DE LOS EXTREMOS Y EL CENTRO

Miércoles 23 de noviembre del 2011. Ollanta Humala ofrece una conferencia de prensa en Palacio de Gobierno. Algo singular en su estilo de comunicación, hasta entonces parco, solo roto por pocas apariciones públicas, discursos en ceremonias oficiales y, por supuesto, twits. Y si a alguien le quedaba duda de que Humala usará la Hoja de Ruta de la segunda vuelta como guía de gobierno, pues debió despejarlas con estas palabras:

“La minería no puede servir a unos cuantos. Tenemos que resolver el problema de la extrema pobreza y la desigualdad, pero el Gobierno no acepta el ultimátum de nadie. Vamos a dialogar y aclarar con transparencia y humildad las dudas que surjan desde las comunidades, porque todos son importantes, y como Gobierno tenemos que proteger los recursos naturales, pero también las actividades productivas”.

Y los extremos de ambos lados interpretaron a su modo las palabras presidenciales. Por un lado, simpatizantes y miembros de partidos de izquierda, en su mayoría entre la sub-30 y la sub- 40, estallaron en Facebook y Twitter y consideraron a Humala de traidor para abajo. No faltó alguien que se animara a crear un grupo en la red social creada por Zuckerberg denominado “Queremos de regreso La Gran Transformación”, en alusión al plan original presentado por Humala y preparado por el equipo encabezado por Félix Jiménez.

Por el otro lado, continuaron con la cantaleta de que Humala en realidad solo hace un giro táctico más para consolidar un proyecto autoritario. Desde un diario con el ADN alborotado, decía un director de antepasado ilustre:

“Lo único que ha sucedido es que simplemente ha entendido que el acto más lógico y racional con respecto a este proyecto es impulsarlo por el buen negocio que le significa al país, por el mensaje a favor de la inversión que significa y, last but not least, porque le va a proporcionar los recursos que necesita para financiar sus programas de Inclusión Social, piedra angular de sus planes de fundar una dinastía política junto a Nadine”.

Ambos extremos se nutren, porque ambos creen que lo que debe venir es “la gran transformación” (unos para apoyarla, los otros para denostarla), cuando en realidad en lo que andan pensando es en “la gran conspiración”. Los del lado zurdo, echándole la culpa de cualquier crítica al Gobierno al “apro-fujimontesinismo” o a “la derecha” y, claro, todo aquel que no pertenezca a aquellos sectores pero sea crítico de algunas acciones y acentos de esta administración queda reducido a la categoría de mero instrumento. Los del lado más extremo en la diestra buscan agudizar las contradicciones entre el sector más liberal del Gobierno y el más zurdo, sueltan acusaciones (varias sin sentido) o intentan convencernos de que lo que se viene es un zarpazo que hará ver a Velasco como un partidario de la economía de mercado.

El problema es que ambos sectores olvidan que Humala no es una persona ideologizada. Por el contrario: si una divisa tiene es el pragmatismo. Rosa María Palacios, en una columna para Diario 16, retrató al Presidente de la República de la siguiente manera:

“No tiene ninguna convicción ideológica en materia económica. Le interesan determinados objetivos respecto a la pobreza en el Perú y al honor en el Ejército. Eso es lo que más lo mueve. ¿Cómo lograrlos? Eso le es casi indiferente. Pero cuando absorbe una tesis, la cree sin dudas ni murmuraciones. Hasta que lo convenzan de lo contrario”.

Así, Humala ha quedado al centro de sus cheerleaders más beligerantes y de sus detractores más rabiosos. Lo que no quiere decir que ello lo deba llevar a indefiniciones. En una entrevista brindada en 2003 a Eduardo Dargent y Alberto Vergara, Valentín Paniagua hacía explícita su simpatía por lo que denominaba “centro radical”, lo que resumía de esta manera:

“Bobbio prefiere usar el término libertario y por eso él, siendo un liberal, dice que es un liberal socialista, porque él no entiende la libertad sin un acento social y sin un sentido de responsabilidad y solidaridad elemental con los demás”.

Ello implica gestos y trabajo político. Explicar por qué su plan original no será plasmado, cómo hará para que el agua y el oro convivan donde se pueda, generar institucionalidad, deslindar rápidamente de personajes nocivos (Chehade) o iniciativas incompatibles con la Constitución (como las amnistías a favor de violadores de derechos humanos) y no esperar a una entrevista a los 100 días de gobierno para hacerlo, separar a los funcionarios con conflictos de interés, por mencionar solo algunos puntos críticos de estos meses.

El centro no es un mero estado de ánimo, ni el agua tibia que algunos quieren ver. Si Humala ha optado por ello, deberá saber que la indefinición para quedar bien con todos no es sinónimo de centrismo, sino que éste está marcado por jugársela por una república superior, con libertades y un acento social. En suma, reconocer y actuar a favor de los derechos de los ciudadanos y fortalecer un Estado que pueda ser un eficiente árbitro frente a los conflictos de intereses que puedan suceder en el camino.

