La bronca Keiko – Kenji: hechos y consecuencias

Familia Fujimori
Detrás de la foto familiar, una bronca real. (Foto: Keiko Fujimori)

Con la renuncia de Kenji Fujimori y su facción de nueve congresistas a Fuerza Popular, se abre una nueva fase en la disputa de liderazgo al interior del fujimorismo. 

Lejos de las teorías conspiranoicas, la bronca que enfrenta a Alberto y Kenji Fujimori con Keiko es real.  Aquí algunos hitos que explican que esta disputa tiene largo tiempo y no es – como dirían en “Amor, Amor, Amor” – un armani.

Keiko Kenji 1
“Fraternidad” al máximo. (Foto: El Comercio)

LOS HECHOS

  • Febrero 2011: La enfermera de Alberto Fujimori, Gina Pacheco, aparece en la lista parlamentaria de Fuerza 2011, gracias al padrinazgo de Alejandro Aguinaga, médico del entonces reo. A Keiko no le cuadró la presencia de la también empresaria y la sacó de la lista a la mala. El Jurado Nacional de Elecciones la repuso.
  • Mayo 2011: Alberto Fujimori discrepa con la estrategia tejida por Jaime Yoshiyama para la segunda vuelta electoral. El exministro apostó por la “desfujimorización” y evitó que la candidata presidencial fuera al sur del país. También le frenó un spot televisivo al patriarca del clan.
  • Julio 2011: Fujimori resiente sus relaciones con Ana Herz de Vega, asesora de Keiko, considerada como una suerte de “segunda madre” y mujer de confianza de la excandidata. Según la periodista Rosa María Palacios, el sentenciado por asesinato y secuestro consideró que Vega frenó un arreglo con Alan García para ser indultado al final de su mandato.
  • Septiembre 2012 – Mayo 2013: Primer intento de indulto humanitario a favor de Alberto Fujimori. La estrategia fue planteada originalmente por el entorno del exdictador, conformado entonces por Aguinaga, Carlos Raffo y el empresario Germán Kruger.  Si bien Kenji jugaba en pared con Raffo, la mala estrategia del publicista hizo que, al final, los hermanos decidieran prescindir de sus servicios.
  • Abril 2013: La revista Velaverde publica un informe de la periodista Laura Grados que relata, por primera vez, disputas internas entre Keiko y Kenji. El benjamín de la familia ya buscaba contactar a congresistas de provincia que se sentían desplazados y maltratados por la lideresa de Fuerza Popular. Sin embargo, tanto su liderazgo como su entorno – encabezado entonces por la periodista Rosario Enciso – eran vistos dentro de la bancada como demasiado bisoños. Al mismo tiempo, Ana Vega no tenía aún los anticuerpos que generó después en parte del fujimorismo.
  • Noviembre 2015: Un reportaje de Marco Sifuentes para la revista Poder revela las disputas de Ana Vega y Pier Figari frente a una parte de FP. Se indica que Octavio Salazar, Leila Chihuán, Julio Rosas y Pedro Spadaro habían querido separarse de la bancada debido a la asesora, pero el intento se logró abortar (Rosas se terminó yendo por las declaraciones “pro choice” de Keiko sobre el aborto en la Universidad de Harvard). Kenji también expresó la “animadversión” que Vega tenía hacia ella y su padre.
