OPTIMISMO POP

Hace algunas semanas, un artículo del empresario Diego de la Torre publicado en El Comercio mereció una serie de críticas y comentarios – la mayoría negativos -, debido a una visión extremadamente optimista sobre el país que lo llevó a la tentación de mandar al retiro a César Vallejo y Julio Ramón Ribeyro porque sus obras no ayudaban a crear una “mentalidad ganadora” entre los peruanos. No repetiré los ecos del apanado virtual que hubo pero recomiendo leer lo que escribieron Raúl Tola, Juan de la Puente, Alfredo Torres y Pedro Salinas en relación con el artículo de marras.

Más allá de los gustos literarios de De la Torre, lo que más me llamó la atención del artículo – y de uno posterior del mismo autor – era el optimismo militante que transmitía. Una actitud frente a la vida que ya parece new age, propia de los centros de couching personal o de alguna secta o facción religiosa extremista.

Entendámonos bien. Creo que nadie puede negar los avances económicos que el país ha tenido durante los últimos 12 años. Sería mezquino señalar que el Perú no ha crecido o que no ha reducido sus índices de pobreza. Y que, al menos en la parte macroeconómica, no andamos mal.

Pero creo que pasar de dicho reconocimiento a un optimismo pop como el que se puede ver en el artículo de De la Torre si resulta peligroso. Y ello se debe a que la visión de ganadores y perdedores, optimistas y pesimistas que tiene su escrito como base tiene como trasfondo una visión binaria del país que termina dejando de lado derechos fundamentales. Una postura que, traducida a términos políticos, es la que encarna Alan García, como bien resume Roberto Bustamante:

Se debería hacer una suerte de síntesis del pensamiento García. Una forma ideológica donde el mundo se divide entre exitosos y derrotados. En efecto, lo que se trata para García, a lo largo de sus numerosos discursos, el tema es pensar en grande. El que no lo hace es lo que el mismo García ha llamado un perro del hortelano: Alguien que no solamente es un derrotado como persona, sino que, según esa lógica quiere que todo el resto sea igualmente derrotado.

Es un embate ideológico donde resuena con fuerza la idea del emprendedor y no del ciudadano. No se trata de una sociedad de personas con deberes y derechos, sino más bien donde el éxito (y la movilidad social) es individual. Parte de ese discurso apareció en ciertos sectores en la segunda vuelta cuando se trató (inútilmente) de discutir la necesidad de derechos universales. ¿Por qué debo yo costear la educación del que no tiene?, decían algunos y algunas. Como si el otro se mereciera su pobreza.

Esta masacota intelectual tiene efectos prácticos en el debate público: se califica como “caviares” a quienes que recuerdan las tareas pendientes en materia de derechos humanos y lucha contra la corrupción, se señala que todos quienes protestan están llevados de la mano por ideologías derrotistas y están manipulados y, peor aún, se confunde al liberalismo con un conservadurismo de poca monta que deja de lado las libertades básicas y se agolpa en expresiones periodísticas que solo atinan al insulto.

De allí se pasa rápidamente a la intolerancia a la crítica. Algunas de las expresiones de la misma las hemos visto en el párrafo anterior. Pero tal vez una de las más crudas, por el racismo y clasismo que traslucían, se vio la semana pasada en el campo de la moda: el diseñador Gerardo Privat dejó traslucir tal cantidad de prejuicios en una respuesta a una crítica de una conocida blogger del ramo, Lorena Salmón, que uno legítimamente se pregunta si es que, además de calzar con el estereotipo que muchas veces se achaca al mundo de trapos y pasarelas, no será que todos los insultos políticos que uno ve tienen como sustrato algo más que viene pasando en la sociedad peruana. (Ver más en lo escrito por Renato Cisneros y Hugo Coya).

