Panorama político al final de 2018

Año Nuevo 2019

Alejandro Toledo: Con un proceso de extradición por fin en marcha. Irrelevante políticamente, su destino judicial estará en juego en 2019. De todos los casos vinculados a Lava Jato, es el más redondo en términos legales. De venir a Lima, su destino es la DIROES.

Alberto Fujimori: El indulto otorgado por PPK no solo no fue el baño de popularidad que esperaba. Tampoco obtuvo una revindicación histórica, ni siquiera en sus propios predios. Con la cantada revocación del indulto, ha optado por el limbo en la Clínica Centenario. La cárcel y la irrelevancia política lo esperan en 2019.

Daniel Salaverry: En rebeldía abierta con lo que queda de la cúpula de Fuerza Popular. El presidente del Congreso busca tener un juego propio. Se espera que encabece a un conjunto de disidentes provincianos, en una nueva bancada. La ruptura espera al destino final de la lideresa de su aún partido.

Kenji Fujimori: En el retiro. En privado, ha mandado decir que no quiere saber nada con la política. Papá aún espera que reconsidere esa posición.

Verónika Mendoza: Sumida entre pocas apariciones públicas y las dificultades de construir una agrupación que no tiene aún inscripción. Su bancada tiene buenos representantes, pero no logra consolidar una alta aprobación con miras a 2021. Sigue siendo la mejor carta zurda para las próximas elecciones.

Julio Guzmán: Con la mayor aprobación entre los políticos, pero aún insuficiente para consolidar una buena postulación presidencial. Cumplirá el sueño del partido propio en las próximas semanas. Su voz debería escucharse más, más allá de sus trinos en Twitter.

Luis Castañeda Lossio: En el ocaso de su carrera política. Su opaco tercer periodo, autodemolido cuando su calendario personal avanza rápido, es casi una sepultura política. Lo que prevalece aún subsistente es un estilo que él encarnó: obras de infraestructura con poca transparencia. Ojo a OAS si decide suscribir un convenio similar al de Odebrecht.

Jorge Muñoz: Sus primeros anuncios apuntan a otro estilo de gobierno de la ciudad: firmeza en la toma de decisiones, mayor transparencia, tendencia a la concertación. Tendrá que manejar las expectativas, considerando el estado de la capital que le deja su antecesor. Golpea a Castañeda, pero sin caer en la confrontación directa que le hizo daño al arranque de la gestión Villarán.

Gustavo Gorriti: Sus investigaciones han marcado la agenda periodística 2018, sobre todo, en lo que se refiere a Lava Jato y Lava Juez. Probablemente lo continúen haciendo en 2019, con las delaciones de Odebrecht y otras compañías. Justo para la primera década de IDL – Reporteros como medio de referencia en el Perú.

Juan Luis Cipriani: Todo indica que Roma le dará las gracias por los servicios prestados en pocos meses. Aunque lo más probable es que su sucesor sea un moderado, buscará espacios mediáticos para seguir transmitiendo sus mensajes conservadores. Más aún cuando tendrá más tiempo libre.

Alan García: Nada le salió bien en 2018. Pensó ser el campeón del “conservadurismo limpio”, pero su frustrado intento de asilo fue casi una confesión de parte. Ha consolidado al APRA como el furgón de cola del fujimorismo, sepultando al más añejo partido del Perú. Sus maniobras para evitar la acción de la justicia marcarán el 2019.

Pedro Chávarry: Un rehén de sí mismo, que tiene en incertidumbre los dos principales casos de corrupción del país. La flamante Junta Nacional de Justicia debería proceder con su destitución. Pero antes que ello ocurra, puede causar mucho daño al país y al sistema de justicia. Si mañana no confirma ciertas designaciones, muchos ya preparan las zapatillas para marchar.

César Villanueva: El premier político que Vizcarra quiere, en medio de un coro de ministros más bien técnicos. Su reto es mejorar la actuación sectorial, a la que los peruanos le pondrán mayor atención.

Keiko Fujimori: En su peor año. Se fumó todas las oportunidades que tenía de cambiar del mismo modo que Valeriano López prendía sus cigarros con billetes de 100 dólares. Insistimos en que el dinero recibido desde Odebrecht no es más que la caja de Pandora que va a destapar otros fondos de campaña mucho menos defendibles. Su partido está dividido y sus opciones al 2021 son cada vez mas reducidas.

Pedro Pablo Kuczynski: La irrelevancia política de su año y meses en la presidencia se ha trasladado a su actual estatus. Con un partido inexistente, opta por el silencio.

Martín Vizcarra: El gran ganador político del año. Llegó a la Presidencia sin capital político, se mostró dubitativo en sus primeros meses y luego se supo montar bien en la ola anticorrupción. Su reto para el 2019 es mejorar la actuación del Estado, sin dejar de preocuparse por las reformas judicial y política. A cuidar más sus declaraciones públicas.

Feliz 2019 para todos.

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