  • Diciembre 2015: Con la anuencia de Keiko Fujimori, Vega y Figari encargaron focus groups para evaluar la presencia de los “históricos” del partido en la lista parlamentaria para las elecciones 2016. Allí se recomendó la salida de Alejandro Aguinaga, Luisa María Cuculiza y Martha Chávez. La única histórica que quedaba bien parada era Luz Salgado, quien al final ingresó a la lista. Tanto Kenji como Alberto Fujimori hablaron a favor de los cuatro. Al final, Keiko decidió hacerle caso a su entorno.
  • Abril 2016: En plena segunda vuelta electoral, la cuenta de Kenji Fujimori lanzó una serie de tuits. El más relevante es que él sería candidato presidencial en 2021 si su hermana perdía. Meses después, el parlamentario atribuyó a sus entonces asesores Gustavo Ruiz y Rosario Enciso estos mensajes. Hoy ambos personajes ya no están en su entorno cercano.
  • Junio 2016: Kenji no acude a votar en la segunda vuelta electoral. El indicó que se debió a “factores personales”, que luego ha explicado como la presión que sentía porque sus declaraciones podrían haber contribuido a la derrota de Fuerza Popular.
  • Julio 2016: Keiko cede a Alexei Toledo – hasta ese entonces, el hombre fuerte de prensa dentro de la Bankada – como asesor a Kenji. Sin embargo, el desplazamiento de poder al interior del fujimorismo hace que Toledo y Jorge Morelli queden como consejeros exclusivos de Kenji Fujimori.
  • Noviembre 2016: Rosa María Palacios revela que un grupo de parlamentarias fujimoristas de provincia se comienzan a acercar a Kenji, al verse desplazadas dentro de la bancada, así como asediadas por procesos en la Comisión de Ética del Congreso de la República. Allí se indicó que la rebelión de “las chicas del baño” se daría cuando “Kenji de la señal”.
  • 2017: Hacia afuera, Toledo y Morelli vieron una oportunidad. Keiko y su entorno se colocaban en posiciones cada vez más conservadoras. Entendieron que Fuerza Popular se estaba volviendo un grupo demasiado duro ante la opinión pública. Allí fue que se generó la imagen de un Kenji más liberal en cuestiones valóricas, autocrítico frente incluso a la Constitución de 1993 (con su posición a favor de la unicameralidad) y que aprovechaba cada oportunidad que tenía (caso Sodalicio, Niño Costero) para hacerse sentir. Las ilustraciones de Mario Orihuela buscaban conectarlo con un público en redes sociales cada vez más harto de su hermana y su intransigencia.
  • Diciembre 2017: Horas antes de Nochebuena, Pedro Pablo Kuczynski otorga un indulto humanitario a Alberto Fujimori. Morelli indica que la decisión se tomó en agosto. Tanto Ojo Público como Palacios dieron cuenta de reuniones en la celda de Fujimori en Ate, como de allegados al Presidente de la República, que confirmarían la aceleración del trámite luego del pedido de vacancia presidencial por parte del Keikismo. Fuerza Popular indica no estar de acuerdo con la forma en cómo se otorgó el indulto.

