EL AÑO DE LA PASION

Pasión. Quizás así podríamos definir a un año intenso. Una larga campaña electoral, Copa América, fin de un gobierno, inicio de otro, conflictos sociales, racismo, desencuentros de la memoria, crecimiento económico a pesar de la crisis internacional.

Lo mismo ocurrió afuera. Protestas en todo el mundo, primavera árabe, disconformidad con la forma como se lleva la economía, terremotos, gobiernos que salen, gobiernos que entran.

Un año en el que salió a veces lo mejor y a veces lo peor de nosotros mismos, en medio de días intensos, a veces extensos y muchos de ellos agotadores.

No se si el próximo año será igual de apasionado, pero que sea la oportunidad para que los peruanos, aunque sea un poco, comencemos a escucharnos y comprendernos mejor. Para que nos insultemos menos, para que nos etiquetemos menos, para ponernos en los zapatos del otro.

Basadre decía que “Problema es, en efecto y por desgracia el Perú; pero también felizmente, posibilidad”. Que en el 2012 sigamos siendo ya no solo una posibilidad, sino también una realidad.

Feliz año.

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PANORAMA POLÍTICO DE FIN DE AÑO

Ollanta Humala: Con un estilo que le deja las últimas palabras, inauguraciones y últimas precisiones, complementado por la parquedad de su gabinete. Más que ‘giro a la derecha’ o ‘militarización’, el año acaba con expectativa (y preocupación) por las definiciones que su Presidente del Consejo de Ministros dará en Bajada de Reyes.

Nadine Heredia: Afiatada en un rol que mezcla la consejería política a su esposo, la presencia en actividades de ayuda social y la presencia en redes sociales.

Óscar Valdés: Más allá de los galones castrenses o su actividad empresarial, su permanencia en la PCM quiere tener una finalidad similar a la de Javier Velásquez Quesquén: alguien dependiente de Palacio que va calmando conflictos sociales. Su prueba de fuego no será Cajamarca sino el siguiente conflicto fuerte que aparezca.

Keiko Fujimori: Confinada a los temas vinculados a su padre o al discurso autoritario del fujimorismo. Termina el año limitada por lo que le costó la elección: la ausencia de ruptura con la década de 1990. El estilo Yoshiyama la confina a la medianía y a sus cheerleaders al ataque artero.

Alejandro Toledo y Alan García: Expresidentes comenzando su posicionamiento hacia un futuro que tiene como meta no oculta el 2016. Toledo opta por jugar más en el espacio del centro izquierda, mientras que García quiere seguir enfatizándose como el garante de la continuidad económica. Claro, cada uno con el estilo que ya les conocemos.

Daniel Abugattás: Pasando algo más tranquilo el Año Nuevo luego de las sanciones a algunos congresistas y algunos conflictos con la prensa. Temas fuertes para el siguiente semestre en la avenida Abancay: las elecciones de directores del BCR, miembros del TC y Defensor del Pueblo, así como el cierre del caso Chehade.

César San Martín: Empeñado en hacer lo que puede con las normas que tiene a mano. Su mayor foco deberá estar en la Sala Penal Nacional, cuyos defectos en la valoración de casos de derechos humanos se han trasladado a los de los permisos a sentenciados extranjeros por terrorismo.

Susana Villarán: Urgida de un asesor político que le permita transitar el cargamontón que se le viene y para mejorar la repercusión de los proyectos que viene realizando.

Juan Luis Cipriani: En el año más duro de su arzobispado, se calló en todos los idiomas sobre el caso Doig y el Vaticano lo terminó reemplazando en las negociaciones con la PUCP. Cada vez más confinado al kimono y el conservadurismo ramplón.

(Columna publicada en Diario 16 el 29.12.2011)

UN AÑO CON SUSANA

Considero que los defensores a ultranza y los detractores radicales de Susana Villarán parten de evaluar su gestión a partir de percepciones equivocadas sobre su elección.

