COMBATIR LA CORRUPCION PARA QUE FLOREZCA LA ESPERANZA

Columnista invitado: Luis Bambarén Gastelumendi S.J., obispo emérito de Chimbote.

A continuación reproducimos la siguiente columna aparecida en el diario “La República” del 12 de julio de 2004. En ella, Monseñor Bambarén hace reflexiones claras necesarias sobre el momento actual, en que el espíritu de la transición democrática parece desvanecerse en muchos de los actores que ayudaron a la caida del régimen autocrático y corrupto que nos gobernó por diez años. En los pròximos dìas estaremos dando nuestro punto de vista particular sobre los hechos que motivan esta reflexión de un sacerdote comprometido con el cambio de la sociedad peruana.

Hay huracanes, tsunamis, huaicos, terremotos que destruyen la naturaleza y sacrifican vidas.
Hay algo peor que esos fenómenos naturales, que destruyen a las personas –sus corazones y sus valores– y corroe a la sociedad y sus instituciones; es el fenómeno de la corrupción, fruto del mal espíritu.

El año 2000 el pueblo peruano, con valentía, se rebeló contra los corruptos y corruptores. Así pasamos al Gobierno de Transición y creció la esperanza del pueblo en poder vivir una verdadera Regeneración Moral, signo del Espíritu de Dios.

Unos fugaron, otros fueron a la cárcel por corruptos o corruptores. También se creó la Comisión de la Verdad y Reconciliación, para conocer las causas y los culpables de la subversión con cerca de 70,000 víctimas y cumplir el deber de las reparaciones que aún no llegan.

Fueron años de esperanza y de ser testigos de castigos ejemplares –dentro de la ley– de los responsables de haberse enriquecido a costa del dinero de todos los peruanos y de haber manchado el honor de personas e instituciones del Estado.

Esperábamos que la justicia fuera una verdadera “escuela” de sanción a los culpables…, pero vemos con dolor, decepción y rebeldía interior, hasta con indignación, que los principales corruptos y corruptores dejan las cárceles para saborear el lujo del “arresto domiciliario”.

Me duele ver a miles de inculpados por delitos menores o quizá inocentes, continuar en prisiones porque “son nadie”.

¿Cómo puede ser posible que mujeres burrieres o microcomercializadoras sigan en las celdas de los penales y el jefe del cartel de Tijuana –gran narcotraficante– goce de libertad vigilada en el lujo de su mansión?

¿Qué sentirán los policías que se juegan la vida para capturar a corruptos y corruptores, y ahora vigilarlos en sus casas, durmiendo bien abrigados, mientras ellos en la calle pasan intenso frío en las noches?

Todo corazón noble, toda persona honesta, toda nuestra juventud comprometida con vivir los valores morales, éticos, cívicos y religiosos, no podemos dejarnos vencer por el mal, tenemos que seguir luchando contra la corrupción para avanzar hacia la regeneración moral de nuestra patria, no son palabras, sino son testimonios y ejemplos vivos. Todos somos responsables de todos.

Es la hora de las definiciones. Debemos combatir contra el virus de la corrupción que anida en los corazones y llena los bolsillos. Es hora de vencer el mal con el poder del bien. No debe haber lugar para los mediocres, timoratos, encubridores, hipócritas que disimulan o amparan la corrupción. O se está con el bien o con el mal en todos los niveles de los poderes públicos y de la sociedad.

El Ministerio Público y el Poder Judicial no solo constituyen un tribunal, sino deben ser también una escuela de justicia y honestidad, como el caso de vocales, jueces y fiscales cuya honorabilidad reconocemos.

Nuestro pueblo no es corrupto. Nuestra juventud anhela un Perú con valores morales. El año 2000 se rebelaron contra la corrupción y sembraron la semilla de la Esperanza.

La corrupción debe morir. La esperanza debe florecer y dar el fruto de una nueva sociedad con valores.

Dios nos anima y acompaña en esta tarea. Un día Él será el juez, no solo de las acciones de cada uno, sino también de sus motivaciones más íntimas. No habrá nada oculto a su mirada. Los hombres vemos rostros, Dios ve corazones.

One thought on “COMBATIR LA CORRUPCION PARA QUE FLOREZCA LA ESPERANZA

  1. “Todo corazón noble, toda persona honesta, toda nuestra juventud comprometida con vivir los valores morales, éticos, cívicos y religiosos, no podemos dejarnos vencer por el mal..”…. soy cristiano evangélico y suscribo totalmente lo indicado por Bambarén… creo que la política pretende cambiar las cosas desde el poder sin darse cuenta que lo importante es el cambio interior y desde ahí, influir en la familia, sociedad y país… sino, serán de derecha, de izquierda o centro pero el ser humano que no se compromete a vivir con valores, está dirigiéndose solo a administrar su decadencia..

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