REFLEXIONES PERIODISTICAS

Mañana es el Día del Periodista en el Perú. Y más allá de las fiestas que medios – y también empresas (y, ojo, algunos políticos, esto ya merecería un capítulo aparte y una llamada de atención) – organizan para agasajar al gremio, resulta necesaria una reflexión sobre algunos puntos de la profesión sobre los que es necesario insistir.

POLICIALES: Luego de los casos Rosario Ponce y Ruth Talía Sayas, resulta necesario que los medios de comunicación en pleno realicen una reflexión sobre el tratamiento de casos policiales. La presentación de “nuevas pruebas” que no resultan ser tales, la criminalización de víctimas (Sayas) y acusados sin pruebas (Ponce) en base a estereotipos sobre su vida privada, el tiempo que se dedican a estos temas en detrimento de otros y la tentación de creerse miembros de la DINICRI o del Poder Judicial por parte de algunos colegas son puntos en los que deberían estar pensando en todas las redacciones.

COLUMNISTAS: Desde hace 10 años se han convertido en el ingrediente de aderezo de todos los diarios peruanos. No hay medio que no los tenga y la plantilla de plumas es un plus más que jala al lector. Pero en estos años que se han visto varias salidas de columnistas por cuestiones que no agradan a los dueños o directores de los medios, la sugerencia va para estos últimos: cuando contratan a alguien para hacer opinión, saben perfectamente la línea que tiene (de hecho, para eso los llaman). Y salvo que alguien se dedique a la difamación sistemática o haga apología de cualquiera de los delitos contemplados en el Código Penal, las columnas no deberían ser tocadas o censuradas.

ECONOMIA: Hay medios que han sabido distinguirse muy bien por la presentación de información económica de calidad. En mi caso, los referentes peruanos en esta materia están en la sección Economía y Negocios de El Comercio y Semana Económica. En ambos medios no solo se presenta la información en forma didáctica, se trata de ir más allá de indicadores que pocos entienden y se tienen primicias sobre negocios o movidas empresariales.  ¿Qué falta en este rubro en general? Más investigación sobre casos de corrupción que involucren a empresas y, por supuesto, depurar a aquellos columnistas que a su vez asesoran a empresas o gremios empresariales (o por lo menos, que estos últimos hagan el disclaimer de rigor).

REGIONES Y CONFLICTOS SOCIALES: En los medios nacionales, el sesgo sigue siendo bastante limeño. Frente a conflictos sociales que ocurren fuera de Lima y ante noticias que involucran a la política regional (o local fuera de Lima) lo importante, antes de opinar, es escuchar a todas las partes en conflictos. Ello nos librará del estereotipo o la satanización en la que generalmente caemos en este tipo de casos. Y por supuesto, procurar entender las motivaciones de todos los involucrados. En la medida de lo posible, dejemos la opinión para el editorial o para las columnas.

DEPORTES: Tomados como los patitos feos de la profesión, pueden dejar tranquilamente la especulación que siempre rodea al mercado de pases (que cubre más del 50% de algunos medios deportivos) para hacer una cobertura en profundidad que vaya más allá de este tipo de noticias. Caso peruano: el suplemento DT de El Comercio, por encima del promedio de  sus pares. ¿Que se requiere enfatizar? Más notas sobre la situación de los deportes distintos al fútbol e investigaciones sobre posibles casos de corrupción en el deporte, tema poco tocado en general en América Latina.

DERECHOS HUMANOS: Un tema que pocas veces se toca y, cuando se toca, muchas veces se hace en pro de la satanización y sin dar datos exactos (ver las últimas columnas de Salomón Lerner Febres al respecto). Se trata de un tema en el que se requiere mayor empatía con las víctimas, buscar entender las circunstancias del hecho y, sobre todo, continuar con las investigaciones. Los trabajos de la CVR o el libro de Ricardo Uceda son buenas fuentes y requieren que la labor en esta materia continue profundizando sus hallazgos. Un caso de buena cobertura es el que, durante este año, el propio Uceda ha hecho desde INFOS sobre el caso Chavín de Huántar.

LA RELACION CON LA ACADEMIA: Hay tópicos que son profundizados desde las universidades, think tanks o centros de investigaciones que pueden servir de base para noticias o como fuente para los periodistas. Casos típicos en el Perú están en las investigaciones hechas por Claudia Bielich sobre el transporte público en Lima o la más reciente de Barrantes, Cuenca y Morel sobre el desarrollo regional en Arequipa y Cajamarca, ambas del IEP. Ello requiere tanto la predisposición de los periodistas para ir un paso más allá en estos temas, como de los investigadores en presentar sus datos en forma amigable para quienes hacen prensa. Ver más en un ensayo académico de Uceda al respecto.

THE NEWSROOM: Gran serie escrita por Aaron Sorkin para HBO que nos devuelve a tópicos básicos de la profesión y que debería ser vista en redacciones y facultades de comunicaciones. Contrastación de la información antes de que salga al aire, el rol de los productores y editores, la necesidad de poner la noticia política como eje del medio aunque incomode, las relaciones entre medio – anunciantes – políticos, la sociedad del espectáculo y el tratamiento de temas complicados (medio ambiente, seguridad nacional, espionaje entre y a periodistas) son algunos de los temas que pueden repensarse a partir de lo visto en una serie que, para Perú, terminará su primera temporada la próxima semana. De visión imprescindible.