Villarán no ganó la alcaldía por “ser de izquierda”, sino a pesar de su identidad centro – izquierdista (recuerden que el voto limeño es conservador). La mayor parte de sus votos no tuvieron preferencias partidarias o ideológicas, pero tuvieron en cuenta tanto la novedad como el rescate de temas de fondo para la ciudad. Tampoco los posibles errores de su gestión provienen del lado zurdo. Por el contrario, los regidores más a la izquierda dentro de su bancada han tenido un comportamiento alturado y han existido concejales de la oposición, como Pablo Secada, que han colaborado con esta gestión, sobre todo en la promoción de la inversión privada (¿y el cuco comunista?).

Villarán tampoco ganó por Bayly o por los audios de Lourdes. Los errores de la candidata del PPC, a los que ya nos ha tenido acostumbrados, le valieron la derrota. No supo hacer el tránsito adecuado y en los tiempos correctos de la campaña de la polarización “decencia – corrupción” a discutir planes de gobierno municipales (parecidos en varios casos). Y cuando lo hizo, en la semana final, terminó acompañada de mentiras y de un discurso tipo Tea Party que desmerecieron su participación.

Tampoco el problema es que “Susana no hace nada”. Basta ver la cantidad de obras en ejecución o ya entregadas, los resultados del primer año de gestión, así como la entrevista que le hizo hace un par de días Rosa María Palacios para darnos cuenta que la imagen de “haragana” que cierta prensa le ha querido inventar es, además de falsa, injusta.  Por tanto y, si bien la administración demoró un poco en ajustar clavijas y ha tenido que hacer cambios necesarios en el equipo, en lo que se refiere a términos estrictos de gestión, la nota no es desaprobatoria en este aspecto. Lo que no quita críticas a temas como el ocurrido con la playa La Herradura, donación de arena incluida.

Tampoco creo su desaprobación sea un tema de prensa. Se da demasiado peso a los medios que están en una abierta campaña de demolición a la alcaldesa, cuyas mentiras han sido destapadas en muchos casos y que no se dirigen, en su mayoría, a los sectores populares. Y si bien el aparato de comunicaciones de la MML requiere de ajustes en serio (y de una mirada menos reactiva y más veloz), tampoco creo que sea el problema central de la alcaldesa. De allí que reducir toda crítica a “lo que dice Correo” o “las fobias de Mariátegui” tampoco ayuda a entender el problema.

El problema, creo yo, es político. Como tempranamente indicaba Marco Sifuentes, una vez elegida la alcaldesa:

Como es cada vez más evidente (la “confluencia” con el MNI, su pésimo aparato de prensa, el desastre del debate, el plantón de ayer ante el JNE), Fuerza Social no sabe calcular políticamente. Van a tener que aprender (o los verdaderos lobos se los van a comer).

Y eso es lo que ha faltado. Sí Castañeda carecía de una visión de la ciudad (que Villarán, mal que bien, si tiene), la misma era suplida con una visión política que funcionaba en la demarcación comprendida entre Ancón, Chosica y Cañete. El objetivo político de su gestión fueron los sectores C y D, aquellos que crecieron sin esfuerzo del Estado ni de la empresa privada, al que le hizo las escaleras, los parques zonales convertidos en clubes de domingo, los puentes peatonales en Lima Norte y Lima Sur, los hospitales de la Solidaridad. Aquel sector de ciudadanos limeños que valora, sobre todo, el cemento como sinónimo de gestión municipal.

Obviamente, esta visión política tenía serios límites para sostener el pase de Castañeda a la arena política nacional, pero le resultó para tener el 80% de aprobación que tuvo, a pesar de las críticas a su gestión y del caso Comunicore, entre otros cuestionamientos severos.

De hecho, hace algunos meses advirtió Roberto Bustamante:

El problema –regresando a la forma en la que Villarán llegó al gobierno municipal– está relacionado con las expectativas de sus votantes. Pienso que es claro que muchos de los que la eligieron sí creían en el fierro y el cemento como formas de resolver problemas (me refiero a quienes fueron parte del el trasvase de votos de Kouri).El cambio de estilo de gobierno no podía ser, en ese sentido, tan radical. Ello abrió la puerta a la crítica despiadada por parte de un sector de los medios y de buena parte de los partidos de derecha.

