EL CASO TOLEDO: TEMAS PENDIENTES

Alejandro Toledo concedió una entrevista al diario El Comercio en la que intenta explicar los cabos sueltos que dejó la revelación del informe de la Unidad de Inteligencia Financiera sobre el dinero proporcionado, presuntamente, por Josef Maiman a la suegra del expresidente.

En la entrevista, el líder de Perú Posible pretende dar una versíón consistente sobre el tema: la plata de Ecoteva en realidad es de Maiman y se pagaron las hipotecas de las casas de Camacho y Punta Sal como un favor personal. Esta declaración coincide por la dada por el abogado Luis Lamas Puccio, patrocinante de Eva Fernenburg, quien indica que los fondos pertenecen al empresario peruano – israelí y que todo el dinero ha pasado por bancos internacionales, sin causar alarma alguna.

Sin embargo Toledo no mencionó nada sobre la cancelación de una deuda que tenía Eliane Karp con una tarjeta de crédito cancelada con los fondos de Ecoteva. Tampoco hace descargos por lo señalado por el corredor Paul Allemant a Rosa María Palacios sobre el hecho que la casa de Casuarinas, en realidad, era para el matrimonio (lo que según ambos consta en varios mails sobre el tema). Y menos aún explica la gran duda de este caso: por qué realizar una operación tan complicada para la adquisición de bienes y la liquidación de deudas personales del expresidente.

En términos penales, hace algunos meses, el abogado Yván Montoya explicó por donde deberían ir las investigaciones del Ministerio Público:

Montoya precisó que, en el primer caso (enriquecimiento ilícito), “no bastará con encontrar la conexión entre el patrimonio incrementado de la señora Fernenburg con el del expresidente, pues deberá establecerse que tal incremento se produjo durante el ejercicio del cargo”. Sobre el caso de lavado de activos, en opinión del abogado penalista, además del posible desbalance patrimonial de la suegra del líder de Perú Posible, se debe “demostrar que dicho aumento obedece, incluso indiciariamente, a una fuente ilícita y si este hecho podía ser conocido por los investigados”.

Dado que ahora se sostiene que la plata es de Maiman, las investigaciones deberán llegar al empresario peruano – israelí. Aquí será clave el levantamiento del secreto bancario de los involucrados, es decir, Toledo, Karp, Maiman, Fernenburg y Avi Dan On, así como las personas que circundan el entorno de estos personajes. Solo así se podrá desentrañar si es que lo que hubo es un delito o una transacción financiera tan complicada hecha para evitar que la gente de Perú Posible conozca las operaciones inmobiliarias de su presidente fundador y/o para eludir obligaciones sucesorias (léase, Zaraí).

En ambas hipótesis, por cierto, la situación política de Toledo es bastante complicada. Sus niveles de credibilidad y aprobación son bastante cercanos a los peores momentos de su presidencia. Mucha gente – incluyendo excolaboradores suyos – piden que se retire de la política. Como indicó hace un par de semanas Gustavo Gorriti:

Toledo terminó (o se llevó a sí mismo a estar) parado en la cornisa, mirando el abismo bajo sus pies. Ahí se despertaban sus instintos de supervivencia adaptativa y lograba salir, siempre un poco más quiñado que antes, del trance.

El líder de Perú Posible se acostumbró a que la buena suerte lo acompañara. Y a que muchos vieran con cierta complacencia su problema con la verdad, en nombre del liderazgo que tuvo durante la última parte de la lucha de la – esperemos – última autocracia que vivió el país. Pero ni él ni su entorno parecen haber comprendido que incluso aquellos que miraron con expectativa su presidencia e incluso quienes lo veían como mal menor frente a Alan y a Keiko lo han dejado de lado. Un baño de realidad, antes que una portatil armada, le caería mejor al expresidente, en el ocaso final de su carrera.

EMPRESAS Y PRESIDENTES: EL CASO ABENGOA

En los últimos años, varios expresidentes en todo el mundo han pasado a ser representantes mediáticos o miembros del directorio de diversas empresas.  Dos ejemplos sirven para ilustrar esta compleja relación.

José María Aznar, expresidente del gobierno español, es actualmente miembro del consejo de administración de News Corporation, el imperio mediático de Rupert Murdoch. Mientras que Lula da Silva, según varios medios de comunicación, ha dictado conferencias pagadas por constructoras brasileñas como Odebrecht, OAS o Camargo Correa (las tres operan en el Perú). En este último caso, el periodista peruano Oscar Miranda, contó una sabrosa historia para la revista Ideele:

A mediados de junio (de 2011, nota de DTP), pocos días antes de su encuentro con Humala, Lula viajó a Venezuela invitado por la corporación Odebrecht para dictar un ciclo de conferencias. Los mismísimos Emilio y Marcelo Odebrecht llegaron a Caracas en los días previos para organizar todo y oficiar de acompañantes. Se arregló una reunión con Hugo Chávez. Por entonces, el Gobierno venezolano adeudaba cerca de US$1.000 millones a la constructora y ésta ya no sabía qué hacer para conminarlo a pagar. La prensa, citando fuentes diplomáticas, informó que Lula llegaba a cobrar la deuda de los Odebrecht. Un día antes de que el ex presidente aterrizara en Caracas en un jet privado de la multinacional, Chávez pagó. Los voceros de la compañía aseguraron que la visita y la cancelación de la deuda no tenían nada que ver y que se trataba de una agradable coincidencia. “Lula, un lobista que vale 1 billón”, fue uno de los titulares que dejó el episodio.

