BURBUJAS Y POLITICA

Hace tres años, luego de las elecciones, el economista y periodista Hans Rothgiesser escribía lo siguiente:

Hoy en día un ciudadano cualquiera puede elegir crear su propio mundo y vivir creyendo que todos piensan como él. Solamente considere los resultados del informe de Ipsos Apoyo Usos y actitudes hacia Internet 2011 con información a nivel nacional. Según éste, el 60% de la población de los peruanos que acceden a la red de redes usa alguna red social. Y si en algo se diferencian las redes sociales del resto es que es personalizable. Piense en su perfil de Facebook. Si su impresión de lo que pasa en el mundo es el newsfeed en esa plataforma, como efectivamente pasa con muchos peruanos, no le será difícil creer que el mundo es como lo perciben los amigos que usted ha escogido. Así, lo que preocupaba tanto al filósofo Francis Bacon hace aproximadamente medio milenio, de que cada quien inicie sus procesos de razonamiento con una idea fija de cuál debería ser la conclusión –algo que asesina el proceso de deducción completamente–, se hace cada vez más presente en un mundo en el que uno está convencido de que la población entera debería creer como lo hace su grupo de amigos. Sincerémonos, ¿cuántos hacen el esfuerzo de seguir en estas plataformas a personas que piensan totalmente distinto a uno?

No le faltaba razón. No solo porque, como esgrime al final del mismo artículo, la discusión electoral en Twitter era bastante acre, sino también porque se tiende a formarse burbujas en torno a lo que significa hacer política o pensarla en el Perú.

Un primer ejemplo podría estar en un sector de los seguidores de Susana Villarán. Sin duda, hay cuestiones en materia de política pública y predominancia de valores republicanos – democracia, derechos humanos, lucha contra la corrupción – con las que muchos podríamos estar de acuerdo, en líneas generales. El problema es que, en muchas ocasiones, ello viene acompañado de falta de conexión con la gente o con el sentimiento popular. Ello no quiere decir que dichos temas no sean importantes, sino que tenía que hacerse una labor política – lo que comprende aspectos de comunicación – en la que las reformas y las ideas de gobierno transparente empaten con las necesidades de obras pequeñas y concretas para el ciudadano de a pie.

Insisto, en términos de gestión, haciendo las sumas y las restas, Villarán y su gente no terminarán mal parados como sus más ácidos detractores piensan. Sin embargo, la lección es que, además de la audacia para enfrentar los problemas de fondo, se requiere tener una visión que mire a los actores políticos y, por supuesto, a un elector limeño que tiene, por diversos motivos (que no se concentran únicamente, en la honestidad o deshonestidad), resistencias a dejar un status quo informal. Lección clave para un sector político que vamos a necesitar en el futuro. Ni todos los votantes de Castañeda son proclives a la corrupción – como algunos mensajes en redes de algunos simpatizantes de la alcaldesa han dejado entrever – ni tampoco todos los simpatizantes de Villarán son un conjunto de caviares que no piensan en las necesidades concretas de la gente.

Pero en el lado zurdo no es el único en el que existen las burbujas políticas. Quizás la más célebre de todas fue la de los PPKausas. Y no porque no hubieran, entre los partidarios de su candidatura, gente que se fajara por su candidatura fuera de las redes sociales. Sino por aquellas personas cuyo activismo político fue circunscrito a poner un par de badges en Facebook, hacer campaña entre sus patas (que pensaban como ellos) y a no dar mayores razones para votar por su candidato salvo que “era el mejor”. Esta suerte de pose e ingenuidad política se llevó de encuentro cualquier cosa que otros simpatizantes de PPK hicieran más allá de las redes sociales, pues sí tenían la convicción clara de que las propuestas de su candidato eran las mejores para el país.

Pero quizás el problema mayor está en este punto que era el mensaje central de los seguidores del economista:

Sin embargo, personalmente, no me gusta la comparación Voto por PPK = Voto responsable. Un voto responsable es, señores y señoras, geeks y no tan geeks, un voto informado. Un camino donde has leído los planes de gobiernos ( o los buenos análisis) , has comparado información, revisado sus listas congresales, sus antecedentes, has seguido sus declaraciones y lo has meditado por buen tiempo.

