CRISIS SOLIDARIA

(Los dos protagonistas de esta historia, en tiempos mejores. Foto: El Comercio)

Ayer, Nano Guerra García dejó de ser el candidato presidencial de Solidaridad Nacional. Peor aún, el partido que ganó las elecciones en Lima Metropolitana de largo no tendrá representación en el Congreso de la República ni en el Parlamento Andino. Esta es la historia de una crisis con un final inesperado.

Todo comenzó el año pasado. Luis Castañeda Lossio había sido electo alcalde de Lima y, aunque algunos esperaban que se volviera a lanzar, el alcalde negó esa posibilidad.

Pero alguien calentaba sus expectativas: José Luna Galvez, secretario general de Solidaridad Nacional, comenzaba a tener pintas en todo Lima, lanzar suplementos con publirreportajes pagados por la Universidad Telesup y a promocionar con todo sus donaciones de sueldo a obras de bien social. Además, varios personajes que rivalizaban con él, como Kary Griswood de Orlandini y Marco Parra, dejaron el partido amarillo.

En su partido no todos compartían la misma idea. A pesar de las pintas adelantadas, la gente de Castañeda comenzó a buscar candidato presidencial por fuera, dado que Luna no aparecía en las encuestas. La idea era no perder la inscripción, mantener una representación parlamentaria digna que le permitiera tener un arma de negociación para evitar una fiscalización en serio y, claro está, ver si es que se podía negociar la reactivación de la reelección para los alcaldes, prohibida desde el año pasado.  Lo único fijo que tenían era mantener la alianza con Unión Por el Perú.

Así, se tuvo conversaciones con Hernando de Soto, Luisa María Cuculiza, Alberto Borea y, finalmente, Nano Guerra sería el candidato.

(La plancha solidaria en su presentación: el congresista arequipeño Gustavo Rondón, Luna y Nano)

En esa repartición de tareas, la estrategia era clara. Nano sería una cara apuntando al sector emergente con costumbres conservadoras (el típico votante de Castañeda). Luna sería la cabeza de lista en Lima y pondría buena parte del financiamiento. Gustavo Rondón trataría de conseguir el objetivo de tener congresistas en dos circunscripciones (plan B para pasar la valla electoral). Y la estrategia de campaña estaría a cargo de Carlos Raffo, el conocido publicista y excongresista fujimorista. Según pudo conocer este blog, a Raffo se le prometió el manejo al 100% de la campaña.

Y de hecho, ello pasó. El publicista básicamente importó las ideas que tenía para Mauricio Diez Canseco y Alex Kouri a la campaña de Nano. Lucha contra la Unión Civil y el aborto, indulto a Alberto Fujimori, guerra contra la SUNAT y otro sin fin de iniciativas. No lo hizo bailar como con Heresi, pero armó mítines al estilo noventero. Básicamente, llamar la atención como sea.

Y allí comenzaron las diferencias con Luna y otros miembros de Solidaridad Nacional. Nano presentó tachas contra Julio Guzmán y hasta se encadenaba en la puerta de Palacio de Gobierno, pero Patricia Juárez lo desautorizaba. Y, mientras, esta escena se hacía popular en You Tube en todo el país:

(Lo que veíamos mientras cargaba un video de You Tube. Captura de pantalla: El Comercio)

Como indicó el periodista Pedro Ortiz Bisso en El Comercio:

Hace unos días fui protagonista involuntario de una experiencia que, estoy seguro, entrará en los anales de la era digital en el Perú: abrí un video en You Tube… ¡Y no encontré publicidad de José Luna!

El hecho me llevó a pensar si acaso el congresista de Solidaridad había sufrido algún problema de salud o un buen amigo suyo había logrado convencerlo del mayúsculo sinsentido que significa gastar tanto dinero en una candidatura sin mayores posibilidades.

