NUESTRA POSICION SOBRE LA REVOCATORIA

Hace algunos meses, cuando comenzó el tema de la revocatoria, fijamos una posición frente al tema que, a estas alturas, es bueno precisar y ratificar.

La revocatoria está reconocida por la Constitución, que se encuentra en nuestra legislación nacional y que se ha llevado a la práctica en distintas partes del país durante los últimos 15 años. Por tanto, calificar a esta institución per se como antidemocrática o mafiosa no es un buen argumento.

Cuestión distinta es criticar los efectos que introduce en el sistema político peruano. Durante varios años, Fernando Tuesta ha sido partidario de repensar la existencia de este mecanismo, debido a que genera inestabilidad en gobiernos que ya de por sí son endebles. Al no tener causa alguna para su justificación, resulta fácil que el perdedor (o perdedores) de las elecciones municipales puedan iniciar la campaña por la revocatoria una vez que se inició el gobierno de su rival.

Y en su más reciente libro, Carlos Meléndez indica que “es pertinente considerar el extensivo empleo de los mecanismos de revocatoria – diseñado como forma de consulta ciudadana entre periodos electorales – como instrumento politizado para desestabilizar a los políticos en poder. Este entramado de nudos “participativos” sin actores sociales autónomos, sino dispuestos por ambiciones políticas particulares, incrementa aún más los incentivos para una participación política politizada en los espacios locales, pero también para el incremento del descontento social” (MELENDEZ, Carlos, La Soledad de la Política. Transformaciones estructurales, intermediación política y conflictos sociales en el Perú (2000-2012), Lima, Mitin Editores, 2012, p. 35).

A Lima le había importado poco este mecanismo en los últimos años, con excepción de los balnearios del sur, cuyos distritos son aquellos en los que más se ha aplicado esta figura en la capital de la República. Por lo general, la revocatoria se aplicó en circunscripciones pequeñas, alejadas de las grandes ciudades. Y aún allí el número de autoridades revocadas no ha sido tan alto como se esperaba.

Hoy Lima tendrá que afrontar un proceso de estas características el próximo año, para decidir si todo o parte del consejo municipal metropolitano debe irse o no a su casa.  Y creemos que en ese proceso hay que diferenciar algunas cosas.

De un lado, no todos quienes están a favor de la revocatoria son ciudadanos engañados o que han firmado a cambio de una galleta. Hay un descontento de un sector de limeños frente a la gestión Villarán que los funcionarios de la Municipalidad Metropolitana de Lima deben advertir que no solo se debe a un tema de campañas mediáticas. Se conjugan allí desde personas que tenían predilección por el estilo Castañeda de hacer obra, pasando por aquellos que tienen descontentos con aspectos puntuales de la gestión, así como por personas que, en todo su derecho, tienen una animadversión per se hacia cualquier político que se encuentre a la izquierda de Torquemada.

Pero también los amigos a favor de la revocatoria deberán considerar que sus impulsores no son precisamente candidatos a Premio Nobel de la Paz. Y que no han sido suficientemente transparentes en intenciones políticas, personajes (que les costaba decir que Castañeda estaba detrás, fácil hasta conseguían las firmas más rápido) y financiamiento. Más aún, cuando en los últimos meses se han plegado a ellos los dirigentes de los sectores que se niegan a cualquier tipo de cambio en la ciudad. Y ello hace que mucha gente también los rechace.  Allí los amigos regidores del PPC deberían diferenciarse de estos petarderos, haciendo una labor de oposición seria y responsable, sin dejar de criticar, pero afinando un estilo que debe ser menos achorado por momentos. El espectáculo vergonzoso de ayer en la sesión de Consejo Metropolitano no debe volver a repetirse.

De otro lado, quienes están en contra de la revocatoria no son una tira de socialistas dispuestos a convertir a Lima en Moscú pre 1991. Líderes del PPC como Raúl Castro, Luis Bedoya Reyes y Lourdes Flores Nano se han manifestado en contra de la misma. De modo similar lo ha hecho Perú Posible en forma institucional. Y periodistas que en muchas cosas no coinciden se han manifestado en contra de la misma.

Ello implica, por cierto, que en el sector pro Villarán se den cuenta de tres cosas: a) que varios periodistas estén en contra de la revocatoria no les quita el legítimo derecho a criticar, preguntar y fustigar a los funcionarios de la MML por cosas que hagan mal; b) que el respaldo de personalidades no los exime de hacer política en serio tanto para gestionar la ciudad como para atenuar los efectos de la revocatoria (ver Bustamante, Vergara, Sheput y Meléndez) y c) deben estar menos a la defensiva, no toda crítica implica mala leche o una campaña en su contra.  Y, por Alá, dejen de ser tan obsesivos sobre si los medios de comunicación los apoyan o no. Van a tener gente a favor y en contra, pues las unanimidades en temas como estos son imposibles.