Y creo yo que, así como se achaca cierta “superioridad moral” a los seguidores de Villarán, la misma va hacia algunos de los seguidores de PPK (y diría yo, que también va para algunos de los seguidores de Enrique Cornejo, sobre todo los más recientes): pensar que el “voto técnico” es el único que vale. Existe, en un sector de ciudadanos – sobre todo, en aquellos más integrados al mercado – la ilusión de un presidente gerente.

Este elector cree que el éxito empresarial, gerencial o técnico se puede derivar a la política. Sin duda, es necesario impulsar la competitividad del paìs para mantener el crecimiento económico que tenemos y que el mismo pueda ser percibido en los bolsillos y servicios de más peruanos. Sin embargo, se dejan de lado temas institucionales que, como lo hemos comprobado en este gobierno, van a resultar cada día más importantes para sostener la buena marcha macroeconómica.

¿Por qué es importante romper ambas burbujas? Porque el Perú requiere tener una izquierda moderada y una derecha liberal que vayan más allá de las caricaturas puestas por sus rivales y las burbujas puestas por varios de sus simpatizantes. A ver si logran hacerlo.

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LOS PROBLEMAS DE HERESI

Luego de dos semanas en las que estuvo disputando el segundo puesto con Susana Villarán, Salvador Heresi parece haber perdido empuje. Las encuestas publicadas antes de la veda impuesta por la legislación electoral lo marcan en tercer lugar, cayendo varios puntos y con el acecho de Enrique Cornejo. De hecho, ayer me permití comentar que, dada la buena performance del candidato aprista, era probable que termine pasando al alcalde de San Miguel el domingo que viene.

¿Qué ha pasado con Heresi? Aquí algunas explicaciones:

1. PPK LE QUITO EL RESPALDO: Si Heresi tenía un apoyo fuerte casi seguro, era el del excandidato presidencial. Pero ya la semana pasada en El Comercio decía que “en principio” votaría por él. En esa misma entrevista, confesó que no había inscrito su partido a propósito (cuestión que nos contó gente cercana a PPK hace unos meses). Y ayer en Canal N se fue en lisonjas hacia Cornejo. De hecho, en redes sociales uno ve a varios exvotantes de PPK convirtiéndose en Cornejokausas (con todo lo que conlleva de positivo y negativo a la vez).

Y, para rematar, PPK apoya en el distrito en el que vive (San Isidro) al candidato del PPC (Manuel Velarde), lo que ha merecido el reclamo airado del postulante de Perú Patria Segura, Gastón Barúa, en una carta en el que le dice de lobbista para abajo.

2. MUCHO BAILE, POCO PLAN: Ayer PPK lo deslizó, pero mucha gente lo piensa abiertamente. Heresi desaprovechó la oportunidad de exponer sus planteamientos y privilegió el show business. Carlos Raffo le sugirió meter el baile con el video “Soy Salvador”, pero la sobreexplotación del recurso hizo que vieramos al candidato de PPS más cerca de Perú Tiene Talento que de la Municipalidad Metropolitana de Lima.

Sumemos a ello que Heresi, hace apenas una semana, presentó un nuevo plan de 165 páginas (poco difundido) para reemplazar al de 7 páginas que tenía básicamente enunciados y poca carne. Para resumirlo: de Castañeda te acuerdas las obras; de Susana, el transporte y de Cornejo que es un buen técnico. De Heresi, solo te acuerdas de sus bailes. Mal posicionamiento.

3. JAIME SALINASHeresi ganó un “perro de presa” que hizo el trabajo de denuncias contra Villarán, pero perdió en credibilidad. No solo el estilo de Salinas gusta a poca gente, sino que sus reiteradas faltas a las sesiones de Concejo Metropolitano hacen recordar a la fábula de la hormiga y la cigarra (y se lo recordaron a cada rato). Y a ello se suma sus varias broncas con diversos periodistas. Peor aún, en el votante que no votará por Castañeda pero que busca a un regidor que lo fiscalice, no ve en Salinas una garantía para ello.

