#UNIONCIVILYA

Hoy ha salido publicado en varios diarios de circulación nacional un comunicado que respalda el proyecto de Ley presentado por el congresista Carlos Bruce para reconocer las uniones civiles de personas del mismo sexo.

El comunicado resulta interesante por dos motivos. En primer lugar, porque el tema ha pasado a ser de interés nacional entre las personas que forman opinión en el país. Es decir, a los activistas que durante años han batallado por el reconocimiento de derechos para personas homosexuales se ha adherido un grupo amplio de ciudadanos peruanos que consideran que este es un primer paso en una lucha de mediano plazo y que enfrentará no pocos obstáculos.

En segundo lugar, por la amplitud de la convocatoria de quienes han firmado este comunicado. Encontramos aquí a personas que en otros temas están en las antípodas – por citar dos ejemplos, Mario Huamán y Pablo Secada o Diego García – Sayán y Aldo Mariátegui – suscribiendo un pronunciamiento a favor de derechos de las personas. En el campo político, se encuentran liberales, apristas, izquierdistas, libertarios y tres congresistas del partido de gobierno (Víctor Isla, Sergio Tejada y Santiago Gastañadui).

Esta amplitud, sin embargo, se contrasta con las cifras de la encuesta nacional de GFK sobre este tema, que brinda un respaldo de 26% a la propuesta del congresista Bruce. El apoyo es mayor en el sector AB, en Lima y entre los jóvenes, mientras que el rechazo es mayor en quienes tienen más de 40 años, viven en el sur y oriente del país y están en los sectores más populares. Las cifras son parecidas a las que, hace un año, mostraba una encuesta de Ipsos Perú para Lima.

Para algunos, el resultado se encuentra en el conservadurismo de buena parte de la sociedad peruana. Y allí podemos encontrar respuestas que van desde “la herencia colonial” (Cotler dixit) hasta el poder de instituciones tutelares – lease, la Iglesia Católica y algunos sectores de las iglesias evangélicas, así como las Fuerzas Armadas -, pasando, claro está, por las dificultades existentes para posicionar temas vinculados a derechos humanos en la agenda pública.

Como ha sugerido Eduardo Dargent en dos columnas recientes – publicadas en Velaverde y en Semana Económica – resulta necesario ser consciente que se está peleando esta batalla con el marcador en contra. Pero también se requiere tener en cuenta que la sociedad peruana no es todo lo pacata que los fans del Opus Dei o de los sectores más recalcitrantes de las iglesias evangélicas suponen que es. Más bien – y en ello coincido con Eduardo -, es la falta de discusión abierta sobre este tema la que acrecenta el rechazo.

Un primer paso, en esa línea, es el comunicado aparecido hoy. Pero serán necesarios otros, sobre todo, dirigidos hacia quienes están en contra de la propuesta pero no se encuentran cerca de fanatismos religiosos. Una combinación de incidencia política junto a mayores apariciones de los firmantes del comunicado a favor del tema puede seguir reduciendo resistencias sobre todo en el sector AB. Y, por supuesto, se requiere de un trabajo de base que permita continuar reduciendo prejuicios en todo el país. En esa labor combinada debemos perseverar quienes nos mostramos a favor de la protección y reconocimiento de todos los peruanos.

12 thoughts on “#UNIONCIVILYA

  1. Dos datos resultantes de esto Godoy:
    1)Mayores de 40, provincias del sur y oriente, sectores D-E son los mas opuestos a la union civil. El factor “edad” de este grupo indica que estas personas no cambiaran su forma de pensar ya germinada desde hace muchisimos años: “los cabros son hijos del diablo” o “los maricas nada merecen, solo sirven pa´meterles golpe” ¿Cuantos “crimenes de odio” homofobico sucederan en esas regiones? ¿Algun periodista se anima a investigar?
    2) La union civil solo tiene amplio respaldo en un grupo minusculo (jovenes AB de la capital)… para sorpresa y horror de muchos, Lima resulta ser mucho mas tolerante que el interior. Pero el respaldo sigue siendo de una minoria. No olvidemos que “el pulso de la web” suele discrepar mucho de la calle
    Sumale a la mojigateria religiosa nuestro atavico machismo (ese que aparece en todo el pais y en todos los sectores de A hasta E) y observas que, en el fondo, la causa de la union civil puede prosperar en el congreso gracias a lideres que tienen miedo a ser tildados de “homofobicos”…pero no significa negar la gran fuerza de la homofobia peruana. Preguntale a Carlos Tubino al respecto.

