FUJIMORISTAS DIVIDIDOS EN CAMPAÑA MUNICIPAL LIMEÑA

Aunque usted probablemente no lo sepa, el fujimorismo presenta candidato a la alcaldía de Lima. De hecho, ya comienza a circular esta propaganda en redes sociales:

En efecto, Alberto Sánchez Aizcorbe, alcalde de La Victoria, es oficialmente el candidato naranja en estas elecciones. Aunque hay que recordar estas palabras del pastor (y congresista) Humberto Lay:

Su partido lanzó la postulación a Lima del actual alcalde de La Victoria, Alberto Sánchez Aizcorbe sin haber convocado a elecciones internas, luego retrocedieron…

Ya hemos decidido que no presentaremos candidato para la alcaldía provincial de Lima.  De común acuerdo (con Sánchez Aizcorbe), decidimos que no caminaba la cosa.

¿Entonces definitivamente no habrá candidato de la espiga para Lima ?

No, está decidido.

En fin, Sánchez Aizcorbe hizo un lanzamiento a todo dar en San Juan de Lurigancho con toda su lista y los candidatos distritales. ¿Rostros más saltantes? Va como teniente alcalde Marco Miyashiro, exmiembro del Grupo Especial de Inteligencia que capturó a Abimael Guzmán y cercano a Keiko Fujimori desde la campaña del 2011. Hasta hace poco, se encargaba del tema de seguridad ciudadana en Magdalena, donde el alcalde es Francis Allison. Curiosamente, el fujimorismo no presenta candidatos en ese distrito.

Entre los postulantes distritales, dos nombres suenan conocidos. En Surco postula Miguel Ángel Torres, hijo del expresidente del Congreso Carlos Torres y Torres Lara, abogado tributarista, miembro del equipo técnico de Keiko y conferencista en la ong naranja Oportunidades. Mientras que, en San Isidro, la candidata es Madelaine Osterling, hija del expresidente del Senado cerrado por Fujimori y una de las dueñas del imperio minero Volcan. Dato curioso, el teniente alcalde de la señora Osterling es el excolumnista de Perú.21 Oliver Stark – sin relación alguna con Ironman – cuya trayectoria pueden ver aquí.

Lo cierto es que Sánchez Aizcorbe hasta ahora no despega del espacio de “otros” en las encuestas. Y el primero en darse cuenta es este señor:

Según registró Exitosa Diario hace algunas semanas:

Su as bajo la manga. Felipe Castillo, burgomaestre de Los Olivos y aspirante a la alcaldía de Lima por Siempre Unidos (SU), es apoyado y hasta recibirá asesoría de Alberto Fujimori para hacerse del sillón municipal. La decisión de no apoyar la candidatura de Fuerza Popular la ha tomado el ex presidente en vista de que no tiene ni voz ni voto en este partido, que es controlado por su hija Keiko y que tiene como candidato para la capital a Alberto Sánchez Aizcorbe.

Según fuentes del fujimorato, Felipe Castillo es bastante cercano a Alberto Fujimori y además formó parte de Cambio 90 y de Vamos Vecino, antiguos grupos naranjas, en su primer y segundo periodo al frente del municipio de Los Olivos, respectivamente. En total, Castillo lleva 18 años como el mandamás del distrito.

“Fujimori ha decidido apoyar a Felipe Castillo porque es un fujimorista de corazón. Para el presidente, se trata del mejor candidato para Lima”, comentaron a Exitosa.

De hecho, la ligazón es clara. Aquí se puede ver esta foto de archivo de Caretas donde Castillo (número 4 en la imagen) aparece departiendo con Absalón Vásquez (actual candidato a la presidencia regional de Cajamarca) y Migdonio Bellota, implicados en la falsificación de firmas de Perú 2000:

De hecho, Castillo encaja perfectamente con el albertismo. Ya tenía viejas acusaciones sobre posibles casos de nepotismo en la década pasada y una investigación de Elizabeth Salazar para El Comercio permitió la apertura de una investigación fiscal por lo siguiente:

Hace dos meses la fiscal superior María Ruiz Hurtado encontró que, entre el 2008 y el 2011, el alcalde gastó por lo menos S/.16,6 millones de lo recaudado por arbitrios e impuestos para construir dicha universidad. Según la pesquisa contable, este desvío de fondos obligó a dejar de lado 38 obras de techado de aulas, pavimentación de calles e instalación de cámaras de vigilancia que fueron aprobadas en el presupuesto participativo.