Kenji Avengers
Por ahora, Kenji jugará como “alfil de la gobernabilidad” de PPK (Foto: La República)

EL PRESENTE Y LO QUE SE VIENE

La estrategia de Kenji Fujimori resulta clara. Quiere presentar un rostro más amable del fujimorismo, mostrándose como un “garante de la gobernabilidad”. De hecho, hoy presentó un acuerdo en esa línea, casi convirtiendo a su facción en una suerte de bancada satélite del gobierno. No les sorprenda ver a los “kenjistas” asistiendo a inauguraciones de obras junto al Presidente de la República y sus ministros, cuestión que tenían expresamente prohibida por Vega y Figari. Y también va a buscar captar más adherentes a su facción. Por lo pronto, Roberto Vieira, parlamentario no agrupado, sería el congresista 11 de “Fuerza Ganadora”, como se bautizaría a este grupo aún informal. A ello se suma que tiene un equipo más afiatado de asesores de los que contaba hace 5 años (Morelli, Toledo y su propio padre).

Pero este juego tiene límites claros. Si Kenji quiere ser candidato presidencial en 2021, deberá calcular el momento en el que deberá hacer un deslinde más claro con un gobierno que todos los analistas serios ven como débil (Apuesten cuanto tiempo dura “el pacto Barbadillo – Choquehuanca”). La posibilidad de sacar obras para las regiones, donde sus congresistas se tomen fotos con PPK, con un gobierno pasmado, es limitada. Es claro que no tiene por ahora un partido con el qué ofrecer candidaturas regionales y municipales afines (a menos que concrete un acuerdo con Alianza País, cuya membresía ha sido brindada a Julio Gagó, considerado un “albertista”). Y la posibilidad de jalar más parlamentarios descontentos con su hermana estará supeditada al (muy probable) éxito de la demanda que varios congresistas han hecho al TC sobre la conformación de las “bancadas mixtas”.

Keiko Fujimori ha ejecutado un plan discreto, pero más efectivo. Queda bien con los “albertistas” al criticar el informe de la Defensoría del Pueblo en contra del indulto a su padre, pero el comunicado inicial de Fuerza Popular sobre las discrepancias con “la forma” en que se otorgó este beneficio pueden blindarla frente a lo que se puede venir tanto en la Sala Penal Nacional como en la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Asimismo, con la salida de los disidentes, ella afianza su liderazgo propio, lejos de la égida de un patriarca cuyo legado criminal no ha quedado borrado con el indulto. Y, además, da un claro mensaje a quienes se quieren salir. Además, al conservar el control de Fuerza Popular, tiene una mayor capacidad de maniobra para definir candidatos regionales y municipales cercanos a sus congresistas leales. Y, por supuesto, mantiene el principal activo: ser la locomotora para la reelección de sus seguidores. La encuesta de GFK presentada el último domingo valida dicha hipótesis.

Claro está, Keiko también ha tenido pérdidas con esta escisión. Va a tener que ceder algunas presidencias de comisiones ordinarias, de acuerdo a la proporcionalidad. Tendrá menos votos para continuar con las acusaciones constitucionales contra el Fiscal de la Nación y cuatro magistrados del Tribunal Constitucional. Tampoco podrá, salvo que cuente con votos apristas, continuar aprobando leyes por insistencia luego que sean observadas por el Poder Ejecutivo. Aunque también podría, con ello, ir salvando su imagen de “oposición obstruccionista” de a pocos.

Sin embargo, el futuro de esta bronca promete definirse en pasillos judiciales. Cuatro hitos marcan, sin duda, el devenir del fujimorismo: las resoluciones sobre el indulto y la gracia presidencial a dictarse en la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Sala Penal Nacional, respectivamente; la investigación a Keiko Fujimori por sus presuntos vínculos con Odebrecht y otras empresas vinculadas al caso Lava Jato; la indagación a Joaquín Ramírez – el hombre más cercano a la lideresa fujimorista – sobre lavado de activos; y lo que halle el Ministerio Público sobre las empresas montadas por Kenji y Hiro Fujimori Higuchi.

Para ponerlo más claro, Keiko espera que su padre termine de nuevo en prisión o en Tokio y su hermano comprometido con Limasa, mientras que Kenji está a la expectativa de lo que pueda deparar la declaración de Barata y lo que provenga de la DEA.  A tal grado están las cosas que, de acuerdo con nuestras fuentes, en la sesión donde se discutió la vacancia presidencial, un congresista fue a pechar a Kenji diciéndole “si no votas a favor, tu hermana se puede ir presa”. Dicha frase no inmutó al menor de los Fujimori Higuchi.

Como puede verse, esta disputa no tiene – más allá de algunos tuits – ningún trasfondo ideológico o discrepancias sustanciales en lo político. Responde a dos estilos de liderazgo distintos en un movimiento donde lo único que asegura cierto futuro como cabeza del mismo es tener un DNI con el apellido Fujimori.  Lo peor es que, con la debilidad del gobierno, buena parte del destino político del Perú continua signado a un pleito de familia.