Finalmente, todo esto nos lleva a la autocomplacencia. A celebrar un país que avanza mientras sus soldados y policías pelean en el VRAE con mucho en contra, a refugiarse en las páginas sociales mientras un valiente suboficial de policía llegó a duras cuestas a salir con vida luego de 17 días de camino. A creer que somos el país estrella de América Latina cuando nuestra educación sigue siendo paupérrima. Y a olvidar todos los retos que tenemos, no solo en el campo de la competitividad económica, sino en el de la convivencia entre peruanos y de las instituciones, donde se encuentran los mayores retos para ser un país que se precie de ser una nación con miras a ser grande.

Es mejor la cautela y la crítica antes que la reventada de cohetes. Y ello no solo lo deberían entender en Palacio de Gobierno, sino en todos aquellos lugares donde el “optimismo pop” es casi catecismo. No vaya a ser que el Basadre del siglo XXI describa este periodo como el de una nueva “prosperidad falaz”.

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¿COMO ORDENAR LAS COMPRAS MILITARES?

A partir de lo ocurrido en Kepashiato, varias denuncias periodísticas han comenzado a dar cuenta de las malas condiciones de los soldados en el VRAE: chalecos sin las características requeridas para la protección de oficiales y suboficiales y comprados a una compañía en quiebra, alimentos en mal estado proporcionados a los soldados en 2009 y 2010 y la empresa que actualmente provee las raciones en el VRAE tiene un proceso pendiente por la sobrevaloración de alimentos destinados para el terremoto de 2007.

No hay duda que estos problemas vienen de antes (de hecho, varias de las compras se hicieron en el gobierno de Alan), pero le toca a este gobierno resolver estas preocupantes situaciones. En esa línea, AAR comentaba en su columna de ayer:

Estos casos de corrupción no son sencillos de enfrentar cuando son parte de una estructura antigua y bien establecida para desviar recursos públicos a fines particulares.

Si todo esto es cierto, no habrá otra manera de encarar un proceso de reforma de las Fuerzas Armadas y Policiales que no pase por el establecimiento de mecanismos de transparencia en el manejo de los recursos asignados con el fin de que no sean un coto privado que, bajo el argumento de la reserva militar, se convierta en el biombo ideal para el asalto manu militari al erario.

De hecho, recordemos que buena parte de los casos de corrupción que involucraron a la cúpula militar vinculada a Fujimori y Montesinos se concentró en compras de armamento, varias de las cuales fueron adquiridas so pretexto de un posible conflicto con Ecuador, previo al acuerdo de paz de 1998. Y poco se ha avanzado en el control de compras militares en la última década. Recordar, por ejemplo, el caso de la compra de gasolina para el Ejército, revelado por Gorriti.

De allí que sorprenda la velocidad con la que el Ministerio de Defensa ha tomado una decisión sobre la materia. Vía El Comercio:

El ministro de Defensa, Alberto Otárola, informó que su gestión implementará la denominada Agencia Central de Compras Militares, a fin de garantizar la transparencia en las adquisiciones de bienes y servicios para las Fuerzas Armadas y así evitar demoras en la ejecución de estos procesos.

Mediante una nota de prensa se explica que dicha agencia centralizará las adquisiciones de los institutos armados y “permitirá el desarrollo planificado y de economía de escala en las compras”.

De esta manera, el Ejército, la FAP (Fuerzas Aérea del Perú) y la Marina ya no comprarán directamente, facultad que tenían hasta ahora, según indicaron fuentes del Ministerio de Defensa a elcomercio.pe.

Las mismas fuentes precisaron que este nuevo ente centralizado también se encargará de la compra de alimentos para los miembros de las Fuerzas Armadas, tema que ha sido blanco de serios cuestionamientos en los últimos días.

Si bien es cierto que una medida como ésta debe estudiarse y evaluarse, creo que es necesario tomar un paso anterior para ordenar este tema. Y es que no solo se deben ver los procesos administrativos importantes para disminuir las posibilidades de corrupción en este tipo de compras. Es necesario que el Ministerio de Defensa (y claro, el Ministerio del Interior también) tenga mucho más claros sus requerimientos y necesidades, a fin de evitar que la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico en el VRAE sea la coyuntura propicia para que algunos cuantos sinvergüenzas se enriquezcan.

