Izquierdas y derechas

Durante las últimas dos semanas, he leído toda variedad de balances sobre lo que ocurrió en la revocatoria. De todos, los que, a mi humilde criterio, se acercan más a lo que pasó el 17 de marzo, son los enunciados por Eduardo Dargent en Velaverde y Steve Levitsky en una entrevista en La Prensa.

Comienzo por la tesis de Dargent. Mi amigo Eduardo sostiene que, más allá del aporte importante que tuvo el PPC en la campaña del NO y los errores de los revocadores (sobre todo, Marco Tulio y Castañeda), el factor que jugó a favor de Susana Villarán fue el hecho que buena parte de los electores que definieron su voto en la última semana – sobre todo, en sectores populares – lo hicieron para que se quede la alcaldesa. Más allá de las motivaciones que cada votante tuvo, este es un aporte comprobable que definió el triunfo final.

Sin duda, para las crecientes clases medias, los dos factores más políticos tuvieron influencia, pero para quienes le pusieron atención al proceso recién en las últimas semanas (la hipótesis a partir de la cual parte Dargent), otras cosas pueden haber pesado en la votación. Y allí estarían los mensajes pragmáticos dados tanto desde el PPC como por la propia campaña del No. La premisa de la que parte Eduardo es comprobable, dado que es en los meses de verano donde la mayoría de ciudadanos se desconecta de las preocupaciones políticas, hasta marzo, cuando comienzan los pagos de colegios y la presentación de la declaración jurada anual del Impuesto a la Renta.  Hasta aquí, no aparece ningún voto de origen ideológico, que sí se encuentra en quienes estaban convencidos de su decisión sobre la continuidad de Villarán en el cargo.

Pasemos a lo dicho por Levitsky. Dentro de las cuestiones que el politólogo estadounidense señala hay dos temas que señala y que me llaman la atención. Comencemos por el primer tópico: la izquierda:

Primero, son varias izquierdas. Fuerza Social está dentro, para mí es centroizquierda, una tendencia moderada y progresista. Quieren reinventar la izquierda, pero son un partido chiquito con poco éxito hasta ahora. Hay otras izquierdas también, pero son todas chiquitas, sin peso electoral. Hay presencia en los medios, participan, pero ningún grupo de izquierda hoy tiene peso electoral. Decir que el triunfo del No significa que ahora la izquierda será un factor importante en 2016 me parece equivocado. La izquierda en Perú, en términos electorales, no ha existido en más de 20 años y hoy no existe.

Estoy de acuerdo con lo que Levitsky dice. Y antes que algunos amigos de izquierda comiencen con sus teorías conspiradoras, voy al grano. Yo soy de los que piensa que en el país deberían existir, por lo menos, dos izquierdas: una moderada y una más radical, a fin de representar a dos espacios políticos distintos. Si ambas se alían en términos electorales o no, es una discusión que se las dejo a ellos, pero en la que creo que una pregunta debe primar: ¿para qué?

No niego tampoco el rol que cumplieron varios militantes de izquierda durante la campaña en contra de la revocatoria, empezando por los regidores que probablemente serán revocados. Me consta, porque lo pude ver en el terreno, que varios de ellos redujeron sus horas de descanso al mínimo para conseguir que la gestión de Villarán se quedara. Pero creo que una visión que enfatiza en la existencia de un “pueblo izquierdista” resulta siendo engañosa, peca por exceso de wishful thinking y le hace daño a un sector político que debe saber donde está parado, antes de avanzar hacia lo que quiere conseguir, que es una mayor cuota de votos en las siguientes elecciones.

La izquierda, sin duda, ha ganado y ha perdido en este proceso. Ha vuelto a reconocer que el marketing es importante para una victoria electoral. Sin el trabajo de Abel Aguilar primero y, sobre todo, de Luis Favre después, el efecto que hubieran tenido las bajadas de sus militantes y de miembros de otros partidos a diversos lugares de Lima hubiera sido sustancialmente menor al que tuvieron. Tienen ahora más cuadros que pueden exhibir experiencia en gestión pública y a algunos líderes – sobre todo, Marisa Glave – que pueden tener un futuro interesante en la política.

Pero creo que deben reconocer, ahora, que el triunfo de Villarán en 2010 no se produjo por una cuestión ideológica, que una mayoría precaria puede ser más engañosa que ser una minoría y que, finalmente, hay que aprender a convivir con otras tendencias, sin sectarismos. Y sobre todo, saber que, si bien hay un espacio para los sectores zurdos en la política nacional, hay una desconexión con los sectores populares desde que se rompió la conexión organizaciones sociales – partidos a fines de la década de 1980. Ese es un tema que hasta ahora no se trabaja en serio, pues se sigue pensando en dicha lógica.

