MARIATEGUI CONTRA MARIATEGUI

Hoy no se publicó en la revista Somos la carta que contenía los esperados descargos de Aldo Mariátegui sobre el caso de su ex columnista Miguel Santillana, quien lo ha acusado de censura, a raíz de dos artículos – uno publicado en Correo y el otro no – vinculados con Hernando de Soto y el Instituto Libertad y Democracia.

Como revelamos en este espacio, Mariátegui ha sido consultor de dicha institución, por lo que son claras las suspicacias que muchas personas tienen sobre los verdaderos motivos que llevaron al director de Correo para dejar de contar con sus servicios.

Pero, en sus descargos, que esperemos que se proporcionen a la brevedad posible, quizás Aldo podría reflexionar sobre un texto que escribió hace un par de años.

Uno de los columnistas más polémicos de Correo es Andrés Bedoya Ugarteche. Durante mucho tiempo este columnista se ha pronunciado sobre muchas personas en forma bastante airada, con groserías y epítetos lindantes con el racismo. Como era de esperarse, se impulsó un movimiento para sacar a Bedoya del diario, mediante una carta.

Yo particularmente estuve en contra de dicha acción, por razones que podrán encontrar en el post El Infierno está lleno de Buenas Intenciones, escrito en marzo de 2005. Consideré y considero que plantear una censura contra Bedoya o un columnista de su línea es hacerle el juego, cayendo en la misma intolerancia que este personaje demuestra cada semana en su columna y, además, vulnerando su derecho a la libertad de expresión.

Y Aldo Maríategui, en esa ocasión, salió a defender a su columnista. Lean a continuación Libertad de Opinión, la visión que tenía el director de Correo sobre sus columnistas y que hoy parece haber cambiado. Saquen sus propias conclusiones.

Libertad de opinión

Cada día me convenzo más de que Piérola tenía toda la razón cuando definió al Perú como un “país de desconcertadas gentes”. Resulta que tengo un columnista que recientemente ha escrito algo sumamente polémico y ácido en su extremadamente particular clave de humor, y como consecuencia de esto todo un movimiento de los “políticamente correctos” no cesa de enviarme correos, exigiéndome que lo eche e incluso que yo pida disculpas –además de atribuirme a priori (¿?) tener sus mismas convicciones–, llegando al ridículo extremo de recordarme una convención universal (como si mi persona fuera un Estado signatario, una suerte de Luis XIV con Francia).

A ubicarse. El diario le otorga un espacio al columnista como si se tratase de un territorio liberado, con plena libertad de escribir lo que desee allí, pues es su opinión y no la de esta casa editora. Por ejemplo, tengo otro columnista que ha escrito –y repetidamente– que el titular de Economía es prácticamente un delincuente y ni se me ha pasado por la cabeza censurarlo o decirle algo. Es su opinión –no la del diario, reitero– y punto (y eso que estoy seguro de que si él dirigiese un diario, no me dejaría jamás escribir allí). Pero precisamente por eso es que tengo muy contentos a ambos colaboradores, pues son distintos, marcan un hecho diferencial. Todas las sociedades necesitan de voces disidentes que las remezcan, de gente excéntrica a las corrientes dominantes para que pueda aportar con perspectivas radicalmente distintas, nos gusten o no. ¡De eso trata la libertad de prensa! Como bien decía el intelectual británico George Orwell: “Si la libertad significa algo, es el derecho de decirles a los demás lo que no quieren oír”.

La única excepción que posiblemente haría a esta política de máxima tolerancia liberal es censurar la incitación a la muerte.

Y muy bien defiende The Economist la permanencia del decano de Harvard Larry Summers en su puesto frente a quienes pretenden que dimita por unas opiniones supuestamente sexistas para algunos, sosteniendo que “si esta facultad censura a Larry Summers, pues ellos y no él son quienes deberán sentirse avergonzados”.
Moraleja: si les repele alguna opinión en particular, pues derrótenla con argumentos, pero no pidan censuras. Felizmente, la Inquisicion, el fascismo y el comunismo ya se acabaron. No debemos permitir que aparezcan otras formas más sofisticadas que, apoyándose en la ideología de lo “políticamente correcto”, puedan terminar en una cacofonía asfixiante. Que funden entonces su “Ministerio de l Verdad” para escuchar lo que sólo les agrada

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LA VERSION DE SANTILLANA

Aunque aparece en la sección comentarios del post Caso Mariátegui: El Conflicto de intereses y el Periodismo, reproduzco lo que Miguel E. Santillana, el columnista censurado por Aldo Mariátegui, ha señalado en varios blogs.

Por intermedio de algunos amigos, me he enterado del debate que se ha dasatado en el ciberespacio a raíz de la publicación de dos cartas (una en Caretas y otra en Somos)en las cuales explico mi salida del Diario Correo. Me he tomado un tiempo para leer los distintos blogs y opiniones, y espero que con la anuencia del moderador de este blog, se me permita hacer algunas precisiones.

1) Silvio Rendón manifiesta que no hubo censura. Debe tener una capacidad de vidente desde México para saber lo que realmente sucedió. Para quienes quieran leer el artículo que NO salió puede remitirse al blog de Martín Tanaka.La decisión de censurar mi columna me fue comunicada por un canal informal del mismo diario, la noche anterior (jueves)a su publicación. Nunca recibí una llamada de Aldo ni nadie de la dirección del diario dándome explicaciones de lo sucedido.Por ello, el mismo viernes le envié un correo electrónico a Luis Agois (persona que me había invitado a ser columnista del diario) renunciando. Me pidió un tiempo para enterarse de los sucedido y cruzar versiones con Aldo. Nunca me llamaron.

