BICAMERALIDAD: SI, PERO…

En principio, estoy a favor de la bicameralidad. Creo que la experiencia de los últimos 20 años nos ha probado que mantener una sola cámara en el Perú tiene bastantes perjuicios políticos. Entre 1993 y 2000, los congresos fujimoristas fueron una muestra clara de lo que puede ocurrir en un parlamento con mayoría absoluta y sin contrapesos. Mientras que, entre 2001 y 2013, entre la poca capacidad de hacer consensos para reformas de fondo – salvo excepciones -, leyes con varios errores y los escándalos generados por congresistas de todas las tiendas, la imagen de nuestro Poder Legislativo se deterioró aún más.

Sin embargo, creo que la bicameralidad por sí sola no soluciona los problemas de nuestro Congreso y esta medida solo podría funcionar si es que se hacen otras reformas de fondo, tanto en nuestra arquitectura institucional como en el sistema electoral.

Para comenzar, Carlos Meléndez hace dos buenas atingencias: sin un esquema de descentralización firme y sin partidos fuertes, la bicameralidad sería un fracaso.  Ello implica, a su vez, dos cuestiones.

La primera, un gran pendiente de esta década, es una evaluación en serio del proceso de descentralización que ha tenido el país. Tenemos 25 regiones en un país donde el número de las mismas debería ser, por lo menos, la mitad (si no es menos). Y la verdad es que este gobierno (como el anterior) ha dejado el tema librado a su suerte. La Secretaría de Descentralización, más allá de algunos documentos producidos sobre la materia, no tiene el peso político suficiente para reintroducir el tema. César Villanueva – quien viene de una presidencia regional – esbozó algunos cambios en su mensaje al Congreso, pero sin tocar la necesidad de una regionalización en serio.

La segunda cuestión, vinculada a los partidos, implica pensar en cuáles son los cambios necesarios para su fortalecimiento. De un lado, tenemos severos problemas de selección de candidatos a puestos públicos, por lo que dichos mecanismos deberían ser rediseñados (lo que implica modificar la Ley de Partidos Políticos). Asimismo, también se requiere modificar el sistema de elección del Congreso de la República, pensando en posibles variables como tener la elección parlamentaria en fecha distinta a la de las elecciones, eliminar el voto preferencial, incrementar el número de parlamentarios en la Cámara Baja sobre la base de distritos electorales más pequeños, establecer la alternancia para impulsar la cuota femenina.

Así planteadas las cosas, la bicameralidad debería llevarnos a cambios de fondo sobre nuestro sistema político. Debate mayor en el que parece que el presidente de la Comisión de Constitución, Omar Chehade, pretende no involucrarse. Más aún, cuando añade a la iniciativa una cuestión controvertida, como la inclusión de los expresidentes como senadores vitalicios.

Finalmente, también queda un sabor a escepticismo en el ambiente. Como varios amigos me comentaron a partir de un reciente artículo de Ricardo Uceda sobre el Consejo Nacional de la Magistratura, hay un tema de idiosincrasia política que puede petardear cualquier intento de reforma, por más que el diseño sea adecuadamente pensado y reflexionado desde diversos ámbitos. He allí un tema que debería adicionarse a las reflexiones sobre cambios institucionales en el Perú.

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EL RELEVO DE MERINO

En entrevista concedida el domingo a La República, César Villanueva indicaba la razón por la cual no hacía aún cambios en otros ministerios:

¿Por qué no ha habido cambios, entonces?

Yo sería irresponsable si dijera ‘los de acá se me van’ y trajera a otros.

Es el premier. Es su potestad.

Pero estamos con un gobierno que ya elaboró un tema presupuestal que está en la cancha del Congreso para discutirse en los próximos días, un presupuesto que ya ha sido trabajado por los ministros que están ahora. Si trajera nuevos ministros que no conocen el presupuesto, hubiésemos creado un vacío, un desconcierto. El sentido común me dice que pasemos esta etapa…

Es decir, habrá cambios.

Probablemente… probablemente habrá cambios.

¿Cuándo?

La primera meta es aprobar y discutir en el Congreso el tema presupuestal y luego, con esa base, hay que pensar en qué se puede perfeccionar para cumplir las metas y ser eficaces en la gestión de gobierno.

El debate del Presupuesto General de la República será el jueves. Es casi seguro que, modificaciones en el Pleno mediante, el proyecto se apruebe y sea promulgado el sábado (fecha límite según la Constitución para hacerlo). Con ello, Villanueva tiene cancha libre para proponer relevos.

Y quizás uno de los que más se cae de maduro es el ministro de Energía y Minas Jorge Merino, criticado por distintas voces, a ambos lados del mostrador minero y energético.

Desde varios sectores empresariales, Merino no es precisamente el hombre más querido. Por lo menos desde marzo, las quejas escuchadas sobre “trabas para la inversión” son constantes, sobre todo, en el campo de la industria petrolera. Y lo mismo se escucha desde un sector de la SNMPE.

