CIPRIANI, YOU’VE GOT MAIL

Parece que, con cierto retraso, algunos conspicuos miembros de la Iglesia Católica peruana van llegando a la modernidad. Vía la web del Arzobispado de Lima:

En su emisión del 01 de marzo, el programa “Diálogo de fe” inició una nueva etapa con la implementación de una cuenta de correo electrónico dialogodefe@rpp.com.pe que permitirá un diálogo interactivo entre el Cardenal Juan Luis Cipriani y los fieles que siguen su programa radial semana a semana y que ha cumplido recientemente nueve años.

Bueno, ya que Su Eminencia nos permite establecer un diálogo fluido a través del e-mail, quizás sea una buena oportunidad para que el Cardenal nos aclare algunas dudas, digamos teológicas. Así que, desde aquí y humildemente, sugerimos algunas preguntas:

1. Monseñor, tengo un amigo que es gay y que cree en el Señor: ¿Va a salvarse o sigue pensando que los homosexuales no estan en el plan de Dios?

2. Monseñor, hay una parte en la Biblia que dice que hay que combatir a los tiranos, ¿eso también se aplicaba a Fujimori?

3. Recientemente, la Iglesia ha considerado a la desmedida riqueza como parte de los nuevos pecados capitales. Dígame, ¿como se compatibiliza eso con su mensaje pastoral del año 2000: de los Estados Unidos lo único que queremos es su dinero?

4. El mensaje cristiano habla del amor al prójimo. Por ello le pregunto, ¿que pensaría de un pastor que, en pleno conflicto interno, ponía en su oficina “No se aceptan denuncias sobre Derechos Humanos” y cerraba los programas de la Iglesia sobre ese tema?

5. La religión católica se basa sobre el respeto a la verdad. Dígame, ¿qué parte del testamento de José de la Riva Aguero le da la razón a su representante personal en su lío con la PUCP?

6. Se supone que dos de los mandamientos de la Iglesia son “no robarás” y “no matarás”. Entonces, ¿es cristiano abogar por acusados de asesinato y corrupción?

Preguntas importantes para entender como nuestro Cardenal entiende la evangelización y el mensaje cristiano. ¿Alguien se anima?

EDUCACION MILITAR: UN RUBRO PENDIENTE

Temprano, lei en Perú.21 la historia de como Umberto Jara logró a entrevistar a Santiago Martin Rivas, el líder operativo del destacamento Colina. La historia nos muestra a un militar que se siente traicionado ante las evidencias de corrupción que recayeron sobre quienes fueron sus superiores y, frente a dichas evidencias de lo que considera como una “traición al código de ética militar”, decide hablar con Jara.

Pero también hay otra lógica detrás y que es la que hizo evidente un editorial de La Razón de hace unas semanas: considerar cualquier acto de la lucha antisubversiva como heroismo, incluyendo las violaciones de los derechos humanos. Esta es la justificación que subyace a los silencios de Martin Rivas y que, para algunos partidarios de Fujimori, debio ser su mejor argumento de defensa en pos de una amnistía.

Y, de hecho, es la misma lógica que, de alguna manera, las Fuerzas Armadas impusieron a varios de sus miembros durante los años de conflicto armado interno. Al revisar Muerte en el Pentagonito nuevamente – ya a la luz del juicio a Fujimori -, pude comprobar que existía toda un pensamiento detrás que Martin Rivas comparte: el heroísmo es entendido como no tener reglas para actuar, dejar de lado los derechos fundamentales de las personas y así ganar la guerra. Ello es incompatible con Fuerzas Armadas que se encuentran bajo el mando de un gobierno democrático. Lamentablemente, como concluye Ricardo Uceda, los tres gobiernos que debían enfrentar a Sendero Luminoso y al MRTA – responsabilidades políticas y penales aparte – tenían la misma lógica de sus operadores castrenses.

¿Qué es lo que queda? Pues un sentido del honor bastante tergiversado y que comparte un sector de la población: se perdona el asesinato, pero no el robo. De hecho, buena parte de la derecha chilena compartió ese argumento frente a Pinochet: eran “necesarias” las desapariciones para acabar con la “amenaza comunista”, pero una vez que se descubrieron las cuentas en el Riggs, le dieron la espalda. No deja de ser sintomático que un sobrino de Pinochet defendiera a Chinochet.

