LAS CLAVES DEL MENSAJE

Con sabor a despedida. Solo faltaba de fondo musical el inmortal “Jipi Jay” de Pepe Vásquez como cortina musical. El cuarto mensaje presidencial de Alejandro Toledo fue el mensaje de un mandatario en retirada y con todas las intenciones de dejar en claro cual es su legado de su gestión. Sin embargo, a pesar de las cifras emitidas y de algunos anuncios importantes, el nivel de autocrítica fue minúsculo y hubieron silencios importantes en temas clave.

ASPECTOS FORMALES DEL MENSAJE

Fue, sin duda, el mensaje mejor estructurado de Alejandro Toledo. Tuvo tres partes claras: una exposición de lo avanzado por el gobierno, las tareas para los proximos 12 meses y una invocación para la camaña electoral. Notamos, además, una cuarta parte no mencionada por el presidente: los últimos 20 minutos, en los cuales se notó una temprana despedida y agradecimiento a diversos sectores del país.

Sin embargo, Toledo continuó con las muletillas habituales en su discurso (“he venido a decirles”, “repito”) así como un énfasis desmedido en decir “juntos lo hicimos” que más parecía una propaganda gratuita al controvertido programa social del gobierno antes que una invocación sincera a la unidad de la Nación como eje en la consecución de sus objetivos.

La pregunta clave para entender el mensaje presidencial era ver el auditorio al cual estaba dirigido. Tanto por aspectos formales como por contenido, se deduce que el público objetivo de Toledo era el Congreso y la clase política.

LA ECONOMIA

La primera parte del discurso, la más extensa, se concentró en la enumeración de los logros macroeconómicos del Gobierno. Para evitar que las suspicacias se centren en las cifras (tal como sucedió el año pasado, en el que se nombraron mal las cifras del INEI), se encargó un estudio a la Universidad del Pacífico sobre los datos macroeconómicos y el impacto del crecimiento económico en los peruanos.

Sin duda, las cifras son interesantes: 47 meses de crecimiento económico sostenido, mucho del cual se ha producido de manera descentralizada. El impacto mayor se ha dado en el sector de extrema pobreza y los empleos se han incrementado en mayor medida en el interior del país.

Sin embargo, Toledo “olvidó” mencionar que los índices de pobreza aun siguen siendo importantes, que la base tributaria no se ha logrado ampliar al ritmo esperado, que el problema del subempleo sigue sin resolución y que, fundamentalmente, el crecimiento económico obtenido por su gobierno, aunque meritorio, no es suficiente para que llegue a “chorrear” a la mayor parte de la población, debido a que 20 años de conflicto interno y 30 años de crisis económica permanente colocan un reto que difícilmente puede ser superado en un solo gobierno. De este detalle último, que Toledo debió mencionar desde el inicio de su mandato, se volvió a olvidar. Por ello es que el mensaje, en esta parte, tuvo un tufillo triunfalista que suena a burla a la mayor parte de peruanos.

Faltó una explicación consecuente al país de la importancia de estas cifras, cosa que sí ocurrió al explicar la importancia del crecimiento de las exportaciones y de los factores de la duplicación de las mismas.

Un silencio importante de Toledo fue la política tributaria. No habló de como se obtendrían recursos fiscales futuros una vez que el Impuesto a las Transacciones Financieras pase a mejor vida a finales del 2006, ni de la rebaja del Impuesto Selectivo a los Combustibles, ni del punto porcentual del IGV que se aumentó a mitad de periodo.

Un gran ausente del mensaje fue la política agraria. Toledo fue bastante explícito en mencionar como logro compartido de su gestión y de los empresarios el auge agroexportador en la costa, hecho sin duda importante. La costa peruana, en este momento, tiene un importante potencial que viene siendo aprovechado por el ingreso de la empresa privada a este sector. Sin embargo, las cifras en el agro tradicional, ubicado mayoritariamente en la sierra y la selva, siguen siendo dramáticas. El gobierno de Toledo, más allá de los créditos de Agrobanco, del programa “Mi Máquina” y esfuerzos aislados de concertación y educación agraria (producidos en la gestión de Álvaro Quijandría), no ha tenido un rumbo claro para generar nuevos mercados, nuevos productos y nuevas oportunidades para este sector, donde se ubica la mayor cantidad de pobres y de afectados por la violencia de décadas pasadas.