MAS SOBRE EL TEMA:

Augusto Álvarez Rodrich: La verdad y el periodismo

(Foto: Jeff Daniels como Will McAvoy, el protagonista de The Newsroom. Fuente: emol.cl)

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FUJIMORI PIDE INDULTO

Esta mañana, Keiko Fujimori anunció que su padre pedirá el indulto humanitario. Gracias a @gerardolipe, tenemos el video del anuncio:

Desde el Tercer Piso conoció que la familia Fujimori en pleno se encontraba anoche en la Clinica San Felipe, deliberando sobre este tema. Llegaron desde Japón tanto Hiro y Sachi, los hijos del expresidente que no residen en el Perú y que no están involucrados en política. Finalmente, en consejo de familia, Alberto Fujimori pidió a sus hijos que aceptaran esta decisión, cuestión aceptada ahora ya por Keiko, la más reticente con la posibilidad de esta solicitud.

¿Posibles motivos? Además de la visión de los hijos de Fujimori sobre la condición médica de su padre, deben como variables los temas de la posible apertura de un nuevo juicio en Perú por el caso Diarios Chicha y, claro está, el revés sufrido con la anulación de la sentencia dictada por Villa Stein. Todo ello era el cierre de una estrategia legal que implicaba limpiar judicialmente los crímenes de Fujimori.

Vamos primero al plano legal. El Tribunal Constitucional ha indicado, en la sentencia del caso Crousillat, que el indulto es susceptible de control jurisdiccional sobre su constitucionalidad, por lo que la decisión de Ollanta Humala deberá ser bien pensada y motivada, pues finalmente, lo que haga, es factible de ser revisado judicialmente.

En similar punto, hay que decir que también es posible recurrir al sistema interamericano de derechos humanos. Si es que esta medida es otorgada con dudas reales sobre la real salud de Fujimori, los familiares de las víctimas en los casos Barrios Altos y La Cantuta tienen expedita la vía para que se vea este tema en la Corte Interamericana de Derechos Humanos como parte de la supervisión del cumplimiento de las sentencias expedidas en ambos casos. Ello implica la posibilidad que el indulto pueda ser controlado también en sede supranacional, por la vinculación del beneficiado con violaciones a los derechos humanos.

Así las cosas, tanto en lo legal como en lo estrictamente médico, dado que Fujimori no es un paciente terminal, no sería un candidato apto para el indulto humanitario. Tendría que existir una justificación médica independiente lo suficientemente contundente como para forzar esta figura. Es allí donde se juega el partido jurídico.

Pero, obviamente, la decisión también tiene una arista política.  Una variable, esgrimida por Rosa María Palacios, es que el indulto pueda implicar la posibilidad que la familia Fujimori salga de la política para siempre, con lo que el partido quedaría liquidado de facto. Ello también tendría un efecto en la fanaticada fujimorista, mucha de la cual espera que la libertad de Fujimori sea, en realidad, la posibilidad certera de su retorno a Palacio de Gobierno en tono revindicatorio.

Otra variable son los votos en el Congreso. Muchos especulan con que un grupo fujimorista agradecido apoyaría todas las políticas de Humala, que es una posibilidad de real politik. Sin embargo, con el indulto otorgado, el fujimorismo podría votar solo, ya que su agenda de único punto sería saldada.

Otra cuestión a calibrar es la reacción en la calle. Las personas que están en contra de la posibilidad del indulto – a diferencia del fujimorismo – sí tienen posibilidades de movilización en la calle pues es un tema bastante sensible. Y ello incluye no solo a votantes de segunda vuelta de Ollanta Humala, sino también a muchos de quienes votaron en primera vuelta por él. De allí que este sea otro punto examinado por el gobierno, más aún, con huelgas de largo aliento en todo el país.

Por estos motivos, la decisión es quizás la más compleja que deba tomar Ollanta Humala en su presidencia. Desde aquí, modestamente, esperamos que privilegie la verdad de los hechos antes que un cálculo político. Los ojos del país están sobre él.

EL FACTOR FUJIMORI

Esta ha sido una semana en la que Alberto Fujimori ha estado en la noticia.

Ayer, César San Martín anunció que la Corte Suprema de Justicia anuló la sentencia de segunda instancia sobre el caso Colina, luego de la resolución expedida el lunes por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en la que se daba un plazo al Estado peruano para que solucione los problemas ocasionados por el fallo dictado por la sala presidida por Javier Villa Stein, quien hasta el final defendió una sentencia francamente cuestionable desde el punto de vista jurídico. Con ello, deberá dictarse una nueva sentencia de segunda instancia, respetando las garantías del debido proceso a los miembros del destacamento Colina.

El segundo tema que ha flotado en el ambiente es el de la posibilidad de indultar a Fujimori por razones humanitarias, cuestión que surge en la política peruana cada cierto tiempo. Cabe, en primer lugar, hacer las precisiones legales de rigor:

Fujimori tiene cerradas las puertas del indulto regular por dos causas. La primera, es que la sentencia que lo condenó por violaciones a los derechos humanos indicó que los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta se consideran como de lesa humanidad. Esta calificación, de acuerdo a todo lo que se ha avanzado en jurisprudencia y doctrina internacional, implica que no se puede amnistiar ni indultar a las personas procesadas o sentenciadas por este tipo de conductas.

