PERU ANTE EL MUNDO

Este año ha sido denominado como el de las Cumbres Mundiales en el Perú. Más allá de la designación para documentos oficiales, parece que nos encontramos en un momento de reflexión sobre lo que son nuestras relaciones internacionales y cual va a ser su norte.

Queda claro que el objetivo central de la política exterior peruana durante el gobierno de Alan García es la atracción de inversiones del extranjero y el comercio exterior. La idea central no es mala, como bien sabemos, el problema es como la desarrollamos y allí García no ha tenido reparos en alterar un viejo equilibrio de Torre Tagle: comercio exterior conjugado con una impronta favorable a los esquemas de integración.

En la última gira presidencial en España, Alan no dudó en señalar, por segunda vez, que Perú debería negociar por si solo un TLC con la Unión Europea, dado que Ecuador y Bolivia no se encontraban interesados en el tema. De regreso en Lima, el canciller José Antonio García Belaúnde tuvo que “traducir” al presidente y señalar que lo que era factible era hacer una negociación con distintas velocidades, diferenciando nítidamente a Bolivia del resto de países de la Comunidad Andina.

Si bien es cierto que la Comunidad Andina no pasa su mejor momento por la cuña puesta desde Caracas, es necesario recordar que nuestros vecinos estarán allí siempre y que hay que calibrar cualquier declaración inamistosa como la antes reseñada. De otro lado, más temprano que tarde, el dictador del Palacio de Miraflores dejará el poder, con lo que se puede reconstruir un esfuerzo integrador que bien vale la pena seguir intentando. De hecho, la mala reacción de la propia Unión Europea y de Alvaro Uribe debe hacer pensar a alguien en Palacio en controlar los desbordes verbales de “su majestad”.

Un segundo eje son las relaciones con las potencias. Y allì viene un problema para la Cancillería: si bien el impulso comercial es importante, ¿qué hacer cuando exista un tema de principio en el que Perú deba pronunciarse? Ya hemos visto las dificultades del caso en el gobierno anterior, cuando Alejandro Toledo hizo gala de una tibieza inaudita frente a la invasión norteamericana a Iraq, a la que no pocos vieron como signo de cierta anuencia con lo que era una vulneración al Derecho Internacional. Y algo de eso ya se ve con Alan, cuando expresa, cual Penelope Cruz con Ripley: Me fascina China.

Tercer tema: Chile. Si bien el gobierno tiene toda la intención de continuar con la estrategia de las cuerdas separadas, viene siendo claro que la misma va a tener que esperar un poco, dada la natural reacción chilena frente a la interposición de la demanda en La Haya, lo que ha causado incluso que se haya postergado el tema de la ampliación del TLC con el país del sur.

Tres canchas en las que la actual gestión juega su partido en el exterior. Las cumbres a celebrarse en mayo y noviembre, sin duda, van a ser momentos donde los ojos del mundo estarán en nosotros y que podría ser utilizada para impulsar otros temas más allá de lo comercial. Perú tendría que decir y hacer mucho en lo que se refiere a temas como lucha contra el terrorismo, derechos humanos, defensa del patrimonio cultural y del medio ambiente. Y en esos temas simplemente suena el sonido del silencio.

Torre Tagle tiene una oportunidad para evitar convertirse en una sucursal del MINCETUR. Pero ello dependerá no solo del Canciller y de los diplomaticos, sino tambièn que la amplitud de miras llegue a todo el Gabinete.

Perú frente al mundo debe mostrar otras facetas. Quizás haya lecciones mejores que dar al orbe. ¿Sabremos ser, además de buenos anfitriones, buenos maestros?

MAS SOBRE EL TEMA:
El Comercio: La integración con la UE pasa por España
Augusto Alvarez Rodrich: Barrio de Broncas
Menos Canas: Otro gesto presidencial

EL GIRO DE PASCO

Hace algunos días, tuve una conversación con un amigo simpatizante del APRA, en la que conversamos sobre como iba el gobierno y como se percibía desde las bases del partido las tendencias políticas y económicas.