Dicho esto, debo señalar que me encuentro en contra de la revocatoria por dos razones centrales. La primera, es que la institución como tal, por los efectos arriba señalados, debe ser repensada, tanto sobre su propia permanencia en el ordenamiento jurídico peruano, como, de quedarse, en los requisitos que se requieren para la misma. Y la segunda, porque considero que la gestión Villarán no es el desastre pintado por sus más acérrimos críticos. Creo que la misma tiene aspectos positivos y negativos que, en balance, no ameritan una revocatoria de gestión, sino que la misma deba culminar su mandato y, en caso decidan presentarse a la reelección, ahí si dar un voto de confianza o de desaprobación a la tarea emprendida.

En lo demás, creemos que la gestión Villarán, lo que menos requiere son porristas, sino gente que sepa diferenciar lo positivo de su labor de aquello que debe corregir. Esta es su prueba de fuego. De ella y de su equipo depende como afrontarla adecuadamente, por el bien de la ciudad.

ACTUALIZACIÓN (02:40 PM): El amigo ocraM ha escrito un post más o menos en la línea de lo antes dicho (resaltando, aún más, los temas de costos, inestabilidad – con data dura y fechas -, los intereses de los revocadores – que querían bajarse a Villarán desde el primer día – y, claro está, cómo los amigos pro Susana ven todo en términos de bueno y malo). Recomiendo leer todo el post pero aquí solo cito los dos últimos párrafos, que son una buena coda a lo expresado hoy:

Hay que decir que, en esto, Susana ha tenido una actitud mucho más saludable que la de sus partidarios y fans. Pero la revocatoria hace que las (recontra) merecidas críticas a la gestión de Susana caigan en saco roto. Lo bueno es que a lo largo de los casi dos años de gestión han demostrado que no se hacen problemas a la hora de corregir rumbos (lo que se ha reflejado en las encuestas).

Pasados el shock y el caos del combo Parada/Revocatoria, es el momento que Villarán y su gente afronten lo que se viene con la cabeza fría. No solo por ellos, no solo por la ciudad, sino por lo que representan: una gestión honesta y democrática. A la que los ciudadanos, periodistas incluidos, seguiremos cuestionando, que eso también es honesto y democrático.

ACTUALIZACIÓN 2 (04:00 PM): En el JNE están apurados y ya convocaron a las consultas para la revocatoria de autoridades. En Lima será el 17 de marzo y en el resto del país el 7 de julio. Los más suspicaces aluden a una animadversión de parte del Jurado, pero hay un dato a tener en cuenta para la celeridad: Hugo Sivina, presidente del Jurado – y blanco de las críticas en estas semanas – termina su periodo en la quincena de noviembre. Esto explica también la celeridad.

(Foto: El Comercio).

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REVOCATORIA Y LA PARADA: CONVERSAS CON PALACIOS E INFANTE

Para cerrar esta semana marcada por la mirada puesta en la Municipalidad Metropolitana de Lima, tuvimos dos entrevistas ayer en Pasando Revista que apuntaron a los dos temas en los que anda inmersa la ciudad.

Para comenzar, estuvo vía telefónica la periodista y abogada Rosa María Palacios, quien conversó con nosotros sobre las implicancias políticas y legales del proceso de revocatoria contra el consejo municipal limeño, así como sobre la oposición a Susana Villarán de parte de algunos partidos políticos. Como coda, hablamos de la negativa de Alberto Fujimori a firmar su pedido de indulto.

Posteriormente, conversamos con el sociólogo Juan Infante, columnista de Diario 16 y quien ha estudiado y trabajado en torno a los fenómenos de las PYMEs y los mercados. El diálogo se centró en las acciones que deberían tomar las autoridades (MML, Municipalidad de La Victoria, gobierno central) para recuperar el entorno que circundaba a La Parada, los retos que tiene el nuevo Mercado Mayorista de Santa Anita y un tema complementario, pero no menos importante: los mercados minoristas en la ciudad.

A continuación el video con el programa de ayer:

(Foto extraída de aquí)

¿PROBLEMAS EN EL GREMIO MINERO?

En las últimas semanas, han surgido varias especulaciones y versiones sobre la formación de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos, un gremio de empresas petroleras que vienen haciendo labores de exploración y explotación en el país.

De un lado, en Correo informaron que esto suponía una ruptura definitiva con la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (la supuesta razón era que “no querían mezclarse con empresas mineras con conflictos sociales”). De otro lado, Fernando Cáceres, columnista de Diario 16, señaló que varias de las empresas que formaban la SPH si tenían conflictos sociales y que esperaba que no se tratara de un gremio de futuros socios de Petroperú, cuya nueva forma de hacer negocios viene siendo criticada desde los sectores más liberales.