Luego, comenzaron las versiones sobre diferencias entre Raffo y Luna sobre la dirección de la campaña. El dueño del membrete UPP, José Vega, hablaba de replanteamiento de campaña. Mientras, cuando era más evidente que la publicidad solidaria era mayor en la cabeza de lista parlamentaria, Nano se mandaba con estos tuits:

(Luna, ejem, cof cof. Captura: Utero.pe)

Y, sin ningún desparpajo, la teniente alcaldesa de Lima retuiteaba la publicidad de una regidora aprista que postula al Congreso.

(Sería interesante ver como vota la regidora Orcón en las sesiones de Concejo. Foto: DTP)

El sábado, en El Comercio, se daba un adelanto de lo que venía: Solidaridad Nacional evaluaría las encuestas para definir que hacer con Nano y con las listas al Congreso. Las diferencias entre Guerra García y Luna ya eran notorias. Con las cifras de Ipsos y CPI, la decisión estaba tomada con respecto a Nano.

El problema fue que Luna no se esperaba que Castañeda definiera que el partido se retiraba de las elecciones. Y terminó pateando el tablero. Según indicó El Comercio:

Fuentes de este Diario confirmaron que José Luna Gálvez, quien también postulaba a la reelección congresal con el número 1 por Lima, se mostró en desacuerdo con la decisión de retirar, además de la candidatura de Nano Guerra García, las listas parlamentarias, pues realizó una importante inversión en materia publicitaria.

De acuerdo con el portal Ojo Público, Solidaridad Nacional invirtió más en publicidad que Peruanos Por el Kambio, el Frente Amplio y Acción Popular, agrupaciones que lo superaban por largo en las encuestas de intención de voto.

(Una postulación frustrada. Foto: Solidaridad Nacional)

Al final, el balance es negativo para todas las partes:

Nano Guerra García perdió prestigio e imagen pública en el camino. Del afable motivador empresarial quedó poco. Solo al final de su campaña recuperó sensatez y cordura.

Carlos Raffo sigue invicto en hacer perder a los candidatos a los que asesora.

José Luna perdió el principal instrumento político que tenía. Sin curul, probablemente pretenda emular el proyecto Acuña través de un partido propio. Y sin inmunidad, podrá investigarse mejor su patrimonio y sus donaciones.

Finalmente, Luis Castañeda Lossio. Conserva la inscripción, pero pierde a su principal financista y a su principal arma de negociación con los demás partidos: la bancada parlamentaria. Y con candidatos al Congreso por Lima con ganas de fiscalizarlo y posibilidades de entrar, solo le queda buscar a quien arrimarse para el blindaje.

El único que gana es el votante, que ya no tendrá que soplarse el sonsonete de Solidaridad Nacional a toda hora en radio y You Tube. Y esperemos que pronto ya no tengamos paneles amarillos en las calles de Lima.

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¿Por qué perdió Alan?

(Fin de ciclo. Foto: César Campos para Exitosa)

Alcémonos sobre nuestro dolor. Así comienza “El APRA es el camino”, tema que caracterizó la campaña de Armando Villanueva a la Presidencia de la República en 1980. Frase premonitoria, porque Fernando Belaúnde Terry terminó ganando la elección y, además, la crisis de sucesión en el viejo partido se acentuó.

Todo indica que esa misma frase lacrimógena se escuchará el 10 de abril a las 4:01 p.m.

¿Qué ocurrió con el imbatible García? Aquí seis explicaciones.

1. DESGASTE DE CINCO AÑOS

Es cierto que, durante el gobierno de Toledo, García se la pasó haciendo campaña en todo el quinquenio. Viajaba por todo el país, daba conferencias de prensa e incluso coqueteaba con la vacancia presidencial. AGP pensó que la fórmula resultaría, pero, a diferencia del expresidente, Humala se encarnizó en una batalla personal contra él. Y García pensó – y convenció a su gente – que era una nueva oportunidad para revivir el martirologio. En el camino, entre Megacomisión y la letal chapa de “reelección conyugal”, ambos se terminaron neutralizando. Como reconoció Mauricio Mulder hace algunas semanas al periodista Enrique Patriau: “Hemos muerto matando”.