Hace algunas semanas, Castillo reconoció en el programa de Rosa María Palacios que tenía este tema pendiente ante el sistema de justicia. Un caso en el que autoridades apristas ayudaron a Castillo a concretar el sueño de la universidad propia, con condecoración incluida (foto Utero.pe):

Volvamos ahora al apoyo del reo de Barbadillo. Según registró Exitosa, Castillo admitió que recibirá ayuda de Fujimori. Y, en la edición de hoy del diario dirigido por Juan Carlos Tafur, se indica que:

Felipe Castillo, burgomaestre de Los Olivos y postulante a la alcaldía de Lima por Siempre Unidos (SU), ya viene recibiendo asesorías de parte de Alberto Fujimori en vista de que el ex presidente no tiene ni voz ni voto en Fuerza Popular, controlado por su hija Keiko y que presenta como candidato para la capital a Alberto Sánchez Aizcorbe.

El propio Castillo señaló a Exitosa que visitó al ex mandatario el pasado domingo en la Diroes para saludarlo por su cumpleaños, y que aprovechó la oportunidad para recibir aportes a su campaña de cara a las elecciones del 5 de octubre.

Tocamos temas políticos, de campaña. Hablamos de diferentes temas. Él (Fujimori) tiene experiencia en campañas electorales, en gestión pública, así que escuchar a una persona experimentada es satisfactorio”, indicó a este diario.

Con todo esto, comienza a quedar aún más clara la partición del fujimorismo. La bancada y el partido quedan con Keiko, mientras que las bases albertistas, el “apoyo legal” de William Paco Castillo y la asesoría político – económica de German Kruger quedan en Barbadillo. Y ahora, visiblemente, con dos candidatos en Lima. Ojo que Siempre Unidos sacó una buena votación en Lima Norte en la elección pasada. Veremos cual de los dos candidatos fujimoristas quedará mejor parado.

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NADINENOLOGOS

En el Perú existe una obsesión casi patológica, con nombre y apellido: Nadine Heredia.

A todos nos queda claros que la señora juega un rol importante en el gobierno. Y que colocarla como presidenta del Partido Nacionalista ha sido la jugada perfecta para encubrir lo que todos sabemos: que, en el fondo, ocupa un lugar más importante del que debería tener dentro de la estructura de poder del gobierno de su esposo. Al colocarse en ese rol, su actuación no solo puede, sino que debe ser criticada. Y, si me preguntan, no creo que sea la brillante estratega que muchos han considerado. Por el contrario, se ha convertido en co-responsable de varios de los errores de su marido.

Dicho esto – y habiendo zanjado la doña, en teoría, hace rato el tema de una supuesta candidatura -, me parece una absoluta exageración señalar, como lo han indicado varios opositores, que el mensaje presidencial de 28 de julio ha constituido el inicio de una campaña de reelección conyugal. O, como ha sido mencionado en El Comercio, que la inscripción de Marco Falconí como candidato a la Presidencia Regional de Arequipa es la punta de lanza para conseguir que la candidatura de Heredia sea convalidada.

¿Por qué creo que se exagera? En primer lugar, porque el tema de la “reelección conyugal” es movido por un partido en particular y un grupo mediático que tienen una bronca particular con el gobierno y que pretenden hacerlo pasar como un gobierno autoritario que buscar perseguir a sus opositores, para evitar, respectivamente, las sanciones derivadas del informe de la Megacomisión o cualquier tipo de medida judicial que evite la concentración de propiedad de medios en el Perú. Es parte del juego político usar argumentos de este tipo. El problema es cuando los mismos se fuerzan para que calcen con el wishful thinking de cada actor.