La segunda causa tiene que ver con la legislación vigente sobre el delito de secuestro. Durante el periodo parlamentario 2006 – 2011 se aprobó una norma que elimina la posibilidad de indultar a quienes sean condenados por este delito. Como sabemos, Fujimori también fue condenado como autor mediato de las privaciones ilegales de la libertad del empresario Samuel Dyer y del periodista Gustavo Gorriti.

Estos dos candados legales dejan a Fujimori solo una opción: la del indulto por razones humanitarias. Y para su otorgamiento, tiene que acreditarse fehacientemente una enfermedad terminal en estado avanzado. Y a ello sumemos que, de acuerdo con la sentencia del Tribunal Constitucional en el caso Crousillat, el juez constitucional puede controlarlo, por lo que requiere un mínimo de motivación al momento de su concesión.

Si en algún momento Fujimori se encuentra con una enfermedad terminal en fase final, el Presidente de la República tiene la potestad – no la obligación, dado que el indulto no es un derecho – de otorgar este beneficio. Es en ese momento en el que se reabrirá el debate sobre el otorgamiento del mismo, antes no cabe hacerlo.

Añado aquí, que el indulto no puede otorgarse de oficio, como lo ha dicho por calles y plazas César Nakazaki. Eminentes juristas han sido claros y directos en que la familia o el propio reo es quien debe presentar su solicitud por mesa de partes del Ministerio de Justicia (y no de la PCM, como algún desprevenido fan fujimorista intentó hace unos meses con la venia de Kenji y ahora pretende volver a intentarlo).

Esto en cuanto a lo jurídico. En lo político, varias de las implicancias han sido descritas por Mirko Lauer en su columna de hoy. Algunos párrafos pertinentes:

Los hijos de Alberto Fujimori se declaran ofendidos por el comentario de Ollanta Humala sobre el indulto al ex presidente. Humala ha dicho que los Fujimori desean indulto mas no lo quieren pedir, y atribuye el hecho a un posible cálculo político. Pero ofendida y todo, parece que la familia no va a hacer la solicitud de indulto.

¿Cuál podría ser el origen de ese cálculo político? Tal vez que el indulto, a diferencia de la amnistía, supone el perdón de la pena, pero no del delito causante de la sentencia. La idea sería que los Fujimori prefieren a un Alberto Fujimori preso antes que aceptar el delito que lo llevó a la cárcel.

(…)

Pero no descartemos móviles políticos más profundos. Un Alberto Fujimori suelto en plaza y mejorado (nada restablece más que ser excarcelado) podría modificar mucho la topografía del fujimorismo. Las opciones van desde un opacamiento de la candidata Keiko Fujimori hasta una candidatura presidencial del propio indultado.

(…)

Quizás Alberto Fujimori fue un rehén del entendimiento Apra-fujimorismo. Quizás un Fujimori en la calle se hubiera dedicado a su propia campaña presidencial, complicando con ello los proyectos de García. En esto la situación de Humala en el 2012 no es tan diferente, y a ello hay que sumarle que ahora el fujimorismo es oposición.

Los elementos descritos por Lauer y otros que manejamos en DTP nos señalan lo siguiente:

1. Hay una división en el fujimorismo que va más allá del indulto, pero que también lo incluye: Es más o menos conocido en círculos políticos que hay dos posiciones en el grupo fujimorista. El sector más duro, encabezado por Kenji, quiere que Fujimori salga ya, en la mira de una revindicación de todo el legado del padre, incluyendo los aspectos más controvertidos como el golpe de Estado del 5 de abril. Mientras que Keiko y Yoshiyama buscan lavarle la cara al fujimorismo, convertirlo en una estructura más orgánica y, paradójicamente, “desfujimorizarlo”. Las tensiones dentro de la agrupación son notorias e incluyen al propio exautócrata.  Resulta sintomático que la reedición de las memorias de AFF sea hecha por Kenji y tenga en la portada un cuadro pintado por el propio Alberto en pleno mensaje de la disolución del Congreso.  Por eso es que vemos a Kenji tratando de pechar al gobierno y a Keiko más cauta con el tema.

2. En el gobierno no hay aún ánimos de indultar a Fujimori: Más allá de las especulaciones, no hay nada concreto sobre la materia. El mensaje de Humala de esta semana fue, antes que una apertura de puerta a esa posibilidad, una muestra de cansancio ante el cubileteo político del tema. De hecho, en Palacio son absolutamente conscientes de que Fujimori les sirve – en tanto esté bien de salud – más adentro de la prisión que fuera. Las condiciones carcelarias son, para cualquier gobierno, un arma de negociación con un partido de único punto de agenda (y que cada día se queda más encerrado en ese punto).  De todas maneras, llegado el momento y tomada una decisión favorable en esta materia, la medida supondrá un costo político fuerte, sea para Humala o para el gobierno que la tome (ver la columna de Claudia Cisneros al respecto).

3. El caso Villa Stein es un freno para las intenciones fujimoristas: El indulto no solo es susceptible de ser controlado por el Tribunal Constitucional. Si es que esta medida es otorgada con dudas reales sobre la real salud de Fujimori, los familiares de las víctimas en los casos Barrios Altos y La Cantuta tienen expedita la vía para que se vea este tema en la Corte Interamericana de Derechos Humanos como parte de la supervisión del cumplimiento de las sentencias expedidas en ambos casos. Ello implica la posibilidad que el indulto pueda ser controlado también en sede supranacional, por la vinculación del beneficiado con violaciones a los derechos humanos.