2) Ante el silencio de Aldo y la dirección del diario es que decido enviar una carta a Caretas y otra a Somos. Alguna persona se ha quejado diciendo que debí actuar con más intensidad en los días posteriores a los hechos, pero la verdad he estado haciendo trabajo de campo en provincias y he tenido un viaje al extranjero.

3) Me queda claro que la libertad de expresión es un mito, más aún con la experiencia reciente; pero debo recordarles que mi relación con el diario era ad honorem a cambio de expresar libremente mis ideas en el espacio que se me ofrecía.En muchos casos, conversé con el director para presentar a la opinión pública ciertos temas, como que lo hicimos.

4) El dueño de este blog manifiestas que soy “un columnista irresponsable al cual no cabía defender”, le preguntaría en base a qué puede decir algo así. Siempre cumplí con entregar mis columnas (así estuviera en el provincias o en el extranjero)con la debida anticipación para que la dirección las leyera he hiciera algún comentario u observación.En el caso particular de la primera columna sobre De Soto, la escribí en Sepahua, departamento de Ucayali, el martes anterior su publicación. Así que los del diario tuvieron 3 días para hacerme algún comentario pero no lo hicieron. Las quejas de Aldo fueron posteriores a la publicación de la columna.

5) Yo no trato de eregirme como un referente moral o algo parecido, como me quiere acusar, pues la verdad como cualquier mortal tengo mis virtudes y defectos. Tampoco quiero mis 15 minutos de fama colgándome de algún personaje conocido. Lo que quiero hacer notar es la inconsecuencia de un diario y un director que se dice liberal, que dice respetar la libertad de opinión.

6) Fuera de los adjetivos fuera de lugar, lo otro que quiero hacer resaltar es que las ideas de Hernando de Soto están siendo seriamente cuestionadas en el mundo académico (presentación marzo 26 2007 en la Brookings Institution)

7) Para algunos bloggers anónimos en vez de discutir el fondo del asunto tratan de desacreditarme. En cuanto a mi CV, creo todavía tener mi contrato y mis boletas de pago. Con eso cierro ese tema. Si lo publicaron para un evento para el cual los asistentes pagaban su participación, me tiene sin cuidado pues mi participación fue ad honorem ayudando a un viejo amigo de la Universidad a sacar adelante su empresa de consultoría. En cuanto a lo de mi salida del CND, los del MEF tendría más cosas que explicar (felizmente guardo los files con la información y se puede comparar con lo que salió ne los medios).

8) Por último, voy a seguir el consejo de un amigo y abrir mi propio blog para poder poner a disposición de quien le interese mis ideas. Y si voy a seguir escribiendo, pero esta vez para medios del extranjero.

Atentamente

Miguel E. Santillana

Solo nos queda por decir, que esperamos los descargos de Aldo Mariátegui el sábado, luego de los cuales emitiré mi opinión final sobre este tema.

EN EL REINO DEL CINISMO


¿Hemos regresado a 1999?

Durante largos años, la siembra de Fujimori fue exitosa y todavía sigue dando frutos en nuestra vida política, visibles en la debilidad de nuestros partidos. Visibles cuando al día siguiente de las elecciones, un candidato a vicepresidente traiciona al partido que lo acababa de llevar al Congreso. O como cuando se vuelve a pedir la pena de muerte y el retiro parcial o total de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La siembra de Fujimori sigue dando frutos, precisamente porque la mayoría de ellos no eran nuevos sino que estaban enraizados en los rincones más sombríos de nuestra tradición política; y porque durante el quinquenio anterior flaqueó la voluntad de reforma democrática. Por eso hoy, 15 años después, al no haber saldado cuentas con nuestro pasado, lo que se discute es si existe una alianza o solo coincidencias entre el partido de gobierno y los remanentes del fujimorismo.
(Carlos Iván Degregori, ¿Qué Sembró Fujimori?, Perú.21, 29 de marzo de 2007)

En 1999, cuando este país era gobernado por una pandilla mafiosa, el cinismo se convirtió en la divisa que acompañaba al pabellón nacional izado en Palacio de Gobierno.

Sin embargo, para muchos de los protagonistas de la política peruana de ayer y hoy, dicha mirada cínica, que evita responder por las consecuencias de sus actos y que no tiene empacho alguno en irse contra antiguos aliados o enemigos jurados, continua rigiendo su conducta ante la opinión pública.

Y es que otra cosa no puedo opinar luego de revisar – en términos someros – el alegato presentado por los abogados de Alberto Fujimori a la justicia chilena, que la revista Caretas presenta hoy de manera completa en su sitio en Internet.

Varios pasajes demuestran el calibre de las mentiras y contradicciones de dichos alegatos.

Fujimori pretende decir que los jefes de Estado tienen inmunidad, mentando la soga en la casa del ahorcado. No recuerdan los abogados del ex Presidente que la Cámara de los Lores de Gran Bretaña aprobó la extradición de Augusto Pinochet, el ex dictador chileno, restringiendo los alcances de la inmunidad en casos de lesa humanidad, como son los dos procesos más importantes que enfrenta el autócrata: Barrios Altos y La Cantuta.

El ex dictador tiene la ostra – por no decir una expresión más fuerte – de citar al Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, al que él y sus partidarios han atacado cual piñata. Solo lo hacen para citar que durante el gobierno del Chino, en términos estrictamente numéricos, ocurrieron menos muertes y desapariciones que durante los gobiernos de Fernando Belaúnde y Alan García. Claro, Fujimori se saltea las páginas del Informe Final de la CVR en las que se critica el autogolpe del 5 de abril de 1992 – que no es mencionado en todo el documento – indican las felicitaciones y ascensos a los miembros del grupo Colina, sus responsabilidades políticas y penales como gobernante autoritario, el rol de Vladimiro Montesinos, sus atropellos a la democracia y a los derechos humanos, el caso de la matanza de Castro Castro y las degeneraciones de su política antisubversiva. Claro, eso no lo citan sus abogados, porque simple y llanamente lo hunde.