En segundo lugar, porque el mensaje de 28 de julio ha sido tan gris que no califica ni como arranque mediocre de una campaña electoral. Y si pensamos en el gasto público, per se, como un mecanismo populista, pues no lo es en todos los casos – salvo para aquellos que quisieran que el Estado sea tan igual como un libro de texto de análisis económico del Derecho – y, en términos generales, está bien que el Estado use sus recursos en sectores como Salud y Educación. En cuanto a los programas sociales, sí será necesario que las ministras de Salud y de Inclusión y Desarrollo Social expliquen como van a convivir todos los programas mencionados en el mensaje.

Y, finalmente, porque el precedente Falconí no alcanza a Heredia. Una cuestión es la discusión sobre la irrenunciabilidad del cargo de congresista – puesta sobre la mesa por Javier Valle Riestra desde el periodo pasado – y otra cosa el cambio de la legislación electoral actual respecto de los familiares del Presidente de la República. Son temas que ni siquiera la más forzada de las analogías resistiría. Peor aun, este gobierno ha dado fundadas pruebas sobre su poca pericia política que, una ecuación jurídica de este tipo elevaría a Humala al nivel de Churchill.

Así las cosas, entre la desmesura en la demostración de poder de la esposa del Presidente y los opositores dispuestos a crear más intrigas que novela de John Le Carré, tendremos Nadinenólogos para rato.

MENSAJE GRIS, CON ALGUNOS ANUNCIOS

Con tono plano, Ollanta Humala presentó un dis­curso con fuerte énfasis en los sectores sociales. Donde se notó mejor la tarea fue en Educación, con metas para la mejo­ra de la calidad educati­va, aunque faltó una alu­sión al tema curricular. En los demás sectores, se mostraron varios guiños a programas sociales y a sectores populares.

En Economía, los dos anuncios principales fue­ron la aprobación del Plan Nacional de Diver­sificación Productiva y un proyecto de Ley para reformar la distribución del Canon. Sin embargo, la parte Castilla del men­saje fue decepcionante y, en medio de la lluvia de anuncios, faltaron preci­siones. La reforma políti­ca fue apenas enumera­da para que el Congreso la debata.

La seguridad, estamos advertidos, quedará en manos de los operati­vos de Urresti, sin enca­rar la corrupción policial. Varias omisiones clamo­rosas: unión civil, justi­cia, derechos humanos, medio ambiente, consul­ta previa o AFP. Inclu­so sectores como Mine­ría y Pesquería fueron dejados de lado en un mensaje que no ilusio­nó, pero que tampoco fue un desastre.

(Columna publicada en Exitosa Diario el 29.07.2014)

(Foto: Exitosa Diario)

EL MENSAJE EN FRIO

LO FORMAL: Un discurso entre lo social y lo económico. Con prioridades planteadas al inicio: educación, salud, seguridad, macroeconomía y ejes hacia el Bicentenario. Un discurso mejor leído que en otros años. Sin embargo, al momento de hilvanar el mensaje, se notó claro qué sectores habían hecho mejor su tarea que otros. Algunos fueron a las prioridades y otros hacia la letra más menuda. Sin anuncios espectaculares ni a favor ni en contra.

LA EDUCACIÓN: Ha sido el aspecto más positivo en el mensaje. No solo por la mención al inicio, sino también por las cifras mencionadas en torno a inversión en educación, los anuncios vinculados a la mejora salarial docente, el establecimiento de bonos para los colegios que tengan mejor calidad, infraestructura educativa, etc.  Se mencionó, como complemento a la Ley Universitaria, una Ley para la Educación Superior Técnica Productiva, en proceso de elaboración antes de su presentación al Congreso. Faltó una mejor alusión al tema curricular.

