LA INTELIGENCIA EN TIEMPOS DE HUMALA

Director DINI

El señor de la foto se llama Víctor Manuel Gómez Rodríguez. Es capitán del Ejército en situación de retiro, se ha dedicado a la seguridad de empresas mineras en los últimos años y pertenece a la promoción 1984, en la que estaba el hoy Presidente de la República, antes de pasar a situación de retiro.

Gómez Rodríguez es, desde hace cerca de un mes, el jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia, ente rector de esta materia en el país, cargo que no se caracterizó por la estabilidad laboral en el gobierno de Alejandro Toledo. Mientras que, en su segundo mandato, Alan García prefirió en un inicio confiar más en empresas privadas de seguridad antes que en la DINI, cuestión que varió luego que se capturara a los miembros de Business Track. La institución no ha podido consolidarse hasta el momento.

La semana pasada, corrieron rumores sobre la permanencia de Gómez Rodríguez en la DINI. De hecho, varios diarios y revistas informaron al respecto, pero la versión fue desmentida por La República. ¿Por qué salieron estos rumores? Señala el diario de jirón Camaná:

De las mismas fuentes extraoficiales se supo que Palacio de Gobierno tendría su propia visión sobre las disputas provocadas en la DINI y se dispondría a ponerles fin.

El coronel EP José Manuel Goicochea Cacho, mencionado como virtual reemplazante de Víctor Gómez, sería sustraído de los linderos de la DINI y destacado a otro puesto.

En realidad, después del nombramiento de Víctor Gómez como jefe de la DINI, el coronel Goicochea Cacho se perfilaba como seguro subdirector del órgano de inteligencia.

Pero el coronel no se sintió satisfecho. Hay que recordar que Goicochea presidió la Comisión de Transferencia de la DINI y desde el 2006 había sido un activo cuadro del humalismo junto a Adrián Villafuerte.

Luego de que su comportamiento díscolo pusiera en duda sus condiciones para la subdirección, sus patrocinadores en Gana Perú le ofrecieron el cargo de jefe de asesores, pero tampoco se conformó.

A partir de estos hechos se suscitó una serie de versiones sobre la supuesta renuncia de Víctor Gómez al frente de la DINI. Todo indica que estos rumores fueron azuzados por sectores desplazados de la institución. Se señala a personal de confianza de la anterior gestión de Danilo Guevara Oyola.

De hecho, el mismo diario señaló que se produjeron tensiones entre Humala y el asesor Villafuerte por esta materia. Humala le ratificó la confianza a Gómez Fernández. Pero el tema no resulta tan menor, como señala Andrés Gómez de la Torre, experto en inteligencia:

“Serían grupos que pelean por cuotas de poder, y eso puede ser muy peligroso. Puede generar inestabilidad y relaja la actividad de inteligencia en los frentes”, dijo.

Además, Gómez de la Torre afirmó que no es buena esa “sensación de inestabilidad en este ámbito”,  estabilidad que debe prevalecer en el área de inteligencia.

“Sin embargo, creo que la DINI no está en crisis. Estamos en una transición política compleja. La parte positiva es que los cargos en inteligencia no se han concentrado en una sola arma”, opinó el ex director de la Escuela de Inteligencia Nacional entre el 2007 y 2009.

Los retos del jefe de la DINI son varios. El inmediato es consolidarse en un puesto en el que vemos varios serruchos a la orden. Pero hay otros, como desembarazarse de las agencias privadas de seguridad o las coordinaciones que ya hay en el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas para la unificación de inteligencia en el VRAE en el que tendrá que tener mayor tiempo y dedicación.

Finalmente, Gómez Rodríguez, además de demostrar que sus labores estarán orientadas a favor del país y no del ex compañero de armas, deberá aclarar algunos cuestionamientos vinculados a su trabajo anterior como miembro de seguridad de empresas mineras. En un país con muchos conflictos sociales, varios de ellos originados por tensiones con estas compañías, esta situación deberá ser esclarecida cuanto antes. De lo contrario, puede pesar mucho, no sólo para la ciudadanía, sino incluso para algunas facciones del propio gobierno.