Cualquier persona podría decir “pero si Aznar y Lula están retirados de la política activa”. En el caso de Aznar parece cierto, pero en el de Lula solo en forma parcial. Pero si es cierto que ambos exgobernantes tienen una lista de contactos importantes, que pueden facilitar la llegada a altos funcionarios estatales. Y cabría preguntarse si, en países como los nuestros, eso no supone una forma de ejercicio de uno de los vicios empresariales más fuertes: el mercantilismo.

Alan García ha pasado a este club desde que dejó la presidencia. Como consigna hoy Diario 16, AGP ha brindado conferencias pagadas por diversas empresas o gremios de empresarios durante los últimos años. De estas conferencias, al diario dirigido por Fernando Valencia le llamó la atención esta conferencia:

El 24 de setiembre de 2011, según información proporcionada por el propio expresidente, la empresa española Endesa contrató a García para que brinde la charla, en la madre patria, titulada “Situación en Latinoamérica relacionada con la experiencia del conferenciante”.

Por esa exposición, el expresidente peruano recibió el pago de 60 mil dólares.

El grupo eléctrico Endesa, a través de su filial peruana EEPSA, se adjudicó, en 2010, un concurso para ampliar una central térmica en el norte del país con una inversión de 78 millones de euros (102 millones de dólares al tipo de cambio en esa fecha).

El proyecto contempla que Endesa amplíe la capacidad de la central Malacasn, en la localidad peruana de Piura, en 200 MW (megawatts) de potencia.

Ayer la empresa de capitales españoles Abengoa anunció que AGP formará parte, por dos años, de su consejo asesor internacional. Ante esta situación, comenzó la pregunta en redes sociales sobre los contratos que obtuvo la empresa española con el Estado peruano durante el segundo gobierno de García Pérez.

Luego de una búsqueda, DTP puede afirmar la existencia de varias obras ganadas por Abengoa, sea en solitario o como parte de un consorcio, durante el segundo gobierno aprista.

El primer contrato fue registrado ayer por La República, al informar sobre la contratación de García:

Precisamente, este compañía, en el 2008, bajo el mandato de Alan García, ganó la concesión para la construcción y operación por 30 años de la línea de transmisión eléctrica Carhuamayo – Paragsha – Conococha – Huallanca – Cajamarca – Cerro Corona – Carhuaquero, con una inversión de 106 millones 140,662 dólares.

Un dato que menciona la nota de Andina sobre esta subasta: García Pérez estuvo presente en la apertura de sobres con las propuestas técnica y económica.

El segundo contrato ha sido mencionado por el periodista Ángel Páez, jefe de la unidad de investigación de LR. Aquí la captura de pantalla que ha hecho al portal de contrataciones del Estado:

Una tercera obra aparece en la propia web de Abengoa, con fecha 22 de julio de 2010:

El Estado Peruano (representado por el Ministerio de Energía y Minas) y Abengoa Transmisión Sur (ATS), empresa Concesionaria constituida por Abengoa Perú, firmaron el contrato para el diseño, financiamiento, construcción, operación y mantenimiento durante 30 años, de la línea de transmisión eléctrica en 500 KV que unirá las subestaciones de Chilca, Marcona, Ocoña y Montalvo.

El proyecto consiste además de la construcción de la línea de transmisión de 500 kilovoltios de 872 kilómetros de longitud, la construcción de 3 subestaciones: Marcona Nueva 500/220 KV, Ocoña 500/220 KV y Montalvo 2 500/220 KV y las ampliaciones de la subestación Chilca Nueva 500/220 KV, Marcona 220 KV y Montalvo 220 KV

Se ha previsto ejecutar el proyecto en 36 meses con una inversión aproximada de 480 millones de dólares.

Un cuarto contrato fue registrado por Andina:

El Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima (Sedapal) eligió al consorcio integrado por empresas subsidiarias de Graña y Montero (GyM) y de Abengoa para desarrollar un proyecto de saneamiento valorizado en 326 millones 346,781.55 nuevos soles.
Según un Hecho de Importancia de Graña y Montero enviado a la Comisión Nacional Supervisora de Empresas y Valores (Conasev), Sedapal otorgó la buena pro al consorcio integrado por las empresas GyM y GMI de Graña, y Abengoa Sucursal del Perú y Abengoa Perú.

Estas empresas estarán a cargo de las obras de ampliación y mejoramiento de los sistemas de agua potable y alcantarillado para el Macro Proyecto Pachacutec – Ventanilla en el Callao.

Finalmente, según el Portal de Transparencia Económica del Ministerio de Economía y Finanzas, Abengoa Perú obtuvo varios contratos con el programa Agua para Todos. En 2009 ganó 23 millones 667 mil soles, en 2010 18 millones de soles y en 2011 aproximadamente 37 millones 600 mil soles.

