A 24 años de la captura de Abimael Guzmán

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(Histórica portada de La República sobre la captura del mayor criminal de la historia peruana)

Hoy se conmemoran 24 años desde que miembros del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) capturaran, en una vivienda de Surquillo, a Abimael Guzmán Reynoso, líder del grupo terrorista Sendero Luminoso, así como a buena parte de la cúpula de la organización criminal responsable del periodo de violencia más prolongado de la historia peruana.

Las menciones al hecho en redes sociales se han detenido en tres puntos centrales. Primero, una condena clara y absoluta al terrorismo y a Sendero Luminoso, hecho en el que coinciden casi todos los peruanos. Segundo, el uso por parte de algunas personas del lema “terrorismo nunca más” para poder aminorar las responsabilidades de agentes del Estado en violaciones a los derechos humanos o para negar que lo ocurrido, además de acciones terroristas, fuera un conflicto armado interno (ya los abogados Renata Bregaglio y Alonso Gurmendi han señalado que ambos términos no son incompatibles). Tercero, la disputa sobre la real participación de Alberto Fujimori en la captura (ver un post de archivo de Marco Sifuentes al respecto).

La indignación y las preguntas pendientes

Respecto del primer tópico, resulta claro señalar, sin peros de ningún tipo, la clara condena que debe existir hacia los actos cometidos por Sendero Luminoso. Son crímenes contra la humanidad y que dañaron a toda la sociedad peruana, más allá de sus víctimas específicas. Todo ello en nombre de una ideología que, en el fondo, era una interpretación bastante retorcida del marxismo y que confinaba al ser humano a convertirse en un mero instrumento intercambiable de un proyecto mesiánico dispuesto a bañar en sangre nuestra patria, en nombre de un supuesto cambio social. En suma, la imposición de una tiranía polpotiana.

Pero quedarnos en la mera indignación no basta. Es importante acercarnos a los hechos ocurridos durante las dos últimas décadas del siglo XX con varias preguntas en la cabeza. ¿Por qué un mediocre profesor de filosofía pudo implantar una derivación sanguinaria del “marxismo de manual” a cientos de peruanos? ¿Qué motivó que, durante años, políticos de diversas tendencias no pudieran entender el fenómeno? ¿Qué llevó a un grupo de peruanos a adoptar una ideología fundamentalista para desatar masacres, atentados, matanzas, violaciones, reclutamiento forzado de menores de edad en buena parte de nuestro territorio?

De hecho, esta última pregunta es la que me resiste a ver la fecha de hoy como una celebración casi castrense y me acerca a la idea de un hito conmemorativo que nos vuelva a interrogar sobre las razones por las cuales se inoculó en la sociedad peruana un grupo terrorista como Sendero Luminoso. A fin de cuentas, estos sujetos no vinieron de Marte para atacarnos.

No usar “terrorismo nunca más” para avalar otros crímenes

Respecto del segundo punto, es claro que ningún peruano de bien quisiera que el terrorismo vuelva a nuestro territorio. Y también es nítido que algunos de los reclamos por una mejor educación sobre el tema – léase, una vacuna para que los jóvenes no se vuelvan senderistas como en el pasado – vienen de quienes no quisieran ver en un aula escolar el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, documento oficial del Estado peruano respecto del periodo de violencia. Y ello resulta ser un brutal sinsentido.

El Informe Final de la CVR es nítido en su condena a Sendero Luminoso. Lo llama grupo subversivo y terrorista. No le otorga carácter de beligerante. Indica que su cúpula cometió crímenes de guerra y de lesa humanidad. Condena su ideología por su fundamentalismo y por ser contraria a la democracia y al respeto de los derechos humanos. Señala en que es inviable una amnistía a sus miembros, como reclama el MOVADEF. Establece que debe investigarse si, en las violaciones de los derechos de la comunidad asháninka, existen elementos para calificar lo ocurrido como genocidio. Y es bastante abundante en señalar todas sus atrocidades.

Entonces, ¿qué molesta a este grupo de dicho documento? Que llame al fenómeno “conflicto armado interno” y que se establezca que, en determinados lugares y en determinados momentos, miembros de las Fuerzas Armadas cometieron crímenes de lesa humanidad. Respecto del primer punto, como ya hemos mencionado, dicha calificación que engloba todos los actos cometidos durante el periodo de violencia no es incompatible de señalar, como terroristas, las acciones cometidas por Sendero Luminoso y el MRTA. Y en torno a lo segundo, es claro que ello ocurrió. Los hechos cometidos por el Destacamento Colina o matanzas como las de Accomarca son ejemplos de ello. Negarlo es caer en el mismo juego en el que incurren los activistas del MOVADEF para justificar las atrocidades senderistas.