Cuando llegamos al tema laboral, era inevitable la pregunta sobre la presencia de Mario Pasco Cosmópolis. Y la respuesta de mi amigo no dejó de sorprenderme: Por más derechizado que esté el gobierno, en algo que no cederá el APRA es en sus banderas laborales. Pasco es consciente de ello y ya está cambiando sus pareceres de antaño.

Parece que esta apreciación no es desacertada.

Como varios, desconfié de la designación de Pasco, cuyo desempeño profesional ha estado ligado más con los intereses de los empleadores en general, lo que hacía pensar que inclinaría la balanza hacia el lado más fuerte de la relación laboral.

Sin embargo, el Ministro de Trabajo ha dado muestras que no quiere ser considerado como el representante de los empresarios en el gabinete. Para comenzar, ha vuelto a poner en la agenda la Ley General del Trabajo, con un proyecto modificatorio que viene preparando el ex ministro Javier Neves – cuyas tendencias ideológicas están en las antípodas de las de Pasco – y no ha dudado en negarle al Ministerio de la Producción el control del tema de las PYME, tal como lo ha ambicionado Rafael Rey desde que comenzó este gobierno.

Asimismo, despertando la preocupación de columnistas como Mario Ghibellini, Pasco se ha reunido más con los sindicatos que con los gremios empresariales. La verdad, yo no veo nada de malo en ello, como lo quiere dar a entender el co-autor de El Otro Sendero. De un lado, los sindicatos actuales en el Perú no tienen la fuerza suficiente para cooptar a un ministro de Estado. Del otro, es necesario que, sin compartir plenamente su pliego de reclamos y su agenda política, los ministros tengan una relación fluida con los sindicatos. Ya bastantes ejemplos de malcriadeces hacia los gremios hemos tenido en este gobierno como para seguir con una relación de confrontación.

Pero donde mayores sorpresas ha causado Pasco es en su visión sobre el tema de fondo: flexibilizar más o no el régimen laboral. Y en las dos entrevistas que le he visto – tanto en El Comercio como en Prensa Libre – ha manifestado que el problema de la formalización de las pequeñas y microempresas no pasa por “sobrecostos laborales”, sino por bajar las trabas burocráticas y simplificar el régimen tributario de estas empresas. Asimismo, en un gesto de audacia hacia parte del empresariado, ha manifestado que el tema de los despidos no tiene que ser la preocupación central, dado que se trata de una situación de carácter excepcional. Cuestión que, hasta el momento, ha marcado una de las principales barreras para que se adopte una nueva legislación laboral que equilibre lo ocurrido en los años noventa.

Siendo esa la política del Ministro, quedan aún algunas preguntas flotando: ¿Serán los sindicatos lo suficientemente maduros para aprovechar una oportunidad de diálogo que pueda consolidar una nueva normativa que pueda beneficiarlos en algo? ¿Serán los empresarios suficientemente abiertos a esta visión del Ministro Pasco, que los termina descolocando de alguna manera? ¿Cómo manejará el gobierno las tensiones que se produzcan entre el titular de Trabajo con otros de sus pares y con el ala izquierda del APRA?

Daremos un tiempo antes de poder contestar estas interrogantes. Mientras tanto, seguiremos observando que pasa en el campo laboral. No solo son necesarios más puestos de trabajo, sino también que tengan los derechos básicos garantizados. De ello no debe olvidarse el gobierno, los sindicatos, los empresarios y todos los peruanos.

PADRONES Y BRONCAS APRISTAS

Hace algunos meses, luego de ver el penoso caso Canchaya, escribí algo sobre la transparencia en los partidos políticos. De allí, rescato dos párrafos que vienen a cuento de la historia que veremos a continuación:

Pero esto debe ser contemplado con otro mecanismo de transparencia, contemplado por la Ley de Partidos Políticos: la publicación de los padrones de militantes de las agrupaciones políticas, en particular, aquellas que se encuentran en el Gobierno y en el Congreso, para verificar si es que hay algún favorecimiento indebido a militantes, por el mero hecho de serlo.