¿Es lícito que García participe en el directorio de esta empresa? Sí. Pero es políticamente inconveniente a sus intereses, más aún si quiere volver a ser presidente por tercera vez. Uno de los mayores defectos de su gobierno fue la percepción que mucha gente se llevó que era algo más que un guardián de las inversiones. Asi lo comentaba Augusto Townsend – hoy editor de Economía de El Comercio – para Semana Económica, a un año del caso de los Petroaudios:

Como ha evidenciado el caso de los “petroaudios”, en el Perú es absolutamente normal que los políticos (presidentes, ministros, congresistas) se reúnan con las empresas, incluso fuera de sus despachos y sin dejar constancia alguna en sus agendas oficiales. También intercambian correos electrónicos y se hacen recomendaciones mutuas, que en los casos extremos –como en el “Petrogate”- terminan por dar pie a beneficios otorgados al margen de la ley (por ejemplo, cambios en las bases de una licitación pública para favorecer a una empresa en particular).

A veces ocurre lo contrario, y a estas reuniones entre políticos y empresarios se les da, más bien, figuración mediática para evidenciar que el gobierno está apoyando a la inversión. Por más loable que resulte esto último (si efectivamente es el caso y no hay, más bien, un interés velado del político por obtener apoyo financiero o de otro tipo para una posterior campaña electoral), lo que no debe soslayarse es el impacto que genera sobre las otras dependencias del Estado. ¿Se animaría un funcionario de rango medio a rechazar –aunque haya suficientes razones para hacerlo- una solicitud de autorización o concesión efectuada por una empresa que acaba de reunirse con el presidente en Palacio de Gobierno?

Es algo sobre lo que, parece, en Alfonso Ugarte (y en el Instituto de Gobierno) parecen no tener claro.

(Foto: Andina)

EL PROYECTO BRUCE

Carlos Bruce ha sacudido el ambiente político con un proyecto de Ley que propone la unión civil no matrimonial para personas del mismo sexo. Que recuerde, se trata de la primera oportunidad que se plantea una fórmula civil de reconocimiento de las relaciones homosexuales en el país.

La propuesta del congresista de Concertación Parlamentaria es sencilla: pasa por la creación de una figura nueva, la de “compañeros civiles”, quienes tendrán derecho a formar una sociedad de gananciales para sus bienes (es decir, propiedad compartida), así como varias de las prioridades que tiene cualquier pareja heterosexual para las decisiones sobre la salud y alimentos, así como el derecho de habitación permanente del que fue el hogar común en caso uno de los compañeros fallezca. Asimismo, se propone la incorporación del compañero civil al orden sucesorio, mediante una modificación al Código Civil.

De su lectura, se desprende que el proyecto ha sido bastante estudiado y meditado. Se ha buscado la creación de una fórmula distinta al matrimonio, pero que tenga una protección especial para ciudadanos peruanos cuyos derechos han sido restringidos. Como bien señala Bruce en su exposición de motivos, nos encontramos ante una figura civil y no ante un sacramento religioso.

El proyecto ha tenido una recepción mixta.  Desde los sectores más proclives a la defensa de los derechos humanos, se tiene la sensación que el proyecto es parcial – debido a que no usa la palabra matrimonio -, pero que sí constituye un avance.

En esa línea está el comunicado del Movimiento Homosexual de Lima: respaldan la iniciativa, pero consideran que, aunque la misma sea un avance, puede generar una institución segregadora. Al mismo tiempo, reafirman que la agenda actual del movimiento LGTB no se circunscribe al tema matrimonio – unión civil, sino que abarca la lucha contra los crímenes de odio y el reconocimiento de la identidad de las personas trans.

Como era de esperarse, los sectores conservadores han comenzado a atacar a Bruce. Las bajezas – porque no pueden calificarse de otra manera, han provenido tanto de Juan Luis Cipriani como del congresista fujimorista Carlos Tubino.

En una de las ediciones más desaforadas de “Diálogo de Fe” – donde atacó al sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez, padre de la Teología de la Liberación, y trató de “ingenuo” al prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe por propiciar una reunión entre Gutiérrez y el Papa – el Cardenal se mandó con esta frase infeliz:

“El que tiene alguna otra opción, es su problema y que lo haga por su cuenta. Pero no me parece que hemos nombrado a congresistas para justificar su propia opción. No me parece”

Por su parte, el congresista Tubino destiló homofobia en varios tuits en los que decía que “combatirá” esta iniciativa. Como es de suponer, en Twitter varios usuarios lo tacharon de disciminador para abajo.

Desafortunadamente, expresiones como las vertidas por Cipriani y Tubino son compartidas por un sector de peruanos que considera que los derechos de miles de compatriotas valen menos por tener una orientación sexual distinta. La lucha será dura, pero creo que, más allá de algunos reparos al proyecto, Carlos Bruce apunta en la dirección correcta. El país no podrá considerarse como moderno si es que no reconocemos los derechos de todos.

CUESTIONES MUNICIPALES

Al terminar el proceso de revocatoria, Augusto Álvarez Rodrich señalaba, con acierto, lo siguiente:

Quedarse sola en el trono municipal pero perdiendo a casi todo su equipo, con una ciudad que va a seguir en temporada electoral hasta fin de año –con todo el perjuicio que esto significará para Lima–, luego de lo cual quedará más sola aún, y al merecer, en función de un pacto cuyo cumplimiento dependerá de la cercanía de la próxima elección municipal, puede llevar a que Villarán parezca pronto una alcaldesa rehén.

