LA CAIDA DE LUGO

Ayer el Presidente de Paraguay, Fernando Lugo, fue destituido luego de un juicio político bastante rápido. Su vicepresidente, Federico Franco, asumió el mando y señaló que cumpliría estrictamente con terminar el periodo para el que fue elegido su predecesor, a quien le faltaban 9 meses para cumplir con su mandato constitucional.

En América Latina, la mayor parte de presidentes, con matices sobre el reconocimiento del nuevo gobierno, han condenado lo ocurrido, mientras que en Lima, el presidente Humala dijo que lo ocurrido ayer “era un revés al desarrollo democrático de la región”.

Para entender con mayor precisión lo ocurrido, es necesario ver las dos aristas centrales del hecho.

La primera de ellas es la jurídica. La Constitución Política de Paraguay permite la realización del juicio político del Presidente de la República por “por mal desempeño de sus funciones”, una cláusula bastante abierta y que se asemeja bastante a la “incapacidad moral permanente” que constituye una causal de vacancia en el Perú.

Por ello, creemos que puede aplicarse a esta disposición constitucional paraguaya lo que dijimos hace un par de años con relación a la referida posibilidad de vacancia presidencial en el Perú:

Desde el punto de vista legal y constitucional, las causales de vacancia presidencial deben interpretarse de la manera más restrictiva. El término “vacancia por incapacidad moral” es bastante difuso, por lo que se debe dar la interpretación más restringida posible y no forzar la figura. Más aún, esta casual debería ser reemplazada por el término propuesto en el Proyecto de Reforma Constitucional: “conducta incompatible con la dignidad del cargo”, que si bien sigue siendo difusa y presta a interpretaciones, es más precisa para la intención que se tiene con esta figura.

Pero sea cual fuere su denominación, la vacancia sólo deberá emplearse si existen causas que involucren directamente al Presidente en una conducta realmente grave.

De hecho, lo abierto de esta cláusula ya ha generado dos juicios políticos en Paraguay al amparo de la Constitución de 1992. Como indica El Comercio, mediante esta fórmula se logró la salida del presidente Raúl Cubas, luego que indultara al general golpista Lino Oviedo, mientras que no tuvo éxito para forzar la salida de su sucesor, Luis Gonzáles Macchi, acusado de hechos de corrupción.

A la larga, la destitución presidencial termina dependiendo de si se cuenta con los dos tercios para lograr, tanto la aprobación del juicio político en la Cámara de Diputados, como una votación similar entre los Senadores para obtener la salida del cargo del funcionario cuestionado.

¿Cuál fue la acusación contra Lugo? Según se puede apreciar, el ex presidente paraguayo fue confrontado por 5 hechos: una concentración política en una instalación militar producida en 2009, la presunta instigación de invasiones de tierras (en un país donde Lugo quiso variar el régimen de propiedad de la tierra, sin éxito), la creciente inseguridad ciudadana, la suscripción de un convenio firmado entre los presidentes de Mercosur para protegerse en caso de destitución y, finalmente, la matanza de Curuguaty, producida por enfrentamientos entre la policía e invasores de tierras que terminaron en la muerte de 17 personas, entre policías y campesinos.

El congreso paraguayo consideró a Lugo como responsable político directo de estos hechos. El problema es que la acusación no muestra mayores evidencias para establecer que la responsabilidad política debió alcanzar al Presidente. Así, si bien los parlamentarios paraguayos cumplieron estrictamente con el procedimiento establecido por la Constitución, lo cuestionable se encuentra en la racionalidad de la acusación contra Lugo. De allí que la mayoría de presidentes latinoamericanos se haya solidarizado con él.

Así nos queda la arista política. ¿Por qué Lugo terminó su mandato sin apoyo? Quizás la razón central la tengamos en este perfil del ex presidente presentado por el diario El País:

Lugo gobernaba con los aliados del partido liberal pero también fue otorgando ministerios al Partido Colorado. En el ministerio de Agricultura estaba dominado por políticas neoliberales y el del Medio Ambiente controlado por la izquierda radical. “Le fue difícil sacarse la sotana”, comentaba ayer un miembro del Frente Guazú. “Veía con mucha bondad a todos los rivales, como si fueran feligreses. Apelaba a la bondad de la persona sin tener en cuenta que muchas de esas personas tienen intereses económicos muy grandes y poderosos”.

Transcurrieron más de cuatro años y Lugo nunca pudo poner en práctica sus ideales de la redistribución de la tierra. Sus seguidores estiman que los enemigos de Lugo eran demasiados poderosos: el sistema judicial, la cámara de Diputados y los grandes medios de comunicación sirven a los intereses de una pequeña oligarquía, según los partidarios de Lugo.

En el fondo, más allá de sus publicitadas paternidades siendo obispo, la soledad fue lo que caracterizó la actividad política de Fernando Lugo. Y así se termina de explicar su caída.

MAS SOBRE EL TEMA:

Álvarez Rodrich se pregunta si la posibilidad de una vacancia en este estilo es posible en Perú

5 thoughts on “LA CAIDA DE LUGO

  1. Le quitan la presidencia por 17 muertos en una “operación de desalojo”?? Alan debe seguir riéndose de esta noticia… Ese chanchito tenía otro nombre para esos enfrentamientos llenos de muertos: “Un Viernes cualquiera”.

    -bah

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  2. Señor Godoy:

    1. Como ve usted, cuando los golpes son de la derecha (casi siempre) tanto Estados Unidos como todos sus seguidores inmediatamente lo reconocen como “legítimo”.

    2. Imaginemos si el golpe hubiese sido contra, por ejemplo, Santos. Escándalo mundial. Así son las cosas.

    3. Humala, por supuesto, lo reconocerá después de dejar pasar un tiempo para “guardar las apariencias”. Parece que no recuerda a los Noriega, Pinochet y a todos los militares que se convirtieron en piezas desechables de los intereses del poder económico. El jura que Nadine será presidenta, como se lo han prometido “si se porta bien”. Pobre aprendiz de derecha.

    Muchas gracias.

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  3. El chiste aquí es simple, la izquierda peruana y todos sus llamados opinólogos no dicen esta boca es mía, por que en el fondo esperan que el suceso ilegal, se produzca en el Perú, caso contrario hubiesen dado el grito en el cielo, ahora están todos calladitos esperando que lleguen los muertos de Cajamarca de Cuzco o de donde sea, y esta actitud no solo es de la izquierda sino de los demás partidos, como el fujimorismo y el aprismo, en esta ocasión todos agarraditos de las manos dicen ¡¡HERMANOS UNO SOMOS¡¡

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