Pero volvamos a la lógica de Martin Rivas y al remedio para la misma. Si algo quedó postergado en los intentos de reforma militar que se han tenido tímidamente en los gobiernos de Toledo – sobre todo, con Loret de Mola – y con García – en la experiencia Wagner -, fue el tema de la reforma educativa militar, es decir, la formación en las escuelas de instrucción militar. Sin duda, ha sido sintomático que recuperada la democracia se instale un Centro de Formación en Derecho Internacional Humanitario o se incorporen cursos de derechos humanos a la currícula de la formación de oficiales y suboficiales.

Pero ello es insuficiente. Si no se ponen en práctica lo que se aprende en estos cursos – léase, incorporándolo como parte de la formación en combate y en prácticas – pues es poco lo que se podrá hacer. Y también lo será si es que no se modifica un tema de cultura castrense resistente a los controles y que subyace en la lógica de la que Martin Rivas hace gala: la impunidad y la no diferenciación entre el buen soldado y el violador de derechos humanos. Ello, en términos educativos, se llama currículo oculto y tiene que ver con las prácticas que, desde lo cotidiano, se consienten y se enfatizan. Ello pasa en una institución educativa civil como en una militar.

Para ello, es necesario que las Fuerzas Armadas dejen de lado su desencuentro con la sociedad y que está mostrado a través de la formación que se nos da a civiles y militares. Por ejemplo, cuando se nos dice que estamos ante “instituciones tutelares de la Patria” y somos adultos que no merecemos ninguna tutela y, más bien, necesitamos tener mayores elementos para tomar nuestras decisiones. O cuando a los militares se les mete el rollo de que son quienes aman más a su patria, en desmedro de la gente de a pie.

Y es que, así como Martin Rivas, Telmo Hurtado y otros opinan que lo que se hizo en materia de violaciones a derechos humanos es justificable, también forma parte del sentido común de muchos civiles. La verdadera brecha a recuperar es la del respeto de los derechos de los demás y entender que, en democracia, no toda salida es justificable y que los medios condicionan el resultado.

EL PERU ¿AVANZA?


Tres hechos graves, tres escenarios distintos, una misma dejadez gubernamental

FUEGO EN LA SELVA

Hace un año y medio, en octubre de 2006, César Hildebrandt advertía lo siguiente en su columna:

Pluspetrol no odia al río Corrientes. No lo odia pero le echa bario, cadmio, plomo, benceno, mercurio, arsénico, todo revuelto en una cazuela de aguas de formación que están a 80 grados centígrados de temperatura y que, en vez de ser reinyectadas como mandan los estándares internacionales, son lanzadas al río a un promedio de un millón trescientos mil galones por día.

Es decir, todos los días y a toda hora las sentinas inmundas de Pluspetrol chorrean su carga sobre las aguas que daban de comer a ocho mil indios de la etnia achuar

Esas aguas, examinadas por las autoridades de Osinerg y de Digesa, arrojan resultados que las hacen imbebibles y tóxicas para los tercos peces que las respiran.

Panorama tan desolador fue comprobado por el Presidente del Consejo de Ministros y la Defensora del Pueblo, más o menos por la misma época, cuando los achuar tomaron el campamento de Pluspetrol. Se llegó a un acta de entendimiento, que incluían compromisos de tratamiento del agua, capacitación para el control de la contaminación y una suma de dinero al año.

El tema incluso cobró cariz internacional, con la protesta de varios actores de Hollywood frente a una reunión de la Occidental Petroleum Company (OXY), la primera compañía que explotó petróleo en la zona y que comenzó la contaminación, hace más de 30 años.

Esta vez, el conflicto ha vuelto a estallar entre los achuares y la petrolera, pero por cuestiones laborales y de desarrollo del pueblo achuar. El intento de toma de las instalaciones de Pluspetrol ha terminado con el saldo lamentable de un policía muerto, violencia que parece haber sido promovida por los colonos, según indica el Presidente Regional de Loreto. Luego de varios días de tensión, los nativos van a retomar el diálogo. (Vean la completa cronologia de Paco Bardales al respecto).

Aquí nos encontramos ante varios problemas. De un lado, el uso de la violencia para solucionar un problema laboral que pudo conducirse de otra manera. Pero, de otro lado, la ausencia del Estado como mediador en un conflicto que parece agravarse o derivar hacia otros tópicos. Esto se señala en un completo reportaje de la BBC:

Sin embargo, Pluspetrol, que se ha comprometido a pagar millones de dólares, ha mostrado su frustración de que el gobierno no esté desempeñando un papel más importante.