El caso del Partido Aprista es particularmente preocupante. Durante meses, Mauricio Mulder ha aplicado la técnica de la mecedora cada vez que se le ha preguntado sobre cuando publicará el padrón de los compañeros en su portal en Internet. Vamos casi 9 meses de gobierno y, hasta hoy, no se oye padre.

Pues bien, luego de 18 meses de gobierno, el APRA por fín se animó a presentar el Padrón ante el Jurado Nacional de Elecciones. El hecho, sin duda, es importante en aras del control ciudadano que se puede ejercer y de que el partido político más antiguo del Perú abre por fin las puertas de la transparencia en un tema que, hasta hace algunos meses, era tabú.

Sin embargo, dos hechos han empañado la fiesta para Mauricio Mulder, quien esperaba que las aguas alrededor del APRA se aquietaran luego de esta presentación.

El primero es un episodio más del enfrentamiento con Wilber Bendezú, el “indisciplinado” ex jefe de Organización y Movilización que proponía volver a la Constitución de 1979. En momentos en que todos los apristas han vuelto a hacer suya dicha revindicación – mas simbólica que real -, Bendezú señaló algunas deficiencias en el padrón.

Y, claro, Mulder le ha respondido con una llamada para someterlo a disciplina. LQQD: Podría venirse incluso hasta la expulsión del chúcaro “compañero”.

Pero lo mas grave no es esta nueva pelea en Alfonso Ugarte – pugna que se ha convertido en un clásico de nuestra música criolla -, sino lo que informa El Comercio el día de hoy. Realmente alarmante y que refleja hasta que punto se entiende la “transparencia” en la Casa del Pueblo:

Los nombres de conspicuos apristas, como el actual director del Banco Central de Reserva, Abel Salinas Izaguirre, el congresista Javier Valle Riestra y el director de la Agencia de Cooperación Internacional (APCI), Agustín Haya de la Torre, no aparecen en la nómina de militantes que el secretario general del partido de gobierno, Mauricio Mulder, entregó en la víspera a la Oficina de Registro de Organizaciones Políticas (OROP), del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), para su publicación conforme lo exige la ley de partidos.

Esto originó reacciones como la de Valle Riestra, quien indicó que él no necesitaba estar en el padrón de militantes para ser aprista. “No me interesa. Así se lo he dicho a Mulder, quien sí necesita un carnet para sentir que pertenece a mi partido”, manifestó.

En el caso de Salinas Izaguirre –quien en el primer gobierno aprista ocupó las carteras de Economía, Interior y Energía y Minas– se supo que él y otros militantes se excusaron de aparecer en el listado oficial del partido de gobierno porque trabajan en la administración pública y no quieren ser cuestionados como partícipes de un copamiento oficialista en el aparato estatal.

Este último punto es el realmente preocupante. Justamente, en prevención de que se produjera el tan temido copamiento – o la segunda etapa, Agustín Mantilla dixit – fue que pedimos desde aquí que se publicara el tan mentado padrón. Y ahora, pretenden sacarnos la vuelta con una “excusa” de aparecer.

Eso, aquí y en Kuala Lumpur tiene un nombre: mentira.

Compañero Mulder, exigimos una explicación.

LA CAIDA DE ABSALON Y LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCION

Ayer se dictó la sentencia por la falsificación de firmas de Vamos Vecino, la agrupación de corte municipal y provinciano del fujimorismo. El fallo ha terminado condenando al principal líder de la agrupación, Absalón Vásquez, a 7 años de prisión.

Esta sentencia condenatoria – que también comprende a Vladimiro Montesinos y al actual congresista Rolando Reátegui, sobre quien el Congreso tendrá que pronunciarse en los próximos días sobre su permanencia – me da pie para hacer un rápido balance de lo que ha sido el vértice más visible de la lucha contra la corrupción: los procesos judiciales contra la organización criminal Fujimori – Montesinos.

