EN EL FRONTON, HERMANOS

Disquisiciones sobre verdad, reconciliación, aprismo e impunidad

Tal parece que nuestros amigos del Partido Aprista no han leido o han leido mal el Informe Final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación. Porque resulta una provocación para las víctimas de la matanza de los penales el hecho que el almirante Luis Giampietri sea el candidato a la primera vicepresidencia acompañando a Alan García.

Giampietri, no lo olvidemos, fue el comandante del operativo para debelar el amotinamiento de presos senderistas en el penal “San Juan Bautista”, ubicado en la isla El Frontón. Este debelamiento se inició con un combate con los presos que mantenían armas en sus poder. Sin embargo, luego de reducir a los comabitientes y cuando ellos se encotnrabn rendidos, se produjeron las ejecuciones extrajudiciales (léase, asesinatos por la espalda) de varios de los amotinados). Por estos hechos Giampietri viene siendo procesado en el Poder Judicial, hecho que, sin duda alguna, incomoda al almirante.

Pero Giampietri no solo se defiende a través de sus abogados, sino que utiliza el espacio que le da el diario “La Primera” para escribir cosas como estas:

Sendero ha promovido como medio de acción directa en sus fines a la Comisión de la Verdad, iniciativa de Abimael, apoyado por la izquierda huevera y las ONG Justicia Viva, IDL y otras organizaciones de derechos humanos vigentes en el Perú y el extranjero. Inexplicablemente están siendo apoyados económicamente por el gobierno norteamericano a través del Usaid. Estas organizaciones han reemplazado a las de “abogados democráticos” en sus funciones, dirigiendo y coordinando las defensas y acusaciones de los terroristas a las Fuerzas Armadas“. (20/05/2005).

Con este conocimiento, resulta difícil entender cómo es que fiscales y jueces no han tomado en cuenta hasta ahora la existencia de una amnistía dada por la ley 26479, vigente desde 1995, que comprende a todo el personal militar en situación de actividad o retiro que se encuentre investigado, denunciado, encausado, procesado o condenado por los hechos derivados u originados con ocasión o como consecuencia de la lucha contra el terrorismo, y que pudieran haber sido cometidos en forma individual o grupal; desde mayo de 1980 hasta el 1 de junio de 1995 (fecha de promulgación de esta ley)”. (05/08/2005).

Giampietri no entiende, no quiere entender o se hace el loco, sobre lo siguiente:

1. Como lo mencionó el informe final de la CVR, los principales responsables de la violencia fueron Sendero Luminoso y el MRTA. De eso no hay duda y se dieron las cifras pormenorizadas, pues el número de víctimas fue mayor al que conocíamos, del cual más de la mitad se deben a ambos grupos. Su condena al accionar de SL y del MRTA fue clara, calificándolos grupos terrorista, con tendencias genocidas y violadores de los derechos humanos, señalando que, dadas sus estructuras verticales, los principales líderes de estas organizaciones eran responsables directos de los crímenes cometidos. Más aún, ni Abimael Guzmán ni terrorista alguno perteneciente a la cúpula senderista que siga la línea de este sujeto ha querido dar su testimonio ante la opinión pública. Ellos no quisieron “legitimar” a la CVR, pues saben que su informe los condenó ante la historia y ante el país como causantes de la violencia sufrida en los 80 y 90. Por ello es que Salomón Lerner Febres, ex presidente de la CVR, mencionó su oportunidad que “Guzmán debe aclarar al país porque se ha negado a dar su testimonio”. Señalar que la CVR sirvió a Sendero es la demostración de ignorancia o prejuicio sobre este tema.

2. La Ley de Amnistía fue declarada inaplicable por la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Barrios Altos en el año 2001. En una sentencia aclaratoria, la CIDH señaló que la inaplicabilidad era para todos los casos de violaciones a los derechos humanos, ya que dicha norma era contraria a la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Esta sentencia ya ha sido tomada en cuenta por los fiscales y jueces que vienen investigando dichos crímenes.

3. Y para que le quede más claro al almirante, las matanzas no acabaron con el terrorismo. Todo lo contrario, el accionar de los grupos terroristas aumentó y, más aún, en lo que constituyó un grave error estratégico (además de la violación de derechos humanos), se puso a la población civil en contra de los militares, pues los campesinos eran víctimas de 2 fuegos: los terroristas y los sinchis (militares y policías).