2. NARCOINDULTOS

Daño en la línea de flotación del partido. Si el APRA se pudo deshacer del cuco económico en su segunda administración, no ocurrió lo mismo con el tema corrupción. Y si existe un caso emblemático en esta materia es el de los narcoindultos. Los apristas concentraron la defensa en el hecho que “solo en un caso se comprobó la entrega de dinero”, pero el problema es que no se dieron cuenta que el hecho en si mismo – una serie de indultos y conmutaciones masivas a sentenciados por narcotráfico – era, per se, venenoso.

(La entrevista en SMT dejó a Alan con peor imagen. Captura de pantalla: Utero.pe)

3. LOS MEDIOS YA NO SON LOS DE ANTES:

La cita de Marco Sifuentes es correcta:

García sabe manejar muy bien los medios masivos, a través de una ganadora fórmula que combina diversos tipos de relaciones interpersonales con dueños de medios y líderes de opinión, pero eso le sirve cada vez menos. No es casualidad que ninguno de los dos periodistas que lo pusieron en aprietos esta semana hayan sido entrevistadores entre el 2006 y el 2011. No los tenía en el mapa. Y tampoco es casualidad que la mayoría de gerentes de los canales de televisión, a diferencia de hace pocos años, sean extranjeros. ¿A quién va a llamar?

Esas continuas presiones a los medios, durante su gobierno, terminaron desplazando el debate político de la televisión a Internet, que García no entiende en absoluto y con la que nunca antes había tenido que lidiar. Ahora la juventud aprista se le puede poner sabrosa desde Facebook por convocar a faranduleros. Ahora un youtuber puede recordarle, en cuestión de minutos, que sí dijo eso que dice que no dijo, y viralizarlo hasta que tenga más vistas que televidentes de un noticiero.

De hecho, la polémica decisión de cambiar el formato de Sin Medias Tintas, programa de Latina, para que García pudiera acudir, dejó un mal sabor de boca a los televidentes y fue motivo de críticas en redes sociales. Y si en un lugar en particular se refleja el antivoto seguro de Alan es en Facebook y en Twitter, por más que hayan armado una célula propia en redes destinada a la respuesta y al contrataque.

(Más baile que sustancia. Foto: El Comercio)

4. PURO ATAQUE, POCA PROPUESTA

Salvo el tema del “canon comunal”, ¿alguien se acuerda de una propuesta de Alan? Casi nadie. AGP ha estado dedicado más al ataque al gobierno, luego sus partidarios – y periodistas favoritos – le ponían el san benito de “candidato (a) de Nadine” a todo lo que se moviera en las encuestas (y superara al postulante de la Alianza Popular). Y en las últimas semanas ha pasado al insulto xenófobo.

(Representación gráfica de la actual posición política de Alan. Foto: La Mula)

5. NUNCA SUPO SALIR DEL CONSERVADURISMO

Indica Eduardo Dargent:

Que sus parciales sigan repitiendo eso de que las ideas socialdemócratas se adaptan a los tiempos o que la ideología es secundaria. No es verdad. Su gobierno tuvo de socialdemócrata muy poco. Se le asoció con el gran empresariado, con los insultos a quienes se oponían al modelo que él criticó. Se le eligió como reformista, y fue conservador. Y hoy su voto es conservador.
Eso no es bueno para un candidato aprista. Para un partido que pasaba de la izquierda, a la centroizquierda y le iba bien, creo que ese posicionamiento es costoso. Es en parte normal que los partidos populistas se muevan ideológicamente con cambios que distan de tener coherencia ideológica. El peronismo fue Menem y Kirchner. Pero Alan parece haber ido muy lejos. Un candidato que hoy hace de su discurso de campaña las obras públicas, luego la militarización de la seguridad,  y ahora habla de gobierno responsable aliándose con un viejo opositor ideológico, parece que ha perdido la posibilidad de entusiasmar como reformista.

Y sí a eso le suman que han optado por el lema más conservador de los últimos años – el Voto Seguro -, lo cierto es que terminas condenando tu candidatura a la intrascendencia. No entusiasma a nadie, más allá del voto duro del APRA y el PPC.