Se tiene que ser congruente. No se puede condenar a Sendero Luminoso y tomar con pinzas las graves vulneraciones a los derechos fundamentales cometidas por agentes del Estado. Y viceversa.

Un aspecto final en torno a esta materia. No se puede reclamar a la educación peruana que sea una mera inoculadora de una suerte de vacuna contrasubversiva a través de la enseñanza de la historia de lo ocurrido entre 1980 y 2000. Ciertamente esta tarea es un deber ético. Pero la formación en torno a este periodo debe pasar también por una visión que incorpore la educación crítica como parte de la pedagogía. Precisamente, si se critica el marxismo de manual del que bebió el senderismo, no se puede simplemente recitar un texto – sea el Informe Final de la CVR o cualquier otro -, sino que debe hacerse reflexionar al alumno respecto de lo ocurrido.

El tema Fujimori

Finalmente, cualquier fuente meridianamente informada conoce que el señor Alberto Fujimori se encontraba pescando en Loreto mientras se producía la captura de Guzmán y su cúpula. También conoce que los cambios claves en la estrategia contrasubversiva – nueva visión en las Fuerzas Armadas, apoyo a los comités de autodefensa y creación del GEIN – se produjo durante el primer gobierno de Alan García. Se sabe también que el Grupo Especial de Inteligencia quiso ser infiltrado por miembros de Colina y que, al final, fue víctima de su éxito, pues fue disuelto (como el Congreso) por el hoy encarcelado expresidente.

Peor aún, como mostró el periodista Gustavo Gorriti hace algunos años, personajes cercanos a Fujimori impidieron un intento de captura de Guzmán en 1990. Aquí un informe del extinto programa Sin Rodeos sobre este hecho grave, sobre el que el expresidente no se ha pronunciado hasta el momento:

Colofón

En suma, los peruanos debemos condenar claramente a Sendero Luminoso y a su tenebroso líder, pero no podemos quedarnos solamente en ello. Debemos conocer lo ocurrido, entender porque la sociedad peruana terminó pariendo a un grupo como este y tomar las lecciones debidas para que no se repita. Entre ellas, que las matanzas indiscriminadas y selectivas no ayudaron a derrotar al terrorismo sino que, por el contrario, fue una estrategia contrasubversiva desacertada. Y por supuesto, honrar a los héroes que permitieron la captura del mayor criminal de nuestra historia republicana y no a un felón encarcelado por asesino y ladrón.

A casi un cuarto de siglo de un hecho fundamental en nuestra historia, es momento de conmemorarlo como el inicio del fin del mayor desencuentro de la sociedad peruana consigo misma.

