CASTIGANDO LA MATERNIDAD

El caso de la cadete de la Policía Nacional Flor de María Cahuaya, expulsada de la Escuela de Oficiales de la institución a la que quería pertenecer, constituye un ejemplo de hasta que punto las instituciones que deberían ser las encargadas de cumplir los derechos humanos son las primeras que los incumplen.

La norma sobre la cual se basó la sanción contra la cadete vulnera la Constitución. No existe razón alguna para discriminar a una mujer por el hecho de quedar encinta, pudiéndose contemplar la posibilidad de que ella pueda reingresar a su centro de estudios, como existe en cualquier Universidad o centro de estudios superiores. Una restricción como la aplicada no resiste un test de proporcionalidad como el que aplica el Tribunal Constitucional para definir si una conducta es discriminatoria. Además, en el fondo, se viene penalizando el libre ejercicio de la sexualidad de una persona, que tiene todo el derecho de elegir en que momento decide tener un hijo o, simplemente, tener una relación íntima con su pareja.

Comentarios como los del ex Director General de la Policía Eduardo Pérez Rocha, quien se ha mostrado a favor de la medida discriminatoria por señalar que la Policía se convertiría en una “conejera” nos demuestran hasta que punto se tienen anteojeras sexistas sobre este tipo de situaciones. Ello se confirma con el silencio que han tenido el Director de la Policía Nacional, el Ministro del Interior, la Defensora de la Policía y el Ministro de Defensa (en las Escuelas de las Fuerzas Armadas se tiene la misma norma).

Señalar que cumplir los reglamentos es un valor que debe defenderse a rajatabla en una institución que se caracteriza por la disciplina es un argumento falaz. Porque un reglamento que vulnera la norma fundamental que la Policía Nacional jura defender, es decir, la Constitución del Estado, no puede ser acatado por el hecho de estar allí. Por el contrario, lo que merece es un cambio radical que, por cierto, ya había sido impulsado mientras duró la reforma policial durante el gobierno pasado, pero que, una vez que la chakana se apoderó del Ministerio del Interior, se volvió a restituir.

Flor de María Cahuaya, de seguro, ganará un proceso judicial que la revindique en sus derechos. Pero un caso como el de ella no debe volver a repetirse. Luis Alva Castro y Allan Wagner deberán dejar de lado prejuicios existentes y modificar normas de bajo rango que vulneran valores como el derecho a la educación, el principio de no discriminación y la libertad de escoger en que momento se opta por la maternidad. Respetar los derechos humanos es el primer deber que tiene un funcionario público y que dos personas con experiencia, como los ministros antes citados, debieran tener como guìa de conducta.

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4 thoughts on “CASTIGANDO LA MATERNIDAD

  1. Se práctico, por favor, Godoy. Es ridículo que digas que: “en el fondo, se viene penalizando el libre ejercicio de la sexualidad de una persona, que tiene todo el derecho de elegir en que momento decide tener un hijo o, simplemente, tener una relación íntima con su pareja”¿Así? No me digas.Dime, ¿te atreverías a embarazar a una hembrita en estos momentos, justo cuando te hallas en el apogeo de tu creatividad intelectual? ¿No juzgarías tal situación como un estorbo, como obstáculo para alcanzar los fines que te propones? ¿Por qué debería ser diferente con una mujer? La maternidad no hace a la mujer ni más ni menos especial que al hombre: todos somos seres humanos. Desconozco los detalles de este asunto, pero si el embarazo de la Cadete en cuestión no fue planeado, no estuvo en sus planes o fue una falla o un “olvido” del método de control de natalidad que usa, entonces tiene que aceptar las consecuencias de sus acciones y revaluar sus prioridades (si es que desea tener al niño, claro). Terceros (incluidos mis impuestos) no tienen por qué pagar el pato.

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  2. A mi me parece bien su destitucion. Un cadete se somete por 4 años a un entrenamiento y ella no puede cumplirlo, porque hay que darle preferencias? Sabiendo que su carrera estaba en juego y que iba contra las normas debio ser mas cuidadosa que el promedio. Si un cadete embaraza a una chica igual lo sacan de la escuela porque como no tiene sueldo no puede proveer a su responsabilidad adquirida…no es una norma sexista. Es una norma realista que cumple para todos solo que ella tiene la panza y las ONG feministas aprovechan para subirse al coche pero no les importa la chica… Ahora si la reintegran, que futuro tiene en la policia luego de toda la exposición mediática? Es la nueva Lady B y ya sabemos como le fue a ella

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  3. Que mal que piensen asi y me da risa que pongan el hecho que si un cadete embaraza a una flaka se va de baja porque para suerte de los varones la barriga no la llevan ellos prueba de ello es que hay muchos alferez con un año de servicio y con hijos de tres cuatro y hasta cinco años al menos si quieren hacer cumplir el reglemento que sea igual para todos y todas no solo para las femeninas

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