    Me gusta

  2. Estimado Sr. Godoy,

    Le dirijo gentilmente dos interrogantes que me suscita su tan entusiasta apoyo a la iniciativa del Sr. Bruce:

    1) ¿Es usted homosexual? Entiendo que como liberal contemporáneo este tipo de iniciativas le emocionen, pero tengo la impresión que postea con demasiada frecuencia sobre estos temas. Su interés es bastante visible. Espero tenga la apertura de hablar francamente al respecto y no invoque su derecho fundamental a la intimidad para responder. Si para usted la homosexualidad es un estilo de vida totalmente legítimo (al punto que el Estado les debe extender las ventajas del matrimonio al mismo) no creo que debería tener mayores reparos en reconocerlo, si aquella fuese su opción sexual. Francamente encuentro una tremenda inconsistencia entre la posición de Carlos Bruce como abanderado político de los derechos LGBT y su tremenda resistencia a admitir su más que probable homosexualidad, ¿no lucha acaso para que nadie tenga que quedarse en el closet?

    2) Alguna vez leí que usted dice ser católico practicante. Lo que me sorprende es cómo hace usted para practicar una religión que condena abiertamente el matrimonio homosexual (es más, considera la práctica homosexual pecaminosa). Su visible anticlericalismo y sus persistentes posts de tono muy negativo respecto a la Iglesia Católica (a la que pareciera querer alejar lo más posible de la esfera pública) también suscitan mi atención, ¿nunca ha percibido usted cierta contradicción entre sus creencias religiosas y sus convicciones liberales? Si usted cree en Dios y se considera cristiano, ¿nunca ha considerado pasarse a alguna iglesia protestante con posiciones hoy en día más permisivas que las católicas? La iglesia anglicana, por ejemplo, tiene posiciones teológicas muy similares a las del catolicismo, pero no practica el celibato, aprueba el divorcio y el uso de anticonceptivos y actualmente acepta la ordenación al sacerdocio de mujeres y homosexuales. No creo que usted simpatice con la Teología de la Liberación (sus posiciones económicas son muy pro-mercado como para ir a tono con la orientación marxista de esa línea disidente del catolicismo) y tampoco creo que en el actual Pontificado de Francisco, pese a los clarines y “Wishful Thinking” de ciertos medios de comunicación (que han prestado una atención excesivamente superficial y descontextualizada a algunas de sus declaraciones), las posiciones oficiales del catolicismo varíen de una forma que se ajuste mejor a sus preferencias políticas.

    Le dirijo estas dos preguntas de la forma más respetuosa y sin ánimo de ofender. No crea que estoy descalificando su forma de pensar. Aunque no la comparta del todo, si suscribo el respeto liberal a las creencias ajenas. Y creo que dados sus profundos principios liberales no debería tener mayor inconveniente en responderla a mis interroganes Creo que saber las mismas, contribuiría a aclarar el debate y conocer en mayor profundidad que lo motiva a usted a asumir ciertas posiciones hoy por hoy controversiales en nuestro medio.

    PS: No me considero un católico practicante, pero no veo ningún reparo en serlo ni creo que las opiniones del ámbito religioso deban ser totalmente ignoradas.

    Me gusta

  3. La Iglesia Católica se parece al Partido Comunista de la URSS. Es un aparato institucional altamente jerarquizado, centralizado y ortodoxo. No creo que la cúpula ecleseástica vaya a modificar sus puntos de vista sobre temas de familia y moral sexual (centrales en su magisterio y en su voluntad de ejercer un cierto control sobre la vida de sus feligreses) de buenas a primera.

    Las iglesias protestantes que han cambiado sus posiciones al respecto tenían, por el contrario estructuras más flexibles, democráticas y participativas (la Episcopaliana en USA, tan liberal que hasta celebra matrimonios religiosos homosexuales, tiene un sistema de elección popular de Obispos por los feligreses y las posiciones de la Iglesia sobre temas no teológicos se fijan por votación en asambleas de los obispos electos).

