WOLFENSON: ¿EL INDULTADO?

Acabo de ver la entrevista que Rosa María Palacios le ha hecho a Moises Wolfenson y que ha tenido una coda realmente impresionante: un pedido de indulto hecho por el empresario de medios de comunicación.

De acuerdo con la Constitución, quien puede otorgar el indulto es el Presidente de la República. Y, para ello no necesita expresión de causa.

Considerando que Alan ha salido en defensa de Wolfenson, que éste tiene un abogado de las canteras de Alfonso Ugarte y que la apelación que han hecho al TC probablemente ratifique el precedente anterior, como que el dueño de La Razón tiene muchas opciones de aparecer en esos Decretos Supremos que se lanzan en Diciembre, por razones humanitarias.

Como bien lo decía Rosa María al final de su programa, este caso parece ser emblemático de lo que puede ocurrir. Porque, si Alan indulta a Wolfenson, ¿será el primero de muchos indultos? ¿Podría comprender a Fujimori en esa figura?

Quizás ahora podamos entender las incongruencias de García. Critica los indultos contra inocentes, pero ahora podría dar el indulto a un culpable. Mal mensaje en la lucha contra la corrupción.

MIENTRAS TANTO:

Como lo informa Perú.21, en la corte de Huaura buscan favorecer a José Enrique Crousillat. Cabe recordar que en este distrito judicial se intentó buscar el favorecimiento para Wolfenson, dado que aquí se aplica el nuevo Código Procesal Penal. No se toma en consideración que esta norma tiene un plan de implementación gradual que, claro, debe acelerarse, pero no debe servir para intentar saltearse al sistema anticorrupción.

Mientras tanto, Carlos Rivera señala en una columna en El Comercio sobre la existencia de un proyecto de ley para simplificar el juicio oral, en el que se plantea que el acusado ya no concurra al proceso luego de brindar su declaración. El peligro alertado tiene que ver con el caso Fujimori, pues el Chino podría no declarar y pasar el resto del proceso sin enfrentarse a Montesinos, Hermoza Ríos o a las propias víctimas. ¿Sobre protección en el juicio más importante de la historia peruana?

MAS SOBRE EL TEMA:
Augusto Alvarez Rodrich: Paraíso de Piratas
Justicia Viva: Caso Wolfenson II: Alan García, compañero, presidente…y abogado

EL ABOGADO APRISTA DE WOLFENSON

Ayer, la Sala Penal de Huacho dejó sin efecto la resolución que beneficiaba a Moisés Wolfenson con la contabilización de cada uno de los días que pasó en arresto domiciliario como días de cárcel, lo que le hubiera permitido salir libre de manera inmediata.

Sin embargo, el debate jurídico sobre los beneficios que potencialmente puede acarrear el arresto domiciliario – y que ya mereció un pronunciamiento del Tribunal Constitucional – se vio enturbiado el último domingo con la “opinión como abogado” del Presidente de la República, dada en una entrevista exclusiva a La Razón, el diario de Wolfenson.

No es la primera vez que miembros del actual partido de gobierno tienen cercanías con un medio que, como dijera acertadamente Gustavo Gorriti, es más un problema sanitario que un mecanismo de expresión ciudadana. En momentos en que La Razón propugnaba abiertamente la vacancia de Alejandro Toledo, la ex Presidenta del Congreso Mercedes Cabanillas tenía columna en dicho diario y no tenía ningún problema en reconocerlo. Otros parlamentarios apristas han tenido también columnas en un diario que tiene como línea editorial la defensa de una dictadura corrupta y violatoria de los derechos humanos y que, valga recordárselos, persiguió también al APRA.

Pero hay un “compañero” que guarda estrechas cercanías con los Wolfenson y, a la vez, un pasado y un presente bastante sombrío.

José Humberto Abanto Verástegui es miembro del Partido Aprista Peruano y, además, el abogado de Moisés Wolfenson, el hombre que incluso en pleno juicio recibía instrucciones de Vladimiro Montesinos. Digamos, que ello ocurra en el mismo partido donde participa Javier Valle Riestra, defensor de los golpistas Alberto Fujimori y Antauro Humala, no es precisamente una sorpresa.

Pero no es el único trabajo polémico de Abanto Verástegui. Como lo ha informado Caretas durante varios meses, este abogado está bastante ligada a la familia Sánchez Paredes, varios de cuyos miembros son investigados por sus vínculos con el narcotráfico. Abanto es el gerente general de Alta Tecnología e Inversiones Minera (Atimsa), principal accionista de Algamarca, una empresa minera que viene disputando el control de las operaciones mineras en Shahuindo, Cajamarca. Atimsa tiene como principal accionista a una off shore panameña – Ohana Overseas S.A. – cuyos directores son los Sánchez Paredes junto a Elmer Vásquez Pelaez, quien, según sale hoy en la revista de los Zileri, confesó que ayudó a un miembro asesinado del clan en el negocio del narcotráfico, allá por 1987.