Pero el “velo de ignorancia” no solo es patrimonio del ex oficial de marina. Sus ahora compañeros de ruta electoral también cometieron los mismos errores de apreciación en otros temas vinculados a la violencia que azotó nuestro país durante 20 años. En el documento “El APRA y la Comisión de la Verdad” (para los interesados en verlo completo, chequeen la página web del APRA http://www.apra.org.pe) se señalan cosas como las siguientes:

El APRA, sin embargo, muestra su extrañeza frente al hecho de que el informe de la CVR haya calificado el accionar de las Fuerzas Armadas como una práctica sistemática y generalizada de violación de derechos humanos. Creemos que no ha sido así.

No se puede confundir las transgresiones y violaciones de los derechos humanos, como algunos asesinatos execrables, las torturas y las violaciones de mujeres campesinas, como si fuera una acción sistemática, es decir, planificada y ordenada por la superioridad y el Estado. Los hechos denunciados deben ser investigados y sancionados como casos concretos y particulares“.

A diferencia de la responsabilidad penal que la CVR señala en el caso de Fujimori y de su gobierno, precisa que el PAP sólo tiene responsabilidad política.

Pues bien, las responsabilidades políticas las sanciona y las redime el pueblo. Toda responsabilidad política se asume ante él, puesto que no es jurídicamente condenable, aunque obligue, como el aprismo lo reconoce, a una autocrítica colectiva y democrática.

El pueblo pudo haber castigado al PAP en las elecciones del 1990, de 1995, y del 2000 pero ya lo ha redimido plenamente en las elecciones del 2001 y del 2002“.

Bueno, algunos puntos que aclararles a los compañeros:

1. La CVR reconoció el heroísmo y el sacrificio de miles de sus hombres en la lucha antisubversiva, brindó homenaje a las víctimas integrantes de los institutos armados, indicó que fue la labor de inteligencia y la acción coordinada con la población (en especial, con las rondas urbanas y campesinas) la que permitió los grandes avances en la lucha antiterrorista. Pero también señaló que hubo oficiales violadores de los derechos humanos, que deben ser sometidos a juicio por los crímenes cometidos, pues la impunidad no servirá de nada ni para la democracia, ni para las víctimas que reclaman justicia en cada uno de sus casos. De manera tal que la moral de las FFAA y la Policía no se verá afectada. Todo lo contrario: allí estarán sus victorias, sus aciertos y también sus errores, de manera tal que la historia les dará las lecciones necesarias para ello. Y sí, en algunos lugares y momentos las violaciones a los derechos humanos cometidas por las Fuerzas Armadas fueron sistemáticas y generalizadas.

2. Con respecto al APRA, es claro que hay fantasmas en el closet que los compañeros más cercanos a Alan García quieren ocultar. Dos casos en particular los asustan: la Matanza de los Penales y los hechos cometidos por comandos paramilitares presuntamente vinculados con Agustín Mantilla. Hagamos algunas precisiones. Lo ocurrido en los Penales en 1986 es algo condenable. Nos queda claro que hubo en algunos casos enfrentamientos duros con terroristas amotinados. Pero en otros casos hubo ejecuciones extrajudiciales. Son esas ejecuciones las que hay que investigar. En el caso de los comandos paramilitares, al menos para nosotros nos queda clara su existencia y su vinculación con Agustín Mantilla, pero creemos que las investigaciones deben profundizarse. Por lo que los miembros del APRA deben entender que hay muchas cosas que aclarar.

3. Somos de la opinión que Alan García debiera aclarar sus acusaciones sobre violaciones a los derechos humanos. Ello le haría bien a la salud moral del país y del propio Partido Aprista. Y si García es hallado responsable, deberá responder ante la justicia por los hechos cometidos, que, de existir, no debieran manchar la historia del partido más antiguo del país.

Es por las razones antes expuestas que, adelantando opinión de nuevo, lo más probable es que este columnista no vote por Alan García. Dice bien el dicho, “por sus obras los conocereís”. Pues bien, el camino señalado por AGP y su plancha incide en un solo lema: en el Fronton y en la impunidad, hermanos. Y eso no se condice con un postulante a la Presidencia de un país que sigue viviendo con la violencia a flor de piel.

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