En lo que se refiere a Comercio Exterior, llamó la atención que el mensaje no dedicará más que dos minutos al Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. No se explicaron sus ventajas ni los costos que traería a la economía nacional, con ello el Presidente perdió una oportunidad para intentar convencer al Congreso de la conveniencia de firmar el tratado. Eso sí, en lo poco que dijo sobre el tema, hubo un cambio en el discurso presidencial: se pasó del “se firmará el TLC sí o sí” al “no firmaremos un tratado que atente contra los intereses del Perú”.

SECTORES SOCIALES

Toledo tiene logros que exhibir en Vivienda. Sin duda, de todos los programas sociales del gobierno, tanto “Mi Vivienda” como “Techo Propio” han sido los más exitosos, en especial, en la clase media. A partir del próximo año, “Mi Vivienda” será una empresa pública de derecho privado, continuando con sus políticas de financiamiento por el sector privado. Sin embargo, el gobierno no proyectó en estos 4 años una política de vivienda orientada al sector más pobre, el cual era, supuestamente, el eje central de su gobierno.

En salud y educación es poco lo que el gobierno tiene que presentar al país. Las políticas de salud (en especial, en materia de salud reproductiva) han variado conforme han variado los ministros. Si bien el gobierno se jacta sobre la cobertura del Seguro Integral de Salud, habría que revisar la calidad de dicha cobertura (que el propio Presidente reconoció que había que mejorar). En lo que respecta a educación, ha quedado claro que si bien el aumento de sueldos a los profesores es necesario, esta sola medida no es suficiente para elevar la calidad educativa. Los proyectos de ley de carrera magisterial (que podrían, por fin, incorporar criterios de evaluación de los maestros en base al rendimiento) y de nueva ley universitaria van en esa dirección. Sin embargo, hasta ahora es poco lo efectuado en materia de reforma y actualización de contenidos curriculares, así como en las metodologías de trabajo educativo.

DERECHOS HUMANOS E INSTITUCIONALIDAD DEMOCRATICA

Resulta paradójico y al mismo tiempo preocupante que Alejandro Toledo mencione entre sus logros el no haber “tenido las manos manchadas de sangre”, es decir, que su gobierno no fuera responsable de torutras, ejecuciones extrajudiciales o desapariciones forzadas.

Aunque habría que matizar tan solo un poco su afirmación (en el “arequipazo” hubo un estudiante muerto producto de los enfrentamientos con la policìa y segùn un reciente informe de Defensoría del Pueblo aun subsisten las prácticas de tortura en la Policía Nacional), lo expresado por Toledo es correcto y, a la vez dramático. Con excepción del gobierno de transición de Paniagua, los tres anteriores gobiernos no respetaron su deber de garantizar los derechos humanos de sus ciudadanos, tal como lo señaló la Comisión de la Verdad y Reconciliación.

Y hablando de la CVR, Toledo por fin hizo algo para comenzar a implementar sus recomendacíones. Promulgó la Ley que crea el Programa Integral de Reparaciones. En nuestro comentario anterior señalamos la importancia de la norma y de reparar a las víctimas del conflicto armado interno (no solo a las del terrorismo, como congresistas apristas y fujimoristas señalaban en el hemiciclo). Ahora bien, la Ley en cuestión debe reglamentarse en un plazo de 90 días y esperemos que no se distorsione lo aprobado en la Ley. Asimismo, Toledo fue más allá y se comprometió a fianciar la ejecución del Programa Integral de Reparaciones para el año 2006, financiar la segunda parte del Quipu de la Memoria (iniciativa simbólica propuesta por la Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza, la Defensoría y la sociedad civil) y analizar los mecanismos dde pago de las reparaciones individuales. De completarse este último caso, se habrá logrado implmentar el PIR tal como lo contemplaba la CVR.

Sin embargo, Toledo no dijo nada sobre las reformas institucionales propuestas por la CVR y que son, sin duda, las claves para consolidar el proceso de reconciliación y de transición democrática. Y es que aquí está el punto flaco de la gestión de Toledo. Los indicadores económicos presentados son, a pesar de las observaciones anotadas, importantes y significativos. Sin embargo, la tarea fundamental del gobierno de Alejandro Toledo era el inicio de la (re)construcción de instituciones, tales como el Parlamento, el Poder Judicial, la Policía, las Fuerzas Armadas y el sistema electoral. Las reformas que se quisieron hacer se dejaron a medio camino, en especial, cuando Toledo sacó a sus colaboradores más eficientes en esos campos (Fernando Rospigliosi, Pedro Franke, Gino Costa, Cecilia Blondet, por mencionar a algunos) por los odios y rencillas internas provocados por los asesores de Palacio, Perú Posible, Olivera y sus propios temores y resentimientos personales.

