KATRINA (O LAS CONSECUENCIAS DE UN DESASTRE)

Todos nos hemos sentido impactados y nos hemos solidarizado inmediatamente con las vìctimas del huracán (luego tormenta tropical) “Katrina”, que azotó algunos estados del sur de Estados Unidos, en especial Louisiana y Missouri.

Este acontecimiento ha significado el mayor desastre natural ocurrido en la potencia mundial, tanto por el número de víctimas que debemos lamentar, la emergencia sanitaria y las pérdidas en infraestructura (sobre todo en la ciudad de New Orleans).

Pero también ha significado la continuación de un debate sobre la real dimensión de Estados Unidos como potencia hegemónica y sobre los efectos que la carencia de liderazgo de George W. Bush pueden tener en la política nacional e internacional de su gestión.

Hace cuatro años, Estados Unidos sufrió el peor atentado terrorista de su historia. Por primera vez en mucho tiempo, la nación se sentía vulnerable ante una amenaza externa. Sin embargo, la respuesta fue de unidad y fuerza. Las decisiones se tomaron de manera rápida y poco a poco New York y Washington fueron recuperando su fisonomía y actividad normales, dentro de lo que la política de restricción de libertades aplicada por el gobierno de Bush permitía.

Hoy, frente a lo ocurrido en New Orleans, el gobierno federal norteamericano y el gobierno del estado de Louisiana han reaccionado con lentitud frente a la emergencia suscitada por “Katrina”. Con muchas de las tropas y helicópteros de la Guardia Nacional estacionadas en la invasión a Iraq, poco es lo que el gobierno ha podido hacer, pues no se ha admitido la posibilidad de retirar tropas o vehículos de Medio Oriente, donde la situación cada día más se complica a Estados Unidos. Y, peor aún, en sus mensajes públicos Bush no ha podido conectarse con el sufrimiento de sus compatriotas ni ha aparecido como el líder que la nación esperaba.

A ello se suma que la mayor cantidad de personas que no han evacuado la ciudad de New Orleans son pobres y afroaméricanos. ¿Hubo un tinte racista en la respuesta frente al desastre? Es algo que poco a poco se aclarará. Lo cierto, es que hemos visto una cara de Estados Unidos que generalmente no vemos, la de la pobreza. Muchos periodistas han afirmado que las imágenes propaladas parecían asemejarse a las desastres naturales en Asia o África.

El calentamiento global, según los expertos en temas meteorológicos, ha incrementado la capacidad de fenomenos como huracanes o tormentas tropicas de causar destrucción a su paso. Curiosamente, Estados Unidos (desde el gobierno de Bill Clinton) ha sido reacio a firmar cualquier instrumento de control del calentamiento global, incluyendo el Protocolo de Kyoto.

Parte del poder de una potencia se basa en la imagen que tengan de ella. Hoy la imagen de Estados Unidos se ha deteriorado, tanto por la acción del desatre natural como por la desastrosa gestión de su presidente actual.

Dios bendida a los Estados Unidos. Dios nos libre de los desastres y de los líderes desastrosos.

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