Catolicismo no conservador

Como señala bien Eduardo Dargent en su columna de hoy, el año termina con una arremetida conservadora que tiene como centro, para variar, el género y la sexualidad dentro de sus preocupaciones.

Frente a la misma, el polítólogo propone dos salidas: seguir insistiendo con una agenda que reside en temas que, por ahora, resultan compartidos por una minoría de personas – por ejemplo, la Unión Civil y el matrimonio igualitario -, como señalar claramente que no solo estamos ante un grupo de personas que buscan mantener el status quo. Por el contrario, la agenda compartida por un sector de católicos y evangélicos implica una peligrosa regresión en los avances que las mujeres han tenido en sus derechos. Para ser directos, buscan confinar a la cocina, a labores estrictamente domésticas y, sobre todo, a la sumisión a la mitad de la población del país.

Como ciudadano peruano, comparto plenamente las reflexiones de Dargent. Sin duda, estamos ante una amenaza clara a la promoción de derechos fundamentales. Y no solo lo digo por la agenda claramente retardataria que presentan. Muchas de las personas que la impulsan también comparten otros signos regresivos en materia de respeto hacia los demás, como el cierre de procesos judiciales contra quienes, siendo agentes del orden en el país, vulneraron los derechos humanos de cientos de peruanos. O consideran que los conflictos sociales no son más que la muestra de una avanzada del “marxismo”. Cualquier parecido con el discurso fujimorista no es mera coincidencia.

Pero creo, como creyente, que los católicos que no creemos en esta visión del mundo sepamos plantar cara a quienes consideran que es la Biblia y no la Constitución Política del Perú la que debe regir la vida social del país.

En primer lugar, señalando que el mensaje que estos grupos conservadores propugnan dista mucho de las enseñanzas de quienes creemos que Jesús de Nazaret es Dios encarnado. Al revisar con atención el Evangelio, encontramos más bien a una divinidad acogedora con los humillados y excluidos de su tiempo y, más bien, la afinidad de estos sectores que se hacen llamar católicos tradicionales se encuentra más bien con el fariseismo que tanto denunciaba Jesús en varios pasajes de las escrituras.

En segundo lugar, siendo claros en enfatizar que las reglas de convivencia social se encuentran en el cuerpo legal vigente y no en los textos bíblicos. Sin duda, como creyentes tenemos una perspectiva, pero vivimos en una sociedad donde convivimos con personas de otras confesiones y por supuesto, con quienes no la tienen y no desean tenerlas. Por tanto, resulta indispensable defender el derecho de todos a la libertad religiosa, que también implica no adscribirse a una institución de este tipo. Y, por supuesto, no considerar que un libro de orientación religiosa debe regir la vida social de un país que se reconoce, en sí mismo, como diverso.

Una tercera cuestión a contemplar con claridad es enfrentar estos argumentos directamente. Y no solo en el terreno del debate estrictamente público. Dentro de nuestras comunidades y parroquias, resulta clave poder relativizar los miedos y, sobre todo, recordar que precisamente Cristo criticaba con dureza – y con razón – a quienes les importa más la legislación de inspiración religiosa antes que el centro de nuestra fe: el amor. Y también no olvidar quienes eran los seguidores de Jesús: pescadores, prostitutas, cobradores de impuestos, rebeldes, samaritanos, pobres. Es decir, todos aquellos rechazados por las élites de su época. Cualquier similitud entre nuestros conservadores contemporáneos y los fariseos del siglo I de nuestra era no es una mera metáfora.

Finalmente, resulta clave predicar con el ejemplo. Somos quienes, como ciudadanos, deberíamos ser los primeros interesados en que las mujeres tengan todos sus derechos, al igual que nuestros hermanos LGTBI. Y esa pelea se debe dar, sin duda, en el fuero civil. Pero también al interior de nuestras comunidades. Cualquier signo de discriminación debe ser denunciado y, sobre todo, corregido. Resulta clave distinguirnos de quienes pretenden pensar en la Inquisición como sinónimo de fe. Y por supuesto, hay que seguir denunciando aquellos abusos que se cometen en nombre de la misma. En nuestro país, el caso Sodalicio representa el ejemplo más claro de lo que debemos rechazar.