SECTORES SOCIALES: Bien con la prioridad en Salud, pero el discurso se perdió entre anuncios de buenos programas (Esperanza, cuidado para recién nacidos y transplantes de órganos), los cuales eran mencionados sin prioridades. No hubo, salvo en el tema de la inversión en remuneraciones, alusión a la huelga médica. En programas sociales se vio la misma tónica. Básicamente: buenos guiños micro, pero les faltó una visión macro, sobre todo en Salud. Si se notó intentos de articulación intersectorial entre programas.

ECONOMIA: Aquí lo más resaltante es el Plan Nacional de Diversificación Productiva (primer gran impulso de Piero Ghezzi) y la serie de medidas destinadas a la reactivación en el sector público emitidas hoy por la mañana. Más inversión pública – la parte de megaobras parecía una respuesta de Castilla a Alan y Carranza -, pero no mucho sobre lo macroeconómico. Se anunció en algunas oportunidades el tema del uso de asociaciones público privadas, pero sin mayores redondeos. Para algunos, faltaron medidas a favor de la inversión privada. Otros suspiraron aliviados porque no tocara el tema laboral. Única alusión a la tecnología vinculada al plan de fibra óptica.

SEGURIDAD CIUDADANA: Se retomaron anuncios que estaban presentes desde la gestión de Albán, como la formación de un escuadrón de emergencia. Pero la tónica estuvo en los megaoperativos de Urresti. Ninguna alusión al combate a la corrupción policial, central para enfrentar este tema, así como a la modificación de su régimen laboral. Decepcionante.

INSTITUCIONALIDAD: Anuncios claves: presentación de un proyecto para hacer reformas a la descentralización (aunque sin mencionar su tenor) y, sobre todo, la modificación de la distribución del canon. También fue saludable que mencionara algunas prioridades en reforma política a las que debería llegar el Congreso: democracia interna de los partidos políticos (¿comenzará por casa?), alternancia de género, transfuguismo y, ojo, si se debe renunciar al mandato parlamentario.  Solo pinceladas sobre el tema anticorrupción, donde la mención fue casi a la volada.

AUSENCIAS: Claves y notorias. Todo el paquete vinculado a derechos humanos, que comprende el Plan Nacional – bastante criticado -, unión civil, consulta previa, personas con discapacidad y recomendaciones de la CVR (con excepción del presupuesto para reparaciones) no se tocó en el mensaje.  Lo mismo podríamos decir en medio ambiente, en medio de las controversias por el paquete ambiental y la próxima Cumbre sobre Cambio Climático. Entre los sectores sociales, Trabajo fue el sector ausente. Entre los productivos, solo pinceladas de los megaproyectos mineros que entran en el segundo semestre. Y la cultura ni siquiera ocupó una línea en el mensaje.

(Foto: Andina)

LA SOLEDAD POLITICA DE HUMALA

Al terminar su tercer año de gobierno, la so­ledad política de Ollanta Humala es más evidente. Su nueva presi­denta del Consejo de Mi­nistros es miembro del cogollo más cercano a la pareja presidencial. Y ha mantenido la presidencia del Congreso en una elec­ción con sobresaltos y con seis congresistas me­nos. ¿Por qué se produce este fenómeno?

Más allá del desgaste del gobierno, existen va­rias características del hu­malismo que marcan su conducta política. La du­pla en el poder es extre­madamente desconfiada, poco proclive al diálogo y percibe la política como confrontación. Tampoco les gusta que la prensa les marque la agenda y con­sideran que, si una idea es buena, la misma debe rea­lizarse, sin persuadir a los demás sobre su concre­ción. Súmese a ello que nunca explicó su viraje en muchos temas.

Del lado opositor, tam­bién existe responsa­bilidad. La izquierda se siente traicionada por­que Humala no adop­tó su programa original, el sector más achorado de la derecha aún lo cree un chavista y los liberta­rios lo critican por meter regulación. Con el APRA y el fujimorismo, debie­ra existir la dinámica na­tural de gobierno – opo­sición, pero los casos de corrupción en todas las tiendas atizan el fuego. Y el centro lo cree incapaz de puntos medios.