4. Fujimori seguirá siendo un factor de perturbación en la política peruana: De un lado, para este gobierno y probablemente para el siguiente, este tema será puesto una y otra vez en la agenda, generando el ruido político visto esta semana, sobre todo si es que desde la DIROES no se definen finalmente a presentar formalmente una solicitud. Pero también perturba al fujimorismo, ya que enfatiza la brecha entre quienes desean una revindicación total del activo y pasivo del expresidente y quienes prefieren algo más aggiornado y menos focalizado en una figura tan controvertida. Y ello ocurrirá también cuando el expresidente fallezca, al disputarse la posibilidad de que sea enterrado con honores de Estado, cuestión que fuera negada en Chile a un personaje como Pinochet, quien ni siquiera fue sentenciado por los crímenes que cometió y ordenó.

De allí que, de cuando en cuando, volvamos a discusiones como ésta.

ACTUALIZACION (11:20 AM): Alberto Fujimori pedirá el indulto humanitario. Así lo anunció Keiko Fujimori hace unos minutos con el apoyo de todos sus hermanos. Ampliaremos con otro post durante el día.

POR QUE NO LO APLAUDEN

Con acierto, tanto Pedro Ortiz Bisso en El Comercio como Augusto Alvarez Rodrich en La República notan en estos días que en Palacio de Gobierno el clima está entre la soberbia y el desconcierto. El mareo con el poder llegó a Ollanta Humala y lo hemos visto, en los últimos días, disparando declaraciones contra medio mundo (Congreso, Poder Judicial, Ministerio Público, “opinólogos” y hasta con el fujimorismo), dando muestras de aislamiento como de arrogancia.

¿Qué está pasando en Palacio? Un síndrome muy común con los Presidentes en nuestro país: creer que están haciendo la mejor Presidencia de la historia del Perú, considerar que los problemas son inflados o provocados por otras personas (Alan García llevó a la sofisticación este tema con sus artículos sobre “el Perro del Hortelano”) y que deberían tener más aprobación en las encuestas de opinión pública. Las últimas que han salido lo ubican entre 30% y 45%. Sobre esta última parte del fenómeno comenta Alfredo Torres:

Mi impresión es que Ollanta Humala andará la mayor parte del tiempo en el rango de 30-45%. Cuando un gobernante tiene una popularidad moderada y una condición minoritaria en el Congreso requiere formar consensos y construir alianzas para sacar sus proyectos adelante, todo lo cual requiere talento político y empatía social. García derrochaba talento pero a veces lo traicionaba la soberbia. Humala está todavía en proceso de formación política pero tiene la ventaja de ser percibido como alguien más cercano al pueblo.

El problema con Humala es que no está haciendo un trabajo político a conciencia. De hecho, está peléandose con medio mundo y hasta ahora no logra articular buenas relaciones con presidentes regionales, su propia bancada e incluso tiene una relación más compleja con los empresarios de lo que a primera vista parece. Y, por el contrario, mira estas cifras con demasiada preocupación y se pregunta, ¿por qué no me aplauden?

En las encuestas, sobre todo en las de Apoyo y GFK (que generalmente tomamos aquí como referencia seria), hay una pregunta que resulta clave examinar: las razones por las cuales el Presidente de la República es desaprobado en su gestión. Sobre esta base, tomamos aquellas más votadas para ensayar una explicación a la carencia de popularidad presidencial.

INCUMPLIMIENTO DE PROMESAS

Esta es una respuesta en la que encajan diversos tipos de grupos. De un lado, aquellos que esperaban un Humala más radical. Cuando le pregunté a un conocido que vive fuera de Lima sobre este punto me respondió “nadie en provincia se creía la hoja de ruta, todos presumimos que era una estrategia lavacara para la gran transformación, y terminó en lo de ahora”. En las mismas está el sector de izquierda que ahora se ha alejado más nítidamente del nacionalismo.

De otro lado, están quienes quieren una mayor velocidad en la implementación de los programas sociales, así como mejores políticas en materia de seguridad ciudadana. Recuérdese que estos fueron dos de los puntos más enfatizados por Humala durante su campaña electoral en los sectores populares.

INSEGURIDAD CIUDADANA

Comenta Ortiz Bisso:

La verdad de esta desabrida milanesa es que en los casi 15 meses que lleva en el poder, el humalismo ha hecho poco por devolver la tranquilidad a las calles. Según el observatorio Lima Cómo Vamos, entre el 2010 y el 2011 el número de asaltos a transeúntes en la capital creció en 5665 casos. El panorama no es menos desalentador en otras ciudades, en particular en el norte del país.

Cuatro ministros del Interior y dos directores de la policía es el triste record de este gobierno que aún es incapaz de poner en marcha una estrategia clara que permita a los peruanos volver a transitar por las calles sin miedo.

PRECIOS DE LOS ALIMENTOS

Para muchos este no debería ser un problema que afecte la popularidad de Humala, debido a que el gobierno no interviene con mecanismos de control de precios en la economía (y no debería, remember Alan I). Pero es un tema que afecta al bolsillo de todos y donde se espera, desde la percepción de los ciudadanos, que “el gobierno haga algo”. ¿Por qué? Una explicación la da Alfredo Torres en su libro sobre opinión pública:

“Con el tiempo la mayor parte de la opinión pública nacional se ha ido inclinando por una economía mixta. La posición liberal, según la cual el Estado debe intervenir lo menos posible, cuenta con el respaldo de una de cada cinco personas. La posición socialista tradicional, según la cual el Estado debe controlar el conjunto de la economía nacional, la comparte la cuarta parte de la población. Entre ambos extremos, la ciudadanía prefiere una posición intermedia, donde el Estado intervenga pero solo lo necesario, dejando espacio para que la economía de mercado se desarrolle” (Opinión Pública en el Perú: 1921-2021, Lima, Aguilar, 2010, pp. 142-143).