(No repetiremos aquí cierta chapa con sabor a chifa. Foto: Correo)

6. MAS DE LO MISMO

El gran debate de esta elección, como lo ha señalado bien Martin Tanaka, es la renovación política. En esa línea, ¿qué más tradicional que una alianza entre el APRA y el PPC, con García y Lourdes a la cabeza, con poca renovación de cuadros y con un mensaje claramente conservador?

¿Podrá capear Alan el temporal? Por ahora, con un estado mayor completamente suyo, buscará culpar al partido y a sus aliados. Pero, tarde o temprano, el debate sobre la sucesión aprista estará puesto sobre la mesa.

“Pongamos fe y alegre convicción en que algo superior ya tiene que venir”. ¿Le cantarán esta parte de “El APRA es el Camino” a Alan en la Casa del Pueblo el 11 de abril?

VARGAS LLOSA Y YO

Más que un recuerdo literario, mi primera imagen de Mario Vargas Llosa es televisiva.

No recuerdo con exactitud si era el especial conjunto de las televisiones peruana y chilena donde MVLL recitaba Alturas de Machu Picchu alternado con las melodías de Los Jaivas, en medio de las ruinas. O alguno de los episodios de La Torre de Babel, grabada en 1981, en los años en los que el Perú volvía a la democracia en medio del terror y la crisis económica.

De hecho, durante mi infancia y niñez casi no lo leí. Mi madre y mi abuela no le tenían mucho cariño, dado que era “el candidato de la derecha”, el apóstata, el antiaprista. Mi viejo si votó por MVLL y, en gesto premonitorio, nos dijo que el país se desbarrancaría en manos de un desconocido. A estas alturas, estoy convencido que Vargas Llosa hubiera sido un mejor presidente que Fujimori y que la podedumbre moral de aquella década no se hubiera suscitado. Obviamente, la opinión de la familia fue unánime en aplaudir cuando condenó al dictador hoy encarcelado por asesino y por ladrón.

El primer texto que leí del maestro estaba en un libro de lenguaje de sexto de primaria, que una de mis tías me había regalado para leer. El retrato de Antonio El Consejero, que iniciaba La Guerra del Fin del Mundo, fue la descripción más perfecta que había leído en mi primera década de vida.

Recién a los 16 pude comprarme mi primer libro de MVLL. Y, desde allí, no he parado de fascinarme ante la arquitectura de la construcción de sus palabras, el manejo del lenguaje, sus imágenes cinematográficas al momento de describir los paisajes. Los monólogos interiores, como con el que iniciaba la que para mi es su mejor obra: Conversación en la Catedral.

Y por cierto, sus personajes. Aquellos militares atrapados entre el drama y la comedia por su respeto al sentido del deber, como Gamboa y Pantaleón. Los periodistas, siempre en búsqueda de la verdad personal y de su entorno, como el miope alter ego de Euclides da Cuhna, Santiago Zavala atrapado en su mediocridad, él mismo convertido en el correcto director de Radio Panamericana. Aquellas figuras esperpénticas de las dictaduras, como Cayo Bermúdez y El Chivo, que reflejaban su descontento con el poder autocrático. El pornógrafo y atribulado Poeta, su hijo convertido en rastafari, La historia de La Chunga, que daba lugar a tantas versiones. Y a ello, debemos sumar a aquellos personajes que aparecen en aquella pieza notable de la evocación y la diatriba que son sus memorias, cuya segunda parte aún esperamos.

Su propia vida da para una novela. Huérfano de padre hasta los diez años, padre abusivo que marca sus relaciones con el poder, casado con una tía política y luego, por cincuenta años, con su prima. Personaje clave en el Boom, candidato presidencial, pensador que transitó desde la célula comunista Cahuide hasta el liberalismo de Hayek. Atrapado en la civilización del espectáculo que él criticó. Pugnaz detractor de todas las dictaduras, sea cual fuere su signo. Director de teatro a los 15. Escritor con horario de oficinista. El peruano más influyente de la hora actual.