4. POCA CAPACIDAD PARA CALAR EN EL SECTOR POPULAR: El gran problema de fondo de su campaña. La candidatura de Heresi ha terminado congelándose en el sector AB, sin robarle un poco de votos allí a Castañeda. Nunca pudo enfocarse como alguien que pudiera resolver problemas concretos en dicho sector del electorado.

5. ¿CUAL ES EL TEMA EJE: SEGURIDAD O TRANSPORTE? Finalmente, el otro gran problema de Heresi fue que la campaña, en términos temáticos, varió demasiado pronto de norte. Una semana era dedicada al “Destapador Salvador” frente al tema del tránsito, en el que te quedaba más la canción de Pelo D’Ambrozio antes que las propuestas de puentes. Y a la semana siguiente, apelaba al miedo, planteando que las Fuerzas Armadas entren al tema del patrullaje para la inseguridad ciudadana. En esa medida, ninguno de los dos ejes cuajó del todo.

ESTAMPAS DISTRITALES

Un San Isidro ver­de y digital. En un video lisérgico, Madelaine Oster­ling promete techar la Vía Expresa para hacer un par­que, olvidando que es una vía metropolitana y que la Municipalidad de Lima ya enterró el proyecto por su inviabilidad económica. A los pocos días, propone sa­car al colegio Alfonso Ugarte para un proyecto inmobilia­rio porque en dicho plantel “no estudian sanisidrinos”. La cultura del ghetto en su esplendor.

Adolfo Ocampo postula a su quinto periodo en San Juan de Miraflores. Para ello, no ha te­nido ningún pudor en utilizar –por lo menos- a 19 de sus tra­bajadores para acompañarlo en sus actividades proselitis­tas, como reveló ayer un dia­rio local. La Oficina de Control Interno incluso ha encontrado propaganda donde el rostro del veterano alcalde aparece al lado de un candidato can­tante y bailarín.

Sin oposición alguna, Francis Allison se encamina a su cuarto periodo al frente de Magdalena. Se olvidan los cierres de calles por cons­tructoras, la inseguridad – el suscrito ha sido asaltado dos veces allí – y los líos judicia­les del candidato.

Finalmente, en San Bor­ja –donde vivo– encabeza las encuestas el alcalde Marco Álvarez, procesado por desa­parición forzada. Una sala de la Corte Suprema encontró que existían indicios suficien­tes para volverlo a juzgar y, de ser hallado culpable, puede es­tar 20 años en la cárcel. ¿Hace obra? Ha tenido que pedir préstamos bancarios para eje­cutarla.

La decisión sobre estos cua­tro candidatos – y sobre su dis­trito, en general – está en sus manos, amigo lector.

EL RITMO CASTRENSE DE HERESI

En la exposición de propuestas organizada el miércoles por El Comercio, Salvador Heresi se mandó con un anuncio de impacto:

“Las gestiones del pasado, que han sido expresiones de los gobiernos de los últimos doce años, han sido un fracaso total en materia de seguridad ciudadana. No le han devuelto la tranquilidad a los vecinos”, afirmó Heresi en su intervención.

“Por eso es urgente la declaratoria de emergencia de la ciudadanía de Lima en materia de seguridad ciudadana y por 180 días es necesario tomar medidas urgentes y radicales para derrotar la delincuencia”, añadió el candidato.

Heresi plantea que para combatir la delincuencia es necesario un control y patrullaje de las Fuerzas Armadas. “Tenemos que erradicar todas las zonas rojas de la capital y realizar operativos de emergencia para recuperar las zonas liberadas de los delincuentes”.

Varios problemas con esta medida:

1. NO ESTA EN SUS PLANES DE GOBIERNO: No es un lapsus ortográfico. Heresi ha presentado dos planes de gobierno. El que hemos venido comentando en este blog, con 7 páginas y uno nuevo, recién lanzado esta semana desde sus redes sociales. En ninguno de los dos documentos figura la propuesta de patrullaje militar sacada de la manga esta semana.