5 thoughts on “A 24 años de la captura de Abimael Guzmán

  1. Demasiado lindo para ser cierto, Godoy. Me has removido los recuerdos.
    Es fácil condenar a Sendero Luminoso y al MRTA hoy día.
    Lo difícil era luchar contra él, condenarlo, y oponerse a su avance…antes de 1992.
    Hoy día tenemos numerosos “demócratas” de nuestra vieja izquierda que en la década de 1980 y 1990 buscaban justificaciones para las matanzas de SL y el MRTA con teorías de lo más alucinantes (como la “violencia estructural”), acciopopulistas y apristas que sentían pánico en denunciar el terror en voz alta (no sea que haya un infiltrado), pepecistas que fingían que “todo estaba bien” porque sus residencias limeñas estaban lejos del terror, o líderes de IU que en mítines de campaña practicaban acrobacias verbales para excusar las bestialidades del terrorismo o lo aplaudían directamente. Hacían lo mismo que Martha Chavez sobre el Grupo Colina, pero diez años antes, fíjate.
    Mil perdones, Godoy, por ser peruano hace más de cuarenta años. Y mil perdones por haber vivido en varios sitios del Perú que no son La Molina ni San Isidro. Pero hay hechos que no olvido, y fantasías que me niego a creer. Lástima que los chiquillos veinteañeros crean que les narro una peli de Netflix cuando se me ocurre recordar lo sucedido con los asháninkas del rio Ene a manos de SL…
    Cuando el 2005 pude leer el Informe Final CVR, me sorprendió notar cómo se fabrica una historia selectiva, torciendo el sentido común, omitiendo lo evidente, minimizando lo obvio y magnificando lo secundario…todo para decirme que las vivencias de mi generación “no existieron”, que los cobardes eran valientes disfrazados, y que las culpas debían repartirse con politiquería: nunca hubo grupos armados que se alzaron contra gobiernos democráticos, sino que estábamos en un escenario de “dos bandos legítimos”, y los crímenes del Estado parecían reducirse al Grupo Colina y demás hampones del fujimorato. Ya, antes de 1990 todo era lindo ¿no?…
    Y el ex emerretista Castillo Petrozzi saldrá de prisión la semana proxima. Y me dirán los “intelectualoides” que el pobrecito ya cumplió condena, que debe rehacer su vida, que el pobre tipo debe relajarse en el Caribe, pobre, que ya nos olvidemos de tanta vaina, que veamos la ultima serie de moda, que ya los muertos están bajo tierra…¿Y si el año que viene sale Telmo Hurtado? ¿Y cuando salga Martín Rivas? ¿Cambiamos de canal?
    Recuerdo ese horrendo video donde hace dos o tres años irrumpieron diez mocosos del Movadef en el anfiteatro de la PUCP. Las caras de los expositores. Paralizados de terror. Una oradora metiendo mano al celular y bajando los ojos. Otro mirando al techo para no ver quienes estaban al frente. Diez minutos de perorata violentista. Y se fueron. Nadie se atrevió a enfrentarlos o expulsarlos. Si esos “intelectualoides” son nuestra “reserva moral”, estamos perdidos. Sea por cobardía, por afán de negar lo real, o secreta simpatía por el terror.
    Olvidamos rápido los peruanos y eso nos daña. En mi base 40, aunque les duela a algunos, hablaré de lo que recuerdo.
    Y a esos “intelectualoides” cobardes o acomodaticios que me exigen olvidar respondo con la frase de Plaza de Mayo: ni olvido ni perdón.
    Perdona lo largo del post.

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  2. Buenas noches Sr Godoy. Continuamente leo su columna y lo sigo 6por Twitter. Concuerdo en parte lo que ha escrito, discrepo en mucho en otras (en especial su sesgo anti fujimorista) que quieras o no, el hecho objetivo fue que durante su gobierno se realizó la captura del sanguinario criminal. Ni que se pretenda igualar la insania y barbarie perpetrada por AG con los delitos que justamente esta condenado Fujimori. No concuerdo con esos puntos de vista, manifestados en redes sociales por gente más afín a pensamiento de izquierda, que para ellos, todo lo que hizo el ex presidente fue malo, todo. De los extremismos nada bueno sale.
    Por lo demás, son puntos de vista. Terrorismo nunca mas
    Gracias

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  3. El drama del fujimorismo es que caído su caballito de batalla y develado el misterio de los verdaderos artífices de la captura de Abimael Guzmán quedan como una vulgar banda que saqueó al país por una década.

    El fujimorismo entre otras tantas cosas se robó hasta ese mérito o por lo menos lo intentó. La vileza caracterizó su régimen.

    El GEIN capturó al principal cabecilla terrorista pero fue el fujimontesinismo el que se arrogó el crédito y le puso el traje a rayas para la foto.

    Voy a decir algo que la sociedad ha pasado por agua tibia pero que en mi opinión es otro de los actos condenables del gobierno fujimorista. Cuando capturan a Abimael Guzmán lo presentan de manera humillante, cual animal, en una jaula y con un traje a rayas.

    Considero que como nación no podemos hacer eso. Es bárbaro. El gobierno que representa al Estado, que nos representa al final de cuentas, no puede dar ese mensaje de venganza, el gobierno ante todo debe ser escrupuloso en el respeto del ser humano, más allá si se trata de un criminal terrorista, los bárbaros son ellos, no nosotros. Lo correcto era capturarlo, apresarlo y aplicarle todo el peso de la ley con el respeto irrestricto del debido proceso, con la consecuente condena. Eso como sociedad nos pone muy por encima de ellos.

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  4. En realidad el APRA al final de cuentas tiene más mérito en esa captura que el fujimorato.

    La verdad de la milanesa es que la captura de Abimael Guzmán se produce por el trabajo silencioso del GEIN que venía trabajando desde la época del gobierno aprista con un verdadero giro de timón en la lucha antiterrorista. El fujimorismo quiso apropiarse vilmente de ese trabajo.

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