Decía al momento de recibir el Nobel: “Al Perú yo lo llevo en las entrañas porque en él nací, crecí, me formé, y viví aquellas experiencias de niñez y juventud que modelaron mi personalidad, fraguaron mi vocación, y porque allí amé, odié, gocé, sufrí y soñé. Lo que en él ocurre me afecta más, me conmueve y exaspera más que lo que sucede en otras partes. No lo he buscado ni me lo he impuesto, simplemente es así”. Muchos compartimos aquellos sentimientos por nuestra patria. Y a pesar que no coincidamos siempre con sus juicios sobre nuestro país y el mundo, no podrá negarse que, desde su escritorio, ha hecho más que muchos políticos de oficio por la tierra que lo vio nacer.

El Perú es él. Felices 80, maestro.

KEIKO EN PROBLEMAS

El Jurado Electoral Especial Lima Centro 1 le ha entregado un presente griego a Keiko Fujimori. Si bien es cierto que la ha salvado de ser excluida, ha dejado en peores expectativas sus posibilidades de triunfo en segunda vuelta. Explico mis razones.

La resolución nos recuerda a los años noventa. Si bien la sanción de exclusión por dádivas es desproporcionada, el JEE interpreta que debe acreditarse que el dinero entregado procedía del patrimonio del postulante. Una prueba que calza más con un proceso penal por lavado de activos que con un proceso administrativo. Para completar el absurdo, la autoridad electoral dicta la sentencia a la medianoche del Jueves Santo, cuando la atención pública estaba distraída.

La decisión tomada incrementa el clima contrario a la candidata. Al recuerdo de los crímenes de Alberto Fujimori, sus opositores añaden a sus críticas los yerros de la lideresa de Fuerza Popular. Agresiones por parte de su estado mayor y otras cometidas por agentes de inteligencia –como denunció.

La República ayer, que rememoran la represión noventera. Sospechas fundadas sobre el financiamiento de la campaña, traducida en cocteles inexplicables y off shore para aportes. Una lista parlamentaria más dura de la que se pensaba y encabezada en Lima por una persona con investigaciones pendientes por corrupción.

Todo ello podría ser superable si es que en el fujimorismo existiera un mínimo de reacción política, pero este no existe. Aplicada recitadora de un guión, Keiko no supo salir de los problemas a los que se vio sometida por una entrevista llena de repreguntas en El Comercio hace un mes. Con excepción de Luz Salgado, la vieja guardia está apartada y ha perdido voceros con capacidad de respuesta. Y los nuevos rostros aún lucen bisoños y faltos de reflejos en las entrevistas donde ni siquiera pueden esbozar una propuesta.

Si a ello se suma un plan con serios defectos y la sensación de que los tres candidatos que vienen tras ella le pueden ganar, Keiko Fujimori estará ante una segunda vuelta aún más complicada que la del 2011. Que lo anoten -pero no se fíen – sus competidores.

(Columna publicada el 27.03.2015 en Exitosa Diario)

REFLEXION EN VIERNES SANTO

Para los católicos, la fecha que conmemoramos hoy supone un espacio para la meditación. La muerte de quien consideramos como eje de nuestra fe, previa a su posterior paso a otro tipo de vida con la resurrección, es, además de un feriado largo, motivo de pensar sobre dicho hecho, así como en torno a nuestra vida como creyentes.

Modestamente, creo que los católicos peruanos deberíamos reflexionar sobre la más dura prueba que nuestra fe ha recibido en los últimos meses: las revelaciones sobre abusos sexuales y psicológicos, cometidos en forma sistemática, por varios de los dirigentes del Sodalicio de Vida Cristiana, en particular, por su fundador, Luis Fernando Figari.

No ahondaré hoy en las sobrecogedoras páginas de Mitad Monjes, mitad soldados, el libro de Pedro Salinas y Paola Ugaz que dio a conocer, en toda su magnitud, el horror frente al que nos encontramos. Tampoco en las posteriores revelaciones que ambos periodistas han hecho en las últimas semanas. O en los motivos ya explicados por los cuales esta historia me ha conmovido.

