REFORMA VERDE

La reestructuración que las Fuerzas Armadas no quieren impulsar.

EL ESTADO DE LA CUESTION

La dictadura instaurada por Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos durante la década de los noventa se basó en el apoyo de la cúpula de las Fuerzas Armadas. Al culminar dicho periodo de nuestra historia, quedaba en claro lo siguiente:
a) Los altos mandos de las Fuerzas Armadas participaron en un gobierno autoritario, en lugar de defender la democracia y el Estado de Derecho, tal cual es su obligación ante la Nación.
b) Las Fuerzas Armadas intervinieron en política, a pesar que su carácter “no deliberante” no lo permite. El extremo de eta práctica fue la firma de “cartas de sujección” al régimen.
c) La cúpula militar se enriqueció ilícitamente, a través de negociados en la compra de armamento y otras adquisiciones, así como de relaciones con el narcotráfico y desvío de fondos.
d) Se encubrieron y/o perpetraron violaciones a los derechos humanos.
e) Los ascensos y bajas dentro de las instituciones castrenses se produjeron sobre la base de lealtades políticas con el régimen de turno y no de acuerdo a los méritos.
f) El uso de los servicios de inteligencia para la hostilización de opositores y el proyecto reeleccionista de Fujimori.

Asimismo, esta situación fue permitida por una educación militar que no prepara a los hombres de armas para la democracia, así como por una cultura del secreto y un mal entendido “espíritu de cuerpo” que encubre o elude responsabilidades sobre actos ilícitos cometidos por miembros de las Fuerzas Armadas.

Era claro, entonces, que una de las tareas de la transición democrática era la reforma de las Fuerzas Armadas, a fin de garantizar su operatividad dentro de un sistema democrático, con mecanismos de transparencia y profesionalidad y sin encubrir delitos cometidos tanto en el pasado como en el presente.

El gobierno de Valentín Paniagua emprendió la creación de un sistema anticorrupción que permitió que los miembros de dicha cúpula militar fueran procesados y enviados a una prisión común, siendo la mayoría sentenciados por actos de corrupción. Asimismo, se declararon nulos los ascensos producidos al final de régimen fujimorista, las Fuerzas Armadas ingresaron al ámbito de vigilancia de la Contraloría General de la República y al Sistema Integrado de Administración Financiera del Estado. De otro lado, los Comandantes Generales de las Fuerzas Armadas pidieron perdón al país por su sujeción a la dictadura fujimorista y se manifestaron a favor de la creación de la Comisión de la Verdad para la investigación de las violaciones a los derechos humanos cometidas durante el conflicto armado interno.

El gobierno de Alejandro Toledo debía liderar un esfuerzo de reforma integral de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, comenzó con mal pie, al nombrar a David Waisman como Ministro de Defensa. Waisman no era una persona capacitada para el cargo y depositó la dirección del Ministerio, en la práctica, en asesores de dudosa reputación y capacidad.

A finales del 2001 se constituyó la Comisión para la Reestructuración Integral de las Fuerzas Armadas, conformada por miembros del gobierno, militares en retiro y especialistas civiles en el tema militar. Esta Comisión contó con el apoyo de Narcis Serra, el Ministro de Defensa español que lideró un proceso similar en su país. Al final de su trabajo, se emitió un Informe Final sobre las siguientes bases:
a) La reestructuración de las Fuerzas Armadas es parte del proceso de modernización del Estado y de la consolidación democrática.
b) La reestructuración debe situar a las Fuerzas Armadas en el marco del Estado Democrático de derecho, sujetas a la autoridad del gobierno elegido. Debe apuntar a la normalización de las relaciones entre civiles y militares en un contexto democrático.
c) La reestructuración es un conjunto de medidas a aplicar en el corto, mediano y largo plazo. El acto inicial determinante es la creación de un Ministerio de Defensa que funcione como órgano de diseño, ejecución y supervisión de la política de defensa, siendo el instrumento básico del control civil democrático de las Fuerzas Armadas.

Este proceso debía realizarse, tomando en consideración las siguientes dificultades:
a) La herencia nefasta del régimen fujimorista.
b) Problemas por superar en el ámbito de los derechos humanos.
c) Un alto nivel de autonomía de las instituciones castrenses respecto del poder político institucional.
d) Tendencias autoritarias incluso en partidos democráticos.
e) Falta de normas que normen de manera clara la seguridad, la defensa y el orden interno.
f) Escaso número de civiles y organizaciones que ayuden al diseño de políticas en el ámbito de seguridad y defensa y que ejerzan un mecanismo de fiscalización por fuera del Estado.
g) Problemas de seguridad derivados de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y de la inestabilidad de la región.