No tengo duda que han existido avances significativos en esta tarea emprendida por un puñado de jueces, fiscales y abogados que han buscado establecer la responsabilidad de los más altos funcionarios políticos y militares del régimen de Alberto Fujimori. En medio del poco respaldo político, de las limitaciones de presupuesto y de lo lentamente paquidérmico que resulta el sistema de justicia en el Perú, lo hecho no es poca cosa.

Quizás el efecto más visible se señale en las personas que han sido condenadas y los procesos que han merecido este tipo de sentencias. A 8 años de la caída del fujimorato, hasta el día de hoy resulta sorprendente que las cabezas más visibles de dicho régimen hayan sido procesadas y sentenciadas, con arreglo al debido proceso. Hoy Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos, Nicolás Hermoza y Absalón Vásquez se encuentran en dicha situación, cuestión impensable hasta hace poco tiempo. Lo mismo ha ocurrido con funcionarios cuyo enriquecimiento ilícito ha sido comprobado, así como en casos emblemáticos, como el golpe de Estado del 5 de abril de 1992 o el de los empresarios de televisión que vendieron su línea editorial con miras a la re-reelección del año 2000.

La prueba de que el proceso se ha sujetado al debido proceso lo demuestran las absoluciones en los casos en que no se encontraron elementos de prueba. El caso de la ex congresista Martha Chávez, a quien no se encontró evidencias de haber recibido dinero de las arcas del SIN, lo comprueba. Independientemente de las antipatías que puedan generar las opiniones políticas de Chávez, su inocencia fue confirmada por el Poder Judicial.

Sin embargo, el proceso en su conjunto no ha estado exento de problemas. Como lo ha demostrado la concentración de expedientes en el caso Fujimori, la estrategia más acertada era la de acumular 10 a 15 casos por temas, a fin de procesar con mayor celeridad un complejo campo de casos. Solo se pudo hacer – y a medias – en lo que se refiere al grupo Colina. Esta dispersión hizo que la atención judicial y mediática se concentrara en procesos menores – como los de Héctor Chumpitaz o Jacqueline Beltrán – y que con ello se generaran dos efectos: la pérdida de la posibilidad de hacer pedagogía anticorrupción con estos procesos y la dispersión de recursos en el Poder Judicial, lo que hizo que los casos más grandes e importantes no avanzaran con la rapidez requerida.

Ello ha generado que las sentencias más importantes son las que estén por dictarse. Se calcula que para marzo o abril se tendrá listo el fallo por los casos que comprenden al Destacamento Colina y que este año recién se iniciará el juicio oral a Vladimiro Montesinos por narcotráfico. Sin duda, este último proceso deberá echar mayores luces sobre una relación compleja y aun poco trabajada. Luego de releer hace algunos días El Espía Imperfecto de Sally Bowen y Jane Holligan, me queda claro que Fernando Zevallos será uno de los procesados clave para desentrañar la vinculación de Montesinos y las firmas de narcotráficantes. Y por ello preocupa tanto que maten a los vinculados al “Lunarejo”, a plena luz del día, en el Centro de Lima.

Donde sí hay que advertir los pocos avances es lo que se refiere a los llamados delitos económicos y financieros, en los que los procesados han sido tratados con guantes de seda y las investigaciones han sido lentas, sin el apoyo logístico y pericial que merecían, lo que deja todo un segmento de la corrupción de los años noventa en el limbo judicial.

Un balance de la lucha anticorrupción debe servir a las entidades encargadas de combatir y prevenir este flagelo para afinar las políticas que han venido destinando para esta tarea, corregir errores de estrategia y contar con mejores y mayores recursos para sus investigaciones. Sin duda, varios de estos elementos deberán ser contemplados para los procesos por violaciones de los derechos humanos y narcotráfico de los próximos años.

Esta es una tarea que debe comenzar el día de hoy. Señor Távara, señora Bolívar, señora Fernández, tienen ustedes la palabara.

NO OLVIDEMOS UCHURACCAY

Hace 25 años se produjo uno de los hechos de sangre más dolorosos para el país: la muerte de 8 periodistas y dos campesinos en Uchuraccay.