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(Foto: El Comercio)

LOS DILEMAS DE CIUDADANOS POR EL CAMBIO

Esta semana, Ciudadanos por el Cambio, el colectivo de intelectuales y técnicos de izquierda que apoyaron a Ollanta Humala y que formaron parte de su primer equipo de gobierno, tuvieron una reunión nacional en Lima, cuyos ecos se han hecho notar esta semana.

La cita ha permitido que Salomón Lerner Ghitis, ex presidente del Consejo de Ministros, regrese a las primeras páginas de las secciones políticas de los medios de comunicación. En dos entrevistas, concedidas tanto a La República como a ATV+, Siomi ha dejado algunos mensajes claros de su postura: apoyo y revindicación de la paternidad sobre la solución propuesta por el gobierno en el tema Conga, cuestionamiento a los errores de comunicación del gobierno, autocrítica por la falta de cohesión que tuvo el primer gabinete, críticas sutiles a Oscar Valdés y pedidos de medidas concretas. Digamos, un apoyo crítico al gobierno.

Donde sí varió un tanto la respuesta entre entrevista y entrevista es en la posibilidad de retorno al Gabinete. Mientras que a La República le dijo que “podría conversarse”, a Augusto Álvarez Rodrich le señaló que no volvería, debido a que extrañaba sus otras actividades.  En su comentario diario, el periodista Pedro Tenorio indica que, de acuerdo a fuentes vinculadas a Lerner, las declaraciones no buscan un reentré al gobierno, sino a una mayor presencia de Ciudadanos por el Cambio en el escenario político.

Pero hoy la línea del “apoyo crítico” dada por Lerner Ghitis – y secundada por Carlos Tapia – se contradice con una noticia aparecida en La República. Sinesio López, otro miembro de CxC, anunció que este colectivo rompe todo vínculo con el gobierno y que:

la decisión del colectivo se da ante la necesidad de construir un frente amplio de fuerzas progresistas, democráticas y de izquierda como factor fundamental para crear la nueva correlación de fuerzas nacionales, regionales y locales necesarias para la transformación democrática del país.

Con este propósito –dijo– el colectivo respaldará decididamente las justas demandas de los movimientos sociales y regionales, en especial de los grupos ambientalistas.

Aquí hay tres dilemas. El primero es que los propios integrantes de CxC no tienen clara su postura ante Humala. Es notorio, al revisar las columnas de Sinesio López en LR, que el conocido analista quiere pasar a una oposición más nítida. Pero, de las declaraciones de Lerner y Tapia, se nota que este paso no lo comparten todos.

Y la pregunta no es moco de pavo, dado que dos integrantes del colectivo son embajadores del Perú nombrados por Humala (Aida García Naranjo en Uruguay y Nicolás Lynch en Argentina) y que existen diversas versiones sobre la formación de una facción dentro de Gana Perú o una bancada propia liderada por Javier Diez Canseco y Rosa Mavila, quienes también pertenecen a este grupo.

El segundo dilema es la posición de apoyo crítico a Humala. Y lo digo por una razón: por más que esté cantada la salida de Valdés de la PCM, resulta claro que el Presidente de la República no volverá al programa original, por lo menos, no en los alcances, forma y discurso propuestos por el referido colectivo. Y esa no fue una posición que tomó el 28 de julio de 2011, sino antes. Como bien recuerda Carlos León Moya:

Viajemos a enero del 2010. El Manifiesto de bautizo de CxC, ¡Por la gran transformación del Perú!, es aún más explícito: evitar “continuar con la imposición neoliberal” con “un cambio radical en la economía” que implique “un camino distinto que supere la herencia colonial de la república criolla”;  “una Nueva Constitución que exprese la voluntad popular y ponga fin al veto del gran capital”; y cambiar el “modelo primario exportador neoliberal” por uno que  “recupere el control nacional de los recursos naturales”.

