PERU – CHILE: EL LIO DE ARMAS

La relación entre Perú y Chile es una de las más complicadas vecindades en América Latina. Marcada por la mutua desconfianza, cualquier episodio, desde los más graves hasta los aparentemente triviales, son tomados como parte de un conflicto que se inició con la República, llegó a su climax en la Guerra del Pacífico y se ha convertido en la tensa calma que tenemos el día de hoy.

El último episodio se ha referido a la reciente compra de armamento por parte de las Fuerzas Armadas chilenas, uno más en la larga lista de “renovaciones” que vienen haciendo desde hace muchos años para mantener operativo su poderío militar. Los más suspicaces señalan que Chile se viene armando para una guerra una vez que la Corte Internacional de Justicia nos de la razón en el diferendo marítimo con el vecino del sur. Otras voces apuntan más a que estas compras son para mantener el status quo castrense que sigue siendo el principal legado del Pinochetismo para la política interna mapocha.

Algunas voces nacionales, como las del ex canciller Luis Gonzales Posada, plantean recurrir a la OEA para frenar el armamentismo chileno. Todo indica que la vía ideal para plantear el tema no es la burocrática oficina en Washington sino el recientemente formado Consejo de Defensa Sudamericano, como instancia especializada en la materia y frente a la cual el Perú tendría un argumento sólido a presentar a sus pares regionales: nosotros compramos armas de acuerdo a nuestras posibilidades, no en modo desmedido.

Otros, desde los belicistas diarios La Razón y Expreso, llaman a comprar armas en desmedida frente al “enemigo” chileno. El problema, tal como lo apunta Augusto Álvarez Rodrich, es que detrás de estos diarios está un lobby feroz de traficantes de armas que esperan la primera oportunidad para repetir las pingües ganancias legales e ilegales de la década de los noventa.  Cómo transparentar el gasto militar y hacerlo eficiente es una pregunta que aun sigue sin resolver en el despacho de Ántero Flores – Araoz y de ello se aprovechan estos lobbistas para poner sus cabeceras de playa en el Ministerio de Defensa.

Está claro que el país requiere comprar armamento para renovar su alicaida flota. ¿Lo debe pensar en torno a Chile? Yo creo que no. En realidad, para dichas compras, el país necesita tener claro, en serio, cuales son sus amenazas reales a su seguridad. Desde mi punto de vista, las mismas están más centradas en el narcotráfico y los remanentes de Sendero Luminoso.

¿Chile es una amenaza bélica en ciernes? Hace un tiempo, Farid Kahhat se hizo esta pregunta y planteó su negativa a esa pregunta basado en lo siguiente:

En cuanto a posibles hipótesis de conflicto, la más socorrida alude a las carencias energéticas y de agua dulce del norte de Chile, y la existencia de ambos recursos entre sus vecinos (p. ej., los yacimientos de gas de Camisea en el Perú, y de Tarija en Bolivia, y el lago Titicaca, ubicado entre ambos países). (…)

La pregunta inicial, sin embargo, seguiría en pie: ¿Por qué Chile habría de atacar militarmente a sus vecinos para acceder a recursos que podría obtener de ellos a través del comercio bilateral a un costo mucho menor? Una respuesta posible a esa pregunta es que Chile querría garantizar el abastecimiento regular de esos recursos para no repetir la experiencia reciente de la reducción repentina de sus importaciones de gas provenientes de la Argentina. Ante la recurrencia de problemas de inestabilidad política en ambos países, la eventual emergencia en estos de gobiernos nacionalistas potencialmente hostiles a los intereses chilenos, o una confluencia de ambos factores, Bolivia y el Perú no serían fuentes confiables de abastecimiento regular de esos recursos.

Pero en ese caso, Chile podría obtener un abastecimiento regular de gas de otros países como Venezuela. Probablemente esa fuente de abastecimiento sería más costosa que comprar el gas a los países limítrofes, pero de seguro sería menos costosa (política y económicamente) que invadir a estos últimos para arrebatarles el recurso.

En cualquier caso, ¿por qué atacar al Perú, un país con un poderío militar sensiblemente mayor al de Bolivia, cuando Chile podría obtener gas y agua en abundancia invadiendo únicamente a este último país? (recordemos que las reservas de gas de Camisea son mucho menores que las reservas con las que cuenta Bolivia en los yacimientos de Tarija).