Fue uno de los casos más complejos e impactantes que el país tuvo que presenciar durante el conflicto armado interno. Por un lado, conocer la forma en como los comuneros enfrentaban a la subversión y los equívocos a los que se pudo llegar. De otro lado, el drama de una comunidad que luego fue diezmada por la insanía de Sendero Luminoso. Y, por cierto, diversas interpretaciones sobre el caso que, en su momento, causaron polémica.

Uno de los primeros posts que escribí trata sobre este caso, sobre la base de lo señalado por la Comisión de la Verdad y Reconciliación (que no distaba en los hechos de lo señalado por la Comisión Vargas Llosa, pero tienen discrepancias severas en las interpretaciones, siendo lo de la CVR más acertado en el diagnóstico y decripción del cuadro general alrededor de los hechos): los comuneros fueron los victimarios de los periodistas y sus acompañantes, a quienes confundieron con senderistas, luego que fueran incitados por miembros de las Fuerzas Armadas a matar a todo extraño que se encontrase a pie. Y, posteriomente, 135 comuneros, en una población de 470 habitantes, murieron en masacres ejecutadas por Sendero Luminoso, como venganza por no alinearse con su ideología.

En Uchuraccay, creo yo, se resume gran parte del problema de aquellos – y de estos años -: una violencia sin precedentes, la incomprensión frente a una realidad compleja, el poco respeto por la vida humana, distintas interpretaciones y malos entendidos que terminaron ocultando la verdad por años.

Tal como lo hizo el año pasado, Juan Gargurevich recuerda en su blog algunos pasajes de lo ocurrido luego de la masacre. Vale la pena leerlo.

Y también vale la pena recordar las actividades que se vienen haciendo en conmemoración de esta fecha, tanto en Lima como en Ayacucho.

Como alguien lo escribió el año pasado:

sólo podría decir que la mejor manera de homenajear perpetuamente a quienes cayeron en esta u otra de las masacres de la época del terror, es, señores periodistas, apostar siempre por la verdad. Por más utópico o idealista que suene, ésta existe y es nuestra obligación hacer que todos la sepan.

Tarea que no solo le corresponde a los periodistas, sino a todos los peruanos.

MAS SOBRE EL TEMA:
Roberto Bustamante: Uchuraccay como espejo de la violencia política

CARTA DE UN HIJO A SU PADRE

Me llegó este mail y creo que es necesario compartirlo con ustedes.

Hola papá:

Hace tiempo que no conversamos en serio. De hecho, ahora que caigo en la cuenta, lo que acabo de decir es una mera fórmula convencional, pues nunca hemos podido hablar. Porque, en verdad, no es fácil dirigirse a alguien que no sabes donde se encuentra y que, además, si lo encontrarás, tendría tantas faltas a la verdad que su palabra estaría tan desvalorada como lo está el dolar en estos momentos.

He crecido bastante. En lo físico, tengo tu tamaño y tu mismo color de piel, aunque claro, por casa dicen que me parezco al abuelo o alguno de mis tíos. Tu nombre no se menciona para nada, pero si recuerdo las 5 fotos de tí que mi abuela guarda, para que mamá no siga sintiendo el dolor que pasó hace años. No voy a reprocharte eso, porque el hecho de que ustedes no funcionaran como pareja no tiene relación directa conmigo. Ustedes ya habrán examinado, cada uno en donde está, que fue lo que sucedió. Intuyo que mamá ya lo ha hecho, pues varias de las cosas que me dice cada vez que me ve emocionado por una chica tienen, sin duda, relación directa con la experiencia que ustedes pasaron.

