Alcaldía de Lima: una elección aún abierta

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Foto: RPP

Es claro que, para muchos, Renzo Reggiardo y Ricardo Belmont no reúnen las cualidades para encabezar la ciudad más importante del país. Y resulta evidente que sus planes de gobierno no son precisamente consistentes para enfrentar los retos de una ciudad tan compleja como Lima. Sin embargo, gozan de las simpatías iniciales de un público que aún no termina de enganchar con la campaña electoral.

Por ello, es necesario ir más allá de lo que pueden generarnos ambos candidatos y entender porque los limeños, por ahora, le brindan su favoritismo.

1. Campaña apática y presencia mediática: Por distintos motivos, la campaña electoral no ha logrado conectar con los ciudadanos. En ese escenario, ser conocido brinda mayores posibilidades de intención de voto. Reggiardo tiene hace varios años un programa de televisión sobre seguridad ciudadana y Belmont tiene micrófono abierto en su propia emisora durante varias décadas. Sumemos a Urresti, quien a pesar de las acusaciones serias en su contra, se hace notar en los medios de comunicación.

2. Buenos candidatos que no prenden: Existe cierto consenso en que los mejores planes de gobierno corresponden – en orden alfabético – a Alberto Beingolea, Gustavo Guerra García, Jorge Muñoz y Manuel Velarde. Sin embargo, ninguna de las campañas ha logrado prender del todo, tanto por cuestiones de recursos, como por la debilidad de sus organizaciones y errores de los postulantes. Por ahora, Beingolea tiene más opciones, tanto por su ubicación en las encuestas como por la recordación de marca que tiene el PPC, así como la de su propia figura personal.

Pero, luego de la ausencia de Reggiardo en el debate de ayer (volveré luego a este punto), los otros tres tienen opciones aún de posicionarse en estos 14 días que quedan.  Muñoz fue el mejor en términos propositivos en el debate de ayer, pero sigue teniendo serios problemas de aterrizaje de sus ofertas electorales, a lo que se suma una campaña que apostó por lo elitista.

3. Los limeños y la política: En la muy buena tesis doctoral de Hernán Chaparro – próxima a convertirse en libro – se brindan una serie de datos interesantes en torno a la conexión que tienen los ciudadanos de la ciudad con los políticos: capital social bajo, desconfianza interpersonal alta, baja percepción de respeto a las normas, baja percepción de eficacia, muy poca vinculación e interés con temas políticos. En ese panorama, pedir compromiso suena pedir fresas a los naranjos. El voto se definirá en las dos últimas semanas. Harían bien quienes están más involucrados en estas materias en no suponer que todos tienen el mismo interés.

4. Seguridad: Lima es la ciudad que más señala que la seguridad ciudadana es un problema. En particular, porque el hurto y el robo se concentra en objetos tangibles que para muchos supone un gran esfuerzo conseguir (sueldo, cartera, celular). Y si bien es claro que las competencias de la Municipalidad Metropolitana de Lima son escasas en este sentido, la ausencia de políticas por parte del gobierno central – ¿sabían que el ministro del Interior se llama Mauro Medina? – hace que muchos sientan que nadie los atiende en este reclamo.

Por ello, que un político brinde aunque sea un mínimo de preocupación a partir de un programa de televisión les suena a muchos como sinónimo de empatía. Sí, es cierto que el espacio televisivo de Reggiardo es un show y que su plan de gobierno (que, para remate, tiene plagios) no da pie con bola. Pero, para un sector de votantes, “ya es algo”. Lo mismo con Urresti, quien ayer recitaba propuestas directas…para el Ministerio del Interior (que ya ocupó, sin muchos resultados).

5. Insatisfacción: Es notorio que la gente está harta de los políticos y que, en ese clima, alguien que “diga las verdades” (a pesar que sean, en realidad, postverdades) tiene como calar. Belmont (al igual que Philip Butters) recurre al elector más amargo con la política, les da sentidos comunes en los que pensar y los empaqueta en un discurso mediático que le da legitimidad a las bajas pasiones que muchos sienten. No importa que tan machista o xenófobo sea este discurso (y, por tanto, condenable), un sector de ciudadanos se siente identificado con alguien que reafirma su visión del mundo. Y no importa que Belmont presente un PPT bastante rudimentario como plan. No tuvo un plan en 1989, no debatió y ganó. A eso aspira a repetir casi tres décadas después.

6. Locuacidad: Reggiardo y Belmont (y hasta cierto punto, Urresti) son productos mediáticos que se sostienen en base a la palabra y el mensaje directo, sin remilgos. Y en ello se oponen al cada vez más impopular Luis Castañeda Lossio. Como indica Alfredo Torres, una ley histórica en el Perú es que muchas veces el elector busca a un candidato con características opuestas a la actual autoridad. Si el alcalde es poco locuaz, ahora están buscando a alguien con “floro directo”.

Por ello – además de las cuestiones de principio – es que el desplante de ayer de Reggiardo le puede salir bastante caro. No acudir al debate no solo es una falta de respeto a los electores, sino que también, en términos tácticos, es un error serio. El postulante de Perú Patria Segura ha apelado a la victimización, pero esta le puede salir cara. Y probablemente Belmont esté pensando en acudir al debate, luego que vio que Urresti acudió a la polémica y buscó aprovechar ese espacio.

¿Puede cambiar el panorama? Sí. El primer debate y el berrinche de Reggiardo ha tenido el acierto de comenzar a colocar en agenda la campaña municipal. Hay un grupo que rechaza a los tres punteros que mira otras opciones. El destino judicial de Urresti – procesado por el asesinato del periodista Hugo Bustíos – se define tres días antes de las elecciones. Los colocados en el segundo debate tienen mayor opción de recordación y van a ver lo hecho por los otros diez contendientes. En un contexto donde la seguridad solo es un golpe de efecto y el transporte ya no será una potestad de la MML (está por aprobarse la Autoridad Única de Transporte en segunda votación), hay aún mucho pan por rebanar.

Para variar, esta elección se definirá en los últimos días.

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