Fujimori culpa a las Fuerzas Armadas de los crímenes de La Cantuta y Barrios Altos. Ciertamente, los miembros de Colina eran militares y cumplían ordenes no sólo de Fujimori sino de toda la cúpula militar que consentía estas acciones. Pero claro, olvida que hubo oficiales del Ejército como Rodolfo Robles, quien sacrificó su carrera para denunciar la verdad de lo ocurrido, o como los insurgentes encabezados por el general Jaime Salinas Sedó, quienes quisieron librarnos de una dictadura. Olvida, claro, que la Ley de Amnistía para encubrir estos crímenes – y todos los que los miembros dañinos de las Fuerzas Armadas cometieron durante ese lapso – fue dada por el Congreso genuflexo que manejó y que él mismo no dudó en firmar el mismo día de su aprobación.

En su desesperada defensa, Fujimori confunde a los asesinos de Colina con los más de 1,000 oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas que murieron en cumplimiento de su deber, o a quienes quedaron severamente dañados en su salud física y mental. El que aprovechó de los militares para perpetuarse en el poder, el que convirtió a las Fuerzas Armadas en su guardia pretoriana y en el festín de los ladrones, ahora es, gracias a sus abogados, en un desentendido de lo que hacían los militares que comandaba, un ignorante que no tenía conocimientos sobre Fuerzas Armadas o lucha antisubversiva – claro y luego se vanaglorió de su “doctrina Fujimori” para combatir a la subversión -, un hombre tan poco comprometido con el país que, mientras todos los peruanos luchaban por preservar sus vidas, sólo se dedicaba a dictar Cálculo II y Cálculo III en la Agraria.

Este sinvergüenza, que durante 10 años se jactó de poder dirigir el país incluso desde el otro mundo, ahora es un gran ignorante de lo que pasaba, un casi deficiente mental que tiene la aspiración de volver a gobernar el Perú, como si robar y matar durante 10 años no fuera suficiente.

Y mientras este gran cínico da 296 fojas para la Historia Universal de la Infamia (o una nueva reedición del clásico de Borges), el Congreso discute otra decisión digna de los cínicos sentados en las 13 sillas fujimoristas y de algunos apristas con vocación de defensores de Fujimori.

Durante toda la mañana, el Congreso ha discutido una moción que constituye una clara intromisión en la independencia del Poder Judicial. Javier Valle Riestra, el ex premier del dictador que ahora funge de aprista, ha presentado una Moción en la que, de aprobarse, el parlamento expresaría su “enérgica protesta” por la citación al congresista y primer vicepresidente Luis Giampietri, quien ha sido citado de grado o fuerza por la Primera Sala Anticorrupción para declarar como testigo ofrecido por los acusados en el proceso al Grupo Colina, para referir el contexto de la lucha antisubversiva, en la que, probablemente, Giampietri termine justificando cuanta violación de los derechos humanos se cometió durante ese periodo de nuestra historia.

La Moción, en su forma original, iba a proponer que se inicie acciones penales contra las magistradas Inés Villa Bonilla, Inés Tello de Ñecco e Hilda Piedra Rojas.

Frente a esta propuesta, el Poder Judicial ha respondido de la manera más enérgica, mediante un comunicado de la Corte Superior de Lima, en el que expresan su “enérgico rechazo a esa voluntad de intromisión, interesada en perturbar el funcionamiento de estos órganos jurisdiccionales“, e indican que “los jueces solos nos debemos a la Constitución y a la ley“.

Sin emabrgo, ello no ha detenido a los congresistas apristas y fujimoristas, que terminaron votando por esta vergüenza.

Para rematar el asunto, ayer, el Comandante General del Ejército Edwin Donayre, olvidando que la Constitución le ordena no emitir pronunciamientos políticos, en una pascana organizada por el socio de Giampietri Alex Kouri, emitió una opinión favorable al almirante:

Agradezco a mi entrañable primer vicepresidente, nuestro vicealmirante Giampietri, por su heroísmo, su valor, su arrojo ante ciertos vientos de guerra que soplan; pero usted siempre se mantiene firme. Verdaderamente, su estoicismo y su fortaleza son un ejemplo para nosotros, todos los uniformados“.

El propio Donayre reconoció, en su campechano estilo, que su jefe, el Ministro de Defensa, le ha “sacado dos veces tarjeta roja” por emitir opiniones políticos. Pero, como en el poema de Vallejo, el cadáver siguió muriendo y el general siguió hablando de lo que no debía.

¿Cuál es el fondo del asunto? Cecilia Valenzuela, en una de sus intervenciones más acertadas de los últimos años, lo ha explicado:

La sala de Villa Bonilla ha sentenciado ya en el caso de los diarios chicha, donde se juzgó no sólo a Vladimiro Montesinos, sino a los ex propietarios del diario La Razón, la familia Wolfenson, y los militares que solventaron esos diarios infames que como El Chino, El Tío, La Chuchi o El Mañanero lucraban del Estado a cambio de destruir la reputación y la imagen de los políticos y los periodistas que combatían la dictadura más corrupta que han visto estas tierras.

La sala de Villa Bonilla también ha sentenciado a Luis Bedoya de Vivanco, a Adrónico Luksic, propietario de la empresa Luccheti, y a Montesinos y sus cómplices en el más importante de todos los casos, en el proceso por el tráfico de armas para los terroristas de las FARC. En este caso, Montesinos recibió la condena más larga: 20 años de cárcel.