Debo decir que he tenido mucha suerte. Pude estudiar en un buen colegio y en una buena universidad y me encuentro trabajando en un lugar en el que no solo veo lo que me gusta, sino que también es cálido en el sentido humano. Mamá hizo un gran esfuerzo para que pudiera tener lo que podía darme. Siempre le estaré agradecido. Y aunque tenía todo el derecho de pedirte algo, nunca lo hice, no porque no quisiera, sino porque pudo el hecho de saber que no tendría algún lugar donde notificarte y evitar un gasto más en casa. De hecho, tanta incertidumbre tengo sobre tí que no se si es debo irte a visitar a alguna casa o al lugar donde recordamos a quienes ya se han ido de este mundo.

Sin embargo, hay personas que, con justa razón, reclaman a sus padres lo menos que le pueden dar: dinero para su manuntención. Cada vez que voy al Poder Judicial veo a varias madres con sus hijos o a hijos que van a reclamar porque, además de negar afecto, hay padres que no cumplen con dar el apoyo económico que los hijos requieren para poder salir adelante. Me entristece sobremanera ver a personas irresponsables que no quieren pagar o que pretenden recortar la suma que le pasan a las personas a las que le dieron la vida. Y me duele mucho el rencor que, con justa razón, los hijos acumulan en estos años. Yo alguna vez lo tuve, hoy creo haberlo superado en buena parte. Y no fue fácil hacerlo.

Ayer vi en la televisión que se ha implementado un Registro de Deudores Alimentarios, justamente, para evitar que hayan más personas que no cumplan con sus deberes legales. Y por ello, el único favor que te pediré en la vida es que, si aun sigues en este mundo, puedas recordarle a cada padre que haya estado en la misma situación que tu, que cumpla con sus obligaciones, no solo para que no caiga en este registro, sino para que pueda establecer una mejor relación con sus hijos. Quizás así puedas comenzar a reconstruir una vida que, como se lo que causó toda esta situación, no debe haber sido fácil ni la más feliz del mundo.

No espero una respuesta tuya, pero si que cumplas con lo único que te he pedido en la vida.

Y esto no es por convencionalismo, en verdad, espero que te encuentres bien.

Un abrazo.

OTORONGOS, PARTIDOS Y CONDUCTAS POLITICAS

Entre los varios libros que he estado leyendo en estos días, uno de los más recomendables es El Nacimiento de los Otorongos de Carlos Iván Degregori y Carlos Meléndez. A pesar que es un estudio sobre lo que fueron las diversas bancadas fujimoristas en el Congreso durante los años noventa, no deja de ser un texto actual, tanto por lo que nos dice sobre la actual conformación del grupo que apoya al ex dictador, como por lo que apunta sobre nuestros partidos políticos post-Fujimori.

Durante los últimos días se ha escrito mucho sobre la formación de Fuerza 2011 y las divergencias partidario – familiares que ha motivado la creación de este nuevo experimento. A estas alturas, nos va quedando claro que la intención del ex candidato al Senado de Japón no es la consolidación de un partido político democrático, sino la formación de membretes funcionales para cada uno de los fines que ha tenido en su dilatada carrera política y, ahora, judicial – penal. Del Cambio 90 primigenio, concebido para una candidatura al Senado peruano, al Fuerza 2011 como “pasaporte a la libertad” del reo de Barbadillo (Kenji Fujimori dixit).

¿Qué es lo que ha traído esto como consecuencia? Para el fujimorismo, no poca. Además de no consolidarse como agrupación, ha terminado convirtiéndose en un reducto cerrado de personas cuyo único mérito es deberle su presente político al ex dictador. Degregori y Melendez lo señalan, de manera bastante clara, en los dos últimos párrafos del libro.

