NOTAS SOBRE EL MENSAJE

1. Sin duda, la mejor parte del mensaje fue la primera, en la que García hizo autocrítica de sus actos y pidió disculpas por los insultos vertidos durante este año. Ojalá que esa autocrítica vaya acompañada de propósito de enmienda.

2. También fue oportuno que se precisaran algunas metas claras hacia el 2011, en lo que se refiere a lucha contra la pobreza, crecimiento, exportaciones y otros indicadores económicos y sociales.

3. Sin embargo, el resto del mensaje fue un carnaval de cifras, datos y logros que habría que examinar con mayor detenimiento. El discurso se hizo enredado y monótono por momentos en esta parte, que ocupó la mayor parte del discurso presidencial. Y a pesar que García señaló que la revisión de cuentas sería vista en mayor profundidad por los ministros, Alan siguió imponiendo el estilo presidencial de abarcarlo todo.

4. Las omisiones claras. No se sabe si por la autocrítica genérica de la primera parte, pero García no se atrevió a defender ninguna de las medidas cuestionadas durante su primer año de gestión. Es más, ni siquiera volvió a mencionar el controvertido paquete legislativo sobre seguridad ciudadana. En la sección de institucionalidad, justicia, lucha anticorrupción y derechos humanos, así como en lo que se refiere a Reforma del Estado, no hubo ni logros que exhibir ni mayores anuncios.

5. En suma, serán las acciones y no este discurso las que determinen el rumbo del gobierno en este segundo año.

AL FINAL DEL PRIMER AÑO


Llegó en medio de los ecos de un cambio responsable.

Sin embargo, a pesar de mantener las cifras macroeconómicas en azul y continuar con la buena ruta económica trazada por el gobierno anterior, Alan García no ha iniciado un rumbo de inclusión para todos los peruanos.

Era el mensaje imperativo de una campaña electoral que había reflejado que el país requería cambios y que la impaciencia era alta. Aun así, la población le dio a García la oportunidad de iniciar dichas reformas esperadas durante tantos años.

Sin embargo, el Presidente de la República desaprovechó dicha oportunidad y se dedicó a socavar parte de la institucionalidad democrática, los derechos de los demás y a convertir a sus opositores en enemigos. Olvidó que en democracia las opiniones distintas deben saberse procesar, no por la represión, sino a través del diálogo y el intercambio de ideas.

Para complicar más aún su relación con la población, los casos de corrupción comenzaron a salir, los nombramientos inadecuados se sucedieron unos a otros y, así, poco a poco, García fue perdiendo iniciativa política, rumbo y la poca orientación que aun tenía.

El Presidente llega a este primer año con poco más de 30% de aprobación, aislado en sí mismo, su partido y una alianza conservadora que le impide cambiar un status quo cada vez más injusto. Incluso alguien tradicionalmente ultra conservador como Ms. Cipriani le ha tenido que recordar hace algunos minutos la importancia de la justicia social, cosa que parece haber perdido desde que se sentó en Palacio de Gobierno.

Más allá de las palabras que escuchemos el día de hoy, dentro de algunos minutos, García deberá entender que requiere un cambio de rumbo.

Cambio que implique fortalecer las instituciones democráticas y los derechos humanos, que no desande lo avanzado en crecimiento economico y estabilidad, que implique una reforma del Estado que permita un mejor gasto y una preocupación mayor por los sectores sociales. Un compromiso mayor contra la corrupción y por la ética pública.

Aun está a tiempo de hacerlo. Las segundas oportunidades no se desperdician así nomás Dr. García.

Y un Feliz 28 para todos.