A seis meses de la publicación del texto de Salinas y Ugaz, creo que es momento suficiente para hacer un balance claro sobre este caso. Las investigaciones eclesiales y penales avanzan a trompiciones – más las segundas que la primeras -, el Sodalicio marca una ligera distancia de Figari pero no rompe claramente con él y las víctimas de otros miembros de la institución comienzan a hablar en voz alta, con nombre y apellido y mostrando que estamos ante un historial de abusos que abarca la mayor parte de la vida de una comunidad que este año cumplirá cuatro décadas y media.

Todo ello, además, acompañado de la comprobación, para muchos, de lo que ya conocíamos: lo perniciosa que puede ser una visión de la fe absolutamente acrítica, centrado en el cumplimiento de reglas antes que en la vivencia genuinamente cristiana, más cercano del fariseísmo y del culto al líder antes que una visión religiosa que suponga cuestionamiento y confrontación con el mundo de hoy. A la larga, lo que Eduardo Dargent caracterizó como “Torquemada meets autoayuda” terminó siendo la mascarada brutal que permitió el encubrimiento de conductas que merecen condena eclesial y, por supuesto, ante un tribunal penal.

No cabe duda que a los católicos nos corresponde denunciar este tipo de conductas y delitos, inaceptables desde todo punto de vista. Es tarea imprescindible seguir difundiendo las informaciones vinculadas a este caso, exigir a las autoridades judiciales que apliquen con rigor la normativa penal y, claro está, decirles a nuestras autoridades eclesiales que no se desentiendan de sus responsabilidades. Son evidentes las muestras de desinterés que, desde el Tribunal Eclesiástico de Lima, se han tenido sobre estos casos.

Es claro, también, que el Sodalicio de Vida Cristiana debe pasar por una refundación o, en caso no se pueda reconstruirlo, por su desaparición como entidad. Una institución que se construye sobre una base ideológica poco democrática – para decirlo claro, abiertamente facista – y que, además, usa esa cobertura para dictar órdenes absurdas o, como en el caso de las prácticas de yoga, se trata de encubrir el abuso sexual, es totalmente incompatible con las enseñanzas del Dios encarnado que dice predicar. La captación sistemática de jóvenes de clase alta y media con problemas en casa, para poder formatearlos hacia una visión acrítica de la vida es, en sí misma, una conducta reprochable y éticamente cuestionable. Desde el punto de vista de la fe, sin duda, es una captación mentirosa y que, además, produce daños bastante fuertes en quienes la sufren.

Pero, como me dijo una gran persona, “hay cambios que comienzan en lo pequeño”. Sin descuidar los aspectos que competen a las autoridades eclesiales y a las del SCV, así como aquello que los católicos deberíamos denunciar, vale la pena ver las cosas en nuestro entorno más cercano. Como indicó Pablo Espinoza, miembro de una comunidad católica bastante abierta, “Nada asegura que en una comunidad de creyentes, por más abierta o liberal que sea, no se vayan a producir abusos o manipulaciones que deriven en la cosificación de personas hasta llegar a los terrenos que comprometan la afectividad o la sexualidad para beneficio individual. Ello porque en definitiva, como diría San Pablo, el Evangelio es un tesoro que llevamos en vasos de barro, es decir, se trata de la relación y testimonio entre personas, con nuestros límites y pecados. Por ello debemos cuidar la necesaria vigilancia fraterna, el discernimiento permanente de nuestro actuar con los demás, la revisión de vida a la luz del Evangelio y la corresponsabilidad cuando se trata de formar personas”. Y es algo frente a lo cual deberíamos estar atentos en nuestros pequeños núcleos.