Aun asumiendo que Chile decidiera atacar al Perú para acceder a sus recursos de agua y gas, ¿cómo haría para hacerlos llegar regularmente a Chile a un costo razonable? Los yacimientos de Camisea se encuentran a cientos de kilómetros de la frontera con Chile. Es de presumir que la forma más eficaz de hacer llegar el gas a Chile sería a través de un gasoducto. Pero si las fuerzas armadas más poderosas del mundo (las de los Estados Unidos) no pueden impedir en Irak el sabotaje cotidiano de oleoductos construidos en un territorio relativamente plano y desértico, ¿cómo haría Chile para impedir el sabotaje de un gasoducto que habría de atravesar, sucesivamente, territorios ubicados en la ceja de selva, la cordillera andina y la costa peruana? (para no hablar de los problemas logísticos y económicos que supondría el intento de trasladar el agua del Titicaca hacia territorio chileno).
Por último, si Chile alberga intenciones hostiles hacia el Perú, ¿por qué no actuó en consecuencia cuando las circunstancias eran más propicias para ello? Por ejemplo, en 1981 ó 1995, cuando las Fuerzas Armadas del Perú se encontraban inmersas en un conflicto armado con el Ecuador (haciendo por ende más vulnerable su frontera con Chile), o entre 1982 y 1992, cuando libraban una guerra contrasubversiva?

Y frente a la pregunta de sobre si nos embarcamos en una carrera armamentista, amen de las cuestiones de prioridades en el gasto, Kahhat señala lo siguiente:

Pero incluso bajo el supuesto negado de que Chile pretende atacar al Perú, de ello no se deriva que el Perú deba intentar igualar el gasto militar de Chile. En primer lugar, porque la brecha en gasto militar existente entre ambos países es virtualmente infranqueable. Aquí cabría recordar que cuando el Perú logró equiparar el potencial militar de Chile hacia principios de la década de 1970, lo hizo a costa de un notorio incremento en la deuda pública externa y de una recesión que, eventualmente, obligó al Gobierno peruano a renunciar a ese objetivo.
Por lo demás, obtener un balance de poder no implica necesariamente alcanzar un equilibrio de fuerzas militares: implica únicamente la capacidad de negar a un rival potencial el logro de sus objetivos políticos por la vía armada. En su enfrentamiento con el Perú, por ejemplo, el Ecuador logró en 1995 obtener por la vía armada dos objetivos políticos que no había logrado alcanzar por ese mismo medio en 1981: (i) volver a colocar en la agenda bilateral sus reivindicaciones territoriales, y (ii) obtener para sus fuerzas armadas un resarcimiento moral del trauma ocasionado por su derrota en la guerra de 1942. Y ello pese a que la correlación de fuerzas militares no había cambiado de modo dramático entre un enfrentamiento y otro. De hecho, el Ecuador logró contrarrestar dos de las ventajas militares que el Perú había tenido en 1981 –la superioridad aérea y el acceso a través de infantes y paracaidistas a zonas inhóspitas de su territorio amazónico– por medios relativamente rudimentarios: equipo antiaéreo portátil y minas antipersonales.

Como vemos, la cuestión es mucho más compleja que ponernos a jugar a la guerrita.

BONUS TRACK:

Alvarez Rodrich, Lauer y Rospigliosi analizan el tema en Llanta de Prensa

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OPERACION LIMPIEZA: HUMALA Y MADRE MIA

Cuando me preguntan sobre la razón principal por la que no votaría por Ollanta Humala, la primera que se me viene inmediatamente es la siguiente: sus cuentas pendientes en materia de derechos humanos.

Si, ya se, Carlos Tapia y los nacionalistas señalan que Ollanta fue uno de los pocos que habló de cumplir las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación en su plan de gobierno o que ha encarado a Alan García y Alberto Fujimori sobre sus cuentas pendientes. O me dirán que algunos de sus parlamentarios han sido los más entusiastas en la defensa de los derechos humanos en medio de un clima político poco proclive a su resguardo.

Pero nada de eso borra algunos hechos. Del archivo del 2006:

Varios vecinos de la base dieron, en declaraciones al programa periodístico ‘Reporte Semanal’ (Canal 2), su testimonio sobre las presuntas atrocidades del capitán ‘Carlos’, como se conocía a Humala cuando comandaba la base antisubversiva ‘Madre Mía’.

Jorge Avila Rivera relató como logró escapar de ser asesinado por los militares de ‘Madre Mía’, tras ser capturado, en un operativo realizado a principios de la década de 1990, por sus supuestos vínculos con el grupo armado ‘Sendero Luminoso’.