Luego de recoger varias versiones en estos días, Desde el Tercer Piso puede descartar que, por ahora, la formación de la SPH suponga una escisión del viejo gremio minero y energético (de hecho, el representante de una de las empresas que forman el nuevo gremio lo ha descartado), pero sí es cierto que los empresarios petroleros no se sienten del todo cómodos con la SNMPE.

¿Motivos? De acuerdo a los diálogos que hemos sostenido en estas semanas con distintos actores, los empresarios petroleros sienten que, frente a los problemas sociales y a la cantidad de requisitos burocráticos solicitados para todos los permisos que deben conseguir para poder explorar y explotar el recurso, la SNMPE no es todo lo efectiva que ellos quisieran, debido a que el gremio se mueve con mucho más cautela, debido a la cantidad de negocios que hay tanto con el Estado como entre las propias empresas y, además, se ha perdido cierto peso de vocería en estas materias.

Algunos problemas, sobre todo en el último punto, han sido reconocidos hoy por Ricardo Briceño, en la entrevista hecha por Rosa María Palacios para La República. Ver en particular la última pregunta de la charla:

-En el tema gremial, usted ha sido el presidente de un gremio muy importante, de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía, y de la Confiep. A veces, no se ve a los gremios donde tienen que estar. A veces, sus mensajes no llegan con claridad a la población. ¿Hay una autocrítica ahí?

Sí, las dos. (Risas) Sí, creo que hablamos en difícil. Creo que los gremios no hemos aprendido a dirigirnos a un público que entienda en palabras simples lo que queremos decir y a veces eso nos ha traído problemas de incomprensión de parte de la población en general. Pero por otro lado también, y esto en términos generales, no es el caso de Sociedad de Minería, creo que los empresarios hemos actuado –como le decía anteriormente también– con los gobiernos y  no con el Estado. Es decir, yo creo que los gremios empresariales tienen y deben ser instituciones que agrupan a los empresarios bajo objetivos –defensa del libre mercado, de la democracia, con responsabilidad social, con principios éticos, etc.– dentro de un plan de desarrollo de largo plazo. Y eso, de manera institucional, independientemente de quienes sean sus dirigentes. Y esta política tiene que ser construida en concordancia, y abiertamente, y por encima de los gobiernos, con las instituciones del Estado peruano. No solo relacionarse con las autoridades del gobierno de turno. Creo que esa es una tarea pendiente de ambos. El Estado, a abrir las puertas a un diálogo y a una discusión institucional con los gremios empresariales, los gremios a relacionarlos con las instituciones en políticas que conduzcan al desarrollo del país que es lo mismo que estamos buscando.

Tanto los problemas que han existido en los últimos años, como la propia crisis de crecimiento de la SNMPE debería llevar a una reingienería dentro de uno de los gremios empresariales que, a despecho de la línea ascendente del sector durante la última década, han tenido serios problemas para vincularse con el resto del país. Briceño plantea algunas cuestiones que deberían plantearse entre los empresarios mineros y, en general, en las agrupaciones empresariales del país, cuya modernización institucional es imprescindible. Y para ello no requieren de un spot de Oblitas.

(Foto: Perú en Conflicto)

LA PARADA: 7 REFLEXIONES AL DIA SIGUIENTE

Luego de los acontecimientos de ayer en La Parada, me surgen siete breves reflexiones:

1. Sin duda, la Municipalidad Metropolitana de Lima demostró jugarse por el orden en una de las zonas más complejas y complicadas de la ciudad. Ayer se notó un operativo mucho mejor planificado y, fuera de lo que algunos esperaron, la autoridad no retrocedió en lo que era una misión clave: que Santa Anita fuera el único Mercado Mayorista de la ciudad. También en ello, hay que decirlo, fueron importantes los mensajes políticos enviados desde el Poder Ejecutivo. Así como se criticó lo del jueves, hay que reconocer los méritos de ayer.

2. Gran mérito de lo ocurrido ayer tiene que ver con una actuación policial bastante efectiva. La Policía, cuando es bien conducida en operativos, realiza importantes trabajos, que van desde el desalojo de un mercado de Santa Anita invadido hasta la captura de Abimael Guzmán. Es cierto, no todos los policías son honestos y otros no cumplen bien su labor, pero hay que reconocer a quienes sí lo hacen. Hay que decir también que durante todo el día viernes existió un fuerte trabajo de inteligencia policial en la zona.

3. Dicho esto, hay que mencionar dos cuestiones que hacen que la sensación no sea la de un triunfalismo exacerbado. La primera de ellas, sin duda, la pérdida de vidas humanas, por más que algunos de los fallecidos entre el jueves y ayer sean personas cuya existencia de antecedentes policiales o penales no los hacen candidatos a monjas de la caridad. La segunda, es que aún las autoridades municipales y policiales nos deben una explicación sobre las fallas del operativo del jueves, las cuales esperamos en los siguientes días.