Es hora de iniciar esta cruzada.

Feliz Navidad.

7 thoughts on “Catolicismo no conservador

  1. Algo bien simple que todo teólogo y católico cristiano sabe: Dios ama al humano, pero aborrece el pecado.

    Ama a la prostituta, pero aborrece el oficio que ella ejerce.
    Ama al homosexual, mas no sus conductas.

    Desde ya te puedo decir que estás cometiendo la misma falacia que RMP al autoproclamarte un verdadero católico cuando no lo eres. La doctrina cristiana pregona el amor a las personas únicamente por ser personas; eso no quiere decir que esta permita todo tipo de conductas.

    Pero si eso no te alcanza. Hay argumentos seculares para saber que un matrimonio homosexual es absurdo; como también lo es inculcar la ideología de género en el sector educación y otros sectores del estado.

    https://www.facebook.com/gacetaazul/

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  2. Efectivamente, Dios aborrece el pecado, pero ¿Qué es el pecado?
    En resumidas cuentas, pecado es todo aquello que vaya en contra de una vida plena, es decir, en contra de todo lo que te haga feliz.
    El Concilio Vaticano II proclamó lo que ya era evidente: todo lo creado es bueno, por lo tanto, los heterosexuales y homosexuales somos buenos porque somos creación de Dios. No puedes equiparar a la prostituta porque ella decide ejercer un oficio.
    Por otro lado, la equidad de género se trabaja desde el 2009 pues está presente en el Diseño Curricular Nacional de ese año y en 7 años nadie ha dicho nada. Lo absurdo es pretender decir que ideologia de género y equidad de género es lo mismo.
    El Curriculo Nacional de Saavedra no es otra cosa que el DCN del 2009 con otras palabras pero en esencia es lo mismo.

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  3. Es tan falaz ese “Dios ama al pecador pero no al pecado” como si se puedise dividir al ser humano. Triste la actitud de ciertos cristianos y cristianas que creen que con refranes aprendidos y repetidos como loros en verdad hablan de Dios o del amor.

    Y aún peor que eso, me parece terrible que ciertas personas hablen de lo que quiere Dios como si tomasen desayuno con él todas las mañanas o sí les comunicase su voluntad de modo directo. El único mandamiento dado por Jesús es amar, el gran problema es que somos mayoría los católicos y católicas, y por eso pensamos que podemos dominar los espacios públicos.

    Ah, aún más, ¿quién se cree usted para decir quién es verdadero católico o no? ¿Acaso es obispo para determinarlo? Su actitud roza totalmente con la de cierto grupo al cual Jesús denunciaba por su legalismo.

    La sociedad puede y debe avanzar de acuerdo a lo que espera y quiere construir; es lo más sencillo de la pluralidad que debe ser tenido en cuenta. Si no quiere casarse con una persona de su mismo sexo porque es católica: no lo haga. En vez de decirle a la sociedad cómo desea andar, debería repetírselo a quienes son practicantes.

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  4. Yo soy Católica conservadora a todo orgullo y creo que no hay manera de no serlo.
    El verdadero Católico, practica su religión y cumple los Mandamientos.
    Lógicamente, yo si estoy en contra de la unión de dos personas del mismo sexo y en contra del aborto o sea de matar a un ser inocente. NO HAY FORMA QUE UN VERDADERO CATÓLICO ACEPTE LO ANTERIORMENTE EXPUESTO POR MI.
    Feliz Navidad señor Godoy.