Asimismo, los defensores de la ortodoxia no le perdonan a Merino su rol en el caso Repsol. Como señalaron dos reportajes periodísticos escritos durante dicha coyuntura, el papel del ministro de Energía y Minas fue fundamental (y a espaldas del MEF). Veamos lo señalado hace algunos meses:

Sin embargo, otra fuente del Ejecutivo indica que la decisión de la compra se tomó hace ocho meses, sin conocimiento de Castilla. Nadine Heredia y el ministro de Energía y Minas, Jorge Merino, se encargaron del asunto y por ello el Perú contrató un banco de inversión francés para las indagaciones. En este escenario, la apuesta de Castilla es hacer una evaluación rápida, en diez o 15 días, de los resultados negativos de esta operación para persuadir a Humala de retroceder. Repsol tiene plazo solo hasta junio para vender sus activos. (Velaverde, 29.04.2013)

Hacia abajo, prefiere trabajar con la gente que conoce y controla. Hacia arriba, se preocupa en sintonizar, sin mayores contradicciones, con Humala o con Nadine. Si hay problemas no necesariamente los pondrá sobre la mesa para discutirlos con otros ministros. Actúa solo. Es responsable de haber hecho anunciar a Humala un trazo inverosímil del gasoducto y de haberlo entusiasmado con Repsol, ambas cosas sin concierto con Petroperú. (Poder, mayo de 2013)

Asimismo, Merino tampoco encaja en el perfil que quiere el gobierno. En la visión de Humala sobre economía, hay una idea clara, pero que no se logra plasmar adecuadamente: inversión privada, sobre todo, minera, para impulsar la economía, pero acompañada del desarrollo de Petroperú. El problema es que, en ambos casos, no ha tenido el manejo político adecuado para llevar a cabo sus planes. De un lado, Conga fue convertido – innecesariamente – en el proyecto que debía constituir la “prueba de amor” de Humala al sector minero, olvidando que pertenecía a la empresa que, luego de Doe Run, acumulaba la peor relación con su entorno social. De otro lado, entre el poco respaldo de Jorge Merino y las limitaciones de Humberto Campodónico, nunca se pudo generar las condiciones para que Petroperú tuviera las mejorías en gobierno corporativo que tenían pares suyos como Petrobras y Ecopetrol.

Desde el lado zurdo, a Merino se le critica fundamentalmente un tema: la demora en la construcción del Gaseoducto del Sur. Se trata de un tema en el que Merino le ha dado largas y que, probablemente, al ritmo que va, Humala ni siquiera terminará poniendo la primera piedra.

Pero los reveses de Merino han sido mayores en estas semanas: no sabe como darle un digno cierre o el pase definitivo a Conga, luego que Newmont dijera que la decisión final sobre el proyecto se tomará luego de las elecciones regionales del próximo año. Hasta la hora nona, dijo que Petrobras se quedaría en el país, pero hace unas semanas, la empresa brasilera vendió sus activos en el Perú a capitales chinos, en momentos en que llegan cada vez más compañías de dicho país al sector (con cierto temor en varios frentes, por la mala fama laboral y ambiental de las mismas). Y ahora todo indica que Chinalco no comprará Las Bambas, sino otra empresa china.

Y para complicarle más el panorama, Merino ha sido el principal enemigo, dentro del gobierno, de la consulta previa. Cuestión que se complica aún más con la reciente multa a Pluspetrol por desaparecer una laguna en Loreto. Como indica Marco Sifuentes:

Este Lote 1AB –ahora llamado lote 192– es el centro del primer gran proceso de Consulta Previa de este gobierno, como lo reportamos en unacrónica de INFOS, a inicios del año. Aquella vez conversé con Aurelio Chino, el apu que protagoniza estas fotos. Aurelio se quejaba entonces:

–Esto está más lento que el motelo.

El motelo es una tortuga de la zona. Y “esto” era el proceso de consulta previa, que, supuestamente, se iba a realizar en marzo. Estamos en noviembre y las negociaciones siguen. Según Gestión, ahora se realizará entre enero y abril del 2014.

Si dicha consulta se atrasa, ojo, hay un nuevo potencial conflicto en la zona. Y en la forma cómo Merino ha respondido a los conflictos sociales, el mismo puede crecer.

Así las cosas, Merino tiene poco margen de juego frente a inversionistas, agentes económicos, críticos del modelo económico actual y ambientalistas. La pregunta es si su permanencia continuará más allá de la aprobación del Presupuesto 2014, tope puesto por Villanueva para poner, por fin, a sus propios ministros.

MAS SOBRE EL TEMA:

Gestión: Exportaciones mineras cayeron 20.4% en septiembre

Poder: Escándalo de corrupción en la matriz de Goldfields en Sudáfrica. La empresa tiene activos en Cajamarca

CONCLUSIONES DE UNA ELECCION ATIPICA

REVOCATORIA: Luego del experimento que sufrimos los limeños este año (y que todos los años padecen cientos de compatriotas en todo el país), conviene tomar una decisión definitiva sobre la institución: o se mantiene con varias modificaciones, o simple y llanamente se elimina. Se tendrá que sopesar el efecto “desfogue de tensiones” locales o provinciales contra los evidentes efectos contraproducentes que el mecanismo, tal cual está regulado, introduce en los gobiernos locales, tanto en su conformación como en su estabilidad. Pista a explorar: si el alto porcentaje de inasistentes (casi el doble de lo normal), así como la alta tasa de voto blanco o viciado (20%) revelan un descontento hacia esta institución.

