La Comisión de Reforma Política y la bicameralidad: algunos comentarios

Comision de Reforma Política
La Comisión de Reforma Política junto al presidente del Consejo de Ministros Salvador del Solar. Este miércoles, se conoció su informe y sus recomendaciones. (Foto: Andina)

El miércoles pasado se hizo público el informe de la Comisión de Reforma Política, grupo de trabajo liderado por Fernando Tuesta. La CRP tuvo el encargo del gobierno para elaborar una serie de propuestas para mejorar el maltrecho sistema político peruano, que han sido ordenadas en cuatro ejes centrales. El documento presentado, trabajado desde una perspectiva académica, es bastante sencillo de leer.

Antes de continuar con el análisis, una pequeña atingencia personal: conozco a todos los miembros de la Comisión, trabajo directamente con algunos de ellos y reconozco su valía profesional y personal. Ahora sí, pasemos al análisis.

Casi de inmediato, la atención se ha centrado en una de las propuestas: el retorno a la bicameralidad en el Congreso de la República. Una alternativa que ya se había debatido a propósito de las iniciales propuestas planteadas el año pasado por el presidente Martín Vizcarra.

Sin embargo, hay que decir que hay diferencias sustanciales. El proyecto de bicameralidad presentado por el Poder Ejecutivo tenía serias fallas de diseño, varias de las cuales son corregidas por la alternativa planteada por la CRP. En realidad, existía consenso en la comunidad politológica peruana en que la aprobación de este proyecto, tal cual se presentó, en el referéndum de diciembre hubiera sido un avance parcial y limitado.

Pero a Vizcarra se le presentó la Virgen, en forma de “proyecto modificado por el Congreso de la República”. El aprofujimorismo le metió una serie de contrabandos – entre ellos, los referido a mecanismos de control del Poder Legislativo frente al Poder Ejecutivo – que convertían a un proyecto perfectible en algo inaceptable. De allí que propuso que votaran No en el referéndum de diciembre último en este punto, lo que ocurrió con resultados ampliamente mayoritarios.

La propuesta de bicameralidad de la Comisión de Reforma Política mejora sustancialmente las iniciativas que discutimos en la segunda mitad del año pasado. Los aportes mayores me parecen los siguientes:

  • Cambio de fecha de elección del Congreso de la República, que ahora se hará junto con la segunda vuelta electoral presidencial.
  • Reforma del levantamiento de la inmunidad parlamentaria, que ahora estará a cargo de la Corte Suprema de Justicia y ya no del pleno del Congreso.
  • Eliminar el número fijo de congresistas para la Cámara de Diputados. Aunque suene impopular – y volveremos a esto luego -, dado el tamaño de población de nuestro país, necesitamos un número mayor de congresistas. Para el Senado sí se mantendrá un número fijo de representantes (50 personas).
  • Eliminación del voto preferencial, pues habrán elecciones primarias obligatorias en los partidos con participación de la gente.
  • Inclusión de distritos especiales para peruanos en el exterior y pueblos indígenas. Esta es una medida que se ha tomado, con buenos resultados, en otras partes de América Latina. El número de representantes para cada uno sí puede ser mejor ajustado.
  • Paridad y alternancia en las listas para Senado y Cámara de Diputados. Es necesario mejorar la representación femenina en la política y esta es una medida que puede incentivarla.
  • Racionalización de los mecanismos de control parlamentario. Se elimina el voto de investidura al gabinete y se hacen ajustes a los mecanismos de interpelación y de censura.
  • Se elimina la vacancia presidencial por “incapacidad moral permanente”, que se había convertido en un “cajón de sastre” para sacar al Presidente si se tenían los votos para hacerlo.
  • Mejora en la composición de la Comisión de Ética Parlamentaria y la subcomisión de acusaciones constitucionales. Se estima un representante por cada bancada.
  • Mejora en las reglas sobre transfuguismo en el Congreso y para la conformación de bancadas.
  • Diferencias claras de funciones entre Senado y Cámara de Diputados.

Si bien existe aún debate sobre cuando y cómo se debe debatir estas propuestas, considerando el referéndum de diciembre último, es cierto que la propia CRP señala que hay un deadline. Según la legislación actual, no se pueden aprobar modificaciones a las reglas electorales hasta un año antes de su celebración. Así, el plazo es bastante ajustado para ello. Si el Poder Ejecutivo desea impulsar estos cambios, debe hacerlo ya.

En los términos planteados, me parece que la Comisión de Reforma Política establece una buena alternativa de nuevo Congreso de la República. Sin embargo, creo yo que, para que esos cambios pasen y para eliminar otros vicios parlamentarios, es necesario que esta propuesta sea completada por una modificación de la administración del Congreso.

Todos los escándalos que vemos sobre sueldos, asesores, gollerias, viajes y semanas de representación tienen que ver con ineficiencias administrativas que deben ser cambiadas. Este paquete complementario implicaría toda una serie de cambios en el Reglamento del Congreso y en sus normas internas. Y debe tener prioridad inmediata. Aquí está la base de la desaprobación. Pero nadie le brinda prioridad. ¿Cuáles son estos cambios administrativos urgentes?

  • Cambio del sistema de contrataciones laborales del Congreso de la República. Se debe cambiar la contratación de asesores en la línea de la propuesta de la Asociación Civil Transparencia, que consideraba una reducción en su número, así como adscribir la mitad al servicio parlamentario regular y la otra mitad contratada como personal de confianza. En todos los casos, el acceso debe hacerse por concurso público.
  • Sueldos parlamentarios: sincerar el monto y dejar la práctica de bonos o encubrimiento de aumento de sueldos. Si los congresistas desean un incremento, deberán justificarlo en términos técnicos.
  • Registro de visitas transparente. Hoy no cubre a las personas que van a las oficinas de los congresistas. Tiene que existir una obligación general de exhibición de estos datos.
  • Mejora y racionalización de la contratación de bienes y servicios.

Claro está, ninguno de estos cambios tendrán un impacto si es que el elenco estable del Congreso de la República continua emitiendo declaraciones tan infelices como las que ha proferido durante toda esta semana. Hemos tenido expresiones que irritan mucho en un país donde los sueldos son bajos y la precariedad laboral es la regla.

En resumen: creo en la bicameralidad. La reforma de la CRP es mejor que la presentada por Vizcarra y que la que rechazamos en diciembre. Pero debe ser complementada con cambios administrativos urgentes en el Congreso. De lo contrario, su viabilidad corre peligro. Y ello debe ser apuntalado por un liderazgo efectivo desde el Poder Ejecutivo.

 

One thought on “La Comisión de Reforma Política y la bicameralidad: algunos comentarios

  1. Si el referendum de 2018, dió como respuesta el NO para una bicameralidad, porqué la CRP debe tenerlo en cuenta para el posterior debate?. Acaso nuestra votación o elección por el “NO”, no tiene ningún valor?. No cree usted que se está pasando por encima nuestros derechos fundamentales?

    Me gusta

Agregar un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Cambiar )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Cambiar )

Connecting to %s