EL FUJIMORISMO Y EL ESTADO DE EMERGENCIA PERMANENTE

Cuando el fujimorismo llegó al poder y comenzó a concentrar todo en una sola mano, lo hizo de la mano de un pretexto: el país se sumía en una crisis tan fuerte – en lo económico y en la seguridad – que se requería de “medidas extraordinarias” – eufemismo para un régimen autoritario de nuevo cuño – que pudieran superar dicha situación.

Ya hemos comentado que la imagen del fujimorismo vencedor del senderismo es una falacia. Y que la aplicación (parcial) del modelo vargasllosiano en lo económico era algo que cualquier presidente con dos dedos de frente tenía que hacer. Pero, gracias a una incesante propaganda, lo que hoy es Fuerza Popular ha podido apropiarse de ambos logros colectivos del país como suyos.

Cuando las glorias de la derrota de la subversión se difuminaban en la memoria, conforme el gobierno avanzaba en su autoritarismo y la economía se enfriaba – otro eufemismo para la palabra recesión -, el gobierno comenzaba a sobredimensionar los hechos vinculados con la lucha contra la subversión y crear una narración en las que las violaciones a los derechos humanos cometidas por los agentes del Estado no existían.

Ese miedo al terrorismo – y a su posible retorno – ha sido explotado en diversas formas por medios afines al fujimorismo durante los últimos quince años. El legítimo rechazo que Sendero Luminoso y el MRTA despierta en miles de peruanos – nos incluimos, por cierto – ha sido colocado como arma de trapicheo para tratar de justificar a un “partido del orden”. Sin embargo, el argumento se ha visto disminuido debido a los arreglos institucionales para evitar la inscripción como partido de MOVADEF, así como por los éxitos obtenidos en este gobierno en la lucha contra los remanentes senderistas – hoy convertidos en guachimanes del narcotráfico – en el VRAEM.

Sin embargo, el fujimorismo ha comenzado a utilizar un tema que le es caro: la seguridad. Y la situación de robos y asaltos de menor cuantía a ciudadanos, cada día más violentos a tal punto que varios jóvenes han perdido la vida en las últimas semanas, ha sido el hecho aprovechado para hacer campaña. Así lo reseña Pedro Tenorio:

Sin embargo, sí creo que hay un factor recurrente durante las últimas semanas que estaría favoreciendo a la candidata de Fuerza Popular —no sé si decisivamente, pero sí de manera notoria— y este es el incremento de la delincuencia común a lo largo del país. Una amenaza que ha venido sembrando muerte y desolación en la vida de de centenares de familias en todo el Perú, como se puede apreciar en los medios de comunicación día tras día.

Así, no es necesario resumir la crónica roja que golpea y aterroriza a la sociedad peruana para entender de qué estamos hablando. ¿Y por qué creo que favorece más a Keiko que a PPK y el equipo que lo acompaña? Porque ella ha expresado en esta campaña la respuesta más radical contra este flagelo.

Así lo percibo yo, al menos, conversando con personas pertenecientes a diferentes estratos sociales. En ellos he observado cómo el tema del combate a la delincuencia se ha ido afianzado entre las consideraciones que los ayudarán a definir su voto este 5 de junio.

De confirmarse esta hipótesis, ¿quiere decir acaso que Keiko Fujimori tiene ganada la partida? No necesariamente. Empero, me extraña que Kuczynski no realice en la etapa final de su campaña una difusión masiva de sus propuestas en esta materia. A Fujimori le ha bastado repetir “mano dura contra la delincuencia” y hablar del regreso del “24X24”, así como prometer la construcción de penales en zonas inhóspitas, para sumar adhesiones pese a lo polémico y hasta populista que puedan parecer algunas de sus promesas.

Las soluciones planteadas por la candidata Fujimori no resuelven el problema. El retorno del sistema 24 x 24 no solo es contraproducente en términos de dignidad de la función policial, sino que puede agudizar la inseguridad ciudadana. Como mencionó el exministro del Interior Walter Albán esta semana, en muchos casos no se conocía donde trabajaban los policías en sus días de franco y, como es conocido, varios han terminado en las filas criminales que la Ley les ordena combatir.

Asimismo, como ha indicado El Comercio hace unas semanas:

El plan de gobierno de Fuerza Popular destina poco menos de dos páginas a las propuestas para mejorar la seguridad ciudadana, las cuales además carecen de plazos, responsables, costos o cualquier tipo de detalle concreto que pueda ayudar a identificar su pertinencia o su viabilidad. De hecho, con respecto al combate al terrorismo y narcotráfico en zonas como el Vraem (valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro) –donde hace poco perdieron la vida 10 personas, y que motivó las recientes críticas de la señora Fujimori al gobierno–, el plan contempla menos de media página que incluye generalidades como “implementar programas integrales de desarrollo en las cuencas cocaleras”

Si el populismo de la señora Fujimori se traslada al terreno policial y penal, sumado a un gobierno casi sin control parlamentario, los resultados serán muy similares. Capturas logradas por un puñado de buenos oficiales en escuadrones de élite, formados con anterioridad a un posible gobierno suyo. Graves cuestionamientos en materia de derechos fundamentales. Poca efectividad para vencer a la criminalidad. Y, claro, su lenidad frente a los personajes vinculados a lavado de activos que pululan en su partido augura poca mano firme en relación con el narcotráfico, actividad que genera violencia, como lo podemos comprobar en las calles de México y Colombia.

A la larga, el estado de emergencia permanente que propone la señora Fujimori para enfrentar la inseguridad es la llave para cualquier aventura autoritaria. Pero también puede ser la ruina de su gobernabilidad en caso salga elegida el 5 de junio. Advertidos estamos.

(Foto: Reservistas del Perú)

One thought on “EL FUJIMORISMO Y EL ESTADO DE EMERGENCIA PERMANENTE

  1. Inteligente reflexión. Soy de los que cree, que efectivamente, el fujimontesinismo, ha utilizado perversamente los resortes del miedo, para imponer su proyecto fascista, demagógico y cleptocrático. Es necesario precisar que la fuji-mafia, no es propiamente un partido, es más bien una organización criminal para decirlo sin eufemismo, directo a la vena. Mi afirmación se nutre de la apabullante realidad, a saber: su ex secretario genral Joaquín ramirez con serios indicios de integrar un cártel de la droga y de lavado de activos. el congresista electo Osías Ramirez, igualmente tiene la sombra de la sospecha de tener un patrimonio de dudosa procedencia. Hay al menos 14 congresistas con cercanía al T.I.D. La misma Keiko, es bueno recordarlo, en algún momento recibió dinero del narco Luis Calle Quiróz y de las hijas de Eudocio Martínez. A este prontuario, hay que añadir los 100 Kg de clorhidrato de cocaina de la más alta pureza encontrada en loas almacenes de la empresa LIMASA cuyo accionista es, precisamente Kenji. Es decir tenemos un paquidermo enorme Y sospechoso de T.I.D. y muchos no quieren verlo.

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