“Esta industria petrolera debería beneficiar a todo el mundo. Quizás hoy no es un beneficio para los indígenas y el gobierno debería encontrar la mejor forma de resolver ese problema”, señaló Roberto Ramallo, gerente general de Pluspetrol Norte.

El problema que afrontan los Achuar -y otras tribus-, es que su vivienda se encuentra encima de lo que se consideran son enormes reservas de crudo.

Gracias al intenso empuje para subastarlas, casi tres cuartas partes de la amazonía peruana está en arriendo para proyectos de exploración y extracción.

La alta demanda global y el precio del petróleo también están haciendo que las compañías consideren a la amazonia peruana como un prospecto atractivo. ¿Pero es esto sostenible?

“Toda esta exploración petrolera en el Amazonas es un gran experimento”, señaló Bill Powers de E-Tech, una firma de ingeniería, sin fines de lucro.

“Simplemente vienen a la selva, desarrollan el recurso, consiguen el beneficio económico e, históricamente, siempre ha sido que lo que suceda con quien estaba ahí antes, pasará”.

“No hay plan, no hay un esfuerzo para asegurase de mantener su identidad cultural o que tengan algo que hacer una vez que los ríos y los bosques no suministren lo que proporcionaban antes”, agregó Powers.

Y mientras tanto, el gobierno, bien gracias.

EL NARCOTRAFICO AVANZA

Ya parece ser una malsana costumbre informar sobre la muerte de policías en la zona del VRAE. Ayer se conoció la muerte de Marisel Solier Gavilán, una nueva heroína de la Policía Nacional, a manos de los sicarios del narcotráfico.

Desde dos puntos de vista distintos, llegan las preguntas de rigor para Alva Castro. La indignación ciudadana, expresada en Menos Canas, replica las siguientes interrogantes:

Aquí hay dos cosas muy puntales. Si en serio se trata de una respuesta, ¿no debió prever el Ministro que dicha consecuencia llegaría? En ese mismo sentido ¿qué hace enviando un contingente especial ahora que ya se realizó el atentado? ¿Por qué no previó que ello ocurriría?

Es que en realidad no hay que ser genial para darse cuenta de que nuestros actos tienen consecuencias y que es preciso, prever que ellas no afecten a los ciudadanos peruanos que, en principio, debieran poder confiar en la capacidad de sus autoridades.

Pero, por otro lado, me pregunto ¿qué clase de operativo exitoso puede permitir que estas consecuencias terribles se concreten? ¿Cuándo culmina un operativo? ¿Acaso no debe también existir un momento en el proceso, en el cual los miembros de la Policía garanticen la seguridad en aquellos lugares en los cuales “operaron”?

Estas cuestiones antes anotadas tienen un solo nombre: falta de previsión y de coordinación en torno a los operativos que se realizan para combatir el narcotráfico. Y ello no es sólo responsabilidad de los jefes policiales de la zona o del director de la Policía Nacional, sino, fundamentalmente, de la dirección política, es decir, del Ministerio del Interior.

Ya en este blog hemos informado anteriormente sobre la dejadez de Luis Alva Castro para los operativos de combate al terrorismo. Y me da la impresión que lo mismo viene ocurriendo con el tema del narcotráfico. Si se viene repitiendo un mismo patrón de ataque y no se idean correctivos, ¿no estamos ante la carencia de diagnósticos, es decir, ante la fase más primaria de elaboración de una estrategia?

Pero no es el único error en el que se incurre. Rubén Vargas, analista en temas de narcotráfico nos recuerda que las responsabilidades no son solo del incompetente de Corpac:

La responsabilidad de combatir al grupo terrorista Sendero Luminoso es del Ministerio de Defensa, que lo realiza a través de las bases contrasubversivas del Ejército. Dado los niveles crecientes de violencia en esta zona es legítimo que nos preguntemos: ¿Cuáles son los resultados de esa lucha, más allá del cómputo de las horas de patrullaje? ¿En los últimos cuatro años se ha capturado a algún cuadro importante de Sendero Luminoso? ¿Se ha desarticulado alguna columna del Ene o se ha atacado algún centro de producción en Boca Mantaro? Lamentablemente, la respuesta es no.