Un tema especialmente sensible es el de los precios. Si bien dos de cada tres peruanos considera que los precios deben ser determinados por el mercado y el tercio restante, que deben ser determinados por las autoridades, cuando se pregunta específicamente por ciertos bienes y ciertos servicios básicos, la confianza en el juego de la oferta y la demanda disminuye radicalmente. Esto ocurre tanto en mercados monopólicos o de pocos competidores (como el agua, la electricidad y la telefonía), como en mercados más competitivos (como la gasolina, el transporte y la banca), donde los consumidores se sienten igualmente desprotegidos. En todos los casos mencionados, la mayoría de la opinión pública se inclina porque los precios sean regulados o supervisados por el Estado” (p. 144)

CORRUPCION

Aquí le cobran la factura a Humala tres fenómenos distintos: a) no haber zanjado a tiempo con dos escándalos graves (Alexis y Chehade) dio en la opinión pública la impresión de lenidad frente a los casos de corrupción ocurridos en su entorno cercano, b) las acciones para combatir a la corrupción aún se ven como muy aisladas (la Procuraduría Anticorrupción es efectiva en sus acciones, pero se ve solitaria) y c) muchas personas, antes que en los grandes escándalos, esperan que se solucionen los casos de corrupción que los afectan directamente (cobros indebidos en trámites burocráticos, la coima del policía o del secretario de juzgado, por solo mencionar algunos ejemplos).

Hay factores, como vemos, que no dependen del desempeño presidencial. Pero otros que sí, sobre todo de la gestión del gobierno en su conjunto. Y es allí donde se nota la diferencia entre un gobierno que espera el aplauso inmediato y aquellos donde hay un estadista latente. Humala, hasta ahora, está en el primer grupo, junto con la mayoría de sus predecesores. Y eso no es lo que muchos peruanos esperaban de él.

(Foto: La República)

DIEZ CONSEJOS PARA MIS AMIGOS DE IZQUIERDA

Este fin de semana, fue presentado oficialmente Fuerza Ciudadana, un frente amplio de grupos de izquierda cuya mira es integrar a cuatro agrupaciones previamente existentes pero sin inscripción (Ciudadanos por el Cambio, Fuerza Social, Partido Socialista y el PC Unidad), que podría aliarse con Tierra y Libertad, el MAS impulsado por Gregorio Santos y Patria Roja con miras a las elecciones de 2016.

Desde este espacio creemos que un espacio de izquierda es necesario en este país. Pero, luego de varios intentos frustrados, me parece válida esta interrogante de Martín Tanaka:

¿Cómo evitar repetir la historia que empieza con la declaración de buenos propósitos y la propuesta de construir la unidad sobre la base de un programa, sigue con debates y desacuerdos, desencadena una división en medio de acusaciones testempladas y termina con la postulación improvisada de diferentes grupos, algunos trepándose a carros ajenos, y otros presentando candidaturas sin ninguna opción?

Quizás por ello es que, desde una pequeña tribuna como esta y a partir de diálogos con gente de izquierda durante los últimos años, me tomo la libertad de darles una decena de consejos para aquellos que, desde el flanco zurdo, insisten en hacer política.

1. LAS CONSTITUCIONES NO REFUNDAN PAISES: Desde Gregorio Santos hasta Javier Diez Canseco, existe en cierto sector de la izquierda la tentación de señalar que sólo un cambio de la actual Constitución podrá sacarnos del actual descontento con “el modelo económico”. Creo que aquí hay un exceso de ingenuidad. Como a muchos, por su origen, la Constitución de 1993 nos genera cierta urticaria. Pero creo que los promotores de refundaciones constitucionales confunden lo que es un programa de gobierno con reglas básicas de convivencia. Además, deben tener en cuenta que no es un tema muy popular – o siquiera conocido – para la ciudadanía. Si quieren insistir en ese camino, lo mejor son reformas puntuales en temas bastante específicos.

2. DEJEN DE DEBATIR SOBRE EL FRACASO DE IZQUIERDA UNIDA: Entiendo que por cuestiones generacionales, muchos de los militantes de izquierda que están entre los 60 y 80 años le siguen dando vueltas al consabido ¿por qué perdimos nuestra única oportunidad de ser gobierno por nosotros mismos? El problema es que ese debate tiene ya 23 años y, peor aún, se ha adherido a él mucha de la sub 40 zurda y no con fines académicos. En la derecha hace rato que pasaron la página del fracaso de Libertad – aunque este país necesita a gritos un partido liberal en serio – ni vemos a los amigos del PPC lamentarse todos los días de las constantes derrotas de Lourdes. Y la pregunta de rigor: ¿sirve para la actual izquierda seguirse preguntando por estos fracasos?