Lo peor del caso es que Abanto se vino desempeñando en este cargo “empresarial” a la par que realizaba sus labores como asesor del actual Ministro del Interior Luis Alva Castro, cuando éste estaba a cargo de la Comisión de Economía. De hecho, Abanto fue asesor de Alva Castro desde 2000. La alerta de la prensa evitó que el abogado de Wolfenson pasara a ocupar un cargo en el edificio de Corpac.

No es la única cosa rara que Abanto tendría que explicarnos. Por ejemplo, sería bueno que aclare porque es que cuando el partido al que pertenece ocupa el poder, recién se acuerdan que está en el Registro de Contratistas del Estado.

En lo que va de 2007, el abogado ha ganado S/. 59,766.00, producto de cuatro trabajos hechos a favor de FONAFE, la entidad que se encarga del manejo y administración de las entidades del Estado. Cabe indicar que en los cuatro procesos de menor cuantía ganados por el letrado, éste se presentó como el único postor.

Cabe mencionar que como Director Ejecutivo de FONAFE, se encuentra otro viejo conocido de este blog: Martín Sifuentes Palacios, otro militante aprista, a quien, en junio de 2006, Agencia Perú descubrió como un personaje bastante cercano a Agustín Mantilla Campos. Una vez que fue nombrado, se sospechó, legítimamente, que habría favoritismos a favor de la gente de Alfonso Ugarte. Este es el primer caso documentado en el que tendríamos serios indicios de ello.

En las elecciones presidenciales pasadas, casi al borde de la segunda vuelta, Alan García se comprometió a luchar contra la corrupción. Hoy sale a favor de un sentenciado por esta materia y un miembro del CEN de su partido es el abogado de este personaje. Y ante las denuncias de candidatos apristas vinculados con el narcotráfico en las últimas elecciones municipales, Mauricio Mulder dijo que estaba prohibido que los abogados apristas defendieran a narcotraficantes. El abogado de los Wolfenson está estrechamente vinculado a la que parece ser una de las bandas de narcos más importante del país. Se dijo que no se favorecerían a los apristas y una entidad estatal manejada por un aprista le da contratos a un compañero que funge de abogado.

Conclusión: la devaluación de la palabra sigue siendo el gran legado de los dos gobiernos apristas.

INOCENTES: LAS OTRAS VICTIMAS INVISIBLES

¿Y los inocentes? Los vi el otro día en el terraplén de Castro Castro pulcramente alineados, como se dice, blancos y tiesos como una fila de espárragos, y esta mirada reflejaba no el sol de la libertad sino la sombra de la angustia, frente a un mundo que, en su ausencia, había galopado. Tenían en la mano la resolución que permitía su salida, pero ya intuían que este diploma de graduación de la universidad de los condenados no significaba gran cosa. Cuando uno ha sido sentenciado una vez, lo es de por vida
(Hubert Lanssiers)

Cuando uno está por terminar la carrera de Derecho, puede percatarse hábilmente de dos cosas. La primera es que la justicia y la Ley no equivalen a lo mismo. Una norma, por más que cumpla con los estándares formales para su expedición, puede ser profundamente injusta o, peor aún, padecer de esa enfermedad jurídica que los abogados llamamos inconstitucionalidad y que debe ser curada por 7 médicos reunidos en la Casa de Pilatos. La segunda es que uno de los documentos que mayor dolor puede causar en la vida se llama sentencia condenatoria, cuando a quien se envía a San Jorge, Castro Castro o Santa Mónica tiene la misma inocencia que un niño de 5 años.

En el Perú, en los años en que nos matamos entre compatriotas en nombre de una interpretación ideológica fanática y tanática o de la defensa del Estado, confluyeron ambos fenómenos en un grupo de personas, a las que, literalmente, se les cortó la vida por varios años.

Aun hay en mi país quienes señalan que las normas dictadas por un dictador fueron la única respuesta válida para acabar con los ríos de sangre. Olvidan que ese mismo autócrata, luego de una presión fuerte de la opinión pública, tuvo que crear una comisión especial para poder liberar, mediante el indulto, a un importante número de personas: 1,372 seres humanos, de acuerdo a los datos de la Comisión de la Verdad y Reconciliación.

