TRIBUTOS Y DELEGACION DE FACULTADES

A inicios de mayo, el Poder Ejecutivo envió al Congreso de la República un proyecto de ley de delegación de facultades para legislar en materia tributaria y aduanera.  El gobierno sólo puede expedir normas con rango de ley en dos casos: urgencia económica y financiera, a través de decretos de urgencia y a través de una norma autoritativa por parte del Congreso, para la dación de decretos legislativos. En ambos casos, el Poder Legislativo tiene el derecho de revisar las normas expedidas, modificarlas e, incluso, derogarlas.

En los últimos 20 años, se ha hecho costumbre que todos los gobiernos pidan facultades legislativas en materias vinculadas con el quehacer económico, sobre todo, en temas tributarios. Los argumentos, por lo general, se han basado en el expertise de los técnicos del MEF para ver este tipo de materias, debido a su alta especialización, así como a las dificultades para consensuar en un Congreso donde nadie tiene mayoría (sobre todo, en los últimos 12 años).

Pero, a diferencia de otras oportunidades, esta vez la discusión sobre la delegación de facultades ha sido mayor. Mucho de ello se debe a que el proyecto de ley del Poder Ejecutivo contempla, entre otras materias, la posibilidad de hacer modificaciones a la Ley de Impuesto a la Renta. Y a que han circulado versiones periodísticas sobre el posible incremento de dos tramos del impuesto, uno hacia arriba y otro hacia abajo, para supuestamente con ello ampliar la base tributaria.

Si bien el ministro Luis Miguel Castilla ha desmentido que esto ocurra, tanto las bancadas parlamentarias, presidentes de algunos gremios empresariales como la Cámara de Comercio de Lima, así como periodistas especializados en materia como Gonzalo Zegarra han manifestado que se encuentran en desacuerdo con que se otorgue facultades si es que éstas comprenden el aumento de las tasas de los impuestos.  Mientras que la CONFIEP está de acuerdo con la delegación de facultades, pero en contra de aumentar tramos del IR o las tasas de los impuestos.

De allí que Augusto Álvarez Rodrich – quien también es economista – plantee que las facultades en materia tributaria que se deleguen al Poder Ejecutivo tengan algunas condiciones:

Sin embargo, a cambio de ello, el gobierno debe comprometerse a cumplir su palabra de que la reforma no va a significar aumento de tasas ni creación de nuevos impuestos (que no fue lo que dijo el premier Óscar Valdés el domingo en la TV).

Asimismo, el gobierno debe comprometerse a ‘prepublicar’ los cambios quince días antes de aprobarlos y abrir un libro de sugerencias, quejas y piteos. No tiene, obviamente, que aceptar todo lo que le digan pero sí será importante que, por transparencia debida, se publiquen todos los comentarios recibidos.

El gobierno debe, finalmente, comprometerse a indicadores específicos de recaudación; reducción de la evasión y elusión; expansión de la base tributaria; y adecuada utilización de lo recaudado.

Ello implica dos cosas. La primera, que el gobierno asuma un compromiso de no aumentar impuestos a quienes ya tributan – porque finalmente es a ellos a quienes se les aumenta – y, la segunda, que Castilla pueda exponer cuales son las metas tributarias que tendrá el país al final del gobierno y como planea alcanzarlas.

Pero lo que más me preocupa aquí son dos cosas. La primera, es la constatación de que muchos agentes económicos y políticos consideran ya como algo normal que el Congreso de la República no pueda legislar en materia tributaria, por el pobre nivel que tiene. Lo que lleva a pensar en los ajustes que esta institución (y la elección de nuestros representantes) debe tener en los siguientes años. La delegación de facultades legislativas, en principio, es una cuestión excepcional, pero en el Perú se ha vuelto en un clásico de nuestra música criolla.

Y la segunda, más allá de si se aumentan o no los impuestos (cosa que como contribuyente puntual también me inquieta), quisiera ver que el gobierno, de una vez por todas, tiene una línea clara en una política que resulta importante para todos. Finalmente, los impuestos financiarán todos los programas y proyectos que prometió Humala en campaña – a ver cuantos podrá cumplir – y, además, suponen costos que los inversionistas analizan para ver si invierten o no por aquí, en tiempos de crisis en el resto del planeta.

MAS SOBRE EL TEMA:

Hans Rothgiesser explica la necesidad de una reforma tributaria en Semana Económica

2 thoughts on “TRIBUTOS Y DELEGACION DE FACULTADES

  1. [comentario corregido] Castilla ya ha dicho que no va a haber sorpresas en materia de aumento de impuestos “a los pocos que las pagan” como dice El Comercio. OK.
    El gobierno debe lanzarse a los sectores informales cada vez más bollantes en la capital y en las provincias y ampliar así la base tributaria. Ir tras una meta en ese sentido es objetivo. Antes que OH deje el gobierno debe haberse avanzado en ello.
    Por otro lado, mientras los liberales se hagan cargo de los temas económicos podemos estar tranquilos. Ojalá OH no cambie de humores en ese sentido. Y ojalá el Congreso elija a Miguel Palomino para el BCR tal como lo ha sugerido el propio Velarde.

    ¿Cuándo será que el Congreso tenga la seriedad técnica de asumir su rol en estos temas? ¿Podemos esperar a que ello ocurra si no pueden si quiera elegir a los miembros del BCR hasta ahora por sus eternos cubileteos? En fin.

    Slds.

    [No está demás rescatar también editorial de EL COMERCIO [EL PROCESO IMPORTA 24/05/2012] al respecto que termina así:

    “Tenemos el mayor respeto por la labor que viene haciendo el ministro Castilla y no tenemos por qué dudar de que usaría con inteligencia las facultades que está pidiendo. Pero creemos que ayudaría todavía más al país y a sus procesos democráticos si, en el camino de tomar buenas decisiones, hace el esfuerzo adicional de explicar y convencer”]

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  2. Estoy de acuerdo con la delegación de facultades en materia tributaria al Poder Ejecutivo; en vista que el Poder Legislativo, siendo su función “legislar” no asumen su alta responsabilidad con la sociedad, y después se están lamentando que las normas tributarias dictadas por el Poder Ejecutivo son abusivas, arbitrarias y anticonstitucional, esto es lamentable de los padres de la patria, que no están a la altura que el país reclama.

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