2. NO ESTA DENTRO DE LAS COMPETENCIAS DEL ALCALDE METROPOLITANO. Si en algo se ha insistido, cada vez que se ha tocado el tema de seguridad ciudadana, es que el alcalde tiene competencias, básicamente, en materia de prevención. Castañeda y Villarán se concentran más en ello en sus planes de gobierno.

3. A LOS MILITARES NO LES CUADRA LA IDEA: Hoy Roberto Chiabra opinó lo siguiente en El Comercio:

El alcalde no puede manejar ni distribuir a los efectivos policiales, porque no depende de él, y menos va a poder manejar una patrulla militar. Esa no es la solución más adecuada”, afirmó en comunicación con El Comercio.

Chiabra consideró que probablemente la población apruebe la medida, pero aún así no es el camino correcto.

“Es un planteamiento que no es real ni conveniente porque se pone en peligro al personal militar que no está capacitado ni entrenado para eso. ¿Con qué van a salir, con fusiles? Ellos están equipados y entrenado para otro tipo de misión”, agregó.

4. LOS ANTECEDENTES DEL PASADO: Como es de suponer, varios de quienes apoyan esta medida en redes sociales son aquellos que reducen al mínimo las responsabilidades de violaciones a los derechos humanos cometidas por agentes del Estado durante el combate al terrorismo. Para decirlo claro, la medida parece apuntar a quienes quieren una suerte de “Tropa de Elite” castrense custodiando las calles limeñas y matando delincuentes a lo Rambo. El tufo facho se percibe en el ambiente.

5. ES UNA MEDIDA QUE NO SIRVE. Hace algunos meses, Carlos Basombrío dejó en claro todos los problemas logísticos que tendría una propuesta como esta:

¿Qué harían si vieran un robo? (Ocurriría muy pocas veces ya que los ladrones aprovechan los puntos ciegos que seguirían siendo cientos de miles). ¿Se les ordenaría disparar sus fusiles ante un grupo de pandilleros o de barras bravas?

Hay que entender que la inseguridad ciudadana y el crimen organizado requieren un enfrentamiento en múltiples frentes. Específicamente para hacer inteligencia, reprimir e investigar se necesita de una Policía que sepa, pueda y quiera hacer su trabajo. Combatir a un enemigo en una guerra es radicalmente diferente a garantizar la tranquilidad de los ciudadanos en sus casas y las calles.

No creo que el gobierno vaya a cometer este error. Por su parte, militares y policías saben que por allí no va la solución.

Heresi ha pasado de “Soy Salvador” a “Cómo te gustan los militares”. La verdad, lo preferíamos en el ritmo inocuo antes que verlo en bailes que implican danzar con las medidas más populistas en materia de seguridad.

ACTUALIZACIÓN (27.9.2014): Rosa María Palacios anota que, vía Twitter, Heresi insiste en su propuesta y se manda con un video que ni Keiko Fujimori pondría en sus momentos más autoritarios. Pueden verlo aquí.

(Foto: El Comercio)

SIETE INEXACTITUDES DE CASTAÑEDA Y JUAREZ SOBRE COMUNICORE

Había una vez un caso llamado Comunicore, que el amigo Ben Solis te explica en sencillo:

Pues bien, como sabrán ustedes, hace un mes, Poder publicó un reportaje bomba que vinculó el caso Comunicore a una organización de lavado de activos presuntamente involucrada con el narcotráfico. Y eso hizo que Luis Castañeda Lossio y Patricia Juárez salieran a hablar.

El problema es que varias de las cosas que han dicho no coinciden con la verdad. Daniel Yovera ha encontrado varias contradicciones y las ha señalado en Poder de este mes. Aquí un resumen.