4. Ahora viene una tarea también complicada para la MML: poner en marcha un Mercado Mayorista con todas las garantías. Labor que comenzó ayer con el ingreso de los camiones a Santa Anita. Si ayer la revindicación era la recuperación del principio de autoridad, la de mañana es la eficiencia en la administración de un lugar en el que se abastecen a los demás mercados de la ciudad. Ello también implica un cambio cultural en los comerciantes que irán finalmente a la zona, pues dejarán la informalidad para pasar a un sistema en el que pagarán impuestos y dejarán los fajos de billetes por la bancarización.

5. Lo antes señalado también implica otras cuestiones conexas: señalar al público en general que Santa Anita es un mercado mayorista y que, por tanto, los productos deberán ser adquiridos en los minoristas; ir hacia la reconversión laboral de los estibadores; comenzar la mejora de una zona que durante décadas fue tierra de nadie (y allí el alcalde de La Victoria no puede ponerse de perfil) e ir por un siguiente objetivo a mediano plazo: el cierre de Tacora, el principal mercado de productos robados de la ciudad.

6. Desde la MML deben reconocer que lo de ayer les da cierto respiro. Sin embargo, tendrán que tener en cuenta que lo que viene será difícil. No solo porque probablemente tengan que enfrentar una revocatoria (aunque aún está pendiente una resolución del Jurado Nacional de Elecciones) en la que hay varios políticos pretendiendo ganarse algo, sino también porque están pisando callos e intereses fuertes. Ello requiere un despliegue político fuerte y mayor del que han tenido hasta ahora. La determinación es importante, pero también se requiere cancha política.

7. Finalmente, lo ocurrido en La Parada también nos debe llevar a la reflexión sobre cuánto los limeños hemos tolerado en demasía la informalidad como cultura y modo de vida, en todos los sectores y estratos sociales. No se trata solo de un problema económico, sino también de convivencia básica.

UNA PARADA EN LA PARADA

Lima enfrenta en estos años los problemas de un crecimiento desordenado y sin frenos. Si bien Alberto Andrade – quizás el mejor alcalde que tuvo la ciudad en los últimos 30 años – hizo significativos avances en el ordenamiento del Centro Histórico y en diversas obras, la ciudad ha carecido, en términos generales, de autoridades que se compren pleitos fuertes frente a los problemas más agudos de una ciudad de 8 millones de habitantes.

Uno de ellos es el tema de la existencia de un mercado mayorista con todas las garantías de seguridad ciudadana, alimentaria y de salubridad que requiere Lima.  Desde el desalojo del Mercado Mayorista de Santa Anita en 2007, se ha buscado el traslado de La Parada hacia el nuevo emplazamiento, más amplio, con mejores condiciones y, claro, con un comercio formal.

Resulta cierto que los problemas con el traslado de La Parada tienen su punto de partida en comerciantes mayoristas acostumbrados a un modus vivendi informal, sin frenos y en el que no quieren perder ganancias exentas de impuestos y con locales subarrendados (a mayores precios que el arrendamiento regular de los puestos). Y en ello surgen los rumores de “venta a los chilenos del terreno” (curioso, lo mismo se dice para el transporte público y las nuevas concesiones que entregará la Municipalidad de Lima) y la oposición intransigente al traslado, a menos que Santa Anita se adecue a las mismas condiciones de trabajo que hoy tienen.  Con alguna dirigente de pasado fujimorista de por medio, por cierto, y algunos congresistas que han querido hacer su agosto en esta materia.

Pero, como ha señalado Juan Infante en dos recientes columnas en Diario 16 (ver aquí y aquí), hay otros problemas que circundan al conocido mercado: usuarios que van a hacer “su diario” a un mercado mayorista por los precios bajos, comerciantes minoristas que serían afectados por el traslado de la mayor atracción comercial de la zona, estibadores y otros personajes del mundo de La Parada que perderán su medio de vida (y cuya reconversión laboral es necesaria) y un entorno urbano cercano (como San Cosme) que requiere una recuperación a gritos, tanto de la delincuencia que azota el lugar (con o sin protestas como las de ayer), como de enfermedades como la tuberculosis (el cerro San Cosme es el mayor foco infeccioso de esta enfermedad en el Perú).

Es en ese contexto que se produce el intento de rodear La Parada con muros de cemento, como iniciativa de la Municipalidad Metropolitana de Lima, con apoyo de la Policía Nacional. La idea era ahogar comercialmente al mercado para forzar el traslado a Santa Anita, en vista que un desalojo – como se comprobó ayer – hubiera tenido un costo humano bastante alto. Ello en medio de críticas de uno y otro lado a la MML sobre cual sería la decisión final sobre el mercado y si había que intervenir a la bruta.