Ése es el reto de un quinquenio difícil y que tendrá, como telón de fondo, a los extremos de ambos lados coqueteándole o denostándolo, indistintamente. Si Humala tendrá el coraje de asumirlo, con todo lo que implica, es algo que veremos en los siguientes meses.

(Artículo publicado en Revista Ideele N° 214)

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EL INTRINGULIS DE LOS ASESORES PRESIDENCIALES

Desde que Vladimiro Montesinos asumió el rol de socio político y cómplice delictivo de Alberto Fujimori (por más que algunos intenten desligarlos, sin éxito), el rol de los consejeros o asesores presidenciales asumió un karma en el Perú. Y es que, luego de que una persona a la cual solo su jefe controlaba (Fujimori, no lo olvidemos) asumió tanto poder, existe una legítima suspicacia sobre las personas que están en el entorno presidencial. Y también porque en los últimos gobiernos tampoco nos fue bien en ese terreno.

Alejandro Toledo intentó institucionalizar la institución de los consejeros presidenciales, en forma muy parecida a lo que existe en Estados Unidos. Sin embargo, tanto los cuestionamientos sobre los sueldos altos, como el caso de César Almeyda liquidaron para todo efecto práctico la buena imagen que tenía un cargo de este tipo.

Alan García tuvo algunos consejeros en materias específicas, sobre todo, en el plano económico. Pero los mismos tenían perfil bajo y ninguna intención de opacar al Presidente. Lo que sí se le criticó a AGP es la relación que varios funcionarios de su gobierno tuvieron con empresas privadas de seguridad e inteligencia, relación conocida en todo su esplendor a partir de la investigación sobre los Petroaudios hecha por Gustavo Gorriti.

En el caso de Ollanta Humala, en los últimos días se han incrementado los cuestionamientos frente a dos de sus colaboradores principales, que le rindieron resultado en la campaña, y que hoy reciben fuego graneado: Luis Favre y Adrían Villafuerte.

En el caso del primero, se ha recordado su trayectoria anterior como trotskista y sus vinculos con el PT brasilero y no han faltado quienes critiquen, per se, la permanencia de un extranjero en el entorno presidencial. Creo que estos no son argumentos válidos para los cuestionamientos. Si Favre es un converso de la izquierda radical a la socialdemocracia o si es extranjero, en sí mismo, no influye en la valoración sobre su desempeño profesional.

El tema real en este caso es uno de transparencia. Hoy, luego de señalar ayer que sólo conocía que el argentino – brasileño – francés asesoraba al Presidente de la República, Salomón Lerner Ghitis indicó que Luis Favre o Felipe Belisario Wermus es pagado por el partido Gana Perú. Y también dijo que este pago se debe a un contrato registrado ante el Ministerio de Trabajo. Cabe señalar que los extranjeros pueden chambear legalmente en el Perú siempre que tengan una visa de trabajo, para lo cual, el requisito central es que tengan un contrato de trabajo aprobado por el referido Ministerio.

Creo que es necesario ir un paso más allá en este caso y, de un lado, el Ministerio de Trabajo debe hacer pública la resolución o acto administrativo que aprueba el referido contrato. Y de otro lado, Gana Perú debe hacer público el documento de marras, dado que la asesoría brindada por Favre – Wermus es dada a un funcionario público. Asimismo, Gana Perú debería indicar cuáles son los fondos que permiten el pago al asesor, debido a las versiones sobre sus vínculos con empresas brasileras.

Sobre Villafuerte, hace algunas semanas, dijimos lo siguiente, a partir de su no aparición en la Encuesta del Poder:

Quien sorprende por su no aparición es el asesor presidencial en temas de seguridad Adrián Villafuerte, cuyos detractores lo sindican como una suerte de Montesinos en potencia y sus defensores lo califican como un militar disciplinado y austero. Incluso su influencia es percibida por los encuestados como baja frente a los antes mencionados y al Ministro de Economía y Finanzas Luis Miguel Castilla. Probablemente sea porque quienes respondieron el sondeo circunscriben su presencia al aspecto estrictamente castrense.

De hecho, la Promoción 1977, a la que perteneció Villafuerte, tiene a oficiales del Ejército en altos puestos, comenzando por el actual Comandante General. Si bien es cierto que a la promoción 1977 le tocaba ascender, también es verdad que existen fundadas suspicacias, considerando el pasado reciente.