Creo que mi amigo Augusto acierta. Y yo iría un paso más allá. Mi hipótesis es que Villarán se ha quedado bastante sola, con algunos pocos funcionarios y regidores que responden a sus expectativas. Pero también rodeada por algunos gerentes especialistas en meter la pata, algunos radicales que ya han provocado pleitos internos en la confluencia de izquierda y con una facción del PPC poco proclive a asumir un rol más colaborador, sin dejar de lado la labor de fiscalización (que no ha sido mala, para ser justos). Desarrollemos punto por punto.

EL CASO RELIMA Y UNA METIDA DE PATA DESCOMUNAL

Para ilustrar el primer punto, usemos el caso más reciente que ha puesto en aprietos a la MML: Relima. Como informó El Comercio ayer, la empresa que ve el tema de la limpieza pública en varias zonas de la ciudad pretende cobrar a la Empresa Municipal de Mercados (EMMSA) una deuda de casi cuatro millones de soles, por un servicio de limpieza al Mercado Mayorista de Santa Anita que no se formalizó mediante contrato, durante el año pasado. Peor aún, funcionarios de la Municipalidad conocían de la deuda en enero, pero recién pocos meses después sus relevos tomaron cartas en el asunto.

Desde EMMSA, indican que su propia investigación interna señala a cuatro funcionarios como responsables del horror administrativo, los mismos que ya están fuera de la institución. Asimismo, se les iniciará proceso disciplinario y están estudiando posibles acciones judiciales. El problema está en que el martes la sesión de Concejo terminó entre gritos y bronca, dejando una mala imagen frente a los ciudadanos. El tema se debatirá la semana próxima en la MML.

Según hemos podido consultar a varias fuentes jurídicas y periodísticas durante las últimas horas, no nos encontramos, como algunos regidores de oposición mencionan, ante un nuevo caso Comunicore. Sin embargo, todos coinciden en señalar que lo ocurrido es una grave negligencia administrativa en la que, mínimo, deberían rodar varias cabezas. Y si el tema de la deuda con Relima no se resuelve en forma expeditiva y, sobre todo, poco onerosa para la comuna limeña, allí si se corre el peligro de un problema mayor.

Es cierto que la gestión Villarán ha sabido cortar a tiempo con cualquier signo de corrupción. Lo hizo con el caso de los regidores Valer y Tito, quienes fueron vacados de la comuna limeña antes del proceso de revocatoria. Sin embargo, ha costado más – y esto es un defecto de la gestión – desprenderse de algunos funcionarios que no le han hecho bien a la MML. Esto es algo que debería corregirse cuanto antes (de hecho, se debió hacer luego de la revocatoria), pero este hecho es una buena oportunidad para hacerlo.

Y, frente al caso Relima o cualquier otro tema polémico de la gestión, la confluencia de izquierda deberá ser lo suficientemente inteligente y no dejar que cualquier gerente o funcionario les arruine la gestión. Es más, si se llega a armar una comisión investigadora del tema – cuestión que debería ocurrir – la misma debería ser presidida por la oposición. Varias fuentes municipales nos indican que la gente más cercana a Villarán es favorable a una investigación sobre el caso, por lo que no debería haber oposición sobre el tema. La cercanía de las elecciones de regidores no debería ser pretexto para que algunos de los regidores de FS pretendan señalar que “la investigación es un invento de la derecha” o sandeces de ese tipo.

Y, precisamente, el tema de las elecciones es el que motiva la segunda parte de mi hipótesis.

LAS DISPUTAS INTERNAS EN LA CONFLUENCIA

Hace algunas semanas, Jonathan Castro contó en Velaverde cómo se habían desarrollado las “primarias” del denominado Frente por Lima. Pugnas internas por la forma de elección, una elección con lista cerrada convocada solo 24 horas antes y con poca difusión, olvido de la necesidad de la continuidad de la gestión, han sido algunas de las críticas que se han hecho (en público y en privado) al interior de la Confluencia sobre el proceso.

Una vez superado este escollo, Tierra y Libertad, la agrupación que pone la inscripción electoral al Frente Amplio, sufrió un duro golpe. Cien militantes renunciaron en agosto, señalando problemas internos de institucionalidad. En lo que respecta a la elección de noviembre, la carta de renuncia, encabezada por uno de los defensores de la gestión Villarán en su primera etapa, el exregidor Marco Zevallos, es bastante dura:

En los hechos, Tierra y Libertad ha impuesto condiciones y vetos para la participación de la izquierda en las Elecciones Municipales de este año sobre la base de su registro legal, polarizando desde una mirada sectaria y autosuficiente. Por el contrario, nosotros hemos deslindado tanto de sectarismos como de pragmatismos, buscando promover el valor de la unidad de diferentes opciones políticas en torno a un bien mayor bajo circunstancias extraordinarias, como las que habrá que enfrentar en noviembre próximo, tal como se hizo en la campaña del NO a la revocatoria, o como ocurrió en el 2000 para vencer a la dictadura en nuestro país.