Todos sabemos lo que ocurrió ayer: el lumpenaje desbordó cualquier previsión de seguridad y policial, hay dos fallecidos (todo indica que son dos personas con antecedentes policiales) y decenas de policías y civiles heridos. La alcaldesa Villarán ha asumido hoy temprano su responsabilidad política sobre la materia y, en medio del clima generado por la revocatoria al Consejo Metropolitano, las opiniones coinciden en relación con la necesidad de liquidar el tema de La Parada con un operativo bien realizado y se respalda a la MML en sus esfuerzos, pero difieren en cuanto a la responsabilidad que le cabe a la actual gestión sobre la materia.

No nos encontramos entre los mayores cheerleaders de la gestión Villarán. Reconocemos el esfuerzo que vienen emprendiendo en el tema de la reforma del transporte – donde se nota un norte claro -, en materia cultural se ven avances en términos generales, comienzan a verse obras concretas (otras se inaugurarán el próximo año) y, luego de cierta incertidumbre, parecen comenzar a tener claras las ideas en torno al tema Santa Anita – La Parada. Y también reconocemos la honestidad de esta gestión, a diferencia de sus antecesores. Pero también consideramos que no han trabajado en construir alianzas políticas más allá de la Confluencia, que hay ajustes que realizar en algunos equipos de la MML en forma urgente y que, si bien han mejorado en algo el enfoque comunicacional, aún subsisten problemas en la transmisión de lo que vienen haciendo, más aún cuando deben tener en cuenta que el más mínimo error será aprovechado por sus enemigos. Y el costo de un primer año irregular les ha pasado factura.

Dicho esto, creemos que hay una situación que debe enfrentarse en forma coordinada y clara. Si la gestión Villarán sigue jugándose por enfrentar problemas fuertes en la ciudad, como el transporte y La Parada, va a tener el respaldo de la ciudadanía en dichas tareas, independientemente de las simpatías o antipatías que pueda generar la alcaldesa.

Pero requieren tener claridad de acción, coordinación clara con la Policía (y de paso, a ver si en la VII Región Policial dan mayores garantías a sus policías para hacer un mejor trabajo) y no vacilar en la brega. Esto no se soluciona a lo Rambo, pero si con la legalidad y la autoridad en la mano. La alcaldesa tiene la oportunidad de demostrarle a la ciudad que se la jugará a fondo en estas materias. Depende de ella y de su equipo el éxito de esta tarea. Lima lo requiere.

MAS SOBRE EL TEMA:

Una sugerencia del amigo Fabber a la MML: Una gran multa a todo camionero que vaya a La Parada

POLITICAS CULTURALES EN TIEMPOS DE HUMALA

Cuando hace un par de años se creó el Ministerio de Cultura, expresamos nuestras dudas ante la formación del nuevo organismo. El nuevo sector creado era una sumatoria de oficinas antes que la plasmación de una visión de política pública sobre la cultura en el país y, en el Congreso de la República, se terminaron negociando contenidos del nuevo ente.

Así se mezclaron los medios de comunicación del Estado, la conservación del patrimonio histórico, industrias culturales, el manejo de los fondos de fomento a actividades culturales (como el cine), una exoneración tributaria sobre mecenazgo y la consulta previa a las comunidades nativas sobre proyectos de inversión.

En plena segunda vuelta electoral, señalamos que ninguna de las dos agrupaciones que pasó a la segunda vuelta electoral tenía claridad para enfrentar estos retos. Así lo indicamos en una columna escrita para Diario 16 en abril de 2011:

Desde el fujimorismo, no existe una sola línea sobre cultura en su famélico plan de gobierno. Digamos, esto es perfectamente congruente con un líder que se jactaba de no leer ni de admirar a ningún personaje histórico. Lo único que se conoció del fujimorismo en este campo fue el controvertido proyecto de Ley de Cine impulsado por Carlos Raffo y que fue felizmente observado por el Poder Ejecutivo, por sus errores de concepción.

¿Y en el nacionalismo? La parte introductoria de su controvertido plan de gobierno apunta a lugares comunes como la “preservación” cultural frente a la globalización. Y cuando aterrizan en medidas, las mismas son aisladas, sin articular una política cultural que resuelva los problemas arriba señalados.

El año y medio de gestión de Ollanta Humala ha confirmado esos temores. Desde Tandem, un grupo de gestores culturales, hacían una evaluación de la gestión de la primera ministra de Cultura de este gobierno, Susana Baca, en los siguientes términos:

En el discurso de asunción de mando, el Presidente mencionó ocho veces la palabra “cultura” pero sin hacer propuestas ni formular metas concretas sobre el sector. Situación similar sucedió con el ex Primer Ministro Salomón Lerner en la presentación del Gabinete ante el Congreso, donde salvo por una alusión aislada, la cultura no fue considerada un tema prioritario dentro de la nueva agenda del Poder Ejecutivo. Por su parte, la ex Ministra Susana Baca demostró no tener un conocimiento claro de las problemáticas del sector, tampoco una articulación con el mismo y menos aún, un discurso que posicione a la cultura como agente central en la construcción de ciudadanía y en la generación de pensamiento crítico.