Y las mismas aumentan luego de una denuncia hecha hoy por El Comercio, sobre el interés que tendría Villafuerte en los equipos de interceptación telefónica de celulares que maneja la DINANDRO, para lo que buscaría poner gente afín en esa entidad. Y eso no es moco de pavo. La DINANDRO tiene los mejores equipos para hacer interceptaciones telefónicas legales en el país – repito, legales – y por eso fue que, en teoría, la emplearon para capturar a los miembros de Business Track. El juicio posterior sobre dicho caso demuestra como es un botín codiciado por el gobierno de turno pues, en un testimonio brindado ante la sala que ve el caso, el general Carlos Morán tuvo que admitir su interés en los audios vinculados a Alan García.

Villafuerte es funcionario público y, por tanto, puede (y debe) ser llamado ante la Comisión de Defensa del Congreso de la República para que especifique cuáles son los alcances y límites de sus funciones, pues hasta ahora no las conocemos. Y claro, habrá que ponerle mucho ojo ante estas versiones.

No es malo que el presidente tenga consejeros. Pero sí es necesario saber cuales con precisión sus funciones y es indispensable limitar su poder a la mera recomendación técnica. Cuando los asesores terminan con poderes mayores o convertidos en protagonistas de intrigas palaciegas, el manejo de Palacio de Gobierno (valga la redundancia) termina, invariablemente, afectado.

ACTUALIZACIÓN (03:40 PM): Abugattas confirma que Gana Perú ha contratado a Favre e indica que los parlamentarios dan un aporte al partido, lo que explicaría el origen de los fondos.

CONGA: EL TRECHO DEL DICHO AL HECHO

Desconfianza. Creo que ese es el problema de fondo existente alrededor del proyecto Minas Conga. Y hay varios factores que explican el por qué de esta situación. Cuestiones que debemos entender, más allá de los que acusan de manipulados a unos y de vendidos a los otros.

YANACOCHA: Ya se ha hablado en extenso de cómo Yanacocha arrastra una serie de problemas de credibilidad bastante altos que no han querido ser reconocidos por la empresa, a pesar que dicen querer “otra relación” con Cajamarca. El sábado último en Diario 16, Juan Infante (quien no es precisamente enemigo de la empresa privada, basta ver su experiencia profesional) fue bastante duro con la plana directiva de la empresa, a la que recomienda un recambio en la parte gerencial:

Esa minera tiene índices muy bajos de credibilidad y este no es un tema de imagen. Es un tema de esencia. Y en una persona jurídica la esencia son los dueños, el directorio, los que toman las decisiones. Y como con los dueños (como con los presidentes en ejercicio de una nación) uno no se puede meter (salvo que los derroque), la esencia de una compañía la representan sus trabajadores y, sobre todo, sus gerentes principales.

Yanacocha debiera estar viviendo una crisis de gobierno, y esa crisis debe terminar con un cambio de “ministros”, es decir, de gerentes.

Y he allí un primer tema. Si la empresa no ha reconocido errores o si se ven a los mismos interlocutores dialogando, pues será poco probable que en Cajamarca les crean. Y no hablo de los operadores políticos que siempre jalan agua para su molino, sino de los ciudadanos cajamarquinos que, dada esta historia pasada, desconfían de la empresa, no por antiprivatistas, sino por el pasado reciente.

EL EIA: Es cierto que el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto Minas Conga (ver resumen ejecutivo) ya fue aprobado (hace año y medio) y que, por tanto, la empresa ha cumplido en términos formales con los requisitos necesarios para iniciar la etapa de explotación. Sin embargo, hay dos temas de confianza que este documento no ha podido cubrir.

De un lado, no faltan quienes son suspicaces porque el EIA fue aprobado en el gobierno de Alan García, cuyo discurso en materia de inversión privada llegó a extremos que harían ruborizar a algunos integrantes de la CONFIEP. De otro lado, la reciente revelación de las principales conclusiones del informe emitido por el Ministerio del Ambiente sobre Conga, hecho público por IDL – Reporteros, da pie a que muchos (incluso entre quienes están a favor de la inversión privada) se pregunten si el Estudio de Impacto Ambiental está bien hecho.

El ministro Ricardo Giesecke ha precisado que esta situación no implica que se cancele el proyecto, sino que se deben hacer ajustes para que el mismo sea mejor de lo que ya es. Que es una forma elegante de decir que “si no se ajustan, el gobierno no va a darle respaldo al proyecto”. Curiosamente, en la misma línea, está El Comercio, de acuerdo a lo dicho en su editorial de ayer:

Conga es un megaproyecto minero importante y necesario para el país. Su punto más complejo es que implica trasladar lagunas, ubicadas en las cabeceras de cuenca. No estaría de más buscar alternativas o reducir el número de lagunas por ser impactadas.

De allí que un conjunto de ciudadanos, vinculados a temas mineros y a conflictos sociales, que van desde académicos hasta ex directivos de empresas mineras, planteen esta solución:

Y finalmente, que todos cedamos un poco y que respetando el marco legal, se permita que una entidad independiente pueda examinar el EIA en los temas controversiales, complementando la información que ayude a esclarecer cualquier duda o temor que un sector de Cajamarquinos pueda tener o argumentar.