Lo otro que queda claro en los pasillos de la MML es que los regidores que se fueron eran más proclives a entendimientos con el PPC, la principal fuerza de oposición, con miras a tener un mejor manejo de la ciudad hasta el 2014, cuando la gestión concluya. Un sector de los actuales regidores de izquierda está convencido, sin embargo, que un lenguaje más radical podrá posicionarlos mejor hacia noviembre.

Esta facción olvida que que el triunfo de Villarán en 2010 no se produjo por una cuestión ideológica, que una mayoría precaria puede ser más engañosa que ser una minoría y que, finalmente, hay que aprender a convivir con otras tendencias, sin sectarismos. Y sobre todo, saber que, si bien hay un espacio para los sectores zurdos en la política nacional, hay una desconexión con los sectores populares desde que se rompió la conexión organizaciones sociales – partidos a fines de la década de 1980.

De hecho, algunas encuestas internas de otras agrupaciones indican que, a lo sumo, la Confluencia solo mantendría a 2 regidores en el Concejo 2014. Otros regidores consideran que debe retomarse un camino más moderado.

Así las cosas, se ha terminado potenciando es al sector del PPC que no estaba muy convencido de sostener a la gestión Villarán y que, ahora, combina su rol fiscalizador con la necesidad de obtener mayoría en noviembre. Y he aquí el tercer punto de mi hipótesis.

EL PPC: BUSCANDO UNA MAYORIA (¿O UN PRESENTE GRIEGO?)

Como hemos señalado líneas arriba, el PPC ha cumplido su palabra en lo que se refiere al rol fiscalizador de la gestión, lo que ha permitido corregir errores o apurar el paso en algunas acciones de la Municipalidad. Hasta allí todo bien.

El problema se encuentra en que, lejos de ganar peso el sector más liberal, parece que es la tendencia más conservadora la que viene tomando la palestra. Si las críticas de un sector del partido fueran acompañadas por un lenguaje menos flamígero y menos antizquierdista, probablemente se abrirían menos flancos tanto con la izquierda como con un sector de la ciudadanía que aún desconfía del PPC por algunos motivos (en particular por la imagen de partido conservador y cercano a abogados mercantilistas que mantiene en varios ciudadanos).

En esa línea, hemos tenido debates francamente delirantes en el Concejo Metropolitano. Quizás el mejor ejemplo de ello fue lo que ocurrió en torno al programa Rutas de la Memoria. A modo de autocrítica, Pablo Secada escribió en su blog lo siguiente:

Dejamos que unos trolls que quieren opacar el trabajo de la Comisión de la Verdad (CVR), resaltar sus mitos y esconder crímenes y atrocidades nos pusieran la agenda. Entramos en un “debate” estéril, desinformado y sesgado. Ni verdad ni reconciliación. Nada de humanismo y, desde mi perspectiva, nada de liberalismo. Bastante sesgo y alharaca, además de lo que los gringos llaman un “pissing contest” de experiencias familiares penoso por partida doble.

Precisamente Secada es la cara más visible de un sector de regidores del PPC que, sin dejar de perder su perfil fiscalizador (ver el post del economista del IPE sobre el tema Santa Anita, que su partido conoce bien gracias a su presencia en mercados desde la época de Bedoya), no deja de defender algunos aspectos de la gestión en los que se han hecho las cosas bien. Aquí un video en el que Secada termina escueleando a Fernan Altuve por el tema de los bonos municipales (a partir del minuto 1:38):

Pero las elecciones complementarias también han complicado el panorama interno, pues también existieron disputas sobre sus candidatos para noviembre. Vuelvo al informe de Castro en Velaverde:

Las elecciones complementarias de regidores no solo han generado pu­yas en la izquierda. El PPC llevó una elección interna oscura sin preceden­tes. Aproximadamente 100 militantes acudieron a votar, según afirmó su vi­cepresidente, Rafael Yamashiro. Todos ellos se enteraron de los nombres de los candidatos en la urna de votación.

Yamashiro indica que, meses atrás, la Comisión Política del PPC decidió ar­mar una sola lista de consenso. Le die­ron preferencia a los cuadros que tenían experiencia municipal. Pero no se deba­tió abiertamente sus cualidades, según las voces críticas del partido. Algunos fueron llamados a última hora como la secretaria departamental de juventudes, Miluska Carhuayano. Ella confesó que fue convocada para integrar la lis­ta apenas tres días antes de la elección. Aunque también señaló que sabía con antelación que podía ser llamada.

Para complicar más las cosas, algunas fuentes del PPC indican que la mayoría de regidores pertenece, precisamente, al sector más conservador. La excepción principal entre ellos es quien encabeza la lista, el exalcalde de Villa El Salvador, Jaime Zea.

Más allá de ello, el tema es que, en el PPC, no han caído en cuenta que obtener la mayoría del Concejo puede ser un buen trampolín para la elección del 2014 – donde sí apuestan al premio mayor frente a Castañeda – pero que también puede ser un presente griego debido a que, ahora sí, por su número, van a tener que ser, en varias cosas, el sostén del último año de la gestión Villarán, así no les cuadre esta idea a un sector del partido. Y ese es un tema que, hasta donde se percibe, no se ha tenido la suficiente reflexión en la Plaza Bolognesi.