En 2002, Aurelio Loret de Mola es designado como Ministro de Defensa y se compromete con el paquete de reformas. El cambio que más impulsó fue la creación de un nuevo Ministerio de Defensa, cuya implementación duró un año. Loret de Mola, que impulsó además la creación de un Centro de Estudios en Derecho Internacional Humanitario, entre otras labores, salió en protesta por las dificultades presupuestales del sector. El Ministro consideraba que era necesario elevar el presupuesto para las Fuerzas Armadas, tanto por su operatividad como para que los militares aceptaran los cambios a implementarse.

Luego de la partida de Loret de Mola, se retoma la costumbre de nombrar militares en retiro en el cargo. Fue el caso de Roberto Chiabra, un oficial competente, pero con un proceso pendiente por supuestos actos de corrupción y poco compromiso con la reforma militar. A ello se sumó su participación en las propuestas de ascensos del año 2004, donde acabo cediendo tanto a presiones políticas como a quienes reclamaban mayor autonomía militar en este aspecto. Posteriormente fue nombrado Marciano Rengifo, otro militar en retiro, perteneciente al partido de gobierno, donde la cosa desencadenó en la creación del Fondo de Defensa Nacional, con total autonomía de manejo por parte de los institutos armados y el retroceso en muchos de los aspectos avanzados.

En el fondo, se comprobó que una reforma solo era posible si es que se institucionalizaban los mecanismos para efectuarla y existía una voluntad política del gobierno. Pero ambos se fueron diluyendo durante el gobierno de Toledo.

A ello se suma que el tema de la reforma militar no fue tocado por los principales candidatos presidenciales y que, además, sus “expertos” en la materia fueron oficiales en retiro, en lugar de capacitar a los miembros de sus partidos en la problemática de seguridad y defensa. En suma, la clase política, como en muchas cosas, se hizo de la vista gorda.

SIGNOS OMINOSOS

En julio de 2006, ya durante el gobierno de Alan García, fue nombrado como Ministro de Defensa Allan Wagner, un reconocido diplomático de carrera, que incorporó como viceministros y equipo asesor a civiles destacados como Fabián Novak, profesor de Derecho Internacional, y Renzo Chiri, secretario ejecutivo de la Comisión Andina de Juristas.

Wagner llegó con ideas nuevas. Planteó una reestructuración administrativa de su Ministerio que duraría 300 días, anunció que los aumentos presupuestales se darían en base a una determinación de las amenazas a la seguridad y tiene la intención de que las Fuerzas Armadas asuman el saneamiento de su pasado, tanto en temas de derechos humanos como de corrupción.

Han sido los problemas del pasado (y algunos del presente) los que han generado mayores dudas al Ministro y los primeros signos ominosos de parte de personas que no están involucradas con la reforma y que, además, muestran las dificultades que tendrá Wagner en su gestión. Aquí un repaso:
a) El escándalo de la construcción de la carretera a Cabana durante las postrimerías del régimen de Toledo demostró dos cosas. La primera: las Fuerzas Armadas no tienen porque involucrarse en la construcción de vías. La segunda: hay mafias que siguen operando, como la de los Aybar Cancho, involucrados en el tráfico de armas a las FARC.
b) El fuego cruzado de acusaciones entre el actual Comandante General del Ejército, Cesar Reinoso, y el General Rafael Hoyos de Vinatea, a quien se abrió un proceso sumario por lo de la carretera a Cabana. El final se ve venir: ambos pasarían a retiro en diciembre.
c) La adquisición de pertrechos y alimentos en mal estado para las bases contrasubversivas encargadas del combate a los remanentes a Sendero Luminoso. Todo un desaliento a las personas que deberían estar mejor atendidas.
d) El robo de pertrechos militares para venderlos a las FARC. Es decir, el “Plan Siberia” de Montesinos en versión artesanal.
e) La denuncia hecha por Perú.21 sobre un desfalco en la Fuerza Aerea.
f) La denuncia hecha por Caretas sobre la compra de vehículos lujosos para militares de alto rango. Un balazo a la austeridad. Compra felizmente detenida por el Ministro Wagner.
g) El encendido y patético discurso del almirante Luis Giampietri, primer Vicepresidente de la República y congresista, defendiendo la impunidad para sus compañeros de armas que violaron derechos humanos durante la guerra contrasubversiva.
h) El escándalo alrededor del accidente del avión Fokker de la Marina donde viajaba el equipo de Alianza Lima en 1987.
i) Las propuestas parlamentarias para volver al servicio militar obligatorio y la instrucción pre militar en los colegios.