No ha sido fácil este periodo de reflexión. Por momentos, la distancia entre lo que defendíamos y la posición oficial de cierto sector de la Iglesia se ha vuelto demasiado abismal. Pero creo que, a la larga, vale pelear desde dentro. Durante estos meses he visto signos de acogida a lo que hemos escrito sobre el tema. Muchas veces necesitamos gestos que nos ayuden a seguir en la brega, luchar por lo importante, decir de corazón que “no todo ha sido dicho”. Desde un abrazo largo hasta una palabra de aliento. Es momento de defender lo que creemos. Aunque choque a algunos que consideren que no debe hablarse de estos temas. Es necesario comprometerse. A la larga, cada creyente lleva su propia cruz. Esta probablemente sea la mía.

Pero al final, la luz siempre brilla entre las tinieblas.

SOBRE EXCLUSIONES Y DECISIONES ELECTORALES

La ley de exclusion por dádivas es una regla que plantea una sanción desproporcionada frente a la falta que busca castigar. Nunca debió ser aprobada y menos aún aplicada en medio de un proceso electoral ya en curso, como se hizo con César Acuña. Posición impopular, pero en la que hemos estado desde el primer día.

Dicho esto, si las autoridades se habían decidido aplicarla, se esperaría que lo hicieran con criterio. Las resoluciones dictadas ayer a la medianoche (otro pésimo mensaje) no lo son. Queda la imagen de desigualdad ante la Ley.

Como ejemplo, está el caso de Keiko Fujimori. Como indica el politólogo Iván Lanegra, estos son los criterios que usó el Jurado Electoral Especial:

1. Evento era “cultural”. Se entregaron “premios” y no “dádivas”.
2. No es claro que fuera “proselitista” (que buscara captar votos de los asistentes).
3. Factor K no es parte del partido político Fuerza Popular. Y aunque lo apoyó económicamente -y Fujimori dijo que era parte de su campaña- ya no.
4. El dinero que se entrega -directamente o a través de tercero- tiene que ser del patrimonio del candidato. Y en este caso era de otro (que no era militante de FP).

Todos estos son criterios que, como ha revelado la prensa, eran fáciles de rebatir. En el fondo, el JEE se compró los argumentos de la defensa de la candidata presidencia, acríticamente. Y lo mismo ha ocurrido en las demás resoluciones expedidas anoche.

A mi modo de ver, estas resoluciones – que aún pueden ser apeladas – tanto por el fondo como por la forma en que han sido presentadas, van a generar dos efectos políticos clave: a) una caída aún mayor en la maltrecha imagen de las autoridades electorales (y del Congreso, que aprobó este mamotreto) y que b) los candidatos beneficiados con estas resoluciones probablemente sean sancionados por las urnas. Antes que un favor, les están liquidando cualquier opción de triunfo. Y esto último, sobre todo, es aplicable a Keiko Fujimori.

Como bien indicó Juan Carlos Tafur ayer:

Abonó también en su contra un hecho for­tuito: merced al absurdo e irresponsable fa­llo del Jurado Nacional de Elecciones –al retirar de la contienda electoral a Julio Guz­mán y César Acuña–, condujo al país de in­mediato de la atmósfera aún incierta, típi­ca de una primera vuelta, a los ai­res enrarecidos de una segunda vuelta. Al sacar de la contienda a quien parecía dis­putarle a Keiko el triunfo, se ade­lantó el proceso y las consecuentes beligerancias.

En esas circunstancias, se ha activado el antifujimorismo como fuerza protagónica. La lideresa de Fuerza Popular había logrado disminuir ostensiblemente el antivoto, po­niéndolo muy por debajo del resquemor que despiertan, por ejemplo, Alan García y Ale­jandro Toledo, pero en las últimas semanas, ha crecido de manera ostensible.

Y, hasta ahora, la señora Fujimori no ha tenido reflejos para poder contrarrestarlo. Por el contrario, las declaraciones suyas y, sobre todo, de sus seguidores, confirman que la visita en Harvard fue un mero efecto de campaña.

Finalmente, la gran perjudicada es la democracia peruana, sin reformas clave y con mamarrachos legislativos aplicados al libre criterio de la autoridad. Una reforma política en serio es un pedido que debe estar en la mesa desde el primer día del próximo gobierno.