Es más, podría darse el caso que, entre dos facciones tan ideologizadas en noviembre (los ultras de la Confluencia y del PPC), quien termine ganando la elección sea, además del señor ausente (seamos claros, muchos no irán a votar), alguna agrupación con carácter municipalista, como Somos Perú. Peor aún, lo más probable es que todos terminen siendo minorías.

COLOFON

Así las cosas, se requieren tres salidas a este entrampamiento: a) Villarán deberá ser consciente que tendrá que sacrificar a algunos funcionarios municipales y poner a otros que funcionen para terminar dignamente su gestión (si logra los avances en el tema del transporte habrá conseguido una buena recordación hacia el futuro); b) las facciones más ultras de la izquierda y el PPC deberán poner las barbas en remojo y c) todos los actores involucrados deberán ser conscientes que esta gestión tiene que salir adelante a pesar del piedrón que Marco Tulio consiguió poner en noviembre – revocando a medio Concejo Metropolitano – y que la elección de noviembre, lejos de despertar entusiasmos, va a tener un gran ausentismo.

Ni la alcaldesa puede quedar sola, ni el PPC puede renunciar a su rol fiscalizador, ni los sectores más modernos de lo más cercano que tenemos a una centro izquierda y una centro derecha pueden quedar aislados. La ciudad se los agradecería.

NO (O UNA LECTURA DE LA TRANSICION CHILENA)

El post que van a leer a continuación está enmarcado en el actual contexto social.

Hace 40 años, Chile inició uno de los capítulos más oscuros de su historia, con el golpe de Estado dado por Augusto Pinochet Ugarte al presidente Salvador Allende. En todo el mundo, la fecha es recordada como ignominiosa, debido al cruento legado que dejó la dictadura pinochetista en materia de violaciones a los derechos humanos y corrupción.

Sin embargo, hoy, antes que al golpe, quisiera referirme al final de aquel periodo. En particular, al plebiscito de 1988 que impulsó la salida del dictador del poder.

Hace un par de años, pude visitar el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos ubicado en Santiago de Chile. Casi al final del recorrido, hay un apartado dedicado a la consulta popular que le puso fecha de caducidad al gobierno de facto. Y me llamó la atención que dicha sección de la sala tuviera como centro un televisor ochentero en el que se pasaban las franjas electorales del Sí y del No, como documentos históricos de una época.

Precisamente, es la concepción de aquellas franjas de 15 minutos el tema principal de NO, película de Pablo Larraín que, en marzo pasado, compitió por el Oscar a mejor película extranjera. La cinta narra las tensiones al interior del equipo de campaña de la coalición de partidos opositores a Pinochet (que luego formarían la exitosa Concertación de partidos por la democracia, que gobernó Chile por 20 años) en torno al enfoque que debían dar a la campaña, así como la reacción de los partidarios del dictador frente a un segmento electoral que fue audaz para su época.

NO es una de las películas que mejor muestra las tensiones alrededor del uso de las herramientas de marketing político. La coalición por el No, en principio, pensaba únicamente en “crear conciencia”, daba el plebiscito por perdido y, por tanto, pretendía usar un mensaje más confrontacional. Solo cuando se convencieron que podían ganar, comenzaron a utilizar herramientas más modernas. En particular, cuando, no sin disputas internas, llegaron a un equilibrio entre mostrar los horrores de la dictadura y sus limitaciones económicas con la venta de un mensaje de futuro (“Chile, la alegría ya viene”) y piezas publicitarias que apelaban al humor. Aquí el spot central de la campaña:

Frente a ello, el equipo pinochetista fue absolutamente torpe. Partieron de la premisa que los éxitos económicos y el deseo de orden de parte de la sociedad chilena serían suficiente para tener una franja decente. Por ello es que su pieza principal de campaña era una marcha casi militar, vendiéndose como un “país ganador”. Posteriormente, la estrategia varía claramente hacia el miedo, dejando al spot de Pink Floyd de Alfonso Salcedo contra Vargas Llosa como una pieza casi de niños. Aquí la marcha pinochetista y compárenla con “Chile, la alegría ya viene”

En ese contraste de campañas, NO aparece como una película épica para quienes hicieron la publicidad opositora. La morigeración del discurso, la perspectiva de un discurso de cambio y vencer a un rival que tenía todo a favor es, en sí misma, una historia digna de contarse.

Pero NO también tiene un filo crítico y merece una crítica por el mismo motivo: la concentración en el tema de la publicidad. De un lado, queda la impresión que la visión que tiene Larraín de la transición chilena es la de un tránsito a medias, donde persistió un componente económico que para algunos resultó injusto, o una Constitución a la que fue difícil quitarle los enclaves autoritarios que el pinochetismo dejó. De otro lado, al concentrarse demasiado en el marketing político, dejó de lado la memoria de los actores políticos que contribuyeron al triunfo del No y que, en la película, aparecen, en su mayoría, como intransigentes ideologizados que se moderaron gracias a la publicidad y no a la experiencia de la dictadura. El cinismo que marca a la película es su mayor fortaleza y, a la vez, también parte de sus pocos errores.