A ello se suma la campaña que desde los periódicos “Expreso” y “La Razón”, voceros oficiosos de todo aquel que se oponga a reforma democrática alguna, se hace para que el Ministro Wagner despida a sus colaboradores, no toque a las Fuerzas Armadas o se vaya a su casa.

¿POR DONDE ENCAMINAR LA REFORMA?

Para volver el impulso de reforma, es necesario tomar medidas de corto plazo, como las siguientes:
a) Salida del Comandante General del Ejército y del General Hoyos de Vinatea, así como de la cúpula de la Fuerza Aerea.
b) Presentación y aprobación de una ley de ascensos y situación militar en las Fuerzas Armadas.
c) Continuar con la reestructuración administrativa del Ministerio de Defensa.
d) Revisar el Libro Blanco de la Defensa Nacional, a fin de identificar las amenazas a la seguridad nacional de manera clara y sobre esa base, aumentar el presupuesto militar.
e) Establecer un sistema de control externo de los gastos de las Fuerzas Armadas, así como un departamento de asuntos internos.
f) Descartar cualquier iniciativa de vuelta al servicio militar obligatorio o a la instrucción pre militar.
g) Establecer mecanismos de adquisiciones que garanticen transparencia, control y accionar conjunto. Someter las contrataciones y adquisiciones al control de CONSUCODE.
i) Formulación de un Código de Etica que entatice los valores de respeto a los principios constitucionales, democráticos, a los derechos humanos y a practicar la honestidad y el honor militar.
j) Proseguir con una política de colaboración en los procesos judiciales e investigaciones seguidas contra militares por violaciones a los derechos humanos.
k) Formular las nuevas leyes de justicia militar, de acuerdo a los criterios señalados por el Tribunal Constitucional

Ello implica no dejar de lado las recomendaciones de la Comisión para la Reestructuración Integral de las Fuerzas Armadas, que implican cambios constitucionales, legales, administrativos y educativos que deben comenzar a ser implementados por el Poder Ejecutivo y el Congreso.

Como vemos, no es un problema de recursos del que adolece nuestras Fuerzas Armadas. Es un problema institucional de más amplio rango. De boicotearse nuevamente un esfuerzo de reforma, quizás esta misma columna se repita con las mismas palabras, pero agregando lo que no se hizo (o se hizo mal) durante el gobierno de Alan García.

ENLACES:
Fernando Rospigliosi: Cambios en las FF.AA.
Salomón Lerner Febres: “Tenemos un Estado precario que no impulsa las reformas institucionales”.
Iris Jave: Poder Civil.
Carlos Basombrío: Guerra en los cuarteles.

10 thoughts on “REFORMA VERDE

  1. Idea suelta…Que tal si nos quedamos sin fuerzas armadas?Digamos un mínimo de militares en las fronteras, y los mínimos necesarios de manera transitoria para encargarse de los asuntos de seguridad interna (terrorismo, narcotrafico, y misceláneos).A Japón no le cayó nada mal no tener fuerzas armadas por 50 años. El país tuvo más dinero disponible para mantener no solo el status quo, sino para consolidarse en la potencia que es actualmente.Realmente… para qué más necesitamos fuerzas armadas. Siendo alucinante y pensando que se termina el terrorismo y el narcotráfico. Hace falta fuerzas armadas?Ya se, lo que digo no tiene ni pies ni cabeza. Pero muchas cosas nuevas no los tienen tampoco. Por ahí me van a decir que Chile se está armando y tiene más poder ofensivo que Perú y que eso es una amenaza a nuestra soberanía. Soberanía? Los Mig-29 que tenemos no funcionan (los he visitado durante el gobierno de Toledo) y no los hacen andar porque cuesta más de lo que se puede pagar.Quiero ser realista. Si Chile (para seguyir co mi ejemplo) declara la guerra, o se mete a la mala (que es más declarar la victoria que la guerra)… qué tanto podemos hacer? Si con Ecuador nos duró tanto el problema y acabamos con un kilómetro cuadrado de regalo. El poder militar que tenemos no asusta a nadie. Perú es un país con tantas necesidades básicas que me parece inconsecuente GASTAR en armas oxidadas y balas remojadas en vez de INVERTIR en un programa de alfabetización o letrinización o pagar sueldos de maestros en zonas rurales. Cuánto dinero se gasta en las fuerzas armadas que no devuleve un beneficio social?Creo que no lo podríamos medir. Es cierto, no olvido que las fuerzas armadas son fuente de educación y trabajo para miles de personas. No quiero desvalorizarlo. Pero pienso que la mayoría de esas personas se podrían desempañar en el ámbito civil y esta vez si, construir carreteras a Cabana, Llacanora, Tangamandapio, Huamancaca y balnearios. Digo nomás… para que no me digan que luego no hay trabajo. Hay mucho que hacer.Con el pliego de reclamos que nos da José me parece que no estamos listos para manejar un ejército, me refiero a como Estado, como sociedad. Y en buena cuenta… porque tampoco parecemos estar listos para manejar una democracia. Seguimos siendo demasiado vivos, sapos, pendejos y angurrientos. No hay democracia con tanto egoísmo. Vivimos uns istema de “islas” en el que para cada lado de la realidad hay un sistema particular. Y muchas veces es vara, coima, compadrazgo o dictadura.Ojalá algún día cambiemos. Y ojalá que no se les ocurra poner servicio militar obligatorio ni educación pre-militar. No podemos permitir que se eduque a nuestros hijos pensando que es posible, aceptable y a veces necesario que se le vuelen los sesos a alguien. Así no juega Perú… o si juega así?

