CARTA AL SUPERIOR DEL SODALICIO

(Alessandro Moroni, superior del SCV. Foto: El Comercio)

Señor Alessandro Moroni:

Aunque no lo parezca, pertenecemos a la misma Iglesia. Yo estoy más cercano a la Teología de la Liberación y usted encabeza a la institución que más la ha intentado combatir en nuestro país. A pesar de esta diferencia, me permito escribirle lo siguiente.

Luego de catorce años de denuncias, usted reconoció que en el Sodalicio de Vida Cristiana había una manzana podrida. El impacto del libro de Pedro Salinas –escrito en colaboración con Paola Ugaz– determinó que, luego de años de silencio, aceptara que las denuncias sobre el iniciador de su organización son verosímiles. Es un primer gran paso, pero no debe ser el único.

Durante la última semana he podido recoger testimonios de integrantes del SCV, quienes se muestran poco conformes con la vida de “oración y meditación” que, entre Lima y Roma, alterna Luis Fernando Figari. Creen que se parece mucho a la zona liberada descrita en la excelente película chilena ‘El Club’. Y, para ser directos, piden la expulsión del fundador y su entrega a las autoridades peruanas. Debe hacerles caso.

Incluso debe ir más allá. Como ha sugerido el abogado Julio Arbizu, resulta indispensable que Figari renuncie a la prescripción. Como superior de la orden, es imperativo que le comunique la conveniencia, para la institución y para las víctimas, de dar este paso ante la justicia peruana.

Tenga en cuenta que no puede refundarse su institución mientras permanezca en ella quien forjó un aparato de poder centralizado y consagrado a plasmar su visión peruana del integrismo católico mezclada con abundantes cuotas de fascismo.

Aquel que abusó de la confianza de cientos de familias que depositaron en ustedes –o aceptaron a regañadientes, luego de métodos de captación poco cristianos– a sus hijos. Peor aún, los vejó, psicológica y sexualmente.

Usted tiene todo el derecho de ser conservador, al igual que los integrantes de su comunidad. Sin embargo, dicha adhesión no puede basarse en la cooptación compulsiva. Su distancia con la Teología de la Liberación no debería culminar en el macartismo. Su rechazo al aborto y a las uniones entre parejas del mismo sexo no es carta libre para imponer su visión como ley terrenal. Y dicho pensamiento no puede basarse en las palabras y obras de quien, a todas luces, infringió varios artículos del Código Penal peruano.

Señor Moroni, usted tiene el poder de hacer los cambios requeridos. Se lo debe a las víctimas de Figari, Germán Doig, Jeffrey Daniels, Daniel Murguía y otras personas cuyos nombres no se conocen, así como a sus familias. Resultará necesario para evitar la estampida de vocaciones que se les viene. Y sobre todo, para intentar ser congruentes con un mensaje evangélico que fue traicionado por 44 años.

Es hora de hacerlo. Sea consecuente con el Dios en el que ambos creemos, con la ley peruana y con su propia experiencia de maltratos psicológicos que, como buena parte de los sodálites, ha sufrido.

Atentamente,

José Alejandro Godoy.

(Carta abierta publicada en Exitosa Diario el 25.10.2015)

MAS SOBRE EL TEMA:

Entrevista a Alessandro Moroni, superior del Sodalicio, en El Comercio

Habla Cipriani, por fin, sobre el tema, en El Mercurio de Chile

Columnas de Pedro Salinas, Augusto Álvarez Rodrich, Sandra Belaúnde, Eduardo Dargent

2 thoughts on “CARTA AL SUPERIOR DEL SODALICIO

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