Además, la sala de las vocales Inés Villa Bonilla, Inés Tello de Ñeco e Hilda Piedra, ha dictado sentencia anticipada contra los miembros del grupo Colina: Marco Flores, Isaac Paquiyauri y Julio Chuqui Aguirre.

Desde el 2001 hasta el 2005 esta sala ha resuelto más de 2 mil 300 incidencias, es decir, pedidos que llegan de los juzgados de primera instancia y que tienen que ser resueltos por una sala superior.

Además lleva los casos más importantes por delitos de lesa humanidad: el caso La Cantuta, el caso Barrios Altos, el caso de la muerte de Pedro Yauri. El proceso de Barrios Altos tiene más de 50 procesados y el de La Cantuta 25. Ambos procesos superan los 60 mil folios.

Y como si fuera poco, esta sala ve el proceso contra los generales de la promoción Montesinos, que son investigados por enriquecimiento ilícito, por haberse robado el dinero de las privatizaciones con el pretexto de comprar armamento que resultó inservible. Ese proceso incluye a 45 procesados y los folios del expediente superan los 90 mil“.

Hoy, en el especial sobre los 15 años del autogolpe fujimorista, Augusto Alvarez Rodrich señala que toda dictadura es injustificable porque recorta las libertades básicas para vivir con dignidad, acaba en corrupción y culmina agravando los males nacionales. Parece que dicha lección aún no la han aprendido los políticos que atacan a los jueces anticorrupción y a quienes siguen creyendo en la inocencia del hombre más cobarde que haya ocupado el puesto de Presidente de la República.

¿Lo aprenderán algún día?

COMIENZA LA RESISTENCIA

Alumnos de la PUCP comienzan, por fin, a defender su Universidad.

Acabo de recibir esto por correo electrónico, ya era hora.

PRONUNCIAMIENTO
RECHAZAMOS LA CAMPAÑA DEL CARDENAL JUAN LUIS CIPRIANI Y EL OPUS DEI CONTRA NUESTRA UNIVERSIDAD

La Federación de Estudiantes de la Pontificia Universidad Católica del Perú, los Centros Federados, Centros de Estudiantes y Representantes Estudiantiles ante el Consejo Universitario, como representantes de la Comunidad Universitaria, expresamos nuestro más enérgico rechazo a la campaña emprendida por el Cardenal Juan Luis Cipriani, y por extensión el Opus Dei, para intervenir en nuestra Universidad. Más allá del tema legal, nos oponemos firmemente al intento de intromisión del Cardenal en la administración de nuestra Universidad, posición que sabemos es personal y no se vincula con la Iglesia Católica como institución, debido a que la posición que actualmente representa – íntimamente vinculada al Opus Dei, tendencia ultra conservadora y altamente excluyente – implicaría:

La pérdida de la autonomía universitaria – entendida como la facultad de administrar la currícula, la plana docente, administrativa, entre otras -puesto que el Cardenal ha intentado por diversos medios irrumpir el orden democrático de nuestra universidad, pretendiendo influir en el nombramiento de autoridades y profesores, amenazando la pluralidad académica, característica de nuestra casa de estudios.
La pérdida de las libertades individuales, entre las cuales destacan, además, el derecho a la elección de una opción política o de una orientación sexual, así como la libertad de expresión y asociación.
La pérdida de la postura institucional de nuestra Universidad en temas tan importantes para el país como el respaldo a la Comisión de la Verdad y Reconciliación, en la cual se pide justicia a los responsables de violaciones a los derechos humanos, los cuales para Monseñor Cipriani, son intrascendentes (como ha manifestado en reiteradas oportunidades), fomentando con ello laimpunidad y el olvido en nuestro país. Sobre este punto, no olvidamos el lamentable papel que cumplieron Monseñor Cipriani y el Opus Dei durante la época de la violencia política y del autoritarismo fujimorista, avalando de manera explícita o implícita las nefastas prácticas que ocurrieron durante esos años.

Asimismo, consideramos que la intención real del Cardenal Cipriani es tener una injerencia en los contenidos de la currícula universitaria; ya que, si su preocupación fuese únicamente constatar la correcta administración de los bienes de la herencia de Don José de la Riva Agüero, como afirma,consideramos inexplicables las reiteradas inasistencias de los representantes del arzobispado en los órganos deliberativos de nuestra universidad como son el Consejo y la Asamblea Universitaria.

Las Mesas Directivas firmantes reafirman su compromiso por la defensa de los derechos humanos y de la pluralidad, así como su rechazo a la impunidad, la intolerancia y a la falta de libertad en nuestro país, lo cual ha sido también bandera institucional de nuestra Universidad, y es precisamente aquello que Monseñor Cipriani y el Opus Dei, definitivamente, NO representan.

EN DEFENSA DE LA DEMORACIA Y LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA
CIPRIANI PERSONA NO GRATA

Federación de Estudiantes de la Pontificia Universidad Católica del Perú(FEPUC)
Representantes Estudiantiles ante Consejo Universitario
Centro Federado de Estudiantes de Administración y Contabilidad
Centro Federado de Estudiantes de Arquitectura
Centro Federado de Estudiantes de Ciencias Sociales
Centro Federado de Estudiantes de Ciencias y Artes de la Comunicación
Centro Federado de Estudiantes de Derecho
Centro Federado de Estudiantes de Educación
Centro Federado de Estudiantes de Estudios Generales Ciencias
Centro Federado de Estudiantes de Estudios Generales Letras
Centro Federado de Estudiantes de Letras y Ciencias Humanas
Centro de Estudiantes de Ciencias e Ingeniería
Centro de Estudiantes de Psicología
Centro de Estudiantes de Arte

Pando, 28 de marzo del 2007

Y esto no queda allí, ahora convocan a la primera actividad de protesta.