Lo que nos lleva a un tema de fondo, referido a la autoridad encargada de aprobar este tipo de estudios en el futuro, así como a una reforma del Ministerio de Energía y Minas y su normativa, a fin de garantizar tanto las inversiones como estándares ambientales y comunitarios de alta calidad. Al Estado se le termina percibiendo como “demasiado parcializado” con la empresa y parte de las desconfianzas se pueden eliminar con esta nueva regulación. Ello indica, claro está, que el centro político no es algo vacío o ambiguo.

LOS DIRIGENTES QUE ENCABEZAN LAS PROTESTAS: Si bien es cierto que los cajamarquinos tienen el legítimo derecho de protestar y de estar alertas ante las consecuencias que puede tener el proyecto sobre el agua, también es cierto que, a río revuelto, ganancia de pescadores. Y, en este caso, tendrán que ir con pinzas con algunos dirigentes. María Luisa del Río, editora de Regiones de El Comercio y quien tiene una genuina preocupación por el medio ambiente, indica que:

Wilfredo Saavedra, dirigente cajamarquino que estuvo diez años preso por emerretista y que hoy representa a los frentes de defensa de su región, quiere un muerto. Uno aunque sea, para que el conflicto se torne más extremo. Gregorio Santos, el presidente regional de Cajamarca, quiere pedirle a Humala que declare inviable la mina. Pero para lograrlo destina recursos del gobierno regional a reforzar el paro con volantes, camionetas y trabajadores, y eso es ilegal.

De hecho, en la ciudad de Cajamarca, en el primer día de paro, cada uno de los dirigentes tuvo una marcha propia, lo que dio lugar a que la protesta, por lo menos en la capital del departamento, se diluyera con el pasar de las horas. Y claro está, decir esto no implica satanizar la protesta ni mucho menos, pero también es necesario tener claro que cada grupo en disputa tiene sus propios intereses.

Sumemos al grado de desconfianza, además, la serie de señalamientos que, desde el lado más zurdo, se hacen al asesor de campaña Luis Favre sobre sus presuntas vinculaciones con Yanacocha. Hoy el comunicador argentino – brasilero se ha convertido en la nueva “bete noire” de muchos y en una persona que debiera aclarar cuales son sus vínculos reales con Palacio de Gobierno y, de tenerlos, también con algunas empresas.

Aquí vemos porque resulta difícil que las partes se pongan, por ahora, de acuerdo. Sin embargo, si se requiere el bien común, es necesario que los maximalismos terminen por ceder paso a un diálogo genuino. Porque, al final, más que un tema de ideologías, esto se trata de un problema de confianza entre peruanos.

LAS OPINIONES DE: Ernesto de la Jara, Laura Arroyo Gárate, Eduardo Villanueva, Luis Thais, Luis Pásara, Augusto Townsend y Gonzalo Zegarra

DEL ARCHIVO DE PODER: El caso Combayo y cómo ambas partes se olvidaron de un estudio sobre recursos hídricos que terminaba contrariando a las dos, por Ricardo Uceda.

LA GRAN DECANTACION

Si en mi columna de ayer (disculpen la autocita) señalé cómo el flanco izquierdo iba a ocupar un rol menor durante el gobierno, hoy la situación ha escalado un nivel más.

En la edición de hoy del diario La Primera, Carlos Tapia hizo pública la carta de renuncia a su puesto como asesor político de la Presidencia del Consejo de Ministros. Una misiva bastante fuerte dirigida a Salomón Lerner Ghitis y que resume La República:

Según indica en la misiva, la renuncia habría sido solicitada originalmente por el propio presidente de la República, Ollanta Humala, quien habría asegurado que “o te vas tú o se va él”, en referencia al Premier.

Tapia García continúa agradeciendo el gesto de haberlo nombrado asesor político del consejo de ministros y sin embargo, en otra parte de la misiva denuncia un acto grave: seguimiento.

“Espero que, con mi alejamiento, los agentes de inteligencia, que me han hecho un seguimiento permanente, podrán dedicar su valioso tiempo a hacer las tareas propias de su actividad”, denuncia.

Esta acción de seguimiento sería asignada por el propio jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia, a quien además critica de la siguiente manera: “Siempre me ha llamado al atención que la jefatura de la DINI se le encargue a un ex capitán del ejército, quien en los últimos años ha hecho labores de seguridad e información para compañía minera”, agrega.