Este aislamiento no ge­nera un quiebre institu­cional, pero sí que este sea un gobierno que vive a salto de mata. Y dado que los actores, comen­zando por Humala, con­tinuarán en la misma ac­titud, así estaremos hasta el 27 de julio de 2016.

(Columna publicada en Exitosa Diario el 27.07.2014)

(Foto: Perú.21)

CUALQUIER TIEMPO PASADO (¿FUE MEJOR?)

Un general golpista que encabezó la fase final de una dictadura institucional. Un legendario líder de revueltas campesinas en favor de la reforma agraria transformado en ecosocialista. El socio de uno de los más renombrados estudios de abogados convertido en ministro y senador de un partido que jamás llegó a la presidencia. El único líder de Izquierda Unida que optó por la socialdemocracia desde sus inicios y que transitó entre la academia y la política. Dos apristas rebeldes: uno que prefirió continuar en la senda del partido y otro que se alejó totalmente del alanismo. Y un acciopopulista que encabezó al ala más dura de su partido, quien terminó siendo presidente del Tribunal Constitucional.

Estos personajes desfilan en las páginas de Cualquier Tiempo Pasado, un libro a caballo entre la entrevista y el testimonio elaborado por Alberto Rincón Effio y Elohim Monard. La serie de conversaciones con Francisco Morales Bermúdez, Hugo Blanco, Felipe Osterling, Henry Pease, Javier Valle Riestra, Héctor Vargas Haya y Javier Alva Orlandini parte de dos premisas fundamentales.

La primera es que muchos de estos personajes se comienzan a ir o, por efectos de la edad, sufren males que impiden una conversación donde la evocación resulta difícil (ejemplos de entrevistas frustradas fueron las de Armando Villanueva y Martha Hildebrandt). La segunda es que resulta necesario, en tiempos de pragmatismo, cambios de camisetas y acomodos rápidos – basta ver lo que fue hoy la elección para la presidencia del Congreso -, recuperar la noción de lo que es un político profesional, con todo lo que ello conlleva en el país.

Sobre el primer punto, el libro cumple su propósito. Los personajes entrevistados realizan, ya en el retiro o semiretiro de la actividad pública, un balance de lo que fue su vida política, algunos en forma más autocrítica que otros. A su vez, se trata de memorias contrapuestas, donde hay discrepancias en algunos detalles donde las historias de estos políticos se han cruzado. Esta última característica es parte de volúmenes testimoniales: basta ver las discrepancias existentes en torno a algunas versiones brindadas por José Ugaz en su libro, señaladas por Ernesto de la Jara y Gustavo Gorriti.

En cuanto al segundo punto, en efecto, se traslucen carreras políticas que responden a convicciones claras y propias. No en vano hay personalidades de todas las tiendas, incluyendo al partido militar, el más viejo de la historia republicana peruana. Y, como bien señala Eduardo Dargent en el epílogo, hay una doble paradoja: estos políticos fueron críticados duramente porque desarrollaron buena parte de sus carreras en los peores años de las últimas décadas para el país y, además, no supieron generar una cultura de acuerdos, cuando eran más que necesarios. Pero, al mismo tiempo, un país sin políticos profesionales es prisionero de la tecnocracia sin músculo, del financiamiento dudoso. Y, añado, en todos los casos se trata de políticos honestos, aunque en un caso – el de Morales Bermúdez – existen dudas sobre su posible participación en vulneraciones a derechos fundamentales (que niega en el libro).

¿Qué faltó en este tomo? Sorprende que ninguno de los personajes – con excepción de Hugo Blanco y la referencia que hace Vargas Haya sobre Polay – haya sido interrogado sobre lo que significó ser político en los años del conflicto más fuerte que vivió el país. Algunos de estos políticos participaron en tareas de gobierno o como fiscalizadores parlamentarios en aquellos años y, por tanto, este era un tema en el que pudo ahondarse más. Y, al no existir una entrevistada mujer en el libro – que finalmente, es hijo del tiempo en el que fue escrito -, pudo haber alguna interrogante vinculada con relación a la participación política de las mujeres.

