NADINENOLOGOS

En el Perú existe una obsesión casi patológica, con nombre y apellido: Nadine Heredia.

A todos nos queda claros que la señora juega un rol importante en el gobierno. Y que colocarla como presidenta del Partido Nacionalista ha sido la jugada perfecta para encubrir lo que todos sabemos: que, en el fondo, ocupa un lugar más importante del que debería tener dentro de la estructura de poder del gobierno de su esposo. Al colocarse en ese rol, su actuación no solo puede, sino que debe ser criticada. Y, si me preguntan, no creo que sea la brillante estratega que muchos han considerado. Por el contrario, se ha convertido en co-responsable de varios de los errores de su marido.

Dicho esto – y habiendo zanjado la doña, en teoría, hace rato el tema de una supuesta candidatura -, me parece una absoluta exageración señalar, como lo han indicado varios opositores, que el mensaje presidencial de 28 de julio ha constituido el inicio de una campaña de reelección conyugal. O, como ha sido mencionado en El Comercio, que la inscripción de Marco Falconí como candidato a la Presidencia Regional de Arequipa es la punta de lanza para conseguir que la candidatura de Heredia sea convalidada.

¿Por qué creo que se exagera? En primer lugar, porque el tema de la “reelección conyugal” es movido por un partido en particular y un grupo mediático que tienen una bronca particular con el gobierno y que pretenden hacerlo pasar como un gobierno autoritario que buscar perseguir a sus opositores, para evitar, respectivamente, las sanciones derivadas del informe de la Megacomisión o cualquier tipo de medida judicial que evite la concentración de propiedad de medios en el Perú. Es parte del juego político usar argumentos de este tipo. El problema es cuando los mismos se fuerzan para que calcen con el wishful thinking de cada actor.

En segundo lugar, porque el mensaje de 28 de julio ha sido tan gris que no califica ni como arranque mediocre de una campaña electoral. Y si pensamos en el gasto público, per se, como un mecanismo populista, pues no lo es en todos los casos – salvo para aquellos que quisieran que el Estado sea tan igual como un libro de texto de análisis económico del Derecho – y, en términos generales, está bien que el Estado use sus recursos en sectores como Salud y Educación. En cuanto a los programas sociales, sí será necesario que las ministras de Salud y de Inclusión y Desarrollo Social expliquen como van a convivir todos los programas mencionados en el mensaje.

Y, finalmente, porque el precedente Falconí no alcanza a Heredia. Una cuestión es la discusión sobre la irrenunciabilidad del cargo de congresista – puesta sobre la mesa por Javier Valle Riestra desde el periodo pasado – y otra cosa el cambio de la legislación electoral actual respecto de los familiares del Presidente de la República. Son temas que ni siquiera la más forzada de las analogías resistiría. Peor aun, este gobierno ha dado fundadas pruebas sobre su poca pericia política que, una ecuación jurídica de este tipo elevaría a Humala al nivel de Churchill.

Así las cosas, entre la desmesura en la demostración de poder de la esposa del Presidente y los opositores dispuestos a crear más intrigas que novela de John Le Carré, tendremos Nadinenólogos para rato.

3 thoughts on “NADINENOLOGOS

  1. Godoy: creo que la preocupación SI es válida.
    Dejando de lado lo mal que caen Alan Garcia (el doctor bamba a quien la plata y títulos llegan soles), y olvidando por unos minutos al farsesco grupo EC, la queja sí tiene sustento. Piña pues. Después de tener a un típico ppkausa como Castilla como Ministro de Economía durante tres años seguidos, tengo muy poca fe en Nadine Heredia. Si tras tres años tú insistes en tener fe a la Gran Jefa en que “jamaaaaaas desearía ser presidenta del Perú”, ¡felicidades!. Total, hay gente en la Plaza Dos de Mayo que aún tiene esperanzas en ver La Gran Transformación antes del 2016…
    Dejando de lado la ironía, notemos que el caso de Marco Falconí no se reduce al simple derecho de renuncia de un congresista. Se refiere al hecho que el JNE-Arequipa ha admitido su candidatura en base a una sentencia de amparo. O sea, si el JNE-Lima me deniega la candidatura, busco un juez “amistoso” para que me firme la consabida resolución cautelar ¡y listo! Mismo Genaro Delgado Parker en sus mejores horas de pendejadas. El JNE me impide postular, con ello vulnera mi derecho “a elegir y ser elegido”, llamo a un juez que me debe “unos favorcitos”, meto mi amparo con su medida cautelar más, y me sale el combo en unas semanas: resolución chevere con la cual el JNE debe darme luz verde.
    Lo que asusta es que con esto, ratas estilo Castañeda y Kouri estarán tomando nota. No nos engañemos.

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  2. Un saludo para el autor de este espacio, vengo a fungir de nadinenólgo, se menciona que:

    …”el tema de la “reelección conyugal” es movido por un partido en particular y un grupo mediático que tienen una bronca particular con el gobierno”…

    Con obvia alusión al aprismo, pero al parecer no se recuerdan los antecedentes, no se trata de una invención, las especulaciones de la candidatura de Nadine nacen del propio partido nacionalista y del propio gobierno que no zanjó con el tema con la contundencia tajante y oportuna que la acusación ameritaba.

    No era descabellado afirmar o sospechar que la intención de anular a García tendría el objetivo de allanarle el camino a Nadine.

    Recordemos que fueron los propios partidarios del nacionalismo y hasta el protagonismo exagerado de la propia Nadine los que alimentaron la especulación, lo que pasa que García, con esa capacidad de liderazgo que lo caracteriza, le puso nombre preciso a la pretensión, de allí nace la “reelección conyugal” y son los propios nacionalistas los que atizan el fuego, como cuando un abogado, militante del Partido Nacionalista presenta un recurso ante el JNE cuyo objetivo era que se declare inaplicable el artículo que prohíbe tal candidatura.

    Luego que el APRA denunciara la pretensión reeleccionista y se pusiera el tema en debate y se publicaran encuestas en las que la mayoría rechazaba esa probable candidatura, Alan García declara que se había caído la “reelección conyugal” y dos días después la propia Nadine le termina dando la razón declinando públicamente.

    Al parecer tampoco se recuerda que hace pocos días el congresista pepecista Javier Bedoya dijo que algunos estudios de abogados en Lima estaban analizando la viabilidad de una eventual candidatura de la primera dama y que “existe un doble juego” en el Gobierno.

    Javier Bedoya, muy aprista que digamos, no es, de manera que afirmar que el tema de la “reelección conyugal” es movido por un partido en particular, tampoco es tan exacto que digamos.

    Es innegable que existe desconfianza en la palabra del gobierno al respecto porque si bien es cierto que Nadine declinó públicamente, también es cierto que lo hizo a regañadientes, empujada por la presión mediática.

    Continuando con la cita se afirma:

    …“y que pretenden hacerlo pasar como un gobierno autoritario que buscar perseguir a sus opositores”…

    Al parecer tampoco se recuerda que la consigna de inhabilitar a García nace en una reunión en Palacio de Humala-Toledo, que después del fallo judicial dándole la razón a García y ordenando que se respete el debido proceso, insólitamente vemos en los medios a un Humala ofuscado porque la decisión no era la que le hubiese gustado… si no se trata una persecución, se parece bastante.

    De manera que tampoco se puede negar que exista una ojeriza del gobierno contra el APRA y particularmente contra García, más aún si no se mide a todos con la misma vara, a Toledo por ejemplo.

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