Advertisements

Hitos comentados de la Visita Papal

Papa Francisco Peru
Foto: El Comercio

Amazonía: Para quienes no han leído o escuchado mucho al Papa en los últimos años, sorprendió mucho la dureza de la palabra del pontífice sobre los problemas que azotan a la selva peruana. Sin embargo, bastaba revisar la visión de la Encíclica Laudato Sí para percatarnos que el Papa no es precisamente un hincha del libre mercado a ultranza (ojo, más allá de su anticomunismo, tampoco lo era Juan Pablo II) y que tiene un mensaje ambiental bastante congruente. Importantes palabras en contra de la trata de personas y la promoción de la interculturalidad. Sin duda, el hito más importante de la visita fue la visibilización de una región y un conjunto de ciudadanos habitualmente olvidados desde Lima. Se viene un Sínodo de obispos amazónicos, donde se discutirá la agenda planteada por el Papa.

Catolicismo: A diferencia de Chile – donde el viaje ha sido calificado casi como un desastre -, la visita tuvo actividades con una importante cantidad de personas. Se ratifica que el país, más allá de la hemorragia de fieles a las iglesias evangélicas, es mayoritariamente católico. Un dato que no es bueno ni malo en sí mismo, pero que también nos indica la necesidad de replantear modos de acercamiento de quienes propugnan una agenda más liberal en lo valórico frente a quienes son creyentes. Debe partirse de la consigna que no todo católico es conservador. Hubo entusiasmo y participación masiva.

Cipriani: Pese a que montó una organización paralela a la de la Conferencia Episcopal Peruana – que incluyó web, redes sociales, himno y equipo de asesores -, no tuvo oportunidad de figurar más de la cuenta. Nuestras fuentes eclesiales nos refieren que la orden papal era clara: ningún obispo sobresale entre los demás. Ello se cumplió e impidió que el Cardenal aprovechara el espacio para legitimar su agenda o prolongar más su estadía luego de lo que será su jubilación obligatoria en diciembre.

Conferencia Episcopal Peruana: Pasó airosa la prueba de la organización de la visita del Papa – buena en términos generales -, pero también recibió un llamado de atención del jefe, quien aludió a que debían trabajar más en la unidad. Francisco sabe de los desencuentros entre los obispos y ello explica porque ha ido nombrando a personal moderado en los últimos años. Aún así, hubo arqueos de cejas por parte de los Dominicos, quienes fueron plantados por el Pontífice a última hora en la visita breve que iba a realizar a la Basílica de Santo Domingo.

Conservadores: Con excepción de la (desatinada) presencia de monseñor José Antonio Eguren (sodálite) en una actividad pública en Trujillo, la agenda focalizada en derechos sexuales y reproductivos estuvo ausente en la visita de Francisco. Con excepción de un tuit con una alusión a la defensa de la vida “desde la concepción hasta la muerte”, no hubo ninguna condena a la “ideología de género” o algún guiño mayor a ese sector.

Corrupción: Otro punto en el que el Papa fue bastante firme. Y sobre el que dio la declaración más política de su visita: “¿Qué le pasa a Perú que cada presidente lo meten preso? Humala está preso, Toledo está preso, Fujimori estuvo preso hasta ahora, Alan García está en ese intento que entro y no entro, ¿qué pasa?…y presos con rabia?”. Lamentablemente, no se apreciaron los rostros de los políticos cuando Francisco aludía en Palacio de Gobierno a una lucha anticorrupción en serio. Había varios con ropa tendida.

Francisco: Carismático como Juan Pablo II, pero con un perfil menos macartista. Por momentos, parece un peronista, en la mezcla de preocupación social lejos del mercado y conservadurismo social. Ha venido a apagar incendios y a colocar temas en agenda. Sus esfuerzos parecen haber rendido más éxitos en Perú. Lejos de ser infalible y con problemas de empatía en determinados temas. Para los católicos, es un rock star en toda la linea.