1. EL CASO DEBERIA LLAMARSE RELIMA – COMUNICORE: Yovera indica que hay dos hechos conectados. De un lado,  la aceleración del pago de la deuda contraida por la comuna limeña con Relima, abonada finalmente a Comunicore, una empresa que compró la acreencia a un menor precio del que recibió por la Municipalidad. De otro lado, la renovación del contrato del servicio de limpieza pública entre la MML y Relima, por un monto de 570 millones de nuevos soles a entregarse en el plazo de 10 años, a pesar que la compañía había incumplido algunas obligaciones, como la no renovación de cartas fianza durante 3 años o el uso de camiones de basura para otros contratos de la empresa.

De alli que, una de las cosas que Castañeda debería aclararnos es si, de ganar, le renovaría el contrato a Relima, que vence en el 2015, por 10 años más. Peor aún, la anterior renovación se sustentó en el Concejo Metropolitano – por parte de Carlos Asmat, uno de los involucrados en el caso – y se firmó el mismo día.

2. CASTAÑEDA NO HA SIDO EXCLUPADO EN EL CASO: De hecho, no hay declaración de inocencia o culpabilidad. ¿Cómo Castañeda salió del caso? Por una excepción de naturaleza de acción y una demanda de amparo. Y también menciona que la Contraloría lo ha limpiado, pero Yovera presenta un informe sobre la responsabilidad del alcalde.

3. CASTAÑEDA: “FRITZ DU BOIS ME PIDIO DISCULPAS”: Ya es de mal gusto achacarle declaraciones a una persona fallecida. Yovera pone las cosas en su sitio: cuando Castañeda demando a Du Bois, lo hizo por las portadas del caso, no por el contenido de las notas publicadas. Es más, el exdirector de Perú.21 y El Comercio ganó la querella. Y Castañeda nunca cuestionó el contenido de los informes presentados por el hoy periodista de Poder.

4. CASTAÑEDA: “MATEO CASTAÑEDA NO FUE EL FISCAL DEL CASO Y PODER MIENTE”: Pues el informe de Poder jamás afirmó tal cosa. Señaló, claramente, que el exfiscal era el coordinador de las Fiscalías de Crimen Organizado. Hoy el informe de UIF que gatilló el informe de la revista está en la Primera Fiscalía Provincial contra la Criminalidad Organizada.

5. CASTAÑEDA: “YO NO VOY A CARGAR CULPAS AJENAS”: Eso lo dice ahora respecto de sus gerentes. El problema es que, mientras duraron las investigaciones, jamás varió a su plana gerencial. Yovera encuenta que Carlos Chávez Málaga, de quien Castañeda dijo que había sido “separado de su puesto” en 2010, había pedido licencia sin goce de haber y luego vacaciones. Nunca lo suspendieron.

6. JUAREZ: “SI NO PAGABAMOS AL TOQUE, HUBIERAMOS PAGADO 14 MILLONES DE SOLES EN INTERESES”: Problema: ya Relima y la MML habían pactado un interés que equivalía a 4 millones 600 mil nuevos soles.

7. JUAREZ: “LA DEUDA SE PAGÓ CON RECURSOS PROPIOS”: No es cierto. Aquí vale la pena recordar este informe de IDL – Reporteros elaborado por Yovera:

La comisión Glave ha encontrado que para pagarle a Comunicore los S/. 35.9 millones, la municipalidad recurrió a un crédito de S/. 87 millones, que debía ser destinado exclusivamente para pagar deudas que mantenía con el sistema financiero. Así, en setiembre del 2005, el BCP le prestó S/. 47 millones, e Interbank, S/. 40 millones.

Ese crédito debía supuestamente servir para que la comuna pague S/. 23 millones al Wiese Sudameris, otros S/. 17 millones al mismo banco por una deuda de EMAPE, S/. 16 millones a Interbank, y S/. 31 millones al BCP.

Sin embargo, la comisión ha encontrado que la deuda total de S/. 87 millones estaba inflada varios millones. Por ejemplo, la deuda real de EMAPE no era de S/. 17 millones, sino de S/. 13 millones.

Pero EMAPE no necesitaba ese dinero y nunca lo pidió para pagar su deuda con el Wiese. De hecho, semanas después de recibir el dinero, el gerente de Finanzas edil y hombre de confianza de Castañeda, Juan Blest, le pidió que se lo retorne a las arcas municipales. Así es como retornaron S/. 13 millones, los mismos que, sumados a S/. 8 millones que no se precisaron desde el comienzo, generaron los S/. 21 millones que la gestión de Castañeda estaba buscando para pagar el grueso de la deuda a Comunicore.