Rivera afirmó que al ser llevado a orillas del río Huallaga, conocido cementerio clandestino durante la violencia terrorista, logró escabullirse y salir nadando hasta ponerse a salvo.

Los testimonios de los crímenes del ‘capitán Carlos’ ya habían sido recogidos en el informe final de la ‘Comisión de la Verdad y Reconciliación’, aunque el organismo desconocía, en esa fecha, la verdadera identidad del capitán.

El ex militar reconoció esta semana que se hacía llamar ‘capitán Carlos’ en esa zona, aunque negó ser responsable de los crímenes de lesa humanidad.

Aunque en esa época los voceros humalistas pretendían decir que todo fue pagado por el dinero de los broadcasters locales en contra de Ollanta, lo cierto es que evidencias habían. Sintomáticamente, la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos investigó el caso y llegó a las mismas conclusiones que la prensa. Y, claro, el Ministerio de Defensa dio una extraña explicación sobre el “extravío” del legajo de servicios del lider nacionalista durante el periodo que sirvió en Madre Mía.  Aún así, se abrío una investigación fiscal y un periodo de instrucción.

Pero la semana pasada, en medio del feriado largo y la psicosis porcina, Humala debió armar una pachanga. Vía La República:

La Sala Penal Nacional archivó definitivamente el proceso penal contra el líder nacionalista Ollanta Humala Tasso por tortura, desaparición forzada y ejecución extrajudicial de tres pobladores del caserío de Pucayacu, cometidas en 1992, cuando ejerció la jefatura de la Base Militar de Madre Mía.

El tribunal acogió así la opinión del fiscal superior Víctor Cubas, quien desistió de formular acusación al no encontrarse pruebas contundentes en el expediente de la autoría de Humala Tasso.

El tribunal precisó que si bien las desapariciones se produjeron, estas no pueden ser atribuidas a Humala pues no hay una sola prueba concreta. Explicó que los supuestos testigos se desdijeron en el proceso y otros señalan que Humala no estuvo en Madre Mía en la fecha de las detenciones.

Bueno, hasta aquí podrían muchos señalar: investigaron bien y no encontraron responsabilidad en Humala. Pero hay tres sucesos extraños que me hacen pensar en que la chamba en el Poder Judicial y el Ministerio Público no fue del todo feliz. Aquí van.

SUCESO N° 1: EL TESTIGO Y EL MOTOTAXI

Jorge Ávila Rivera fue una de las personas que dio su testimonio tanto a la prensa como a la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos sobre las torturas de las que fue objeto – junto a su hermana y su cuñado  en la Base de Madre Mía. Cuando fue a declarar al Ministerio Público, dijo lo mismo, pero solo varió un detalle: Humala no me torturó.

Lo curioso es lo que encontró Edmundo Cruz en agosto de 2006:

El lunes tres de julio, cinco días después de que Jorge Ávila se desdijera ante el fiscal Arturo Campos, su esposa Irma Gómez de Ávila efectuó una compra al contado en dólares. No en Aucayacu sino en Tingo María, en la tienda “Motocar Muñoz”, concesionaria autorizada de la firma Honda. Allí adquirió una mototaxi salida de fábrica, color rojo, al precio de US$ 1,600.

Según la versión de la propietaria del establecimiento, María de Muñoz, la factura de la compra fue girada a nombre de “Irma Gómez de Ávila”, domiciliada en : “JP. 27 de Mayo. Aucayacu”. Los datos los escribió la misma vendedora, de puño y letra, en un volante de propaganda de su negocio, que reproducimos al lado.

Esta afirmación es negada por Jorge Ávila y su esposa. “No, no es mía. Esa mototaxi es de mi yerno”, respondieron ambos. Ávila sólo recordaba el nombre de su yerno, mas no su apellido.

La República fotografió la mototaxi roja aparcada frente a la casa de Jorge Ávila. La placa del vehículo está en trámite, por esta razón no fue hallada su matrícula en Registros Públicos.

Sobre otra mototaxi de segunda mano, color azul, que observamos dentro de la casa de los Ávila Gómez, el jefe de familia respondió que pertenecía a su cuñado Segundo Gómez.

Desde allí, la sombra sobre una posible compra de testigos está sembrada.