Dionisio Huancas Masaje es un campesino piurano de 70 años. Fue obligado a salir de su casa por terroristas encapuchados y armados. Junto a otros pobladores tuvo que presencia uno de los llamados “Juicios Populares” que culminó con la muerte de una persona. Se ha comprobado que el anciano fue obligado a presenciar el suceso, que se encontraba desarmado y con el rostro descubierto y que incluso ayudó a enterrar a la víctima. Pero se la acusó por terrorismo y está encarcelado esperando se resuelva su proceso.
(Eduardo Dargent, Hijos de un Dios Menor: Cifras, súbditos e inocentes)

Cuando estás en la adolescencia, vives en la clase media limeña y estudias en un “buen colegio” no hay muchas cosas que te preocupen, salvo las notas en el colegio. El resto del tiempo lo dedicas a ver tele, jugar con el video juego de moda, salir con tus amigos y preguntarte sobre si la mirada de aquella chica que cuando sonríe se le forman hoyitos es más que la de una amiga.

Pero también esa edad, en dicho espacio y en algunos colegios, puede ser la oportunidad para saber que el país no comienza en la Javier Prado. Aunque yo ya sabía que mi ciudad era mucho más grande que los confines del Zanjón y La Molina, dado que el primer Tercer Piso estuvo en el Centro de la ciudad, el colegio me brindó la oportunidad de conocer ese otro país, el afectado por la violencia.

Con su afectación de erres propia de quienes nacieron en Bélgica, la imagen que imponía respeto y su peculiar sentido del humor, hubo alguien que, sin que muchos lo conocieran, iba todos los días a las cárceles, no a hacer misa como muchos suponen es la principal función de un sacerdote, sino a reconfortar – sea en silencio o con alguna palabra -, a ver los trabajos artísticos que se hacían en los talleres y a comenzar a bregar a sacar a aquellos invisibilizados por el sistema de justicia y por el país que habían sido llevados a una condena de 20 años de prisión en uno de esos procesos tan veloces que empalidecerían el reciente record de Asafa Powell en los 100 metros planos.

Por esas casualidades de la vida, ese mismo hombre que no tenía cuello de televisor y que solo usaba sotana para hacer misa, vivía y enseñaba Filosofía en el mismo colegio donde este blogger hizo la primaria y la secundaria. Y claro, Hubert hacía locuras como la de tener una tienda en el colegio – que aún permanece hasta hoy – donde se venden los trabajos de las personas que moran en una celda de 4 x 2 o de hacernos rezar a todos los alumnos una semana en familia, en el año que me iba del colegio, por una persona inocente que aun no había sido liberada o que recientemente había recuperado la libertad.

Y por ello fue que muchos pudimos conocer, en nuestro mundo de privilegiados, que los inocentes en prisión eran más que las cifras que Jorge Santistevan decía en el programa de Hildebrandt, que habian muchas historias detrás de los abrazos a la salida de las cárceles. Y veíamos a Hubert al lado de ellos, sonriendo luego que aquellos que pertenecían a los mismos grupos que la CVR nos diría fueron aquellos desde donde provenieron las cifras de muertos y desaparecidos.

Y yo me pregunto: si Lanssiers estuviera aquí con nosotros, ¿que diría al ver el periódico de ayer?

Y allí me sentencian unos jueces sin rostro. Inclusive no me dejaron entrar a los abogados, a ninguno de los abogados. Yo reclamé mi abogado. Yo reclamé mi abogado y me contestaron: no, no te preocupes, nosotros somos tus abogados.
(Informe Final CVR. Testimonio de Eleuterio Zárate Lujan)

Pero la realidad de los inocentes en prisión no estaba tan lejana como podía pensar.

1997. Programa de Confirmación. Por las cuestiones medio locas de mi colegio y la responsabilidad absoluta de mi profesor de religión, la confirma la hago en el Colegio Héctor de Cárdenas. Una de esas experiencias que marcó mi vida por las experiencias que tuve y las personas que conocí. A algunas de ellas las veo hasta el día de hoy.

Entre los chicos y chicas que estabamos allí, en un programa de confirma que nos hacía vivir la fe con los pies bien puestos en el país – recuerden, en dictadura, con el TC defenestrado y con el tema de Frecuencia Latina en efervescencia -, destacaba un chico con aptitudes de líder. Se llamaba – se llama – Yail y luego supe que su papá estaba en la cárcel, condenado injustamente por terrorismo.

El papá de Yail hoy es Presidente Regional de Lambayeque.

Yehude, al que pude conocer en el 2005, por motivo de un Foro en el que pude hacerle algunas preguntas sobre la competitividad en el Perú, ha reflexionado mucho sobre lo que fue su experiencia en la cárcel y su activismo radical de los años ochenta. Activismo que nunca lo llevó a militar en el MRTA, como el gobierno de Fujimori hizo creer. Pero lo mantuvieron 8 años en prisión porque querían un trofeo que exhibir, como lo hicieron con cientos de peruanos anónimos. Y por ello tiene hoy la autoridad moral suficiente para criticar la nueva estigmatización a la que a muchos peruanos como él quieren someter.

A los años de cárcel, Alan Garcia quiere sumarles el señalamiento del vecino.