Por otro lado, para el fujimorismo, las elecciones fueron una suerte de “retorno a la semilla”. En efecto, la bancada de Alianza por el Futuro guarda reminicencias con la de Cambio 90, pero solo en el perfil familiar / amical de sus componentes, no en su recorrido político. Una suerte de último bastión de lealtad a rajatabla, compuesto de familiares y amigos, así como hijos de conspicuos fujimoristas de la década pasda y válidos personales del ex mandatario. Así, de los trece representantes, dos son familiares directos de Fujimori, su hija Keiko y su hermano Santiago. Otros dos, tres si incluyéramos a Keiko en este grupo, son hijos de líderes del fujimorismo: Renzo Reggiardo y Cecilia Chacón. Tres pertenence al grupo de las fieles, autoritarias y agresivas “Marthas”: Hildebrandt, Moyano y Luisa María Cuculiza. Dos válidos, el abogado de Fujimori, Rolando Souza, y Carlos Raffo, asesor de imagen del extraditado, cuyo cargo resulta una contradicción en sus términos. Los otros cuatro son militantes provincianos sin mayor lustre durante el decenio pasado, cuyos triunfos en sus respectivas regiones merecen mayor análisis. Resalta sin embargo el caso de Oswaldo de la Cruz, elegido por Pasco, en cuyo currículum destaca tanto o más que haber sido alcalde de Pasco, el hcho de ser propietario de dos radios y un canal de TV local.

Esta composición de la actual bancada de Alianza por el Futuro probaría que el fujimorismo nunca formó una clase política, sino un equipo de mudos y leales colaboradores, “súbditos” que vivían bajo la sombra de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos. La gran pregunta es qué pasará con ellos, tan cortejados y tratados con guante de seda por el resto de otorongos, desde ahora hasta el 2011 en que tendremos nuevas elecciones. Pero esa es otra historia.

El problema es que varias de nuestras agrupaciones políticas no son ajenas a esta lógica. Si hablamos de membretes electorales, pues los “partidos” de Rafael Rey y José Barba Caballero, hoy funcionarios del gobierno actual, son muestra de lo que supone la presencia de una figura relativamente carismática encabezando una agrupación en la que lo que cuenta es la lealtad al líder y no las ideas. Ello explica también porque estos grupos fueron funcionales al régimen en su momento.

Pero hay otro factor pernicioso para la política peruana que ha sido la gran herencia de los años del fujimorismo: el pragmatismo como sinónimo de cinismo. Vuelvo a citar a Degregori y Meléndez, quienes describen así el fenómeno:

El pragmatismo es necesario en política y en otros aspectos de la vida. Lo específico del autoritarismo fujimorista es que se entendió como una manera de privilegiar la eficacia en desmedro de los procedimientos democráticos, y privilegiar el interés grupal o personal sobre el institucional y el nacional.

La exacerbación del pragmatismo corresponde al abandono de todo referente ideológico, planteamiento programático y ética política. La “caballerosidad gallarda” que añoraba Belaúnde – evidente rezago de uan sociedad estamental – no fue reemplazada por una ética democrática, republicana y ciudadana. Ante esa ausencia, si en la década pasada el autoritarismo competitivo buscó arrasar y someter a sus adversarios, en el actual contexto de “democracia competitiva de baja intensidad” se ha creado el clima para la proliferación de los otorongos: muchos de los participantes en el sistema democrático y se apañan corporativamente.

Pero no solo en la proliferación de los otorongos y de los apañamientos congresales es donde pervive el cinismo pragmático. La alianza conservadora que sostiene al gobierno no se ha formado sobre la base de una idea, sino de intereses bastante primarios: cerrazón del modelo económico tal como se encuentra planteado, restricciones a los reclamos sociales y ambientales, defensa de militares en retiro acusados por violaciones de derechos humanos y pervivencia de un estilo en el que el programa de gobierno sigue importando poco. Lo mismo podríamos decir de sucesos como los asesores fantasmas del Congreso o la permanencia de ministros cuestionados como Alva Castro.

Esto resulta siendo un efecto pernicioso para la politica peruana. Si bien existen espacios para la crítica, el cuestionamiento y la investigación sobre este tipo de conductas, su alcance sigue siendo limitado en medio de un panorama social de insatisfacción con la democracia, en la que este tipo de conductas, asentadas machaconamente durante una década, siguen siendo percibidas como “saludables” o como “lo que le gusta a la gente”. Peor aún, los políticos – salvo excepciones – siguen pensando que es la única forma de hacer su trabajo.

¿Alguien se atreverá a romper este círculo vicioso?