Fujimori: No hubo un solo pronunciamiento ni a favor ni en contra del indulto, por más que PPK quiso meter el tema de contrabando en su discurso en Palacio de Gobierno. Como indica Rosa María Palacios, esta es una forma de decirle al Estado que no se iba a meter en el tema, pero que tampoco lo iba a avalar.

Las Palmas: Lugar seguro para hacer una misa, más allá de las pataletas que Cipriani y su coro hicieran en su momento. Necesidad de mejorar las vías de acceso. Como indica el arquitecto y urbanista Jorge Ruiz de Somocurcio, la visita papal puede ayudar a colocar en la agenda la necesidad de convertir a la base aérea en un Parque del Bicentenario para la ciudad, otorgando un terreno amplio a la FAP a las afueras de Lima para sus actividades.

Monjas: Sin duda, la declaración más disonante de la visita de Francisco fue la alusión a los chismes desde los claustros monjiles. Mal chiste, que alimentó las críticas sobre una institución que sigue manteniendo a las mujeres en un rol secundario.

No creyentes: Como resaltó Marco Sifuentes el viernes en su columna en El Comercio, ateos y agnósticos se hicieron más visibles en estos días (sobre todo, a través de redes sociales). Las pocas manifestaciones públicas en contra fueron lamentablemente repelidas por la Policía, con cargos tan inverosímiles que dejaban en claro que no tenían fundamento alguno para arrestar a alguien con el legítimo derecho de expresarse. El Estado peruano sigue pensando que un no creyente es un ciudadano con menos derechos que los demás y eso es algo en lo que los creyentes debemos insistir en que cambie.

Ornato: Lamentablemente, en todas las actividades papales se vio una gran cantidad de basura al acabar las mismas. Resulta indispensable una labor pedagógica – tanto para eventos religiosos como aquellos que no lo son – que la limpieza es una responsabilidad de los asistentes y no solo de los trabajadores dedicados al recojo de desperdicios.

Periodismo: La Defensora del Lector de Perú.21 Claudia Izaguirre recordó que la CEP y el Arzobispado de Lima hicieron capacitaciones para la visita papal a los hombres y mujeres de prensa. Lamentablemente, sobre todo en televisión, se observo una cobertura que se debatía entre el comentario intrascendente y la pasada de franela religiosa (lo de #ModoPapa lo llevaron a #ModoMasPapistasQueFrancisco). Para decirlo claro, el nivel fue terrible en muchos casos, salvando la transmisión televisiva los acertados comentarios de los sacerdotes invitados (sobre todo, los jesuitas). Podía hacerse una cobertura que, sin dejar de lado las creencias (o no creencias) de cada quien, fuera decorosa. Las ediciones impresas de El Comercio y La República dieron muestra que se podía cubrir la visita papal con sobriedad, rigor y abordando temas incómodos para la propia Iglesia Católica. También hay que decirlo: hubo poco espacio para preguntas en vivo, como sí ocurrió en Chile.

PPK: El Presidente de la República buscó continuamente un baño de popularidad al asistir a cada una de las actividades papales. No tuvo pifias, ni tampoco mayores aplausos. Quedó claro que el Papa no se prestó para su agenda política particular. Sus declaraciones fueron más bien contenidas y protocolares, con excepción de lo dicho a CNN sobre el abordaje de los casos de pederastia en la Iglesia Católica.

Reconciliación: Palabra ausente de todos los discursos papales. Sin duda, si Palacio de Gobierno y los sectores más conservadores esperaban un aval al concepto más manoseado de las últimas semanas se llevaron un gran chasco.

Sodalicio: Fue el gran tema ausente en suelo peruano (¿producto de las contradicciones papales sobre el caso Karadima – Barros en Chile?). Sin embargo, el periodista Ghiovanni Hinojosa de La República hizo la pregunta que muchos esperaban, durante el vuelo de retorno a Roma. Allí Francisco fue claro sobre la materia: Luis Fernando Figari ha apelado la resolución que lo declaraba responsable en el fuero eclesiástico, hay abundante material para procesar al fundador del Sodalicio ante la justicia común y también se han detectado problemas económicos en la institución. También se aludió al caso de Germán Doig, ya fallecido. Sin embargo, se extrañó un mensaje empático hacia las víctimas de los abusos cometidos por Figari y sus secuaces, así como de otros casos.