HECHO N° 2: EL TESTIGO QUE NUNCA SE RETRACTO

No todos los testigos del caso se retractaron. María Elena Castillo de La República encontró lo siguiente:

Dos días antes de que la Sala Penal Nacional archive la denuncia contra Ollanta Humala por desaparición forzada, tortura y ejecuciones extrajudiciales de tres pobladores del caserío de Pucayacu en 1992, uno de los testigos reservados que lo acusó ante el Ministerio Público se reafirmó en sus declaraciones, y aseguró a La República que el entonces capitán “Carlos” ordenó que se cometieran dichos crímenes.

El testigo CRH-20, quien sirvió como soldado en la base de Madre Mía en 1992, relató que el 17 de junio de ese año participó en un operativo para detener a Benigno Sullca y a los hermanos Natividad y Jorge Ávila. Los dos primeros continúan desaparecidos.

Cerca de las 10 de la noche el sargento Huaringa nos comunicó que íbamos a salir, así que nos preparamos. Fuimos a una casa cerca de la carretera y sacamos a una mujer y un varón. Otro grupo sacó a un hombre de otra casa”, señaló. “Estaban amarrados y con pasamontañas. Los metimos en dos camionetas y los llevamos a la base”, agregó.

Precisó que la orden de realizar esta operación provino del jefe de la base de Madre Mía, a quien entonces sólo conocía como capitán “Carlos”. Recién en el 2006 supo que se trataba de Ollanta Humala, cuando lo vio en la televisión como candidato a la presidencia de la República.

Poniendome en mode de abogado: Hay que tener en cuenta que los casos de derechos humanos tienen dificultades para la prueba directa y que la construcción debe hacerse sobre la base de indicios realmente consistentes. De lo que se desprende de dicho testimonio dado tanto a la prensa como ante el Poder Judicial, era necesaria una mayor profundización en las investigaciones para poder hallar más elementos que permitieran encontrar la verdad del caso.

HECHO N° 3: ¿Y LA INVESTIGACION?

Todo ello me lleva a la forma en como se ha llevado a cabo esta investigación judicial. Y aquí hay un testimonio de primera mano que se había perdido en el tiempo.

Heidi Grossmann, hoy en Día D, fue la reportera que hizo la investigación sobre el caso Madre Mía en el 2006. Llamada a declarar ante el Poder Judicial, pasaron una serie de sucesos que ella relató en su blog y que nos demuestran lo “eficiente” de la investigación:

El asunto estaba clarísimo. La semana pasada, en mi condición de testigo y sentadita en la silla de madera del cuarto juzgado, la jugada se me hizo más obvia aún. El fiscal, a quien tuvieron que ir a buscar porque no había asomado a la diligencia, apareció sin siquiera haber leído el expediente y me preguntó, fresquísimo él, que cuántos reportajes había hecho, cuándo, “¿cómo es?” Le pedí que leyera lo que ya había respondido en su ausencia. Pasó la vista por el texto y se sentó a pensar. Diez, veinte, treinta segundos. Hizo alguna pregunta cumplidora. Otros diez, veinte… hasta que preguntado para que diga si: usted editó, ¿no es cierto? O sea, usted grabó las entrevistas, pero de ellas usó sólo un poco, ¿no es cierto? Entonces editó. Qué cara le habré puesto al hombre, no sé, pero la suya era de hervor cuando le dije que esa pregunta la esperaba del abogado defensor, no del fiscal. No más preguntas. Esa fue la magnífica intervención de la fiscalía en la diligencia. Su testigo.

Ay, y aquí vino lo peor, cuando el señor abogado del ex comandante me fusiló. Con preguntas, evidentemente. Que cuántas personas participaron en la investigación, que quiénes eran, que qué hacen, que cuál fue su participación, que cuántos días estuve en la zona, que cuántas personas entrevisté, que cuántas horas de grabación tenía, que cuántas cintas grabé, que de ellas cuánto utilicé en el reportaje… aquí trataban, evidentemente, de machacar un punto: que de lo grabado, supuestamente, yo utilicé muy poco. Imagino que intentan retorcer el asunto para que parezca que edité las declaraciones, que las tergiversé, que en fin, ya imaginan.

A las tres de la tarde las tripas me sonaban. El abogado insistía en que diga si el testigo Norvil Estela dijo que vio la cara de Ollanta Humala disparándole a su hijo. Que si vio el momento preciso en que Humala jalaba el gatillo, en que la pistola sonaba ¡pum! y en que la bala ingresaba en el cuerpo de su hijo. ¡Osea! Finalmente, la tortura terminó. La secretaria se paró para imprimir la declaración de la mareada testigo y el abogado de Humala espetó esta frase que, si hubiera constado en actas, habría cambiado la historia de este juicio: “Tú no lo has vivido, pero estar en la zona de emergencia fue espantoso. Era necesario pues, era necesario para combatir el terrorismo, era necesario el terrorismo de Estado”.

