HAY QUE VOLVER A LAVAR LA BANDERA

“Lava, lava la bandera, limpia, limpia tu país, pon la mugre en la basura, se acabó la dictadura”
(Colectivo Sociedad Civil)

En el año 2000, un grupo de artistas plásticos comenzó a hacer diversas manifestaciones simbólicas a manera de protesta frente al gobierno de Alberto Fujimori. Lo que comenzó como una serie de coronas de flores y un ataúd frente al local de la ONPE, terminó convirtiéndose en el germen del Colectivo Sociedad Civil y, en realidad, en el inicio de una singular forma de enfrentarse a la autocracia.

El punto culminante de estas expresiones se presentaba todos los viernes entre el mediodía y las dos de la tarde. En la Plaza Mayor de Lima y en otros lugares del país y del extranjero, un grupo de personas se colocaba con bateas, jabón, agua y un grupo de banderas peruanas. Un grupo variopinto de personas (artistas, estudiantes, jubilados, periodistas, niños, algunos políticos, desempleados) se disponía a lavar el símbolo patrio, simbolizando la esperanza de un futuro más limpio, en términos políticos, para nuestra Patria.

“Lava la Bandera” tuvo éxito porque representó un estado de ánimo en el país: el país se encontraba sucio por la corrupción y el autoritarismo del que hacían gala Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos. Era necesario, por tanto, limpiar al país de aquello que lo ensuciaba: la corrupción, la falta de democracia y las violaciones a los derechos humanos.

¿Por qué volver a lavar la bandera hoy, que nos encontramos en tiempos de democracia?

Porque el Presidente Alejandro Toledo ha abdicado de la mayor parte de las banderas que lo llevaron al poder: la lucha por consolidar la democracia, los derechos humanos y la lucha anti corrupción. Dice que la mafia no lo deja gobernar, pero varias veces se ha reunido con sus miembros o sus emisarios. Dice combatir a la corrupción, pero no observó la polémica ley que equiparaba el arresto domiciliario con la prisión efectiva. Dice preservar el sistema democrático, pero no ha dudado en echar a sus mejores colaboradores, aquellos que impulsaban las reformas institucionales que el país requería, por celos personales y partidarios. Dice no tener contemplaciones con los corruptos, pero ha mantiene en su partido (y elogia) a personajes con poca catadura moral como Jorge Mufarech o Víctor Valdez. Dice respetar los derechos humanos, pero no implementa las reformas institucionales propuestas por la Comisión de la Verdad y Reconciliación.

Porque el Congreso de la República, con las excepciones del caso, se ha convertido en un centro que alberga a personajes corruptos y mediocres. Aquí van los NO de este Congreso:
– NO completó la Reforma Constitucional.
– NO dio normas que consolidaran la lucha anti corrupción. Por el contrario, aprobó leyes que propiciaron la corrupción.
– NO aprobó el Informe de la Comisión Herrera, importante para definir responsabilidades en delitos económicos y financieros cometidos durante la administración Fujimori.
– NO sanciona a los congresistas que infringen normas penales o éticas (Otorongo no come otorongo).
– NO ha sido capaz de elegir un Defensor del Pueblo en cuatro años.
– NO ha tomado en cuenta el Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación y hasta ahora NO ha emitido la ley que establece un Registro de Víctimas o Reparaciones Integrales.

Porque el Poder Judicial (y en especial la Corte Suprema), con las excepciones del caso, se ha convertido en un obstáculo para la lucha contra la impunidad, sea en materia anti corrupción, en violaciones a los derechos humanos, en accidentes de tránsito o en tragedias como Mesa Redonda y Utopía. Porque no hay voluntad de reformar la Administración de Justicia y el ente destinado a elegir y destituir a los jueces, el Consejo Nacional de la Magistratura, no cumple adecuadamente su función. Porque la Fiscalía de la Nación y la Oficina Nacional de Procesos Electorales no cuentan con la conducción que el país requiere.

Por ello y porque esta situación hace que aquellos que nos gobernaron hasta hace cinco años se envalentonen y nos quieran ganar la batalla por la democracia y contra la impunidad…

Hay que volver a lavar la bandera!!

One thought on “HAY QUE VOLVER A LAVAR LA BANDERA

  1. ‘nuestro pueblo no es corrupto..’.. entonces de donde son todos los gobrnantes, clase dirigente, y funcionarios publicos diversos? …..extranjeros?!?!

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