Así las cosas, en un día como hoy, en medio de una campaña electoral que puede devolver a la Concertación al poder – o, mejor dicho, a Michelle Bachelet -, Chile mira al pasado y, a la vez, al futuro donde la transición ya no es el eje, sino la agenda social. Aunque la polémica desatada en nuestro vecino del sur nos confirma que los tiempos de la memoria, cuarenta años después, siguen siendo parte del actual contexto social.

CINCO BREVES APUNTES SOBRE EL DIALOGO NACIONAL

Siendo esta la última semana de los encuentros entre el gobierno y los distintos partidos políticos, vale la pena hacer un balance breve sobre el diálogo entablado durante estos días. Aquí cinco apuntes.

1. Se ha logrado distender buena parte del clima político: Luego de varias semanas en la que el insulto predominó en la política nacional – desde todas las tiendas -, se ha logrado llegar a un clima en el que las relaciones gobierno – oposición han vuelto a un carril civilizado, obviamente, con las diferencias que deben existir entre las fuerzas políticas para poder establecer su propia identidad.

2. Juan Jiménez Mayor es el actor político que más ha ganado: Ha conseguido espacio propio, es reconocido finalmente como interlocutor válido por las fuerzas políticas y, al menos ante ellas, aparece como un vocero del gobierno, que es el rol que la Constitución le confiere al presidente del Consejo de Ministros.

3. El APRA y la izquierda han buscado sacar provecho político del evento: Alan García y su combo buscan ubicarse como “actores con experiencia de gobierno” que pueden dar aportes a Humala y que, además, se vuelven a posicionar como el principal partido opositor. Mientras que la izquierda ha ido con una agenda propia, en la que buscan diferenciarse de los demás actores políticos, apuntando hacia los descontentos con el actual gobierno, lo que podría servirles para armar una bancada interesante en 2016. Veremos como les va con ambos discursos.

4. El fujimorismo ha perdido terreno: Si mañana Keiko Fujimori no va a Palacio, habrá perdido la oportunidad de disputarle a Alan el liderazgo opositor. Más portadas gana su padre con el inverosímil intento de conseguir un “arresto domiciliario”.

5. Aún no queda claro cual es el siguiente paso: Como señala Augusto Álvarez Rodrich:

Mejor sería que, culminada la última reunión con APP, este viernes, el premier Jiménez haga un balance de lo realizado, destaque el nuevo clima político conseguido, efectúe un resumen de las áreas de preocupación principal de los distintos partidos, y anuncie que estos asuntos se ventilarán en distintas instancias que pueden ir, según el tema, desde el Acuerdo Nacional, el Congreso, o grupos de trabajo convocados por un ministerio determinado.

Sin embargo, aún no queda claro si JJM irá por este camino y si esta ronda de conversaciones se lleva tanto al Acuerdo Nacional como a la adopción de algunas medidas de gobierno a partir de las recomendaciones hechas en diversos temas. Esta es una gran interrogante.

OPOSICION: DISPUTA CONSERVADORA

Luego de dos años de gobierno, Ollanta Humala ha comenzado a sufrir el mal de nuestros últimos presidentes: la baja aprobación. Cuestión que es aprovechada por los dos principales grupos políticos opositores. El APRA y el fujimorismo han buscado hacer sentir su fuerza en estos momentos, justo cuando el gobierno convoca a un diálogo con las demás fuerzas políticas, no solo como revancha frente a cuestiones que han sentido como afrentas desde Palacio de Gobierno – la investigación sobre los narcoindultos y la negativa del indulto humanitario al reo más célebre del país -, sino también, porque son conscientes que van a disputar el mismo espacio político. Y por ello, resulta importante ver cuáles son las estrategias de ambas agrupaciones.

APRISTAS: ATAQUE Y DEFENSA

A inicios de año, la estrategia aprista era clara. El verano revocador limeño serviría como globo de ensayo para sus cuadros y bases en la capital, a fin de establecer con quienes podían contar y a quienes debían reemplazar. Confiaban que el mayoritario rechazo a la alcaldesa de Lima tendría como correlato un triunfo amplio y cantado, donde podrían cosechar algún tipo de rédito.

Todos sabemos cómo terminó dicha historia. Sin embargo, se ha analizado poco las razones por las cuales el APRA apoyó un proceso controvertido. Más allá de la clásica disputa con la izquierda, había un elemento más, acertadamente descrito por Alberto Vergara: era necesario comenzar a disputarle al fujimorismo los votos en el sector urbano popular.

La lectura de Alan García y su comisión política era parcialmente acertada. Luego del segundo gobierno aprista, cualquier intento de ser un partido socialdemócrata o retomar “las banderas aurorales” del movimiento formado por Haya de la Torre hace 90 años resultaba lejano o inverosímil. Apelar al voto que Vergara llama “republicano”, por su preocupación por las instituciones, era complicado, pues allí se ha incubado un fuerte antiaprismo. Convertirse, abiertamente, en un partido de los empresarios, sería mal visto por el electorado, a pesar que García sabe que dejó un buen recuerdo sobre su segundo gobierno en la sede de la CONFIEP. Así las cosas, era hora de entrar a un sector que no se siente representado por ninguna corriente en particular.