LA PUCP Y SU FUTURO

Se ha escrito mucho en las últimas horas acerca de la PUCP y las nuevas dificultades que afronta a partir de las discordancias sobre la adecuación de su Estatuto a lo señalado por la Congregación para la Educación Católica de la Santa Sede. Situación a la que no ha sido ajeno el Cardenal, quien desde hace años mantiene una pugna con las actuales autoridades de la Universidad.  Siendo parte de la comunidad universitaria, pero a título estrictamente personal, doy unas cuantas opiniones.

El lio en relación con el Estatuto de la PUCP se centra en un punto específico: la elección del Rector de la Universidad. La famosa y mentada constitución apostólica Ex Corde Ecclesiae no menciona nada sobre este punto y de allí las discrepancias sobre la interpretación que debe darse a este punto. Creo yo que la interpretación dada por la PUCP hasta este momento es compatible con dicha constitución apostólica, como también y sobre todo, con la legislación peruana.

Pero creo que, en este caso, al igual que en el ya famoso proceso alrededor del legado patrimonial de José de la Riva Agüero, hay un elemento de trasfondo final: la definición de lo que debe ser una universidad católica. Y creo yo que, con el debido respeto, algunas de las personas que han opinado sobre el tema, están partiendo de un punto de vista equivocado: asumir que el catolicismo es sinónimo de conservadurismo.

De un lado, quienes han asumido la defensa del Cardenal y sus posturas consideran que una universidad católica debe ser sinónimo de un centro de adoctrinamiento para formar personas conservadoras, casí a la manera de los personajes descritos por Pedro Salinas en su novela Mateo Diez. Estas personas conciben que cualquier visión del catolicismo que no sea la suya es desviacionismo (p.e.: la Teología de la Liberación) y que tener posiciones más flexibles en temas que no son de fe, pero sí vinculados con nuestra vida en sociedad (homosexualidad, por mencionar un ejemplo) es caer en pecado. De allí que cualquier crítica al Cardenal sea vista por ellos casi como una apostasía.

Pero, del otro lado, pedir que la Universidad deje de ser católica sería ir contra la esencia de lo que ha sido la PUCP desde su fundación. El catolicismo de la universidad no se vincula sólo con el dictado de cursos de teología – varios de ellos, con sacerdotes bastante abiertos y poco conservadores – o con la existencia de un centro pastoral (al que acuden sólo los que quieren y se sienten cercanos a su visión de la religión). Creo yo que el sentido del mismo está en lo que Eduardo Gonzáles señaló hace algunos meses:

Esa enloquecedora combinación de influencias sólo puede ser católica en el auténtico y original sentido de la palabra, es decir, universal, abarcadora. Y digo “enloquecedora” con intención; porque lo “católico”, lo que desborda, lo que dirige la fascinación en todas y cada una de las direcciones posibles de la actividad intelectual no es, no puede ser, “adoctrinante” por que sería un adoctrinamiento ineficiente.

La riqueza de la PUCP es su pluralidad. Ella no puede ser sólo católica, pero tampoco puede dejar de lado los valores con las que se fundó. Tuve la suerte de tener profesores de distintas tendencias ideológicas, que me enseñaron a pensar y aprender. Dicha pluralidad es su riqueza. Y la que debe ser la fortaleza de todas las universidades, públicas y privadas. De lo contrario, dejaremos de ser una universidad que merezca tal nombre. Que la luz siga brillando en las tinieblas.

TRANSPORTE URBANO: CAMBIOS URGENTES A REALIZAR

La muerte de Ivo Dutra, fotógrafo del semanario Hildebrandt en sus Trece, a partir de la irresponsabilidad de un chofer de la empresa Orión, no solo nos ha conmovido, sino que ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de cambios en el transporte de Lima Metropolitana.

Como lo han señalado los reportajes publicados por Infos durante esta semana, parte de la raíz del problema se encuentra en la organización de las empresas de transporte urbano. La mayoría de ellas se crearon como un mero cascarón para obtener la concesión de las rutas – muchas de las cuales, además, no fueron creadas con criterios técnicos – y los operadores del servicio (choferes y cobradores) son meros arrendatarios del vehículo.