Poco o nada se ha avanzado, con el peligro que se cierne, no solo sobre la transición democrática (de la cual pocos hablan ahora), sino también sobre la propia economía. Douglas North, Premio Nobel de Economía 1993, señala que para que se consolide el crecimiento económico y éste pueda llegar a todos los sectores, es importante consolidar las instituciones democráticas. Oìdo a la mùsica, señores empresarios (en especial, aquellos que aún siguen creyendo en un Pinochet o un “chinochet) y también a nuestros sindicalistas (aquellos que siguen soñando en China o Cuba como modelo a seguir).

En lo que es Reforma del Estado, no se dijo nada. Se anunció la creación de 2 ministerios, uno para cultura y otro para turismo. Quizás se pueda crear uno que fusione a ambos sectores (no en vano tienen varias conexiones), pero lo que urge es tener líneas claras en ambos sectores: ¿cómo incrementar la capacidad de nuestros hoteles? ¿como incentivar la inversión privada en turismo? ¿qué nuevas rutas además del Cuzco podemos ofrecer a nuestros visitantes? ¿qué planes tenemos para mejorar nuestra capacidad cientìfica y tecnológica? ¿de que manera podemos ayudar eficientemente a mantener y mejorar nuestros museos, nuestros teatros, nuestras escuelas de arte y folklore, nuestra orquesta sinfònica? (Sin embargo, hay que mencionar como buenas noticias el incremento en el número de turistas y la inauguración de la Biblioteca Nacional en marzo próximo).

LUCHA ANTICORRUPCION: LA GRAN MATERIA AUSENTE

De las dos horas y quince minutos que duró el mensaje a la Nación, Toledo sólo dedicó 5 minutos al tema. Y lo hizo para solo mencionar la creación de las nuevas salas anticorrupción y de la sala penal contra el contrabando. Tal como mencionó la Fiscal de la Nación y el Presidente del Tribunal Constitucional, faltó el anuncio de los fondos para las Fiscalías Anticorrupción, que pueden paralizar sus labores en la quincena de agosto si no se les otorga los fondos necesarios.

Alejandro Toledo tenìa en sus manos un plan preventivo contra la corrupción, elaborado en el gobierno de Valentín Paniagua: la Iniciativa Nacional Anticorrupción. Dicho documento recomendaba una serie de medidas para fortalecer la lucha contra este flagelo que tanto daño nos ha hecho a lo largo de nuestra historia (en especial, durante la década pasada). Sin embargo, Toledo ignoró el documento, conversó con los mafiosos, no le dio pelota a la Comisión Presidencial contra la Corrupción que él mismo creó y no observó la ley “Wolfenson”. A ello se suma la imprudencia (por decir lo menos) de sus familiares, de sus amigos y de su asesor César Almeyda, vinculados a casos de corrupción (que aunque menores, deben sancionarse).

ELECCIONES: REFORMAS Y EL PAPEL DEL GOBIERNO

Uno de los puntos destacables del mensaje fue la propuesta de eliminar el voto preferencial y establecer una valla de 5% para el ingreso de agrupaciones políticas al Congreso de la República.

La eliminación del voto preferencial es una medida que debe tomarse lo antes posible, pues distorciona la campaña parlamentaria, al no solo competir listas parlamentarias, sino también al competir los postulantes de la misma lista entre ellos. Esto debe complementarse con dos medidas adicionales: cambiar la fecha de las elecciones parlamentarias a las de la segunda vuelta presidencial y reformar el Reglamento del Congreso para que los proyectos de ley sean presentados por bancada y no por cada congresista. Eso fortalecería más a las bancadas en el Parlamento.

Actualmente, 28 agrupaciones políticas se encuentran inscritas para competir en el proceso electoral del 2006. La tendencia es a la dispersión del voto, en especial en las elecciones para el Congreso. Por tanto, la colocación de una barrera de acceso al parlamento en porcentaje de votos obtenidos es una medida que incentiva la formación de alianzas y, por tanto, desincentiva la dispersión del voto. Pero para no perder la representatividad que debe tener el Congreso, es necesario achicar los distritos electorales para así poder elegir congresistas que representen directamente las demandas de un grupo de ciudadanos. Incluso, aunque suene impopular, debe ampliarse el nùmero de parlamentarios, en base a estos distritos electorales más pequeños.

