QUE PRIME LA FIESTA DEL FUTBOL

Y no los intentos de lavar la cara a una dictadura

Dice Philip Butters que el fútbol es el mayor invento desde que el hombre aprendió a caminar en dos pies. Aunque creo que exagera, la frase del mejor de nuestros comentaristas deportivos da cuenta del aura mágica e hipnótica que caracteriza al más popular de los deportes.

De eso bien saben los dictadores y, por ello, intentan aprovechar cuanta competencia deportiva tienen enfrente para poder unir al país detrás del objetivo deportivo, que a veces es una de las pocas cosas que une a la gente de una nación, y de los deportistas, convertidos en los héroes épicos de nuestro tiempo.

El mito peruano de Berlín 36, del cual hablé hace unas semanas, se construyó sobre una gran verdad: Hitler aprovechó esa olimpiada para lavarle la cara a Alemania y mostrarle al mundo la superioridad física de la supuesta raza pura. Claro, Jesse Owens le aguó simbólicamente el pastel.

El Mundial de Fútbol Argentina 1978 fue otro ejemplo de la manipulación dictatorial sobre el deporte. El llamado Ente Autárquico Mundial 78 fue creado para lavarle la cara a un régimen que violaba derechos humanos y, por ello, gastó tanto en dicha Copa del Mundo que la deuda externa argentina aumentó significativamente.

Como lo contó el documental Mundial 78, la historia perdida, se daba una paradoja: mientras el país celebraba, los familiares de los desaparecidos lloraban por sus seres queridos y por la indiferencia de la nación. Tal como lo señala Clarín:

Del otro lado, el mejor ejemplo de la contradicción profunda que atravesaba a la sociedad es el relato de Estela Carlotto, presidenta de Abuelas, contando cómo sus familiares festejaban los goles de Argentina mientras ella y su esposo lloraban por su hija y su nieto desaparecidos: “Mientras ustedes gritan, se apagan los gritos de los torturados y asesinados”, recuerda que les reprochaba, quien hoy sigue buscando a su nieto Guido, nacido en cautiverio en junio de 1978.

Hoy, con las distancias que los separan, otro espectáculo deportivo se inicia en otro país que vive una dictadura. Y no cualquier dictadura, pues, acorde a los tiempos, Hugo Chávez es un personaje mediático. Y, como todos los dictadores, querrá aprovecharse de la fiesta del fútbol para acallar las voces nacionales e internacionales que rechazan su creciente autoritarismo, sobre todo en lo que respecta al control de los medios de comunicación.

Ya se habla de una escandalosa compra masiva de entradas por parte del gobierno venezolano y no se duda que mañana, tarde y noche los medios adictos a Chávez harán que un país adicto al beisbol se vuelva futbolero a la fuerza. Basta ver el portal oficial del gobierno venezolano para darnos cuenta de por donde van los tiros.

Ojalá sean los goles de Messi, Rafa Marquez y Pizarro, las jugadas de Farfán, Forlán y Robinho las que cubran los titulares y no las ínfulas bolivarianas de un dictador que intenta lavar la cara de un régimen cada vez más impresentable.

Agregar un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Cambiar )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Cambiar )

Connecting to %s