En el siguiente párrafo dirige sus palabras hacia “un asesor brasileño”, quien habría sido una pieza vital en el triunfo de Ollanta Humala en al segunda vuelta:

“Considero muy dañino para nuestro proyecto político y para el propio liderazgo de Ollanta, la presencia de un asesor extranjero, que quizás fue necesario para ganar la segunda vuelta, pero ahora goza de un gran poder entre las sombras y es útil para operaciones políticas de todo tipo”

Varios comentarios sobre esta carta que es dinamita pura:

1. EL DETONANTE: Según Tapia, lo que provocó su salida es una entrevista brindada a Ideele Radio el martes, en relación con el conflicto social alrededor del proyecto Minas Conga. Tapia allí se refirió en términos muy fuertes a algunos defensores de empresas mineras:

“No puede continuarse una explotación minera como se ha venido haciendo en los últimos veinte años en el Perú, porque está demostrado que en los estudios de impacto ambiental, lobby que se hacen, la corrupción vigente, en la cual muchos felipillos de las empresas mineras, son portavoces, y por lo tanto, creen que llegando a acuerdos con dos, tres o cuatro funcionarios y cumpliendo tales y cuales trámites burocráticos, tienen legitimidad para pedir el apoyo de las Fuerzas Armadas, de la Policía para que definan sus intereses malamente conseguidos, eso tiene que terminar”, apuntó.

Pero también, curiosamente, dijo esto sobre el tema Conga:

“Creo que la misma propuesta del presidente del Consejo de Ministros de llamar a los alcaldes para conversar, sino se puede ahora porque se señala que no van a venir muchos alcaldes porque están preparando el paro, que se sea después del paro, pero que haya ese evento, pero que no se suscriba únicamente a Conga, que Conga sea el símbolo de que por fin los peruanos, el Estado y las empresas mineras nos ponemos de acuerdo para llevar a buen curso las potencialidades de la minería en el Perú y en el desarrollo de los pueblos”, señaló.

De hecho, más que un extremista, Tapia ha procurado buscar algún vehículo de entendimiento entre las tres partes en el tema minero. De hecho, él propuso un Pacto Nacional Minero que permita darle viabilidad a la inversión en este sector, salvaguardando al medio ambiente y la relación con las comunidades. Y esta es la línea que ayer Ollanta Humala utilizó en un discurso dado ayer. De allí que no se entiende lo ocurrido.

2. LAS FORMAS: Hay también un tema complicado aquí. Independientemente o no que se pueda estar de acuerdo con Tapia o con Humala, lo cierto es que el ingeniero rural fue una persona que se la jugó por el proyecto político nacionalista incluso cuando varios de nosotros señalábamos que era un error hacerlo. Y, de hecho, Tapia tuvo tareas de vocería y, posteriormente, de contacto con las organizaciones de izquierda, durante los 5 años en que el hoy Presidente era opositor. Que Humala le pida la salida por interpósitas personas es algo que le deja mal sabor de boca al hoy ex asesor. Feo que le hagas eso a una persona que puso su prestigio y trabajo para espantar cucos.

3. LA PRECARIEDAD DE LA IZQUIERDA: El sector de izquierda que acompañó a Ollanta Humala recién se percata de cuán frágiles eran sus vínculos con el Presidente de la República. Finalmente, parecen haberse dado cuenta que, más allá de algunos puestos gubernamentales, su programa no es el que se aplicará, que se harán pocos cambios graduales y que, peor aún, al haber apostado durante varios años a la imagen de Humala, perdieron tiempo en fortalecer sus propias organizaciones. Y allí ya dependerá de cada individualidad ver si se quedan o no en el gobierno.

Al final, creo que este sector pecó de ingenuo y creyó que la Hoja de Ruta era un camino táctico para luego aplicar La Gran Transformación (igual error cometió el sector de derecha más extrema).

4. LA DINI: Esto da para una línea de investigación completa. Tapia señaló esta tarde en RPP que le hicieron escuchar un audio de una conversación suya grabada. El ex asesor le ha echado el pato del presunto espionaje a Víctor Gómez Rodríguez, el jefe de la DINI, quien, como señala Tapia en su carta, ha sido jefe de seguridad de Antamina y de Southern Perú.  Hasta el momento, nadie en el gobierno ha aclarado este tema. Y la única voz ha sido la de la congresista oficialista Rosa Mavila pidiendo una investigación al respecto.

Ojo que una deuda pendiente de la década pasada fue reformar los servicios de inteligencia, cuestión en la que Toledo y García, por motivos distintos, no pusieron énfasis. Por ello, he aquí algo que, si no demoran en aclarar, le va a caer como una rueda de nieve al gobierno, sobre todo, porque el denunciante no es precisamente Aldo Mariátegui, sino una persona afín al régimen.