VILLARAN: Ha salido bastante golpeada del proceso completo de revocatoria. Perdió a varios de sus principales colaboradores (con más peso político que los actuales). Ha visto reducida su bancada a tres regidores. No ha tenido el liderazgo suficiente para compatibilizar las demandas del Acuerdo por Lima con el deseo de sus partidarios de izquierda de reafirmar identidad. Y ha quedado algunos pocos funcionarios y regidores que responden a sus expectativas (pues otros, simplemente, no la ven). Igual, dentro de todo, el resultado del domingo puede convertirse en el arma de negociación perfecta para contar con mayor margen de maniobra con miras a negociar con otras fuerzas políticas, cuestión que quedó ratificada con la votacion de ayer.

PPC: Ha sido el mayor ganador de todo el proceso de revocatoria en Lima. Mantuvieron a sus regidores propios (los que salieron fueron los invitados de Solidaridad Nacional), han sumado más concejales a su bancada y son ahora la primera minoría en el Concejo. Ello los deja con una buena posición hacia el 2014, pensando en una posible postulación de Pablo Secada a la alcaldía de Lima, como competidor de Castañeda Lossio (la política pública vs. el clientelismo, como lo calificó esta mañana Carlos Meléndez). ¿Qué deberán evitar? Cierto tufillo macartista de algunos regidores, evitar un tono arrogante (“el vamos a poner a la tía a trabajar” de la última semana fue, francamente, vergonzoso para un partido que apoyó el No) y evitar que los pleitos internos del partido pasen al Concejo Metropolitano.

SOMOS PERU: El otro ganador de esta elección. Recupera parte de la votación que no obtuvo en los dos procesos municipales anteriores, así como cierto voto centrista que ha flotado. Pesó harto la marca, el buen recuerdo de Alberto Andrade y la campaña en determinados distritos donde tienen alcaldes y regidores. Al mismo tiempo, cierto tufillo polémico ha rondado su campaña en relación con carteles y entrega de regalos, en especial, en La Molina. Aún sin candidato claro para el 2014.

PERU POSIBLE: Sorprendente tercer puesto en unas elecciones en las que muchos creíamos que se reflejaría el mal momento del partido, luego del escándalo Ecoteva, que ha acompañado a Alejandro Toledo durante el último año. ¿Posicionamiento de marca? ¿Voto fuerte en Lima Sur? Había ganado 2 regidores en la revocatoria y los mantiene.

SIEMPRE UNIDOS: Ojo a este pequeño partido, liderado por Felipe Castillo, que tiene 3 alcaldes y ha sacado el tercer puesto en varios distritos de Lima Norte. ¿Parte del voto de Solidaridad Nacional se ha ido con ellos? Sumó a 3 regidores en total.

ACCION POPULAR: Hizo su negocio al postular y ganar tres regidores. Ojo con su votación en algunos distritos de clase media de Lima, donde van a intentar posicionarse hacia el 2014.

TIERRA Y DIGNIDAD: Los más optimistas remarcan el 7% a pesar de una campaña austera, dificultades y pleitos internos, una marca poco posicionada y el desgaste de la gestión. Los más pesimistas destacan la derrota y el claro golpe a la izquierda que constituye esta cifra. Tiempo de reflexiones en el Frente Amplio sobre modos de hacer política que no conectan con los ciudadanos, así como para profundizar su renovación de cuadros.

MARCO TULIO GUTIERREZ: Será ingratamente recordado como el propulsor del proceso político más desgastante para la capital del Perú en 30 años. Y probablemente, en su nombre, se liquide o modifique la institución de la revocatoria.

LUIS CASTAÑEDA LOSSIO: Mantiene un buen recuerdo en un importante sector del electorado no solo por sus obras, sino también por sus campañas de salud en distintas zonas de Lima (ayer Secada mencionaba que el Mudo estuvo incluso haciendo algunos eventos en La Parada). ¿Complicaciones posibles hacia el 2014? Se ha demostrado en dos procesos electorales seguidos que no es invencible, tiene serios problemas de entorno y la próxima elección, al ser todos contra él, puede tener el mismo efecto de desgaste que tuvo para Alex Kouri.

MAS SOBRE EL TEMA:

Otro análisis en El Utero de Marita

(Foto: El Comercio)

TIPS PARA ENTENDER UNAS ELECCIONES APATICAS

¿Sabías que el domingo hay elecciones para elegir 22 regidores en Lima Metropolitana? Sepas o no sobre ello (aunque fácil ya te debes haber dado cuenta con la Ley Seca), este post es para tí.

