LAS ENCRUCIJADAS DE CONGA

Coincido con Augusto Álvarez Rodrich cuando señala que, a esta altura del partido, lo más optimista que se puede señalar alrededor del proyecto Conga es que su desentrampamiento va a demorar mucho más de lo que se tenía previsto en el esquema del gobierno y de la empresa. Y ello se debe a que todos los actores han terminado en varias encrucijadas que, por ahora, hacen que el proyecto, tal cual está, no sea viable.

LAS POSICIONES ENCONTRADAS DEL GOBIERNO

Mucho se ha hablado del estilo del Presidente del Consejo de Ministros, Oscar Valdés, en torno a este tema. En medio de varias versiones sobre su posible salida en unos meses, Valdés ha optado por volver a la senda del diálogo, pero en sus términos. Asimismo, su posición dura hace que, desde Cajamarca, su figura sea simbólica de lo que se considera una posición “pro Yanacocha” dentro del gobierno.

Para complicarle más la vida, Valdés ha tenido que soportar las discrepancias dentro de Gana Perú en torno al proyecto. Desde los congresistas que se adhirieron a la Marcha del Agua – aún a costa que los miren mal desde Palacio – hasta un locuaz Daniel Abugattás, quien ayer se sumó a las críticas sobre las malas relaciones que ha tenido Yanacocha con sus vecinos (aunque, curiosamente, el Presidente del Congreso trata a Doe Run con agua tibia).

El problema mayor para el gobierno es que ha convertido a Conga en un símbolo. Para los opositores al proyecto, si el proyecto va, sería una traición a sus votantes. Para quienes lo apoyan, en que con ello Humala se convertirá, finalmente, en un garante de la inversión privada. De allí que AAR le sugiera que, con el escenario adverso actual, Humala deba poner otros proyectos en cartera que sean más viables y que permitan mantener la imagen y la realidad de un país abierto a la inversión privada.

LA RADICALIZACION EN CAJAMARCA

Por su parte, Gregorio Santos ha optado por la demanda radical. Con Wilfredo Saavedra en perfil más bajo, el presidente regional de Cajamarca ha tomado posicionamiento como líder de las protestas en la región y, además de rechazar a los peritos nombrados por el gobierno para evaluar parte del proyecto, se ha despachado con estas declaraciones sobre su seguridad:

“No puedo dar garantías de algo en lo que yo no he participado. Eso les corresponde decir a las comunidades, porque nadie ha convocado a nadie allí”.

¿Por qué Santos ha terminado asumiendo este tipo de liderazgo? Carlos Meléndez describió hace algunas semanas el por qué de este viraje:

Ha logrado encabezar la movilización social local desde un cargo elegido, así que se apoya en la legitimidad de las urnas. Si bien es cierto que tiene antecedentes de moderación (su participación como mediador en un conflicto en La Zanja hace unos años fue vital para evitar el escalamiento), la existencia de voces más radicales (por ejemplo, Wilfredo Saavedra) le obligan a no ceder posiciones frente al Humala-Conga-Va. Su equilibrio es milimétrico, pero suficiente para convertirse al menos temporalmente en la expresión de la dignidad regional cajamarquina.

El problema es que Santos – que al fin y al cabo es un político y que, finalmente, puede negociar – es solo la cara visible de un movimiento más complejo y en el que lo pueden afectar radicalismos que se salen de control. La muestra más clara es lo que pasa en Celendín, donde INFOS ha denunciado las amenazas contra los periodistas que cubren el conflicto minero sin tomar partido a favor de quienes protestan en contra de Yanacocha. Ojo con ello.

El problema, como insistiremos más adelante, es que quienes protestan tampoco tienen una alternativa de desarrollo para Cajamarca. Si al Estado se le critica que sólo piense en la minería como vía de obtención de recursos, en el otro lado también se pueden anotar fallas. Como indica Martín Tanaka:

Al respecto resulta muy útil el texto de Waldo Mendoza y José Gallardo, Las barreras al crecimiento económico de Cajamarca (Lima, CIES, 2011), donde muestran que el crecimiento en la región está muy asociado a la minería, que también ha aumentado la desigualdad. La actividad agropecuaria emplea mayoritariamente a la población, pero con muy bajos niveles de productividad. Los problemas están principalmente en la conflictividad social, en la falta de infraestructura y en la debilidad institucional.

LUEGO DE LA MARCHA DEL AGUA

La discusión sobre lo que podría dejar esta protesta en el terreno político se ha debatido en dos ámbitos. De un lado, el ya clásico debate sobre cuántos fueron, si había intencionalidad política y sobre la cobertura mediática de la Marcha. Un debate que, más allá de lo que representa en términos simbólicos, termina siendo el menor en términos reales.

De otro lado, se ha discutido la posibilidad de que pueda estar en formación (o ya presente), una “izquierda verde” que tome las banderas ambientalistas como eje renovador de este sector político. Para este último debate recomiendo ver las posiciones de Rocío Silva Santisteban, Rodrigo Barrenechea y Mateo Stiglich. Y, sobre todo, un artículo de Javier Torres Seoane de hace un par de años, ante el surgimiento de Tierra y Libertad como grupo de izquierda posicionado con las banderas ambientalistas, en el que se comenta sus posibles potencialidades, así como sus límites. Más allá del optimismo de RSS, debe considerarse cómo un partido construido en torno a un “issue” en particular tiene, per se, limitaciones en el voto, por una agenda particular.