Estos operadores, en su afán de pagar tanto al propietario del vehículo como para sacar el ingreso diario para sus hogares, terminan en una competencia salvaje que termina en los resultados ya conocidos. Sin duda, esto no excusa la irresponsabilidad de los choferes, quienes deben asumir la responsabilidad de sus actos, pero es el centro de un sistema perverso, que debe terminar.

A ello se suma el tamaño de los vehículos, con lo que el resultado es que, paradójicamente, tenemos uno de los parques automotores más pequeños de América Latina, pero las unidades utilizadas para el transporte urbano, al ser más pequeñas, se emplean en más viajes. Autos que se deterioran más rápido – muchos de ellos tienen un promedio de 19 años circulando – y contaminan más el medio ambiente de la ciudad.

Sin duda, la Municipalidad Metropolitana de Lima está comenzando a avanzar en esta materia. El establecimiento de buses-patrón para el transporte público de la ciudad, y se van a comenzar a licitar nuevas rutas con empresas de verdad. Pero, para que este objetivo sea cumplido a plenitud, es necesario que exista una autoridad única del transporte en la ciudad – comprendiendo en ella a Lima y Callao – y que tenga poder coercitivo suficiente en esta materia.

Pero creo que este es un tema que no depende solo de la autoridad municipal. También requiere de un cambio cultural en los ciudadanos. Como bien lo menciona Pedro Ortiz Bisso en El Comercio, “ciertos conductores de 4×4 no deberían ni manejar un triciclo”. Y debe incentivarse el uso de transporte público para ir a trabajar, en cuanto este se reforme. De lo contrario, el caos continuará.

(Columna publicada en Diario 16 el 18.08.2011)

MAS SOBRE EL TEMA:

Reportaje de Marco Sifuentes para Infos: La responsabilidad de Castañeda y Fujimori en el caos del transporte

Informe del estado de la ciudad de Lima Como Vamos

Investigación de Claudia Bielich sobre el sistema del transporte: La Guerra del Centavo

VUELVEN LOS PISHTACOS

Junto con un conjunto de movidas interesantes en la Policía Nacional, hoy en Corpac se mandaron con una soberana metida de pata. Informa El Comercio:

Otro cambio que llama la atención es la reincorporación del general Eusebio Félix Murga como director de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri). En el 2009 este oficial fue separado de esta dirección por dudas generadas sobre la real existencia de la banda “Los Pishtacos”. Félix Murga reemplaza ahora al general Pedro Bailón Farfán, quien ahora asume la Dirección Territorial Lambayeque.

El asunto fue tan ridículo que merece recordarse. La pastilla de memorex es de Marco Sifuentes:

El problema está en que, durante la conferencia y preguntado por cuántos de esos 60 asesinatos habían sido denunciados, el general Félix Murga tuvo que admitir que “en esa zona muchas personas no denuncian la desparición de familiares y allí nos estamos entrampando”. La Policía había encontrado un cadáver, lo que es grave, por supuesto, pero difícilmente evidencia de la masacre cinematográfica que vendió la Dinincri. “Por la cantidad de grasa que han indicado haber obtenido podemos indicar que han sido muchas las víctimas”. Ajá

Y no sólo eso. La supuesta organización criminal no tenía compradores para su contrabando. Era una mafia sin clientes. “Esta grasa, por el precio de 15 mil dólares, no estaba al alcance de cualquiera y probablemente, pues, haya una red internacional (…) indudablemente tiene que haber un comprador” balbuceó el general Fox Mulder. O sea, no tenían la más mínima pista de a quién le iban a vender la grasa que los Pishtacos transportaban dentro de unas botellas de Inca Kola de litro amontonadas en la maletera de un bus interprovincial.

(Lo peor de todo esto es que la Policía presenta a “Los Pishtacos del Huallaga” y todos nos concentramos en “los Pishtacos” y no en “el Huallaga”. Los campesinos capturados fueron detenidos en un laboratorio con anfo, fulminantes y droga y denunciados por la Fiscalía, también, por tráfico ilícito de drogas. Pero ésa no fue la noticia. Muy visto, ya.)