¿Por qué tenemos que ir el domingo a votar? Ya lo hemos explicado antes, pero aquí va de nuevo:

Como sabemos, el 17 de marzo, los limeños tuvimos que ir a votar en un proceso de revocatoria del Concejo Metropolitano de Lima, impulsado en el papel por Marco Tulio Gutiérrez y Carlos Vidal, pero detrás del cual se encontraba Solidaridad Nacional – el partido del exalcalde Luis Castañeda Lossio – y al cual se adhirió el APRA y algunos sectores del fujimorismo.

El resultado ya es por todos conocido: la alcaldesa Susana Villarán se quedó en el cargo, pero tanto la mayor parte de regidores de Fuerza Social, como los dos regidores de Solidaridad Nacional fueron removidos del cargo. Ellos han sido reemplazados por sus accesitarios. Sin embargo, dado que este número de concejales es superior al tercio, este 24 de noviembre tendremos que ir a elegir a 22 regidores.

Esta regla ha sido criticada por analistas y politólogos, pues termina siendo un incentivo perverso para que se sigan produciendo más revocatorias. La institución, como lo hemos comprobado en Lima, termina siendo a la larga un mecanismo sujeto a venganzas privadas o ambiciones para tomar (o volver a tomar) el poder local. Y termina debilitando, de alguna manera, a la gestión que se pretende revocar.

¿Quiénes postulan? Siete partidos que apoyaron el No: PPC, Somos Perú, Perú Posible, Acción Popular, Siempre Unidos (el partido del alcalde de Los Olivos), Partido Humanista (el grupo de Yehude Simon) y Tierra y Dignidad (donde están los grupos de izquierda).

¿Qué proponen? Si parte de la apatía de la elección se debe a que nadie quería la misma, otra buena parte se debe a que las propuestas se parecen bastante. Revisen la web Voto Informado, del Jurado Nacional de Elecciones, para que nos demos cuenta que la mayoría de propuestas están en el Acuerdo por Lima, el mismo que estas agrupaciones firmaron hace algunos meses, luego de la revocatoria.

Así las cosas, para diferenciarse, las siete agrupaciones han procurado diferenciarse como marca: ¿Quién está más cercano a la actual gestión o puede ser un potencial aliado? ¿Quién tiene más experiencia? ¿Quién va a fiscalizar más? Ello ha llevado a pequeñas escaramuzas por paneles – el caso de La Molina, donde hay un alcalde de Somos Perú (cuya hija postula a regidora), es el más denunciado – así como al viejo pleito izquierda – derecha entre TyD y el PPC resucitado tanto dentro como fuera del Concejo Metropolitano.

¿Qué escenarios electorales se prevén? Si le hacemos caso a las encuestas que se podían publicar hasta el domingo, el Partido Popular Cristiano y Somos Perú se disputarán el primer lugar. Como señala Carlos Meléndez, en ambos casos ha pesado la marca:

En el caso del primero, se trataría de un perfil de compromiso con la gestión municipal que se ha gestado a partir de la renovación de cuadros, producida durante el actual concejo limeño. Con ello se busca recuperar el legado edilicio proveniente de Bedoya Reyes.

Para el segundo caso, estaríamos frente a otro equipo con usanza municipal. Aunque Somos Perú dista de ser una organización cohesionada ideológicamente como el PPC, el recuerdo de Alberto Andrade y de otros burgomaestres distritales se convierte en su principal capital simbólico.

Es probable también que Acción Popular tenga unos cuantos regidores. La duda está en sí a Perú Posible (en el año más complicado de su historia) y Siempre Unidos (con buenas bases en Lima Norte) les alcanzará para ingresar un número sustancial de concejales.

En cuanto a la izquierda, los cálculos más optimistas hablan de 1 a 2 concejales. Varios factores llevan a este resultado: la impopularidad de la alcaldesa (en parte por errores, en parte porque salir airosa de la revocatoria volvió a elevar las expectativas sobre ella); pleitos internos en la confluencia de izquierda; imagen de poca experiencia de varios de sus regidores jóvenes (a lo que se añadió la posible salida de tres de ellos por incumplimiento de requisitos formales) y, en general, insatisfacción con la gestión.

¿Qué escenarios post-electorales se prevén? Todo dependerá de cómo se ubiquen los dos principales bloques frente a Villarán. De un lado, como mencionamos hace un par de meses, en el PPC la posición ante la gestión está dividida en dos bandos claros:

el PPC ha cumplido su palabra en lo que se refiere al rol fiscalizador de la gestión, lo que ha permitido corregir errores o apurar el paso en algunas acciones de la Municipalidad. Hasta allí todo bien.

El problema se encuentra en que, lejos de ganar peso el sector más liberal, parece que es la tendencia más conservadora la que viene tomando la palestra. Si las críticas de un sector del partido fueran acompañadas por un lenguaje menos flamígero y menos antizquierdista, probablemente se abrirían menos flancos tanto con la izquierda como con un sector de la ciudadanía que aún desconfía del PPC por algunos motivos (en particular por la imagen de partido conservador y cercano a abogados mercantilistas que mantiene en varios ciudadanos).