Según el informe Glave, “los S/. 21 millones sobrevaluados mediante un proceso de encubrimiento, se hicieron pasar como recursos propios y así fueron presentados ante el Congreso de la República”, que el año pasado indagaba por el asunto.

Como indica Yovera en Poder, el endeudamiento fue firmado por Castañeda y José Danós, secretario general de la MML. Y Danós también firmó la regularización del desvió de los 21 millones. Todo esto encaja al saber que Danós es esposo de Patricia Juárez, quien no investigó el caso luego que estallara públicamente.

Saquen ustedes sus propias conclusiones.

(Caricatura: Carlín)

LOS PROBLEMAS DE CORNEJO

Existe cierto consenso entre periodistas y líderes de opinión que Enrique Cornejo, el candidato del APRA a la alcaldía de Lima, es uno de los postulantes que ha expuesto mayores y mejores ideas – más allá de críticas puntuales a sus propuestas – en esta campaña electoral municipal. Y, en efecto, el plan de gobierno del candidato, más allá que les falte un gorro explicativo a sus políticas, plantea medidas interesantes – y, aunque a ambos bandos no les guste – en varios casos coincidentes con la actual administración municipal.

Si es así, ¿por qué no le ha ido bien hasta el momento?

Una primera explicación, la más recurrida, es la del antiaprismo. “Cornejo es un buen candidato, pero votaría por él si no fuera aprista” es una frase que se escucha en diversas conversaciones. Una opción está en el viejo rechazo al APRA en Lima, donde solo ganó una elección cuando Jorge del Castillo fue impulsado a la alcaldía metropolitana en el mejor momento electoral aprista y con balconazo de Alan de por medio.

El otro problema – aunque esto le cause disgustos a los militantes honestos del partido – es la percepción ciudadana sobre la lenidad frente a casos de corrupción que involucran a los compañeros, tanto dentro de las cuatro paredes de la Casa del Pueblo, como en el sistema de justicia. Este tema, creo yo, es el principal obstáculo que deberá enfrentar Alan García en su nueva campaña presidencial como en un posible tercer gobierno. Y creo que los compañeros, en lugar de andar a la defensiva frente a este tema, deberían preguntarse cómo enfrentarlo, más allá de apelar a la no generalización. En efecto, hay apristas honestos.

Un segundo factor, explicado en tres columnas por Augusto Álvarez Rodrich, tiene nombre y apellido: Alan García. En resumen:

En el caso específico del Apra, al estar la imagen de la organización tan pero tan asociada exclusivamente a la imagen de Alan García, termina cargando con toda su mochila individual, sin la posibilidad de que el partido tenga más juego que el suyo.

Para bien y para mal, pues la paradoja del papel de García en el Apra es que, siendo su principal locomotora para arrastrarlo electoralmente, a pesar de que los problemas de su gobierno 2006-2011 son grandes y aún están frescos –‘petroaudios’ y ‘narcoindultos’, entre otras–, también es, por su egocentrismo, el principal obstáculo para la construcción de un partido moderno que permita el surgimiento y crecimiento de personas más allá de su interés personal.

Un tercer problema: no se siente el peso de la maquinaria partidaria. Hace un año, en la revocatoria, un dirigente aprista me contaba que “normalmente, nuestros cuadros se mueven cuando el candidato es Alan. En otro tipo de elección, la presencia decrece”. Y la verdad es que se siente. Y aquí han confluido varios factores. Uno es el que me relataba este dirigente.

Pero también es cierto que parte de las bases apristas limeñas está aún descontenta sobre la conformación final de la lista. Como informó Exitosa Diario, un sector de jóvenes denunció que la lista se armó a dedo y que los beneficiados fueron hijos de dirigentes. Cornejo indicó que esto era una rabieta, pero lo cierto es que un sector del partido le ha terminado dando la espalda.