Preocupa el papel que tendrá el gobierno en estas elecciones. No porque veamos intención de fraude (no la hay, lo creemos), pero si por la poca neutralidad que va a tener. La presencia de “la portatil” de Perú Posible en todos los eventos de Fiestas Patrias preocupa, pues implica que el gobierno tiene presente la tentación de gastar fondos públicos en la campaña electoral. Los organismos electorales, los medios de comunicación y los ciudadanos deberemos estar atentos a esta conducta. Sobre todo, habrá que estar atentos al programa “Juntos”, el cual, si bien tiene detrás una idea encomiable y que ya ha dado resultados en otros países (un subsidio directo a los más pobres), los pocos estudios que parece haber merecido este programa para su implementación nos generan dudas sobre su posible utilización en la campaña electoral.

COLOFON

Toledo se va. Así nos lo ha hecho sentir en los últimos días, tanto en las celebraciones oficiales como en el mítin recordatorio de la Marcha de los 4 Suyos. En lo económico no le ha ido mal, pero en lo político aún sigue en deuda. Que el triunfalismo ni la farra fiscal lo dominen. Y que, sobre todo, gobierne hasta el último día de su mandato, el hecho de estar en el último año no lo exime de sus responsabilidades.

Por el bien de la nación, que le vaya bien, Señor Presidente.

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LA RECONCILIACION: UNA REFLEXION EN FIESTAS PATRIAS

Un nuevo aniversario patrio es, para nosotros, la oportunidad perfecta para tocar un tema que debe ser el eje de las reflexiones sobre el país: la reconciliación nacional.

¿A qué llamamos reconciliación? Denominamos así a la refundación de los vínculos sociales y políticos entre los peruanos. Estos vínculos han sido rotos o debilitados, entre otros factores, por el conflicto armado interno que vivió el país entre 1980 y 2000 y que fuera iniciado por el Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso y en el que toda la sociedad peruana se vio involucrada de alguna manera. Si bien el PCP-SL es el principal responsable en la tragedia que vivió nuestro país durante 20 años, la magnitud de lo ocurrido nos lleva a pensar que todos tenemos algún grado de responsabilidad en lo ocurrido, sea por acción o por la indiferencia frente a lo que acontecía.

Las bases de esta reconciliación debe ser la verdad y la justicia. Verdad implica conocer o que nos pasó, tanto en los hechos como en las causas que lo generaron. Justicia implica una actuación de la administración de justicia que tienda a la investigación de los crímenes ocurridos, a la compensación de las víctimas y al reconocimiento de derechos de aquellos sectores más afectados por el conflicto, los cuales son – no por coincidencia – los estratos más marginados de la sociedad peruana.

Quienes fueron las víctimas principales del conflicto pertenecen, en su mayoría a sectores campesinos, habitantes de la sierra, pobres, con poco acceso a la educación y, en general, a los servicios del Estado. Son con estos sectores el país, a los que la clase política y empresarial dejó de lado (y no solo durante el conflicto, en general, durante la mayor parte de la vida republicana), con los cuales debemos reconstruir los lazos de comunidad.

¿Qué se requiere para ello? En primer lugar, reformas institucionales que permitan acercar al Estado a los ciudadanos. Para ello, es urgente orientar el proceso de descentralización hacia una mayor participación de la colectividad. Es importante, en ese esfuerzo, la tarea que cumplen las Mesas de Concertación de Lucha contra la Pobreza en todo el país. También deben coordinarse las tareas de seguridad ciudadana con las autoridades locales, en mayor medida de lo que se viene haciendo hasta el día de hoy. Urge continuar con la reforma de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas, tarea dejada de lado (como tantas otras) por este gobierno. Asimismo, teniendo los aportes de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, de la CERIAJUS y del Acuerdo Nacional por la Justicia, es imperativo iniciar cuando antes el tan reclamado cambio en la administración de justicia, que impida el triunfo de la corrupción y la impunidad.

Pero, sobre todo, las reformas institucionales deben estar orientadas a una mejor formación educativa de los niños, jóvenes y miembros de las Fuerzas Armadas y Policiales. Se requiere de un cambio en la currícula escolar y en la forma de enseñar, dejando de lado un proceso mediocre de formación, en el que el nivel de los conocimientos impartidos era y sigue siendo bajísimo, en el que la cultura autoritaria sigue siendo la constante y en el que la discriminación y el poco respeto por los derechos del otro (al que no reconocemos como igual a nosotros) es la nota común.

Es necesario, en segundo lugar, la creación de un Plan Integral de Reparaciones (PIR). El Poder Ejecutivo y el Congreso han dado pasos en este esfuerzo. El Poder Ejecutivo ha aprobado el Programa de Implementación del PIR. El Congreso acaba de aprobar la Ley que crea el PIR y solo falta la promulgación por parte del Presidente de la República. Esperamos que la promulgación de esta norma sea uno de los anuncios del mensaje presidencial por Fiestas Patrias.