“El criminal que participó en el atentado de El Polo es un terrorista que fue indultado”, vocifera un ex policía. Sucede que el aludido nunca había pisado una prisión en su vida. Un periódico publicó la lista de indultados que recuperaron su libertad durante el gobierno de transición y el actual con la venenosa advertencia: “ ¡Ojo con estos nombres!” y sigue el alegre festival de los cazadores de brujas. Un venerable diario, pasando por encima de fiscales y jueces, en un articulo mal escrito y rebozando de estupideces acusa a un achica de terrorista, ni siquiera “presunta terrorista”; la joven, si esto puede concitar el interés de alguien, acaba de recuperar su completa libertad sin mérito a juicio oral, claro que el necio periodista le malogró la existencia pero supongo que es un detalle.
(Hubert Lanssiers, testimonio ante la CVR)

Si, Hubert, la estigmatización y la estupidez vuelven de cuando en cuando al país, sobre todo, cuando el terror, sea la denominación que tuviere, vuelva a dar zarpazos. Porque seguimos sin aprender nada, porque seguimos sin entender que las soluciones de mano dura son contraproducentes por poco éticas y poco prácticas. Porque seguimos pensando en estadísticas y no en seres humanos.

Lo peor, es que quien lo hace, dijo que fue perseguido y estigmatizado por 9 años. ¿No se acuerda de eso, señor Presidente?

MAS SOBRE EL TEMA:
Francisco Távara, presidente del Poder Judicial: Código Penal prohibe dar nombres de los encarcelados por terrorismo
Utero de Marita: 2 + 2 = ¿?
Menos Canas: Discursos compartidos

ALAN FUJIMORI FUJIMORI

Hace exactamente 7 años, el último dictador que gobernó este país, Alberto Fujimori Fujimori, renunció por fax a la Presidencia de la República.

7 años después, a pesar que Fujimori hoy se encuentra en prisión esperando que sus juicios se inicien, su esprítu sigue encarnado en algunos personajes de la política peruana.

Para desgracia del país, en quien parece haber generado efecto es en quien no debía: el Presidente de la República.

Desde inicios de este gobierno, Alan García ha optado por gobernar bajo el manto de una Coalición Conservadora, lo que lo ha llevado a dos importantes consecuencias: mantener un modelo económico basado en la mera exportación de materias primas – cuya epítome ha sido el artículo sobre El Perro del Hortelano – y dejar de lado reformas institucionales importantes, así como claudicar en la lucha contra la corrupción y la defensa de los derechos humanos.

Precisamente, sobre esos dos últimos puntos, el Presidente de la República ha tenido dos patinadas del tamaño del Estadio Monumental.

El domingo, Alan concedió su segunda aparición a un medio de comunicación en lo que va del gobierno – la primera, como sabemos, fue a Panorama, con backstage bastante comentado -, pero no versó sobre temas de Estado ni fue concedida a un medio de credibilidad. El Presidente de la República le dio una entrevista a La Razón para apoyar a Moisés Wolfenson, propietario del diario de la mafia, para que le contabilicen los días de arresto domiciliario como días de cárcel efectiva, es decir, hacer que salga de la cárcel lo más pronto posible.

Al margen del debate jurídico alrededor del tema de la contabilización de los días de arresto en tu casa – vean los artículos de Justicia Viva y Ricardo Vásquez Kunze con posiciones opuestas sobre esto – resulta bastante preocupante que el Presidente de la República utilice la tribuna de un diario que está interesado en la defensa de personas cuyos tratos con la justicia se resumen en buena parte de los artículos del Código Penal y, además, para defender a una persona cuya situación está por definirse en el Poder Judicial.

El Presidente deja un mal sabor de boca al defender a un preso por corrupción. No porque pueda tener o no razón, sino que en un país que se supone se rige por la separación de poderes, se ve pésimo que el Presidente – que tiene un poder sobredimensionado en un Estado tan poco estructurado como el nuestro – diga que es lo que se tiene que hacer, más aún, sí, además, tiene la profesión de abogado.

Peor aún, García termina comprándose el cuento de la persecusión política que esgrime el Fujimorismo desde su caída. Nunca hubo tal persecusión: a las personas que pertenecieron al fujimorismo y fueron procesadas, fue porque existía la convicción de que habían cometido crímenes, no porque pensaran distinto al resto.

Pero no es el único cuento fujimorista que se compra el Presidente.

Ayer Alan ha señalado que dará a conocer una lista de 1,800 supuestos acusados por terrorismo que habrían sido liberados en los últimos años, para que la población conozca su identidad y actividades actuales. La propuesta, sin duda, responde a los últimos ataques producidos en las estas semanas en la zona del VRAE.

Sin embargo, debo calificar a esto como lo que es: un cabal mamarracho.

