TUTORES NO, CIUDADANOS SI

Las Fuerzas Armadas cumplen, en una sociedad democrática, un rol fundamental. Constituyen el instrumento último de defensa de la seguridad nacional, cuando la diplomacia ha agotado sus últimos esfuerzos. Sin embargo, durante la mayor parte de nuestra historia, los militares se convirtieron en gobernantes o respaldaron a gobiernos civiles autoritarios, como los de Leguía y Fujimori. Es decir, fueron más allá de las funciones establecidas por la Constitución y la ley.

De allí que haya calado como sentido común en gobernantes y gobernados que las Fuerzas Armadas son las “instituciones tutelares de la patria”. Y se olvida que, de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, tutela significa “autoridad que, en defecto de la paterna o materna, se confiere para cuidar de la persona y los bienes de aquel que, por minoría de edad o por otra causa, no tiene completa capacidad civil”. En otras palabras, solo pueden ser tuteladas aquellas personas que no pueden ejercer su ciudadanía.

Esta frase no solo es contraproducente para la democracia por el efecto que puede generar en los civiles. Al declarar a los militares como “tutores” de la nación, se olvida que, ante todo, son ciudadanos, con derechos y con deberes. Y, por tanto, se incurre en errores conceptuales al momento de definir políticas de Estado o posiciones ante situaciones que comprometen a los miembros de los institutos armados. Tres ejemplos ilustrarán nuestro punto de vista.

Primer caso: los juicios por violaciones a los derechos humanos ocurridas entre 1980 y 2000. El discurso de defensa es “están atentando contra nuestros héroes” o “se lleva a cabo una persecución”. Pero la realidad es otra. Son pocos los procesados y menos aún los condenados, como registran las cifras más serias sobre la materia. Los supuestos defensores de los militares terminan confundiendo a héroes con personas que deben pagar por sus crímenes y, en el fondo, pretenden que ninguno acuda ante un tribunal a aclarar su situación legal, obviando su obligación de asistir a juicio.

Segundo caso: el voto castrense. En el Día del Ejército, el presidente de la República esbozó la posibilidad de retirar el derecho de sufragio a los miembros de las Fuerzas Armadas por su supuesta “politización”. Con una expresión como esta, Ollanta Humala –quien empezó su carrera política con una rebelión cuando era oficial en actividad– olvidó que sus pares en los institutos armados son ciudadanos, cuya participación en dichas entidades no debe restringir su derecho al voto.

Tercer problema: las pensiones militares. Durante muchos años se ha debatido sobre cómo reformar el sistema pensionario sin afectar la caja fiscal. Pero se ha olvidado la pregunta fundamental: más allá de loas y adjetivos, ¿las características de la carrera militar deben llevar a un régimen especial? A partir de la respuesta a esa interrogante se puede idear una reforma que garantice montos de retiro justos y una caja fiscal en balance.

Dejemos, por tanto, de hablar de tutores y pensemos en los militares como ciudadanos.

(Columna publicada en El Comercio el 23.03.2012)

MAS SOBRE EL TEMA:

Roberto Bustamante me recomienda, para la profundización sobre el tema, el libro de Guillermo Nugent “El Orden Tutelar”. No solo se refiere al tema militar, sino también al peso que tiene la Iglesia Católica en la toma de decisiones en América Latina. Vale la pena darle una mirada.

One thought on “TUTORES NO, CIUDADANOS SI

  1. Desgraciadamente las Fuerzas Armadas han perdido toda autoridad moral para tutelar la patria, al contrario, la han vejado, la han violado, la han robado, la han estafado. Ayer, ahora y mañana continuaran haciendolo. Con Montesinos se pudo descubrir quienes eran las Fuerzas Armadas, generales y coronoles que vendieron su dignidad, su uniforme y su institucion a cambio de casas, terrenos, autos, viajes, fajos de billetes, hasta lo hacian por mujeres. Todos sin excepcion firmaron la carta de sujecion y lealtad a Montesinos. No conformes con todo lo que le sacaban a la patria, saquearon su propio fondo de jubilacion “La Caja de Pensiones Militar y Policial” que hoy esta quebrada y va a ser reflotada con dinero de todos los peruanos. No contentos aun, se dedicaron a coimear con las compras de equipos, armamentos, uniformes y hasta con el rancho de la tropa coimearon. Algunos de esos militares han sido condenados pero ninguno degradado publicamente como se deberia haber hecho. Los comandantes, mayores y capitanes de ese entonces tambien recibieron lo suyo y hoy que han ascendido tambien se dedican sin descanso ha enriquecerse antes que el retiro les llegue. Ese es su objetivo, nada mas. Seamos realistas, acaban de denunciar a un Coronel de la Policia usando en su beneficio un auto donado para la lucha anti drogas. Mandaba desde el Callao el auto para recoger a su esposa y llevarla al mercado a pocas cuadras de su casa. Diganme que moral hay es este coronel y en su esposa. Que le espera a la patria recibir de los hijos de esta pareja. Acaban de denunciar que un Mayor FAP ha sido asesinado en pleno trabajo. Entendamos no hay ninguna patria que esta gente pueda tutelar. A esta gente no le confiaria ni siquiera que me cuiden un lapicero.

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