Volvamos a julio del 2011. Ahora explíquenme cómo se sostiene que CxC le dio el “discurso” a Humala. Es cierto, CxC tuvo un aporte en temas programáticos y hasta discursivos muy importante, pero al final el discurso que se impuso, con las consecuencias políticas que esto tendrá en el nuevo gobierno, no fue el que la mayoría de ellos hubiese preferido.

Alrededor de enero hubo una fuerte tensión al interior de Gana Perú. El motivo: el estancamiento de Humala en las encuestas. En sus propias palabras, “a pesar de que las encuestas nos ponían en 8% y de que un sector dentro del partido señalaba que nos estábamos saliendo del mensaje del 2006, que nos estábamos pegando al centro, yo seguí. Teníamos un sector que planteaba radicalizar el discurso, pero nosotros mantuvimos el timón firme en la tormenta. El resultado de la primera vuelta fue un voto de confianza del pueblo”. Quienes pensaban que se debía persistir en la estrategia eran principalmente los asesores brasileros. Adivine quiénes creían que debía radicalizar el discurso.

Y el tercer punto es la propia consistencia de Ciudadanos por el Cambio. Las diferencias sobre posturas frente al gobierno van en la línea de la coda del mencionado artículo de León Moya:

Es decir, que sus miembros se reconozcan bajo un rótulo común no es suficiente argumento para analizarlos como grupo. Sus acciones individuales pueden ser ausentes de coordinación, los intereses, objetivos y estrategias de sus miembros pueden ser no solo distintos sino contrapuestos, etcétera. Durante el 2010 era más o menos fácil distinguir el hilo común: ser el cuerpo técnico de Humala, darle soporte programático e ideológico al nacionalismo y construir el Plan de Gobierno. Ahora, ¿cuál será?

Y esa pregunta es ahora clave para saber si pueden ser la locomotora programática de una izquierda que aún no sabe que rumbo tomar.

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(Foto: La República)

LAS DIFICULTADES DE LA BANCADA DE GOBIERNO

Un aspecto poco analizado en las relaciones políticas de este gobierno se encuentra en la relación entre Palacio de Gobierno y la bancada oficialista, así como dentro del grupo parlamentario Gana Perú. A partir de algunas noticias y reportajes aparecidos en los últimos días, será bueno explorar las variables de esta relación:

UN GRUPO PARLAMENTARIO CON DESORDEN: A fines de enero, Oscar Miranda presentó en Domingo de La República un completo reportaje con los descontentos que ya se veían en la bancada de gobierno. Y algunos detalles me llamaron poderosamente la atencion:

A los oficialistas también les irrita no recibir la agenda del Pleno con tiempo en sus despachos o recibirla sin los proyectos de ley que se debatirán. Dicen que recién hace dos semanas que se han institucionalizado las reuniones de bancada, los lunes por la tarde –hasta entonces eran intermitentes–, y se ha elaborado un borrador de reglamento interno que está pendiente de discusión.

Que recién en enero la bancada oficialista tenga reuniones permanentes, siendo la más numerosa en el Congreso, dice mucho tanto de los diferentes bandos existentes, como de la relación que Palacio de Gobierno pretende mantener con la bancada. Y he allí el principal punto en desacuerdo entre los congresistas oficialistas frente al Presidente de la República.

UNA “BANCADA MESA DE PARTES”:  Tanto el reportaje de Miranda, como otro informe presentado esta semana por Flor Huilca en el citado diario apuntan al punto medular: Palacio de Gobierno quiere que todos sus proyectos de ley sean tramitados por la bancada oficialista “sin dudas ni murmuraciones”, es decir, no quiere disidencias. Desde algunos sectores del grupo parlamentario Gana Perú, sin embargo, se quiere un mínimo de debate y que “los proyectos no lleguen a última hora”.