En parte, todo ello explica los limitados alcances que el Ministerio ha tenido en estos meses, las infructuosas gestiones para conseguir más presupuesto para el 2012, la promoción de un conjunto de actividades que no responden a una planificación anual y la ausencia de una orientación clara hacia la cual deben dirigirse la mayoría de acciones del Ministerio.

¿Cuál es la situación con su reemplazante, Luis Peirano? De acuerdo con un reportaje de Marco Sifuentes publicado este domingo por La República, el ministro tiene que lidiar con un conjunto de temas heredados del Frankenstein que es su ministerio. En particular, cuestiones salariales, competencias de los entes que integran el sector, regímenes laborales diferenciados y disputas en torno a temas como el cine, ahogado en las polémicas sobre los concursos anuales. Esta semana, la serie de denuncias cruzadas en torno a este último punto provocaron la salida de Christian Wiener, Director de Industrias Culturales y Artes del MINCUL. (Un resumen de la versión de Wiener aparece en La Primera).

En medio de todo, Peirano aparece como un ministro querido por varios de sus trabajadores, pero que tiene que lidiar con un monstruo burocrático que le ha caído cual presente griego, sin posibilidad (¿o vocación?) mayor de reforma. Así, la cultura sigue apareciendo como un tema de relleno en los mensajes presidenciales o solo exhibida desde el Estado cuando hay que inaugurar el buen Teatro Nacional en San Borja o cuando se presentan nuestras manifestaciones culturales a los visitantes extranjeros.

A estos asuntos, propios del sector, se han sumado otros, como los problemas con censuras (o intentos de ellas) en exposiciones artísticas – una de ellas, patrocinada por el Ministerio de Justicia – y, desde ayer, varias versiones sobre una posible salida de La Casa de la Literatura Peruana de su local en la ex estación de Desamparados para, en teoría, la PCM ocupe dichas instalaciones (sin que el Presidente del Consejo de Ministros afirme o niegue dicha versión).

¿Por qué traer a colación este tema? No solo por la importancia de esta materia para un país como el Perú, sino porque creo que refleja el desorden en el que viene trabajando, en varias áreas, el gobierno de Ollanta Humala. Y ello no se soluciona desde el canal de YouTube de Nadine.

(Foto de Luis Peirano: La República)

HISTORIAS DE DOS CENSURADORES

El último domingo comentamos en este blog la historia de dos muestras artísticas a las que la censura ha tocado. De un lado, una muestra de la artista Cristina Planas expuesta en la sala de exhibiciones de la Municipalidad de Miraflores estuvo bajo la amenaza del retiro a partir del pedido de un grupo católico radical. Mientras que en Villa El Salvador, una exposición callejera sobre varios hechos de violencia ocurridos en el país hace 20 años terminó en el retiro de algunas de las piezas gráficas de la misma.

Hoy tenemos más elementos para comentar sobre ambos casos, en particular, sobre los censores.

LA FALTA DE MEMORIA EN LA CMAN

Ante la denuncia hecha por la curadora de la muestra “20 años de la historia en el Perú, Karen Bernedo, sobre la censura a la referida exposición, el secretario ejecutivo de la CMAN (la institución que, en teoría, está encargada de las políticas de reparaciones en nuestro país), Adolfo Chávarri, emitió un comunicado cuyos argumentos centrales han sido resumidos por Diario 16:

“Luego de la inauguración de la muestra, el Minjus recibió comentarios negativos sobre algunos de los materiales presentados, por lo que, con el objeto de evaluar si algunos de los documentos eran ofensivos o lesivos a la dignidad de personas o colectivos (…) solicitamos retirar un material relacionado al terrorista Abimael Guzmán”, dice textualmente el documento oficial.

Lo inexplicable es que la muestra es un proyecto de Karen Bernedo y otros artistas en homenaje a las víctimas de la brutalidad del terrorismo, y fue expuesta a iniciativa de la propia Secretaría Ejecutiva de la Comisión Multisectorial de Alto Nivel (CMAN) del Minjus, quienes tuvieron conocimiento previo de las obras que Bernedo había planificado exponer, según ella misma contó a diario16.

Precisamente, la carta iba firmada por el secretario ejecutivo de la CMAN, Adolfo Chávarri, quien comunicó a Bernedo, de manera informal y al día siguiente de la censura, que podía reponer las obras. Chávarri confirma en el documento que se ordenó retirar las obras en cuestión recién tras la presentación de la muestra, inaugurada por el viceministro de Justicia José Ávila, a raíz de“comentarios negativos” que habían recibido.