¿Qué debe contener el PIR? Debe contener un conjunto de reparaciones simbólicas (levantar monumentos, hacer ceremonias públicas de reconocimiento y perdón), reparaciones colectivas (programas de salud física y mental, facilidades para la educación de las poblaciones afectadas, reconstrucción o construcción de infraestructura productiva, programas orientados a la superación de la pobreza) y orientación de los programas sociales con especial énfasis en estos sectores. Punto controvertido es si se deben otorgar reparaciones individuales económicas. Ni el Poder Ejecutivo ni el proyecto aprobado por el Congreso las contemplan, bajo el argumento que no existe el presupuesto necesario para su implementación. Sin embargo, creemos que dentro de ciertos límites razonables, se puede otorgar una pensión a las víctimas de este conflicto, para ello puede hacerse el canje de deuda externa por cooperación internacional.

Pero si queremos un proceso de reconciliación duradero no solo es necesario que el Estado cumpla con sus tareas pendientes. Es necesario un cambio de actitud en los ciudadanos de a pie. Debemos desterrar para siempre la violencia como supuesto medio de solución de conflictos y como modo de vida (¿no es, acaso, violenta la manera en como manejamos los automóviles en Lima? ¿no son violentos y violatorios de los derechos de los demás los bloqueos de carreteras?). Debemos dejar de ver a nuestros hermanos de la sierra como una “partida de cholos” que solo incomodan. Debemos dejar de educar a nuestros niños y jóvenes en base a actitudes discriminatorias, contra el sexo opuesto, contra alguien que es distinto. Debemos dejar de pensar que el otro es nuestro enemigo, que el empresario es un “cuco” que nos quiere quitar derechos laborales y que el sindicato es solo una máquina de sacar dinero al empleador. Debemos de reconciliarnos con la verdad, con la justicia y con nosotros mismos.

Para que el país cambie, solo falta que cambiemos nosotros.

REFLEXIONES SOBRE UN PLANTON

El martes 19, por iniciativa de Monseñor Luis Bambarén, màs de 5,000 personas nos congregamos en el Paseo de los Héroes Navales para protestar contra la corrupción y la impunidad, amparadas por los tres Poderes del Estado.

Si bien ya se habían dado muestras de la poca voluntad política para luchar contra la corrupción, tanto pasada como presente, la Ley Wolfenson fue la gota que rebalsó el vaso de la paciencia de la sociedad civil.

Dicha norma, como sabemos, equiparaba un día de carcel con un día de arresto domiciliario, lo cual vulnera la naturaleza de ambas figuras. El Presidente Toledo no observó la norma (y las explicaciones de Ferrero ni siquiera merecen el título de “Traducción”) y el Poder Judicial fue bastante expeditivo en aplicarla a los personajes que difamaban desde sus diarios a los opositores a Fujimori.

Este clima hizo que la indignación ciudadana se canalizará, a través de una manifestación colorida, con varios sectores representados y con la ausencia de los líderes políticos principales.

Los comentarios que han denostado de la protesta se han centrado en dos aspectos: los “muñecotes” que representaban a Valentín Paniagua y Lourdes Flores y los calificativos de “marxistas” lanzados contra quienes estuvimos en la marcha y, en especial, contra Monseñor Bambarén.

Sobre los “muñecotes” debemos aclarar que no fueron una iniciativa de Monseñor Bambarén, sino de un grupo de jóvenes que quisieron darle color y humor a la protesta. La inclusión de Valentín Paniagua y Lourdes Flores obedeció al silencio que ellos han tenido en el tema anticorrupción, silencio que, en este caso, es complicidad y les resta más votos de los que por táctica política pretenden sumar.

Sobre los calificativos proferidos, debemos indicar la gran mayoría de quienes estabamos allí no eramos marxistas, sino simples ciudadanos preocupados por lo que pasa en nuestro país.

Por lo demás, sorprende que gente generalmente sensata como Julio Favre o Juan Carlos Tafur hayan denostado de la protesta. Tal parece que un sector del empresariado y de la derecha económica parece no entender que “los intereses de bolsillo” (como diría Dionisio Romero) solo se garantizarán con instituciones democràticas estables, luchando contra la corrupción y protegiendo los derechos humanos. Mientras sigan dando la espalda al país, el crecimiento económico será cada vez más inestable.

El Tribunal Constitucional, en histórica sentencia, acaba de declarar inconstitucional la ley “Wolfenson”, asi como sus efectos, por lo que aquellos personajes que se aprovecharon de la norma volverán al lugar que les corresponde: la carcel.

