REFLEXIONES SOBRE UN PLANTON

El martes 19, por iniciativa de Monseñor Luis Bambarén, màs de 5,000 personas nos congregamos en el Paseo de los Héroes Navales para protestar contra la corrupción y la impunidad, amparadas por los tres Poderes del Estado.

Si bien ya se habían dado muestras de la poca voluntad política para luchar contra la corrupción, tanto pasada como presente, la Ley Wolfenson fue la gota que rebalsó el vaso de la paciencia de la sociedad civil.

Dicha norma, como sabemos, equiparaba un día de carcel con un día de arresto domiciliario, lo cual vulnera la naturaleza de ambas figuras. El Presidente Toledo no observó la norma (y las explicaciones de Ferrero ni siquiera merecen el título de “Traducción”) y el Poder Judicial fue bastante expeditivo en aplicarla a los personajes que difamaban desde sus diarios a los opositores a Fujimori.

Este clima hizo que la indignación ciudadana se canalizará, a través de una manifestación colorida, con varios sectores representados y con la ausencia de los líderes políticos principales.

Los comentarios que han denostado de la protesta se han centrado en dos aspectos: los “muñecotes” que representaban a Valentín Paniagua y Lourdes Flores y los calificativos de “marxistas” lanzados contra quienes estuvimos en la marcha y, en especial, contra Monseñor Bambarén.

Sobre los “muñecotes” debemos aclarar que no fueron una iniciativa de Monseñor Bambarén, sino de un grupo de jóvenes que quisieron darle color y humor a la protesta. La inclusión de Valentín Paniagua y Lourdes Flores obedeció al silencio que ellos han tenido en el tema anticorrupción, silencio que, en este caso, es complicidad y les resta más votos de los que por táctica política pretenden sumar.

Sobre los calificativos proferidos, debemos indicar la gran mayoría de quienes estabamos allí no eramos marxistas, sino simples ciudadanos preocupados por lo que pasa en nuestro país.

Por lo demás, sorprende que gente generalmente sensata como Julio Favre o Juan Carlos Tafur hayan denostado de la protesta. Tal parece que un sector del empresariado y de la derecha económica parece no entender que “los intereses de bolsillo” (como diría Dionisio Romero) solo se garantizarán con instituciones democràticas estables, luchando contra la corrupción y protegiendo los derechos humanos. Mientras sigan dando la espalda al país, el crecimiento económico será cada vez más inestable.

El Tribunal Constitucional, en histórica sentencia, acaba de declarar inconstitucional la ley “Wolfenson”, asi como sus efectos, por lo que aquellos personajes que se aprovecharon de la norma volverán al lugar que les corresponde: la carcel.

Este es solo el inicio de una lucha. Habrá que fiscalizar a quienes se presenten como candidatos al Congreso y a la Presidencia, habrà que vigilar para que más legicidios no se repitan.

El partido recién comienza y estamos listos para ganarlo.

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