Sobre villanos y tumbas

(El inaceptable mausoleo senderista nos debe llevar a una reflexión de fondo. Foto: El Comercio)

Ha causado conmoción – como es natural – la emisión de imágenes de una ceremonia en Comas en la que miembros del MOVADEF y familiares de integrantes del grupo subversivo y terrorista Sendero Luminoso revindican heroicamente a miembros de la agrupación ejecutados extrajudicialmente luego del develamiento del motín en el penal El Frontón, hechos producidos en 1986.

Como se ha conocido después – en particular, a partir de una buena explicación de Augusto Thorndike ayer en Cuarto Poder – las imágenes vistas corresponden a un documental hecho por personas cercanas a Sendero Luminoso. En dicho material gráfico, en efecto, se ven varias ceremonias realizadas en los últimos meses en las que se busca revindicar a los miembros de SL que murieron en lo que se conoce como “la matanza de los penales”.

El escándalo estalló debido a que, lo que comenzó como una devolución legítima de restos a sus familiares parar un entierro digno (ordenada por el Ministerio Público), terminó convirtiéndose en el pretexto para edificar un mausoleo – con la lenidad del alcalde de Comas – y la realización de ceremonias que, por lo visto, deberían ser materia de investigación por la DINCOTE, bajo la clara posibilidad que estemos ante la modalidad agravada del tipo penal de apología del delito en casos de terrorismo (artículo 316, numeral 2, del Código Penal actual).

El hecho motiva varias reflexiones respecto de estos hechos.

Hay que señalar que no todas las personas que murieron como producto de las ejecuciones extrajudiciales producidas luego del develamiento de los motines de El Frontón, Santa Bárbara y Lurigancho son miembros de Sendero Luminoso. Pero también es claro señalar que la fecha es utilizada por el senderismo para proclamar un supuesto genocidio que no existió. Es cierto que hubo un delito por el que sus responsables deben pagar, pero la fecha no debería ser revindicada por los terroristas y sus familiares.

También es notorio que toda persona tiene derecho a la dignidad humana, fuera de si es un criminal o no, por lo que debería tener un entierro decente. En esa línea, la actitud de la fiscal Luz Carmen Ibañez – quien actualmente tiene a su cargo varios casos sobre masacres cometidas por la cúpula de Sendero Luminoso – fue la correcta, al entregar estos restos a sus familiares. Y sigue yendo en una línea adecuada, al indicar que ya se iniciaron investigaciones por presunta apología al terrorismo por los actos que todos hemos visto.

Pero dicho esto, es evidente que la sociedad peruana tiene el derecho y la obligación de rechazar ceremonias como las realizadas por los familiares de los senderistas y los miembros del MOVADEF. Resulta claro que la mayor parte de peruanos rechazamos los actos cometidos por Sendero Luminoso, los condenamos y creemos que sus líderes deben pagar con las más altas penas de cárcel aquellos actos que convirtieron al país en un baño de sangre, en nombre de una ideología totalitaria y retorcida. Y por ello, la indignación es clara y comprensible. Y es claro que un mausoleo del senderismo como lugar de revindicación de criminales resulta intolerable en una sociedad democrática.

Sin embargo, quedarnos en la mera rabia no es la manera de enfrentar estas situaciones. Comencemos por el tratamiento periodístico. Ayer Thorndike y el equipo de Cuarto Poder transmitieron el caso con sobriedad: sin música de fondo, sin permitir que las arengas senderistas fueran replicadas en televisión abierta, explicando al público lo que había pasado, utilizando los documentos oficiales del Estado (como el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación) y diciendo las palabras justas y adecuadas. En su explicación, el periodista fue pedagógico, al indicar claramente que hubo tanto motines provocados por Sendero Luminoso en tres penales de Lima (justamente, para provocar una mala reacción de las fuerzas del orden), como ejecuciones extrajudiciales condenables. Y, por supuesto, fue claro en condenar al terrorismo por sus acciones, así como los actos efectuados por sus familiares. No se tiene que caer en el sensacionalismo o la gritería para tocar adecuadamente este tema.

En segundo término, tenemos el tema estrictamente policial y judicial. Es claro en este caso hay varios indicios que apuntan a la comisión de apología del delito. Y las imágenes mostradas por Cuarto Poder son, sin duda, una clara prueba para poder iniciar una investigación e individualizar a los responsables. En esto, la administración de justicia debe ser clara y rápida.

Finalmente, es claro que existe un problema por enfrentar. El Jurado Nacional de Elecciones ya ha negado una vez la inscripción al MOVADEF. En estos días, muy probablemente, ratificará una segunda negativa. Pero también es notorio que este grupo está presente, buscando convencer a jóvenes más allá de los familiares de los senderistas, en base a respuestas fáciles (y de manual) sobre el país. Y, por ello, las medidas pasan por ir más allá de lo estrictamente policial. Hace cuatro años, el politólogo Eduardo Dargent comentaba lo siguiente:

Sin duda los partidos deberían combatir políticamente estas ideas en la sociedad. Lamentablemente, nuestros débiles partidos no ganan elecciones regionales ni locales y, más importante, son casi inexistentes en instituciones educativas donde se reproduce esta ideología. Echarles toda la responsabilidad sería injusto e ingenuo. También es importante difundir todo aquello que recuerde los horrores a los que lleva una ideología genocida. Entre otros, los trabajos de Carlos Iván Degregori, el informe de la CVR, especialmente los casos horrendos que justificaron la calificación de Sendero como grupo con potencial genocida, o ese texto de Ponciano del Pino que describe la infernal vida cotidiana en comunidades controladas por S.L. Pero esta agenda, aunque fundamental, es de más largo plazo.