(…)

Precisamente Secada es la cara más visible de un sector de regidores del PPC que, sin dejar de perder su perfil fiscalizador (ver el post del economista del IPE sobre el tema Santa Anita, que su partido conoce bien gracias a su presencia en mercados desde la época de Bedoya), no deja de defender algunos aspectos de la gestión en los que se han hecho las cosas bien.

Ojo que Secada es precandidato a la alcaldía de Lima, con la bendición de Lourdes Flores. Y su rival interno es Edgardo del Pomar, cercano a Raúl Castro (ver más en este informe de Laura Grados para Diario 16). Y buena parte de la lista actual es más cercana al padawan de Castro que al economista del IPE.

De otro lado, si bien Somos Perú puede ser un potencial aliado de Villarán, también es cierto que ellos han aprovechado bien la oportunidad que les ha dejado la elección de regidores para repotenciar su maquinaria con miras al 2014. Así que allí calcularán ver si se acercan o alejan de la alcaldesa, dependiendo de que les conviene para sus futuras aspiraciones. Más aún, si no hay candidato visible dentro de la agrupación para ello.

En cuanto a la izquierda, tienen más o menos claro que “van a tener que defender la gestión en la calle”. Así lo dijo la exregidora Marisa Glave en el mitin de cierre de campaña de Tierra y Dignidad. Mientras que Villarán, con solo 2 a 3 regidores (ojo, el teniente alcalde Hernán Nuñez se queda), va a tener que negociar con las demás fuerzas políticas, con poca fuerza de regidores propios pero, al mismo tiempo, probablemente con algo más de soltura para negociar algunos temas en los que sus propios concejales se oponían a la visión de la alcaldesa.

Finalmente: vayan a votar. Como recomienda Fernando Tuesta:

Aclaración: En relación a la elección de este domingo, nos guste o no, hay que ir a votar. El voto es obligatorio. Si no vota más de la mitad del electorado o si la suma de los nulos y blancos superan las dos terceras partes del total de votos, la elección se anula y el ejecutivo debe convocar nuevamente a otro proceso electoral con el costo político e institucional alto y volver a gastar aproximadamente 100 millones más. Lo que sí se debe hacer pronto es cambiar la ley.

Si, creo que a nadie le gustaba este escenario (salvo a los revocadores, que no postulan), pero es mejor votar de una vez para no tener que ir dos veces.

LOS RETOS DEL DR. ALBAN

Conozco a Walter Albán desde hace algunos años. Se cuáles son sus calidades profesionales y personales. Y también es notorio que llega en el momento más complicado a un ministerio tradicionalmente caliente, en medio de una fuerte crisis de confianza en la política peruana. Por tanto, de lo que haga (o pueda hacer) dependerá si es que sale airoso o termina incinerado.

Aquí algunos de los retos que deberá conciliar en su gestión:

1. APAGAR EL FUEGO EN LAS ALTURAS Y NO OLVIDAR EL CASO LOPEZ MENESES: Tarea a la que se abocó ayer, junto al propio Presidente de la República, al citar a todo el Estado Mayor de la PNP a poner paños fríos y con las fotos con el almirante Cueto. De allí que, por ahora, tenga que mantener a una cúpula policial que ha terminado chamuscada, mientras, que, del otro lado, en el CCFFAA hacen limpieza de los vinculados a Adrián Villafuerte y Oscar López Meneses.  Eso, claro está, implica seguir con las investigaciones policiales en el caso López Meneses, así como con los indicios de posibles conexiones castrenses, resaltadas hoy por Marco Sifuentes. Porque, que quede claro, este caso, no ha terminado.

2. PURGA Y RECOMPOSICION DE LA PIRÁMIDE POLICIAL: Albán tendrá que ejecutar un tema que quedó pendiente de la gestión Pedraza, resaltado hoy por El Comercio:

La reforma contempla el pase a retiro por renovación de 4.000 policías. Para ello se presentarán uno o varios proyectos de ley con nuevos criterios para el pase a retiro, tales como: 1) el exceso de años de permanencia en un mismo grado; 2) los signos exteriores de riqueza que no se puedan justificar; 3) la reiteración de faltas, aunque no sean graves.También se evalúan fórmulas para impedir que elementos expulsados se reincorporen por la vía judicial.

Ademas, se busca limitar el acceso a la cúspide de la jerarquía policial. Según la versión que El Comercio recibió, este año solo ocho oficiales serán promovidos a generales. Asimismo, se congelarán los ascensos a los grados de coronel y comandante.

Otro de los aspectos de esta reforma es la supresión del régimen laboral de los policías, el conocido 24 × 24 (24 horas de trabajo y 24 horas de descanso). El Ministerio del Interior, según supimos, aún estudia cuál será la mejor alternativa para el nuevo régimen policial.

Obviamente, todo este tema deberá hacerse respetando el debido proceso y sin confundir entre quienes tienen anticuchos y los que se van por “renovación”.