Pero, ¿por qué se llegó a semejante ridículo? Gustavo Gorriti señaló en ese entonces una hipótesis:

¿Por qué policías tan cuajados como el general Félix, el coronel Mejía y el comandante Toledo cometen un suicidio profesional con un caso tan endeble? Una explicación quizá no definitiva, pero la más convincente hasta hoy, proviene de la propia Policía.

Según esas fuentes, hay una competencia desenfrenada en la Dirincri por “generar titulares”. Una evolución perversa que la ha convertido en una especie de productora para el tabloidismo imperante en la televisión.

A fin de año, la presión, para hacer méritos y quedarse en la apetecida unidad, o lograr el ascenso, se acrecienta. Por eso, el caso se manejó en un grupo hermético dentro de la Dirincri. No se sometió “ni al grupo de análisis de secuestros ni siquiera a un trabajo de inteligencia”, según las fuentes.

Y Sifuentes complementó porque parte de la prensa se quedó callada en aquel momento ante soberano papelón:

La respuesta es sencilla. La Dirincri es la dirección de la policía que investiga asesinatos. Por tanto, es la fuente inagotable de esos rojísimos casos policiales que nos tienen tan entretenidos: Miriam Fefer, Marco Antonio, Alicia Delgado y todas esas interminables sagas que llenan páginas y minutos de nuestra dosis diaria de información.

Asi que, probablemente, hayan productores de televisión y de tabloides que estén festejando. Pero, a como va la cosa en materia de seguridad ciudadana, más que titulares efectistas o de imágenes alarmistas, lo que se requiere es una reforma en la Policía Nacional. Pero parece que en Corpac están pensando más en un buen titular al día siguiente.

CUESTIONES DE PENALES

La situación de los establecimientos penitenciarios en el país se ha vuelto a poner sobre la mesa a partir de lo ocurrido con dos presos célebres durante esta semana.

La serie de entrevistas brindadas por Antauro Humala durante estos días (para decir casi las mismas sandeces en todas ellas) reveló que un penal de máxima seguridad como Piedras Gordas es casi Disneylandia. No solo entran cámaras ocultas, sino también los presos (varios de ellos, secuestradores) tienen acceso a celulares. Un desastre para un establecimiento penitenciario que debería ser modelo.

Ayer, 24 Horas presentó un video en el que se aprecia a José Francisco Crousillat entrando y saliendo de San Jorge como si fuera su casa. Si bien el condenado por corrupción debe cumplir con un tratamiento médico, sorprende que no haya sido llevado con ninguna regla mínima de seguridad – incluso él mismo regateó el taxi -, considerando que ha sido un prófugo de la justicia por varios años.

La reacción del INPE ha sido la acostumbrada en estos casos: el despido de los directores de Piedras Gordas y San Jorge. Y en una entrevista brindada a Diario 16, el aún jefe del INPE Wilson Hernández señaló:

Creo que el tema penitenciario pasa por cuatro grandes columnas: En principio, el tema de hacinamiento; mientras haya hacinamiento va a haber corrupción; mientras haya la posibilidad de venderle la cama a alguien, los internos lo harán. El otro tema es incrementar el número de personal del INPE, pues tiene un déficit de cinco mil trabajadores. También está pendiente la lucha contra la corrupción y que se promueva el trabajo de los internos.

El problema es que no existe una política penitenciaria en el país. Y ello ocurre porque, en el fondo, consideramos que los recluidos en un centro penitenciario son personas que han perdido todos sus derechos al delinquir y, por tanto, mientras peor estén, mejor para la sociedad. De allí que para muchos no sea noticia el alto nivel de tuberculosis en varias cárceles del país.