A ello se suma que Miguel del Castillo, quien está en la orilla opuesta de buena parte de la dirigencia aprista, es candidato de Barranco. Algunas personas cercanas al APRA decian que “Cornejo ha sido cooptado o es el candidato de Jorge (Del Castillo)”. Hay rivalidades internas que, en determinado momento, pesan en el votante militante o simpatizante.

Finalmente, un último factor: a Cornejo, un buen técnico, le ha faltado aterrizar sus ideas y hacerse más conocido. Ha tenido modestos spots y carteles y, si bien en algunos sectores puede calar bien su imagen de “profesional con ideas”, no ha sabido aterrizarlas. Anoche le comentaba a Marco Sifuentes en En Contacto que “a la campaña de Cornejo le faltaba un Hugo Otero”, a lo que el editor de El Utero de Marita me retrucó: “estaría si es que el candidato de Alan no fuera Castañeda”. Ouch.

Y quizás todos estos factores nos lleven a la conclusión central: Cornejo se ha quedado solo. Y una campaña, en estos tiempos, no puede sostenerse sin un aparato de campaña y con un antivoto tan fuerte.

LA MEDALLA CIUDAD DE LIMA Y LAS ELECCIONES

Columnista invitado: Carlos Cáceres. Médico y epidemiólogo social, investigador y activista en VIH, sexualidad y derechos humanos. Director del IESSDEH.

Publicamos la opinión del doctor Carlos Cáceres sobre las elecciones en Lima, que nos fuera enviada el día de hoy. Señalamos que la responsabilidad sobre la misma corresponde a su autor. Nuestras opiniones sobre Villarán y Castañeda y las limitaciones de sus campañas han sido descritas en este blog. Aquí el artículo.

El 18 y 19 de Septiembre tuvimos el honor de recibir a Françoise Barré-Sinoussi, la Premio Nobel de Medicina 2008 por el descubrimiento del VIH, a quien se le otorgó un Doctorado Honoris Causa. Además de ese muy merecido reconocimiento, la Municipalidad de Lima la recibió y, en una ceremonia breve pero cargada de simbolismos, le otorgó la Medalla “Ciudad de Lima” y la declaró huésped ilustre. Pensé que a nuestra visitante, comprometida con el cambio social, le habría gustado que la actual alcaldesa, primera mujer en ese cargo, y casi de su misma edad, en licencia por elecciones, estuviera en el público y la saludase; incluso sugerí que la invitaran. Pero la alcaldesa no vino, entre otras cosas, porque está de licencia, y las inevitables fotografías con la homenajeada, incluso como invitada, podrían haberse prestado a confusiones incómodas. Era, pues, una cuestión de principios. No era correcto y punto. Felizmente todo salió bien.

Retornando hacia su hotel, traté de explicar a esta colega eminente lo peculiar de la situación. La alcaldesa no estuvo porque no le correspondía y no se podía ensombrecer una ceremonia que esperábamos fuese impecable. Le dije que, aunque lo lamentaba, la alcaldesa no solo había hecho lo correcto, sino que esa conducta ética es un signo que la distingue de los demás candidatos con posibilidades. Le dije además que al parecer la gente no reconocía o no valoraba su honestidad, o que la falta de honestidad no les preocupaba si hay, a fin de cuentas, obras que mostrar. Añadí que mucha gente cree que “no ha hecho nada”, o que “no trabaja” al tiempo que sostiene que el anterior alcalde, cuya nueva elección es probable, hizo mucho más que ella durante la respectiva gestión. Seguí mencionando las numerosas y graves acusaciones abiertas contra este ex-alcalde, los mecanismos que aparentemente usó para evadir los controles legales en la administración de obras, y la casi ausencia de vigilancia ciudadana de su gestión, en contraste con lo ocurrido con la actual.