PLANTÓN EN DEFENSA DE LA DEMOCRACIA Y LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA
Nos dirigiremos a la casa de RAFAEL REY en rechazo a sus declaraciones vertidas en un programa televisivo atacando la enseñanza plural y amenazandolas libertades de pensamiento y expresión en nuestra universidad.
VIERNES 30 DE MARZO
PRECONCENTRACIÓN: 1:30 P.M. ESTACIONAMIENTO FRENTE A LA PUERTA PRINCIPAL.
Planton: 3 p.m. Casa de Rafael Rey
Av. El Golf 186 San Isidro (A media cuadra de Camino Real)

La invitación está hecha para todos.

LA ADVERTENCIA DE LAUER Y LA CVR

Una moción en el Congreso que puede complicar las cosas para el sistema democrático.

El martes 27 de marzo, en su habitual columna de La República, Mirko Lauer hizo una advertencia importante sobre una Moción que viene dando vueltas en el Congreso y que podría consagrar el sentido común fujmorista sobre la lucha antisubversiva.

La Moción 965, busca la conformación de una “Comisión Investigadora para que analice la Política Antiterrorista a partir de noviembre del año 2000 hasta julio 2006, investigue los cambios del régimen penitenciario a los condenados por delitos de terrorismo, investigue el otorgamiento de indultos y conmutaciones de penas por terrorismo, investigue el traslado de los condenados por terrorismo a los diferentes penales e investigue la anulación de los procesos judiciales por terrorismo“. Es decir, un exocet contra los gobiernos de Valentín Paniagua y Alejandro Toledo, a los que el fujimorismo y sus voceros mediáticos han pretendido acusar de lenidad con la subversión, bajo la idea de que la democracia es débil para el combate a Sendero Luminoso. En suma, se toma como base la premisa “solo Fujimori y su autoritarismo, salvarán al Perú”, la misma que esta semana señaló sin escrúpulo alguno Martha Chávez.

Es cierto que el Congreso de la República tiene todo el derecho a evaluar la política antisubversiva, a fin de verificar lo avanzado y recomendar mejoras de ser necesario. Es parte de su labor de fiscalización y de canalización de demandas ciudadanas. Sin embargo, la forma en cómo se presenta la moción y quienes la presentan me hace pensar en un interés subalterno detrás.

Esta moción señala, como justificación, que “la política antiterrorista iniciada con la presente década, la flexibilización del sistema penitenciario de los condenados por terrorismo, el sistema de conmutación de penas, el otorgamiento de indultos a condenados por terrorismo, la anulación de los procesos contra terroristas y demás acciones y omisiones del Estado, han podido ser un elemento coadyuvante para que no se haya logrado la total erradicación de dicho fenómeno“.

Lo que no toma en cuenta la moción es que durante los últimos años de Fujimori se descuidó la política contrasubversiva y que, más bien, en democracia se corrigieron los errores cometidos durante el fujimorato. Según indica la Comisión de la Verdad y Reconciliación en su estudio sobre el regimen fujimorista:

“Debido a la inacción, una de las herencias que su gobierno dejó fue una situación penitenciaria descontrolada, gracias a la cual los reclusos del PCP-SL habían logrado nuevamente el control de las cárceles como sus “luminosas trincheras de combate”. El estricto régimen carcelario de dichos reclusos en los penales de máxima seguridad, incluyendo la Base Naval del Callao, no era tal para 1999“.

La CVR recogió lo que ocurrió en los penales de Yanamayo (Puno), Picsi (Lambayeque), Socabaya (Arequipa) y Potracancha (Huánuco): en estos establecimientos la infraestructura penitenciaria colapsó y los pabellones se convirtieron nuevamente en centros de adoctrinamiento. ¿Y Fujimori? No hizo nada para remediar dicha situación.

Claro, los proponentes también se olvidan de las tortas de cumpleaños a Abimael Guzmán y Elena Iparraguirre dadas por Montesinos o, como recuerda Lauer, “las visitas a la Base Naval de más de 17 dirigentes de Sendero (en distintas ocasiones), la última de las cuales fue el 14 de noviembre del 2000“. Esta última reunión supuso la instauración del plan “por una solución política a los problemas derivados de la guerra“, que plantea una amnistía general – inaceptable desde todo punto de vista – para los miembros de Sendero.

Y también se olvida que los regímenes de conmutación de penas e indultos vienen desde la época de Fujimori y no se ha podido comprobar que alguna de las personas beneficiadas haya incurrido en actos terroristas. Esta fue la acusación que quisieron plantearle, en su momento, a Diego García – Sayán en su momento, y que fue archivada hace un mes por el propio Congreso. Ahora quieren reactivar esta vieja acusación, pero pretendiendo enlodar a todos los ministros de Justicia del gobierno toledista.

Tampoco se recuerda que el cambio de la legislación antisubversiva se debió a que buena parte de la misma era inconstitucional. No se quiere tomar en cuenta que sólo un mínimo porcentaje de los subversivos que fueron vueltos a procesar han sido absueltos por falta de pruebas y, claro, se omite que los principales cabecillas de SL y el MRTA han sido condenados a penas severas por la Sala Penal Nacional, que ha realizado un eficiente trabajo. ¿Se pretende ignorar estos logros en democracia y volver a consagrar a los jueces sin rostro, los tribunales militares para procesar a civiles, los inocentes en prisión?

¿Y quienes han presentado esta moción? Para comenzar, los fujimoristas Renzo Reggiardo y Cecilia Chacón, en un afan de defender el supuesto “legado” de su jefe. Se han sumado congresistas inimputables como Isaac Mekler y Luciana León, pero, sobre todo, han firmado gustosos esta propuesta la parlamentaria de Unidad Nacional Lourdes Alcorta – cuyo “respeto” por la vida humana es por todos conocido – y el primer vicepresidente de la República Luis Giampietri Rojas, cuyas posiciones sobre la guerra contrasubversiva son por todos conocidas.