Es cierto que hay un conjunto de presos que, por diversas circunstancias, será difícil o imposible resocializar. Pero, como lo demuestra un reportaje de Oscar Miranda para Domingo de La República, sí es posible rescatar a jóvenes que han delinquido o personas que han tenido un primer ingreso a un penal. Ello implica incidir en aislar a los reos primarios y colocarlos en programas que los ayuden a reinsertarse rápidamente a la sociedad apenas salgan de prisión. La idea es cortar el camino para la formación de “carreras criminales” que terminarán con personas de 35 años, con 3 ingresos y con la posibilidad de quedarse en la cárcel de por vida.

Por ello, más allá de la discusión de si los penales deben o no privatizarse – un instrumento antes que una política -, el gobierno debería pensar cuál serán sus prioridades de política penitenciaria. De lo contrario, la situación del INPE seguirá siendo tan precaria como hasta el día de hoy. Y los penales serán o universidades del crímen o casi resorts para algunos presos.

PISCO: 4 AÑOS DESPUES

Luego de 4 años, la situación de Pisco es la que mostró, hace un par de semanas, Cuarto Poder:

Luego de 4 años, Pisco se ha convertido en un símbolo de las limitaciones del Estado peruano. La reconstrucción, en lo que se ha podido avanzar, no ha tenido un plan claro. Los trabajos de alcantarillado y desagüe han colapsado en varias zonas de la ciudad. Otras obras no se han podido concluir por el incumplimiento de las empresas encargadas o por malos trabajos hechos anteriormente. Y podríamos seguir enumerando problemas.

De allí que la liquidación de Forsur haya sido bien recibida por casi todos los sectores, dado que la acción privada ha sido más efectiva para la reconstrucción.  Forsur terminó siendo un organismo que nació con demasiados problemas, a pesar que un expresidente suyo había dicho que cumplió con su labor. Y ese mismo ex funcionario y empresario decía:

Cuando vayan a Pisco o a Chincha dentro de dos a tres años van a ver ciudades muchísimo más modernas y bonitas de lo que eran antes del terremoto, que fue el propósito del Presidente de la República cuando nos nombró”, refirió.

Cuatro años después, ni la modernidad ni la belleza aparecen. Y fue la desatención por parte del Presidente saliente la que hizo que Humala ganara en Ica en primera y segunda vuelta. Por ello es que Ollanta fue el viernes a iniciar sus giras por provincias allí.

Pero lo que no debe olvidar Humala es que, más allá del gesto, los ciudadanos de Pisco y otras localidades afectadas vienen reclamando que las obras sean terminadas de una vez por todas. Más allá de los gestos y las inauguraciones, se reclama que, como mencionó Patricia del Río hace un par de años, el Estado se ponga a la altura de la solidaridad de sus ciudadanos. Y no solo para reconstruir, sino también para tomar las previsiones necesarias en un país en el que, literalmente, en cualquier momento puede haber un sismo tan fuerte como el de hace 4 años.

HUMALA: CUESTIONES CASTRENSES

Una de las cuestiones más complejas del gobierno de Ollanta Humala es el tema militar.  Dos son las variables que determinan esta cuestión. De un lado, la situación de Humala como oficial en retiro del Ejército Peruano. Del otro, varios problemas existentes en la gestión del sector Defensa. Veamos algunas de las aristas importantes.

EL MINISTRO MORA:

La crítica principal que se le ha hecho a Humala es el incumplimiento parcial de uno de los compromisos que hizo en un juramento simbólico. Allí dijo:

10. Proclamo que los ministros de Defensa y del Interior serán civiles, en respeto al principio del control civil democrático sobre las fuerzas de seguridad.

Ciertamente, los militares en retiro son civiles. Y como le ha dicho José Robles a Correo Semanal, enfatizar en una división civiles – militares le hace un flaco favor a una mejor relación entre las Fuerzas Armadas y la sociedad.  Y de hecho, hemos tenido experiencias disímiles con ministros militares y civiles en Defensa.

En lo que se refiere a ministros civiles hemos tenido desde personas intachables y con vocación reformista como Loret de Mola con Toledo y Wagner con García, hasta personajes que terminaban defendiendo temas cuestionables, como fue el caso de Rafael Rey, cuyo paso por el sector Defensa es digno de recordación, para que se sepa que es lo que no se tiene que hacer. En el tema de ministros castrenses, hemos tenido a personas que han manejado con cuidado el sector, como el caso de Walter Ledesma en el gobierno de Paniagua, como ministros cuya gestión es francamente olvidable, como el de Marciano Rengifo, a fines del periodo de Toledo.