Si se quería hacer un cambio de estilo, eso tenía que venir acompañado de un trabajo político que no se hizo. Eso es lo que detecta Alberto Vergara como principal falencia de la gestión Villarán: “El punto principal, en realidad, es que hasta para ser transparente y tecnocrático hace falta un plan político“.

Y de allí que Rosa María Palacios insistiera tanto a Villarán que, por Alá, pusiera aunque sea una foto suya en las obras que viene haciendo la Municipalidad Metropolitana de Lima.  Entre el bombardeo de Castañeda con su nombre en cada escalera que hacía y su aparición todas las mañanas poniendo primeras piedras y el laconismo de Susana existen puntos medios que podrían aprovecharse. Una buena lectura de Weber y lo que dice sobre la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad en la actuación política es algo que en la Municipalidad de Lima deberían repasar. No se debe dejar de ser honesto, pero no por ello pecar de cándido.

Finalmente, concuerdo con Vergara en lo siguiente “Ahora bien, la impopularidad no debe ser un argumento para revocar a nadie“. Con Toledo querían hacer lo mismo y no se pudo (ni se debía hacer). Basta ver los resultados de las revocatorias en los últimos 15 años para darnos cuenta que las autoridades vacadas son la minoría. Lo mejor es que cada quien cumpla su periodo, ni un minuto más, pero tampoco un minuto menos. Y claro, entender que su cargo, además de una buena tecnocracia, requiere una visión política, es algo que la alcaldesa deberá tener claro en los 3 años que le quedan de gestión.

MAS SOBRE EL TEMA:

Otra entrevista a Villarán en El Comercio

CHAVIN DE HUANTAR Y LOS TUNELES DE LOS QUE NO SALIMOS

Hace un par de semanas, entrevisté en La Mula al periodista David Hidalgo, autor del libro Sombras de un rescate: tras las huellas ocultas en la residencia del embajador japonés (Lima, Planeta, 2007), con motivo de los 15 años de la toma de dicha casa, a manos de miembros del denominado Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). Al terminar dicha charla, me quedó como sensación que la sociedad peruana aún no ha terminado de procesar este hecho, que culminó con el exitoso operativo de rescate de rehenes bautizado como “Chavín de Huántar”.

Existen varias cuestiones de aquel prolongado secuestro que, a esta altura, resultan claras. La toma de rehenes es un delito, el MRTA fue una organización subversiva que empleó métodos como el secuestro para propiciar el terror en los ciudadanos peruanos y obtener objetivos políticos y financiamiento económico, existieron muchos descuidos de inteligencia que permitieron un acto de este tipo, la operación militar de rescate fue exitosa y modélica y existió una deliberada disputa entre los miembros principales del fujimorato por apropiarse del mérito de un operativo exitoso.

Pero hay algunos puntos en esta historia que nos han impedido terminar de procesar este acontecimiento. El principal, sin duda, es la presunta existencia de ejecuciones extrajudiciales ocurridas con posterioridad al operativo de rescate. Y que ha vuelto esta semana a la palestra con la demanda interpuesta por la CIDH al Estado Peruano ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos por este caso.

Aclaremos aquí varias cuestiones.

1. ¿Hay indicios para hablar de ejecuciones extrajudiciales? . Y ellos van más allá del conocido testimonio del ex diplomático japonés Hidetaka Ogura. Las pericias realizadas por el Equipo Peruano de Antropología Forense revelan que, al menos en un caso, uno de los secuestradores fue ultimado con un solo disparo, en forma tal que fue presuntamente ejecutado en condición de rendido. Existen, además, otros testimonios que apuntan en la misma dirección, como los ofrecidos por los policías Marcial Torres Arteaga y Raúl Robles Reynoso, quienes entregaron a un secuestrador vivo al equipo comandado por Jesús Zamudio Aliaga, según registra tanto el expediente judicial del caso como el libro del periodista Umberto Jara.