Quizás, por ello, más que hablar tan aceleradamente de una “izquierda verde”, habría que ver que ocurre a mediano plazo con el movimiento forjado alrededor de la Marcha por el Agua. De allí que sea interesante ver que hay contradicciones internas, como señala Meléndez:

Sin embargo, también resulta prematuro interpretar esta marcha como la gestación de un “actor popular” que tiente exitosamente el poder con una plataforma de cambio radical que incluya, por ejemplo, una nueva Constitución. Efectivamente, hay un clima de opinión antiminero entre los sectores más insatisfechos de las regiones, pero a la vez corrientes discrepantes al interior del movimiento (rentistas versus ecologistas como identifica Santiago Pedraglio) que no ayudan a salir de la fragmentación. Por otro lado, si el gobierno gira sus prioridades hacia los excluidos con políticas sociales efectivas, las dirigencias antisistema perderían caudal. Ese tercio del país que ha perdido con el modelo económico ha encontrado en el sentido común antiminero un discurso aglutinador, y a Conga en un símbolo. Pero hacen falta más elementos cohesionadores (identidades políticas, sociales, ideológicas) para dar el salto al Evo Morales peruano.

Si bien es interesante que esta protesta se haya construido desde el interior del país, no cabe perder de vista que no se trata de un grupo homogéneo y que hay discrepancias en los acentos sobre la agenda verde en sí misma, además de los objetivos de mediano plazo. Y ello, claro, tiene un correlato en la ausencia de una alternativa de desarrollo que pueda resultar atractiva tanto para quienes se solidarizan con la protesta, como para la promoción de la inversión privada, a la que tampoco puede dejarse de lado.

¿Y LA EMPRESA?

Pues Yanacocha se ha concentrado en la propaganda destinada a las grandes ciudades, con suplementos, documentales y comerciales. Básicamente, un intento de lavada de cara ante una imagen pública que incluso le valió estas palabras del representante más ramplón del periodismo más conservador del país:

En primer lugar, Yanacocha tiene que hacer un mea culpa público frente a Cajamarca, porque buenas metidas de pata tiene en su haber. Me dice gente racional que vive en Cajamarca que allá se tomaría muy bien por el pueblo un pedido de perdón y una buena dosis de autocrítica humilde por parte de una empresa que se ha manejado allá casi tan mal como Lucchetti en los Pantanos de Villa.

El problema para la empresa es que una campaña concentrada en Lima y otras grandes ciudades del país no resuelve su problema, que está en Cajamarca, fundamentalmente en las zonas rurales, lo que implica  trabajo de campo, ofrecer garantías reales y, sobre todo, ser conscientes que los errores del pasado cuestan caro y que no pueden volverlos a cometer. Mantenerse en una postura de “aquí no pasa nada” o mandar a los voceros publicitarios de la empresa a seguir con el argumento de la “manipulación” no va a convencer a nadie, menos aún en la zona de influencia del proyecto.

De allí que, con estas posiciones encontradas, la pregunta no sea si “Conga va o no va”, sino si una postergación del proyecto no sería una salida viable para que cada uno de los actores pueda comenzar a ceder en sus posiciones más maximalistas. Y para encontrar mecanismos que puedan compatibilizar minería, actividades agropecuarias y una presencia mayor del Estado en Cajamarca.

3 thoughts on “LAS ENCRUCIJADAS DE CONGA

  1. Tengo entendido que de hecho el estado despliega una intensa labor de preparación de proyectos y ha provisionado fondos destinados a resolver endémicos problemas de saneamiento e infraestructura en la provincia (una especie de “plan Marshall” a escala), especialmente desde el Ministerio de Vivienda cuyo titular recibió el encargo de coordinar estas tareas. Aunque la prensa no hace eco de estas actividades ellas existen y sería interesante saber su grado de avance y efectividad.

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  2. La gran pregunta que debemos hacernos los peruanos es cuan cierto es que la minería ofrece más fuentes de trabajo e ingresos al erario nacional.
    Compararlo con lo que ofrecen juntos la agricultura, ganadería y pesquería.
    Y por último, cual de ellos es más dañino y destructor del medio ambiente.
    Hay una frase muy interesante que encontré:
    “Si el Perú tuvo tanto oro, por qué su pueblo sigue pobre”.

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  3. contare mi experiencia.después de 42 años regrese de visita a mi observe claramente el abandono de la zona rural DPTO DE LA LIBERTAD SANTIAGO DE CHUCO ,MI PUEBLO ES CACHICADAN, ALREDEDORES COMO SAN JOSE DE PORCON.
    SE ENCUENTRA en la altura la mina el rio lo encontre cero agua no es como antes las casas una calamidad.aqui en LIMA
    UN METRO cuesta mucho hay terreno para hacer una buena vivienda pero viven en casuchas y viven alrededor de la mina por un familiar me entere que los campesinos reciben 300 soles. observo y digo lo invertiran en sus nesecidades
    bsicas. les falta orientación y apoyo tecnico . no pude ni quedarme no habia donde dormir,cocinar me espamto laforma como viven una casita con sus cuartos privados,cocina, baño etc. teniendo area de terreno fomentar los departamentos rurales cuando mi madre vivia teniamos un huerto al rededor de la casa. asi nuesros hijos y la familia a visitar .que esos
    300 soles sean mejor invertidos. en zonas rurales. y otro problema son las herencias la vivesa criolla que existe.

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