De allí que las disidencias claras sean duramente castigadas. Como señaló Miranda, fue el caso del congresista Jorge Rimarachín:

El miércoles 18 (de enero, nota de DTP), Ollanta Humala convocó a su bancada a una reunión con el gabinete en Palacio. Cuando el congresista Jorge Rimarachín llegó, su colega Fredy Otárola lo atajó y le dijo que el presidente no lo quería allí. Según otra versión, habría sido el propio Humala quien le dijo que se fuese. Rimarachín es dirigente nacionalista en Cajamarca y ha sido un duro crítico del premier Valdés por la forma en que ha manejado el conflicto de Conga, lo que, según allegados suyos, lo ha puesto al borde de la expulsión.

Como sabemos, Rimarachín fue expulsado de Gana Perú, pero ha apelado su decisión, por lo que aún permanece en la bancada de gobierno.

Similar tensión se tiene ante la elección del candidato oficialista a la Presidencia del Congreso. Desde la bancada, se quiere elegir al reemplazo de Daniel Abugattás, mientras que desde Palacio se quiere tener a un hombre suyo, Fredy Otárola, encabezando el próximo año parlamentario.

EL FACTOR OTÁROLA:

El “guardián de la disciplina” dentro de la bancada es Otárola, quien no solo tiene llegada a Palacio por tener a su hermano como ministro de Defensa, sino también por mérito propio. Como señaló Flor Huilca en su reportaje del domingo:

El ascenso dentro del nacionalismo se debe a su labor como parlamentario. Su momento llegó cuando Daniel Abugattás y Marisol Espinoza dejaron el Congreso para dedicarse a la campaña presidencial. Otárola entonces se hizo cargo del manejo de la bancada, sin  la resistencia que ahora genera su liderazgo.

Su llegada a la pareja presidencial es un dato que nadie pone en duda. Cuentan que la confianza del presidente Ollanta Humala data de cuando el ahora mandatario enfrentaba una investigación por el caso Madre Mía. Otárola y el parlamentario José Urquizo participaron en la estrategia partidaria y judicial que terminó con el archivamiento del caso.

El principal obstáculo que tiene Otárola para llegar a la candidatura oficialista a la Presidencia del Congreso se encuentra, de acuerdo al citado reportaje, en los recelos que ha generado su estilo de manejo en la bancada, que prioriza al sector denominado “los reelectos”, con mayor cercanía a Humala, en detrimento de los parlamentarios del sector de izquierda y de los provenientes del interior del país, varios de los cuales son cercanos al programa original del Presidente de la República.

¿ESCISIÓN O GRUPO DENTRO DE LA BANCADA?: En los últimos días, se han tenido versiones sobre la posible formación de un grupo con agenda propia en favor de los derechos humanos, los trabajadores y el plan original de Humala. Estas versiones indican que cuatro parlamentarios estarían impulsando este grupo: Rimarachín, Jaime Valencia, Javier Diez Canseco y Rosa Mavila, estos dos últimos, integrantes del colectivo Ciudadanos por el Cambio, cuyos miembros oscilan entre el apoyo crítico y la oposición a Humala.

La pregunta es si esta tendencia implicará la formalización de una tendencia más formalizada dentro de la bancada o si implica la formación de un nuevo grupo. Por lo pronto, Yehude Simon descartó pertenecer a este grupo. Y Daniel Abugattás ha dicho que “por ahora” nadie se va de la bancada. Ojo a ese “por ahora”.

¿Y ABUGATTAS? Pues el principal parlamentario de la bancada ha terminado golpeado por los errores cometidos en su gestión. Al controvertido programa de gestores que tuvo que ser desactivado, ayer se le sumó una buena primicia de Correo sobre un proyecto para construir un centro de esparcimiento del Congreso de la República. Si bien coincido con Luis Galarreta con que, en sí misma, la idea no es mala, lo cierto es que cualquier iniciativa de gasto vinculada a dicha institución va a ser mal vista por los ciudadanos, por lo que han tenido que retroceder. Y para remate, Abugattás ha terminado metido en un lío con tres diarios cuyas páginas fueron bloqueadas en el sector destinado a los cronistas parlamentarios.

Todo ello le ha complicado tanto su reelección, como las posibilidades de reemplazar a Oscar Valdés en la Presidencia del Consejo de Ministros.