La tesis central que maneja el Ministerio Público es la existencia de un equipo con una cadena de mando paralela, distinta a la de la operación militar.

2. ¿Quiénes son los implicados en estas ejecuciones extrajudiciales? En concreto, cuatro personas: Vladimiro Montesinos, Nicolás Hermoza Ríos, Roberto Huamán Azcurra y el ya mencionado Zamudio Aliaga (prófugo de la justicia). A ellos podría sumarse, en teoría, Alberto Fujimori, pero vemos difícil que el Estado peruano tramite ante Chile la ampliación de la extradición por este caso, debido a la pertenencia de los presuntos ejecutados a una organización subversiva rechazada casi unánimemente por la sociedad peruana (rechazo al que me sumo, por cierto).

Estas cuatro personas están siendo procesadas ante el Poder Judicial y se viene celebrando por tercera vez el juicio oral en este caso, ya que, en dos veces consecutivas la Sala encargada del caso ha cambiado a 2 de sus 3 magistrados. Por regla procesal, eso hace que se “quiebre” el proceso.

3. Entonces, ¿cuál es el problema que se resolverá en la Corte Interamericana de Derechos Humanos? Cabe mencionar, para comenzar, que la Corte no establecerá juicio alguno sobre la inocencia o culpabilidad de nadie, ni de los comandos, ni de los cuatro procesados en el Poder Judicial peruano. Este organismo procesa a estados y no a individuos.

La Corte determinará, fundamentalmente, si es que existen indicios para presumir la existencia de ejecuciones extrajudiciales y si existieron violaciones al debido proceso en el esclarecimiento de estos hechos en sede nacional, cuestiones por las que puede hacerse responsable al Estado peruano.

4. El tema del fuero militar: Y he aquí lo que concierne a los comandos. Al igual que los medios que se han escandalizado con este proceso en el sistema interamericano, consideramos que los comandos son inocentes y que la operación militar no debe ser cuestionada. Pero, a diferencia de estos medios, sí creemos que existe un problema en la absolución de los comandos hace casi una década. Y ello por una razón bastante simple: las investigaciones fueron cerradas para ellos en el fuero militar.

La jurisprudencia nacional e internacional señala que el fuero militar no es el ámbito en el que se deban resolver casos de derechos humanos. Ello porque es una instancia judicial excepcional, destinada para delitos de función, entre los que no se encuentran las ejecuciones extrajudiciales.

De allí que una abogada y periodista como Rosa María Palacios haya sugerido desde hace varios meses, cuando era previsible que el caso llegue a la Corte – y ante la alta probabilidad de derrota en el proceso, por lo arriba señalado -, que el Ministerio Público inicie de oficio una investigación a los comandos que termine con el sobreseimiento del caso para ellos en forma definitiva.

Este es el aspecto estrictamente legal, que no es difundido por los medios que se convierten en los altoparlantes de un sector conservador y cavernario, que no duda en utilizar a héroes para su agenda particular, olvidando que toda persona, más allá de sus méritos o deméritos particulares, debe someterse a la justicia cuando ésta lo requiera. Comprendo el malestar pues, personalmente, se lo que se siente cuando alguien está convencido de su inocencia y, aún así, debe afrontar un proceso judicial, con todo lo que ello implica. Pero eso no quita que una persona deba acudir a sus citaciones e investigaciones. Nadie está por encima de la ley, ni un ciudadano común, ni un héroe, ni un alto dignatario.

Y no dudo que este hecho va a ser utilizado por este mismo sector para querer insistir con el indulto a Alberto Fujimori. Ya no por la socorrida fórmula de la salud, desbaratada la semana pasada por dos reportajes del periodista Daniel Yovera difundidos en el programa Tribuna Abierta, sino apelando al trillado argumento de sus méritos frente al terrorismo. Tema que legalmente no está contemplado, ni que tampoco debiera ser tomado en cuenta.