3. INSEGURIDAD CIUDADANA: Mucha gente votó por Humala en la creencia que “un militar puede tener la clave para mejorar la seguridad ciudadana”. Precisamente es ello lo que genera el rechazo de la gente. Pero, a contracorriente del sentido de “mano dura”, lo que se requiere justamente es un liderazgo político que le de un nuevo giro a esta política. Como señala Lucía Dammert:

La seguridad es un bien público distribuido de forma inequitativa. En un continente marcado por las desigualdades de todo tipo, la inseguridad contribuye a pintar un panorama aún más dramático. Los pobres y más vulnerables tienen mayores niveles de inseguridad en los barrios donde habitan. El trabajo policial en muchos países sigue privilegiando el patrullaje de zonas comerciales o espacios de sectores medios y altos que muchas veces tienen ya seguridad privada o mecanismos locales efectivos de presencia disuasiva. La violencia homicida impacta sobre los jóvenes de los sectores más populares de la región. Las adicciones no son cubiertas por prácticamente ninguna cobertura pública lo que torna literalmente imposible la rehabilitación de aquellos que caen en la tragedia del consumo problemático. Las cárceles están llenas de jóvenes pobres, sin educación completa, en muchos casos analfabetos funcionales que no son tratados por sus posibles problemas de salud mental o adicciones. En fin, son demasiados los indicadores que muestran que estamos frente a una epidemia pero que no nos afecta a todos de igual manera.

Ante estas realidades se requiere cambiar la POLÍTICA. Asumir que la seguridad no es un problema únicamente del modelo socioeconómico o una opción racional por parte de los actores. Que se requiere de conocimientos, técnica y experticia para diseñar programas públicos serios, de largo plazo y financiamiento sostenido. Que se requiere de poderes legislativos que dejen de proponer leyes que endurezcan penas y creen nuevos tipos legales, cada vez que se presenta un escándalo en los medios de comunicación. Que se debe elevar el nivel de la Justicia, llevándola a ser más efectiva, eficiente y menos corrupta. Que los gobiernos deben definir prioridades serias de acción, de mediano y largo plazo con las que se comprometan todos los sectores políticos para evitar así la confrontación comunicacional sin sentido.

Decisión y voluntad política para cambiar las cosas son los elementos clave para enfrentar la inseguridad en América Latina. Pasar del populismo penal a la responsabilidad social frente al delito. Dejar la mano dura y la tolerancia cero por el castigo efectivo y las penas certeras. Limitar las detenciones masivas y consolidar la persecución penal inteligente son algunos de los caminos que la evidencia muestra como posibles.

4. MEJORAR EL BIENESTAR POLICIAL: Carlos Basombrío indica que, además de purgas, se requiere que el personal sea bien tratado en cuestiones claves como:

Mejorar la salud policial: siempre se necesitarán más recursos pero el problema fundamental es que hay una pésima gestión y una gran corrupción, que lleva a que los efectivos y sus familiares que se atienden en los hospitales de la Policía reciban una pésima atención y tengan que llevar hasta sus propios medicamentos; o que el grado defina la prioridad en la atención y no las urgencias o el simple orden de llegada, creando inmenso malestar. No entró en detalles por espacio, pero hay formas de cambiar completamente esa situación, si es que se le pone el cascabel al gato.

Mejorar la atención al personal interno en sus trámites. Todos los policías saben que es una pesadilla tener que ir a hacer un trámite de cualquier tipo a recursos humanos. También hay corrupción y favoritismo, pero sobre todo hay niveles de ineficacia que rayan en lo increíble y que aluden a un profundo desinterés por los seres humanos policías que hacen esos trámites; una situación que se hace más incomprensible todavía, porque quienes los perjudican son sus propios compañeros de institución.

Mejorar la calidad de vida en el trabajo: es totalmente posible evitar que el rancho sea pésimo, que policías en misión fuera de su lugar duerman en el suelo y no se le den los viáticos; que las comisarías sean de cemento y no de cartón, que tengan protección judicial cuando son procesados etc. Hay que decirlo con claridad para eso ahora si hay recursos, lo que falta es voluntad y gestión.

Estas cuatro tareas son titánicas y, como mencionamos al inicio, Albán corre el riesgo de chamuscarse en ellas. Por el momento, el Presidente del Consejo de Ministros ha puesto en su mensaje de hoy bastante peso en varias de ellas. Por tanto, va a tener que apostar por un juego propio y tener la confianza de Palacio de Gobierno para ello. Sobre todo, considerando que es nombrado luego del mayor escándalo que ha tenido que vivir este gobierno y que ha dinamitado buena parte de su credibilidad.

(Foto: Presidencia de la República)

CRISIS DE CREDIBILIDAD

Hoy Ollanta Humala dio una explicación (o al menos, eso intentó) sobre la crisis generada por el caso López Meneses. La hipótesis del presidente de la República es que estamos ante un caso de tráfico de influencias en la Policía Nacional en torno al resguardo policial, en el que están inmersos tanto los mandos policiales relevados como Óscar López Meneses, a quien sindicó como un “prontuariado”.