El segundo punto tiene que ver con el PPC. Levitsky apunta que:

Lo del PPC no fue predecible, creo que hicieron una muy buena jugada. Tampoco creo que el PPC surja a partir de ahora como un partido muy importante a nivel nacional. Ellos siempre han sido fuertes en Lima, pero débiles fuera de la capital. Considero que seguirá siendo así.

Luego de su triunfo, el principal reto para el PPC es ser un partido que vaya más allá de Ancón, Chosica y Asia. No es que partan de cero. Tienen 12 alcaldes fuera de Lima y un grupo significativo de regidores. Sin embargo, es claro que no son los que tienen, por ejemplo, el APRA o incluso un grupo como el liderado por César Acuña.  Tienen a su favor una constante renovación de cuadros, experiencia en gestión pública y una bancada, pero en su contra juega el hecho que no han obtenido un triunfo electoral resonante. Amen de otros problemas que deberán afrontar (algunos de los cuales describo en un dossier en Velaverde mañana).

Pero así como el PPC existe, hay un espacio aún no cubierto para una derecha liberal que pueda hacerle frente al sector más conservador del país, donde está más lleno el espectro político (APRA, fujimorismo, Solidaridad Nacional). Se trata, obviamente, de un sector que ha crecido mucho en espacio mediático, pero que no ha hecho crecer su popularidad entre los ciudadanos de a pie ni menos aún ha construido una organización. No hay allí, por tanto, una victoria en este proceso, sino una expectativa.

En tanto existan extremismos, tanto la izquierda, como el PPC y los liberales estarán obligados a entenderse, como me lo refirió Álvaro Vargas Llosa en una reciente entrevista. Más aún como, cuando señala Gonzalo Zegarra, existe un sector centrista que parece haber definido los dos últimos procesos electorales. Ello no significa renunciar a las identidades o a sus propios rasgos particulares. Y, en todos los casos, existe una deuda pendiente sobre la representación de ciudadanos para los cuales la política les dice poco y, lo poco que les dice, no les suena bien.

6 thoughts on “Izquierdas y derechas

  1. ¿Tu también apuestas por un gran frente de liberales de izquierdas (FS) y liberales de derechas (PPC)? Primero revisemos lo que opinaba el PPC sobre Susana antes que Lourdes llamara al orden. Desgraciadamente, las cosas son así.

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  2. Realpolitik

    1. Por el centro se gana.
    2. Mas empleos.
    3. Mejores sueldos.
    4. Bajar los precios de los alimentos.

    Ya sabemos como funciona una campaña electoral: resultara ganador el candidato que tenga un mensaje pragmatico, moderado, convincente y menos errores cometa. El punto es: Sabra como gobernar pensando en la mayoria o solo lo hara para un reducido grupo de la poblacion.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Realpolitik

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  3. Tiempo que no leía un artículo tuyo, me ha gustado este.

    Solo como anotación al margen, las categorías políticas no están tan bien definidas en el grueso de la población. Hay un rechazo mayoritario a sectores radicales, pero no es nada raro que una persona que voto por Susana para la alcaldía haya votado luego por Keiko para presidenta. La polarización ideológica de la que hablan algunos no sale de los medios.

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  4. Qué interesante: cambiar el antiguo esquema Derecha-Izquierda por Extremos y Centros. A la fecha el espectro peruano estaría así definido: Radicales de Izquierda (i.e. Gregorio Santos), Centros (FS, Perú Posible, AP, Somos Perú, PPC, PPK-boys), Derecha Extrema (Apra, fujimorismo, SN). Los radicales de izquierda serían los traviesos y de peso ínfimo, los centristas serían los pensantes (lo “mejor de la sociedad” -leer a Juan Infante en su última columna-) y los de derecha extrema serían los achorados (intolerantes, lo “peor de la sociedad”).

    Ahora claro, siempre habrán intolerantes de izquierda que querrán ir más a la izquierda y sabotear los entendimientos con los sectores centristas, los eternos dogmáticos que hasta ahora no se dan cuenta que la izquierda en el Perú aún es una escuálida mototaxi charcherosa.

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  5. Lo que nadie se atreve a decir y a mi parecer cobarde mente…es para que pierda el SI es por que no tenia cabeza era solo un cuerpo que caminaba…pero para que ganara el NO en definitiva fue la prensa y los periodistas que jugaron a meter patada,puñete,golpes bajos y altos…y nadie dice nada solo dicen SAN FABRE…y ese que quitaron del camino a ALDO MARIATEGUI ..que fue decisivo para que ganara el NO.

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  6. Estamos en épocas donde ya no creo en derechas e izquierdas, ya pasaron de moda, lo que me interesa son los partidos que respeten los derechos humanos

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