CONTRA EL OTRO SENDERO

Planteando el final de la lucha contra el terrorismo

Las primeras palabras de esta columna van para las familias de los 8 policias que fallecieron en cumplimiento de su deber, víctimas de una emboscada de Sendero Luminoso. Estas muertes impactan solo por el hecho o la forma en como ocurrieron, también lo hacen porque la mayoría de peruanos habíamos olvidado lo que significaba que uno de nuestros compatriotas fallezca a manos de Sendero Luminoso.

Lo hemos dicho en otras oportunidades y lo diremos ahora: el proyecto político de Sendero Luminoso y sus acciones son contrarias al orden democrático, vulneran los derechos humanos y deben ser controladas lo más pronto posible. No puede ser posible que un grupo minúsculo de personas siga poniendo – en menor medida que antes, es cierto – al país en una situación de zozobra.

Pero para ello urge tener un plan concreto de acciones con el fin de acabar con Sendero Luminoso.

En primer lugar, debe señalarse que el PCP-SL de hoy no es el mismo de hace unos años: ideologizado, con bases en todo el territorio nacional y en busca del poder. Hoy lo que SL busca es sobrevivir en su actividad, seguir presente en el ambiente político peruano, pero ya sin las tesis de Guzmán, sino convirtiéndose en el guardían de narcotraficantes y traficantes de madera en las zonas del Alto Huallaga y del valle del Rio Ene.

Deberá precisarse, además, la exacta dimensión de las vinculaciones entre Sendero y el narcotráfico, con el fin de atacar a ambos flagelos, pero colocándolos en su justa dimensión, de manera tal que no se produzca una “colombianización” de la selva peruana.

El combate al terrorismo debe plantear una estrategia clara, con una conducción política central y que combine fuerzas de la Policía y de las Fuerzas Armadas. Ello no implica que se deba dar “carta blanca” a los militares para que se vulneren los derechos humanos de la población con la aplicación de políticas de tierra arrasada, sino poner en práctica aquello que nos hizo derrotar a SL: trabajo conjunto con la población civil y acciones de inteligencia para detectar al enemigo.

Este hecho, lamentable por cierto, no nos debe hacer caer en el error de considerar que los derechos humanos son incompatibles con la lucha contra el terrorismo. Antes bien, el respeto a los derechos de la población brinda la legitimidad al estado democrático para combatir a las lacras que la quieren derribar.

Urge, finalmente, poner en práctica las recomendaciones del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. No solo por un acto de justicia y reparación a las víctimas. También porque le quitarán base social a proyectos como el senderista o a aquellos que desde el autoritarismo desean ganar a costa de dividir a los peruanos.

La tarea que hoy tenemos la debemos emprender todos los peruanos. Y la debe comenzar este gobierno, de lo contrario, quien asuma el 28 de julio de 2006 tendrá un presente griego entre manos.

Agregar un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Cambiar )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Cambiar )

Connecting to %s