En primer lugar, García no ha especificado de donde saca la cifra de supuestos liberados. Y ello da que pensar que, probablemente, hayan mezclados justos y pecadores. Es decir, a personas que fueron sentenciadas y cumplieron su pena y quienes que se acogieron a beneficios penitenciarios, con aquellos que fueron liberados gracias al trabajo de la Comisión Ad Hoc presidida por Hubert Lanssiers. Si es así, incurre en un grave error y una estigmatización frente a personas cuya inocencia fue comprobada. Incluso, en el caso de las personas que realmente dejaron de lado toda actividad subversiva o militancia en Sendero Luminoso, la inclusión suena, hasta cierto modo, insultante.

Lo segundo es que se afectan claramente derechos constitucionales. Hacer esta suerte de “lista negra” afecta sin duda los derechos al honor, al buen nombre y a la buena reputación. Vean sino la entrevista que le hacen al ex Defensor del Pueblo Walter Albán, en la que explica las posibles inconstitucionalidades de esta acción gubernamental.

Pero lo peor, si es que no podría haberlo, es que este tema no solucionará absolutamente nada. Como lo hemos dicho en este blog en repetidas ocasiones, nos enfrentamos ante acciones armadas del narcotráfico, no ante el SL clásico, que más bien busca que le demos una amnistía inaceptable desde todo punto de vista. Antes que pensar en estigmatizaciones, el Presidente debería saber que es la inteligencia de todo tipo la que lo podrá conducir al camino de la estrategia adecuada para enfrentar la amenaza que tiene encima.

Estas soluciones de “mano dura” no solo son inaceptables en términos éticos sino que, dado que se basan en un diagnóstico inadecuado de la realidad, no tendrán mayores efectos prácticos. Seguir pensando que la restricción indiscriminada de derechos o la afectación de los mismos fue lo que nos hizo derrotar a Sendero es no haber aprendido las lecciones de la historia. Ese cuento de que “solo el golpe y la mano dura salvó al Perú” es solo un espejismo que nos hicieron creer por años. En estos tiempos en que estuvimos sin un dictador detrás, se ha podido demostrar que se pueden procesar a las cúpulas subversivas con respeto al debido proceso y condenándolas a penas altas.

No era necesario un dictador o medidas que afecten derechos humanos. Pero parece que la necedad conservadora de Alan García – tan o más fuerte que su mentalidad populista de su primer gobierno – hace que no se de cuenta que, ante los ojos de la Historia, no quedará como un líder importante, sino como alguien que hizo un primer gobierno desastroso y un segundo gobierno mediocre. Espero equivocarme con esto último, pero, cada día que pasa, esa esperanza se va perdiendo.

MAS SOBRE EL TEMA:
Beatriz Merino: Controle a los remanentes en vez de revelar nombres de encarcelados
Augusto Alvarez Rodrich: Un gobierno sin inteligencia
Diego García Sayán: Como combatir a un viejo enemigo
Utero de Marita: Dame tu nombre
Cesar Zumaeta: No hay cacería de brujas
Yehude Simon: Es grave la publicacion de esta lista
Mario Huamán: Publicación de lista es una cortina de humo
Amnistía Internacional: Pedidos de García son retrógrados y desfasados
Perú.21: Caso Wolfenson enfrenta a García con los compañeros
Javier Alva Orlandini: A Moisés Wolfenson no le corresponde salir de prisión

DE INDISCRECIONES Y RIGOR PERIODISTICO


¿Cecilia Valenzuela? La pequeña Salomé. No es una buena entrevistadora. Tiene los pros y los contras de la obsesión
(Fernando Vivas a Pedro Salinas, Rajes del Oficio)

Si un programa periodístico en nuestro medio resulta polémico por los medios y formas que utiliza es, sin duda, La Ventana Indiscreta. Ya en algunas oportunidades se ha discutido sobre la utilización del humor en el plano periodístico como recurso, los intereses influyentes del dueño de Frecuencia Latina en determinados reportajes o la falta de rigor en algunos de sus trabajos.

Ello no desmerece la calidad de varios de sus reportajes y denuncias. Basta citar dos casos: la denuncia sobre el primer caso de compra de patrulleros en este gobierno o el tema de la compra de contenidos a La Razón por parte del Ministerio de Vivienda.

Sin embargo, los errores antes anotados han desmerecido un reportaje que sí tenía algún valor periodístico.

La semana pasada, César Hildebrandt Chávez presentó un reportaje sobre una reunión ocurrida en la casa de Adam Pollack, en la que coincidieron Alejandro Toledo y César Vega Vega. Sin duda, hubo un elemento valioso allí: ver como el Presidente de la Corte Superior de Lima acude a reuniones sociales en las que están presentes personajes políticos, cuestión criticable para la imparcialidad del Poder Judicial. Además, otros medios periodísticos han seguido la pista y han podido establecer que se reemplazó al juez del caso del sobrino del ex presidente acusado de violación, asi como supuestas vinculaciones del juez Vega con el clan Sánchez Paredes, asociado con el narcotráfico.