5. FAVRE: El asesor brasilero no era precisamente querido desde hacía tiempo en el sector más zurdo del gobierno. Ayer hicimos referencia a la columna de Raúl Wiener. Hoy citamos el artículo de Carlos León para Dedo Medio, en el cual, se señala la desesperación del sector zurdo cuando se percatan de su desplazamiento por los brasileros:

Entonces empezó el viento tibio, incipiente, lleno de voces del pasado. “¡A él lo vi en Alianza Revolucionaria de Izquierda! ¡Favre era trotskista! ¡De los que dividió a la izquierda!” recuerda uno con rabia, pero hacerlo ya era en vano. Da vergüenza mirar los sillones, las alfombras, el cuadro colgado en la pared con la foto de un Ollanta más joven y flaco, destacaba el polo rojo que nunca antes había parecido tan pálido como ahora. Pensaban, “y ahora qué”. Tampoco tenían a dónde irse, había que seguir no más, caballero.

Dicho esto, hay algunos temas que el gobierno deberá aclarar en relación con Felipe Belisario Wermus, conocido aquí como Luis Favre. ¿Está asesorando al gobierno formalmente? ¿Cuál es la relación que tiene el Estado con la empresa FX Comunicao Global? ¿Y cual es el peso real de Favre en el gobierno? Sobre este último punto, el comunicador brasilero ha dicho vía Twitter:

Tant va la cruche à l’eau qu’à la fin elle se casse. El pez por la boca muere. Ladran Sancho etc.

Y estas preguntas se hacen mayores considerando las cercanías de este gobierno con el PT, así como las cercanías del partido de gobierno en Brasil con empresas que tienen intereses en el país. Cuestiones que, por cierto, no se dicen solamente ahora.

El gobierno está en una etapa de definiciones y, probablemente, ello llevará a ajustes en el elenco. Sin embargo, las formas y los métodos empleados también pesan mucho y, si los mismos no se cuidan, no solo se dejarán resentimientos en el camino, sino también una mala imagen o sospechas que no son buenas para ninguna democracia, por más frágil que ésta sea.

DILEMAS ZURDOS

Ayer, en una columna publicada en La Primera, Raúl Wiener sintetizó las cuitas de un sector de izquierda que apoya a Ollanta Humala. Wiener contó cómo el aggiornamento del hoy Presidente fue sugerido por el asesor Luis Favre como la única manera de ganar la elección, dejando de lado la imagen más radical de la elección de 2006. Y hoy el periodista se siente sorprendido de que esa sea la nueva forma de gobernar.

El problema de este tipo de visión es que el giro de Humala, si uno revisa lo ocurrido durante la campaña, no era sorpresivo. Ni tampoco lo era el rol secundario que iba a tener la izquierda en este gobierno. Basta recordar la ola de rumores que hubo alrededor de la incorporación de Javier Diez Canseco en la lista al Congreso de Gana Perú, la no incorporación de Alberto Pizango en la alianza, cómo Mario Huamán dejó su lugar a Carmela Sifuentes (presidenta de la CGTP) porque no tenía el lugar que quería en la lista (Ver más en el texto de Carlos León Moya sobre Gana Perú y Fuerza Social en el libro Anticandidatos).

También habría que recordar otro artículo de León Moya, publicado en la revista Dedo Medio, en el que describe cómo los asesores más cercanos a Caracas fueron desplazados por los brasileros y cómo estos, a su vez, terminaron confinando a Ciudadanos por el Cambio – la agrupación de técnicos y académicos zurdos cercanos al nacionalismo – a la elaboración de un plan de gobierno que, en sus partes más radicales, sería posteriormente morigerado.

Para ser claros, en la segunda vuelta no ganó La Gran Transformación. Muchos votantes de segunda vuelta de Humala aceptaron sus compañías zurdas en tanto y en cuanto supiera conducir una coalición amplia que llegara a ciertos equilibrios para conseguir algunos cambios sociales sin afectar el equilibrio económico y la democracia. Y para que no ganara el fujimorismo.

Quizás los amigos de izquierda que andan desconcertados podrían revisar otra columna de ayer, escrita por Antonio Zapata para La República. Allí el historiador da dos consejos claros. El primero, no pensar que todo tire y afloja con los sectores liberales es una batalla final. Y el segundo y principal, es necesario que armen un partido que los represente y que no los haga depender de un personaje cuyas convicciones ideológicas, si las tiene, no son las de ellos.

(Columna publicada en Diario 16 el 24.11.2011)

MAS SOBRE EL TEMA:

Mirko Lauer: ¿Cuán volatil es la izquierda?

CONGA: NO ES SOLO AGUA Y ORO

Conga

Al volver la mirada hacia el conflicto social en Cajamarca alrededor del proyecto Minas Conga, más allá de la situación puntual que ha generado el choque de posiciones, creo que se van a terminar definiendo muchas cosas. Y de allí que existan tantas preocupaciones, algunas mejor intencionadas que otras, alrededor de lo que allí ocurra. Por ello, más que agua y oro, hay algunas cosas más en juego.