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  5. Godoy, vuelvete agnostico o no practicante. De veras. Quienes lo somos, lo pasamos chevere y no vivimos atenazados por textos de hace dos milenios. No somos criminales, solo humanos que no dañan a otros.
    Las religiones establecidas (cristianismo en todas sus variantes, judaísmo, islamismo) son TODAS conservadoras. Todas predican que la promiscuidad sexual es mala – así uses condón-, todas rechazan la homosexualidad, todas imponen que el sexo para disfrutar es malo (o sea, si no vas a procrear ¿por que tienes sexo?)…¿para qué insistes en afiliarte a un club cuyas reglas no te gustan? Mejor sales de allí.
    Y no se trata de ser un fanático inquisitorial tipo Cipriani. Hasta un ídolo “progre” como Bambarén no tuvo reparo en oponerse a la Unión Civil, tachando de “maricón” a Carlos Bruce en el camino. Así que el tema no pasa por quién lo dice, sino que la ideología del catolicismo en en sí MUY conservadora: Cipriani y Bambarén coinciden 100% en condenar al colectivo LGTBI como “inmoral” (y lo mismo va para la pornografía, el sexo extramarital y similares). Sospecho que hasta tu admirado Jesús de Nazaret habrá recibido con buena onda al cobrador de impuestos y a la prostituta pero dudo que les haya aplaudido si volvían a las andadas. Por mí, normal.
    Hasta el Pibe Bergoglio no se anima aún a defender el derecho de la mujer violada a no tener un hijo impuesto por un criminal (el tal Francisco me recuerda a César Menotti: argentino versero con gran talento para palabrear por horas pero sin arriesgar una opinión). Si el propio Jefe Máximo de tu iglesia viene con esos rodeos, no esperes cambios en tu grupo religioso y únete a nosotros 🙂

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  6. 1.- El pecado, bíblicamente, es algo que va contra las normas de Dios. El pecado te puede hacer feliz. Pepe está teniendo una interpretación egoísta del pecado, porque no toma en cuenta a Dios. Supongamos que todas las prostitutas deciden ejercer la profesión (hay quienes son obligadas), el ser humano también decide con quien acostarse. El currículo no habla de equidad, habla de igualdad.

    2.- Enrique está perdido teológicamente. Primero debe saber que Dios ha dejado la Biblia, no es que un cristiano desayune con Dios todos los días (físicamente). Bonito hombre de paja.

    Obviamente no es un verdadero católico ni cristiano; es como si alguien de izquierda defienda al capitalismo.

    La última parte de su comentario es lo más acertado que ha manifestado. El Perú es mayoritariamente cristiano (juntando a católicos y protestantes). Esta es la sociedad que va a querer como debemos crecer.

    3.- Godoy, no es necesario que te transformes. Solo tienes que asumirte y decir la verdad: “No soy un verdadero católico”.

    Por último, repito, si no les alcanza los argumentos teológicos hay argumentos seculares para desbaratar esas aburdas ideas.

    https://www.facebook.com/gacetaazul/

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  7. Señor Godoy:

    1. La verdad, ¿desde cuándo cree usted que volverse gobiernista es “hacer periodismo”? Periodismo no es asumir una posición partidaria y hacer propaganda de dicha línea. Eso hacían los “periodistas” durante el fujimorato, cosa que ahora están haciendo lamentablemente las supuestamente páginas “neutrales” Utero, La Mula y la suya. Se suponía que el periodismo virtual iba a tener la virtud de la imparcialidad debido a que no “eran empleados” de algún medio pero no: todo lo que se ve un raibioso antifujimorismo que, por su posición de “anti”, no conduce a nada, ni menos a conocer la verdad.

    2. El problema de volverse “anti” es que al final no se logra la objetividad sino solo se reacciona visceralmente contra aquellos que consideramos “nuestros enemigos”. Aquellos que no han tomado partido por ninguna de los dos opciones, ni gobierno ni fujimorismo, no llegan nunca a comprender qué es lo que se mueve detrás.

    Muchas gracias.

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