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  2. Azareph:Exacatamente, estoy totalmente de acuerdo contigo, en que tu comentario, realmente no tiene, ni pies ni cabeza; ya que simplemente son como tú dices, meras alucinaciones tuyas, respecto al fin de terrorismo, tanto nacional como internacional; así como del comercio ilícito de drogas o narcotráfico.Que los implementos militares, actualmente, no funcionen, porque están en malas condiciones, no implica que las empeoremos, sino todo lo contrario; que podamos repararlas, mejorarlas y superar; a los implementos militares que posee no solamente Chile; sino de toda la región Latinoamericana.Definitivamente, no estoy de acuerdo con tu posición de no poder restaurar el servicio militar obligatorio, ni la educación premilitar; ya que aunque no lo quieras aceptar, ni reconocer; ambas instruyen y educan; en el espíritu disciplinado y recto de una moral de corte espartana; lo cual no implica como tú tanto aludes, demostrando miedo y sorpresa, de ser necesariamente una educación violentista; al contrario, se transmiten, los valores de lealtad, compañerismo, decisión, coraje y valentía; en cada uno de los actos, que uno realize en la vida. Muy por el contrario de los valores que tú piensas que dicha educación pueda transmitir a los nuevos valores generacionales.Además el servicio militar obligatorio, permite que personas de bajos recursos económicos, puedan aprender aparte de estos valores de disciplina y de coraje, puedan ser capacitados en carreras técnicas, que les permitan desenvolverse, si es que así lo desean como civiles, convirtiéndose en hombres de bien y al servicio de la sociedad.Pdta: Por cierto, Tangamandapio, no era acaso el lugar de origen de “Jaimito, El Cartero”, personaje famoso y conocido por la serie de los 70s, “El Chavo del Ocho”; por lo que dicho lugar no estaría ubicado, acá en el Perú; sino en La República Federal de México.

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  3. Godoy:Definitivamente no estoy de acuerdo, con que el Consejo Superior de Contrataciones y Adquisiciones del Estado (CONSUCODE; TENGA QUE SUPERVISAR Y CONTROLAR TODAS LAS ADQUISICIONES Y CONTRATACIONES QUE REALIZEN LAS FUERZAS ARMADAS.Te explico: las adquisiciones de menor cuantía tales como pertrechos logísticos, sean éstos de bienes o de servicios, están controlados por el Consucode y regulados por la Ley de Contrataciones y Adqyuisiciones del Estado, así como por su Reglemento respectivo.Sin embargo no pretendas ampliar el ámbito de competencia del CONSUCODE, respecto a que éste organismo público descentralizado (OPD), pueda o pretenda “controlar” o supervisar las licitaciones de pertrechos militares, sean estos armamentos, así como otros elementos que tiene el rango de “secreto”, por motivos, cuya RAZÓN DE FONDO radica por motivos de SEGURIDAD Y DEFENSA NACIONAL