Este es solo el inicio de una lucha. Habrá que fiscalizar a quienes se presenten como candidatos al Congreso y a la Presidencia, habrà que vigilar para que más legicidios no se repitan.

El partido recién comienza y estamos listos para ganarlo.

A MAS DESFILES, ¿MAS PATRIOTISMO?

Conforme se acerca el 28 de Julio, día de nuestro aniversario patrio, se incrementan la cantidad de desfiles escolares en todos los distritos de Lima y del interior del país.

Si bien el Ministerio de Educación ha señalado que no incentiva los desfiles escolares (pues sus ensayos hacen perder horas de clase que buena falta le hacen a los alumnos), durante un mes (o, por lo menos 15 días) los alumnos ensayan algo parecido al paso de ganso de los militares para marchar ante la comunidad local.

Más allá de los efectos sobre la ya insuficiente cantidad de horas lectivas efectivas de dictado en las aulas de colegios estatales y particulares y particulares, la pregunta que cabe hacerse es: ¿el hecho que los alumnos marchen los hacen ser más patriotas o querer más a su patria?

Creo que obligar a marchar a los alumnos parte de una premisa equivocada: creer que pareciéndonos a los militares y a su concepción de Patria, Honor y Soberanía nos harán ser mejores ciudadanos. Esta idea lleva implícita una fuerte carga autoritaria: la disciplina se enseña a la manera castrense. Supone, además, que la escuela es un espacio donde unos mandan y otros obedecen, cual si fuera un regimiento militar.

Pero no solo ello, creo que marchar no les enseña nada a los alumnos sobre el respeto a la Patria, que consiste en respetar las leyes, no robar, elegir bien a nuestras autoridades, conocer y hacer respetar nuestros derechos, tomar en cuenta al otro, manejar el auto con precaución (y no a la manera salvaje como se hace en Lima), conocer bien nuestra historia y trabajando para salir adelante.

En nuestras Fiestas Patrias, sería bueno que nuestros escolares conozcan mejor su historia, el pasado remoto y el reciente, que el curso de Educación Cívica no sea un relleno más de la currícula escolar, que los desfiles escolares fueran menos marciales y más alegres (como los corsos de una conocida marca de supermercado), que aprendieran, antes que las notas de una marcha, la letra de “La Flor de la Canela”, bailen un huayno y aprecien nuestra comida. Pero sobre todo, se requiere que los alumnos, los maestros, y en general, todos los peruanos, reflexionemos sobre lo que fuimos, lo que somos, lo que debemos dejar de ser y sobre lo que debemos ser.

HAY QUE VOLVER A LAVAR LA BANDERA

“Lava, lava la bandera, limpia, limpia tu país, pon la mugre en la basura, se acabó la dictadura”
(Colectivo Sociedad Civil)

En el año 2000, un grupo de artistas plásticos comenzó a hacer diversas manifestaciones simbólicas a manera de protesta frente al gobierno de Alberto Fujimori. Lo que comenzó como una serie de coronas de flores y un ataúd frente al local de la ONPE, terminó convirtiéndose en el germen del Colectivo Sociedad Civil y, en realidad, en el inicio de una singular forma de enfrentarse a la autocracia.

El punto culminante de estas expresiones se presentaba todos los viernes entre el mediodía y las dos de la tarde. En la Plaza Mayor de Lima y en otros lugares del país y del extranjero, un grupo de personas se colocaba con bateas, jabón, agua y un grupo de banderas peruanas. Un grupo variopinto de personas (artistas, estudiantes, jubilados, periodistas, niños, algunos políticos, desempleados) se disponía a lavar el símbolo patrio, simbolizando la esperanza de un futuro más limpio, en términos políticos, para nuestra Patria.

“Lava la Bandera” tuvo éxito porque representó un estado de ánimo en el país: el país se encontraba sucio por la corrupción y el autoritarismo del que hacían gala Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos. Era necesario, por tanto, limpiar al país de aquello que lo ensuciaba: la corrupción, la falta de democracia y las violaciones a los derechos humanos.

¿Por qué volver a lavar la bandera hoy, que nos encontramos en tiempos de democracia?

Porque el Presidente Alejandro Toledo ha abdicado de la mayor parte de las banderas que lo llevaron al poder: la lucha por consolidar la democracia, los derechos humanos y la lucha anti corrupción. Dice que la mafia no lo deja gobernar, pero varias veces se ha reunido con sus miembros o sus emisarios. Dice combatir a la corrupción, pero no observó la polémica ley que equiparaba el arresto domiciliario con la prisión efectiva. Dice preservar el sistema democrático, pero no ha dudado en echar a sus mejores colaboradores, aquellos que impulsaban las reformas institucionales que el país requería, por celos personales y partidarios. Dice no tener contemplaciones con los corruptos, pero ha mantiene en su partido (y elogia) a personajes con poca catadura moral como Jorge Mufarech o Víctor Valdez. Dice respetar los derechos humanos, pero no implementa las reformas institucionales propuestas por la Comisión de la Verdad y Reconciliación.