Luego de ver estas evidencias, todo indica que a la verdad, en el caso Madre Mía, le dieron el tiro de gracia.

MIENTRAS TANTO

Fuerte denuncia contra Nadine Heredia de Humala: primera periodista del mundo que cobra sin escribir una línea (Utero de Marita)

EL PATRIMONIO DE HERESI

Hasta ayer, Salvador Heresi era uno de los políticos más prometedores del medio. Ex cantante de rock, alcalde relativamente exitoso en San Miguel, con aspiraciones de ser alcalde de Lima, engreido del Presidente de la República y uno de los pocos políticos de derecha que estuvo a favor del Museo de la Memoria. Además, se había convertido en alcalde 2.0 e iba a participar en el nuevo programa de Gisela Valcarcel.

Pero el ahijado político de Lourdes Flores quedó mal parado anoche en Cuarto Poder, con una contundente denuncia sobre desbalance patrimonial que el alcalde no ha podido explicar. En resumen: Heresi tenía varias deudas que no supo explicar como pagaba y, además, pagó en efectivo la compra de un casa semi ruinosa en Orrantia del Mar en 100,000 dólares. Además, su hermano, quien trabaja en el Gobierno Regional del Callao, tampoco pudo justificar otras compras de inmuebles. Veamos la denuncia de Graciela Villasis.

Hay algo más. La esposa de Heresi trabaja en la Municipalidad Provincial del Callao y su hermano en el Gobierno Regional del primer puerto, ambos dominados por Chimpum Callao, el partido del cuestionado Alex Kouri. No extraña, la relación con Kouri viene de antemano, sino, veamos esta carta dirigida a Caretas en el año 2000:

¿CAJA CHICA?
Lima, 2 de octubre del 2000
El alcalde del Callao, Alex Kouri, ha dicho que su municipio no ha sido caja chica de ninguna campaña electoral. Eso es mentira. Adjunto fotografías de camiones volquetes y un cargador frontal, propiedad de la Municipalidad del Callao, que fueron usados en favor de la campaña de Salvador Heresi Chicoma, ex candidato de Kouri en el distrito de San Miguel, en 1998 y que actualmente es secretario general de la Municipalidad Provincial del Callao.
Si Alex Kouri fue capaz de usar los recursos municipales en la campaña de un amigo ¿qué le impedía hacerlo en favor de su hermano?
Humberto Pejovés Macedo
DNI 09158434
El firmante señala que interpondrá una denuncia ante el Ministerio Público para impulsar una investigación y lograr una respuesta a su pregunta.

Heresi le ha pedido a la Contraloría que lo investigue. Independientemente de si la denuncia ha sido o no digitada como una venganza, sin duda, el alcalde de San Miguel tiene mucho que explicar, sobre todo si quiere suceder al controvertido Luis Castañeda Lossio y su falta de transparencia al frente de la Alcaldía de Lima.

DIA DEL TRABAJO EN EL AÑO DE LA CRISIS INTERNACIONAL

Resulta un tanto difícil escribir sobre el Día del Trabajo en estos tiempos.

No se han tratado de tiempos fáciles en términos laborales. La crisis internacional ya ha afectado a varias empresas justamente donde más duele: el sueldo, el reparto de utilidades y, en algunos casos, el empleo mismo.

Pero ya antes de la crisis la situación no iba tampoco en el mejor de los mundos. Jorge Toyama describe la problemática laboral:

El principal problema del país desde hace mucho es el empleo.  En realidad no es la falta de empleo lo que los peruanos reclamamos -el desempleo peruano está debajo de la media de países desarrollados-, sino un trabajo con protección social y/o en planillas.  Se requiere una reforma radical en el sistema peruano: debemos trabajar en la educación y enseñanza de las ventajas de la formalidad laboral, en la extensión de la protección social, en la generación de incentivos para la formalidad y las buenas prácticas, en brindar ventajas comerciales y asistencia técnica a las micro empresas, descentralizar más las fiscalizaciones laborales, etc.    Es un tema complejo sin duda.  Pero este es el tema prioritario del país y debemos poner la mayor atención posible en ello. Entonces, más que festejar, necesitamos trabajar mucho para contar con un sistema que amplíe la cobertura social y laboral a los trabajadores del país.