Sin embargo, existe un punto flojo en la investigación, que demuestra una falta de rigor periodístico y, además, pone de relieve la frase con la que comenzamos este post: muchas veces la directora de LVI antepone sus obsesiones personales a la metodologia de la investigación periodística.

Como se puede ver de la transcripción del reportaje, un hecho menor es relevado por el reportero encargado de la nota:

Según los asistentes recuerdan que, además del chancho, bife argentino, chorizos, y asados de tira, hubo prolongados relatos y varias anécdotas. Por ejemplo, el periodista Gustavo Gorriti relató toda la historia de cómo lo secuestraron. “Contó como una hora, con lujo de detalles”, añadió.

Gorriti, quien desde el IDL ha defendido la tesis de que la denuncia de Diana Arévalo contra Alejandro Toledo por intento de violación, sería imposible, afirma que la reunión de esa tarde en la casa de Polack no fue política.

“Somos amigos, nos hemos reunido amicalmente desde que dejó la presidencia”, comentó Gorriti, quien remarcó que su presencia en la reunión nada tiene que ver con la investigación realizada por el IDL.

A Gorriti, a quien considero uno de los mejores periodistas de este país, le ha molestado mucho esta alusión de Hildebrandt Chávez. Y creo yo que tiene motivos fundados para ello.

Por un lado, como todos conocen, LVI tiene una animadversión clara hacia Alejandro Toledo. No conozco los motivos de la misma, pero si me queda medianamente claro que no se tiene la misma actitud hacia que, por ejemplo, hacia el actual Presidente de la República.

Esta animadversión ha llevado a su conducta a dar amparo a la denuncia hecha por el congresista Gustavo Espinoza sobre la supuesta violación cometida por Toledo, parlamentario al que entrevista cada vez que puede.

Por su parte, Gorriti ha encabezado una investigación en la que se ha ido demostrando que tal violación no existió y que, además, existen motivos fundados para pensar que nos hallamos ante un montaje bien armado.

El comentario de Hildebrandt Chávez da a pensar que algo vinculado a la violación podría haberse tratado en la reunión o que hay una cercanía entre Toledo y Gorriti que hace a este último defender a quien apoyó en la campaña presidencial del 2001. Pues ninguna de las dos cuestiones es verdadera: la reunión es anterior a la denuncia del congresista Espinoza y, de otro lado, basta ver cualquier artículo de Gorriti durante el gobierno de Toledo para darnos cuenta que no era precisamente poco crítico.

Pero, además, Hildebrandt Chávez faltó a su compromiso con Gorriti como entrevistado. Compromiso que quedó registrado en una cinta de audio que, con consentimiento del reportero de LVI, fue registrada, al igual que toda la entrevista.

Desde el Tercer Piso ha podido acceder a partes de la grabación que hizo Gorriti de la entrevista. La primera, ya difundida en Prensa Libre, se refiere a las condiciones de la conversación para el reportaje (Haga clic en el link anterior para poder escuchar el audio). La transcripción dice lo siguiente:

GORRITI: Las reglas de la entrevista, para estar claros: yo estoy haciendo una grabación para también quedar con un testimonio de ella, me haces preguntas concretas y yo voy a buscar hacer respuestas lo más concretas posibles.
HILDEBRANDT CHAVEZ: E íntegramente van en la nota.
GORRITI: Estas van integramente en la nota, sin edición. Sin edición y sin musiquita.
(Risas de Hildebrandt Chávez)
GORRITI: Sin musiquita ni efectos psicodélicos.

Pues bien, los requisitos se incumplieron. Y lo prueba el segundo audio de la conversación: Gorriti menciona a Baruch Ivcher y sus idas a la casa de Pollack. Hildebrandt Chávez nunca citó esto en el reportaje(Haz clic en el link anterior para escuchar el audio). Veamos que es lo que se menciona:

GORRITI: Digamos, hay un primer momento en el que la gente…si le preguntas a Baruch Ivcher, que va a poder seguramente…o mejor a Gil Shavit, el yerno de Baruch Ivcher, te va a poder hacer una descripción de la casa de campo de Adam Pollack, allí cerca de Chaclacayo.
HILDEBRANDT CHAVEZ: Claro
GORRITI: Hay una entrada, que es adonde además están la parrilla, el horno de Adam y está luego una especie de pequeña terraza sobre el río, una terraza natural que es allí donde pusieron las mesas. En esa mesa, yo estuve sentado…
HILDEBRANDT CHAVEZ: Que es al lado de la piscina me parece
GORRITI: No, no, no. Además, que recuerde, en este momento no recuerdo la piscina. Hay un río, igual, el elemento hídrico esta proporcionado por el río que viene de abajo.