    Siendo claros y directos, ¿no sería preferible que usted se convierta a una rama del protestantismo más acorde en sus estructuras y en su doctrina social a su ideología liberal? (le aclaro que los Episcopalianos son la rama norteamericana de la Iglesia Anglicana, que carece de diferencias teológicas significativas con la religión católica)

    Me gusta

  4. Primero, creo que la gente mas tolerante esta en el sector menos pudiente, hay menos que ocultar, es una sociedad mas a aceptar a todos, en caso de edades, bueno, esperemos que la gente de 40 se vaya de este mundo para poder tener una ley de union civil?, no es asi, las luchas por los derechos son siempre y ahora. La pregunta hiriente de si eres o no eres, es clásico de alguien que piensa que es superior por ser quien es, no entiende en su mente que todos son iguales, los pobres mendigos, los locos, los analfabetos, los negros, los lisiados, los sordo mudos,los gays , transexuales, los musulmanes, los ateos, somos peruanos, creo que esa persona tiene rasgos hitlerianos. La ley es clara, y la sabiduria de Dios tambien, todos los seres humanos somos iguales, y debemos respetarnos unos a otros. A la Ley no que darle la vuelta, todos tenemos los mismos derechos. Los tiempos cambian, y la sociedad cambia, espero ver esos cambios algun día

    Me gusta

  5. Estimado Fernando “ex post”,

    Comparar al que no comparte sus ideas con un seguidor de Hitler más bien evidencia su intolerancia (he notado muchos abanderados de la tolerancia en estos temas abandonan sus principios liberales en estos temas e insultan a quienes disienten). Le aclararé que los campeones de la democracia y los “valores humanistas” que derrotaron al totalitarismo fascista de los años 30 de hecho eran casi siempre homofóbicos (hasta los años 70s la homosexualidad se consideraba un trastorno mental y esta posición no sólo era sostenida por fanáticos religiosos, sino por gente muy racional). Ni qué decir de los comunistas de aquellos tiempos (Fidel Castro se jactó por mucho tiempo de que la “erradicación de las prácticas homosexuales de Cuba” era uno de los logros de la revolución, aunque últimamente el clan haya cambiado de opinión al respecto). Puede que a la larga hasta el Papa cambie de opinión al respecto porque los tiempos cambian y la sociedad cambia… Pero la historia sigue siendo la misma.

    Las nociones de igualdad evolucionan y están cargadas de subjetividad. Distintos colectivos, categorías y prácticas van accediendo progresivamente al derecho a la igualdad y a la protección de la discriminación, al calor de luchas políticas y sociales. Se trata de un concepto dinámico, social y políticamente determinado que no debe ser absolutizado. Comparar a un opositor con el matrimonio homosexual con un nazi es a todas luces una exageración. Los nazis predicaban la aniquilación de grupos étnicos completos. Los opositores a la iniciativa de Bruce solo nos oponemos a la ampliación de ciertos derechos a un grupo social, sin negar en modo alguno su derecho a existir (no falta algún loco que quiera ir más allá, pero ese no es mi caso).

    En todo caso tengo una noción clara de en qué casos resulta indiscutible el derecho a la igualdad y a no ser discriminado: raza, sexo, capacidades físicas y mentales, filiación, origen social y nacional y quizás religión (aunque en este último caso creo que resulta más pertinente invocar la libertad religiosa que la igualdad). Y la razón por la que siempre se debe rechazar la discriminación en estos casos (y por la que estas categorías casi desde el inicio han sido protegidas por el derecho a la igualdad) es porque se trata de condiciones innatas, que escapan por completo a la voluntad individual. Extender el derecho a la igualdad más allá de estas categorías siempre será discutible (aunque a muchos les parezca correcto) porque se está protegiendo estilos de vida diversos y no condiciones innatas.

    Claro que los homosexuales suelen argumentar que su condición es innata, y que escapa completamente a su voluntad (por algo nacieron en hogares heterosexuales y en entornos que generalmente rechazaban su orientación). Saben que necesitan convencer a la opinión pública (y en gran medida lo están consiguiendo) de que su conducta es innata, para gozar de la misma protección legal (“entitlements”) que mujeres, grupos raciales, discapacitados, etc. Pero, por más que muchos no lo acepten, existe evidencias que refuta en cierta medida sus afirmaciones. Ya los estudios de Kinsley en los 50s (quien no puede ser tildado de homofóbico, pues él mismo era bisexual) evidenciaban que la orientación sexual se presenta más como una gradiente que en términos absolutamente binarios (es decir, existen tendencias o propensiones más o menos marcadas a desarrollar una determinada conducta sexual). Más aún, otros estudios subsecuentes han evidenciado que por lo menos 50% de los casos de práctica homosexual están determinados por el medio sociocultural y no por condicionamientos innatos (quien sepa algo de la vida en las cárceles entenderá que estas teorías gozan de sustento empírico). Dicha evidencia científica, evidentemente, no es suficientemente discutida, pues perjudica por un lado las reivindicaciones políticas de los homosexuales y, por otro lado resulta un poco perturbadora para muchos conservadores.