Como dijo Juan Carlos Tafur en una columna reciente: “Si nuestra casa se incendia y llamamos a los bomberos para que nos salven, pero en la tarea los mismos roban nuestros enseres y además violan a algún familiar, ¿deberemos acaso perdonarles dichos delitos en mérito a su salvataje? Por supuesto que no. Pues eso hizo Fujimori.” Y añadiría, lo empeoró cuando quiso atribuirse todos los méritos de una victoria que tiene varios factores y, con su conducta, terminó tiñendo todo bajo el manto de la sospecha y, en casos puntuales, ello implicó la comisión de delitos concretos.

Ojalá los comandos puedan quedar fuera, ya no solo del proceso judicial, sino también de las manipulaciones de un sector político que mantiene invicta su capacidad de mentir y utilizar a personas que cumplieron con su deber y que no merecen asociarse al grupo más retorcido de la política nacional, ni a sus ayayeros mediáticos con el ADN lleno de camisas negras.

UN PASADO A AFRONTAR

En estos días previos a la Navidad, varios hechos vinculados a la pesada herencia del pasado de las dos últimas décadas del siglo XX han puesto sobre la mesa interrogantes claves sobre lo que la sociedad peruana, en los próximos años, tendrá que seguir afrontando respecto a dicha carga histórica.

Todo comenzó con los rumores sobre un posible indulto humanitario a Alberto Fujimori. Un claro ejercicio de manipulación en fechas en que la gente anda más sensible (con la colaboración de varios medios de comunicación, como indica Juan Carlos Tafur), pero que se terminó de caer con un reportaje de Daniel Yovera en Tribuna Abierta, en el que quedó claro que Fujimori no es candidato a Jardines de la Paz y que recibe más visitas que muchos en libertad. Lo peor para el fujimorismo es que todas estas maniobras hacen que el caso de su líder se asemeje mucho al de Crousillat y que, además, queden atrapados permanentemente en el pasado.  Y claro, al resto nos deja un olor a bacalao bastante fétido.

El otro suceso vergonzoso de la semana se encuentra en las decisiones de la Sala Penal Nacional para autorizar viajes temporales de dos miembros del MRTA al extranjero, a pesar de aún estar cumpliendo sus penas en libertad condicional. Si bien es cierto la legislación permite este tipo de decisiones (lo que debería cambiar ipso facto), lo cierto es que su fundamentación es bastante pobre y que los magistrados debieron usar criterios de discrecionalidad para otorgar estos beneficios. Además de todos los recuerdos ingratos y dolorosos del accionar del MRTA (asesinatos y secuestros), la Sala Penal Nacional sigue estando en la picota: durante los últimos años ha tenido graves retrocesos en casos de violaciones a los derechos humanos y ahora comienza a tener estas decisiones inexplicables en casos de terrorismo. Una lástima, porque la SPN, bajo la conducción de Pablo Talavera, pudo condenar a las cúpulas de Sendero Luminoso y el MRTA a penas bastante altas y sentenciar algunos casos importantes de crímenes cometidos por agentes del Estado.

Como una suerte de recuerdo de que aún tenemos una tarea pendiente con 15,000 peruanos desaparecidos en el país, esta semana se conoció la existencia de 8 fosas comunes en el distrito ayacuchano de Ayahuanco, en las que se encontrarían los restos de 100 personas asesinadas durante el periodo de violencia (no se determina aún la posible autoría). Recuerdo de una tarea pendiente de búsqueda importante para muchas personas que quieren cerrar su periodo de duelo. Como señala una campaña del Equipo Peruano de Antropología Forense, es Navidad y los seguimos esperando.

De allí es necesaria la necesidad de seguir recordando y actuando, pero con un horizonte como el contemplado por Diego García Sayán, flamante presidente de la Comisión del Lugar de la Memoria:

Partiendo de la recordación objetiva de lo que ocurrió de manera que las víctimas de la violencia, hombres y mujeres, civiles y militares, del campo o de la ciudad, se sientan todos allí expresados. Sin excepción alguna. Pero mirando más allá. Hacia un futuro mejor basado en valores fundamentales como la reconciliación, la tolerancia y la inclusión.