PPK: ¿HORA DE LA RESURRECCION?

(The last chance. Foto: PPK)

Hasta hace tres semanas, la candidatura de Pedro Pablo Kuczynski andaba en cuidados intensivos. Julio Guzmán subía, Alfredo Barnechea comenzaba a mostrarse y todo indicaba que la postulación del exministro de Economía pasaba los mismos apremios que las de Alan García y Alejandro Toledo. La exclusión de Guzmán terminó devolviéndole aire e intención de voto. ¿Le será suficiente?

Sin duda, PPK cuenta con activos que aún no ha terminado de explotarTiene solvencia profesional, así como con una amplia experiencia en el Estado peruano – y, sobre todo, en el manejo económico. Asimismo, él y su equipo nos presentan un plan de gobierno más completo que en 2011 (sobre todo, en materia institucional, la pata coja de su mesa en la campaña pasada), buenos cuadros técnicos y exhibe menos cuestionamientos sobre su honestidad que García y Keiko Fujimori.

El replanteamiento de su campaña busca recobrar algunos de estos ítems. En redes sociales buscan difundir una idea por día de su plan así como la experiencia de PPK en el Estado, mientras que la estrategia publicitaria de Alberto Goachet incide mucho en la honestidad y en la necesidad de unión entre peruanos. Al mismo tiempo, la salida de Gilbert Violeta, sin duda, le dio un nuevo aire a la campaña.

Además, buscan explotar dos datos importantes de las últimas encuestas: está segundo y aparece con serias opciones de derrotar a Keiko Fujimori en segunda vuelta. De hecho, PPK podría confiar que, por default, la izquierda terminaría votando por él, en oposicion a Keiko.

Pero hay problemas en la candidatura que son difíciles de superar.

Para comenzar, PPK aparece aún sin brios juveniles. Según la encuesta de Ipsos, la candidata preferida por los chicos entre 18 y 24 años es Keiko Fujimori. Y PPK tiene que disputar el segundo puesto empatado con Alfredo Barnechea. Y los cambios en la campaña aún no apuntan hacia esos sectores.

En segundo lugar, su candidatura sigue siendo eminentemente limeña. Tiene más porcentaje de votos (20% vs 13%) en la capital de la República. Sus voceros, con excepción de Martín Vizcarra, responden a ese perfil y, peor aún, van más hacia los sectores más integrados al mercado. Es decir, la misma falla de origen de su postulación anterior. Está buscando contrarrestar ello atendiendo a demandas regionales – como la del gas en Cusco – pero con el riesgo de perder su perfil original.

En tercer lugar, sigue siendo un candidato AB. En D y E, Verónika Mendoza comienza a superarlo, siguendo las cifras de Ipsos (y, peor, cierta prensa comienza a hacerle la campaña gracias a denuncias sin fundamento). Y su sector original comienza a ser disputado por Alfredo Barnechea, quien tiene la ventaja de ser una figura poco conocida, a pesar de tener una trayectoria pública de cuatro décadas. Y, en segunda vuelta, Keiko podría tratar de ubicarlo como “candidato de los ricos”, algo que apunta directamente a la otra falla de fábrica de su postulación.

Además, PPK tendrá dificultades para ubicarse como candidato antifujimorista. Ya se ha circulado hasta la saciedad el video en el que adhiere a la postulación de Keiko en la segunda vuelta del 2011, lo que sin duda, es algo sobre lo que tendrá que dar una mejor explicación que “el temor al chavismo”, dado que Humala fue todo menos un émulo del modelo venezolano. Deberá ser más tajante en torno a esta materia.

PPK ha recibido una nueva oportunidad gracias a las decisiones de la autoridad electoral. Queda en sus manos aprovecharla. No le será fácil porque, incluso con los cambios, su postulación sonaba a estancada. El nuevo aire recibido, por ahora, sigue siendo prestado. Le quedan dos semanas y media para consolidarlo.