3. CAMPAÑAS PROFESIONALES: ¿Quieren ganar elecciones? Hagan marketing electoral. Carlos León explica este punto mejor que yo:

En la izquierda discutimos en serio marketing recién después de Favre (A.F./D.F.). El manejo de la campaña de Humala hubiera sido un drama sin él. No solo basta con diagnosticar qué se necesita, sino saber cómo implementarlo. Nosotros estamos quizá llenos de diagnósticos, y nada más. Tenemos la eterna discusión del guardián de la eterna llama: si es conveniente dejar algunos puntos programáticos por ganar una elección. Que el gobierno no es el poder, que las elecciones no son todo, que nunca se debió abandonar el primer plan. Ya la discusión llega a ser circular: no doctrina versus marketing, sino ideología versus ideología. Además, el pueblo –las masas- tendrían un chip que las llevaría naturalmente a una candidatura de izquierda si es que estas llevan el programa justo y correcto. Uno más avezados todavía discuten la política versus la técnica como si fueran antitéticas. Otros más creativos ni discuten eso: buscan al sujeto político, resignifican la política, escarban al “pueblo” en jerga Laclau.Allí está el poder, alienado.

4. NO LE TEMAN AL MERCADO: Sugerencia de Roberto Bustamante, en un texto de hace un par de años:

En tercer lugar, reconocer el enorme esfuerzo de muchas personas en este país por participar en el mercado. Quizá esto se vea feo porque, por lo general, la izquierda para algunos debería ser antimercado. Esto es un error. Los mercados, esto es el intercambio, el comercio, la economía basada en las necesidades y en la oferta, han existido mucho antes del capitalismo y es difícil, quién sabe imposible, que desaparezca. Sin embargo, la apuesta aquí es por una sociedad que tenga reglas claras y más bien por un estado que redistribuya o permita redistribuir el gasto. Democracia, bien común y mercado.

5. TRABAJO DE BASE: Si Humala se bajó a la izquierda del camino no es tanto por su infeliz fraseyo no tengo tiempo para detenerme y estar haciendo de maestro de escuela para estar explicándoles cómo es esto “, sino porque se percató que los zurdos que tenía en el carro tenían más contacto con sus vecinos que con dirigentes de diverso tipo que eran quienes estaban a la cabeza de los conflictos sociales. Amigos de izquierda, hacer trabajo de base no es su chamba de ong ni tampoco convencer a los ya convencidos. Implica hablar para los indecisos, para los sin partido o sin simpatía política (que son la mayoría). Si quieren que Fuerza Ciudadana sea algo más que un mero tractor electoral que ni siquiera tiene gente para empujarlo, deben ensuciarse los zapatos. Como los apristas o, sin ir muy lejos, como la gente de Patria Roja.

6. FORGET CUBA: Esta va sobre todo para la sub 40 zurda. Yo se, a todos les vacila Silvio y Pablo y en público defienden “los avances en salud y educación” de Cuba. Pero en privado terminan admitiendo que un modelo como el cubano, cada día más precario, es inviable en el Perú. Aprendan de su admirada tía Susana, quien desde hace varios años ha zanjado cualquier simpatía con un gobierno abiertamente dictatorial. Además, ¿no que eran “ni calco ni copia sino creación heroica”?

7. NO SE SUBAN A COMBI AJENA: ¿Ya aprendieron la lección de 1990? ¿Ya aprendieron la de 2011? A ver, para prevenirlos de nuevo, lean la entrevista que le hizo Rosa María Palacios a Gregorio Santos el último domingo. ¿No les recuerda mucho a Humala en sus imprecisiones programáticas, sus silencios y sus ambigüedades? Advertidos están.

8. MENOS MACHISMO: En la larga charla que tuve hace algunas semanas con Rolando Breña, él aceptó que uno de los grandes defectos que había tenido la izquierda peruana era su machismo. Las muestras no solo están en las 4 mujeres (entre aproximadamente 30 entrevistas) que fueron consultadas para el libro de Alberto Adrianzén sobre la izquierda ochentera (Mocha García Naranjo, Rosa Mavila, Isabel Coral y Susana Villarán), sino también en el poco debate que le dan a temas como derechos sexuales y reproductivos más allá de las ongs dedicadas a este tema. Recuerden su no reacción cuando Humala salió rosario en mano con Cipriani hablando de una familia tradicional. Pues eso.

9. APRENDAN A SONREIR: Creo que la única líder de izquierda a la que no he visto con rostro adusto es a la alcaldesa de Lima. Pero el resto de la izquierda, incluyendo los más jóvenes, no sonríe, no se alegra, es demasiado seria a tal punto que no la tomas en serio justo por eso. No se puede ser “guardián de la moral” todo el tiempo y menos aún pensar que la ética es solo patrimonio zurdo. Consejo de pata, dejen de llamarle “acto cultural” a lo que debe ser la coda celebratoria (o el tono juvenil) de sus reuniones. Aprendan de la gente del PS, que pone su local para conciertos rockeros.

10. DEJEN DE LADO EL WISHFUL THINKING: Los dejo con una reflexión que hacía Rodrigo Barrenechea, a partir de los artículos entusiastas con el supuesto surgimiento de una izquierda verde:

La realidad, sin embargo, suele ser más compleja que nuestros deseos y llega tarde o temprano para pasarnos por encima. Le sucedió en los ochentas a quienes veían un germen revolucionario en los obreros sindicalizados y le sucedió en los noventas a quienes veían una nueva cultura democrática en las organizaciones de sobrevivencia. Mientras que una parte importante de los primeros optó por la salida individual de la informalidad, muchas de las segundas pasaron a formar parte de las bases del fujimorismo.

Buena suerte.