Ni criticar a Fujimori convierte a una persona en senderista, ni criticar las decisiones referidas a terroristas nos transforma en fujimorista. Pertenezco a aquel grupo de peruanos que rechaza la violencia venga de donde venga y que quiere que podamos aprender a convivir en paz, a resolver nuestros conflictos por la vía pacífica. Que quiere justicia para todos y para el que un muerto no vale más que otro. Ojalá comencemos a aprenderlo. Que estas fechas que vienen nos ayuden a reflexionar en ello.

Feliz Navidad.

POST CANDIDATOS: UNA VISION DEL AÑO ELECTORAL

Post Candidatos, libro compilado por Carlos Meléndez sobre la campaña electoral, deja varias lecciones tanto a los actores de la política peruana como a quienes la analizan. Luego de terminar su lectura, van algunas conclusiones que me deja este conjunto de ensayos:

Un sistema partido: Más que un sistema de partidos, tenemos a líderes políticos con organizaciones incipientes, que sobreviven a algunos fracasos electorales, ubicados en el tradicional espectro de izquierda a derecha y que concentran el apoyo de un segmento del electorado que no llega al tercio. Ello explica una elección tan disputada, con tanta incertidumbre y que elevó el margen de error real de las encuestas de intención de voto.

Campañas cada vez más profesionales: Lección que deberá ser aprendida, sobre todo, por Alejandro Toledo y Luis Castañeda Lossio. La carencia de una organización mínima en Perú Posible propició que los errores de campaña no pudieran ser corregidos, lo que generó la desbarrancada del ex presidente. Mientras que hacer una campaña “a lo que salga” hizo que Castañeda acabara como el forever alone del año.

La economía no lo es todo: Máxima que debe quedar tanto para PPK – y los candidatos de derecha que lo sucedan – como para los medios de comunicación que se lanzaron en masa a atacar a Humala sólo por su aparente poca identificación con el modelo de mercado. Dos datos del libro de Alfredo Torres sobre opinión pública: solo 1 de cada 5 peruanos cree plenamente en el liberalismo económico y la derecha no gana si es que sus propuestas no atienden a los sectores populares.

El peso del pasado: Si bien el fujimorismo tiene aceptación popular que ha permitido su supervivencia durante 20 años, aún no se ha planteado bien qué hacer una vez que su líder desaparezca físicamente, así como con el ala más dura de su agrupación. Situación que no solo les ha costado la elección, sino también al quedar atrapados en tópicos como el indulto, sin posibilidad de colocar otros temas en la agenda.

Las lecciones para Humala: El pragmatismo que le sirvió para ganar la elección debe ser acompañado de equipos eficientes y afiatados para gobernar. Y deberá mantener el equilibrio que alcanzó en la segunda vuelta: el centro no es sólo un estado de ánimo, sino un espacio político bien definido.

PD: Mi solidaridad con Laura Puertas ante un despido injustificado que termina siendo una condecoración.

(Columna publicada en Diario 16 el 22.12.2011)

También sobre Post Candidatos: Eduardo Dargent, Fernando Tuesta y el propio Meléndez

CARLOS RAFFO: SU JUICIO, EL FUJIMORISMO Y SU RETIRO

En el último programa del año de Pasando Revista, conversé con el ex congresista fujimorista Carlos Raffo. Como sabrán, con Raffo me separan muchas diferencias, pero la charla demuestra que siempre se pueden llevar conversaciones alturadas entre personas que piensan diametralmente distinto.

Esta es la segunda oportunidad que tuve para dialogar con el ex asesor de imagen durante este año. En la primera charla que tuvimos hablamos sobre todo de las disputas internas que ocasionaron su salida de Fuerza 2011 y me dejó una frase para el recuerdo sobre la campaña: “perdimos por brutos”.

En esta nueva entrevista, nos concentramos sobre todo en el proceso judicial que concluirá en estos días. Desde su relación con las magistradas, pasando por el mutis que el fujimorismo en pleno ha tenido sobre su caso, así como otra frase: “me retiro de la política pase lo que pase con el juicio”. Harta pepa. Vean la entrevista.

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