La curadora de la exposición resumió las contradicciones de la misiva, enviada al director de Diario 16, Juan Carlos Tafur:

Consultada sobre este documento, Karen Bernedo señala: “En la carta hay varias inexactitudes. Primero, que ellos sí conocían el contenido de la muestra antes de la inauguración. En segundo lugar, es ridículo que se lleven obras de gran formato para “revisarlas”, y luego me informen de manera informal –el último domingo en la mañana, por teléfono- que puedo reponerlas. Ellos no son dueños del material, no se lo pueden llevar así nomás, deben consultarlo, y yo debo consultarlo con los creadores. Es un tema de propiedad intelectual que debe respetarse”.

Aunque en un inicio los afectados solo sospecharon que tras el veto de la muestra podría existir una “presión política”, esta fue corroborada ayer por el propio secretario ejecutivo de la Comisión Multisectorial de  Alto Nivel (CMAN), Adolfo Chávarri quien, además de haber censurado la muestra,  acompañó a la excongresista durante su visita a la muestra el último viernes.

“Durante la inauguración la señora Martha Moyano estuvo un poco fastidiada con algunas cosas que a ella no le parecían agradables y luego tuvimos una conversación con ella y le explicamos cuál era el objetivo. Estaba con ella el hijo de María Elena Moyano quien participa en el proyecto”, refirió el funcionario del Minjus.

En su intento por explicar el aún injustificable retiro de 12 imágenes de la muestra, Adolfo Chávarri contó que tras la queja de Martha Moyano recibió, coincidentemente, una llamada “anónima” a su despacho donde se quejaban también de la exposición. Según dijo, para evitar problemas decidió revisar el contenido de las imágenes.

Al respecto, uno de los artistas afectados, Mauricio Delgado, refirió que si bien la muestra busca rendir homenaje a María Elena Moyano, las víctimas de Tarata, y recuerda la captura de Abimael Guzmán, no se puede dejar de lado que durante esa época el gobierno de Fujimori solo buscó “protagonismo político”.

“Creo que lo que le ha molestado a la señora (Martha Moyano) son específicamente dos piezas: una de ellas es mi muestra y la otra es de Jesús Cossío. En mi imagen narro cómo el fujimorismo trató de hacer propaganda política con la captura de Abimael Guzmán. Siempre han pintado a Fujimori como el salvador cuando no es así y eso es lo que expresé a través de mi arte y ello no debería ser censurado”, cuestionó el artista.

En efecto, este es el cartel elaborado por Delgado y no falta en un ápice a la verdad. Incluso consigna a sus fuentes en la parte inferior derecha.

Y sobre el hecho que tanto molesta a la señora Moyano, ¿es cierto que el fujimorismo buscó, antes que derrotar definitivamente a Sendero Luminoso, aprovechar la captura de Guzmán con fines políticos? Es clarísimo, sino, no existiría SL-VRAE con las dimensiones que hoy conocemos, ni se habría usado a esta gente para un supuesto “acuerdo de paz” con miras al referendum para aprobar la Constitución de 1993, ni se les hubiera mandado tortas de cumpleaños a la cúpula senderista.

Pero el papelón mayor lo ha cumplido Chávarri. La muestra pretendía ser un homenaje a las víctimas del periodo de violencia en Lima, en uno de los lugares más afectados por la misma, como fue Villa El Salvador. Al retirar las imágenes, Chávarri no solo ofendió a los artistas afectados, sino también a quienes, legítimamente, recuerdan hechos dolorosos en el país con miras a que esto no vuelva a pasar. Y justamente, el trabajo de la CMAN tiene que ver con ello. Luego de este bochornoso incidente, este señor debería presentar su renuncia ante el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

ULTRAMONTANOS AL ATAQUE

Si bien la exposición de Cristina Planas permanecerá hasta mañana, tal cual ha sido lo pactado con la Municipalidad de Miraflores, lo cierto es que este hecho ha permitido conocer más a la agrupación radical católica Tradición y Acción por un Perú Mayor.

En estos días se han publicado artículos que dan a conocer como la ideología de estas personas puede estar aún más a la derecha que el Opus Dei o el Sodalitium (de hecho, su fundador rechazó al fascismo, no por ser antidemocrático, sino porque era antiaristocrático) o como siguen pensando en los tiempos de las Brujas de Salem. Comenta Pedro Salinas:

A ver si me entienden. Un tal Robert Ritchie, representante del ultraconservador movimiento católico Tradición, Familia y Propiedad (TFP), quien vive en Spring Grove, Pennsylvania, acaba de escribir en su blog (americaneedsfatima.blogspot.com) algo que roza lo lisérgico.