Pero en el APRA no tuvieron tiempo de extraer las lecciones de esta derrota, ni saber, a ciencia cierta, si su presencia per se le quitó peso a los afanes revocadores o si estar “a media caña” en una campaña fue su ruina. Y es que comenzaron las revelaciones sobre los narcoindultos, que involucraban a varios miembros del partido. Si la conversión de una gracia presidencial en una fórmula de salida rápida de presos por el delito que más complica la seguridad en el país ya era, por decir lo menos, una perversión de esta institución, conocer que habían pagos de por medio complicó la situación del añejo partido y su líder principal.

Luego de intentar la defensa de una situación realmente complicada, García vio por conveniente pasar al ataque, con recursos escasos pero efectivos. Carteles en la Vía Expresa, tuits y conferencias de prensa permitieron posicionar tanto el mote de “reelección conyugal” que tanto le costó a Nadine Heredia, como una comparación casi cotidiana entre la segunda gestión del líder aprista y el actual gobierno. A ello sumemos a dos parlamentarios con experiencia, como Javier Velásquez Quesquén y Mauricio Mulder, que hacen el trabajo político que no puede ejecutar, en el extremo opuesto, ningún integrante del partido de gobierno.

Hasta ahora, la estrategia le viene saliendo bien a García. Los errores del gobierno le han permitido mantener la iniciativa en los últimos meses. Y, más allá de las explicaciones que deba dar por los errores de sus dos gestiones como presidente de la República – y las necesarias investigaciones sobre casos de corrupción -, Alan se ha logrado posicionar como líder opositor. De allí que la pregunta sea porque el fujimorismo, con más congresistas, menos antivoto y una mejor posición en las encuestas no ha conseguido hacer lo mismo.

FUJIMORISMO SIN RUMBO

Luego que, como en la previa de Fútbol en América, les dijeron a los fujimoristas que su líder no va a salir, se podría pensar que en Fuerza Popular harían una reflexión sobre su actuación en los dos últimos años, concentrada en una agenda de punto único. Sin embargo, todo indica que las limitaciones siguen a la orden del día en la agrupación liderada por Keiko Fujimori.

Para empezar, porque la agenda de punto único sigue por voluntad expresa del preso de Barbadillo. Luego del rechazo del indulto, cuyo manejo mediático fue solo comparable por su torpeza con lo hecho por Solidaridad Nacional durante la revocatoria, Alberto Fujimori ha querido hacer sentir su presencia política. Mensajes desde su encierro y, ahora, la contratación de un controvertido abogado para colocar en la agenda la posibilidad del arresto domiciliario ha marcado la agenda de la agrupación. Y no solo porque la principal noticia que viene desde predios naranjas se concentra en la DIROES, sino porque la decisión del nuevo letrado fue tomada a espaldas de su propia defensa legal, la bancada e incluso, sus hijos.

Es allí donde viene el segundo problema: las divisiones internas. En una agrupación política casi dinástica, que Alberto ande distanciado de Keiko y Kenji es señal de terremotos futuros a mediano plazo.

Una tercera dificultad: el fujimorismo ha perdido posicionamiento en dos temas que, otrora, estuvieron como parte del legado que intentan revindicar. Las soluciones sobre seguridad ciudadana no van más allá de lo genérico o de la gritería por “mano dura” de su lideresa y su bancada. Y medios que no son precisamente de izquierda, como El Comercio y Semana Económica, han criticado sólidamente varios proyectos económicos presentados por Fuerza Popular, grupo parlamentario que siempre se jactó de ser el garante del crecimiento económico. De hecho, muchos votaron por ellos en segunda vuelta por esta única razón.

Finalmente, para complicar más las cosas, Keiko Fujimori ha quedado pasmada. Entre la tendencia al inmovilismo que recomienda Jaime Yoshiyama, las encuestas que la favorecen y los puntos anteriores, existe la seria posibilidad de perder a un electorado que no necesariamente va a quedarse fiel al martirológico fujimorista. García sabe de esta situación y, por ello, ha adelantado la campaña electoral, no sólo como huida hacia adelante frente a las acusaciones de estos meses.

COLOFON

Por ahora, en las encuestas, los fujimoristas tienen la ventaja, así como el recuerdo del gobierno de su líder en prisión. Sin embargo, junto a sus cuentas pendientes sobre corrupción y violaciones a los derechos humanos, que les impiden un crecimiento mayor, enfrentan un problema. El APRA puede venderse como un partido conservador que garantiza en mejor forma la inversión que ellos, con menos reparos frente a los empresarios en torno a sus credenciales democráticas. Y es cada vez más notorio que los apristas buscan robar el voto popular de los fujimoristas. Ya el añejo partido consiguió posicionarse como el principal opositor. Queda por ver cómo se resuelve esa disputa en las urnas. Pero antes, será necesario dilucidar si las acusaciones que rodean al gobierno anterior pueden afectar los planes de Alan García o si el recuerdo seguirá siendo el motor y la cruz de Keiko Fujimori.

(Publicado en la edición 232 de la revista Ideele – agosto de 2013)

(Foto: El Comercio)