La explicación resulta factible, pero a la vez, insuficiente. La corrupción policial es tan alta que esta hipótesis es plausible, sobre todo por la modalidad empleada (pura llamada telefónica para “no dejar huella escrita” de a quién protegían realmente), así como por el sujeto resguardado, un “vendedor de humo” que ha repetido a muchas personas que tiene llegada a personas con poder y que, por ello, consigue tener entrada con altos mandos policiales.

El problema para el presidente es que no se ha percatado que es parte de la crisis de credibilidad que afecta al sistema político peruano, donde todos los políticos son blanco de sospecha. Las dudas sobre el patrimonio inmobiliario de Alejandro Toledo, las explicaciones insuficientes de Alan García acerca del otorgamiento de más de 5,000 “narcoindultos” o las burlas reiteradas de Alberto Fujimori a su régimen penitenciario son quizás las muestras más tangibles de las razones por las cuáles la gente no confía en los políticos. Y hoy muchos piensan que Humala consintió un poder paralelo dentro de su gobierno, por más que él se encargue de negarlo.

De hecho, quizás el punto donde Humala estuvo más a la defensiva en la entrevista que le hizo Patricia del Río fue en el rol que ha tenido Adrián Villafuerte durante su gobierno. Indicó que había una “leyenda urbana” alrededor del exasesor, pero la procesión parece estar por dentro. Ángel Páez apuntó bien en el blanco de investigación – tanto el viernes como el sábado pasado – sobre el Ácido, al verse involucrado con personas que no tenían confianza alguna de Humala (tanto por afectar su campaña de 2006 como por su cercanía a enemigos suyos jurados como el general Paul Da Silva). Esa información – así como la sensación en Palacio que este caso “se les pasó por la huacha” a Villafuerte y a Pedraza – es la que determinó su salida.

A muchos ha llamado la atención que Humala cargue las tintas solo en la Policía Nacional y haya liberado de presiones al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. La lectura que tienen en Palacio – y así lo denotan tanto las declaraciones presidenciales como la entrevista de Rosa María Palacios a Daniel Abugattás – es que ha existido una doble traición desde la PNP. De un lado, por un tema de confianza en el tema de seguridad ciudadana, Humala ha preferido tener una relación casi personal con personajes clave en la PNP (el caso de Raúl Salazar es el más sintomático), así como poner a un viceministro que coordine con el almirante Cueto las acciones en el VRAEM (Iván Vega). Esa relación de confianza se ha quebrado. De otro lado, un sector del gobierno (y de la prensa) tiene claro que la filtración sobre el caso López Meneses provino de un alto mando policial. De allí que ahora Humala confíe más en militares en actividad y en civiles de su entorno (Albán, Otárola) para tareas de seguridad. Y por eso es que, sin mencionarla, la palabra purga suene en el ambiente.

El problema es que, justamente, la creación de una relación de confianza basada única y exclusivamente en la lealtad personal y no en la institucionalidad se da de patadas, precisamente, con la consolidación de una Policía Nacional fuerte y destinada a las tareas que debe realizar. Y termina siendo, con las distancias del caso, bastante parecida al vínculo que Alan García creó con empresas de seguridad privadas cercanas a la Marina de Guerra durante la primera parte de su gobierno.

Acierta Álvaro Vargas Llosa en señalar que, en el fondo, esta situación fue tolerada por mucho tiempo por algunas personas, por considerar que “no había que hacerle el juego al fujimorismo”. El problema es que el caso ha estallado en la cara del gobierno, precisamente, haciendole el juego al APRA y al fujimorismo. Que ambos intenten aprovechar el tema para su provecho – y en el caso de algunos fanáticos de ambas agrupaciones, con llamados irresponsables al adelanto del calendario electoral – era lo esperable. Pero los vínculos de López Meneses con personajes de ambas agrupaciones debilita su afán fiscalizador y los vuelve parte del problema y no de la solución.

¿Cuál es la única forma que esta crisis se resuelva en serio? Pues empoderando al nuevo ministro del Interior, en forma clara, para que pueda emprender una poda general (respetando el debido proceso) en la Policía Nacional. Walter Albán, a quien conocemos, es una persona honesta, pero creemos que entra, precisamente, a una institución plagada de problemas serios, en las que necesitará muñeca y un personal de confianza a su cargo que le ayude a lidiar con la PNP. Ello implica, por cierto, que Humala deje trabajar a su ministro y deje de lado las relaciones de confianza personal en el plano de la seguridad.

La gran interrogante es si, para recuperar la confianza perdida, Ollanta Humala se atreverá a dar ese paso. Y quienes eligieron a Humala deberán retomar un rol más activo en torno a la vigilancia de sus compromisos con el sistema democrático. Más que en contra de una figura (aunque, ciertamente, en estas semanas, alguna de ellas ha confirmado varios de nuestros temores), para evitar un deterioro mayor de la confianza de los ciudadanos en el Estado.