(Foto: La República)

CORTE INTERAMERICANA COME VILLA STEIN

No me sorprende ver a Javier Villa Stein hablar de “soberanía vulnerada” ante la reciente resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el cumplimiento de la sentencia expedida en 2001 en el caso Barrios Altos. No solo habla para el público fujimorista que respaldó su fallo, sino también para la propia Corte Suprema de Justicia. En su razonamiento, JVS intenta voltear una clara derrota jurídica apelando al espíritu de cuerpo de sus pares, a partir del concepto amplio de independencia que prima en el PJ. El problema para él es que ya César San Martín dijo que acatará el fallo.

Tampoco me asombró escuchar a Rafael Rey esta mañana despotricar contra la Corte. En su concepto, toda aquella sentencia que involucre a militares, así sean sujetos despreciables como los del destacamento Colina (repudiados por buena parte del propio Ejército), es una afrenta para el país. Claro, para él también el tema de la soberanía en temas de derechos humanos es sagrado, pero no lo es tanto cuando hablamos de la apertura de las fronteras comerciales. He aquí una muestra del conservadurismo de algunos que intentan pasar por liberales, pero que en el fondo son tremendos conservadores.

No es novedad que buena parte de los simpatizantes fujimoristas en las redes sociales estén haciendo pataleta por la resolución. Y que ahora aplaudan a Hugo Chávez por haberse salido de la competencia contenciosa de la Corte, como pretendieron hacerlo con una leguleyada en 1999. En el fondo, fujimoristas y chavistas están subidos en el mismo tren.

Tampoco me resulta extraño que, en su lógica, la Ministra de Justicia pretenda revindicar lo ocurrido como una victoria. Es cierto, la Corte Interamericana ha señalado que, en principio, es el Estado peruano quien debe resolver el tema. Pero le ha puesto un plazo máximo – 20 de enero de 2013 – y se ha reservado el derecho de pronunciarse sobre si la sentencia en sí misma constituye una vulneración de los derechos fundamentales de los familiares de las víctimas del caso Barrios Altos. Si el Estado no hace nada en estos meses, simple y llanamente, nos tendremos que comer un papelón más en San José.

El problema fundamental es que ninguno de estos actores entiende la lógica del sistema interamericano. Tan igual como nos sujetamos a las reglas de un tratado comercial, cuando firmamos un tratado de derechos humanos aceptamos un conjunto de estándares internacionales sobre nuestros derechos fundamentales, a los que el Estado se compromete a proteger. Y ello implica una redefinición del concepto de soberanía. De allí que esgrimir esta noción para rajar de una sentencia que a estos actores no les gusta o decir que se obtuvo una victoria cuando, en el fondo, nos están diciendo que “o cumples hasta enero o yo diré que la sentencia queda sin efectos”, implica desconocer que hay un compromiso estatal respecto a los derechos de todos nosotros. Y que sí, nos están dando un llamado de atención por un incumplimiento grosero.

En lo demás, creo que la resolución argumenta bastante bien las razones por las cuales la sentencia dictada por la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia incumple lo establecido por la Corte Interamericana respecto a la obligación de investigar y sancionar estos hechos. Y también es sintomático que los detractores de la Corte IDH no apelen a argumentos jurídicos para rebatirlos, sino que vayan por las rutas arriba mencionadas.

Ciertamente la lucha contra el terrorismo no se hace en Disneylandia y hay oficiales de las Fuerzas Armadas y Policiales que cumplieron adecuadamente con su deber, pero aquellos que se salieron del marco constitucional deben ser sancionados. Eso le hace mayor bien al país y a las propias instituciones castrenses que discursos vacíos de defensa que, en el fondo, ponen a los militares como escudo para no afrontar las responsabilidades que los civiles tampoco supieron manejar. Y esa es una lección que hace años debimos aprender.

PS: Gran meme de @pocovicio

FEMINICIDIOS, VERDADES Y MEDIOS

Debo confesar que una de las pocas secciones que me salteo de los periódicos es la parte “policial”. Normalmente no le presto atención porque la forma como la mayoría de medios tocan este tipo de casos es, como lo escribí hace algún tiempo, un homenaje a Saúl Faúndez, el sensacionalista director de policiales de El Clamor, creado por Alberto Fuguet. Y creo que muchas personas de mi entorno cercano optan por lo mismo. Quizás nuestro único acercamiento sea cuando, gentilmente, un taxista nos ofrece un ejemplar del diario de 50 céntimos que ha comprado y allí nos acercamos a una realidad que, en muchos casos, sentimos como lejana.

Sin embargo, muchos de los casos que aparecen como noticias “policiales” esconden problemas mayores, como lo menciona en su columna de hoy Rosa María Palacios:

No es que el género policial no sea honorable. Piezas del mejor periodismo mundial pueden contradecir cualquier opinión peyorativa. Es sólo que el policial peruano se tiñe de discriminación machista cuando la víctima es una mujer. Es ella, después de muerta, la que tiene que dar explicaciones de su conducta sexual y familiar. Si éstas no son lo suficientemente “puras” es al victimario al que se le reduce responsabilidad,  se le achican los espacios de repudio  y se justifica su acto como fruto del arrebato causado y hasta manipulado por ella. Lamentablemente esa misma conducta se reproduce en nuestro sistema judicial.