Porque el Congreso de la República, con las excepciones del caso, se ha convertido en un centro que alberga a personajes corruptos y mediocres. Aquí van los NO de este Congreso:
– NO completó la Reforma Constitucional.
– NO dio normas que consolidaran la lucha anti corrupción. Por el contrario, aprobó leyes que propiciaron la corrupción.
– NO aprobó el Informe de la Comisión Herrera, importante para definir responsabilidades en delitos económicos y financieros cometidos durante la administración Fujimori.
– NO sanciona a los congresistas que infringen normas penales o éticas (Otorongo no come otorongo).
– NO ha sido capaz de elegir un Defensor del Pueblo en cuatro años.
– NO ha tomado en cuenta el Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación y hasta ahora NO ha emitido la ley que establece un Registro de Víctimas o Reparaciones Integrales.

Porque el Poder Judicial (y en especial la Corte Suprema), con las excepciones del caso, se ha convertido en un obstáculo para la lucha contra la impunidad, sea en materia anti corrupción, en violaciones a los derechos humanos, en accidentes de tránsito o en tragedias como Mesa Redonda y Utopía. Porque no hay voluntad de reformar la Administración de Justicia y el ente destinado a elegir y destituir a los jueces, el Consejo Nacional de la Magistratura, no cumple adecuadamente su función. Porque la Fiscalía de la Nación y la Oficina Nacional de Procesos Electorales no cuentan con la conducción que el país requiere.

Por ello y porque esta situación hace que aquellos que nos gobernaron hasta hace cinco años se envalentonen y nos quieran ganar la batalla por la democracia y contra la impunidad…

Hay que volver a lavar la bandera!!

COMBATIR LA CORRUPCION PARA QUE FLOREZCA LA ESPERANZA

Columnista invitado: Luis Bambarén Gastelumendi S.J., obispo emérito de Chimbote.

A continuación reproducimos la siguiente columna aparecida en el diario “La República” del 12 de julio de 2004. En ella, Monseñor Bambarén hace reflexiones claras necesarias sobre el momento actual, en que el espíritu de la transición democrática parece desvanecerse en muchos de los actores que ayudaron a la caida del régimen autocrático y corrupto que nos gobernó por diez años. En los pròximos dìas estaremos dando nuestro punto de vista particular sobre los hechos que motivan esta reflexión de un sacerdote comprometido con el cambio de la sociedad peruana.

Hay huracanes, tsunamis, huaicos, terremotos que destruyen la naturaleza y sacrifican vidas.
Hay algo peor que esos fenómenos naturales, que destruyen a las personas –sus corazones y sus valores– y corroe a la sociedad y sus instituciones; es el fenómeno de la corrupción, fruto del mal espíritu.

El año 2000 el pueblo peruano, con valentía, se rebeló contra los corruptos y corruptores. Así pasamos al Gobierno de Transición y creció la esperanza del pueblo en poder vivir una verdadera Regeneración Moral, signo del Espíritu de Dios.

Unos fugaron, otros fueron a la cárcel por corruptos o corruptores. También se creó la Comisión de la Verdad y Reconciliación, para conocer las causas y los culpables de la subversión con cerca de 70,000 víctimas y cumplir el deber de las reparaciones que aún no llegan.

Fueron años de esperanza y de ser testigos de castigos ejemplares –dentro de la ley– de los responsables de haberse enriquecido a costa del dinero de todos los peruanos y de haber manchado el honor de personas e instituciones del Estado.

Esperábamos que la justicia fuera una verdadera “escuela” de sanción a los culpables…, pero vemos con dolor, decepción y rebeldía interior, hasta con indignación, que los principales corruptos y corruptores dejan las cárceles para saborear el lujo del “arresto domiciliario”.

Me duele ver a miles de inculpados por delitos menores o quizá inocentes, continuar en prisiones porque “son nadie”.

¿Cómo puede ser posible que mujeres burrieres o microcomercializadoras sigan en las celdas de los penales y el jefe del cartel de Tijuana –gran narcotraficante– goce de libertad vigilada en el lujo de su mansión?

¿Qué sentirán los policías que se juegan la vida para capturar a corruptos y corruptores, y ahora vigilarlos en sus casas, durmiendo bien abrigados, mientras ellos en la calle pasan intenso frío en las noches?

