POLITICA DE EMBAJADA

Mientras en Palacio de Gobierno discuten sobre si reciben o no a Henrique Capriles la próxima semana, otro tema está en la agenda de la canciller Eda Rivas: los embajadores políticos.

De acuerdo a la Ley del Servicio Diplomático, estos nombramientos no pueden exceder el veinte por ciento del número de jefes de misión diplomática que nuestro país tenga en el extranjero. En gobiernos anteriores, Fernando Olivera, Rafael Rey, Antero Flores-Araoz y Felipe Ortiz de Zevallos ocuparon plazas similares.

A propósito de Venezuela, el último embajador político que nos puso en problemas fue Luis Raygada, ingeniero mecánico y financista de la campaña de Humala en 2006. Sus expresiones sobre los congresistas peruanos vía su cuenta en Twitter le costaron el puesto. Y si bien pidió disculpas, el hombre sigue disparando contra los opositores locales al chavismo desde su cuenta en esta red social.

Luego de la salida de Raygada, el gobierno mantiene a ocho “embajadores políticos”. El principal es Allan Wagner Tizón, quien fue nombrado como jefe de nuestra delegación en Holanda. Su rol ha sido fundamental en el litigio que afronta nuestro país frente a Chile ante la Corte Internacional de Justicia para definir nuestros límites marítimos. Un triunfo peruano en este juicio internacional será un gran corolario a su carrera dentro de Torre Tagle.

Sin embargo, el caso de Wagner es excepcional, no solo por su condición de miembro del servicio diplomático en retiro, sino porque la mayoría de sus colegas designados por Humala han optado por el activismo político a través de redes sociales y declaraciones públicas.

En el primer grupo se encuentran Aida García Naranjo, Rudecindo Vega y Víctor Mayorga. De los tres, la embajadora en Uruguay es la más activa en brindar opiniones políticas. Su cuenta en Facebook ha servido para que “Mocha” se pronuncie en contra de la revocatoria de la alcaldesa de Lima, denomine como “mito” a Hugo Chávez, salude la despenalización del aborto en el país donde trabaja y felicite la continuidad de la investigación sobre esterilizaciones forzadas en el Ministerio Público. La embajadora, quien vino a Lima para el funeral de Javier Diez Canseco, está bastante atenta a lo que ocurre en el Perú. Por cierto, su futuro político dentro del Partido Socialista está en veremos.

Por su parte, Vega Carreazo, quien nos representa en Nicaragua, también aprovecha su cuenta en Facebook para expresarse sobre temas nacionales como la revocatoria, los decesos de Diez Canseco y Armando Villanueva o la posibilidad de aplicar parte del modelo nicaragüense para el combate contra la inseguridad ciudadana. Un amplio número de sus publicaciones en dicha red social se concentra en los problemas de Amazonas, su región de origen. Vega renunció en mayo de 2012 a Perú Posible, por discrepancias con Javier Reátegui.

Por su parte, Mayorga, excongresista nacionalista, es nuestro embajador en Cuba. Sus únicas declaraciones públicas durante el año y medio que tiene como embajador han sido a través de su cuenta en Twitter, para lamentar la muerte de Hugo Chávez.

Un rol político distinto ha tenido Walter Albán, representante del Perú ante la Organización de Estados Americanos (OEA). El abogado, quien fue Defensor del Pueblo interino por cinco años, ha defendido la posición del gobierno peruano sobre la reforma del sistema interamericano de derechos humanos, procurando mantener cierto equilibrio frente a quienes querían disminuir el peso de los organismos que mejor funcionan en la OEA. Sin embargo, el exdecano de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú no dudó en criticar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por demandar al Estado en el caso Chavín de Huántar, en enero de 2012. Estas posiciones le valieron críticas desde los defensores de derechos humanos.

Francisco Eguiguren pasó a la embajada en España, luego de su breve desempeño como ministro de Justicia. Dedicado a sus actividades protocolares, la única declaración política dada por el abogado y docente universitario se refirió a la posible postulación de Nadine Heredia a la presidencia en 2016, en enero de este año. El jurista mencionó que la disposición de la Ley Orgánica de Elecciones que impide la candidatura de la esposa del presidente es inconstitucional.

Hasta la renuncia de Raygada, las mayores dificultades de los “embajadores políticos” nombrados en este gobierno habían sido afrontadas por Nicolás Lynch, representante peruano en Argentina hasta noviembre de 2012. El exministro de Educación dimitió luego del escándalo producido cuando se conoció que recibió a representantes del MOVADEF, fachada legal de Sendero Luminoso, en la sede diplomática en Buenos Aires. Si bien Lynch está lejos de tener simpatías senderistas, el hecho se contradecía con la política oficial para no conceder espacio alguno a esta agrupación. Hoy Lynch es un crítico de Ollanta Humala desde Otra Mirada.

La excepción a la regla ha sido la embajadora peruana en Francia, Cristina Velita. Si bien el nombramiento de la ginecóloga causó revuelo en su momento, por sus supuestas cercanías a la esposa del presidente de la República, su estancia en Paris no ha tenido mayores sobresaltos y ha optado por un perfil dedicado exclusivamente a su gestión. Probablemente, sus dieciséis años de trabajo en dicha delegación diplomática han pesado en esta decisión.

Finalmente, el más reciente “embajador político” es Guillermo Gonzales Arica, quien presentó sus credenciales ante el gobierno de Honduras el 30 de abril. El nuevo representante diplomático tiene licencia de su partido, Perú Posible, mientras ejerce el cargo. Fue muy activo en el tramo final de la campaña del No en la revocatoria, donde su esposa, Anel Townsend, tuvo un rol central.

La pregunta es, más allá de los nombres, si la disposición de contar con “embajadores políticos” tiene sentido en una carrera diplomática profesional o si se ha convertido en el pago de favores o la forma de recompensar a aquellos a los que se quiere mantener en el poder, pero desde lejos.

One thought on “POLITICA DE EMBAJADA

  1. Si miramos a EU, el gobierno de Obama tiene el 30% de embajadores politicos. Recientemente Caroline Kennedy fue nombrada embajadora en Japon, para los ojos de la oposicion no la aprueban dado que no tiene experiencia como embajadora y a ademas por la crisis que existe ahora entre Korea del Norte y Japon. Sin embargo para otros es una abogada reconocida a nivel nacional y la unica hija sobreviviente del ex-presidente John Kennedy que para cualquier pais seria un honor tenerla como embajadora.

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