Esta visión machista que se tiene sobre los asesinatos contra mujeres (traducido en la frase “algo habrá hecho, pues”) esconde un esquema de poder. Y que puede convivir con otros móviles posibles (por algo el Derecho Penal contempla el concurso de delitos, es decir, que puedan concurrir varios hechos delictivos en un mismo acto o cadena de actos). Roberto Bustamante apunta bien en esta línea:

Hasta el mes de abril del 2012 se habían registrado en el Perú doce asesinatos donde el victimario (casi siempre la pareja) era un hombre que asesina a su pareja porque mejor es ser homicida que “cachudo”, con el honor mancillado, expuesto a sus pares como poco hombre. De allí el ensañamiento o “lección moral” a la víctima. En otros casos, también puede darse el caso que se de un feminicidio en un contexto de robo, porque simplemente al ladrón le pareció que la víctima se merecía una tortura o violación previa. Nuevamente, el feminicidio es un ejercicio de poder, que se viene dando de manera sistemática más allá del móvil y que se revela en la propia estructura o pasos del crimen.

Pero, a pesar de la evidencia, muchos y muchas se muestran renuentes a aceptar que el feminicidio existe. Se le llama muchas veces “crimen pasional”, como una suerte de atenuante, como si los celos naturalmente desembocaran en la tortura y el asesinato posterior. La otra posición es frivolizar el feminicidio señalando que a veces es la mujer la que mata al hombre. Es cierto que se dan asesinatos de todo tipo, pero nunca se han dado de manera sistemática ni contando con el aval de la policía y los jueces para los que el ensañamiento es siempre secundario. “No es feminicidio, sino homicidio agravado”, y se encarpeta el secuestro y la tortura.

De allí que el problema central se encuentre en los operadores de justicia y los encargados de investigar. Policía, Ministerio Público y Poder Judicial, en términos institucionales, comparten un esquema mental en el que los crímenes en los que las víctimas son mujeres son medidos con otra vara. Digamos, es lo mismo que pasa cuando se califica en distinto grado la vida sexual de hombres y mujeres, o sus méritos laborales. Pero con un agravante: aquí la víctima es nuevamente vejada, incluso después de fallecida o de haber sufrido una violación. Verónica Ferrari señala:

Una práctica avalada por un sistema político heterosexual que oprime a las mujeres y las mantiene en espacios de sumisión abiertos a todas las potencialidades de violencia, que las condena a vivir subsumidas bajo un orden social machista, misógino y patriarcal que construye, produce y mantiene relaciones de género desiguales que nos perjudican y destruyen.

Esta es la razón por la que hemos insistido en este espacio en tratar este tema. Porque lo ocurrido este fin de semana vuelve a poner sobre el tablero la forma como las instituciones del sistema de justicia procesan estos casos. Como bien lo han recordado en otras oportunidades personas como Palacios y Bustamante, que en muchas cosas están en orillas distintas, en el Perú los crímenes sexuales cometidos en el contexto del periodo de violencia que vivió el país entre 1980 y 2000 gozan de la mayor impunidad. Solo 2 casos avanzan con cierta celeridad y no hay hasta el momento una sentencia que sancione a los responsables de estos actos vejatorios. Y creemos que, además de todos los factores que complejizan el procesamiento de violaciones a los derechos humanos en el Perú, la falta de una óptica de género en nuestras autoridades es la que paraliza este tipo de procesos.

Por ello es que la discusión sobre los medios, aunque importante, aparece como secundaria frente a un problema que es aún mayor. Pero no evado la misma y solo anoto tres pinceladas. La primera, independientemente del conductor del programa “El Valor de la Verdad” y de las simpatías y antipatías que pueda causar en muchos, el formato del espacio tiene una característica que es, a la vez, su jale y su ruina: el jugar al filo del reglamento con las emociones (y sobre todo, el morbo) del publico, cuestión que podía ser algo más controlada con personajes conocidos pero que, con invitados famosos o no, era igualmente compleja (más aún, con las acusaciones, por investigar, que se hacen desde la competencia sobre la posibilidad de que el programa haya sido arreglado). Lo dice alguien que ha visto varias emisiones del programa.

Y creo que allí cabe una reflexión tanto a los televidentes que nos dejamos llevar por este gancho, como al conductor del mismo (y, por supuesto, a los anunciantes). Es cierto, Beto Ortiz no es responsable penal en este tema, pero creo que ponerse a la defensiva en este caso hace poco por la credibilidad que recuperó en los últimos dos años por sus entrevistas.

El segundo es el tema de la autorregulación. Coincido con Fernando Vivas en que lo mejor es que cada medio sea el encargado de regular su información, pero que cuando estos mecanismos fallan, deben intervenir los mecanismos creados para las sanciones éticas o administrativas, como el Tribunal de Ética de la Sociedad de Radio y Televisión como Concortv. Por ello es necesario potenciar estas instancias (¿un defensor del lector o del televidente?), tanto desde el público como desde los propios medios, ante la tentación que puede tener un sector de ciudadanos y sobre todo) políticos de crear algún tipo de control mayor sobre los medios de comunicación, que siempre entraña sus peligros. Hay algunas reflexiones sobre estos mecanismos de autorregulación que deberían revisarse para un debate a conciencia.

Finalmente, vuelvo al tema con el que inicié este post: el tratamiento de los casos policiales en los medios de comunicación. Debe recordarse que los medios no son los encargados de procesar criminales, a pesar que pueden hacer aportes fundamentales para esclarecer algunos hechos. Y también debe recordarse el respeto al duelo de las víctimas, quienes muchas veces acuden a los medios para obtener la justicia que el sistema no les permite. Más aún, cuando la víctima de un crimen tiene sexo femenino.