Finalmente, hay una pregunta que el reportero no se hace y que, según me hicieron notar varias personas, debió ser la pregunta central del reportaje: ¿Por qué un juez de claras cercanías con el APRA coincide en una reunión con el presidente de un partido rival? ¿No es esta misma conducta la que se critica a jueces como Javier Villa Stein, en el 2005, cuando tenían reuniones con Alan García?

El trabajo periodístico siempre tiene que tener un norte: la búsqueda de la verdad. Muchas veces los prejuicios se superponen a dicho objetivo y terminan produciéndose episodios lamentables como el que hemos descrito en estas líneas. Como lo decía ayer, la pasión es buena para sacar adelante las cosas, pero, en ocasiones nos onubila. Parece que ello también le pasa a cierto programa que, pudiendo hacer mejor las cosas en términos generales, termina incurriendo en errores que afectan la solidez de un trabajo que se debe al público. El día que pierdes la credibilidad, lo perdiste todo, es una lección que algunos periodistas debieran aprender.

ACTUALIZACION (27.11.2007):
Vean en los comentarios los descargos de César Hildebrandt Chávez.

ACTUALIZACION (28.11.2007):
Vean en los comentarios la respuesta de Gustavo Gorriti.

CHAVEZ Y EL REY: PENSANDOLO MEJOR

Hace algunos años, El Comercio sacó un libro compilatorio de algunos artículos de Mario Vargas Llosa, al que tituló El Lenguaje de la Pasión. Creo que el título no podía ser más acertado. Cuando una persona coge su lapicero – sea azul, negro y en algunos casos rojo – o se sienta frente a la computadora, no solo escribe procurando transmitir ideas, sino también sentimientos y sensaciones. La pasión nos empuja a decir lo que sentimos y lo que pensamos, pero, en ciertas ocasiones, también nos puede ocultar algunos desaciertos que, en el momento, consideramos que son buenos. Y a veces hace falta que personas que están en tu misma vereda te hagan notar que la pasión puede, en ocasiones, hacerte aplaudir cosas que no están del todo bien.

Creo que es conocido por todos que no siento ninguna simpatía por Hugo Chávez. Las razones las conocen de sobra: creo en las reformas en democracia antes que en las revoluciones violentas, creo que un nuevo Estado no se construye destruyendo todo lo que se opone a uno, creo en que la libertad y la justicia social no son cuestiones incompatibles y por ello es que las dictaduras, con sus horrores y represiones, sin importarme su signo, son de lo peor que nos legó el siglo XX.

Hace una semana, a raíz de los incidentes en la Cumbre Iberoamericana que ya todos conocen, escribí un post llamado El Complejo Escenario Regional, acerca de la actitud de los presidentes latinoamericanos frente a un personaje que ha hecho de la prepotencia y la desmesura verbal su gran legado para la historia latinoamericana de los dictadores. Y dicho post terminaba con la satisfacción frente al gesto del Rey Juan Carlos de España por haber “puesto en su sitio” al gobernante caribeño.

No comparto los comentarios que acusan de franquista y antidemocrático al Rey. Ataques ad hominem como los recibidos esta semana por el monarca español no hacen sino ver que los partidarios de Chávez, onubilados por lo que creen que es el “Socialismo del Siglo XXI” – y que no es otra cosa que repetir, muertos más, muertos menos, las dictaduras de Castro, Pinochet o Fujimori -, han pretendido llevar este tema al terreno de un supuesto enfrentamiento ideológico, cuando aquí el tema es más profundo: ¿pretendemos sacrificar las libertades democráticas y el derecho al disenso sobre la base de una supuesta ventaja económica asistencialista? Ojo, Fujimori hizo lo mismo con las privatizaciones y muchos de los que hoy aplauden a Chávez en ese momento hicieron un escándalo. Para mi, ideologías al margen, me parece exactamente lo mismo, pues los pueblos terminan renunciando a lo más importante para ellos: la libertad.

Pero dicho esto, quisiera introducir un matiz autocrítico sobre uno de los aspectos del artículo del domingo pasado: mis felicitaciones al Rey, motivado por un texto que leí el viernes y que motivó varias preguntas que quiero compartir con ustedes.

Deben haber notado que entre los blogs que más he recomendado en este último tramo del año se encuentra Menos Canas. Particularmente, es uno de los espacios que leo más frecuentemente por dos razones: la primera, es que en un país donde la política es antropocéntrica, también tiene género másculino, y ello hace valioso el esfuerzo de que alguien del género femenino pueda exponer sus ideas con vehemencia y, muchas veces, con más pasión de las que varios de sus congéneres hombres lo harían. La segunda, es que los textos están bien escritos y, dentro de la ironía que los caracteriza, siempre te dejan algo, sobre todo, muchas preguntas. Y cuando un texto de este tipo te deja preguntas o indignación realmente ha funcionado.