    Teniendo en cuenta lo anterior, considero que hasta cierto punto, la homosexualidad es un estilo de vida (sobre todo en tanto se define como una subcultura en la sociedad occidental contemporánea) y una propensión psíquica anómala (como también lo son el alcoholismo, la tendencia a la violencia, el narcisismo, etc, aunque existan también propensiones anómalas pero positivas como el altruismo). No crea que califique la homosexualidad como negativa per se, sólo la califico como una anomalía (por supuesto, en una sociedad que la aprueba y normaliza esta se manifestará con mucha mayor frecuencia, como hay sociedades donde la gente consume más alcohol, incurre más en conductas violentas o desarrolla por el contrario actitudes altruistas). Al margen de juicios positivos o negativos, yo no creo que el Estado o el Derecho deban imponerle a los ciudadanos la aceptación de distintos estilos de vida. Por tanto considero discutible que se sancione la discriminación a los homosexuales y considero que la extensión del matrimonio a los mismos carece de justificación constitucional (pues distorsiona el sistema de incentivos del matrimonio para proteger legalmente un estilo de vida heterodoxo que tiende a suscitar rechazo).

    No crea que estoy abogando por la criminalización de la homosexualidad (muy común hasta hace no mucho en numerosos países occidentales y hasta hace apenas una década en varios Estados de USA). Sé que aquí y ahora mis posiciones serán vistas como extremadamente desfasadas y aberrantes. Como defender el castigo físico en las escuelas, las ejecuciones públicas o la segregación racial. Sé que muy poca gente educada y no religiosa puede sostener posiciones semejantes actualmente. Considero, no obstante, mi posición legítima y razonable. Sé que ha devenido altamente idiosincrática y no pretendo convencer a nadie con ella, ni creo que podría conseguirlo. Tampoco creo que la parte contraria me convenza, pues conozco bien sus argumentos. Sé que aunque mi disenso es legítimo, por manifestarlo públicamente me expongo a los insultos y a la intolerancia de quienes dicen abogar por los valores liberales. Dirán que nadie que esté “a la izquierda de Torquemada” podría sostener lo que sostengo. Pero no me importa.

    Ejerceré de todos modos mi derecho a la libertad de expresión, en el que creo tanto o más que muchos que hacen gala de su corrección política.

    PS: Preguntar por la orientación sexual no debería ser considerado una ofensa por quien juzga que no debería haber ninguna discriminación hacia los homosexuales. (dentro de la cosmovisión liberal sería como que alguien se ofenda si le preguntan si fuma o es vegetariano)

    Me gusta

  6. Estimado “El caviar”

    Los Boruya son esa tribu amazónica en la que los hombres están obligados a practicar la homosexualidad antes de convivir con una mujer, verdad? Creo que esa sería la fantasía de muchos activistas homosexuales en nuestro medio… Si todos fuésemos bisexuales (por las buenas o por las malas), efectivamente se acabaría la homofobia.

    Me gusta

  7. “Sé que aquí y ahora mis posiciones serán vistas como extremadamente desfasadas y aberrantes.”
    Totalmente de acuerdo. Excepto en el Africa, el Medio Oriente, el Vaticano y una que otra republica bananera.

    Las “evidencias, estudios, anomalias y posiciónes legítima-razonables.” del Sr. son algo risibles.
    Un intolerante que se “expone” a ser no tolerado. Que valentia!!

    Que sabe Ud. del homosexualismo? Es acaso homosexual?

    Me gusta

  8. No, Observador, los Baruya de Nueva Guinea. Deja de goglear y léete el libro de Godelier (leer la fuente, tal como lo recomiendas en el post de Salinas) y después hablamos.

    Me gusta

Añdir un comentario a Jose Alejandro Godoy Cancelar respuesta

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Cambiar )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Cambiar )

Connecting to %s