Creo que una batalla importante de mediano plazo que compete al Estado y a todos aquellos vinculados a la Educación pasa por ganar la Universidad Nacional y la Escuela Pública, lugares donde grupos, aunque minoritarios, todavía difunden esta forma de pensamiento. Carlos Iván Degregori planteaba una continuidad entre una educación memorista y autoritaria en la escuela y la atracción a ideologías dogmáticas difundidas en manuales marxistas de tercer nivel en la universidad. Con discursos patrioteros o pura indignación, ese discurso no dejará de ser atractivo. El reto es tomar medidas realistas para echarle más pluralismo, debate y calidad a la oferta educativa pública.

Esta es una tarea que el ministro Jaime Saavedra debería afrontar cuanto antes. ¿La tecnocracia que le ha dado buenos resultados ya estará pensando en un plan sobre el tema? Esperamos, claramente, una respuesta. Y, ciertamente, una política que vaya más allá de la gritería o del aprovechamiento para atacar políticamente al rival de turno como lo vienen haciendo varios congresistas y algunos periodistas.

4 thoughts on “Sobre villanos y tumbas

  1. Lamentable autoridad de Comas “no supieran”, no lo creo. Mausoleo no es de la noche a la mañana. Se debe corregir reubicando los cadaveres en distintos lugares del mismo cementerio y no agrupándolos, seria otro grave error. Increible que no hayan sabido son responsables de ubicar los nichos del difunto, o ese cementerio es “tierra de nadie”.
    Ligeresa es tambien solicitar exoneracion de pagos obligados por enterrar a terroristas, como es posible…hay tanta gente que fallece por causas violentas y nadie pide por ellos siendo inocentes.
    Inteligencia, una vez mas no hizo su trabajo.
    Conclusión, nuestras autoridades estan solo cuando las papas queman y siempre es asi. Cuando se descubre las cosas ahí sales con sus argumentos “baratos” de justificaciones, y no la prevención, ademas de la falta de comunicación.

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  2. Siempre lo mismo, ¿no tenemos quien pueda combatir con ideas a estos terroristas/fundamentalistas?. Escuché al señor Tapia, que formó parte de la Comisión de la Verdad y.. decir…,el enfrentamiento se debe dar en las aulas universitarias, escuelas y medios de comunicación. Los medios de comunicación, con raras excepciones, difunden información cuando algunos terroristas hacen apología, porqué no entrevistan a especialistas en la materia y los enfrentan a quienes aún creen en formulas trasnochadas. A la ideológica terrorista se le enfrenta con ideas y redoblando la inversiones en educación, que a la larga, es lo único que hace libres a los seres humanos.
    Todos nosotros tenemos algo que ver en la lucha contra estos terroristas, unos aplicando las leyes, otros no olvidando lo que pasó y difundiéndolo permanentemente entre los que nos rodean. No es odio pero tampoco indiferencia u olvido…pero no podemos permitir que se edifiquen “templos para rendirles homenaje”…Los muertos no hablan…los templos los revindican y hasta los pueden heroinizar.

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  3. Godoy: Ni olvido ni perdón.
    Imagina por un minuto que en el año 2026 alguien erige un monumento conmemorativo al Grupo Colina “por su heroica defensa de la patria” e inscribe sobre la piedra los nombres de los “mártires por su ideal”: Martin Rivas, Zamudio, Pichilingue, Hermoza Ríos, Montesinos, y hasta Telmo Hurtado… ¿indignante, no?
    Claro, estallaría la indignación en redes. Muy simple: vulgares criminales como los “colinas” no pueden ser “homenajeados” y menos festejados como héroes. Insulta la memoria de sus víctimas y la memoria de todo el país.
    Pero con este mausoleo senderista hemos visto las frases más idiotas, desafortunadas, cobardes, y hasta complacientes. Alguna congresista, de una bancada a punto de quebrarse y que es mejor no nombrar, dijo que destruir el mausoleo “no soluciona los problemas de fondo”. Ah ya. O sea ¿lo dejamos como está? Y mañana cuando pongan el busto del “Doctor Guzmán” o su estatua tamaño natural ¿también la dejamos?
    La lucha no es ideológica. No nos engañemos. La ideología de Sendero Luminoso está basada en el fanatismo violentista, que rinde culto a la muerte del adversario, y que impone la aniquilación de quien no sigue sus consignas. Partiendo de allí, el “debate” que algunos “bienpensantes” nos piden, resulta poco menos que absurdo, sobre todo si tu contendor no cree en el poder de las ideas pues proclama que “el poder nace del fusil”. Para el senderista, el raciocinio es cosa de imbéciles y el único argumento válido es la bala.
    Ya recordé hace poco cómo unos insignes catdráticos de la PUCP quedaron espantados y acobardados hace unos años cuando chicos del Movadef irrumpieron en su conferencia. Y eso me desilusiona del “debate”, cuando sus dizque principales adalides se orinan de pánico ante un griterío fanático.
    Mejor recordemos, con puntos y comas, lo que significó esa violencia, recordemos a los jovenes lo que significa la matanza en nombre de la política, y no dudemos en llamar crimen al crimen, denunciando como farsante a quien pretende disfrazarlo de “gesta o “lucha”.
    Y denunciemos a quien pretende llamar “odio” a la simple búsqueda de justicia, a quien llama “odio” a la proclamación de la verdad, a quien llama “odio” al recuerdo de las lágrimas y la sangre. Quien llama “odio” a todo esto no es sino un miserable que sin duda deseó ser verdugo en la matanza, pero cuya cobardía de sus años mozos lo redujo a la bazofia palabrera en su vejez. Aprendamos de los vecinos argentinos: “Ni olvido ni perdón”.

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