1. DE LA RELACION YANACOCHA – CAJAMARCA A DOS TEMAS DE FONDO: Esta difícil convivencia está bien resumida por Hans Rothgiesser para la web de Semana Económica:

Por supuesto que en el caso de Minas Conga hay temas que hay que limar y aclarar. Como lo explica este texto de La Mula, el conflicto alrededor de este proyecto tiene tres componentes: la preocupación por el agua, el cuestionamiento al Estudio de Impacto Ambiental ya aprobado y la desconfianza por una empresa minera específica que en el pasado no ha llevado la mejor de las relaciones con la población cajamarquina. Con respecto a esto último, José Alejandro Godoy se explaya en este otro artículo. De hecho, la periodista Jacqueline Fowks comenta cómo pareciera que la minera en cuestión simplemente no reconoce ese pasivo que arrastra de casos anteriores y que cierto sector de la población de la zona simplemente no está dispuesta a olvidar.

El resumen hecho por Rothgiesser nos señala dos temas centrales. El primero tiene que ver con las relaciones comunitarias, entendidas por algunas mineras (no por todas, ojo) como un mero ejercicio de marketing, contratación de agencias de imagen y columnas periodísticas que intenten lavarle la cara a una minera con un historial complicado. No todas las mineras se comportan así, pero sí hay las que sí y ellas terminan empeorando la viabilidad futura del sector. Y el ambiente se envenena más cuando hay una denuncia por parte del presidente regional de Cajamarca sobre armas que estarían en poder de los trabajadores de Yanacocha, hecho que debe investigarse.

El segundo tiene que ver con el tratamiento de los pasivos ambientales, es decir, cómo queda las zonas de explotación minera luego de que acabó la actividad. Infos ha comenzado a trabajar el tema y, además de la cifra de más de 6,000 pasivos ambientales en todo el país – que puede ser mayor – hay una conclusión inquietante:

En general, durante el transcurso de las últimas décadas, las minas fueron cambiando de manos sin que los pasivos ambientales originales hubieran sido remediados y sin que el Estado tenga claro quién es, en última instancia, el culpable de la contaminación, y por ende quién debe responsabilizarse de los pasivos ambientales que dejaron las minas al cerrar.

De hecho, un conflicto vinculado a este problema es el que involucra a Doe Run y a La Oroya, una papa caliente cuyo destino final parece estar, más que en el Ministerio de Energía y Minas, en Indecopi.

2. LA DEFINICIÓN POLÍTICA DEL GOBIERNO: Como señala Augusto Álvarez Rodrich, hay dos sectores extremos en pugna y que procuran que el gobierno se decante por uno de ellos:

‘La Gran Transformación’ de diciembre de 2010 le sirvió a Humala para ganar la primera vuelta, y ‘La Hoja de Ruta’ de junio de 2011 le dio el triunfo en la segunda vuelta. El problema es que, entre ambos planes, hay diferencias relevantes que ahora deben ser articuladas en un programa coherente y que debe ser, además, aceptado por dos sectores que miran al presidente con gran desconfianza: el empresarial y el regional/sindical.

La solución no es elegir por uno u otro, sino integrar, articular, agregar, alrededor de una  plataforma que concrete, en la práctica, el ansiado crecimiento con inclusión social, y que obtenga confianza y credibilidad de los dos sectores que hoy jalonean al presidente.

Parece que hay un Ollanta para cada gusto, o que cada persona ha construido su propio Ollanta según su expectativa particular. El riesgo es que ninguno le dé el tiempo suficiente para lograr dicho acuerdo y acaben reventando la escena por cualquiera de los dos extremos. No queda otra que hacer política.

Y he aquí dos aristas más. La primera es que, al haber un Ollanta para cada gusto, las desilusiones se producen por ambos lados. Humala no es, como un sector de la izquierda pensaba, el Salvador Allende de la Unidad Popular, que haría un proyecto absolutamente progresista. El Presidente de la República no es un zurdo, ni siquiera converso. Y de allí que veamos a quienes lo acusen de vendido. Pero tampoco es un rehén de la CONFIEP, ni tampoco es que Roque Benavides lo tenga de su mano, lo que ha sido comprobado con la negociación del gravamen minero. Al final, el país no terminó votando por “La Gran Transformación”, pero quizás sí por la gran concertación.

El segundo tema es que el presidente debe hacer política. Y para ello tiene que saber que hay cuestiones que se ven mal como gesto. Como el supuesto envío de miembros de las Fuerzas Armadas a Cajamarca para salvaguardar el orden interno en la zona, versión negada esta tarde por el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. Hay que recordar que la defensa del orden interno es  una tarea que compete a la Policía Nacional y que la llegada de militares sería como una contradicción con los llamados al diálogo dados por Salomón Lerner Ghitis. Peor aún, cuando desde las provincias esperaban otra cosa (aunque no todas sus demandas puedan satisfacerse) y porque justamente los extremistas de un lado y de otro parecen estar a la espera de un fallecido para hacerse sus propios imaginarios sobre Humala.

