LA LEYENDA DE BERLIN 36

Todo pueblo va construyendo su historia de a pocos, sobre la base de hechos e interpretaciones consensuales que las sociedades – de manera consciente e inconciente – van reconociendo como propias. Pero en el camino, también se van construyendo leyendas sobre determinados acontecimientos de la historia. Ello no sólo ocurre con la historia política y social de una nación, sino también con sus símbolos deportivos.

En el caso del Perú, nuestro principal leyenda deportiva se llama Berlín 1936, sobre todo, en lo que respecta a la participación del equipo de fútbol, hecho sobre la base del Sport Boys (campeón en 1935) y reforzado con figuras como Alejandro Villanueva y Lolo Fernández.

Los hechos comprobados son los siguientes: Perú ganó a la selección de Finlandia por un marcador bastante abultado (7-2) y tenía que enfrentar en los cuartos de final a Austría, el país natal de Adolfo Hitler. Luego de ir perdiendo 2-0, en el segundo tiempo los peruanos igualaron el marcador, derrotando a los austriacos por 4-2 en tiempo suplementario. Al día siguiente, la FIFA – que por entonces resolvía los reclamos sobre el torneo olímpico de fútbol – decidió que debía volverse a jugar el partido. El presidente peruano Oscar R. Benavides decidió que toda la delegación, en señal de protesta, regresaba al país. Así culminó nuestra primera participación en unos Juegos Olímpicos.

Las divergencias están en la parte central de la leyenda: la causa por la cual el partido debía volver a jugarse. Y aquí las versiones son diametralmente opuestas.

El relato peruano señala que Hitler movió sus influencias para que volviera a jugarse el partido, pues no toleraba que un equipo en el que habían varios afrodescendientes le ganara al “ario” equipo austriaco. Esta es la versión que nos han contado generación tras generación y que repetimos cual letra del Himno Nacional.

Sin embargo, en el extranjero se tiene una mirada diferente del asunto. Así, la página web de la FIFA señala lo siguiente sobre dicho suceso:

That turned out to be the warm-up for the quarter-final confrontation between Peru and Austria. Peru rallied from a two-goal deficit in the final 15 minutes of normal time. During extra-time, Peruvian fans ran onto the field and attacked an Austrian player. In the chaos, Peru scored twice and won, 4-2.

Or so the South Americans thought. Austria protested and the International Olympic Committee ordered a replay without any spectators. Peru refused and their entire Olympic squad left in protest as did Colombia

.

La versión también es recogida en la versión en inglés de la Wikipedia:

The following day at the Hertha Platz, Austria played Peru in an astonishing game leading to a huge political row not out of keeping with the times.

The Peruvians overturned a 2 goal deficit at the half to take the tie into extra-time. All was fine until Villanueva’s goal, Peru’s fourth, in the last minute of extra-time. Time Magazine reported: In Lima President Oscar Benavides of Peru last week addressed an angry crowd. Said he: “I have just received cables from the Argentine, Chile, Uruguay and Mexico solidifying the Peruvian attitude against the crafty Berlin decision.” The crowd, which had already torn down an Olympic flag, surged on to listen to more speeches in the Plaza San Martin. Later it proceeded to the German Consulate to throw stones at the windows until police arrived in trucks. At Callao, Lima’s seaport, workmen on the docks refused to load two German vessels.

“The “crafty Berlin decision” concerned a soccer game. Last fortnight Peru’s Olympic team won a hard match against Austria, 4 goals to 2. After the game, Austria protested that Peruvian players had manhandled them, that spectators, one brandishing a revolver, had swarmed down on the field. FIFA ordered the game replayed. When the Peruvian team failed to appear, the game was awarded to Austria by default. Peru’s whole Olympic team of 50 promptly decided to quit the Games. “Said Michael Dasso of the Peruvian Olympic Committee: “We’ve no faith in European athletics. We have come here and found a bunch of merchants.”

Por cierto, hace unos años la edición peruana de la revista Don Balón tomó como cierta la versión que acabamos de reseñar, es decir, el reclamo austriaco fue legítimo y el partido tenía que volver a jugarse.

El periodista Jaime Pulgar – Vidal, investigador del programa Crónicas de Balón, aunque no toma partido por ninguna de las dos posiciones, señala algunas cosas que parecen sintomáticas del manejo político que se dio al tema desde Lima y que me hacen pensar que la versión que nos han contado desde pequeños no es del todo cierta:

El 11 de agosto Perú anunció oficialmente su retiro de los Juegos Olímpicos. Desde el día anterior las manifestaciones del público habían sido masivas. Incluso, el presidente de la República, el general Oscar Benavides aprovechó para hablar frente a la muchedumbre. Era un año electoral y sumarse a la indignación le venía muy bien. Aunque Benavides no participó de las elecciones, se quedó en el poder luego que anulase los comicios tras el triunfo de Luis Antonio Eguiguren. Todo ello ocurrió en medio de un clima de indignación y luego de fiesta.

La salida de Perú de los Juegos fue un acto que involucró a todos los peruanos. En medio de las manifestaciones populares, la Negociación vinícola Pedro Venturo y Cia. publicó un aviso que incluía palabras del presidente Benavides: “Yo estaré siempre a la cabeza de todos los peruanos cuando se trate de dignificar el esfuerzo y robustecer los sentimientos patrios, que son los vínculos indisolubles que rigen las nacionalidades”; y un lema de la Sociedad Nacional de Industrias que exaltaba el nacionalismo. Éste decía, “Consuma productos peruanos, su nacionalismo salvará al Perú”.

¿Algún día conoceremos todos los detalles de esta historia?