VALDES NO VA

Valdés

Oscar Valdés Dancuart debe, más temprano que tarde, salir de la Presidencia del Consejo de Ministros. No hay detrás de esta opinión el deseo que Ollanta Humala vuelva a su programa económico original, como algunos desde el lado zurdo postulan. Por el contrario, creemos su presencia resulta un obstáculo para mejorar la confianza en la inversión privada, así como para la consolidación democrática y de los derechos humanos en el Perú.

El manejo del conflicto social del proyecto Conga desde la Presidencia del Consejo de Ministros ha sido lamentable. Valdés pensó que el diálogo se reemplazaba por un monólogo a su cargo. Su actitud no solo atizaba la confrontación con los sectores más radicales de los opositores a este proyecto, sino que dejaba sin piso las acciones que desde los ministerios de Vivienda y Ambiente se hacían para apaciguar los ánimos e iniciar obras necesarias para Cajamarca.

Su último fiasco en este tema ha sido el pobre manejo comunicacional que esta semana se tuvo alrededor de la presentación del peritaje sobre recursos hídricos relacionados con el proyecto Conga. Ello impidió que el ciudadano común y corriente conociera los alcances de un documento técnico y que los periodistas hicieran preguntas sobre un informe que supondrá cambios no menores al proyecto original presentado por Yanacocha. Todo ello en medio de un clima de desconfianza generalizada entre todos los actores involucrados en el conflicto.

Vinculado con este tema, las acciones de Valdés en torno a la descentralización han sido gaseosas e imprecisas. Lejos de impulsar regiones en serio que sustituyan una departamentalización absurda, el titular de la PCM busca que vayamos hacia juntas macrorregionales, cuyo destino y alcances son aún nebulosas. Peor aún, esta iniciativa, como ha señalado el analista Javier Torres Seoane, no ha sido consultada a la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales.

Sumemos a ello sus penosas declaraciones sobre el informe final de la CVR: “si bien es un informe bastante completo, hay que ver que mucha gente presentaba cuadros desgarradores y hubo mucha teatralización, y cosas que sobredimensionaron la cantidad de damnificados y el rol de las FF.AA.”. Esto fue un insulto a las víctimas de la violencia, sea del terrorismo o de agentes del Estado, quienes se presentaron en las audiencias públicas de la Comisión de la Verdad.

Y esta semana volvió a meter la pata, cuando, en relación a la “Operación Libertad”, señaló “La operación ha sido impecable, siempre van a haber muertos”. Declaraciones indolentes frente a los familiares de los policías que murieron en acción, quienes requieren de apoyo del Estado en periodos de duelo, como ha señalado la CNDDHH en un informe de 2010. Más aún, cuando hoy se conoce, gracias a IDL-Reporteros, que tres de los suboficiales fallecidos fueron abandonados por uno de sus superiores.

Existe un costo político para Palacio de Gobierno en esta decisión. Pero es preferible tomarla ahora antes que el Gobierno tenga menor capacidad de maniobra para afrontar problemas tan complicados como los de este semestre.

(Columna publicada en El Comercio el 20.04.2012)

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SOBRE “CONGA VA CON CONDICIONES”

No me encuentro entre quienes han estado militantemente entre el “Conga va” y el “Conga no va”. Creo que ambos lados tienen argumentos a favor de sus posiciones, pero también serios vacíos en sus fundamentaciones. Soy de los que cree en la inversión privada, pero no a cualquier costo. Me encuentro entre quienes señala que Yanacocha ha cometido tantos errores en su haber que tiene bien ganada su mala fama, pero también veo inviable una expulsión de la empresa sin costo alguno. Definitivamente Cajamarca tiene que ver más allá de la minería para su desarrollo, pero los opositores a la misma hasta ahora no presentan una propuesta alternativa que supla su falta o agotamiento inexorable. Y podría seguir enumerando.