Todo corazón noble, toda persona honesta, toda nuestra juventud comprometida con vivir los valores morales, éticos, cívicos y religiosos, no podemos dejarnos vencer por el mal, tenemos que seguir luchando contra la corrupción para avanzar hacia la regeneración moral de nuestra patria, no son palabras, sino son testimonios y ejemplos vivos. Todos somos responsables de todos.

Es la hora de las definiciones. Debemos combatir contra el virus de la corrupción que anida en los corazones y llena los bolsillos. Es hora de vencer el mal con el poder del bien. No debe haber lugar para los mediocres, timoratos, encubridores, hipócritas que disimulan o amparan la corrupción. O se está con el bien o con el mal en todos los niveles de los poderes públicos y de la sociedad.

El Ministerio Público y el Poder Judicial no solo constituyen un tribunal, sino deben ser también una escuela de justicia y honestidad, como el caso de vocales, jueces y fiscales cuya honorabilidad reconocemos.

Nuestro pueblo no es corrupto. Nuestra juventud anhela un Perú con valores morales. El año 2000 se rebelaron contra la corrupción y sembraron la semilla de la Esperanza.

La corrupción debe morir. La esperanza debe florecer y dar el fruto de una nueva sociedad con valores.

Dios nos anima y acompaña en esta tarea. Un día Él será el juez, no solo de las acciones de cada uno, sino también de sus motivaciones más íntimas. No habrá nada oculto a su mirada. Los hombres vemos rostros, Dios ve corazones.

LONDRES: OTRA VICTIMA DEL TERROR

El terrorismo ha cobrado nuevas víctimas. Esta vez ha sido Londres. A la hora que escribimos esta columna, más de 50 personas han fallecido producto de las cuatro explosiones en distintos puntos de la ciudad, en las que los blancos fueron los medios de transporte masivo, al igual que el 11-M en Madrid.

El hecho que Londres fuera escogida como blanco de los ataques terroristas no era casual y debió ser previsto con mayor rigor por los sistemas de inteligencia.

El gobierno de Tony Blair, recientemente reelegido, es el principal aliado de George W. Bush en su cruzada antiterrorista, la cual ha estado centrada más en el derrocamiento de gobiernos impresentables antes que en una estrategia que permita la captura de los autores de los ataques, tanto materiales como los intelectuales. El caso español y sus investigaciones policiales y judiciales sobre los atentados del 11-M debe convertirse en un ejemplo que la Polícia Metropolitana de Londres y Scotland Yard deberán tomar en cuenta.

Además, Gran Bretaña era el centro de la noticia por la presencia de los principales líderes mundiales en Edimburgo, en una reunión del G-8 sobre el tema de la pobreza africana y el cambio clímatico del planeta. Ambos temas han sido relegados en su tratamiento luego de los atentados, a pesar de la campaña que varios artistas emprendieron para colocar el tema de la pobreza en Africa a través de la serie de conciertos “Live Aid” y de las ong’s ambientalistas en el tema climático.

Finalmente, Londres había sido elegida como sede de los Juegos Olímpicos en 2012, luego de vencer en apretada elección a Paris y Madrid, las otras favoritas. El clima en la capital británica, antes de los atentados era de fiesta. Hoy el luto más absoluto cubre la atmósfera de la ciudad.

La sombra de la sospecha cae sobre Al Qaeda o sobre cualquier grupo afin a ellos. Una franquicia de terroristas al mejor postor, tal como lo señala el analista Farid Kahatt en “El Comercio”, parece ser el modus operandi actual del terrorismo internacional.

Frente a ello ¿qué hacer? Sin duda alguna, reforzar los sistemas de inteligencia e incentivar la cooperación entre los mismos, cortarle el caño económico a estas agrupaciones a través de los mecanismos de inteligencia financiera. Ello no nos debe llevar a una cacería de brujas frente al mundo árabe ni mucho menos a seguir desencadenando las “guerras preventivas” que el Pentágono prioriza como estrategia.

Sin duda, los peruanos estaremos presentes en esta lucha contra el terrorismo. Conocemos muy bien esta lacra y no podemos ser indiferentes. Nuestros errores y nuestros aciertos en esa lucha deben servir al resto del mundo. Difundirlos y tener una política exterior que se ocupe de elaborar una estrategia alternativa, que defienda la democracia, la seguridad y los derechos humanos debe ser la prioridad no solo del actual gobierno, sino también de quienes se preparan a serlo el proximo año. Este hecho nos vuelve a recordar tareas pendientes que no pueden esperar a mañana.