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  4. Tienes toda la razón waltercito: Tangamandapio era el pueblo de Jaimito, el cartero.Por otro lado, las FFAA tienen razón de existir, pues nos guste o no la historia de la humanidad es una historia de guerras y conflictos. Lo lamentable, lo realmente lamentable es que eso nos cuesta muchos dinero, y ese es un gasto que en un país como el Perú es casi una mentada de madre y patada al higado a los más pobres.Según el periodista Angel Paez entre 2005 y 2025, las Fuerzas Armadas peruanas recibirán 2,250 millones para la modernización de sus equipos bélicos. O sea 127,5 millones por año, 354,000 dólares por día!!!, que se destinarán a comprar armas. Todo ello proveniente de los ingresos por la explotacion del gas de Camisea, que se destinaran al Fondo de Defensa Nacional.Tanto dinero merece ser fiscalizado? Claro que sí. Y aquí entra las recomendación que hace José Alejandro, se debe “Establecer mecanismos de adquisiciones que garanticen transparencia, control y accionar conjunto”. Sobre el SMO: la vida en un cuartel no garantiza la instrucción de valores. Si ello fuera cierto jamas hubieramos visto la pobredumbre y el robo que se vivió durante el fujimorato.

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  5. AGUAFIESTAS:Hay que hacer algunas precisiones, la existencia del “fujimorato” no implica necesariamente que las Fuerzas Armadas, estén de manera absoluta, vinculadas al robo, la corrupción y el latrocinio.Hay que saber diferenciar, la paja del trigo.

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  6. Walter,En ninguna parte dije que las FFA estuvieran estén de manera absoluta, vinculadas al robo, la corrupción y el latrocinio, pues no creo eso.Hable de la pobredumbre y el robo que se vio durante el fujimorato.Oficiales honestos y respetables claro que los hay.

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  7. No creo que la idea de tener las fuerzas armadas de Latinoamerica sea una idea constructiva. Así es como piensa el que se prepara para pararse en la cabeza de otro. Básicamente ideas tipo Bush. No atraco.No niego que se obtenga educación y trabajao en las fuerzas armadas, y si pienso que son una oportunidad de educación y oportunidades para sectores sin recursos económicos. Pero opciones son justamente eso, cosas por las que uno, con toda libertad, opta. No creo tampoco que porque uno sea pobre tenga que verse obligado a servir en las fuerzas armadas como ultimo recurso. Me imagino que toda sociedad debe tener una diversidad de areas en las que se desarrollan los ciudadanos, pero no hay un servicio agrícola obligatorio, ni uno cietífico obligatorio, ni uno ingenieril, ni legal, ni artesanal obligatorio.Cada uno con su vocación. A mi padre, a sus sus catorce años le eseñaron como parte de su entrenamiento pre-militar a rampar, disparar, etc. Hoy es cirujano. Dudo que considere esencialmente útil lo que aprendió ahí.Mi punto es que el Estado debe velar por que hayan oportunidades para todos. Así nadie debería tener un último recurso tan desesperado. No digo que el estado de empleo a todos OJO, sino que produzca una situación de estabilidad en la que haya diversidad de oportunidades.Si, ya sé, utopía, pastrulada, o idea sin pies ni cabeza… pero en ese tipo de cosas creemos no? O si no que es la democracia? O la justicia?Y bueno, concuerdo con el aguafiestas… no hay ninguna garantía de valores sólo por el hecho de haber pasado por la vida militar. Porque la vida militar no es fuente de valores (ni de anti-valores) per se. Los valores se aprenden en casa en la mayor parte de casos, y se van puliendo con el pasar de los años. Así que en mi balanza, la principal fuente de educación y valores esta en la vida escolar. Y ESO si es responsabilidad del Estado como figura en nuestra constitución.Una reforma o resurrección mejor dicho del sistema educativo en el país se me hace más urgente que la educación pre-militar o el SMO.