De hecho, y como bien apunta Vargas en su artículo de hoy en El Comercio, el Plan VRAE ha sido un fracaso, al no articularse los proyectos de desarrollo con las políticas de seguridad. Y la carencia de bases contra el narcotráfico hace que no se tengan los relevos necesarios para llevar a cabo una política conjunta. De hecho, han sido los celos institucionales los que, desde el gobierno de Fujimori, no se ha podido llevar a cabo una labor conjunta y una única estrategia en esta materia.

¿Y Antero? Perú.21 registra que el Ministro de Defensa hizo uno de los más grandes papelones de su vida, pues no sabía de la emboscada en Ayacucho, e incluso la confundió con el problema de los achuar en Loreto. En otras palabras, no sabe ni donde está parado.

ALAN: EL AVALADOR DE VIOLACIONES DE DERECHOS HUMANOS

La semana pasada, Marco Sifuentes rogaba a Dios, Ala, Buda y demás santos del cielo para que a Alan no se le ocurra alabar a China – como es su costumbre -, en momentos que la represión contra los monjes budistas del Tibet está en su punto más alto en años.

Pues bien, mientras el normalmente errático Nicolás Sarkozy está pensando en no enviar a Francia a los Juegos Olímpicos de Pekín, los cables internacionales informaban lo siguiente:

El presidente peruano Alan García expresó el jueves su apoyo a la “justa causa” de la soberanía nacional de China después de la violencia en Lhasa, la capital tibetana, durante un encuentro con el primer ministro chino Wen Jiabao, indicaron los medios chinos.

“Perú se opone firmemente al proyecto de referendo en Taiwán para su adhesión a la ONU y está consciente de las razones que están detrás de la reciente violencia en Lhasa”, dijo a Wen Jiabao el presidente peruano, citado por la televisión central (CCTV) y la agencia oficial Nueva China.

Hoy Luis Jaime Cisneros Hamann, en Perú.21, señala el despropósito mayor cometido por García:

García resulta hoy el único mandatario del mundo en reconocer la represión china, en momentos en que Estados Unidos -que mira con un ojo al presidente Hu Jintao y con el otro su política comercial con el gigante asiático-, Gran Bretaña, Alemania y el Vaticano instan a Pekín a que deje de lado la mano dura y dialogue con el Dalai Lama.

Un periodista peruano puede opinar y adherir a causas, pero que un presidente de la República avale, en nombre del comercio bilateral, el activo político chino y, por añadidura, el pasivo (Tiananmen, 1989), resulta sorprendente en una época donde los derechos humanos son la piedra en el zapato de toda política exterior.

Quiero creer que el presidente del Perú actuó desinformado. ¿No había alguien cerca del oído presidencial? Para la cancillería peruana, ¿no hubo manera de evitar un comentario que para los chinos era “políticamente correcto”, pero que en el contexto proyecta, para la prensa occidental, la imagen de un país sudamericano al que los derechos humanos le importan cada vez menos? La suspensión de una conferencia de prensa de García en Pekín hace prever que el tema había adquirido su real importancia.

Bueno, esta actitud no me sorprende mucho del sujeto que bota a su secretario de Derechos Humanos por presiones de un broadcaster, pero de todas maneras, es extraño que una persona que se jacta de ser meridianamente informada, como García, ignore la causa de las protestas del Tibet, o los cuestionamientos en materia de libertad de expresión y otras violaciones de los derechos humanos cometidas en el país que se ha convertido casi en la niña de sus ojos.

En el fondo, los tres temas están relacionados con derechos fundamentales. El derecho a la vida de los policías que deben cumplir con su labor en condiciones precarias, los derechos de los pueblos indígenas y de todo ser humano a tener un medio ambiente saludable, los derechos civiles y políticos básicos que no se respetan en todo el mundo.

La carencia de una cultura institucional que privilegie los derechos humanos es la que genera soluciones meramente represivas, una estrategia de combate al narcotráfico inteligente, la carencia de mediación frente a conflictos sociales y los desatinos presidenciales de toda la vida. Pero en Palacio no le toman la debida importancia y seguimos pensando que con cifras macroeconómicas boyantes, el Perú avanza. Yo me pregunto: ¿hacia donde?

ALAN Y LA PRENSA

Ayer por la noche conversaba con un amigo sobre el libro de Pedro Salinas, Rajes del Oficio, al que calificamos ambos como un estado de la prensa en la primera década del siglo XXI.

Pero leyendo los diarios de hoy, diría que dicho estado, reflejado a través de las opiniones de los periodistas más independientes del medio – aunque se cuela por allí un director de un medio que es candidato a dirigir El Peruano -, es parcial.