Si tenemos bien diagnósticado el problema: ¿por qué no hay soluciones al mismo? De un lado, es cierto lo que dice Toyama: estamos ante una realidad compleja en la que se requiere el esfuerzo de muchos. Pero, del otro, vemos que los actores no están del todo comprometidos en una salida: si bien varios de los sindicatos vienen dando propuestas ante la crisis internacional, para muchos, su imagen confrontacional y opuesta – en muchos casos – al capitalismo les resta opciones de negociación. Del otro lado, los empresarios siguen pensando en el trabajador como un mero costo y, ya saben, en tiempos de crisis prefieren ahorrarse los costos. Ambas mentalidades han hecho imposible que salga un marco laboral adecuado y equilibrado, ya aprobado en una Ley General del Trabajo, que aun no puede ser aprobada por los maximalismos de uno u  otro lado.

En cuanto al Estado, a pesar de la importancia de la problemática laboral, no se encuentra dentro de sus prioridades tanto en presupuesto como en normativa. Un hecho sintomático es que el secretario de Palacio de Gobierno haya sido condecorado con la Orden del Trabajo, sin que su obra académica en dicha materia sea prolífica y teniendo hartos cuestionamientos por temas vinculados a la corrupción. Ello, más allá de normas que parecen ser un parche, no representa un avance significativo en la materia.

Por ello, el Dia del Trabajo sigue siendo un recordatorio de lo que debemos hacer antes que una fecha de celebración.

(La imagen es de Álvaro Portales)

CON LA SALUD NO SE JUEGA

Podría llamarse suerte, pero, todas las veces que tuve que acudir al médico, me dieron el diagnóstico adecuado y la receta precisa para curarme. Más que suerte, creo que se debió al profesionalismo y competencia de los médicos que me examinaron.

El problema viene cuando el médico que se equivoca en el diagnóstico se equivoca es el Ministro de Salud.

A estas alturas, todos hemos sido testigos de las marchas y contramarchas que Oscar Ugarte ha venido dando sobre la posible ocurrencia de un caso de gripe porcina en el Perú. Dichas contradicciones no solo han puesto en evidencia a un Ministro sin liderazgo suficiente para poder afrontar una crisis sanitaria, sino también la necesidad de contar con todos los implementos necesarios para poder diagnosticar adecuadamente una enfermedad que ha causado pánico. Y, con lo dicho por el Ministro el miércoles, las alarmas fueron mayores.

Yo dudo, francamente, que este tema sea una cortina de humo. La enfermedad existe y puede contagiar a cualquiera, dado el grado de expansión del virus, pero llevar a niveles de alarma que generen el pánico tampoco es lo mejor. Anoche escuchaba en RPP que en Arequipa se suspenderían las clases escolares por este tema. La precipitación lleva a medidas como estas.

Y tampoco es adecuado aprovechar la enfermedad para usos políticos. Rolly Reyna, reportero gráfico de El Comercio, brinda un testimonio que pone en evidencia la catadura de algunos de nuestros políticos:

Llegué al hospital Daniel A. Carrión para una conferencia de prensa que iba a dar el presidente regional del Callao, Álex Kouri. Lo acompañaban doctores de dicho nosocomio. Tras hablar sobre la prevención, nos invitaron a conocer los ambientes que se pueden usar como salas de aislamiento. Recorrimos varias áreas y llegamos donde permanece bajo cuidados médicos Alejandrina Coche, la pasajera argentina sospechosa de tener el mortal virus. Para verla solo había que ingresar al ambiente y rodear un frágil biombo que la separa de miradas indiscretas. Kouri se acomodó una mascarilla y a paso firme entró, pero antes le pidió a los periodistas hacer fila de dos en dos y tener sus respectivas mascarillas. Ingresé, pero entonces me di cuenta de que Kouri estaba exponiendo a la paciente a las cámaras y flashes para salir él en las imágenes. Pensé que yo no debía tomarle fotos a la mujer, así la viera. Sentí vergüenza. Capté unas vistas generales y me fui. Lástima que en la conferencia no se hablara del respeto a la vida, de la consideración al prójimo. Ha sido, en cambio, una falta de respeto, una humillación a la condición de una persona enferma. Se hizo un show de la desgracia.

Por esto sigue siendo duro pasar el Niágara en bicicleta.

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