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  8. Interesante debate el que se ha suscitado, principalmente entre dos visiones sobre este tema. Van mis comentarios. – Reducir la Fuerza Armada a lo estrictamente necesario es lo ideal. Para ello es claro determinar cuales son las amenazas reales. Y eso no se hace sobre la base de prejuicios como “Chile nos ataca mañana”. – La responsabilidad principal del combate al narcotráfico y al terrorismo está en la Policía, que en términos generales, trabaja bastante bien en el aspecto represivo. Recordemos que fueron Policías los que desarticularon bandas de narcotraficantes como los Lopez Paredes o a Sendero Luminoso. – Chile compra armas por presión de sus propias Fuerzas Armadas. Eso se llama enclave autoritario. Se viene comenzando a debatir dentro de la sociedad chilena si es necesario mantener el canon del cobre para pagar los caprichos militares. Los 150 millones de dólares encontrados a Pinochet podrían pesar en ese debate. – Convertirnos en el Ejército más armado de América Latina no sólo es útopico sino estúpido. El país tiene necesidades más importantes, como se han señalado en los comentarios, antes que comprar cañones, fragatas misileras o tanques. – Es retrogrado pensar que sólo los militares tienen los valores patrióticos o heroícos. Y pretender educarnos de esa manera solo implica desconocer que nos encontramos en un Estado Democratico, donde marchar no es una imposición. Por lo demás, pensar que una educación “espartana” es compatible con la democracia demuestra el poco conocimiento que se tiene sobre las técnicas de pedagogía moderna. Antes bien, se requiere profesionalizar el Ejército y dar más incentivos para aquellos que de verdad quieran ingresar (libremente a esa carrera). Amar al país no se nos enseña en un cuartel, o marchando, o haciendo ranas. Eso viene de casa o se va adquiriendo en la Escuela. Como señala Jorge, exigamos educación de calidad y no que nos pongan a desfilar en los colegios. Además, pretender uniformizarnos a todos bajo una sola idea, implica no respetar el disenso, base de toda democracia y homogenizarnos sería casi un atentado en un país multicultural como el nuestro.Finalmente, con la vuelta del SMO, volverían las levas, práctica que se ensaña con las personas de menores recursos en nuestro país. – Las FFAA no son un ghetto cerrado carente de fiscalización. Y no es cierto que solo militares puedan fiscalizar militares. La experiencia nos ha demostrado que el sistema de inspectorías, simple y llanamente no funciona o se somete a malos manejos. Por eso planteo que el ente encargado de las cuestiones de contrataciones y adquisiciones del Estado (al que pertenecen las FFAA) sea el encargado de vigilar y supervisar dichas compras. Así todos los peruanos sabremos en que se utilizan esos fondos.

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  9. – Nadie habla de miedos o de prejuicios como que Chile nos ataca;M esos arcaismos tontos; pero lo que sí es importante dejar en claro es lo siguiente: que para tener una Cancillería fuerte, con amplia capacidad para negociar; es también muy necesario una poderosa Fuerza Armada de corte disuasivo; que permite que el Ministerio de Relaciones Exteriores pueda desenvolverse en sus asuntos con mucha mayor facilidad a la hora de negociar con los demás países, sobre todo en cuanto a temas limítrofes que aún tenemos pendientes con Chile.-La Policía si bien es cierto que se encarga de combatir al narcotráfico o al terrorismo, tiene que contar con el apoyo de unas Fuerzas Armadas que respalden la labor eficaz de la Policía sobre todo frente a un eventual estado de emergencia cuando determinada zonas del país estén en una total gravedad de inseguridad y caos social por estas lacras sociales.-Sería bueno que compares la capacidad y el potencial bélico que poseen actualmente los chilenos con nuestro actual potencial bélico en cuanto al funcionamiento, la operatividad y la tecnología de nuestras armas, tanto a nivel de la Marina, el Ejército como la Fuerza Aérea.-Si bien es cierto que hay temas tan importantes como la pobreza y la presencia constante de una falta de educación así como del analfabetismo; es importante ante todo no descuidar nunca el tema de la SEGURIDAD y DEFENSA NACIONAL; por lo que no es utópico ni estópido pensar de en tener un ejército poderoso; sino anda pregúntale a los chilenos; ellos más bien se burlarían de tu ingenuidad y política de “paz y amor”, “Cero Armas”; cosa que no sea dmite en una teoría de las relaciones internacionales; hasta los más liberales en esta materia dicreparían de tu posición antimilitarista, si es que opinaras lo contrario, a lo que yo expongo y sostengo.-“Homogeneizar” nuestro pensamiento no implica atentar contra la diversidad cultural sino en pensar en que ha llegado el momento de pisar y de ´ponernos a pensar,lo sgte: que queremos que sea el Perú, de acá a 50 o cien años????es decir proyectarnos a cómo queremos que sean las cosas de acá a un futuro cercano, mediano y lejano, un país que heredarán nuestros nietos y toda nuestra descendencia.-El control de fiscalización del Consucode, tiene y debe tenr un límite como todo en la vida sbre todo y ante todo en el caso de la adquisición de material bélico secreto para no poder poner en riesogo la Seguridad ni la Defensa Nacional.

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