Y conociendo a estos últimos, no dudo cuál va a ser el objetivo final de esta propuesta: la invalidación del documento que documenta mejor la violencia provocada por los grupos subversivos y los groseros errores cometidos durante la guerra contra la subversión: el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación.

La ojeriza que el fujimorismo y los congresistas antes mencionados tienen a dicho documento se centra en que va a contracorriente de la “historia oficial” sobre la derrota del terrorismo, que centra las glorias de dicha victoria en las Fuerzas Armadas y Fujimori, olvidando lo fundamental del trabajo de la Policía y de los Comités de Autodefensa, que fueron las entidades realmente decisivas para dicha victoria. Y claro, el Informe contradice los discursos de los partidos políticos sobre sus responsabilidades políticas – y en el caso de Fujimori, penales – sobre lo ocurrido durante los años de violencia.

Además, la CVR plantea cuestionamientos de fondo a la política antisubversiva empleada durante los años noventa y no avala seguir una “línea dura” en el combate a los remanentes del terrorismo, sino que propone una estrategia integral que vaya más allá de lo estrictamente militar.

Dado que existe este peligro, me permito una sugerencia a los defensores del Informe Final y del trabajo de la CVR. Muchos de ellos se han concentrado sustancialmente en el tema de las responsabilidades penales y políticas, a modo de respuesta a los detractores de su trabajo – algunas veces, sólo tomando algunos elementos del Informe Final, sin considerar otros – cayendo en el error centrar su agenda sobre este tema en responder a los ataques de los detractores de este documento.

Mi propuesta va hacia lo siguiente: es necesario concientizar a la clase política, a los intelectuales y a la opinión pública en el hecho de que la CVR, su trabajo y su Informe Final constituyen en conjunto uno de los más importantes instrumentos para generar políticas públicas en diversos temas.

El IF describe, de manera singular, los procesos de modernización frustrados, la exclusión de las poblaciones de la sierra y selva de nuestro país, el narcotráfico, los problemas estructurales de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, fallas en los poderes del Estado, los problemas de la educación peruana y las particularidades regionales persistentes hasta hoy. Temas que, por cierto, se hicieron notorios en la campaña electoral presidencial del año pasado y que parecen haber sido dejados de lado.

Tomar como foco los procesos y problemas señalados por la CVR implica centralizar la discusión en los temas de fondo y, además, da pie para que, en ese marco de análisis, se puedan ver sus recomendaciones y el tema de las responsabilidades. Ello implica que el país se asuma como una sociedad de post-guerra – cuestión que hasta el día de hoy no se ha hecho – y que el Estado varíe sus políticas sobre la base de este reconocimiento.

No digo con esto que los juicios deban detenerse. Por el contrario, es necesario atender a la demanda de justicia y lucha contra la impunidad de la manera más rápida, con el respeto al debido proceso y garantizando el derecho de las víctimas. Pero estas legítimas demandas debe comprenderse en un proceso mayor de cambios institucionales y reparaciones que consoliden la democracia y los derechos humanos en su integridad en el país.

Hacer esta variación de enfoque determinaría que se pueda posicionar de mejor manera el trabajo de la CVR en la agenda pública y deje de verse como un tema entre “conservadores” y “pro militares” vs. “caviares” y “pro senderistas”, sino como un diagnóstico que involucra problemas de toda la sociedad, así como de realiddes particulares de cada región.

Por ello, la advertencia hecha por Mirko Lauer no sólo nos debe invitar a estar alertas para evitar reversiones perjudiciales para el sistema democrático, sino a tomar una actitud más propositiva. Ello implica no sólo continuar con las denuncias sobre estos intentos autoritarios – liderados por el Primer Vicepresidente de la República -, sino también implica posicionar de mejor manera los temas necesarios para la consolidación democrática en el Perú. De lo contrario, la democracia que tanto esfuerzo nos costó recuperar, se habrá perdido nuevamente, esta vez, por nuestra falta de acción.

ET LUX IN TENEBRIS LUCET

Acuérdese del lema de la Universidad en la que estudió, Ministro Rey

Para quienes les quedaba alguna duda de las verdaderas intenciones detrás de la disputa entre la Pontificia Universidad Católica del Perú y el Arzobispado de Lima, el Ministro de la Producción Rafael Rey se ha encargado de quitarnos la interrogante.

El sábado, Rey – ex alumno de la PUCP – reveló su verdadera faz controlista y oscurantista, al decir la siguiente pachotada:

“Lamentablemente, desde hace muchos años la Universidad Católica ha permitido que en sus claustros, de diferentes facultades, se originen personas que empiezan a actuar como marxistas y comunistas. Eso no me parece (…). Lo que no puede pasar es que la universidad forme en doctrina marxista y origine a marxistas y comunistas”

Declaraciones que el domingo complementó en Cuarto Poder, cuando comparó a todos los marxistas con Abimael Guzmán, o cuando dio a entender que el conservadurismo de Riva Agüero era la doctrina que debía prevalecer en la PUCP.

Algunas aclaraciones al doblemente coronado Ministro.

Una Universidad, por más Pontificia y Católica que sea, tiene una característica escencial: la libertad de pensamiento y la pluralidad de opiniones. Eso es lo que ha hecho de la Católica lo que es: la universidad más importante del país y la única del Perú que es considerada dentro de las mejores de América Latina. Confundir un centro de estudios superiores con un colegio católico – y de los más anacrónicos, por cierto – implica un desconocimiento sobre lo que es educación superior, sorprendente en quien tiene una organización no gubernamental que trabaja hace varios años en el tema educativo.