Sin duda, existen periodistas que tienen la valentía de decir, todos los días, lo que piensan y lo que sienten, sobre todo frente a un gobierno al que hay varias cosas que criticarle.

El problema es que parecen islas en medio de un tono general en que, como dice Salinas en una entrevista para Dedo Medio, a Alan García lo creen un Churchill en algunos medios de comunicación. Y yo añadiría que, peor aún, el Presidente cree lo mismo.

Ello explicaría lo relatado en el editorial de Augusto Alvarez Rodrich de hoy: el Presidente cuadra a un conocido reportero de RPP y le insinua que su director de noticias (Raúl Vargas Vega) y su dueño (Manuel Delgado Parker) no harían preguntas incómodas.

Es cierto que todo Presidente busca tener “buena prensa”, es decir, que le pregunten más por los supuestos logros y obras físicas antes que por los cuestionamientos. Ello explica, por ejemplo, porque Luis Castañeda Lossio hace de mudo casi todo el tiempo, con excepción de presentaciones complacientes en los noticieros de la mañana para presentar sus nuevos proyectos. Y ese es un mal que no solo caracteriza a García, sino a casi todos los detentadores de poder en el Perú.

El problema está cuando se tiene un Presidente al que no le gustan los contrapesos a su poder, frente al cual existe una oposición cada vez menos importante y en un país desinstitucionalizado donde la prensa es el único vehículo a través del cual la ciudadanía expresa lo que siente y se pueden hacer denuncias.

Y, para complicar más las cosas, cuando existen propietarios de medios de comunicación que hacen difícil tener una relación independiente con el poder. Ello explica las dificultades de César Hildebrandt o Juan Carlos Tafur, por mencionar dos ejemplos, de encontrar medios en que los cobijen. A pesar que finalmente se logran ubicar, toma tiempo que vuelvan a reencontrarse con su público.

Casos de intentos de control y amedrentamiento también han existido: la compra de contenidos al diario La Razón, el caso de los periodistas golpeados por bufalos apristas hace un año, el reciente affaire Salgado – Ivcher o la conversión de Tv Perú en Tv Apra son ejemplos de ello.

Sin duda, coincido con varios de los entrevistados por Salinas en su libro cuando señalan que la relación entre el poder y la prensa debe ser difícil, complicada y en la que las distancias deben estar presentes. El problema está cuando el detentador del poder no comprende dichas relaciones y pretende que bailemos todos al son que nos toca, sobre todo, cuando no sabe explicar problemas que nos agobian a todos.

EL CANAL DE LA MANCHA – PARTE 3

Con el auspicio de Wong (sucursal Asia), Colchones Paraíso del Perú y chocolates Winter, Desde el Tercer Piso Producciones presenta, su telenovela favorita:

EL CANAL DE LA MANCHA

Starring:
Luis Alberto Salgado como “el despedido”
Alan García como “el Presidente”
Rosario Fernández como “la Ministra”

Actuaciones Especiales:
Mauricio Mulder como “perro de chacra” y Jorge del Castillo como “Jorgito”

Actuación fantasmal de Baruch Ivcher como “el dueño”

En nuestros capítulos anteriores – ver parte 1 y parte 2 -:

Luis Alberto Salgado, el más alto funcionario del gobierno en materia de derechos humanos y compañero aprista, ha sido renunciado en su cargo hace una semana y algunos días. ¿La razón? Su intervención para esclarecer el caso Baruch Ivcher. Salgado ha mencionado por calles y plazas esta versión, que pone al Presidente de la República y a la Ministra de Justicia en un serio problema.

HOY PRESENTAMOS: Salgado se sigue despachando y a la Ministra no le cree nadie

Nuestro protagonista, el despedido, sigue declarando desde Washington, cada vez con más detalles. Esta vez, a los chicos del Instituto de Defensa Legal, les da más datos sobre las presiones presidenciales:

El 4 de febrero recibí una llamada telefónica del presidente García expresando su preocupación por el envío, por el agente del Estado para el caso Ivcher, Iván Bazán, de unos documentos a la Corte de San José. Era la información con la denuncia de la revista Caretas y, además, copia de un documento oficial emitido por la cancillería polaca en Varsovia y remitido a su consulado en Lima, el cual a su vez había sido enviado a mi oficina en la Secretaría Ejecutiva del Consejo nacional de Derechos Humanos en el Ministerio de Justicia. El presidente no me pidió expresamente algo, pero sí expresó su mortificación por lo sucedido, indicando que el agente Bazán ya no gozaba de su confianza. Le informé al presidente que el agente Bazán, quien además era funcionario en la Secretaría Ejecutiva a mi cargo, había actuado con mi conocimiento y autorización, por creer que ese era el deber de todo funcionario responsable, habiendo de por medio además grandes sumas de dinero del fisco y existiendo un juicio (acción de amparo) entablado por el señor Ivcher contra la SUNAT y el MEF. El presidente me recordó que el señor Ivcher había sido víctima de la dictadura de Alberto Fujimori y le contesté que eso estaba fuera de discusión y que no era el tema de lo que se trataba con la Corte de San José.

Pero no fueron las únicas presiones en ese mismo sentido, así se incorporan dos nuevos personajes del partido de la estrella a la trama:

¿Habló usted sobre el tema con algún otro alto dirigente aprista o del gobierno?
Con el congresista Mauricio Mulder, a comienzos de febrero, a pedido de él. Se acercó a mi oficina a expresar su preocupación sobre lo que ocurría. No me pidió nada al respecto. Fue muy prudente pero sí me manifestó que había un riesgo que con ello los Winter recuperaran el control del Canal 2.

El viernes 7 de marzo me reuní, a pedido mío, con el premier Jorge del Castillo, a fin de solicitarle me explicara el motivo de la cancelación de mi viaje a Washington DC con motivo del 131 Período de Sesiones de la Comisión Interamericana. El presidente del Consejo de Ministros me manifestó que la ministra Rosario Fernández había suscrito la Resolución Suprema autoritativa [del viaje], igual que él [Jorge del Castillo]; pero que el presidente Alan García estaba muy mortificado por el asunto con Baruch Ivcher y disgustado por los pasos que había tomado la Secretaría Ejecutiva del CNDH en ese caso.

Disciplina compañeros, todos defendemos a Ivcher. Y al que no lo hace, simplemente, lo echamos del puesto. ¿Lindos, verdad?

Pero otra involucrada en la trama – nuestra Catalina Creel, la villana de la historia – no las lleva todas consigo. Luego de intentar defender la versión que el despido de Salgado se debió a una evaluación normal de su sector, Rosario Fernández – sí, la misma que da consejos económicos basada en su wincha de Wong -, va a tener que ir al Congreso a dar explicaciones. Hasta Aurelio Pastor ha dicho que, al menos, tiene que darse un mayor sustento. Eso es cierto Aurelio, sobre todo si han nombrado a un cuestionado compañero tuyo como reemplazante de Salgado.

¿Qué más dirá Salgado cuando llegue a Lima? ¿El Presidente se pronunciará al respecto? ¿La Ministra de Justicia nos dará su próxima conferencia de prensa desde el programa de Cecilia Barraza? ¿Mulder y Del Castillo reemplazarán a Beto y Miyashiro en Enemigos Intimos? ¿En Frecuencia Latina darán alguna explicación, aunque sea para negar lo innegable? ¿La Chichi hará un programa a lo Alessandra Rampolla próximamente? ¿Y que dicen los demás medios de comunicación al respecto?

No se pierda, El Canal de la Mancha: la única telenovela que no puedes ver en ningún canal, vaya Dios, Alan y Baruch a saber porqué.

ACTUALIZACION (24.03.2008):

Ayer, de manera lacónica, Alan aceptó que echó a Salgado:

El presidente de la República nombra y desnombra (sic) a los funcionarios. Esa es su potestad

Con ello quedan de lado las declaraciones de la Ministra de Justicia, que insistía en la renuncia como la causal de la salida del funcionario, confirmadamente despedido.

Pero ya comenzaron las presiones en contra de Salgado. Vía uno de los diarios favoritos de Palacio, el sucesor de Salgado, Miguel Facundo Chinguel, dice que a su antecesor lo botaron por incompetente. Considerando que ambos son compañeros, bien podría titularse a esta telenovela también como “La Fraternidad de Caín”.

QUE ALGUIEN ME EXPLIQUE COMO FUNCIONA EL MERCADO!!!

Luego de varias semanas, y aprovechando el feriado de estos días, me doy una vuelta por el mercado, junto a mi madre. Y, como ya va siendo costumbre en estos meses, oigo su letanía: los precios siguen subiendo. Y subida de precios tiene un nombrecito técnico que para cualquiera que tiene mas de 20 años le causa pavor: inflación.