Dicho esto, sí creo necesario que, en la medida de lo posible, el Ministro de Defensa sea civil y con vocación democrática. Y enfatizo en lo de civil porque, más allá de la saludable identificación de los militares retirados con su institución, lo cierto es que, en muchos casos, no han sido ajenos a las pugnas entre promociones, armas y hasta pleitos personales que pueden provenir desde tiempos de las escuelas castrenses.

En esa medida, ¿cómo calificar el nombramiento de Daniel Mora? Como un error grave. Luego de 15 días en los que los ministros se han venido ubicando en sus distintos puestos y realizando los nombramientos de su plana mayor , queda claro que el punto más bajo del gabinete está en Defensa.

Como lo ha señalado Ana María Tamayo del IDL, un primer error de Mora es un repliegue hacia adentro, con nombramientos que no contemplan a civiles en la plana mayor e incluso la designación de militares con poca capacidad de dialogo con oficiales y suboficiales en retiro. Ello es importante para que la política de Defensa no se convierta en un ghetto vedado para quienes no están en el Ministerio.

El segundo error de Mora son sus declaraciones públicas. Ya antes de asumir se despachó con todo sobre temas vinculados a Chile y la demanda marítima, afortunadamente aplacadas por Salomón Lerner Ghitis. Pero lo dicho esta semana sobre el caso Antauro Humala es una patinada de campeonato que le pone tarjeta amarilla.

EL ASESOR VILLAFUERTE

Para complicar la situación de Mora dentro del Ministerio de Defensa, quien viene teniendo un peso creciente en las decisiones castrenses es Adrián Villafuerte Macha, nombrado como asesor presidencial en estas materias. Marco Sifuentes describió hace un par de meses su breve biografía y conexiones:

Adrián Villafuerte (a) “El Ácido” es el más mediático de los tres compañeros de promoción. Durante los 90 fue el hombre de confianza del general montesinista César Saucedo Sánchez. Ahora, es el principal consejero de Humala en asuntos militares, hasta tal punto que, pese a las críticas, integra la comisión de transferencia del Ministerio de Defensa. En el partido, una de las personas más cercanas a Villafuerte era, precisamente, el pesquero Alexis Humala.

Y hay más. Según una investigación de Angel Páez en La República, el próximo comandante general del Ejército sería el general de división Víctor Ripalda Ganoza. El actual, Paul da Silva, nunca ocultó su antipatía por Humala y sería relevado de inmediato. En la línea de antigüedad le seguirían dos generales más pero ya existen excusas para arrimarlos y que asuma Ripalda.

Ripalda pertenece a la promoción 1977, justamente aquella a la que pertenece Villafuerte y el relevo, en efecto, se produjo esta semana, en la forma antes indicada. De hecho, Paez menciona el peso de esta promoción:

La promoción todavía tiene tres generales de división en línea, Ricardo Moncada Novoa, Carlos Farach Ynga y Benigno Cabrera Pino. Es más, hay dos generales de brigada de la misma promoción, Jaime Araujo Olazábal y Raúl Silva Alván, a la expectativa para el ascenso este año al grado de general de división. Por lo tanto, se confirma la tendencia del apuntalamiento de la Promoción 1977 Coronel Mariano Aragonés, muy vinculada con el presidente por intermedio de su asesor personal, el coronel EP (r) Adrián Villafuerte.

Es cierto, varios de estos militares han llegado a esta posición por sus propios méritos. Tambíén es cierto que el propio Humala ha cuadrado a su propia promoción (1984) en relación con los ascensos. Y también resulta exagerado llamar, como lo hace Fernando Rospigliosi, “aprendiz de Montesinos” a Villafuerte.