MAS SOBRE EL TEMA:

Gonzalo Zegarra: El costo de no reformar

(Foto: RPP)

CASO LOPEZ MENESES: DIA DE ANTIACIDOS

Anoche, cuando todos los diarios se disponían a cerrar ediciones, una noticia remeció todas las redacciones. Mediante un escueto comunicado, Palacio de Gobierno informaba que Adrián Villafuerte dejaba de ser asesor presidencial en temas de seguridad y defensa.

En términos políticos, la caída de Villafuerte puede explicarse en estos términos: Humala, un conocido prágmatico, prescinde de su personal de confianza cuando tiene la convicción que su permanencia le hará más daño que bien a su presidencia. Así operó en el caso de sus presidentes del Consejo de Ministros, así como en el caso de algunos ministros (Villena, Otárola, Calle, etc.). No tenía porque hacer distinciones en el caso del “Ácido”.

Asimismo, Humala, con ello, consolida el voto a favor de la investidura de César Villanueva en el Congreso el lunes, pues, con ello, es probable que Unión Regional y Perú Posible le den los votos suficientes para la cuestión de confianza planteada por el titular de la PCM. Además, tendrían más autonomía tanto los titulares del Interior como Defensa y, por supuesto, Nadine Heredia gana en este terreno, dado que defensa y seguridad era un área al que ella no accedía.

Pero las 24 horas antes y después de la salida del Ácido han sido de correr para él y su entorno. Sobre todo por las revelaciones que ha brindado el periodista de La República Ángel Páez.

Ayer, en Espacio 360, el conocido periodista de investigación brindó algunos datos claves en la relación Villafuerte – López Meneses. En particular, una información era crucial: el coronel Oswaldo Zapata, del arma de inteligencia, quien trabaja en el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y es promoción de Humala, es primo de López Meneses y fue uno de sus visitantes en San Jorge en 2006.

¿Y qué tenía que ver este dato con Villafuerte? Hoy Páez nos responde en La República: Zapata acompañó a López Meneses a la famosa ceremonia en El Potao donde estaba el general Praeli, a quien mencionaba como su amigo. Praeli ha negado conocer a Zapata (aunque sí reconoció que “López Meneses era un conocido desde la época en que trabajaba en Radio Patrulla”).

Y, oído a la música, fue Villafuerte quien llevó a Zapata al CCFFAA. De hecho, a pesar de ser promoción de Humala, Zapata no era querido por el presidente de la República, por haber trabajado en el entorno cercano de Paul Da Silva, excomandante general del Ejército que le había hecho contracampaña en el 2006.

De acuerdo con la nota, esta información ha generado convicción en el almirante José Cueto Aservi que se encontraba con un “topo” dentro de la institución. Más aún, cuando existía un celular desde el cual se llamaba “a nombre del jefe del Comando Conjunto”. El celular, por cierto, como reveló Willax anoche, está a nombre del empresario Francisco Lara.

Precisamente, el destino de Cueto, enfrentado con varios jefes policiales en actividad y en retiro, está en suspenso. Desde ayer corría la versión que Pedro Cateriano, ministro de Defensa, le estaba pidiendo la renuncia. Pero, de acuerdo con las reglas actuales, es Humala quien lo tendría que relevar. Esto no se ha producido hasta esta hora.

Donde también la situación está en suspenso es en Corpac. Como precisa Laura Grados para Diario 16, al menos dos de los candidatos a suceder a Wilfredo Pedraza han rechazado el cargo. Se trata del actual viceministro Roberto Reynoso – amigo desde la universidad del consejero presidencial Eduardo Roy Gates – y del jefe del INPE, José Luis Pérez Guadalupe. Según la nota, la gente de prensa de Pérez Guadalupe desmentía este tema desde la tarde, mientras que al menos una fuente nos indicó a nosotros que Reynoso había declinado el cargo al finalizar la tarde. La pregunta es si, con la salida de Villafuerte, será más fácil que alguien acepte el puesto de ministro del Interior.

Al mismo tiempo, también está en suspenso la permanencia del director general de la Policía Nacional del Perú, Jorge Flores Goicochea. Ojo que el siguiente en la línea de sucesión es el general Carlos Morán, a quien ayer Daniel Abugattás sindicó como la probable fuente de la información sobre la custodia a López Meneses. Morán es una conocida fuente de varios medios de comunicación y, tanto desde una parte del oficialismo como desde un sector de la prensa desconfían sobre él, debido a sus cercanías con una sección del entorno de Alan García durante el gobierno pasado. La gran pregunta es si Morán sucederá a Flores o si, como nos sugirió una fuente ayer, también se iría de baja.

Y para ponerle la cereza al pastel, hoy Alberto Fujimori se volvió a zurrar en sus normas penitenciarias y brindó una entrevista a Frecuencia Latina en la que tuvo el descaro de hablar de “montesinismo”. Ojo que, como varios han recordado, López Meneses es amigo de William Paco Castillo, el abogado de Fujimori, que ha tenido varios contactos con la sección de la judicatura que manejaba directamente Vladimiro Montesinos.

Este post se actualizará durante el día, si es que hay novedades.