Más que un traidor, como ahora lo califica un sector de la izquierda, Ollanta Humala siempre fue un enigma. Nunca lo vi convencido de las tesis más maximalistas que algunos de sus otrora compañeros de ruta propugnaban. Cuando uno revisa su libro “De Locumba a candidato a la Presidencia del Perú” no percibe a un radical chavista, sino a un ex militar que tiene sus propias ideas sobre la relación entre el Estado y el capital. Tal vez por ello es que Salomón Lerner Ghitis tenía tanta empatía con él. Tal vez es eso lo que hace que Luis Miguel Castilla atraque gestos como los del Lote 88. Y tal vez por eso es que Ricardo Giesecke tan rápidamente haya salido a revindicar el mensaje presidencial de ayer como un triunfo del gabinete del que formó parte. No olvidemos que Lerner Ghitis, a fin de cuentas, es empresario.

De allí que, en ese contexto, el mensaje de Humala de ayer sea absolutamente congruente con su propia evolución. Y de allí que tengamos descontentos entre quienes querían al Ollanta del programa original y resignados a quienes lo veían como el cuco anti inversiones. Viéndolo en frio, no deja contentos a ninguno de los dos extremos.

Ya en el fondo del mensaje, lo enunciado constituye una expectativa y una oportunidad. Y de allí que sean necesarios gestos rápidos: presentación de proyectos de ley en la mira de modificar estándares ambientales para elevarlos a patrones internacionales, una mejora sustancial de la pobre política de comunicaciones que ha tenido el gobierno – que debe llevar, sin duda, a un par de despidos – y el fortalecimiento paulatino del Ministerio del Ambiente. Cobra en ese esquema, mayor importancia, el ministro Manuel Pulgar Vidal. El es quien ha pasado a convertirse en una figura central en el gobierno y quien se juega su inamovilidad en esta iniciativa.

En ese juego, la presencia de Óscar Valdés se hace aún más precaria en el gabinete. Y no solo por las razones enunciadas en nuestra columna de ayer en El Comercio, sino porque su posición de que el proyecto salga a todo costo es la que ha terminado enterrada y, además, en este caso, se requiere de alguien con mejor muñeca política que un ministro acostumbrado al monólogo y a la frase tan rápida como inoportuna.

Finalmente, cabe señalar que este tema no se cierra con el mensaje de ayer. El gobierno deberá ser sumamente cuidadoso en los mensajes hacia los ciudadanos de Cajamarca. Yanacocha deberá evaluar si es que esta fórmula, finalmente, le es rentable o si deja el proyecto por falta de ganancias. Y hay anuncios que deberán ser observados para su cumplimiento. Más allá de Conga, el partido de fondo que juega Ollanta Humala es el de tener otras condiciones para las empresas, sin que ello suponga una pateada de tablero. Y ello, como indicó Juan Carlos Tafur ayer, implica hacer política en serio.

LA PACHANGA DE ACUÑA

César Acuña Peralta, alcalde de Trujillo elegido en dos ocasiones. Líder de Alianza Para el Progreso. Y un político con aspiraciones a ser Presidente de la República en 2016.

Para conseguir ese objetivo, Acuña ha dado algunos pasos: contar con representantes en el Congreso – su hijo Richard y Luis Iberico, quienes integran Alianza Por el Gran Cambio -, dos presidencias regionales (Lambayeque y Ayacucho), dos triunfos personales consecutivos frente al APRA, una imagen de “empresario emprendedor exitoso” y, sobre todo, clientelismo.

Hace poco más de un año, Carlos Meléndez estuvo en Trujillo y exploró el modelo clientelista de Acuña, cuyos elementos han logrado varios de los logros antes mencionados, pero no fueron suficientes para que PPK tuviera una votación alta en el norte que le permitiera pasar a segunda vuelta. Un modelo que incluye una fundación con el nombre de la madre del alcalde, miembros de APP que trabajan en la Universidad César Vallejo, estudiantes que hacen sus trabajos de tesis de la UCV en los lugares donde el partido de Acuña tiene autoridades. Y podríamos seguir enunciando elementos.