Hay que recordarle al exalumno de la Católica que la Universidad ha tenido como alumnos a personajes de distintas tendencias. ¿Es acaso marxista el aprista Mauricio Mulder? ¿Lo han sido los socialcristianos Javier de Belaúnde, Carlos Blancas Bustamante o Lourdes Flores Nano? ¿Se puede calificar de comunista al canciller de la dictadura fujimorista – que tanto añora el señor Rey – Fernando de Trazegnies? ¿Son marxistas los liberales Javier Pérez de Cuellar, Fernando de Szyszlo y Rosa María Palacios?

Claro, como en toda universidad, hay gente que tiene tendencias de izquierda, lo cual es saludable, legítimo y producto de una maduración adulta y responsable. Lo mismo ser de derechas. Esta suerte de cacería de brujas mccartista, que caracteriza a medios de comunicación y políticos cercanos al gobierno, contra aquellos que alguna vez han militado – o continuan militando – en sectores de izquierda o que defienden temas como democracia y derechos humanos es realmente tonta. No sólo porque entraña un ánimo persecutorio incompatible con la pluralidad que todo Estado democrático debe tener, sino porque muchos liberales consecuentes – como los tres ilustres personajes que mencioné arriba – han defendido los derechos fundamentales y las libertades democráticas cuando había que hacerlo.

Rey tampoco puede decir alegremente que toda la izquierda es senderista. Si hubo sectores que no zanjaron a tiempo con el violentismo vesánico y sangriento de Sendero Luminoso, también hubo quienes dentro de la izquierda postularon una toma frontal de distancia frente a los sectores más violentos y frente a la violencia. No en vano fue Henry Pease quien convocó a la Marcha por la Paz en 1989, a la que asistieron todos los partidos políticos, incluyendo a la derecha encabezada por Mario Vargas Llosa, en la que, cabe la pastilla de Memorex, Rey postuló al Congreso en 1990 y fue secretario de Libertad por Lima en 1989.

Quizás al ultracatólico ministro habría que enviarle la carta que Monseñor Miguel Cabrejos, presidente de la Conferencia Episcopal Peruana – y verdadera cabeza de la Iglesia Católica en el Perú -, ha remitido hace varios meses, aclarando que la Teología de la Liberación en la vertiente propuesta por Gustavo Gutiérrez Merino es aceptada por la Congregación para la Doctrina de la Fe, por lo que las diferencias del teólogo peruano con la Santa Sede han quedado zanjadas. Por lo que el Ministro no puede decir alegremente que la Teología de la Liberación es incompatible con la fe católica.

Finalmente, a pesar que Rey señala que sus declaraciones son “a título personal”, no deja de involucrar al gobierno en un asunto que no le compete, pues la disputa es un tema de dos entidades privadas que vienen resolviendo el conflicto en el Poder Judicial. Sus declaraciones vienen causando perjuicio a un gobierno en el que hay varias figuras que han pasado por las aulas de la PUCP, entre ellos, algunos colegas del Consejo de Ministros como Verónica Zavala y José Antonio García Belaúnde, abogados graduados en la Universidad, profesores como Luis Carranza Ugarte o personas que han hecho parte de sus estudios en dicha casa de estudios, como Allan Wagner y su propio jefe, Alan García Pérez.

Como lo dijo bien Jorge Bruce el domingo, “Si se meten con nuestra mamá (la PUCP), nos van a encontrar a todos al frente“. Ya nos tiene al frente, señor Ministro.

PD: Síntoma de los tiempos. No es extraño que en su página web dedicada al tema, el Arzobispado de Lima sólo consigne notas de prensa del diario Expreso. La única nota que no es de Expreso es firmada por Federico Prieto Celi, ex Secretario General del Ministerio de Educación durante el fujimorismo, ex director del diario pro Fujimori “El Sol” y miembro del Opus Dei.

MAS SOBRE EL TEMA:
PUCP: Comunicado a la Opinión Pública.
Salomon Lerner Febres: Rey parece un Ayatola.
Utero de Marita: El vídeo perdido de Cipriani.
Augusto Alvarez Rodrich: ¡Mamita, los marxistas!
Nelson Manrique: 90 años y un testamento.
Jorge Bruce: No se metan con mamá.
Silvio Rendón: Como ganarle a Chipriani.
Blogiarquía: El Rey de los Conservadores.
Martín Tanaka: Los noventa años de la PUCP y mi generación.
Luego de justificar a la dictadura a la que sirvió, Martha Chávez coincide con Rey.
Perú.21: La posición de Henry Bullard, abogado del Arzobispado.

CASO MARIATEGUI: EL CONFLICTO DE INTERESES Y EL PERIODISMO

El caso presentado en este espacio sobre Aldo Mariátegui refleja a las claras cómo algunas personas que ejercen el periodismo no tienen en claro cuáles son los límites de la profesión.

Algunos de los comentaristas de los espacios donde se ha tratado este tema – tanto en el blog de Martín Tanaka como en el mio – han insistido en que la decisión tomada por el director de Correo fue acertada, pues Miguel Santillana era un columnista irresponsable al cual no cabía defender.

No suscribo todos los ataques de Santillana dados a Hernando de Soto. Tampoco los dados hacia otras personas. Pero las responsabilidades ulteriores por los comentarios de Santillana son eso, ulteriores, y que deben ventilarse en el Poder Judicial, no haciendo una llamada al dueño del circo para que calle a su columnista. Es cierto que el Poder Judicial es una rémora y todo lo que ya conocemos, pero ¿por ello debemos hacer una llamada al director de un medio para que retire a un colaborador? ¿Por qué de Soto no respondió a Santillana – sí lo ha hecho al libro de Webb – mencionando las supuestas inexactitudes de su columna?

