOS OMINOSOS

En julio de 2006, ya durante el gobierno de Alan García, fue nombrado como Ministro de Defensa Allan Wagner, un reconocido diplomático de carrera, que incorporó como viceministros y equipo asesor a civiles destacados como Fabián Novak, profesor de Derecho Internacional, y Renzo Chiri, secretario ejecutivo de la Comisión Andina de Juristas.

Wagner llegó con ideas nuevas. Planteó una reestructuración administrativa de su Ministerio que duraría 300 días, anunció que los aumentos presupuestales se darían en base a una determinación de las amenazas a la seguridad y tiene la intención de que las Fuerzas Armadas asuman el saneamiento de su pasado, tanto en temas de derechos humanos como de corrupción.

Han sido los problemas del pasado (y algunos del presente) los que han generado mayores dudas al Ministro y los primeros signos ominosos de parte de personas que no están involucradas con la reforma y que, además, muestran las dificultades que tendrá Wagner en su gestión. Aquí un repaso:
a) El escándalo de la construcción de la carretera a Cabana durante las postrimerías del régimen de Toledo demostró dos cosas. La primera: las Fuerzas Armadas no tienen porque involucrarse en la construcción de vías. La segunda: hay mafias que siguen operando, como la de los Aybar Cancho, involucrados en el tráfico de armas a las FARC.
b) El fuego cruzado de acusaciones entre el actual Comandante General del Ejército, Cesar Reinoso, y el General Rafael Hoyos de Vinatea, a quien se abrió un proceso sumario por lo de la carretera a Cabana. El final se ve venir: ambos pasarían a retiro en diciembre.
c) La adquisición de pertrechos y alimentos en mal estado para las bases contrasubversivas encargadas del combate a los remanentes a Sendero Luminoso. Todo un desaliento a las personas que deberían estar mejor atendidas.
d) El robo de pertrechos militares para venderlos a las FARC. Es decir, el “Plan Siberia” de Montesinos en versión artesanal.
e) La denuncia hecha por Perú.21 sobre un desfalco en la Fuerza Aerea.
f) La denuncia hecha por Caretas sobre la compra de vehículos lujosos para militares de alto rango. Un balazo a la austeridad. Compra felizmente detenida por el Ministro Wagner.
g) El encendido y patético discurso del almirante Luis Giampietri, primer Vicepresidente de la República y congresista, defendiendo la impunidad para sus compañeros de armas que violaron derechos humanos durante la guerra contrasubversiva.
h) El escándalo alrededor del accidente del avión Fokker de la Marina donde viajaba el equipo de Alianza Lima en 1987.
i) Las propuestas parlamentarias para volver al servicio militar obligatorio y la instrucción pre militar en los colegios.

A ello se suma la campaña que desde los periódicos “Expreso” y “La Razón”, voceros oficiosos de todo aquel que se oponga a reforma democrática alguna, se hace para que el Ministro Wagner despida a sus colaboradores, no toque a las Fuerzas Armadas o se vaya a su casa.

¿POR DONDE ENCAMINAR LA REFORMA?

Para volver el impulso de reforma, es necesario tomar medidas de corto plazo, como las siguientes:
a) Salida del Comandante General del Ejército y del General Hoyos de Vinatea, así como de la cúpula de la Fuerza Aerea.
b) Presentación y aprobación de una ley de ascensos y situación militar en las Fuerzas Armadas.
c) Continuar con la reestructuración administrativa del Ministerio de Defensa.
d) Revisar el Libro Blanco de la Defensa Nacional, a fin de identificar las amenazas a la seguridad nacional de manera clara y sobre esa base, aumentar el presupuesto militar.
e) Establecer un sistema de control externo de los gastos de las Fuerzas Armadas, así como un departamento de asuntos internos.
f) Descartar cualquier iniciativa de vuelta al servicio militar obligatorio o a la instrucción pre militar.
g) Establecer mecanismos de adquisiciones que garanticen transparencia, control y accionar conjunto. Someter las contrataciones y adquisiciones al control de CONSUCODE.
i) Formulación de un Código de Etica que entatice los valores de respeto a los principios constitucionales, democráticos, a los derechos humanos y a practicar la honestidad y el honor militar.
j) Proseguir con una política de colaboración en los procesos judiciales e investigaciones seguidas contra militares por violaciones a los derechos humanos.
k) Formular las nuevas leyes de justicia militar, de acuerdo a los criterios señalados por el Tribunal Constitucional

Ello implica no dejar de lado las recomendaciones de la Comisión para la Reestructuración Integral de las Fuerzas Armadas, que implican cambios constitucionales, legales, administrativos y educativos que deben comenzar a ser implementados por el Poder Ejecutivo y el Congreso.

Como vemos, no es un problema de recursos del que adolece nuestras Fuerzas Armadas. Es un problema institucional de más amplio rango. De boicotearse nuevamente un esfuerzo de reforma, quizás esta misma columna se repita con las mismas palabras, pero agregando lo que no se hizo (o se hizo mal) durante el gobierno de Alan García.

ENLACES:
Fernando Rospigliosi: Cambios en las FF.AA.
Salomón Lerner Febres: “Tenemos un Estado precario que no impulsa las reformas institucionales”.
Iris Jave: Poder Civil.
Carlos Basombrío: Guerra en los cuarteles.