De allí que Humala deberá ser sumamente cuidadoso e hilar fino en esta situación. En suma, hacer política y no dejarse vencer por la tentación del plomo.

REDES SOCIALES: LA CAMPAÑA QUE AUN NO TERMINA

Esta fue la portada del diario Perú.21 de ayer, criticada hasta la saciedad por varios usuarios en redes sociales. La misma hacía alusión a un supuesto video difundido por Anonymous – un membrete utilizado por hackers para enfrentar a gobiernos que intentan limitar la libertad en Internet – en el que acusaban a una funcionaria de la Municipalidad Metropolitana de Lima de pagar a 16 tuiteros para que hagan contracampaña a algunos regidores opositores a la gestión de Susana Villarán.

La nota que motivaba la portada tenía varios problemas. La única fuente que utilizan para justificar la nota es el famoso video. Y el video, luego de verlo varias veces, tiene tres complicaciones centrales: a) no fue colgado en la cuenta oficial de Anonymous, b) es bastante burdo y c) publica direcciones y teléfonos de personas que no ejercen cargo público y cuya seguridad puede verse comprometida. La nota no presenta otras evidencias que confirmen lo sostenido.

La indignación fue fuerte ayer entre muchos usuarios peruanos de Twitter, como registra hoy Diario 16. Y creo que no solo se ha debido a este incidente, que ha terminado de ser desmentido por la propia gente de Anonymous y por la Municipalidad. Creo que, al final, al Perú.21 le han terminado cobrando el desempeño que tuvo durante la campaña electoral (vean un análisis de Alberto Vergara para Poder), donde creo que no se debe criticar si tomó una postura u otra (eso es perfectamente legítimo), sino que no existan precisiones sobre los hechos e informaciones que se brindan. Y ello se aplica perfectamente al caso de la gestión Villarán, con la que se puede estar de acuerdo o no, pero si se le va a criticar, la crítica debe sustentarse en hechos concretos.

Lejos de disculparse, hoy el diario insiste con la versión de tres regidores que insisten en la versión de que hay tuiteros que son pagados para lanzarles críticas. Curiosamente, son los mismos que han venido haciendo denuncias contra la gestión Villarán que luego se han terminado cayendo. Así, el diario indica que:

El regidor Jaime Salinas confirmó a Perú21 que los internautas que atacaron a sus colegas Alberto Valenzuela y Jorge Villena son los mismos que lo atacaron cuando él denunció a Villarán por la compra de un lote de radios y por los insultos de su gerente general Miguel Prialé.

Por tal motivo, “si el Ministerio Público no investiga de oficio este caso, yo presentaré una denuncia junto con Valenzuela y Villena, para determinar si se está usando fondos públicos municipales en esta guerra sucia”, aseguró.

Por su parte, su colega Valenzuela pidió a la Contraloría que “investigue estos ataques sostenidos porque el uso de fondos públicos es un delito y porque, además, dudo que este ‘trabajo’ de los tuiteros sea ad honórem”.

Los tuiteros aludidos y que aparecen en el video son personas que se dedican a sus actividades profesionales y que tienen cuenta en Twitter hace tiempo. Y obviamente, lo usan como canal de expresión política. Lo que no entienden estos regidores es que, simplemente, hay ciudadanos que no consideran creibles sus denuncias (hay otros que sí) y que se expresan a través de estos canales.

Por ejemplo, las críticas al regidor Jaime Salinas se sustentan en un hecho que no ha podido ser desmentido por él: su inasistencia a varias sesiones de Consejo Metropolitano y de comisiones. Ello le resta, sin duda, credibilidad entre determinado sector del público, incluso entre quienes no aprueban a Susana Villarán.

Lo que sí se nota y ello no tiene que ver con pagos, es una creciente polarización y exacerbación de las opiniones políticas en las redes sociales. A algo de ello aludí en mi post del lunes pasado, en el que hacía notar la existencia de opiniones absolutamente polarizadas y sin matices alrededor de la gestión presidencial de Ollanta Humala.

Carencia de matices que hace que las críticas hacia algún colectivo de activistas pueda ser vista inmediatamente como una “jugada de la mafia” (sin procesar la necesidad de afinar métodos de llegada a quienes no están convencidos) o que, desde el otro lado, sigan pensando en Chávez o Correa como el modelo a seguir por el actual presidente. Siento que, para muchos, la campaña electoral no ha terminado y que cada quien, en los extremos, intenta convencerse de que su posición es la correcta y para ello exacerban las críticas al contrario. El problema es que no terminan convenciendo a nadie y, peor aún, terminando siendo más papistas que los políticos a los que defienden o a atacan.

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