Cualquier Tiempo Pasado es el testimonio de un tiempo que no fue mejor, pero cuyos políticos fueron más profesionales que los que hoy tenemos. Y una reseña en contrapunto de opiniones de años duros para el país. Los nietos entrevistadores escuchan, por fin, la versión más refinada de las historias de los abuelos políticos, ya en edad de retirada. Vale la pena atenderla.

EVENTO: El libro se presenta el 28 de julio a las 5:30 en la Feria Internacional del Libro. Comentan Susana Villarán (alcaldesa de Lima), Carolina Trivelli (exministra de Desarrollo e Inclusión Social) y Beatriz Boza (expresidenta de INDECOPI)

(Foto: JAG)

QUIEBRE OFICIALISTA

Ayer se consumó un nuevo quiebre en el oficialismo. 6 parlamentarios hicieron oficial su salida de Gana Perú. Y con ello – mas las divisiones de posiciones en otras bancadas – la elección del nuevo (o nueva) presidente del Congreso, a realizarse mañana, estará al rojo vivo.

La lista es encabezada por Esther Saavedra, cuya trayectoria disidente fue reseñada en este blog la semana pasada. Se sumaron a ella parlamentarios que ya tenían, desde hace buen tiempo, distancias frente al oficialismo, como Natalie Condori, Justiniano Apaza y Claudia Coari. Sí han sorprendido las salidas de Juan Pari, exmiembro de la Megacomisión, y de Amado Romero, cuestionado por sus posibles vínculos con la minería ilegal en Madre de Dios.

¿Por qué se ha producido este quiebre? Se han acumulado varios factores.

Para empezar, el gobierno nunca pudo dar una explicación suficiente, tanto a sus electores originales como a sus parlamentarios, sobre un viraje que fue más allá de la Hoja de Ruta. Muchos de los desencuentros que ha tenido dentro y fuera del partido se han debido precisamente a esta mezcla de soberbia, desidia y pobre comunicación para señalar las razones para su cambio. Es parte de algo que se llama política.

En segundo lugar, ha ocurrido una situación que ya le ha pasado a Toledo durante el periodo 2001 – 2006: el descontento de los congresistas que vienen fuera de Lima por no ser tomados en cuenta para la entrega de presidencias de comisión y vocerías. Cierto es que congresistas provincianos (Isla, Otárola, Solórzano) han ocupado puestos importantes dentro del Congreso, pero varios de ellos son parlamentarios reelectos o que tienen cercanía a la pareja presidencial.

En tercer lugar, el sueño de la casa propia parlamentaria. Tener una bancada propia implica acceso a presidencias de comisión, un puesto en la Junta de Portavoces y en la Comisión Permanente. Y, en un Congreso que – como anticipa Augusto Álvarez Rodrich – va a ser caótico por la disparidad de bancadas (fenómeno común a los tres últimos periodos parlamentarios en su cuarto año), el grupo parlamentario propio brinda capacidad de negociación.

Finalmente, la razón central se encuentra en el pobre manejo que Palacio de Gobierno ha dado a su relación con la bancada oficialista. Al inicio del periodo parlamentario, las quejas eran constantes por las pocas reuniones entre Humala y los congresistas de su partido. Si bien esta situación fue enmendándose de a pocos, nunca se pudo superar el entendimiento que la bancada debía ser algo más que la mesa de partes del Ejecutivo. Y, del otro lado, en algunas materias económicas, varias medidas del gobierno fueron desnaturalizadas (como el ingreso de los independientes a las AFPs, gracias Jaime Delgado).

Ahora se puede entender por qué el gobierno deberá bregar hasta las primeras horas de mañana para que Ana María Solórzano pueda encabezar la mesa directiva del Congreso para el siguiente año.