SAN ISIDRO: CRISIS MUNICIPAL

Para quienes no lo conocen, el señor de la foto se llama Raúl Cantella y es (aún) alcalde de San Isidro. Se ha convertido en el protagonista de la gestión más accidentada que ha tenido dicho distrito limeño, poco acostumbrado a vacancias, disputas en el Concejo y donde, a pesar de la apariencia de manejarse en “piloto automático”, las quejas son cada vez más frecuentes.

Retrocedamos al 2010. Cantella, un veterano médico y militante del Partido Popular Cristiano, ganó sorpresivamente la elección al exalcalde Jorge Salmón. Para ello fue clave el apoyo de cuatro de sus rivales, quienes se retiraron para que no gane el conocido publicista.

En octubre de 2011, Cantella pidió su vacancia por enfermedad. Y la teniente alcaldesa Magdalena de Monzarz asumió el cargo. Pero apenas mes y medio después de la sucesión, Cantella pudo volver gracias a una resolución del Jurado Nacional de Elecciones. ¿El motivo? El certificado médico no acreditaba fehacientemente que Cantella sufriera algún tipo de discapacidad que pudiera imposibilitar al médico para cumplir con sus funciones como alcalde.

Esta situación motivó una disputa por el cargo y gritos entre regidores que fueron registrados en Panorama hace un par de años:

También hay que contextualizar la disputa edilicia en medio de los líos pepecistas. La hija del doctor Cantella fue elegida como secretaria departamental en Lima en 2011, con el apoyo del sector reformista. Mientras que De Monzarz es la primera vicepresidenta del PPC, en la directiva que preside Raúl Castro.

Parecía que los problemas, a pocos meses de las elecciones, habían cesado. Y que la paz había llegado a San Isidro. Sin embargo, este lunes ocurrió lo inesperado. Vía El Comercio:

El último percance del alcalde Cantella (PPC) empezó el lunes, cuando ocho regidores de la comuna distrital votaron a favor de su vacancia. Este pedido fue promovido por la vecina Virginia Pereyra y se sustenta en que el alcalde recibió, entre el 2011 y el 2012, S/.102.872 por bonificaciones sindicales. Según la Ley Orgánica de Municipalidades (LOM), este cobro está prohibido para el alcalde y los gerentes municipales.

Cantella estaba al tanto de que no podía recibir esas bonificaciones. Por eso, en marzo del año pasado, reintegró S/.58.316 soles a la Municipalidad de San Isidro.

No obstante, la promotora de su vacancia denunció que aún le falta pagar el resto, es decir, más de S/.44 mil. Los regidores de San Isidro encontraron razonable la acusación de Pereyra y aprobaron la salida de Cantella.

Ojo que la Municipalidad de San Isidro tiene 9 regidores. 3 son de Somos Perú y 6 del PPC. Es decir, para que se haya dado votación tan inusual es que el alcalde está con (casi) todo el Concejo en contra. Entre los regidores, por cierto, ya hay incluso un precandidato a suceder a Cantella: Pepe Kleinberg, quien se lanza con Somos Perú.

Por ahora, Cantella puede quedarse en el sillón municipal, mientras se resuelva la apelación que va a presentar. La gran interrogante es si podrá terminar su periodo. Esta historia, sin duda, refleja la precariedad en la que se ven envueltos diversos municipios en el país. Solo que este caso resulta atraer más reflectores, por ser uno de los distritos más importantes de la capital del Perú.

(Foto: El Comercio)

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