PLEITO NI POPULAR, NI CRISTIANO

Semana Santa de 2013. Trabajaba en la revista Vela­verde Juan Carlos Tafur me encomendó un repor­taje sobre el Partido Popular Cristiano. La premisa era clara: ¿Qué había al interior de una agrupación que revivía gracias a su buena performance en la revocatoria contra Susana Villarán?

Encontré un partido donde el socialcristianismo era enten­dido conservadoramente, con militantes orgullosos de su ideo­logía quienes, al apagar una grabadora, se sentían en confian­za suficiente para exponer sus pugnas internas. Aunque no era la primera vez que la es­cuchaba, la disputa entre re­formistas e institucionalistas apareció en su esplendor.

Quedaba claro que uno de los escenarios posibles a fu­turo era una bronca de pro­porciones. Sin embargo, gra­cias al éxito electoral entonces reciente, pensé que primaría una máxima pepecista: “liber­tad en la discusión y unidad en la decisión”. Me equivoqué.

Signo de los tiempos: lo que separa a reformistas e insti­tucionalistas no son cuestiones ideológicas ni programáti­cas. La disputa –y así se comprendió mejor con los años─ se vincula más a estilos, necesidad de mostrar a figuras que puedan tener una mejor performance electoral que Bedoya y Lourdes, así como, más recientemente, definir las alianzas en 2016 para mantener la inscripción.

Todo ello puede ser bastante legítimo. El problema es que, esta semana, todo se terminó de salir del cauce. Dos tribuna­les electorales, acusaciones mutuas de fraude, conferencias de prensa bastante aderezadas en los adjetivos muestran algo más que una simple diferencia de criterios. Desde fuera, se ve a dos calvos peleando por un peine, mientras PPK, Keiko, Acu­ña y Alan fagocitan su tradicional voto limeño, felices de la vida.

Nunca he votado por el PPC. Y, salvo circunstancias ex­cepcionales, es poco probable que lo haga. Sin embargo, reconozco medio siglo de vida institucional que no debería terminar en medio de un pleito de callejón. En lo personal, creo que Raúl Castro es el principal responsable de esta cri­sis y que su salida, sin duda, contribuiría a que el viejo partido socialcristiano defina, por fin, que quiere ser en los siguien­tes años, más allá de su performance en 2016.

(Columna publicada en Exitosa Diario el 29.11.2015)

4 thoughts on “PLEITO NI POPULAR, NI CRISTIANO

  1. PPC Partido Popular Colapsado

    De pronto se soltaron las trenzas y le dieron la razón a García, Lourdes Flores, a decir de Raúl Castro, sí era la candidata de los ricos.

    A estas alturas, me parece que las diferencias parecen irreconciliables, precisamente por ser diferencias ideológicas, para Castro el PPC ya no es un partido de “pituquitos”, pero entonces qué es, si básicamente esa era su esencia, digamos que un partido que representaba a un sector, al sector A, B, a la clase media alta. Una cosa es adecuarse a los tiempos y otra cosa es perder su razón de ser, su esencia. Cambiar o morir… pero no claudicar.

    Creo que de su performanse en el 2016 depende la vida partidaria del PPC, si no pasa la barrera electoral va a ser bien difícil que logre nuevamente su reinscripción.

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