Pero la pregunta que mi madre, las amas de casa y, en general, todos nos estamos haciendo es, ¿por qué suben los precios?

La primera persona a la que debieramos consultar es el Ministro de Economía. Pero don Lucho Carranza parece alumno de Luis Castañeda Lossio y solo sale a hablar generalidades, si es que sale a hablar. Y para muchos, va a ser el fusible a quemar en el próximo cambio ministerial. Así que vayamos descartando esa opción.

Pero a falta de Carranza, los demás ministros han salido a tratar de decirnos que todo está bien, que vivimos en Suiza y que los precios no suben. Una salidita al mercado y no a Wong le valdría bien a muchos y muchas que tienen fajín. Comenta Augusto Alvarez Rodrich:

En primera fila de la escuelita debería estar la ministra de Justicia Rosario Fernández. Apelando a su condición de ama de casa, y con una wincha en la mano, quiso demostrar anteanoche que los precios no están subiendo, como si su carretilla del Wong de Asia fuera la canasta del consumidor promedio. Sin duda, no es la de los niveles socioeconómicos D y E, cuya inflación en febrero pasado fue casi el doble de la de NSE A.

Osea, mejor calladitos nomás. De hecho, parece que quieren hacer volver una tradición de la que mi abuela me ha hablado antes: poner la pizarrita de precios en los mercados o buscar la forma de controlar la especulación. Pues es a ese fenómeno a lo que un sector del gobierno intenta aludir cuando se habla de alza de precios. Mi pregunta es: si no hay control de precios, ¿cómo se puede hablar de especulación? Eso se podía hacer cuando estabamos en el Aprocalipsis, pero no en tiempos del libre mercado.

Para complicar más nuestro pobre entendimiento económico, recién bajado del avión, Alan García intenta darnos lecciones de economía global:

“Nosotros no marcamos el precio del petróleo mundial; eso lo hacen sus dueños (…) No podemos fijar el precio del trigo mundial, con lo que se hace el pan y los fideos (…) eso no depende del Perú. Lo que depende de nosotros es no perder la calma, la serenidad ni la responsabilidad”

Digamos, es relativamente cierto que la economía mundial está condicionando varias de nuestras variables, pero no todas. Algo se está manejando mal en la economía y esa es la sensación que le queda tanto a Carlos Adrianzén como a Humberto Campodónico, desde las orillas opuestas del pensamiento económico. El tema está en que nuestros economístas no se ponen de acuerdo en que es lo que está mal y claro, uno que busca saber que es lo que pasa, se queda más desinformado.

Ultimo recurso: una voz sensata e incapaz de ser acusada de alarmista: Rosa María Palacios:

Merecemos una explicación de las causas de la inflación y, conociendo estas, de las medidas que, en consecuencia, se tomarán. Los economistas parecen no ponerse de acuerdo, pero una corriente dice que el Banco Central de Reserva está emitiendo más de lo que debe para rescatar el dólar de una caída en picada. Así, se salva el dólar (a duras penas y con la certeza de que será insalvable) y los precios se incrementan. Si esa es la explicación, este no parece un buen negocio para la mayoría de los peruanos. No se puede cargar ese costo a millones de peruanos que no tienen mucho más para sobrevivir que lo que se llevan a la boca.

Sobre todo, cuando ese costo lo pagan los más pobres. ¿Alguién en el BCR se ha puesto a pensar en eso?

¿Y quienes son los beneficiarios? Algo me dice que en ADEX, a diez cuadras de mi casa, están bastante contentos con el MEF. Pero en el mercado que está a la vuelta de ADEX y que es en donde hago mis compras – además de Wong y Plaza Vea – no creo que las amas de casa estén muy satisfechas que digamos.

Entre un dolar subsidiado y la falta de explicaciones, el Perú no avanza.

MAS SOBRE EL TEMA:
Roberto Bustamante: Alan is back

PILAR COLL Y EL SERVICIO A LOS DEMAS

La próxima semana, la Defensoría del Pueblo hará entrega de su premio anual a una persona realmente excepcional: Pilar Coll Torrente. Para quienes estamos en contacto constante con el movimiento de derechos humanos, el reconocimiento hecho a Pilar es una recompensa a más de 40 años de trabajo en el Perú y a una vida incansable.