Y como me menciona un asiduo comentarista de este blog, siguiendo la lógica de sacar a un columnista por inexactitudes e insultos, ¿por qué Mariátegui no ha retirado a Andrés Bedoya Ugarteche de su lista de columnistas, si emplea términos racistas contra quienes critica y dispara como ventilador insultos contra todo aquel que no comulga con él? ¿Con esa misma lógica, el propio Aldo no debería ser despedido por la familia Agois?

Lo que me queda claro de este asunto es que a Santillana lo sacan por un conflicto de intereses. El director del medio para el que escribía ha tenido una relación de consultor con el Instituto Libertad y Democracia, las cuales, según la acusación de Santillana, aun pretende mantener. Es claro que los intereses económicos de Mariátegui – léase, una chamba – se han visto afectados por lo mencionado por su columnista y lo ha echado del diario.

Un periodista – y no lo soy, pero conozco a alguna gente en el gremio – debe tener en claro que si se dedica a esta labor lo hace a tiempo completo. Lo puede compatibilizar con la docencia, pero no con otra labor que implique ingresos económicos. Si te vas a dedicar al lobbing, hazlo, pero deja inmediatamente tu chamba como periodista de diario u otro medio. Si vas a hacer comunicación estratégica o corporativa, cuyo fin es poner un producto en el mercado o posicionar una empresa o una institución no gubernamental, adelante, pero deja tu chamba de director de un medio. No son compatibles, pues el medio en cualquier momento puede tener un columnista o un periodista que se dispare contra la empresa para la que también trabajas y allí es donde se presenta el conflicto de intereses.

Desafortunadamente, el caso de Mariátegui estaría reflejando esa falta de límites. Como lo han mencionado otros comentaristas del blog, no sería el único caso.

Un ejemplo claro de como se deben separar los roles es el de Rosa María Palacios. Como saben, la conductora de Prensa Libre es abogada de profesión y durante algunos años se desempeñó como consultora en temas de reforma del Estado. Una vez que decidió entrar al periodismo, decidió no hacer más consultorías, a riesgo de perder ingresos, por no tener conflictos de intereses con el Estado al que iba a criticar. Esto lo ha mencionado en varias entrevistas y a todos los que están en el medio periodístico les consta esa dedicación exclusiva al periodismo.

No he sido el único que ha criticado a Mariátegui por falta de distancia con el poder, sea económico o político. Hoy Juan Carlos Tafur, en un diario que no es de mis simpatías, saca una columna en la que señala esa carencia de distancia del director de Correo (a quien conoce bien, pues compartieron hace algunos años el mismo espacio periodístico). Reproduzco sólo algunos pasajes:

A Aldito le molesta que se le recuerde su rol fundamental en el crecimiento explosivo de Humala, al punto de casi hacerlo ganar las elecciones. Lo sentimos si le irrita y enturbia su presunta épica periodística, pero así lo pensamos y así lo diremos siempre. Porque si sus portadas panfletarias hubiesen sido lo efectivas que Mariátegui cree, pues entonces estaría sentada Lourdes Flores en Palacio, a cuya causa se abocó con un denuedo que excedió los linderos del buen periodismo.

Dicho sea de paso, si el director de Correo alucina que una reunión supone una componenda, ya entendemos entonces por qué su diario no toca ni con el pétalo de una rosa a este gobierno. A punta de sánguches de anchoveta e invitaciones frecuentes a Palacio, Alan García parece haberlo maniatado al extremo de la complicidad y la solícita prestación para psicosociales (como la más de una decena de portadas sobre El Ojo que Llora, algunas limítrofes con el franco desquicio).

Por cierto, no hay mucho pan que rebanar al respecto. A Mariátegui no hay que tomarlo en serio y si hoy respondemos es porque malversa una lectoría que él no conquistó para lanzar insultos a granel. Al final de cuentas, nos queda claro que la nobleza y el don de gentes es algo que no está en el ADN de alguien que confunde polémicas o críticas –que aceptaríamos gustosos– con majaderías y quebrantos, más propios de otros menesteres“.

Finalmente, me sumo al pedido hecho por Marco Sifuentes en su blog: Aldo, de una vez aclara esta engorrosa situación.

ACTUALIZACION:

Martín Tanaka ofrece el artículo que Miguel Santillana no pudo publicar en Correo debido a su salida. Es también sobre Hernando de Soto y el ILD, mucho más suave que el anterior.

Un dato relevante nos proporciona el sociólogo y politólogo:

“Esta mañana también me llamó Aldo Mariátegui, para darme su versión de los hechos, y decirme que iba a presentar sus descargos a través de una carta a la revista Somos, donde también apareció, el sábado pasado, la carta de Santillana publicada en Caretas. Como se imaginarán, Aldo tiene una defensa, cuya consistencia ya evaluarán. Le dije que todos esperamos sus descargos públicos. Ciertamente, el tema de la censura a Santillana es sorprendente, dado el estilo de Mariátegui en Correo, y el tipo de colaboradores que tiene, que van desde Bedoya Ugarteche hasta Breña Pantoja (por mencionar dos polos ideológicos)”.

Veremos cuáles son los descargos de Mariátegui. Creo yo que no debería esperar hasta el sábado en Somos – revista que no tiene versión web – y podría adelantar sus comentarios para mañana, por respeto a sus lectores (entre los que me incluyo).

MAS SOBRE EL TEMA:
Roberto Bustamante: Aldo Mariategui: cófrade maravilloso.
Silvio Rendón: Webb – De Soto: ¿el firme vs. el chanta?
El Fondo del Vaso: La Censura de Aldo Mariátegui.

(Foto Montaje: El Blog de la Plazuela)