Continué, además, diciendo que el amplio apoyo a este alcalde, un populista de derechas, es evidente sobre todo en los sectores más necesitados de la ciudad, en los que ha desplegado estrategias de entrega de víveres para asegurar votos; que, reconociendo su poca habilidad para convencer con palabras, trató mientras pudo de evitar toda declaración pública, no solo confiando en su trabajada imagen de gestor diligente y parco (“mudo”), o recurriendo a un psicosocial sobre una supuesta enfermedad grave, sino en lo que se revela cada vez más flagrantemente como un apoyo de los conservadores oligopolios mediáticos del Perú. Los dueños de medios tienen intereses comerciales múltiples, y al parecer la actual gestión municipal ha roto las viejas reglas de juego mercantilistas en las obras para la ciudad, pues ha tratado de que se cumpla la ley. La cereza de la torta está en la dosis habitual de sexismo – se suele ver el gobierno metropolitano como uno de obras de cemento para el cual los hombres son adecuados y las mujeres no.

Por supuesto que dije también que la actual gestión llegó al gobierno por azar, a partir de una jugada de terceros para evitar que ganaran sus competidores directos, y que tuvo que organizar un equipo de gestión en poco tiempo, aunque ahora tiene ya mucha mayor experiencia. Que ha cometido muchos errores, y tiene mucho que arreglar (por lo cual, en caso de ganar, esperaría que abra las puertas a los vecinos para discutir y mejorar los planes actuales), pero también tiene voluntad de autocrítica. Y que debe mejorar sus estilos políticos para ampliar su base de apoyo. Pero reafirmé que los programas se pueden ajustar y la eficacia mejorar, pero la honestidad se tiene o no se tiene. Y que, al menos entre los candidatos de mayores opciones, los únicos que conozco, ella es la única en la que confío, en términos morales, para apostar por mejorar lo técnico y administrativo. Tristemente – dije – su aparato de prensa no es bueno para romper la barricada mediática, y estas obvias diferencias no parecen ser percibidas (o valoradas) por la mayoría de votantes.

Ante este abrumador panorama, nuestra sabia huésped me preguntó, con curiosidad, si quienes compartíamos esta visión estábamos haciendo algo. Entonces verbalicé lo que he pensado varias veces sin decirlo: Tal vez no lo suficiente. Como mínimo debemos hablar – como algunas y algunos han comenzado a hacer. Y, más que actuar ‘por’ una candidatura en particular, se trata de apoyar la alternativa más transparente frente, sobre todo, a una que está siendo aceptada sin rubor por la mayoría como una opción pragmática sin hacerse problemas por los principios (“roba pero…”), y también frente a otras candidaturas poco transparentes y poco definidas, en posiciones expectantes. Porque el pragmatismo radical del desestimar los valores si al menos se reciben obras es, si se le mira bien, un mortífero mensaje subliminal para quienes apuestan por la rectitud, y se preparan para ello.

Si se puede llegar al poder simplemente montando un buen aparato político, y mediante un sistema mafioso donde se utiliza el tráfico de influencias, la coima, la estafa, los acuerdos bajo la mesa, el chantaje y la difamación (con ciertas complicidades clave), entonces no vale la pena ni estudiar, ni ceñirse a principios, ni darse el trabajo de cumplir la ley. A la larga, aceptar que la política siga siendo así, es condenarse a tener un país con enorme fragilidad institucional, y sin desarrollo verdadero. Y juzgar con frialdad a gente honesta que se mete a semejante jungla revela, en el mejor de los casos, cinismo puro y duro.

Por ello, casi llegando a su hotel, dije a esta amiga que escribiría esta nota como parte de mi esfuerzo para informar a otros, y que instaría también a otras personas a comunicar sus ideas. Faltan sólo dos semanas para las elecciones, pero cuando sabemos que estamos con la verdad y la justicia, esa confianza se refleja en nosotros y se transmite a los demás. Es un esfuerzo que no nos asegura nada, pero que, como dijimos al inicio, es cuestión de principios, y aquí se trata de no dejar que se hunda un barco sin hacer algo para evitarlo. Sé que personajes públicos como Mónica Sánchez lo han hecho hoy, en sus espacios, pese a los esperados ataques. Se trata del modelo de sociedad que queremos constituir. ¡No es poca cosa!

(Foto: La República)