Como pueden ver en la foto, Pilar se parece mucho a cualquiera de nuestras abuelas. Y de hecho, me recuerda mucho a la mia, por la firmeza en sus convicciones, su vocación por buscar el bien del otro y la fundamentación de su trabajo dentro de una fe inquebrantable. Cuando tuve la oportunidad de hablar con ella por primera vez, hace casi dos años, tenía la sensación de encontrarme a una persona sencilla, pero que irradiaba una energía especial. Debe ser que cuando acumulas kilometraje vital y ha sido acompañado con una vida de servicio a los demás generas ese tipo de reacción. Solo la he sentido en pocas personas.

Coll Torrente ha sido hija de una de las guerras más atroces que la humanidad padeció: la Guerra Civil Española. Ver sangrar a tu patria es una de las peores experiencias que un ser humano puede tener. Bien lo sabemos nosotros. Y a Pilar le tocó profundamente: su padre fue asesinado en dicha barbarie. Así le comentó a La República aquel pasaje duro de su vida:

“Nos dijeron que los habían quemado. La verdad era que los habían enterrado muy superficialmente en un barranco y cuando había tormenta los cuerpos quedaban al aire. Mi hermano Joaquín tuvo que pedir al comité para enterrarlo a mayor profundidad. Un año antes de terminar la Guerra Civil, pudimos trasladar los restos al cementerio de Fonz, nuestro pueblo“.

El mundo siguió girando. Vino el franquismo y Pilar estudió leyes en un momento en que hablar de Estado de Derecho y derechos humanos era casi mencionar una novela de ciencia ficción. Su compromiso como misionera laica la hizo venir a Perú en 1967. Y comenzó a comprarse pleitos. Uno de los primeros fue el de las cárceles. Allí sigue yendo como voluntaria, a interesarse por la vida de quienes son recluidos tras las rejas y muchas veces olvidamos que también son seres humanos.

Y aquí en el Perú, otro conflicto se atravesó en su vida. Ya no era una niña que supo de la muerte de su padre luego de varias semanas, sino que día a día se enteraba de varias muertes, de la barbarie senderista, de la equivocada respuesta del Estado. No en vano fue la primera secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos y fue con su liderazgo que se establecieron líneas básicas: el rechazo a la violencia viniera de donde viniera, escuchar a las víctimas y tener también en cuenta los derechos económicos, sociales y culturales. Fueron tiempos duros, en los que amenazas de uno y otro lado corrieron.

Hasta hoy – y muchas veces de manera voluntaria -, sigue trabajando para reparar las secuelas del conflicto. Estuvo como voluntaria en el equipo jurídico de la Comisión de la Verdad y Reconciliación y hoy forma parte del Consejo de Reparaciones, encargado de elaborar el registro de víctimas del conflicto armado interno a las que el Estado deberá reparar.

En un artículo de hace algunas semanas, Rocío Silva Santisteban culminaba de la siguiente manera su retrato de Pilar:

Esta consideración por Pilar Coll en una de las zonas más duras de este país, en una cárcel, es algo que, en verdad, no sólo se admira sino que casi se envidia. Porque un respeto así sólo es posible cuando el ser que lo provoca se mantiene firme y sólido, y además convencido en la fe por el ser humano. Como suele decir ella: “bonita… mis respetos”.

Dar a los demás es una tarea de todos los días. Por eso ella tiene cierto sonrojo frente a los reconocimientos de este tipo. Porque, en realidad, la tarea que esta señora española con el corazón anclado aquí la pudo haber hecho cualquiera de nosotros. Y es que todos los días, sin que lo notemos, podemos hacer algo bueno por alguien. A veces basta un abrazo o una sonrisa y ya hicimos que el sol saliera para una persona en dificultades. Otras veces se requiere de un trabajo más esforzado. Y si ese esfuerzo tiene solidez en el tiempo, termina siendo una forma de vida.

Hablar de esta extraordinaria mujer el día de hoy me pareció oportuno. No solo por la distinción que Beatriz Merino le hará entrega la próxima semana, sino porque, en un día en que creyentes y no creyentes recordamos a alguien que hizo de su vida un servicio a los demás, sea bueno tener en cuenta que cualquier persona puede hacer de su vida algo más trascendente. Y quízás varios de los políticos “caseritos” de este blog pudieran reflexionar hoy sobre como la política debiera ser un acto de servicio y no de servirse. Aquí tenemos un ejemplo de que es posible.

MAS SOBRE EL TEMA:
Susana Villarán: Pilar Coll
Rocío Silva Santisteban: Una mujer llamada Pilar Coll