Pues es lo que me ha sucedido con el post titulado ¿Por qué no me callo?. Sosteniendo una posición igualmente crítica frente al chavismo, el texto se plantea una pregunta central: ¿No es que el Rey cometió un acto de intolerancia semejante al del dictador venezolano? Y creo que, meditándolo en frío, parece ser que sí. Chávez, con todo lo que dice o piensa, se merecía respeto, al igual que el Rey o cualquier otro ciudadano y cualquier reclamo podía hacerse en un tono menos destemplado. Peor aún, el tema le ha servido al veneco para hacerse pasar como víctima, cuestión que le queda de maravillas.

Con una actitud igualmente intolerante, Juan Carlos habría terminado cayendo en el mismo nivel de Chávez, lo que me plantea otra pregunta: ¿Cómo dar batalla a dictadores como quien dirige los destinos de Venezuela?

Quizás un inicio de respuesta sea diciendo que no cayendo en las mismas prepotencias en la que ellos caen. Y me acuerdo de la lección de civismo que la oposición a Fujimori dio hace algunos años: nunca se cayó en la violencia, las marchas fueron pacíficas, las reacciones dentro del orden constitucional y la desmoronación del régimen fue procesada dentro de los cauces establecidos. Ello terminó dándole una lección al mundo sobre como un pueblo puede deshacerse de un sátrapa son necesidad de un tanque o de armas, haciéndolo ver con los pies en polvorosa frente a la espantosa corrupción de su régimen. ¿Pasará lo mismo en Venezuela? Pues la respuesta la tiene, principalmente, la hasta ahora desarticulada oposición llanera.

En la misma Cumbre del “¿por qué no te callas?” hubo un gesto igualmente valioso pero menos resaltado. Sin estridencias, ni frases altisonantes, José Luis Rodríguez Zapatero rechazó las actitudes bravuconas de Chávez, en gesto que no ha sido suficientemente resaltado, quizás porque no tenga la notoriedad mediática de un gesto real, pero sí la valentía y exactitud verbal de un demócrata a carta cabal. Y esa actitud debe ser más aplaudida que lo que ya se ha convertido en muestra de chistes y hasta canciones en Internet.

Decía al inicio que la pasión puede ser buena pero que, a veces, nos onubila. Cuando se acompaña de la razón y de las formas democráticas, sin duda, puede servir para que las cosas comiencen a cambiar en un país al que todos apreciamos.

LAS CENIZAS DE LA CULTURA

Cuando el Tercer Piso estaba en el Centro y este blogger se encontraba en edad de pediatría, una de las cosas que mi mamá hacía para distraerme y satisfacer mi curiosidad por conocer el mundo era dedicar las jornadas de los domingos a caminar, por lo general, por aquellas calles que habían constituido el centro de la actividad política y económica desde que un señor llamado Pizarro – al cual no le decían Bombardero de los Andes – llegó a este valle de buen clima y cielo gris.

Uno de los edificios que siempre me llamaba la atención quedaba – bueno, aun queda – en la calle donde yo vivía. Y, de hecho, en dos ocasiones, en aquella época en la el sabor de la leche ENCI era claramente identificable en mi desayuno, entré a ese edificio a ver al Ballet Municipal interpretar El Lago de los Cisnes y otra pieza de danza cuyo nombre no recuerdo, pero, hasta donde la memoria me da, tenía que ver con la historia de una muñeca.

Hace casi diez años, la televisión en vivo transmitía la muerte de un edificio. Y, durante los años siguiente, también pasó – sobre todo en cable – su resurrección como escenario en escombros de diversas obras de teatro, varias de ellas organizadas por mi segunda casa.

Dos artículos recientes, de Alonso Alegría y César Hildebrandt, me hicieron recordar que dicho edificio seguía allí, en ruinas desde hace casi una década, esperando un proyecto de reconstrucción que vaya más allá de la web de la Municipalidad.

Porque, hasta el día de hoy, para la Municipalidad Metropolitana de Lima la cultura es la última rueda del coche. En todas las capitales latinoamericanas, los consejos metropolitanos son los grandes impulsores de las actividades culturales, a través de sus elencos estables, de sus propios escenarios y, sobre todo, de una polìtica cultural que incentive a los creadores a poder hacer su mayor esfuerzo por presentar lo mejor de sus trabajos.

El Teatro quemado, las Bienales canceladas, los pleitos con la gente del Boulevard Quilca, la ausencia total de una mirada cultural nos hacen ver que la cultura sigue quemándose en la casa vecina de Palacio de Gobierno. No hace falta tener las dotes de Nostradamus para saber que pasaremos la década sin contar con un Teatro Municipal.

El Lago de los Cisnes parece ser insuficiente para apagar el incendio.