Ayer, Christopher Acosta, periodista de INFOS, presentó un reportaje publicado tanto en la revista Poder como en La Mula que revela varios datos que refleja el presunto uso de fondos públicos para hacer proselitismo. El resumen, en un párrafo:

El desvío de fondos benefició la campaña reeleccionista de Acuña a la alcaldía en el 2010. Decenas de militantes de Alianza para el Progreso (APP), su partido, recibieron cientos de miles de soles que solicitaron a una partida de ‘subvenciones sociales’ del gobierno local. También con dinero público, el municipio  financió irregularmente hasta treinta fiestas de los trabajadores ediles. Tres millones de soles, un poco más de la tercera parte de los fondos entregados de esta partida durante la primera gestión de Acuña, no fueron justificados por los beneficiarios.

Aunque vale la pena leer el reportaje completo, vayamos a los cuadros y a las imágenes, que reflejan bien lo ocurrido. Estas son las subvenciones sociales más controvertidas otorgadas en Trujillo:

Cuando a Acuña se le preguntó sobre el tema, las respuestas se dan de patadas con las cifras presentadas:

Tenemos informaciones acerca de que las subvenciones además benefician a afiliados a su partido. Sobre todo las de montos fuertes. ¿Es cierto eso?
Yo puedo asegurar que ninguna subvención ha ido a afiliados. Y cuando es una subvención a personas no pasa de S/.5 mil.

¿Está usted seguro de eso?
Seguro. Caso contrario me dan el nombre y yo mismo hago el seguimiento.

Pero podrían ser personas naturales que representan a un barrio, una asociación de vecinos, que solicitan fondos para fines colectivos, compra de útiles escolares, etc.
Yo creo que hay una mala información. Yo he repartido 50 mil paquetes escolares, yo, con mi dinero, y no solo ahora, en diciembre y mayo hice lo mismo. La gente pensará que es con dinero de la municipalidad, pero no es así.

¿No hay entonces dinero de subvenciones que vaya a beneficiar a partidarios de APP?
Ninguna. Y si fuera así, pobre funcionario. Acabo de cambiar funcionarios. (El informe demuestra que partidarios de APP recibieron algunos de los montos más altos de partidas a personas naturales).

Otro detalle está en las fiestas financiadas a los trabajadores. De acuerdo con el reportaje de Acosta, este financiamiento tuvo un objetivo: evitar paros de los sindicatos de empleados de la municipalidad. Estos son los montos:

Al preguntársele a Acuña por este tema, él indicó:

¿Es cierto que con el dinero de subvenciones se han financiado 27 fiestas para los trabajadores de la municipalidad?
Hay un pacto colectivo con los obreros y trabajadores, y en él hay subvenciones para la celebración de sus aniversarios.

Sin embargo, este dinero sale de la partida de subvenciones sociales, que debe estar destinada a fines benéficos. ¿No ha desnaturalizado su verdadero fin?
Pero es por pacto colectivo. Desgraciadamente la única forma de sacar este dinero es del rubro de subvenciones. Por ejemplo, una subvención para un almuerzo de los mil obreros. Creo que es un reconocimiento a trabajadores que han servido a la municipalidad por más de veinte años, no es mala inversión. Ahora, no es un pacto colectivo hecho por mí, viene de antes.

Para estas fiestas se han destinado montos de hasta S/.49 mil para celebraciones con orquestas, alcohol, que salen de la partida de subvenciones sociales.
Con alcohol que yo sepa no. Ahora, que se hayan comprado su whisky, quizás los funcionarios. No sé.

¿No había alcohol? Pues un video con una de las pachangas del Sindicato de Obreros Municipales de Trujillo (Somut) muestra que sí. Hablan las imágenes, con agradecimiento a Acuña incluido:

Estos elementos, sin duda, merecen una seria investigación en las instancias pertinentes. De hecho, el Ministerio Publico ya esta haciendo las indagaciones del caso. Veremos que ocurre en la ciudad de la eterna primavera.

BONUS TRACK: El siguiente video resume los principales hallazgos de esta investigación a la que seguiremos la pista: