Movidas en El Comercio

(Foto: Ricardo Granados)

Hoy Exitosa Diario publica en su sección Datos Sueltos la siguiente noticia:

Anoche se confirmaron varias salidas inespe­radas en ‘El Decano’. Diana Seminario dejó de ser editora de la sección Política, mientras que Mario Cortijo entregó el cargo de editor general. Cortijo no solo perdió el empleo sino que habría sido separado de muy mala manera del medio de comunicación. Inclu­so trascendió que En­rique Pasquel tomaría su lugar. Y parece que la purga recién empieza.

La salida de Seminario y Cortijo había sido corroborada por este blog, a través de cuatro fuentes distintas, anoche. Pero para comprenderla mejor, debemos remontarnos, al menos, a septiembre de 2013.

LA ERA DU BOIS

Fritz Du Bois, quien hasta el mes antes mencionado era director de Perú.21, había sido nombrado como director de El Comercio, cargo que desempeño desde octubre hasta mayo de 2014, cuando falleció repentinamente luego de una complicación cardiaca. Su ingreso se producía luego de varios meses de búsqueda de una nueva cabeza periodística, dado que, por regla interna del diario, a los 65 años correspondía la jubilación a su antecesor, Francisco Miró Quesada Rada. La búsqueda incluso supuso buscar a un director extranjero, siendo el más voceado el colombiano Fernando Quijano Velasco.

El ingreso de Du Bois supuso la puesta en marcha de tres cuestiones centrales al interior del diario. Para comenzar, una línea editorial decididamente mas opositora al gobierno de Ollanta Humala y más cercana a la defensa de las libertades económicas. El primer rasgo se acentuó una vez que el Presidente de la República se pronunció en torno a la demanda sobre supuesto acaparamiento de la propiedad de medios de comunicación, presentada por 8 periodistas, para dilucidar la constitucionalidad de la compra del Grupo EPENSA por parte del Grupo El Comercio. El segundo tenía total sintonía con los editoriales del diario, escritos desde la sección Opinión dirigida por Fernando Berckemeyer Olaechea, cuyo adjunto era Enrique Pasquel. Ambos abogados serían, poco después, protagonistas centrales de la historia.

En segundo término, Du Bois suponía un hombre de consenso dentro de las distintas facciones de la familia Miró Quesada, así como en torno a las cabezas de la redacción. A cambio, el directorio le puso un Consejo Consultivo Editorial confirmado por Milagros Miró Quesada, vicepresidenta del directorio del grupo y por los dos últimos directores del diario hasta ese entonces: Alejandro Miró Quesada Cisneros y Francisco Miró Quesada Rada.

Finalmente, Du Bois plasmó la visión del directorio de aquel entonces: reducción de costos a través de la reducción de personal. La fusión entre las redacciones web e impresa – que incluso supuso un cambio de ambiente para ambas – sirvió como pretexto para la evaluación de redactores, editores e incluso de contenidos. El Comercio dejó de lado a varios periodistas valiosos, siendo las decisiones más controvertidas de Du Bois la fusión del suplemento i (dedicado a noticias internacionales los días domingos) con Portafolio Financiero (el suplemento económico dominical), así como la desactivación de la unidad de investigación del diario (con la consiguiente renuncia de sus miembros a la publicación).

En esa línea, ocurrió lo que anoche, en un debate sobre la Ley Laboral Juvenil, contó el periodista especializado en temas económicos (y exmiembro del equipo de EC) Luis Davelouis:

Te pongo una empresa muy grande en el rubro editorial: se despide a periodistas con premios, con 25 años de trabajo y con muchísima experiencia, por chicos de 22, 23 años (a los que le pagan una fracción de lo que le pagaban a estos) a que hagan las mismas notas que hacían estos otros periodistas. Claramente la calidad del producto bajó, no cayeron las ventas, pero eso pasó.

En medio de ese devenir, El Comercio hizo un cambio en su directorio, concretado en marzo de 2014. Entre las novedades estaban la salida de José Graña Miró Quesada – en medio de rumores sobre un presunto veto del gobierno a la constructora Graña y Montero, de la que es accionista y miembro del directorio – y el ingreso de Bernardo Roca Rey, fundador de Canal N y de Somos, dos de los productos que antaño habían dado prestigio al Grupo. Al mismo tiempo, comenzaban a circular las versiones sobre posibles cambios en los puestos de editores dentro del diario matriz del grupo.

Fue en esas circunstancias que ocurrió la repentina muerte de Du Bois.

EL INTERINATO

Rápidamente, el directorio acordó que dos hombres de la casa se hicieran cargo del barco: Juan Paredes Castro, Editor General de Política, y Mario Cortijo, Editor General de Informaciones Centrales. Su labor era clara: manejar el diario ante una circunstancia inesperada hasta que nombren a un nuevo director.

La búsqueda fue larga. Dentro de los nombres que se barajaron estuvieron los de Alfredo Torres (presidente de Ipsos Perú), Cecilia Valenzuela (conductora de Willax Televisión), Jaime de Althaus (aunque lo perjudicaba el tema de la edad) y Juan José Garrido Koecklin (economista y director de Perú.21). Ninguno de ellos fue elegido por el directorio.

En ese interregno, ocurrió un incidente. Como se relata en El Útero de Marita:

El Comercio publicó una noticia en portada dando cuenta que varios artistas y periodistas (entre ellas, Claudia Cisneros) que fueron los Rostros del NO, fueron contratados en ese mismo año por el Municipio de Lima para diversas actividades.

Los personajes mencionados saltaron hasta el techo. Y no era para menos. Cisneros y Jason Day fueron quienes más pidieron una rectificación en las redes sociales tanto al periodista Gustavo Palomino como al diario. A la semana de esta publicación, El Comercio decidió disculparse por esa portada.

La versión oficial del diario aludió que la causa de las disculpas era una falta a los Principios Rectores del Grupo El Comercio. Sin embargo Exitosa publicó que el medio se tuvo que rectificar porque una de las artistas afectadas era Pepita García Miró, miembro de la familia propietaria del diario, y que otros de los actores denunciados pertenecían a la producción más rentable del canal del grupo, América Televisión.

Como el propio Palomino mencionó ayer en su cuenta en Twitter, lo terminaron despidiendo. Según su versión, la decisión fue tomada por Paredes Castro, Cortijo y Seminario, editora de la sección donde trabajaba Palomino. Según una fuente cercana al diario, Cortijo se había opuesto desde el inicio a la publicación de dicha nota.

Apenas terminada la campaña electoral municipal, el directorio escogió al nuevo director de su diario matriz. Otra vez elegirían a un hombre de la casa: Fernando Berckemeyer Olaechea.

LOS CAMBIOS DE BERCKEMEYER

La llegada de Berckemeyer, como lo hemos explicado en otro post, suponía dos cuestiones claras. De un lado, la ratificación de la línea libertaria en materia económica dentro del diario, así como una visión algo más plural de la que tenía Du Bois en cuestiones políticas y sociales, sin dejar de ser un diario de derechas. En muchas cosas, Berckemeyer es más liberal que varios de sus editores, no solo en cuestiones económicas. Un episodio producido en la era Du Bois lo confirma.

En febrero pasado, se desató una polémica interna dentro de El Comercio. La revelación del actor Jason Day sobre un episodio incómodo sufrido a manos de un sacerdote perteneciente al Sodalicio de Vida Cristiana suscitó una furibunda respuesta, en una columna publicada en el diario decano, por parte de Rossana Echeandía, Editora Central de la Mesa Central de Redacción. El “pequeño” detalle es que la periodista no indicó en momento alguno que ella pertenece al mencionado movimiento católico conservador, a través de la Asociación María Inmaculada. Y allí ocurrió lo que relata Diario 16:

Normalmente el decano no suele dar derecho a réplica, pero en este caso, el área de Opinión, que dirige Fernando Berckemeyer, buscó que Jason Day responda porque “descubrieron que Echeandía era del Sodalitium”.

Lo que Du Bois recordó a la columnista fueron los puntos más resaltantes de los principios rectores del medio. Uno de ellos es que los periodistas deben separar sus actividades personales de la información que puedan desarrollar. En castellano: evitar conflictos de interés.

La patinada, si así podemos llamarlo, de Echeandía ha hecho que dentro del decano se unan varios de sus enemigos.

Según fuentes consultadas por este diario, la noche del jueves, al enterarse que El Comercio iba a reproducir la columna de Jason Day, la editora central puso el grito en el cielo. “Fue un grito sordo” porque Du Bois acababa de despedir a otra editora y a cinco correctores de estilo del decano.

¿Alguien sacó cara por Echeandía? Nadie. Ni siquiera su compañera de religión, Diana Seminario, editora de Política de El Comercio. Tampoco ha recibido el apoyo de Martha Meier Miró Quesada. “Martha escoge sus batallas”, dijo una fuente a este diario.

La publicación de la columna de Day fue autorizada, primero, por Du Bois, quien llamó a Berckemeyer para que contacte con el actor y le otorgue el derecho a réplica.

Volviendo a Berckemeyer, un segundo punto que caracterizaba su nombramiento era la renovación generacional. Se trata del director más joven que ha tenido el diario desde que pertenece a la familia Miró Quesada. Y ha asumido la bandera de recambio en forma clara.

El 30 de diciembre, la periodista Paola Ugaz anunció a través de su cuenta de Twitter que Paredes Castro dejaba el diario y que el 5 de enero se realizaría su despedida. El exconductor de Rueda de Prensa estuvo durante 38 años en El Comercio y fue homenajeado por su trayectoria.

El lunes 5 también se conoció, vía Ugaz, que Enrique Pasquel asumiría tanto el puesto de Paredes Castro (Editor Central de Política) como uno nuevo creado especialmente para él: subdirector periodístico. Es decir, sería el segundo a bordo en El Comercio. Pasquel obedece a la misma línea de Berckemeyer: libertades económicas al extremo, apertura en temas como la Unión Civil, fuerte crítica a la izquierda, pero sin dejar de ser duros – por lo menos en sus columnas – con personajes como Fujimori, Castañeda o García. Pasquel y Berckemeyer son abogados egresados de la PUCP y, en el seno de dicha casa de estudios, fueron miembros de la asociación Themis, donde estuvieron como directores del informativo jurídico Enfoque Derecho.

Ese mismo día, Mario Cortijo supo en la oficina de Berckemeyer que saldría de El Comercio. Una fuente señala que el correo sobre su retiro llegó a la redacción recién el día martes, suscrito por el gerente general, César Pardo Figueroa. Otra fuente indica que la salida de Cortijo se dio en buena línea, luego de 33 años de trabajo en el diario. El despido de Seminario se produjo el miércoles. Las palabras que suenan más en la redacción de la calle Miró Quesada en torno a estos cambios y a los que se vienen son calidad y renovación.

Se han señalado otros nombres de editores entre los despedidos, pero no han podido ser confirmados por este blog al 100%. También queda pendiente el nombramiento de la cabeza de la sección Economía, ocupada interinamente por la periodista Azucena León, luego de la partida del abogado y periodista Augusto Townsend para trabajar en el grupo Brescia. Mientras que tres fuentes han señalado a DTP que Mario Ghibellini será presentado en los próximos días como Editor Adjunto de Opinión.

La salida de Cortijo y Seminario supone dos cosas. De un lado, la plasmación de un plan de reducción presentado por Berckemeyer, en el que planea quedarse con una redacción “más eficiente”. Una fuente nos dijo que este plan no se ejecutaría, en las condiciones de Du Bois, sino que se optaría por personal bien pagado y de peso para reemplazar a quienes saldrían. Otra fuente señala que se optaría por la línea de reducción de sueldos, dada la salida de tres pesos pesados y el posible despido de otras personas que ganan salarios relativamente elevados.

De otro lado, supone que pierde el bando conservador dentro de EC. Seminario era bastante lejana y discrepante de posiciones de izquierda, se encontraba dentro de una línea dura que consideraba que lo ocurrido entre 1980 y 2000 solo podría calificarse como “terrorismo” y es bastante cercana tanto al Cardenal Juan Luis Cipriani como al Opus Dei. La periodista es una militante detractora de todas las formas de aborto y considera que las parejas homosexuales solo deberían tener derechos patrimoniales, sin que se les pueda considerar como una familia. Al mismo tiempo, Martha Meier Miró Quesada, otrora segunda al mando del diario, ha perdido peso interno y sus intervenciones están confinadas a sus tres columnas semanales (en Ecología, Lima y Opinión) como a la edición de El Dominical.

Desde fuera, las visiones son distintas. Un periodista que ha observado estas pugnas señala que un gran perdedor con estos cambios es Alan García, dado que ha perdido a dos periodistas – Paredes Castro y Seminario – que eran bastante cercanos a las posiciones actuales del partido, así como a personajes como Jorge del Castillo. Otros periodistas que otrora estuvieron en El Comercio han comentado en público y en privado sus temores por el afianzamiento del poder de abogados y economistas devenidos en periodistas y cuya lógica, obedecería más a la libertad de empresa que a la defensa de valores de la profesión que hoy ejercen.

La interrogante (así como las siguientes movidas) se despejará en las siguientes semanas.

20 thoughts on “Movidas en El Comercio

  1. Caramba…<narración exacta y detallada que no sorprende…si me quedó una duda…tu escribías una columna y repentinamente desapareciste ¿Que paso?…¿Se puede saber?… Ahhh y si bien Diana Seminario estudió en la UDEP, no significa sea cercana al Opus Dei..menos al Sodalicio…yo le conocí algo apristona…Chiclayana, de familia piurana..pero enfocada y equilibrada..una lástima su partida de ese periódico.

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  2. que esperamos los peruanos, sobre todo los profesionales en periodismo que no publican un periódico de verdad y con espíritu peruano???, a estas alturas empiezo a pensar que don Juan Velazco a quien tanto critiqué si tuvo razón de intervenir este diario; lo malo es que puso de director a un fanático oportunista ciento por ciento.

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  3. Esta nueva línea editorial obedece a una posición ideológica de la libertad de empresa regulada solo por el mercado y no el estado y en esa lógica se explica la nueva orientación que ha optado su dirección sin perjuicio de considerar opiniones que contrapongan pero dentro de ese mismo pensamiento liberal no a una posición distinta

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  4. Me alegran las noticias. Es de esperar que el diario recobre o adquiera consistencia ética, argumentación sólida, respeto a las posiciones – de cualquier tipo – diferentes o discrepantes. Sobre todo, que recupere nivel, calidad, cierto prestigio, condición de citable. Antes que todo, esos varios personajes eran y son evidentemente mediocres: Paredes, Cortijo, Echeandía. Nunca aportaron nada especial al diario del cual vivían, menos a la construcción del país ni al debate nacional. Plenos de lugares comunes, vacuos, nadólogos, y muchas veces obnubilados por sus sentires y pensares personales aunque uno de ellos fue especialmente hábil el arte de flotar y adular, cortejador al mango), nunca dejaron de mezclar las cosas, y creyeron que parasitraían ad infinitum en el diario no fundado por peruano alguno. Aprovecharon, especialmente, las etapas en las que fue dirigido por A. Miró Quesada Cisneros, )la “era de Baco”), ciudadano que no le llegaba al talón a su padre (ni su padre al talón de otros MQ como Don Aurelio y el respetado pero también hiper inflado Racso) y por F. Miró Quesada R, que defraudó sísmicamente la expectativa que suscitó su designación.

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  5. Estimado Sr. Godoy,

    Puedo entrever en sus líneas un cierto entusiasmo por la nueva línea editorial (cada vez más desembozadamente libertaria) que los señoritos Berckemeyer, Pasquel y sus Themis Boys estarían buscando imponer en la Línea Editorial del llamado “decano” de la prensa peruana, vía purgas de sus integrantes más conservadores ¿Será que está esperando con ansias un pronunciamiento del Tromercio a favor de la unión civil (matrimonio homosexual) o sobre algún tema semejante que encandila a jóvenes “open minded” como usted? (aunque afirme ocasionalmente ser católico sin dar pruebas)

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  6. Respondo algunos de los comentarios:
    – Gerardo: Diana Seminario es cercana al Opus Dei y no lo oculta. Sobre los demás datos, gracias. En torno a mi columna, duró 6 meses y terminó en buenos términos por ambas partes. Hoy me siento muy cómodo escribiendo en Exitosa.
    – Raúl: Hugo Guerra solo es columnista de El Comercio. Por ahora, no se prevé su retorno.
    – Observador: Disto mucho de la línea económica de Fernando Berckemeyer y Enrique Pasquel. Sobre lo otro, queda en manos de ellos definir si es que El Comercio alguna vez emitirá un editorial en esa línea.

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  7. Recuerdo que Pasquel fue bastante cercano del autor de “El Otro Sendero”, de reconocida capacidad.
    Esperemos que su presencia sea lo que El Comercio necesita, pues como sociedad requerimos buenos diarios, lo que ahora es un bien bastante escaso.

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