Pero también es cierto que uno de los vínculos más fuertes que se tiene dentro de las instituciones castrenses es el de la promoción (el otro es el arma). Y ello hace que se pueda temer una posible cooptación de los mandos militares, un mecanismo de control civil que enfatiza en la lealtad al jefe de Estado y a sus allegados, antes que a la autoridad civil en sí misma. Y he allí un tema en el que Humala, crítico antes de llegar al poder sobre estas prácticas, deberá ser claro en explicar, sobre todo, por el peso que puede tener Villafuerte ante la presencia de un ministro con poca pericia en Defensa.

EL VRAE

Aquí las noticias son algo más alentadoras, pero, antes que por una directiva del ministro Mora, por el aprendizaje hecho por las propias Fuerzas Armadas de los errores cometidos durante el quinquenio anterior. Ambos cambios vienen en el tema del manejo de la inteligencia frente a Sendero Luminoso.

El primero es la unificación de la inteligencia de las Fuerzas Armadas y Policiales en el VRAE. Y ello tiene buenas implicancias según indica Angel Páez:

Con la aprobación de la jefatura del Estado, la conformación del Centro de Fusión de Inteligencia es un paso excepcional para la unificación del procesamiento de información oportuna, actualizada y eficaz con la finalidad de identificar el desplazamiento de las columnas terroristas, sus centros de aprovisionamiento, sus refugios móviles o temporales, así como la red de colaboradores que  proveen de logística, alimentos y medicina a los senderistas, señalaron a La República fuentes militares y policiales.

Una de las graves fallas que siempre se tuvo en el tema del VRAE es la falta de información conjunta y compartida. Desafortunadamente, siempre los servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas competían entre sí. Y menos aún con la Policía Nacional. Ello implicaba celos, pugnas y, sobre todo, quedarse cada uno con información importante. ¿El resultado? Varios oficiales y suboficiales fallecidos y el robo de armas en cada emboscada senderistas.

El segundo tiene que ver con la reestructuración de Inteligencia del Ejército. Aquí se profundizará en la especialización, la conformación de batallones especializados en tareas de inteligencia electrónica y de contrainteligencia. El refuerzo en la labor de inteligencia es fundamental para terminar con un foco importante de inseguridad que permanece desde tiempos de Fujimori, que no quiso liquidar el tema para seguir con el fantasma del terrorismo para ahondar en su permanencia en el poder.

LOS TEMAS PENDIENTES DEL SECTOR

Finalmente, quedan algunos temas pendientes, que tienen que ver, sobre todo, con el personal militar. El más mediático, sin duda, es el de las pensiones de los oficiales y suboficiales retirados. Y allí se tendrá que idear una fórmula moderna para el futuro, que tome en cuenta el tipo de trabajo especial de los sectores castrenses, pero que sea sostenible en términos económicos, como no ocurre ahora con la Caja de Pensiones Militar Policial. Ello implicará un trabajo político y también garantizar a quienes ya están jubilados bajo el sistema actual pensiones dignas.

Otro tema tiene que ver con los derechos del personal militar. La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos elaboró un informe el año pasado sobre esta materia, que comprende la atención en servicios de salud, sepelio, beneficios por conflictos específicos y otros. El bienestar de la familia militar sí es una bandera que ha asumido Mora por lo menos en el discurso, pero allí tendrá que conseguir los recursos necesarios y sobre todo, administrarlos bien.

Finalmente, un tema que debería comenzar a cerrarse en este quinquenio es el legado del conflicto armado interno. Ello implica, de un lado, que el Ministerio de Defensa brinde la información necesaria para terminar de identificar a violadores de derechos humanos, a fin que sean procesados y, finalmente, se distinga a ellos de los oficiales y suboficiales que cumplieron con su deber. Del otro lado, que el Plan Integral de Reparaciones para las víctimas del conflicto, que ya los incluye según la ley y reglamento de la materia, comprenda en forma más nítida a la familia militar. Y claro, ir avanzando en una memoria común que reconozca el heroismo de muchos, pero también, las violaciones a los derechos humanos que otros cometieron.

Menuda tarea. Pero para ello, el Presidente de la República deberá evaluar si el esquema de poder que ha armado en torno a los temas castrenses es el más adecuado.