UN AÑO (DE NUEVO) CON CASTAÑEDA

Si queremos resumir el primer año de la tercera gestión de Luis Castañeda Lossio puede recurrirse a esta fotografía:

(Así quedará el malecón de Miraflores. Foto: La República)

Este es el esperpento con el que el alcalde de Lima remata sus primeros 365 días de gestión. Si la ola llevandose la arena donada (por Odebrecht) en la playa La Herradura se convirtió – además de un grosero error – en un símbolo de la gestión Villarán, el malecón – ciclovía con fierro amarillo en la Costa Verde pasará a la posteridad como un símbolo de lo que representa esta administración.

Una obra que originalmente iba a tener barandas de madera – lo obvio ante el óxido – y que tenía ya serios cuestionamientos técnicos y paisajísticos se ejecuta utilizando el color del partido del alcalde. Ante la evidencia, la Municipalidad Metropolitana de Lima opta por poner una portátil con “deportistas espontáneos” y señalar que “el color amarillo” cumple con una norma internacional. No. No es broma. Y, para colmo, como indicó Cuarto Poder hace algunas semanas, la obra tampoco ha tenido autorización de la Dirección de Capitanía de Puertos. Todo ello mientras obras que sí son necesarias en la zona – como las escaleras para evacuar la Costa Verde – no son completadas.

Si esto es así, ¿por qué Castañeda tiene la aprobación tan alta que tiene? Una explicación la dio hace algunos meses Eduardo Dargent:

Luis Castañeda se ha enfocado en grandes proyectos de infraestructura y obras que privilegian el contacto directo con la población en barrios y distritos, pero no ha impulsado reformas profundas como las mencionadas. Antes que empujar las costosas y complejas reformas que valora Juárez, como enfrentar la informalidad que causa tráfico y polución, Castañeda ha convivido con estos problemas. O incluso ha apoyado a quienes los causan. Castañeda es más Orión, no más transporte masivo de calidad, por ejemplo.

Yendo al ejemplo que analizamos. La Costa Verde no es una prioridad para el público que mayoritariamente apoya a Castañeda. Peor aún, un alto porcentaje de personas aprueba la obra que, para todo efecto práctico, tapará la visibilidad del mar. La franja de litoral entre San Miguel y Chorrillos no es vista, por buena parte de los ciudadanos, como un espacio público – noción aún en construcción en una ciudad donde la reja es el remedio para la inseguridad ciudadana -, sino como un escape al tráfico de Lima. La ciudad carretera, aquello que es lo más cercano a lo que el líder de Solidaridad Nacional tiene como visión de la ciudad, es algo que es visto como sinónimo de progreso para muchos ciudadanos.

(A pesar de todo, tiene más de 60% de aprobación. Foto: El Comercio)

Todo ello explica por que, a pesar que regidores como Hernán Nuñez y Augusto Rey (haciendo bien su trabajo) han denunciado con documentos varias irregularidades y han advertido con fundamentos serios las carencias de esta gestión, la misma sigue siendo tan aprobada. Y por ello, sus opositores deberán – como hemos insistido desde este espacio – acercar las políticas que buscan defender a quienes tradicionalmente apoyan al alcalde.

Mientras tanto, habrá que seguir peleando por reformas imperativas – como la del transporte -, así como para ponerle un freno a un alcalde que cree que alta aprobación es sinónimo de carta blanca para hacer lo que le da la gana. Que haya obras, pero no a cualquier precio y sin un plan claro de lo que se quiere para Lima. Los primeros llamados a defender la ciudad donde vivimos somos los limeños.

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