Trujillo: Contradicción entre las palabras de un pontífice que buscaba alentar a los damnificados del Niño Costero y representantes del Estado que colocaron triplay en el barrio de Buenos Aires para que Francisco no viera lo poco que se se ha realizado a favor de estos ciudadanos. Un auténtico papelón.

Vaticano: Más satisfecho con los resultados de la visita a Perú que a Chile. Sabían que en el vecino del sur existía un terreno más duro, aunque recién se dieron cuenta de la magnitud ante la ausencia en las misas y las críticas por las declaraciones sobre el obispo Barros, vinculado al caso Karadima. En Perú esperaban obtener un terreno más proclive a su mensaje y todo indica que así lo consiguieron. La pregunta es cómo manejaran esta relación con una situación política complicada como la peruana, así como en la transición hacia un nuevo Arzobispo de Lima.

“Todo el tema del indulto ha reconfigurado totalmente el escenario político”

José Alejandro Godoy Ideele

Estuve nuevamente en Ideele Radio para conversar con Glatzer Tuesta y Ernesto de la Jara sobre la coyuntura política posterior al indulto a Alberto Fujimori y el contexto en el que el Papa Francisco llega al país. Sin duda, el mapa político peruano se ha reconfigurado a partir de la pasada Navidad.

Pueden ver la entrevista a continuación:

 

Despejando mitos sobre el indulto

Fujimori indultado
Foto: Peru.21

El indulto es irrevisable. Al ser una injerencia del Poder Ejecutivo en decisiones judiciales, los indultos son excepcionales y contemporáneamente, están sujetos a reglas. Desde el caso Crousillat, pueden ser analizados por jueces constitucionales e incluso anulados.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos no puede revisar el indulto, porque Fujimori no fue sentenciado por crímenes de lesa humanidad. Para el sistema interamericano, basta que un delito sea una “grave violación de derechos humanos” para verificar si amnistías, indultos u otro mecanismo permiten la impunidad. Los casos Barrios Altos y La Cantuta son considerados por la Corte como tales. Y los jueces peruanos sí otorgaron la calificación accesoria de lesa humanidad.

Se han saltado los plazos para admitir un caso ante la Corte Interamericana. Este tribunal puede realizar audiencias de cumplimiento de sentencia a pedido de las víctimas y sus familiares. Por ello, el tribunal internacional revisará el indulto en febrero.

Se cerrarán los pleitos entre los Fujimori. Más allá de la foto de compromiso, el patriarca del clan no ha podido pacificar a sus hijos. Kenji busca concentrar más poder ofreciéndoles a los congresistas conseguir proyectos y obras con el gobierno, conociendo los problemas legales de su hermana, esgrimidos como argumento interno para que voten a favor de la vacancia de PPK. A su vez, Keiko sabe que el indulto puede ser anulado en San José y, con su padre de nuevo en la cárcel (o en Tokio), ella retomaría las riendas del fujimorismo. La bronca es real.

Será posible la gobernabilidad y la realización de reformas de mercado. La actual partición del fujimorismo hace inviable esta hipótesis. Y la mayoría de sus proyectos de ley no son precisamente garantes de la buena marcha macroeconómica del país. En sencillo: la reforma laboral y la pensionaria no les interesan.

El país se reconciliará. Junto con el trapicheo de la palabra reconciliación, el indulto a Fujimori, tanto en fondo y en forma, no ha contribuido a la unión nacional. ¿Quién fue el “genio” en Palacio de Gobierno que pensó en ello?

(Publicado originalmente en La República)