Y les aseguro que he intentado no reírme al leerlo, porque lo ha escrito en serio, pero fue simplemente imposible. Créanme que traté, pero no pude evitarlo. Es más. Me ahorro mis comentarios para que juzguen ustedes. Ritchie, pariente espiritual de la turbamulta católica que quiso impedir la exhibición de la artista Cristina Planas en la sala Miró Quesada de Miraflores, escribió:

“Más de 7 mil terremotos en los últimos 30 días, así como 66 volcanes que están en estos momentos en erupción en todo el mundo (…) (se explican) sobre todo cuando se tiene en cuenta el creciente número de ataques directos y blasfemia en la persona de Jesús y de María, y en la fe católica (…) La blasfemia está pasando ahora mismo en una Galería en Lima, Perú, donde la muestra Así Sea de la escultora Cristina Planas está en exhibición”.

Tradición, Familia y Propiedad es el nombre con el que, en el extranjero, se conoce a Tradición y Acción por un Perú Mayor. Pero no es la única ingerencia que este grupo de personas ha querido tener en la vida social y política peruana.

De hecho, hace un año, el periodista de La República Óscar Miranda registró algunas de las desternillantes críticas que esta agrupación ultramontana hizo a la Pontificia Universidad Católica del Perú (disclaimer, de la que soy parte, pero opino a título personal). Aquí lo registrado por Miranda:

Hace unos días, Tradición y Acción publicó en su web un larguísimo artículo en el que, después de darle la razón a Cipriani en el conflicto legal, la emprende contra el Programa de Estudios de Género, ”a cargo de profesores como Rocío Villanueva, ligada a grupos feministas radicales y (…) que hacen parte de la agenda neomarxista demoledora de la familia”. También condena que, en el 2006, se invitara a dictar una conferencia al Dalai Lama, líder universal de la paz, a quien los miembros de Tradición y Acción consideran jefe de una “secta” que practica el canibalismo y ofrece sacrificios humanos a sus “demonios protectores”.

Lo que raya con lo inverosímil es que Tradición y Acción ataca a las autoridades de la PUCP porque en la biblioteca del campus figuran obras de la literatura universal como El nombre de la rosa o las novelas de José Saramago, además de ejemplares de El código Da Vinci. Se queja de que en el Centro Cultural se exhiban filmes como La pianista (basada en la novela de la Premio Nobel Elfriede Jelinek), se monten obras teatrales como las de Bertolt Brecht y se acojan exposiciones como las de Andy Warhol.

¿Exagera el periodista? Para nada, revisen la propia página del grupo de marras y verán que lo reseñado corresponde a lo que aparece en el reportaje arriba citado.

Pero Tradición y Acción por un Perú Mayor no dejó de pronunciarse sobre las elecciones presidenciales del año pasado. En plena campaña por la segunda vuelta electoral, Ollanta Humala era casi descrito como el anticristo. Algunos párrafos del artículo “Votar contra el marxismo, un deber de conciencia”:

Importa, pues, alertar a la ciudadanía sobre el hecho crucial de esta elección: el socialo-comunismo intenta de nuevo apoderarse del Perú. Pero el programa de Gana Perú 2011, a pesar de ser tan socialista como lo fue el del PN de 2006, ha sufrido una “cirugía plástica” a fin de aparecer con rasgos moralizadores y conservadores; y además recibió numerosos “implantes” de centristas ingenuos.

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Y la insinuada adhesión al “modelo Lula” tampoco es muy tranquilizadora: dicho personaje fomentó las invasiones ilegales de propiedades agrarias (¡casi 1000 por año!), diseñó un “Plan Nacional de Derechos Humanos” que favorece la demolición de la familia y la propiedad y se alineó internacionalmente con potencias y fuerzas terroristas.

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Mientras tanto, por la retaguardia de la desprevenida sociedad peruana penetra insidiosamente la revolución sexual neomarxista. El plan de gobierno de Gana Perú propugna la legalización del aborto (7.3.2.c, p. 182) y abre la puerta al “matrimonio” homosexual (id.). El propio candidato y varios de sus voceros y congresistas electos plantean diversas iniciativas en ese sentido. Y en esto son acompañados por parlamentarios electos de otros partidos, que juegan en esa materia el triste papel de “compañeros de ruta” del marxismo.

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El fin inmediato de ese show lascivo era ejercer presión publicitaria para imponer la “unión civil” de personas del mismo sexo. Pero esa es apenas una etapa de un plan a largo plazo: después del aborto y la homosexualidad, vendrán la “liberación sexual” de los niños, la legalización de la pederastía, del incesto, de la zoofilia y sabe Dios qué otras monstruosidades…

Como pueden ver, este es el pensamiento de quienes quisieran que, en el Perú, todos nos alinearamos bajo un pensamiento ultramontano, en el que las libertades, finalmente, serían las mayores víctimas en nombre de la “tradición”.

(Foto de portada de post: Diario 16)

(Imagen Un Día en la Memoria: Mauricio Delgado)